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DESAPARECIDOS EN LA NOCHE
- ¿Dónde están? - ¿Dónde están los niños?
¿Dónde están?
Giovanni.
¡Bianca!
En Estados Unidos tenía una carrera.
Pero en Italia ha sido imposible retomarla.
No domino lo suficiente el italiano como para atender a mis pacientes.
¿Cuál era su profesión, señora Walgren?
Era psicoterapeuta.
Especializada en TEPT.
Trastorno de estrés postraumático.
Aquí en Bari solo he ejercido de madre. Y me ha encantado.
Pero ha sido muy duro para mí.
En Estados Unidos tenía una carrera, una vida.
Y echo muchísimo de menos a mis amigos y a mi familia.
- ¡Giovanni! - ¡Bianca!
La señora le prestó una suma considerable para comprar una antigua casa de campo.
Sí, era algo que ambos queríamos, no solo yo.
Queríamos alquilarla para turistas. Habíamos empezado la reforma.
El capital de esta operación inmobiliaria provino íntegramente de mi cliente.
De hecho, cuando la reforma estaba en marcha, no era ningún secreto
que el señor La Torre apostaba y acumulaba cuantiosas deudas.
Me veo obligada a añadir que la señora Walgren,
que tenía acceso a ciertos medicamentos debido a su profesión,
desarrolló una fuerte adicción a los opiáceos.
Permítame añadir algo, abogado.
Mi mujer tuvo un accidente de tráfico en Estados Unidos.
Por ello, le prescribieron unos analgésicos muy fuertes
que generan adicción.
Creo que tenemos una imagen completa.
Se levanta la sesión.
Designaré un perito de oficio
para que examine los perfiles de los cónyuges
y los evalúe para la sentencia de la custodia.
¡Giovanni!
¡No nos habéis encontrado!
No tiene gracia, ¿vale?
No lo hagáis más. Os lo tengo dicho, el mar es peligroso.
- Buenos días, señor. - Salvatore, ¿qué tal?
- ¿La familia bien? - Todo bien.
Por cierto, tengo correo para usted. Aquí tiene.
No sé por qué siguen mandándolo aquí. Me fui hace un año.
- Dámelo cuando salga. - Perfecto.
- ¿Listo para el partido? - Ni duermo.
- No esperaba menos. Hasta luego. - Hasta luego.
Hola.
¿Qué horas son estas?
- ¿Y los niños? - Se están preparando.
Niños.
Hola, papá.
Hola, papá. Mamá me ha comprado unas aletas nuevas.
- Muy bien. ¿Habéis cogido las gafas? - Voy.
Y un bañador de repuesto. Daos prisa.
- Giovanni, venga ya. - Hola.
Siento mucho lo de mi abogado.
Se ha pasado. Lo siento.
Con abogados de por medio, tenía que pasar. Es una mierda, ¿no?
En fin, gracias por aclarar lo de mi accidente.
Te lo agradezco.
Todo tiene un límite. Al menos, para mí.
Ya.
¿A qué hora te vas?
A las 20:00.
¿Has comprado comida para los niños?
Pues claro. ¿Por qué lo preguntas?
- Solo por comprobarlo. - Ya.
- Ya nos conocemos. - Sí, siempre estás comprobando.
- ¡Venga, venid a despediros de mamá! - ¡Ya vamos!
Adiós.
- ¿Cuándo vuelves? - El martes.
- Portaos bien, ¿eh? - Sí.
- Adiós. - Vámonos.
- Llámame para darles las buenas noches. - Sí.
¡Gio! Hemos cogido otro y de los buenos. Es morado.
Entonces ya llevamos… 14.
Mira qué grande es.
Venga, vamos.
Deja los erizos. Vente.
Esta noche hacemos espaguetis, ¿vale?
¡Buenas, chicos! ¿Cómo ha ido la pesca?
¡Papá, es el tío Nicola!
Buenas, Nico.
Hola, Pietro. ¿Con las manos vacías como siempre?
No, hemos cogido 41 erizos de mar.
¡Qué bien!
- ¿Podemos montarnos en tu barco? - ¡Pues claro que sí!
Pero tenéis que pedir permiso a vuestro padre.
- Papá, porfa. - No. No hay discusión que valga.
- No le llaméis "tío", que no lo es. - Venga, papá, porfa.
- Que no. - Pietro. Cinco minutos.
No, tenemos cosas que hacer.
¿Por qué? Solo cinco minutos.
¡Venga, papá! Cinco minutos.
Cinco minutos, ¿eh? En cuanto termine con esto, nos vamos.
Perdona, es que estoy liado.
Claro.
¡Vamos, niños! ¡Arriba!
¡Oye! Eso es un cabracho. Pincha, no lo toques.
Esto es un rape. Es feo, pero está bueno.
También hay lubinas, mújoles.
Y este de aquí es mi obra maestra.
- ¿Lo veis? - Vaya cara. Me da miedo.
Tu barco es mucho más grande que el de papá. Qué suerte.
- Oye, Pietro. - Dime.
¿Por qué no venís a ver el partido? Tengo una pantalla grande.
Vienen unos amigos, cocinaremos el pescado.
- Porfa, papá. - No, Nico, me los llevo a casa.
Es verdad, tú siempre estás muy ocupado.
Desde que eres padre, ya no tienes tiempo para malas amistades.
Exacto.
Niños, ¿vosotros sabéis cuánto quiero yo a vuestro padre?
Venga, bajad.
Vámonos.
Venga.
Estaba de paso y digo: "A ver si está en casa".
- Santo, están los niños. - Serán dos minutos.
Entrad, por favor.
¿A qué has venido?
Ya sabes a qué.
Pietro, llevas meses sin aparecer.
La paciencia tiene su límite.
Escucha, la casa no está en venta. No he terminado la reforma.
Pero si ni la has empezado.
He tenido problemas, pero se retomará.
¿Ah, sí?
¿Cómo conseguirás el dinero? ¿A cien euros la noche por habitación?
Son 250 000 euros, ¿eh?
Mira, tú véndenos la casa y estamos en paz.
- La casa no está a la venta, ¿vale? - Se la quedará el banco.
Ya se verá.
Eres un imbécil.
No puedes venir sin avisarme. Teníamos un acuerdo.
Para Navidad tendrás tu dinero. Necesito tiempo.
De acuerdo.
Vale.
Adiós.
¿Qué hacéis aquí?
Os he dicho que entrarais. Vamos.
¡Para!
Venga, estaos quietos, por favor. Solo un segundo. Espera.
Papá, ¿ese hombre va a comprar nuestra casa?
¿Qué dices? No va a comprar nada.
Si él se queda esta casa, ¿puedes volver a casa de mamá?
Bianca, que no se va a quedar con la casa. Y a casa de mamá no vuelvo.
¿Queda claro? Venga, que os enjuago. Así.
Ay, madre.
- A secarse. - Qué frío.
Papá, no funciona.
Hay que darle dos veces. Mira.
- Así. Vamos. - ¡No!
- ¡Madre mía, espera! - ¡No, papá! ¡No!
- ¡No, papá! - ¡Ay, que voy!
¡Pelea de almohadas!
- No, niños, por favor. - Pelea de almohadas, porfa.
Meteos en la cama. Ahora, a dormir. Vamos.
Muy bien. Toma.
Así. Estupendo.
- Buenas noches. - Buenas noches.
Buenas noches.
…con margen, Labriola. Se queda con el balón.
Labriola de nuevo. Pierde el balón y Paponi se lo pasa a Botta.
Botta regatea a Labriola.
Paponi está en posición, pero no llega al pase de Rubén Botta.
El Bari se caracteriza por tener la posesión del balón.
Giovinco se desmarca para vigilar a Botta.
Maranesi pita. ¡Pucino chuta con la derecha!
¡Qué golazo de Raffaele Pucino!
En el minuto 14 y el Bari se pone por delante, 1-0.
…izquierda, Versienti pide el balón.
La pasa Pucino. Versienti se la pasa a Giovinco.
Papá.
Giovanni.
…y Frattali la para.
Los abucheos del San Nicola…
¿Qué haces despierto?
Hay un monstruo en el cuarto. Tengo miedo.
¿Un monstruo?
Vente. Vamos a echar a ese monstruo. ¿Dónde lo has visto?
En la pared.
- ¿Seguro? - Sí.
A ver, ¿dónde está el monstruo? Enséñamelo.
Ahí. ¿Ves la boca?
Si son las ramas de los árboles. No es un monstruo.
Mira, vamos a echarlo.
¿Lo ves? No hace nada.
A dormir. No es un monstruo. Venga.
Métete dentro.
Así.
Estoy aquí al lado, ¿vale?
Duérmete.
Cuidado con la pelota que recupera Cheddira.
Uno, dos. Le cierran el paso. ¡Cheddira chuta!
No puede rebasar a Chiorra
y le obliga a mandar el balón al segundo palo…
El balón va demasiado alto.
El árbitro pita el final de la primera parte en San Nicola.
El Bari gana 2-0 al Taranto gracias a los goles de Pucino y Rubén Botta.
¿Giovanni?
¿Bianca?
Venga.
Oye, que no tiene gracia.
¡Giovanni!
¡Bianca!
Me voy a enfadar, ¿eh?
¡Giovanni!
¡Bianca!
Niños, ¿estáis aquí? Os he oído.
¡Bianca!
¡Giovanni!
¡Giovanni!
¡Bianca!
¡Giovanni!
¡Niños!
No tiene gracia, salid ya.
¡Papá se va a enfadar, eh!
¡Giovanni!
Bianca.
Elena, ¿dónde estás?
Acabo de llegar.
¿Cómo estáis?
¿Pietro?
Elena, escucha.
¿Qué pasa?
Giovanni y Bianca. Los he acostado.
Estaba viendo el partido y…
He ido a su cuarto para ver si estaban dormidos,
pero nada, no estaban.
No los encuentro, Elena.
¿Cómo que no los encuentras?
Que no están.
Pero ¿qué dices? Seguramente…
estarán escondidos en algún sitio.
No, eso pensaba yo también. Pero he mirado en todos lados y no están.
No puede ser. Tienen que estar en alguna parte.
No sé qué decir.
- Pietro. - No sé qué decir.
Me estás asustando.
¿Has buscado en todas partes?
Es como si se hubieran esfumado.
¿Hola? ¿Elena?
Vale. Cojo el primer vuelo que haya.
¿Vale? Tú no te muevas.
Vuelvo a casa.
Vale.
¡Giovanni!
¡Bianca!
¡Niños!
¿Dónde están?
- No los veo. He buscado en todas partes. - ¿Qué?
¿Cómo los has perdido?
- Por favor. - No me toques, joder.
- ¿Has llamado a la policía? - Aún no.
¿Y a qué esperas?
- Solo quería esperar a… - ¿A qué?
Estamos en plena noche. Son pequeños. ¿A qué coño esperas?
¿Y no has oído nada? ¿Nada?
Estaba viendo el partido. El volumen estaba alto.
Tres cervezas, dos porros… No debí dejarlos contigo.
Elena, ya está, ¿vale?
¿Quién es?
- ¿Sí? - ¿Quién es?
Tenemos a vuestros hijos. Están bien.
Queremos 150 000 euros en efectivo para el lunes a las 8:00.
Ya te diremos dónde puedes dejarlos.
Nada de policía o, si no, no los volvéis a ver.
Per…
¿Han dicho 150 000 euros?
El lunes por la mañana.
- Pues llámalos. ¡Llámalos! - No puedo, era un número oculto.
¿Quién me haría esto?
¿Quién coño es?
A ver…
- ¿Por qué me hacen esto? ¿Por qué? - Tenemos…
Tenemos que encontrar a nuestros hijos, ¿sí?
- Tienes que encontrarlos. - Voy a encontrar el dinero.
- Hay que encontrar el dinero. - Te los he dejado una noche, ¿vale?
¡Tienes que encontrar a mis hijos!
Necesitamos el dinero.
¿Cómo está pasando esto, Pietro?
Deje un mensaje después de la señal.
Santo, pero ¿qué coño hacéis?
¿Estáis locos? ¿Cómo cojones voy a encontrar 150 000 euros en un día?
Mira, quedaos con la casa, ¿vale?
Os doy mi casa, pero devolvedme a mis hijos.
Llámame, por favor.
¿Le debes dinero a alguien, Pietro?
No, Elena. No.
Por favor, mírame y, por una vez, dime la verdad.
- Es verdad. - ¿Has vuelto a apostar?
No empieces otra vez. Sabes que lo dejé hace años.
No debimos comprar este sitio.
Ojalá no te hubiera prestado ese dinero.
Te apoyé a ti, a tus proyectos, a tus sueños…
- ¿Para qué? - Ahora son solo míos, ¿no?
Y empezaste con las apuestas, y fue una mentira tras otra.
Ya sabes que solo hay una persona con tanto dinero.
- No. - Sí.
No, olvídalo.
- Quizá sea la única opción. - Que no.
¡No pienso pedirle dinero! ¡Nunca!
Si no, se lo pido yo.
Lo haré.
Voy yo, tú espérame aquí.
- ¿Seguro que no te acompaño? - Sí.
No tardo nada.
Hombre, Pietro.
¿Y esta urgencia?
Necesito tu ayuda.
Me hace falta dinero.
Sí que tiene que ser grave para que hayas acudido a mí.
Lo es.
Necesito 150 000 euros en efectivo.
Joder.
Eso es una pasta, ¿eh?
Se trata de mis hijos.
¿Qué ha pasado?
No puedo contártelo.
Pietro.
Te has metido en un lío, ¿no?
Antes éramos como hermanos, ¿te acuerdas?
Pero luego las cosas cambiaron.
Tomamos caminos diferentes.
Y ahora ya no somos ni amigos, porque te avergüenzas de mí.
Porque te crees superior a mí.
Oye, Nico, si no puedes ayudarme, dilo y me voy.
Voy a ayudarte. Pero lo hago por los niños.
Por Bianca y Giovanni haría cualquier cosa.
Pero tienes que hacer un trabajito para mí.
Una cosa sencilla y después te doy el dinero.
¿Qué trabajito?
Sin trabajar, ¿cómo vas a cobrar?
Puedo darte el dinero para mañana por la mañana.
Pero necesito tu lancha.
Tienes que ir a Grecia, más allá del canal de Otranto.
Tres horas de camino. ¿Has ido ya?
Sí. Muchas veces. ¿Dónde, exactamente?
Bueno, luego te mando las coordenadas, ¿vale?
Sales al atardecer.
Llegarás a un puerto deportivo. Hay una taberna, no tiene pérdida.
Te sientas ahí.
Y ya está.
- ¿Cómo que "ya está"? - Pues eso.
Te relajas, comes algo.
Tienen una musaka que está de muerte.
Luego te esperas, sin preguntarle nada a nadie.
Y alguien contactará contigo.
- ¿Quién? - No te estreses, Pietro.
Alguien contactará contigo. Tú sigue las instrucciones que te den.
Luego cargarán la mercancía en la lancha.
Nico, soy padre. Tengo dos hijos.
Tienes razón, lo siento.
Se me había olvidado.
Eres un padre ejemplar, es verdad.
- Lo intento. - Ya.
Ya, pero has venido en el momento justo, ¿sabes?
Tu barco está limpio.
Y tú estás limpio.
¿No?
¿Qué alternativa te queda?
Vale.
Muy bien.
Cuando hayan cargado la mercancía, haré un pago en criptomonedas.
Lo mirarán en el móvil y ya estará todo listo.
Arrancas el motor y en tres horas estás. Una chorrada.
Quiero la mitad del dinero ahora.
Mejor cuando vuelvas, ¿vale?
Nico.
Esto es peligroso y lo sabes.
Es peligroso para mí. ¿No?
Porque eres un principiante. Nunca has hecho estas cosas.
Pero, si no quieres hacerlo, déjalo.
Lo haré.
Dame el móvil.
¿Por qué?
¿Te suenan las antenas de telefonía y el rastreo?
¿Ves? No tienes ni zorra de estas cosas.
Y apaga el GPS del barco.
¿Y bien?
Nada. Ese gilipollas no quiere darme el dinero.
¿Le has dicho que es por los niños?
Pues claro.
Pero dice que tengo que hacer un trabajito a cambio.
¿Cómo? ¿Cuándo?
Esta noche. Le encanta controlarme.
No. Y una mierda.
- Voy a volver. - Elena, por favor.
No servirá de nada. Vamos.
No puedes hacerlo. Es muy peligroso.
Tengo que hacerlo.
No me queda otra.
Soy yo el que la cagó.
Tengo que arreglarlo ya.
Vamos.
Tengo que irme.
Vuelvo mañana.
A las 4:00, máximo a las 5:00.
Querían el dinero para las 8:00.
Vale.
Bueno.
Lo siento mucho.
Quería llegar a un acuerdo, no que fuéramos enemigos.
- Es demasiado duro. - No.
Nunca he sido tu enemigo. Ya lo sabes.
Pensemos en los niños.
Ya pensaremos luego en nosotros.
No dejes entrar a nadie en el piso, por favor.
- Esos hombres están locos. - Vale.
Prométemelo.
Te lo prometo.
- Adiós. - Ten cuidado.
- Perdone. - Dígame.
¿Tiene alguna mesa?
- ¿Es italiano? - Sí.
- Por aquí. - Gracias.
- ¿Viene solo? - Sí, solo yo.
Un momento.
RESTAURANTE POSEIDON
Disculpe.
¿Este es el único restaurante de la isla o hay otro?
No, solo estamos nosotros. Solo el Poseidon.
- ¿Qué, te gusta el sitio? - Una maravilla. Y el mar está estupendo.
Perdonad, yo también soy italiano.
Se me ha caído el móvil al agua.
No puedo llamar a mi mujer y es un poco urgente.
¿Me permitís una llamada?
Aquí tienes.
Gracias, ¿eh? Te lo devuelvo enseguida. Gracias.
Deje su mensaje.
Elena.
Oye, llevo horas esperando, pero no veo a nadie.
Igual ha pasado algo o Nicola ha cambiado de idea.
No tengo mi móvil con su número.
Llámalo. Pregúntale qué tengo que hacer.
¿Por qué no me lo coges?
Ten el móvil cerca. Te llamaré.
- Gracias. - De nada.
Muchas gracias.
- Disculpe, ¿me trae la cuenta? - Claro.
Quédese el cambio.
- Gracias. - Gracias.
VUELVE A CASA YA
Vamos rapidito. Toma.
¿Estamos? ¿Sabes dónde meterla?
- ¿Lo sabes? - Sí.
¡Habla! Di tu nombre y que lo has recibido todo.
Soy Pietro. Lo tengo todo.
Muy bien. Solo queda esperar el pago.
Si no, llamo a Nicola.
¡A callar!
Pues llamo a Nicola.
¡Te he dicho que te calles!
Lárgate.
¡No!
Mayday.
Embarcación Santa Lucia. ¿Me reciben?
Solicito asistencia por avería en el motor.
Mayday. Embarcación Santa Lucia.
- Solicito asistencia… - Solicita auxilio por el canal 16.
Aquí la Guardia Costera de Otranto. Por favor, por el canal 12.
Embarcación Santa Lucia desde Otranto.
¿Cuántas personas a bordo? ¿Hay heridos?
¿Ve fuego a su alrededor?
No hay heridos ni fuego. Soy el único a bordo.
Recibido. Facilíteme sus coordenadas, por favor.
Ahora mismo.
- ¿Todo bien? - Sí.
- Muchas gracias. - De nada.
- ¿Ha ocurrido alguna cosa más? - No, nada.
Sargento, compruebe que no entre agua.
Ahora mismo.
No hay ninguna fuga en la proa.
- Échele un vistazo al motor. - Claro.
- El sargento es mecánico. - Menos mal.
¿Le había dado problemas antes?
No.
¿Me deja su licencia de navegación y los documentos de la embarcación?
- Sí. - Gracias.
Tenga.
¿Y lo del brazo?
Nada, me he hecho daño al intentar reparar el motor.
- ¿Necesita atención médica? - No, gracias.
¿Por qué ha salido tan tarde?
Estaba pescando.
Por lo que veo, no ha pescado nada.
Sí, no ha ido muy bien la noche.
Gracias.
El barco puede navegar, pero con el motor a la mínima potencia.
Pero ¿qué ha pasado?
Se ha soltado una abrazadera del sistema de alimentación.
Se ha derramado un poco de combustible en la turbina y casi provoca un incendio.
Sargento, quédese a bordo por si el señor necesita ayuda.
Navegaremos hasta Otranto.
¿A Otranto? No, tengo que ir a Bari.
Lo siento, el barco en estas condiciones no llega a Bari.
Otranto es el puerto más cercano. Iremos con cuidado.
Adelante.
Vaya despacio.
¿No podemos ir un poco más rápido?
No, es peligroso subir de revoluciones.
Tranquilo, llegamos enseguida.
- Tengo que llegar a Bari cuanto antes. - Queda poco.
- Tengo que irme. - Hay que ir a la oficina.
Sí, me paso mañana, de verdad. Los documentos están ahí dentro. Gracias.
- Mañana le espero. - ¡Estupendo!
- ¿A Bari? - Suba.
Gracias.
Deje su mensaje.
Elena.
Oye, he tenido un problemilla.
Nada grave, no te preocupes.
Pero voy directamente a casa.
¿Vale?
Muchas gracias.
No hay de qué.
¡Giovanni! ¡Bianca!
Taxi.
¡Taxi!
¡Oye! Pero ¿qué haces cruzando así?
Lo siento.
- ¿Te echo una mano? - No.
¿Quién eres?
Busco a Nicola.
- ¿Quién? - Nicola.
- ¿Ahora? - Sí, habíamos quedado.
- Un momento. - Espera, perdona.
Te has cagado encima.
- ¿Qué coño haces, Nico? - ¿Vienes solo?
- ¿Vienes solo? - Sí, solo.
Pues ven, vamos. Quita.
Venga, hazte una rayita.
- Toma esto. - Date el gusto.
- Traigo lo tuyo. - No me hables de trabajo ahora.
Relájate, venga. Tómate algo.
Señores, os presento a un amigo de la infancia.
Nos conocemos de toda la vida, pero ha cambiado.
Ya no me quiere, ¿verdad?
Escúchame, Nico. Por poco me detienen.
Llevo la noche en vela. Míralo y dame el dinero.
¡Oye! Faltan 20 minutos. Son las 7:40. Por favor.
¡Ya está bien!
Si lo hago por ti. Te veo preocupado, es para que te relajes.
- Estoy preocupado, sí. - ¿Por qué? Si ha ido bien.
¿No estás contento?
Sí, contentísimo.
Comprueba esta mierda y dame el dinero. Por favor.
Tienes razón.
Ven conmigo.
Toma. Comprueba que esté todo.
Ya tienes un motivo para estar preocupado.
- Nico, pero ¿qué coño haces? - Soy amable ¿y tú me tratas así?
No estarás en serio, Nico.
¿Tú qué crees?
- Quita la pistola, joder. - Oye.
Me miras por encima del hombro, y no eres mejor que yo.
- Cada uno ha tomado sus decisiones. - No, las tomó Elena.
Esa zorra no sabe una mierda de tipos como nosotros.
Pero hoy te has estrenado y ahora volvemos a ser iguales.
Lo siento.
- Me estás apuntando. - Sí.
- ¿Eh? - Sí. ¿Qué?
- He tenido un mal día. - ¿Sí?
- No estoy de humor. - ¿No?
- Para ya. - Espera, un juego.
En vez de 150 000 euros, te doy el doble,
pero tienes que dejarme apretar el gatillo para ver si estoy de broma o no.
Trescientos, ¿eh?
Pero en el corazón no.
Porque ninguna cantidad sería suficiente para pagarte.
En la pierna. ¿Te arriesgas a que te dé un balazo en la pierna?
Y, si voy de farol, significa que el arma es falsa o está descargada. ¿Qué dices?
Nico, yo solo quiero recuperar a mis hijos. ¿Vale?
- Por favor. - "Por favor. Quiero ir con mis hijos".
Qué decepción, Pietro.
¡Serás cabrón!
¿Dónde coño está el dinero?
En la bolsa de debajo del escritorio. También está tu móvil.
Mierda.
No.
Tranquilos. No pasa nada.
Hola, papá.
- ¿Qué te ha pasado? - ¿Eso es sangre?
- Pero ¿qué hacéis aquí? - ¿Qué? Pues desayunar.
Hoy es fiesta, ¿no te acuerdas?
Madre mía.
¿Cuándo habéis vuelto, eh? ¿Quién os ha traído a casa?
Llevamos en casa desde ayer.
No, cielo. Qué va. Ayer no estabais en casa.
Papá, ayer jugamos toda la tarde.
Vimos una peli y nos fuimos a la cama, como siempre.
- ¿Qué te pasa? - No es verdad.
¿Qué haces aquí?
- Elena. - ¿Qué te ha pasado?
¿Cuándo han vuelto?
Ha sido una pesadilla.
Se me ha roto el barco.
Ha venido la Guardia Costera, vengo en bus.
- Creía que no llegaba a tiempo. - ¿A tiempo para qué?
¿Cómo que para qué? Para el rescate. ¿Por qué no cogías el teléfono?
Me lo dejé aquí.
¿Que te lo dejaste aquí?
- Te llamé mil veces y no me lo cogías. - A ver.
Niños, venid.
Tengo que hablar un momento con papá. Vamos.
¿Qué es lo que pasa? Estás fatal.
Dímelo tú.
He ido a Grecia a por diez kilos de coca para el rescate de nuestros hijos.
Vuelvo y los niños están aquí. ¿Qué coño pasa?
¿Qué rescate?
¿Que qué rescate?
Mira. Tengo 150 000 euros en efectivo. ¿Lo ves?
Vale, escúchame.
No han secuestrado a los niños. Los has visto.
Están a salvo. Estaban aquí conmigo, ¿vale?
¿Qué dices de drogas y qué haces con 150 000 euros en efectivo?
Me lo ha dado Nicola. ¡Fue idea tuya pedirle dinero!
Estás delirando.
Parece que estás loco.
No, no estoy loco. ¿Esto qué es? ¿Un juego?
Quieres volverme loco, ¿no?
Esto es un juego.
No, esto no es ningún juego.
Te has plantado aquí diciendo
que has pasado droga de Grecia a Italia y que te han pagado 150 000 euros.
¡Lo sabes perfectamente!
¡Me acompañaste ayer al puerto! Me fui con el barco.
¿Estás colocado?
¿Te has metido algo?
- ¿Estás teniendo alucinaciones? - Por favor.
Te lo ruego. Dime, ¿por qué me haces esto?
Estábamos buscándolos, ¿no te acuerdas?
- Por favor. - No me toques.
Tú a mí no me toques.
No tengo ni idea de lo que hablas, ¿vale?
Aléjate de mí y de mis hijos. Vete de aquí.
Porque me estás asustando, a mí y a mis hijos.
¡Lárgate y llévate tus mierdas!
No. Pero ¿qué es esto?
Por Dios, estás fatal.
Te has vuelto loco.
Fuera de mi casa.
Vete antes de que llame a la policía.
Te juro que llamo a la policía.
¡Largo!
¿Qué te pasa?
Fuera.
- Buenos días. - Hola. Lleno.
- ¿Cuánto es? - Cincuenta.
- Gracias. - Gracias, adiós.
¿A QUÉ HORA VAS RECOGER A LOS NIÑOS?
He ido a Grecia a por diez kilos de coca para el rescate de nuestros hijos.
Vuelvo y los niños están aquí. ¿Qué coño pasa?
Pero ¿qué cojones?
¿Qué rescate?
¿Que qué rescate?
Mira. Tengo 150 000 euros en efectivo. ¿Lo ves?
SE HA ELIMINADO ESTE MENSAJE.
Pietro, no me has dejado otra opción.
Debo hacer lo necesario para protegerlos.
Me los llevo hoy a Nueva York.
El vuelo es a las 21:00.
Necesito que vengas y que firmes la autorización.
Si no vienes, me veré obligada a usar esta grabación en tu contra.
Cógelo.
Elena.
¿Qué coño haces?
¿A qué viene todo esto?
Me has grabado.
¿Me estás chantajeando?
Coge el teléfono, por favor.
- ¡Mira quién está aquí! - ¡Papá!
Mira, papá. Voy al trote.
Y yo.
¿Hoy nos vamos a casa contigo?
- Mamá decía que nos recogía ella. - Escuchad, niños.
Vengo a preguntaros algo importante.
¿Os acordáis de que anoche dormisteis en mi casa?
¿Otra vez, papá?
- No sé. - ¿Cómo que no, Giovanni?
¿No recordáis que os metí en la cama, que nos duchamos juntos?
Me puse el partido en la tele.
Te despertaste y dijiste que te daba miedo el monstruo.
¿Te acuerdas?
- Sí, a lo mejor sí. - Eso.
¿Hoy podemos comer pizza, papá? Tengo hambre.
Sí, claro.
Bianca, ¿tú te acuerdas?
Os dormisteis conmigo y os despertasteis con mamá.
Sí.
- Vale. ¿Vino alguien a por vosotros? - Papá, para ya. Déjanos en paz.
Haz un esfuerzo, por favor. ¿Vino alguien a por vosotros?
- ¿Alguien? No sé. - ¿Cómo que no? Intenta recordarlo.
Os acostasteis en mi casa y os despertasteis en la de mamá, ¿no?
Contesta.
Papá, ¿a qué viene esto?
Estábamos en casa de mamá, como siempre.
¡Si decías que te acordabas!
¿Qué haces aquí?
Te dije que te alejaras de nosotros. Venga, subid al coche.
Solo quiero saber qué paso anoche, que me lo digan ellos.
Podrías ir a la cárcel por lo de anoche.
¿Por qué has grabado la conversación?
¿Para chantajearme?
No.
Solo tomo las medidas necesarias para protegerme a mí y a mis hijos.
Te guste o no,
ya no respondo ante ti.
Escúchame bien.
No vas a llevártelos a ninguna parte, ¿estamos?
Vale. Entonces le mando la grabación a mis abogados
y que lo decida un juez.
Me la has jugado. No me lo puedo creer, joder.
Pietro, voy para el aeropuerto.
El avión sale en dos horas.
- Papá, no funciona. - Hay que darle dos veces. Mira.
- ¿Sí? - Salvatore, soy Pietro.
Buenos días. Dígame.
Sé que es festivo, pero ¿podría dejarme las llaves?
- Ahora mismo. - Gracias.
Señor.
Perdona, mi mujer se ha dejado el carné de Bianca.
Claro. Dese prisa, que pierden el vuelo.
- Sí, te las traigo enseguida. - Vale.
OXICODONA
RESGUARDO DE RECETA MÉDICA
Elena, firmaré los papeles.
Ya voy, esperadme.
Ya he llegado.
Llámame.
Última llamada para el vuelo AZ1435 con destino a Roma.
- ¡Papá! - Hola, papá. ¿Vienes con nosotros?
Hola, niños.
No, viene a firmar para que vayamos a Estados Unidos.
Date prisa.
AUTORIZACIÓN
Pequeño cambio de planes, niños. Mamá se va a ir sola.
- Os quedáis conmigo. - ¿Por qué mamá se va sola?
Porque hay un problema con los pasaportes. No podéis iros.
- ¿Entonces no vamos a Estados Unidos? - No. Niños, una cosa.
Sentaos allí mientras hablo con mamá.
Creo que no me has oído. Vamos tarde, así que firma ya.
Basta, Elena. Sé lo que has hecho.
¿Ah, sí? ¿Y qué he hecho?
Has drogado a nuestros hijos.
Encontré el envoltorio de la pastilla en el váter.
Podrías haberlos matado.
Vas a montarte en ese avión tú sola.
¿Qué vas a hacer, denunciarme? ¿A la madre de tus hijos?
Sí, exactamente.
Lástima que nadie vaya a creerte. Mírate, eres un puto desastre.
He hablado con un médico.
Los restos de esos opiáceos permanecen mucho tiempo en el pelo.
Si te los llevas, te denuncio.
Y pido que les hagan pruebas en Nueva York.
No han corrido ningún peligro. Sabía lo que hacía.
Lo que has hecho es gravísimo.
¿Qué otra opción tenía?
Nunca has querido llegar a un compromiso ni a un acuerdo.
No tenía escapatoria.
Esta no es mi vida.
No puedo seguir viviendo así.
Pero ¿tú te das cuenta?
Me has mentido. Has estado fingiendo. Me has puesto en manos de un camello.
Has arriesgado la vida de nuestros hijos. Y me has chantajeado.
Las cosas se han descontrolado, ¿vale?
No quería que hicieras lo de Nicola.
Necesitaba que tuvieras dinero negro. No te pondría en peligro.
No puedo dejarlos.
No tienes elección.
Te estoy ofreciendo una salida.
¿Sabes por qué?
Porque no quiero que sepan lo que les hizo su madre.
Niños.
Despedíos de mamá.
No.
No quiero que te vayas.
No pasa nada.
- ¿Cuándo vuelves? - Pronto.
Nos vemos pronto, ¿vale?
Pietro.
Aquel beso…
no fue mentira.
Bueno…
Como hoy ha sido un día complicado, mañana no tenéis que ir al cole, ¿vale?
¿De verdad nada de cole?
Sí, y durante 24 horas podéis hacer lo que queráis.
¿En serio? Pero ¿qué hora es ahora?
Las 20:00.
Entonces ¿podemos hacer lo que queramos hasta mañana a las 20:00?
Sí. Bueno, todo no.
- Casi todo, ¿vale? - Vale.
¡Yo primero!
- ¡No, yo primero! - ¡No corráis, cuidado!
- Santo. - Oye, Pietro.
¿A qué vino aquel mensaje? ¿Estabas borracho o qué?
¿Cómo coño se te ocurre? Mira, solo te lo digo una vez.
- A los niños no los tocamos. - Perdona, ha sido un día difícil.
- Ya. - Oye, tengo el dinero.
- Por fin. - Pásate y te lo doy.
- ¡La pongo yo primero! - ¡No, yo!
¡Ven aquí!
Pero la peli la elijo yo.
¡No, yo!
¡Ven aquí!
BASADA EN LA PELÍCULA SÉPTIMO DE PATXI AMEZCUA
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