All language subtitles for The Lost Weekend A Love Story

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Original subtitles

John Lennon y Yoko Ono se casaron en 1969.

Fueron prácticamente inseparables, con una única excepción.

A finales de 1973,

John Lennon se fue de casa y vivió con May Pang.

Una joven que había sido su asistente personal.

¿Qué le dirías a la gente que piensa

que estás aprovechándote,

que estás haciendo dinero a costa de John Lennon?

Creo que es importante que la gente conozca

esa época olvidada.

Quiero contar la verdad

y aclarar un poco esta historia.

Se ha escrito bastante, pero de una forma inexacta.

Y no quiero que otros cuenten mi historia.

Mi nombre es May Pang y esta es mi historia.

Soy chino-estadounidense de primera generación.

Crecí en el Harlem hispano de Nueva York.

No era negra, ni puertorriqueña.

Era una minoría entre las minorías.

Mis padres tuvieron una vida difícil,

salieron de china en busca del sueño americano.

Como yo era niña,

mi padre, siguiendo una tradición china,

adoptó un hijo y se olvidó de mí.

Me sentí no deseada.

Mi madre tenía belleza y cerebro.

Abrió su propia lavandería

y sin saber mucho inglés,

la llamó "O.K. Laundry, "Lavandería OK".

Mi padre era ateo y mi madre budista,

pero me enviaron a una escuela católica.

Mi padre peleaba con mi madre y yo con las monjas.

Mi única vía de escape era la música.

Mientras los niños del vecindario bailaban con Tito Puente,

Joe Cuba o James Brown,

yo estaba enganchada al rock and roll,

sobre todo a cuatro chicos de Liverpool.

El grupo musical del momento en Gran Bretaña son los Beatles.

Nadie sabe muy bien por qué los Beatles

saltaron de los clubes a la fama nacional.

Ringo tiene una nariz muy sexy.

Han vendido millones de discos y ganan 5 000 dólares por semana.

¿Te habías entusiasmado tanto con otro artista?

No, y eso es lo sorprendente.

No sabemos por qué nos sentimos así.

El London Times ha publicado que los Beatles podrían llevar

el sonido de Mersey a Estados Unidos.

La idea era la de un barco

que salía a descubrir el nuevo mundo.

Y los Beatles estábamos en la cofa gritando: "Tierra".

¡Te quiero, Paul!

Y, al final llegamos.

Pero yo no iba a ninguna parte.

Atrapada en casa con un padre abusivo.

Mi madre me inspiró a moverme y salir del barrio,

a ser una mujer independiente.

Me gradué en la escuela católica.

Odiaba la universidad, odiaba ir a clase,

así que a los 18 lo dejé

y me subí al metro en busca de trabajo.

Destino: Times Square.

Estaba muerta de miedo.

Me encontré con una amiga

en un edificio de oficinas del centro, el 1700 de Broadway.

Me miró y me dijo: "¿Sabes que Apple Records está aquí?".

Le contesté: "¿Apple Records?

¿El sello discográfico de Los Beatles?".

Voy a subir y les pediré trabajo.

¿Sube alguien más?

Al salir del ascensor, aquello estaba lleno de gente.

Vi a una mujer sentada en un escritorio.

Aquella chica encantadora se paró delante de mí y se presentó.

Estaba dispuesta, preparada.

Tenía iniciativa.

Se desenvolvía muy bien a sus 19 años.

Le dije: "Estoy buscando trabajo.

¿Hay alguna vacante?". Me dijo: "¿Escribes a máquina?".

"Sí".

"¿Sabes archivar?". "Por supuesto".

"¿Sabes manejar la centralita?". "Por supuesto", le dije.

"Sí".

Estaba mintiendo.

Pero la semana siguiente

ya estaba en el negocio de la música.

Desafortunadamente, en ese momento, mi grupo favorito era historia.

Y de Londres nos llegan noticias

de que el músico Paul McCartney ha dejado los Beatles,

según publica el Daily Mirror.

Un acontecimiento transcendental que quizá un día los historiadores

considerarán un punto de inflexión en el debilitamiento

del Imperio Británico.

Los Beatles se separan.

Debías ser un Beatle y nada más.

Ocupaba toda tu vida.

Ese era el problema.

Se convirtió en un monstruo.

Los Beatles han sido un periodo de mi vida,

todavía me queda mucho por delante.

Después de que John se casara con Yoko Ono,

vinieron a Estados Unidos en 1971.

Llegué a Estados Unidos y pensé que me gustaría vivir aquí.

Yoko no paraba de hablarme de Nueva York y pensamos:

"Bueno, quedémonos. ¿No es genial?".

Cuando llegaron a Nueva York,

Apple les asignó a la persona más joven de la oficina. ¡A mí!

¡Hola! -¿Pang?

¡Sí!

¿Cómo comenzó? ¿Dónde os conocisteis?

Trabajaba para Allen Klein,

que era el manager de John en ese momento.

Él y Yoko vinieron a grabar dos películas.

Era tan joven e ingenua,

que ni siquiera sabía el significado de vanguardia.

La primera película se llamaba "Up Your Legs Forever".

Durante tres días, celebridad tras celebridad,

se bajaban los pantalones por la paz.

John y Yoko fueron los últimos y enseñaron un poco más.

Todos guardaron silencio. Pero solo son piernas.

Fueron mis primeros créditos.

La segunda película se llamaba "Fly".

Dan Richter, un viejo amigo de Yoko, coordinó el rodaje.

Una mujer está tumbada en una cama

con una ventana abierta.

Una mosca entra por la ventana,

se posa y camina sobre su cuerpo desnudo,

lo recorre y vuelve a salir por la ventana.

Ese era el guion.

No entendía por qué estaba tan quieta.

Entonces me lo dijeron.

Ojalá no lo hubieran hecho.

Probamos con un grupo de personas

y finalmente encontramos a una mujer

que era adicta a la heroína.

Y descubrimos que si le dábamos un poco de heroína, no se movía.

John y Yoko siempre necesitaban gente.

Estaban creando constantemente,

por eso necesitaban gente para conseguir cosas.

May se encargaba de coordinarlo todo.

Me pidieron que cazara moscas en pleno invierno.

El único sitio que se me ocurrió

fue la cocina de un restaurante chino.

Teníamos una gran cantidad de moscas.

De hecho, los créditos son casi tan largos

como la película porque había mucha gente

atrapando moscas.

John y Yoko volvieron a Inglaterra

y yo volví a mi trabajo de despacho.

Pero pronto recibí una sorpresa.

Supongo que le agradé a Yoko.

Porque dos semanas después

estaba de camino al mágico Londres.

Su casa era Tittenhurst Park, en Ascot.

Fue como entrar en un cuadro gigante del siglo XIX.

Había recorrido un largo camino desde el Harlem hispano.

En Tittenhurst conocí a Julian,

el hijo de John con su primera esposa, Cynthia.

Me miró y me dijo:

"May, ¿quieres subirte al carrito de golf?

Yo te llevo".

Y pensé: "¡Qué encanto!".

Nunca imaginé que sería un viaje terrorífico.

Bueno, creo que cualquier excusa es buena para ser atrevido

y causar problemas y yo estaba siempre dispuesto.

Así que, sí,

recuerdo haber llevado a May en el carrito de golf.

No estoy seguro de si esa vez lo estrellé contra un árbol,

pero era muy divertido estar en un lugar como Tittenhurst

y ver a toda esa gente, era una casa de locos.

Era una situación muy peculiar.

Suena cursi decir que cada día era una aventura, pero lo era.

Nuestro primer proyecto fue una sesión de fotos

para su nuevo álbum.

David Bailey era un fotógrafo conocido

por sus imágenes de la movida londinense

y sus celebridades y me propuso salir en las fotos.

Aquello me pareció aterrador,

pero a la vez, muy glamuroso.

El día siguiente fue aún más emocionante,

nos preparamos para grabar la nueva canción de John y Yoko.

Yo me encargué de la ropa.

Digamos que los hice lucir bien.

Yoko le dijo a John, cuando cantas "I Want to Hold Your Hand"...

te escucha gente por todo el mundo.

¿Por qué no decir algo importante?

Entonces John empezó a tocar los primeros acordes en el piano.

Me estremeció su sencillez y su belleza.

Fue la primera vez que escuché "Imagine".

Me di cuenta de que querían que la gente entendiera

que era más que una canción.

Era un mensaje para un mundo mejor.

Para mí, la única respuesta, si hay una respuesta para todo,

es el amor.

Cuando volvimos a Nueva York,

John y Yoko me pidieron que dejara ABKCO

y fuera su asistente a tiempo completo.

Hola, ¿qué pasa?

¿Quién es? ¿Por favor? ¿Qué pasa?

Yo estaba encantada.

¿A qué hora es? No puedo verlo.

Ocupamos toda una planta del elegante Hotel St Regis.

Sentía que estaba viviendo la vida de otra persona.

Eso es lo que pasa a menos cuarto.

¡The Dick Cavett show!

Esta noche, nos visitan John Lennon y Yoko Ono.

¡Déjalo caer, May!

Avisadnos cuando terminéis.

Soy yo, dentro de un saco, hablando con Dick Cavett.

Intentábamos demostrar algo.

No puedes tener prejuicios

contra alguien al que no puedes ver.

No se ve nada. ¿Eres una chica?

Lo soy.

¿Podrías quedarte donde estás?

Quédate donde estás. Te daré un vaso de agua.

No bebo agua.

¿No bebes agua?

Estás genial, May.

Sí, un poco pálida, pero muy guapa.

¿Qué tipo de cosas haces a diario?

Pues... las compras y un poco de todo.

Trabajo en el estudio.

Soy asistente de producción, me encargo de la ropa, publicidad,

contesto los teléfonos...

John llevaba dos años sin hablar con su hijo y entonces...

recibí una llamada de Julian diciendo:

"Me gustaría hablar con mi padre".

Pero las llamadas debían pasar primero por Yoko.

Soy Yoko.

Le dije: "Julian está al teléfono".

Lo primero que dijo fue: "Deshazte de la llamada.

Como si nunca hubiera ocurrido".

Y contesté esa llamada con un: "Lo siento, tu padre no está".

Julian volvió a llamar un par de semanas después

y nuevamente no se me permitió pasarle la llamada.

Al final, un día le dije: "Yoko, es Julian otra vez".

Y ella dijo: "Puedes pasarle la llamada.

Pero si John te pregunta si es la primera vez que llama,

le dices que sí".

Le dije a John: "Julian está al teléfono".

Me preguntó: "¿Es la primera vez que llama?"

Y le dije que sí.

Tuve que mentir, ¿qué podía hacer?

Yoko era mi jefa, pero también John.

Mentí a John y mentí a Julian.

Y me dolió.

Yoko me estaba usando, así de simple.

Y no fue la última vez.

Yoko se sentó en esa silla.

Unas semanas después,

George Harrison me invitó

a la grabación de The Dick Cavett show.

Vi el programa. Estuvo bien.

¿Lo viste? -Sí.

Ya. -Se olvidaron de la promoción,

así que he pensado hacerlo por ellos. Su nuevo tema navideño.

Happy Christmas. War is over.

Compradlo ya.

John y Yoko se oponían apasionadamente

a la guerra de Vietnam.

Entendieron que podían utilizar su fama

para promover la paz mundial.

Siempre quise grabar un villancico que perdurara.

Colocaron la proclama "La guerra ha terminado

si tú quieres" en vallas publicitarias

por todo el mundo,

desde París a Londres, pasando por Times Square.

Queríamos que hubiera algo que escuchar

además de "Blanca Navidad" cada año.

John invitó a un grupo de niños,

el Coro Comunitario de Harlem,

a cantar con él su revolucionario villancico,

"Happy Christmas. War is over".

Estaba entusiasmada por cantar esa canción,

y por primera vez aparecí en la portada del Single.

Justo al lado de Phil Spector y toda esa gente.

Ese año, recibí una tarjeta navideña genial

de los Lennon.

Abrieron mi mente a cosas en las que nunca había pensado.

Fue el comienzo de mi despertar político.

Tengo la idea de hacer llegar la política

a la gente cambiando la apatía de los jóvenes.

Nuestro trabajo es decirles que aún hay esperanza

y que tenemos trabajo que hacer.

No es el fin porque el flower power no funcionara.

Es solo el comienzo.

Me gusta "Give Peace a Chance" tal como es.

Fue emocionante escuchar a toda esa gente en Washington,

a todo esa multitud pacifista cantando.

Fue un muy emotivo para mí.

En la Casa Blanca,

John era considerado un enemigo público,

un radical pacifista.

He leído que el movimiento bélico ha terminado.

Y una amenaza para la reelección del presidente Nixon.

Era obvio, Nixon quería a John fuera del país.

¿Crees que serás deportado?

No lo sé. Quizá sea solo un juicio.

Cuando salí de la sala del tribunal,

no me podía creer la escena de fuera.

¿No cree que existe la posibilidad

de que el gobierno esté intentando acosar a los Lennon?

En absoluto.

Era una figura destacada

y sus actividades eran objeto de seguimiento.

Sí, se metieron conmigo.

Empezaron siguiéndome en un coche

y me pincharon el teléfono.

Creo que querían que lo supiera para asustarme.

Y lo consiguieron.

Cuando creíamos que las cosas no podían empeorar, lo hicieron.

Nixon fue reelegido de forma aplastante.

John y Yoko decidieron que era hora

de abandonar el "semillero radical del pueblo",

como lo llamó el gobierno, en busca de algo más seguro.

Eligieron un amplio apartamento en el emblemático edificio Dakota,

en Central Park West.

Es más seguro.

La gente no puede entrar y decir: "Soy Jesús de Toronto".

Pero cambiar de dirección no resolvió sus problemas.

Las cosas iban de mal en peor.

John no se lo tomó nada bien.

La crítica no aprobaba el álbum ni los conciertos.

Lo odiaban.

Las carreras en solitario de George y Ringo se estaban disparando,

y John y Paul estaban enfrentados.

Dijo que los Beatles eran basura y que no lo echaba de menos.

Cuando estábamos juntos,

todo el mundo hablaba maravillas en la prensa

y la gente decía lo grandioso y maravilloso que era.

Pero no fue así.

Estaban tan ocupados siendo John y Paul,

que no se daban cuenta de que había más gente alrededor.

Nadie quiere seguir igual a los 50, ya sabes:

"Señoras y señores...".

Aquello pasó factura a su matrimonio

y una noche de borrachera,

Yoko escuchó a John acostándose con otra mujer.

Y de repente empezaron a hacer el amor.

Y yo me quedé ahí, petrificada.

Después de eso, todo empezó a desmoronarse.

Yo era la asistente personal de John y Yoko,

pero estaba convencida de que iba a perder mi trabajo.

Fui a trabajar una mañana

y Yoko entró en mi oficina en el Dakota y dijo:

"John y yo no estamos bien

y sé que va a empezar a ver a otras personas.

Quiero que salgas con él,

porque necesita a alguien agradable como tú".

De repente me di cuenta de lo que me había dicho y dije:

"¿Perdón?".

Quiero que sepas que no he empezado nada de esto.

Y me dijo: "No, lo sé.

Tenemos problemas".

Tenías 22 años y eras su secretaria.

Sí. Llevaba trabajando para ellos dos años y medio.

¿Cómo te quedaste cuando te lo pidió?

Atónita. No sabía qué decir.

Dije: "¿Qué? ¿Estás bromeando?".

No podía hacerlo. Él era mi jefe.

Le dije: "Es tu marido"

y ella: "No, está bien. Debes hacerlo.

"Quiero que salgas con él".

Sé que serás amable y que le gustas.

Sal con él".

Yo le dije que no. Y ella dijo: "Sí, lo harás".

Se levantó y se fue.

¿Cómo... cómo paso todo eso?

Yo era una cría ingenua, era muy joven.

Ella me contó muchas cosas.

"Estarás bien". Le dije: "No quiero.

Es tu marido".

Y me dijo: "No, quiero que salgas con él".

¿Te ordenó mantener una aventura con su marido?

Pensó que era lo mejor, ya que yo no tenía novio.

Por supuesto, Yoko tenía su propia versión de lo ocurrido

cuando decidió entrevistarse a sí misma.

Bueno... es Yoko.

¿Es cierto que organizaste la historia de amor entre John

y su asistente, May Pang?

Bueno, no lo sé.

No creo que fuera un acuerdo.

A John le convenía tener una asistenta

y ella era muy buena.

Era una persona muy capaz.

No pensé que fuera parte del trabajo.

Me asusté un poco. No entendía nada.

Había tenido ideas raras antes, pero aquello lo superaba.

¿No tenías sentimientos románticos por John?

En ese momento no.

¿Yoko sabía que John iba a empezar a engañarla...

Sí. -...y pensaba

que podría controlarte? -Así es.

Yoko eligió la opción más segura.

Dejó que John se divirtiera con May,

sabiendo que podría recuperarlo cuando quisiera.

Según lo pintas, Yoko Ono intentaba controlar el asunto,

controlándoos a John y a ti.

Ella era quien lo alentaba. -Sí.

Yoko lo preparó.

De hecho, prácticamente insistió.

¿Por qué lo hiciste?

Al final John me buscaba.

Empezamos a pasar mucho tiempo juntos en el estudio, solos.

Empezó a coquetear y a prestarme más atención.

Cuando llegamos al ascensor, en el estudio de grabación,

se dio la vuelta, me agarró y me besó.

Y le dije: "Para". Dije: "No lo hagas".

Y él dijo: "Llevo todo el día queriendo hacerlo".

Me han preguntado un millón de veces qué pasó.

¿Qué cambió desde que le dije a Yoko que no?

Bueno, pues lo que paso fue...

John.

Me miró a los ojos,

me susurró al oído

y me besó.

Y antes de darme cuenta,

John Lennon me hechizó.

Después de hacer el amor, empecé a llorar.

¿Qué significa esto?

Él me dijo: "No lo sé".

A la mañana siguiente,

John me llamó a su oficina e hizo algo que me sorprendió.

Abrió el estuche de su guitarra y me dijo:

"Quiero que escuches algo".

Vale. Como un sauce.

Un soplo de primaveraque ves.

Ella me ayuda a superar esta terrible soledad.

Sabía lo mucho que John significaba para mí.

Pero hasta ese momento,

no fui consciente de lo mucho que yo significaba para él.

John y yo pasamos las noches juntos.

Y todas las mañanas iba al Dakota

a ver a Yoko.

No fue una situación cómoda para mí.

Lo de que Yoko nos envió a Los Ángeles para estar juntos

no es más que una leyenda.

¿Qué pasó realmente?

Un día, John dijo: "Tenemos que salir de Nueva York, May.

Los dos solos, lejos de Yoko".

Todo fue muy espontáneo.

Hablamos al mediodía

y a las 6 de la tarde estábamos en el aeropuerto

y ahí empezó "El fin de semana perdido"

Cuando John vino a California con May,

los asusté mucho para que no gastaran dinero.

¿Pero qué pasa con los problemas de dinero de John?

Tengo entendido que estaba envuelto en litigios.

Teníamos una asignación de 3 000 dólares mensuales.

Cada Beatle recibía 3 000 al mes...

hasta que todo se arreglara.

Y no era mucho,

porque tenía dos hogares que atender,

uno en Nueva York y otro en Los Ángeles.

Además, Yoko me quitó el sueldo

en cuanto aterrizamos en Los Ángeles.

No teníamos mucho, pero no nos importaba.

Éramos dos adolescentes retozando por ahí.

Sabía que siempre habría alguien que le pagara la cuenta

o le diera alojamiento porque era John Lennon.

En Bel-Air, donde viven los famosos de Hollywood,

el productor discográfico Lou Adler nos prestó una casa.

Nos encantaba hacernos fotos.

John tenía una forma curiosa

de hacerme saber cuándo estaba de humor.

La gente pregunta cómo era John como amante.

Bueno...

era genial. Él era...

mi amigo.

El amigo más cercano que tenía en ese momento.

Y como amante, fue mi maestro.

Los garabatos de John ilustran perfectamente

nuestro ritual matutino.

Nos despertábamos con el "quiquiriquí".

Y después, llegaba el "cocorocó".

Aunque siempre estaba a punto.

¿Eso te responde?

Me di cuenta de que cuando John era un Beatle,

solo vio Estados Unidos desde un aeropuerto, una limusina,

una habitación de hotel, o un escenario.

John quería ir a Las Vegas como cualquier turista.

Nos registramos en el Caesar's Palace

y lo pasamos genial.

Allí nos encontramos con Tony King,

responsable de Nuevos talentos de Apple Records.

Encontré una foto maravillosa de todos cenando en Las Vegas.

Salimos May, él, Mike Hazelwood

y yo cenando en el restaurante chino,

y se le ve genial.

John estaba cada vez más relajado

y nuestra relación estaba cambiando y creciendo.

De vuelta a Los Ángeles, vimos un cartel:

"Pueblo Fantasma de Cálico"

y John dijo:

"¡Sí, vamos!".

Para John, era libertad.

Por una vez se divertía.

Nadie sabía quién era, estaba allí como los demás,

como un turista.

Mientras paseábamos,

John vio una moto, una Harley-Davidson,

se quedó mirándola y le dije:

"¿Por qué no te pones junto a la moto?".

Le hice una foto y, además, llevaba mis pantalones.

Unas semanas más tarde, para mi 23 cumpleaños,

John me escribió una tarjeta.

Feliz cumpleaños, Pang.

Luego me sorprendió con el regalo más grande y rápido

que he recibido.

Me compró un precioso Barracuda de color rojo.

Salimos a dar una vuelta.

Por los garabatos de John sabréis qué pensaba

de mi forma de conducir.

Estoy pidiendo ayuda.

Más tarde, grabamos un anuncio para el nuevo álbum de John,

"Mind Games".

101 A, ¡toma 2! -Vale, está bien.

Es nuestro amigo Tony King, como la Reina de Inglaterra.

¡Dios mío, Su Majestad!

En un momento dado, John le levantó el vestido a Tony

e hice una foto.

¿Y sabéis?

Se convirtió en nuestra tarjeta de Navidad.

La firmamos como pareja.

John y May.

Y conoció a Elton.

Tony estaba seguro de que sus dos amigos

se llevarían bien. Y tenía razón.

Quiero un primer plano.

Espera ahí está, muy bien.

Fue grandioso.

John me dijo: "Elton es un encanto".

Celebré mi cumpleaños con mi John,

Elton John, y la Reina de Inglaterra.

¡Fue el mejor cumpleaños de mi vida!

Tony King fue una gran reina,

un buen amigo,

y le dio a John un gran consejo.

Hazle saber a la gente que eres cercano y que estás bien.

Eres simpático.

La gente te ve como una persona radical

y enfadada.

Lo que deberías hacer es darte a conocer

y hacer algunas entrevistas, ya sabes...

A John le encantaba el agua.

Así que su primera entrevista en televisión

fue en la playa de Malibú.

Una cabeza de pescado.

¡Fuera!

Lo vi volver a ser ingenioso y juguetón.

Probando... -Cuidado con la sombra, May.

...tres, cuatro, cinco, seis, siete.

Parece que nunca te alejas

del todo de tus experiencias políticas.

¿Te vuelves cada vez más político a medida que avanza la vida,

en tu música y en tu vida personal?

Voy cambiando cada cinco días.

Cuando piensas en ese período conocido como Beatlemanía,

¿lo echas de menos?

En el fondo, todos estábamos hartos

y nadie sabía cómo decirlo.

Por eso digo que quizá deberíamos haber terminado antes.

John se abría cada vez más a mí y a sus amigos.

Incluso invitó a periodistas a casa.

Empezamos a hacer cosas que no había hecho antes,

como entrevistas.

La gente estaba como loca antes de llegar a la casa.

No se podían creer que iban a conocer a John Lennon.

¿Qué cualidades crees que tenías que atrajeron a John?

¿Qué era lo que estaba buscando?

Ya sabes que se han dicho un montón de cosas,

pero creo que compartíamos un montón de...

intereses, especialmente la música.

Podíamos hablar de rock and roll porque yo lo adoro.

Soy una rockera de corazón.

El álbum "Rock and Roll".

Empezamos en el 73 justo después de "Mind Games".

Pensé que siempre que estaba entre grabaciones

y de gira con los Beatles, tocaba esas canciones,

mis canciones favoritas.

Necesito divertirme

y no solo plasmar mis sentimientos en canciones.

"John Lennon escribe una nueva canción.

¿Es suya o de Paul?".

Así que pensé: "¿A quién llamo?

Al gran Phil Spector".

¡Muy bien!

Una de las mejores sesiones de la historia.

Allá va. Uno, dos, tres.

Jim Keltner era un batería increíble.

John contó con él en todos sus álbumes.

Nos reunimos con Phil Spector

para hacer unas grabaciones con John.

Versiones de clásicos del rock and roll.

Por primera vez, quería ser un simple cantante en la banda.

Solo quería cantar. No quería saber nada más.

Empezamos las sesiones y fueron genial.

John era la estrella, pero Phil Spector era el jefe.

¡Aquí está el tío!

¿Qué tío? -¡Un tío cualquiera! ¡Vamos!

Phil era el maestro de ceremonias.

Recuerda el bombo antes del final.

Todo empezaba genial,

con buenas vibraciones, sonando genial.

John estaba fantástico.

Pero en esas 2 o 3 horas,

todo el mundo bebía y fumaba de todo.

Así que, era una locura.

Phil, estaba fuera de control.

Sí.

No puedo leer el texto.

¿Qué es ese pájaro que suena?

Fue una locura.

Había 28 tíos tocando cada noche y 15 estaban locos, incluido yo.

Y las sesiones fracasaron.

¡Uno, dos, tres, cuatro!

No voy a contar qué pasó. Algunas cosas eran ridículas.

No puedes gritar por su forma de tocar.

Por favor, vamos, solo puedo entrar en el cuatro.

Gradualmente, se convirtió en una obsesión.

Es una buena forma de definirlo.

Dios mío, Phil Spector empezó a disparar su arma.

"Si me vas a disparar, dispárame.

Pero no me fastidies el oído, tío.

Lo necesito".

Voy a escribir tu historia, así que ten cuidado.

Entonces terminó la sesión.

Y comenzó el caos.

Phil me dijo que subiera al Cadillac con John

que no dejaba de gritar.

Corrimos de vuelta a la casa.

Gritaba como un loco.

Las cosas no mejoraron cuando llegamos a casa.

De hecho, empeoraron.

Se volvió loco en la casa y lo destrozó todo.

Entonces May me llamó por teléfono.

Estaba histérica decía: "Tienes que venir.

John se está volviendo loco.

Lo está destrozando todo".

Gracias a Dios, llegó Tony.

Y ahí, en la puerta, estaba John, gritando.

Pensé que podría calmarlo acercándome a él,

así que lo rodeé con mis brazos y empezó a llorar.

Se derrumbó y lloró.

¿Llegó a agredirte físicamente?

Lo hizo un par de veces.

¿Llegó a golpearte?

Me empujó contra una pared.

Las únicas cosas de las que me arrepiento

son de lastimarme a mí mismo

y lastimar a alguien más.

No lo recordaba al día siguiente. Se disculpó, incluso lloró.

He sido violento.

No sabía expresarme y golpeaba.

He peleado con hombres y he pegado a mujeres,

porque era un hombre violento,

pero he aprendido a no serlo y me arrepiento.

La trató mal.

¿Pero sabes?

Ella lo quería tanto que sabía

que estaba pasando por un momento difícil,

y se preocupaba por él.

John estaba bebiendo mucho.

Lo recordara o no,

me empujó con fuerza,

estaba fuera de control.

Y en lugar de disculparse,

se dio la vuelta y dijo:

"No creo que esto funcione".

Me rompió el corazón,

pero no podía soportarlo más.

No había más que decir.

Me fui a Nueva York.

Pude mantener la compostura hasta llegar a la ciudad,

hasta que llegué a casa.

¿Qué estaba haciendo con mi vida?

Estaba sin trabajo.

Sin dinero.

No sabía qué pensar.

¿Se había acabado mi relación con John?

Al final, llamé a Yoko para decirle que había vuelto.

Yoko insistió: "Tienes que volver con él de inmediato.

Cynthia y Julian van a Los Ángeles.

No podrá con ellos solo.

Te necesita".

¿Para qué?

¿Para que todo vaya bien?

Soy la novia que debe tratar con la exmujer,

la mujer actual y el hijo de su ex...

y ni siquiera creo que siga siendo su novia.

Y entonces pensé,

que John estaba tratando de recuperarme.

No podía pedírmelo él mismo.

Tenía que conseguir que Yoko lo hiciera por él.

Acepté volar de vuelta a Los Ángeles,

a tiempo para estar con John cuando llegaran Julian y Cynthia.

¿Dónde estaba su hijo Julian todo este tiempo?

No tenían una relación fácil, ¿verdad?

Sí. Llevaba tres años sin ver a su hijo.

Hasta que llegó aquí.

Se había sentido culpable por no verlo

y yo estaba en el medio intentando reunirlos.

Hacía mucho tiempo que no le veía.

Me llamaba de vez en cuando.

Estaba aterrado.

No sabía con lo que me iba a encontrar.

Y fue estresante en un primer momento.

Pero May, suavizó todas las tensiones que había.

Hizo que todo fuera más fácil para mí.

Por fin tuvo la oportunidad de ver a su hijo y dijo:

"Dios mío, es un hombrecito.

Puede hablar conmigo".

Y le dije: "Sí".

Recuerdo salir mucho con May en ese momento.

Era muy simpática.

Siempre estábamos sonriendo, contentos, jugando.

Incluso mi padre parecía más despreocupado

y feliz.

Me convertí en la guía oficial.

Empecé a responsabilizarme de nuestro pequeño grupo.

Sobre todo el viaje que hicimos a Disneyland.

Aluciné en ese viaje.

Todavía lo recuerdo con cariño.

Nos colamos en los estudios de la Paramount

donde vimos cómo rodaban "Días felices".

Recuerdo entrar en el plató de "Días felices".

Entramos y dijeron: "¡Dios mío, es John Lennon!".

Julian alucinó cuando nos topamos con una jovencísima Jodie Foster.

Teníamos la misma edad,

era muy fan de ella y nos hicimos una foto.

Creo todavía la conservo.

John no había visto a Cynthia en años, desde que se fue con Yoko.

Le resultaba muy duro encontrase con ella,

pero yo esperaba que pudieran llegar

a algún tipo de acuerdo por el bien de Julian.

May es una buena amiga,

siempre lo ha sido desde que nos conocimos,

tenemos mucho que agradecerle.

Estuvo en un momento

en el que necesitamos un poco de apoyo.

Creo que fue entonces cuando May y mi madre se hicieron amigas.

Se llevaron muy bien.

Disfrutaron de su compañía mutua a lo largo de los años.

Se entendían debido a las circunstancias

en las que ambas se encontraban.

Me aseguré de que hablaran cada semana,

que no lo dejara pasar.

May entendió las dificultades de mi padre

al tratar con su primer hijo

tras no haberlo visto en mucho tiempo.

Al mirar hacia atrás,

una de las cosas que más me enorgullece

es haber ayudado a reunir a Julian con su padre.

Yoko llamaba incesantemente.

Quería un informe completo.

Llamaba todos los días, diez o quince veces al día.

¿Hola? -Siempre llamaba.

Solía hacerlo a las tres o las cuatro de la mañana,

a las seis... a cualquier hora.

Yoko nunca los dejó en paz.

Decían: "Yoko ha vuelto a llamar".

May era muy protectora con John.

Nunca se sintió amenazada por Yoko.

Con nosotros, May Pang.

No imaginó que se convertiría en una historia de amor tan grande.

Pensó que sería una aventura pasajera.

¿Por qué no se rompió el matrimonio?

¿O se estaba rompiendo?

Se estaba rompiendo. Llegó a pedir el divorcio,

pero no esperaba que la respuesta de John fuera:

"Está bien, hagámoslo".

Ahí se dio cuenta de que lo decía en serio.

Entonces le dijo: "No, las estrellas no están bien".

Tendría que encontrar otra manera de manipularlo.

Por nuestra parte, John y yo lo estábamos pasando muy bien.

"El fin de semana perdido" del que todo el mundo habla,

no fue tan perdido.

La gente pudo ver más de John que en años anteriores,

salía mucho más.

En esa época John empezó a salir con un nuevo grupo,

una banda de músicos conocido como "Hollywood Vampires".

Todo empezó en el Rainbow, en Los Ángeles,

donde cada noche estábamos Harry Nilson,

Alicie Cooper, Bernie Taupin,

Mickey Dolenz y Keith Moon, si estaba en la ciudad.

John Lennon era miembro honorario.

Lo último que John necesitaba era ser miembro

de un club de bebedores, vampiros o no.

Yo salía con Ringo y Harry Nilsson

y éramos como una pandilla de adolescentes.

Aunque que teníamos más de 30.

May fue capaz de capear todo lo que se iba presentando:

las llamadas de Yoko,

John bebiendo y consumiendo de todo...

Y es que ella era la única que no consumía drogas ni bebía.

Tenía ventaja sobre todos nosotros.

Yo no bebía.

No bebo ni tomo drogas.

Entonces, lo que pasaba

es que cuando se juntaba con los chicos y decían:

"Vamos de fiesta", yo me quedaba ahí sentada.

No encajaba para nada.

Fue una especie de repetición de mi juventud,

actuaba como un adolescente en Hollywood, en público.

John siempre llegaba al límite en cualquier ámbito.

Hacía tonterías,

como ponerme una compresa en la cabeza en un restaurante.

El día comenzó con la habitual llamada matutina

de Yoko.

Solo escuché una parte de la conversación.

Empezó con: "¿En serio?".

Y terminó con: "¿En serio?"

¡Adiós! John me miró.

Estaba atónito.

Se ha acostado con alguien.

Le dije: "Creo que es su guitarrista,

David Spinozza. Si no me crees,

mira la portada de su álbum.

Sin duda destaca más que tú".

Su intención era,

mantener a John fuera de escena

para poder explorar la situación con David Spinozza.

No me interesaba,

y menos cuando me di cuenta de lo que pasaba.

Ella quería que le produjera un disco y eso me parecía genial.

Pero en cuanto al rollo sexual... nos acostamos y ya está.

Mi carrera estaba bien como estaba.

No quería pasar a la historia del rock

como "El tío que se tiraba a Yoko Ono".

Esa misma noche fuimos al famoso club Troubadour

con a Harry Nilsson.

Era el regreso de los Smothers Brothers.

Los acababan de echar de la televisión...

por ser excesivamente políticos.

En torno a la mesa estaba Jack Haley Jr.,

Pam Grier, Peter Lawford

y hasta Paul Newman.

Fue la primera noche que bebí Brandy Alexanders,

que es brandy con leche.

Se lo bebió como si fuera leche.

Y estaba con Harry Nilsson,

que no tenía tanto aguante como yo.

Pero aun así acabó borracho y en un momento se giró,

me agarró

y me besó.

Intenté resistirme,

no quería que nadie supiese que estábamos juntos.

Al día siguiente, por supuesto,

estaba en todos los periódicos

y después en la revista Time.

Me emborraché con unos amigos y me echaron del club.

Soy humano.

En Liverpool me emborrachaba y destrozaba cabinas telefónicas

y no salía en los periódicos.

Y entonces llamó Yoko.

"Hola".

Y dijo: "Sabía que May haría esto".

Y él contestó: "No, fui yo".

John quería decirle al mundo que estábamos juntos.

Al día siguiente asistimos

al Homenaje del American film Institute

a James Cagney.

¡Damas y caballeros,

James Cagney!

Había estrellas de cine y fotógrafos por todos lados.

Entonces entramos John y yo.

Fue un momento divertido.

Mirábamos a esas estrellas de cine y decíamos:

"¡Mira quién está ahí, es Mae West, y mira,

Paul Newman!".

De repente, vimos una figura vestida de blanco

y era Mick Jagger.

¡Dios! Parecíamos piezas de ajedrez.

Él iba completamente de blanco y nosotros de negro.

Entonces, Ron Gallela, famoso por acechar a Jackie Kennedy

con su cámara, nos inmortalizó en público como pareja.

En ese tiempo ganó mucha fuerza

y su autoestima aumentó.

Estaba cada vez más segura de quién era.

Estaba guapísima.

Cuando entraba en cualquier sitio, era imposible no verla,

porque sus largas piernas lo llenaban todo.

John me dio confianza para expresarme.

Ya no me quedaba atrás.

Éramos el centro de atención allá donde íbamos.

Se les veía por la ciudad haciendo cosas.

Él no era así en Nueva York.

Llevaba una vida mucho más social que antes.

Para escapar de la atención pública,

hicimos un viaje por carretera a Palm Springs con Harry Nilsson.

Pero estando allí, llegaron malas noticias.

Phil Spector tenía retenidas

las grabaciones de "Rock and Roll"...

y no las quería soltar.

Harry sugirió: "John, ¿por qué no produces un álbum para mí?".

Estaba a menudo con los chicos

y lo único que hacíamos era emborracharnos

y levantarnos fatal.

Así que le dije a Harry: "Tío, vamos a hacer algo".

Entonces, John tuvo una gran idea.

Invitó a todos los músicos que trabajarían en el álbum

de Harry a permanecer en un mismo lugar.

Eligió una casa en la autopista de la costa del Pacífico

con mucha historia.

Nada más entrar por la puerta, te contaban la historia.

Marilyn Monroe conoció aquí tanto a Bobby como a John Kennedy

y se vio con ambos.

Y por supuesto, su fantasma permanecía allí,

o eso parecía.

Keith Moon, Harry Nilsson, Ringo...

Todos estábamos en la casa de la playa,

donde habían estado Kennedy y Marilyn.

A John le gustó la idea de hacer el amor

en la misma cama que JFK y Marilyn Monroe.

Pensé: mételos a todos en una casa y se portarán bien.

Pero me equivoqué.

Organicé todas las sesiones,

para que todo trascurriera sin problemas.

Harry, John y yo estábamos escuchando la grabación.

Yo estaba frente a la puerta, que de repente se abrió,

y le dije a John: "Son Paul y Linda".

John se volvió como si hubieran hablado esa mañana

y dijo: "Hola, Paul".

Paul preguntó: "¿Ha terminado la sesión?".

"Sí, pero ahora vamos a improvisar.

¿Quieres unirte?".

Y en ese momento,

cinco años de animadversión y enfados desaparecieron.

Toqué con Paul, tocamos juntos.

Hicimos muchas cosas en Los Ángeles.

"McCartney haciendo armonías a la batería".

Stevie Wonder vino de un estudio cercano.

Steve, puede que se una si tiene micro.

¡Hola Steve!

Había 50 personas más tocando,

y todos nos miraban a mí y a Paul.

Linda se unió al órgano.

Mal Evans, roadi original de los Beatles, y yo,

cogimos las panderetas y empezó la diversión.

Que levante la mano quien no se sepa "Stand by Me".

¿Me oís en la sala de control?

¡Mis auriculares están apagados, no oigo nada!

Fue la última vez que John y Paul tocaron juntos.

Al día siguiente, Paul y Linda fueron a la casa de la playa.

Fue una auténtica locura en Los Ángeles.

Allí con Harry Nilsson,

que es un chico encantador,

pero muy dado a los excesos.

Keith Moon, otro tío estupendo, pero de nuevo,

dado a los excesos y John, más de lo mismo.

Todos haciendo ese disco en Los Ángeles.

May me dijo: "Vienen Paul y Linda".

Y fue un problema,

porque había bastante enemistad

entre ellos, sobre todo, entre John y Paul.

Y Ringo también estaba allí.

Fue la primera vez que John y Paul

se sentaron a tener una conversación civilizada

sin abogados presentes.

Cuando al fin los vi juntos pensé:

"Este es un gran momento".

Hice una foto.

No sabía que Paul estaba allí

para entregar un mensaje de Yoko.

Yoko nos pidió a Linda y a mí

que le lleváramos un mensaje a John.

Para que viéramos si estaba interesado.

Lo llevé a un rincón, como una especie de hermano mayor,

y le dije: "Estoy haciendo de intermediario".

¿Todavía quieres a Yoko? ¿Quieres volver con ella?

Esto es lo que tienes que hacer.

Y le dije lo que Yoko me había dicho.

Tenía que volver a Nueva York.

No podría vivir con ella al principio,

debía cortejarla, invitarla a salir.

Quería romance, recibir flores.

Empezar de nuevo.

No creo que John o May cedieran ante ella.

A John no le gustó que le dijeran qué debía hacer.

No estaba interesado en las condiciones de Yoko.

Simplemente, dijo: "Estoy con May", y pensé:

"Esta relación podría tener un futuro real...

sin Yoko".

Fue entonces cuando me centré, a mitad de ese álbum.

Ahí me di cuenta de que algo andaba mal.

¡Era una locura!

De golpe me convertí en el único cuerdo

rodeado de locos.

Ya no era uno de ellos.

Y me retiré y terminé el álbum lo mejor que pude.

Después de eso, volví a casa, a Nueva York.

Mientras yo ponía fin a todo en Los Ángeles,

los chicos se fueron a Nueva York.

Damas y caballeros, ¡John Lennon y Harry Nilsson!

John, ¿y los demás?

¿Dónde están todos hoy?

Acabo dejar a Ringo en Los Ángeles.

George está en el estudio en Inglaterra,

y Paul estuvo aquí la semana pasada, pero se fue.

John me llamaba cada noche.

Tres, dos, uno...

No se podía creer la recepción que tuvo en Central Park.

Me dijo:

"Vuelve a casa, May".

Llegué a pensar que nuestra relación

había sobrevivido al llamado "Fin de Semana Perdido".

Volví a Nueva York.

Para mi tranquilidad, encontré a John limpio y sobrio.

Para entonces, ya me había enderezado.

Estaba centrado y sobrio.

John decidió que debíamos vivir juntos.

Encontramos un apartamento perfecto.

¿Os lo imagináis?

Tenía 23 años y me iba a vivir con John Lennon.

Teníamos vistas al East River,

que a John le recordaban al Mersey en Liverpool.

Recuerdo muy bien el apartamento, era bastante pequeño.

No era Tittenhurst.

Estaba en el último piso, con unas escaleras muy empinadas.

Las vistas eran maravillosas.

Era como estar en un castillo sobre el mar,

con vistas a Nueva York y al río.

Era un lugar muy especial.

Elegimos un dormitorio y arreglamos

la habitación de invitados para Julian.

La gente siempre mira a personajes como yo,

intentando descubrir algún secreto, ¿qué hacen?

¿A qué se dedican?

¿Van al baño? ¿Comen?

¿Y lo haces? -Sí. Bastante.

Fue un momento de felicidad y placer.

Eran simplemente mi padre y May, fue una época muy feliz.

Se puede apreciar en algunas de las fotografías

que May nos hizo a mi padre y a mí juntos.

Incluso teníamos gatos: Major y Minor,

John les puso el nombre

por las teclas blancas y negras del piano.

Como buena neoyorquina,

le enseñé a John la auténtica Nueva York.

Me encanta.

La gente simplemente te dice "Hola" o "¿Qué pasa?".

Algunos te piden autógrafos, pero sobre todo,

te saludan o te dan la mano y sigo mi camino.

Estoy disfrutando de cosas que no he podido hacer en diez años.

Parece que soy el tipo al que todos los ingleses imitan.

Está genial, Mick está en la ciudad,

Paul también... Todos vienen y me encanta.

Paul McCartney solía invitarnos a su casa, y Ringo, George y Elton.

Todas esas personas pasaron sus mejores momentos con John

cuando estaba con May.

Y Mick reconoció que cuando John estaba con May fue el momento

en que realmente pudo conocerle.

Todos vieron al verdadero John cuando estaba con May.

Una anécdota.

Estábamos intentando contactar con Paul y Linda para cenar.

No los localizamos, así que les dejamos un mensaje.

Y cuando íbamos por la calle 61 en un taxi,

miramos a otro taxi y estaban Paul y Linda.

Y de repente gritamos y los dos Beatles,

John y Paul, sacaron la cabeza y dijeron: "Luego hablamos".

Y los coches se separaron.

Fue una pasada ver eso.

El lugar favorito de John en el apartamento era el balcón.

Ahí es donde hice una foto de Bob Gruen

haciéndole su famosa foto.

Recuerdo a mi padre y a May enseñándome

dónde decían que habían visto un OVNI.

Me encanta esa historia y la ilusión

de que aquello sucediera.

Vimos un OVNI una noche, estábamos desnudos,

mirando esa cosa que no hacía ningún ruido.

Allí arriba, vi un OVNI.

Fue río abajo, giró a la derecha en la sede de la ONU,

luego a la izquierda y siguió río abajo.

Era oscuro, negro o gris por el medio y tenía luces blancas.

Parecían bombillas, se encendían y se apagaban,

por toda la parte de abajo.

John cogió un sobre y garabateó lo que vimos.

Bueno, más o menos.

John inmortalizó el avistamiento en esta nota,

y se convirtió en parte de su leyenda.

Cuando estuve con John,

fueron los años más productivos que tuvo.

Yo siempre he sido un hombre de discos.

Me gusta el estudio, es cuando tengo el control.

Tocó con Mick Jagger,

trabajó con Ringo,

con Elton John,

David Bowie,

produjo a Harry Nilsson.

No está mal, ¿verdad?

Me encantaba estar en el estudio

de grabación trabajando en la producción con John.

Aparezco en los créditos de producción

en algunos álbumes importantes

e incluso hice coros en "Number 9 Dream".

Conocimos a David Bowie a través de Elizabeth Taylor.

Y me dice: "John, voy a versionar 'Across the Universe'.

¿Quieres unirte?".

Luego salió aquella melodía,

con el piano al revés...

y la repetición de "Fame".

"Fame" se convirtió en el primer número uno de Bowie

y en el comienzo de mi amistad con David.

John escribió "Goodnight Vienna" con Ringo en mente.

Entonces volamos a Los Ángeles para la grabación y el rodaje.

Durante este tiempo, y seguro que May lo habrá comentado,

estaba en contacto con Ringo.

Sí.

Estoy contento de que a Ringo le vaya bien.

Ringo es una persona sin prejuicios.

Dejó que John superase toda esa mierda sin criticarlo.

Ringo lo apreciaba.

¿Es un anuncio del nuevo álbum de Ringo Starr "Goodnight Vienna"?

Lo es John.

¡Vaya! -Estás fantástico.

Gracias, John. -Un placer, Ringo.

Hacer música con sus amigos hacía muy feliz a John.

Igual que el vínculo con su hijo.

John deseaba que Julian viniera a visitarnos.

Nuestras visitas a Long Island Sound fueron

de los momentos más felices que pasamos juntos.

Era enternecedor ver a padre e hijo cada vez más cerca.

Sí, estaba muy feliz.

Quizá de ahí viene mi amor por el agua y la navegación.

Lo pasé genial.

Se ve en las cintas.

Estoy feliz, sonriendo y pasándolo bien.

Pero siempre hubo una nube sobre nuestras cabezas.

El peligro de que John pudiera ser deportado

en cualquier momento.

De vez en cuando, me dicen: "Tienes 30 días para salir".

Y entonces mi abogado apela.

Acompañado por su abogado,

John Lennon, se presentó en Foley Square,

solo e irreconocible ante los periodistas

que pululaban a su alrededor.

Debe estar gastando bastante en abogados.

Sí.

¿Vale la pena?

Valdrá la pena.

Hasta que llegaron buenas noticias.

Por fin, John pudo sentirse como en casa en Estados Unidos.

Me gusta estar aquí porque de aquí viene

la música que me ha influido toda mi vida

y me ha traído hasta donde estoy.

Me encanta este sitio.

Me gustaría seguir aquí, tengo muchos amigos aquí.

Aquí es donde quiero estar.

Estatua de la Libertad. Bienvenidos.

Traigo mi propio dinero.

Con Nixon fuera de juego, John estaba encantado.

Hice fotos cuando un equipo de la BBC

grababa a John feliz en Manhattan.

Nos invitaron al estreno de un musical off-Broadway

basado en "Sergeant Pepper's Lonely Hearts' Club Band".

Era todo un espectáculo.

Nos sentamos y,

entonces, de la nada,

apareció Yoko.

Le pregunté a John: "¿Quieres que le ceda mi asiento?".

Y me contestó tajante:

"No. Que se siente detrás".

El escenario era como un circo.

Me recordó al Magical Mystery Tour con ese vestuario tan disparatado.

John se giró hacia mí y me dijo: "Esto es rarísimo".

Después del espectáculo,

fuimos a la fiesta del Hippopotamus Club.

Sinceramente,

era la primera vez que fui al Hippo con John.

Entramos, nos sentamos y esperaba ver a Yoko.

Y allí estaba esa joven preciosa,

y pensé: "Será su agente de prensa".

Y luego me di cuenta de que había algo más.

A John siempre le gustaron las mujeres fuertes.

Sentarse detrás en el teatro no le sentó bien a Yoko.

Me dijo: "Estoy pensando en volver con John".

Y yo dije, "¿Qué?

Y respondió: "Estoy pensando en recuperarlo".

No me dio ninguna explicación. Solo dijo "Es el momento".

En este punto,

John estaba decidido a volver al estudio

para terminar el álbum "Rock and Roll".

Lo terminé.

Se lo pasé a unas cuantas personas,

y me dijeron que lo mandara a la discográfica.

No sabía qué hacer.

Les dije que no sabía si publicarlo.

Solo quería sacármelo de encima.

Y todos me dijeron: "Está bien, publícalo".

Y dije: "Sí, ¿verdad? Vale, lo publico".

Era un fanático de los medios.

Se sentaba frente al televisor y ponía la música a todo volumen,

pero la tele estaba siempre encendida.

Una noche estábamos acurrucados en la cama

cuando le vino la inspiración para una canción.

Estábamos viendo la tele de madrugada

cuando apareció el famoso predicador,

el Reverendo Ike.

Si estás viendo la tele, coge un lápiz o un bolígrafo.

Lo que tengas más a mano.

John estaba hipnotizado.

Todo lo que hagas, todo lo que quieras,

lo que te ayude a pasar la noche.

John siguió repitiendo la frase.

El mensaje del reverendo Ike se convirtió

en la inspiración para una nueva canción.

Fuimos directamente al estudio a grabarla.

¿Y quién apareció allí?

Elton John.

Pasó por Nueva York, se acercó al estudio y dijo:

"¿Y si añadimos un toque de piano?".

Y le dije: "Claro, adelante".

Y luego le dije:

"Ya que estás aquí, ¿quieres hacer la armonía?"

De la inspiración a la creación,

pasando por la colaboración,

me sentí orgullosa de formar parte de aquello.

Después, nos lanzamos a la mayor campaña

de comunicación de la historia de Capital Records.

El nuevo álbum de John Lennon, "Walls and bridges ".

Gracias, Ringo. -Un placer, John.

Me gustaría presentar "Walls and bridges".

En el número uno.

Ya disponible con el single "Number 9 Dream".

en tu tienda local.

Gracias. Que dios os bendiga.

Se te da bien. -Sí, bastante bien.

En medio de la promoción

hicimos una parada en la KHJ Radio en Los Ángeles.

Buenos días desde el sur de California.

Son las 6:19 y tenemos y 16 grados en Hollywood.

John estuvo genial charlando con los fans en directo.

Adoro a los Beatles.

Yo también. ¿No es genial?

Louise. -¿Louise?

Sí. -Eres encantadora.

Te quiero.

Y yo a ti.

Casémonos. -¡Vale!

Así me dan la residencia.

Nos invitaron al rancho Caribou, en Colorado,

para grabar con Elton.

De vuelta a Nueva York volé a Caribou,

para cantar en un single de Elton titulado

"Lucy in the Sky with Diamonds".

John sugirió darle a "Lucy in the Sky with Diamonds"

un ritmo reggae.

Mientras estuvimos allí, fuimos de compras.

A John le pegaba el estilo vaquero de Liverpool.

"Whatever Gets You Through the Night"

se convirtió en un éxito.

De hecho, fue mi primer Número Uno. No me lo esperaba.

Nunca pensé que tuviera alguna posibilidad.

Elton hizo una apuesta con John.

Si el sencillo llegaba al número uno,

tendría que actuar en directo con él.

Estaba nervioso, pero bueno, era hora de pagar una deuda.

Nos reunimos en Nueva York,

hablamos de lo que íbamos a hacer

y ensayamos el martes por la noche.

John temía la actuación,

pero era un hombre de palabra y tenía que pagar una deuda.

Ocultó sus nervios poniéndose unas gafas a lo Elton.

Había gafas para todos.

Esa noche fuimos en limusina al Madison Square Garden.

John estaba muy nervioso.

¿Nervioso?

Estaba atacado.

Ese fue el gran año de Elton.

Ese periodo en el que dices "este es mi momento".

La gira fue tan bien que no podía creérselo.

Hacía mucho que John no actuaba en vivo

y no sabía cómo reaccionaría el público.

No había estado de gira desde el 66,

cuando eran cuatro en el escenario.

Entre bastidores esperamos la señal de John.

Estaba mucho más nervioso que yo.

Ya que es Acción de Gracias,

hemos pensado en alegrar un poco la noche

invitando a alguien a nuestro escenario.

Estoy seguro de que todos lo conoceréis.

Es un placer poder recibir al señor John Lennon.

Y todo Madison Square Garden vibró y el suelo tembló.

Las limusinas botaban arriba y abajo.

A petición de John, me quedé cerca del escenario

donde él pudiera verme.

Fue una noche mágica.

Fue una de esas cosas maravillosas que te dejan alucinado.

Esa sería la última actuación de John en directo.

Después del concierto,

encontré una tarjeta con letra muy conocida...

y vi a Yoko hablando con John.

Estábamos entre bastidores, John estaba sentado.

Me miró y yo lo miré...

y le sonreí, una sonrisa...

cortés, por así decirlo.

Ella se acercó.

Les envió a Elton y a John flores tras el espectáculo.

Los felicitó y ya está, nos fuimos de fiesta.

El comentarista deportivo Howard Cosell

nos invitó a Monday Night Football.

Tengo a mi lado un rostro muy familiar

en todo el país,

tengo conmigo al Beatle original, John Lennon.

Hola Howard. -Encantado de verte, John.

Es un placer estar aquí. -¿Puedes acercártelo?

¿Cómo estás?

¿Qué opinas de este partido de fútbol americano?

Es un evento increíble,

hace que un concierto de rock parezca una velada de té.

Lo primero que he escuchado al llegar ha sido "Yesterday",

de los Beatles y me ha alegrado muchísimo.

¿Volverán a reunirse los Beatles?

Nunca se sabe. Es algo que siempre está ahí.

Puede que llegue un momento en el que valga la pena intentarlo.

Irónicamente, dos semanas después, en el Hotel Plaza,

se hicieron las gestiones

para disolver oficialmente los Beatles.

Se programó la disolución

en la sala de reuniones del Hotel Plaza.

Paul, y Linda estaban firmando en una esquina.

George, caminaba alrededor de la mesa y me preguntaron:

"¿Dónde está John?".

Hablé con May por teléfono que me paso a John y le dije:

"¿Dónde estás?" Él contestó: "No voy a ir.

Las estrellas no están bien".

No iba a discutir con él.

Yoko le dijo que no firmara.

Que "las estrellas no estaban bien".

Recibimos la visita de Julian.

Los tres nos escapamos a Florida.

Estuve en Disney World, el día más concurrido del año,

cerca de Navidad, creo.

La gente no me molestaba porque yo era uno más

entre un millón de personas.

Estaba destrozado, pero lo hacía por mi hijo.

Después de unos días de tranquilidad,

John se sentó a firmar los contratos.

Linda McCartney había hecho fotos de Paul

y George firmando en Nueva York.

John me dijo: "May, coge la cámara y sé 'mi Linda'".

Y así fue como los Beatles,

que comenzaron en el Cavern Club de Liverpool,

terminaron en Disney World.

De un plumazo.

Los Beatles dejaron de existir.

¡Vamos Times Square!

¡Tres, dos, uno! -1975 empezó bien.

John y yo estábamos de nuevo en Nueva York.

En un momento me dijo: "¿Sabes?

Estaba pensando qué pasaría

si empezara a escribir con Paul de nuevo.

¿Qué piensas?" Y yo le dije: "¿Bromeas?

Sería genial".

Podríamos hacer alguna cosa juntos.

No sabemos todavía, pero hay posibilidades.

Tengo ganas de que nos reunamos y hacer algo.

Y los Beatles volvieron a las listas.

Todos tenemos álbumes y singles subiendo en las listas.

¿No es genial?

Por separado, pero juntos.

Yo era el presentador en la WPVI en Filadelfia.

Conozco a Larry Kane desde hace mucho.

Viajé con él y los Beatles, fue maravilloso.

Con John es con quien más mantuve el contacto.

Le invitamos a venir

y me dijo: "¿Puedo salir en la tele contigo?"

¿Qué te gustaría hacer?

Y dijo:"¿Qué tal el tiempo?"

El hombre del tiempo tiene un mal día.

Creo que a los 16 tuve un brote de Scranton.

Se supone que esto es verde.

Estos son vientos del noroeste, pero si haces esto, se cae.

¿John? -¿Sí?

Es genial tenerte en Filadelfia.

Muchas gracias.

Fantástico.

Cuando terminó el programa,

me habló de su romance con una hermosa joven,

May Pang, y me dijo que se había enamorado de ella

y que llevaba una vida idílica.

Estaba profundamente enamorada de John.

John solía mostrar su afecto con dibujos.

Dibujó a mi animal favorito, un gorila,

ofreciendo flores dulcemente y diciendo: "De parte de May".

Y aquí se imaginaba flotando pacíficamente en la vejez,

barrigón y feliz, rodeado de sus cosas favoritas:

su gato, sus cigarrillos y su café.

Y yo estoy sobre las nubes,

cuidando de nuestra casita con John como morsa.

Parecía estar pensando en nuestro futuro

y se veía como un paraíso terrenal.

¡Hola!

Entonces, todo iba genial.

¿Qué pasó?

Esta es la parte difícil.

Yoko decía que había un terapeuta

que podía hipnotizarlo para ayudarlo a dejar de fumar,

porque sentía que sus pulmones no estaban bien.

No podía contener la respiración lo suficiente cuando cantaba.

Yoko llamó y dijo: "John debería volver a casa".

Y, de repente, tuve un sentimiento horrible,

no quería que se fuera.

Se dio la vuelta en las escaleras, me miró y dijo:

"Volveré pronto,

piensa a qué restaurante quieres ir cuando vuelva

y quedaremos para ir a ver a Paul y Linda en Nueva Orleans.

Te va a encantar".

Yo nunca había estado en Nueva Orleans.

Se volvió, me dio un beso y me dijo: "Volveré".

Pero cuando salió por la puerta, y se cerró de golpe tras él,

tuve la sensación de que no volvería.

No pude hablar con él en todo el fin de semana.

Lo intenté,

pero Yoko me decía:

"Está durmiendo, está en una sesión".

Cualquier cosa para no poder hablar con él.

Después de no sé cuántos intentos, le dije:

"Escucha, sabes que a John no le gusta faltar

a una cita con el dentista.

Por favor, dile que tiene cita el lunes".

Nos encontramos allí,

nos quedamos fuera y pude ver que estaba diferente.

Parecía diferente.

Después, yo fui en una dirección...

y él en la otra.

Le dije: "¿A dónde vas?".

Y él me miró y dijo: "A casa".

Le dije: "Mi casa está por aquí", señalando hacia donde me dirigía.

Entonces, se acercó y me dijo:

"Yoko me ha permitido volver a casa".

¿Permitido?

Le dije: "¿De quién fue la idea?"

Y respondió: "De nadie, simplemente surgió".

Sabía que no era lo que él estaba pensando.

La semana anterior,

estábamos a punto de comprar una casa.

Habíamos ido a verla. Incluso llevamos a Julian.

Íbamos a comprar una casa en Montauk.

Durante los siguientes cinco años, vi a John de forma intermitente.

Y a menudo teníamos contacto íntimo

y sé que significó mucho para los dos.

Aproximadamente un año

desde la última vez que vi a John, me llamó.

Estuvimos una hora y media hablando por teléfono.

Le dije: "¿Dónde estás?". Y me dijo: "En Ciudad del Cabo".

Le dije: "¿En Sudáfrica?".

Me dijo: "Tenemos que encontrar la forma de vernos".

Nunca pensé que esa sería la última vez que hablaría con él.

Bienvenidos a las noticias de la CBS con Walter Cronkite.

Buenas noches.

La muerte de un hombre que cantaba y tocaba la guitarra

eclipsa las noticias de Polonia,

Irán y Washington esta noche.

El ex Beatle, John Lennon, de 40 años,

ha sido asesinado a tiros

junto a su lujoso apartamento en Nueva York.

La noticia de la muerte de Lennon ha conmocionado a todo el mundo.

Los devotos fans de John Lennon se reúnen en el lugar

donde el ex Beatle fue asesinado el lunes por la noche.

El hijo de Lennon, Julian, de 17 años,

ha llegado desde Londres esta noche.

Ese domingo hubo un pequeño homenaje,

yo no quería salir,

pero Tony King y yo decidimos dar una vuelta.

May significaba mucho para John.

No era una simple asistenta que recogió de la calle.

Le ayudó en un período muy difícil de su vida.

Se enfrentó a un montón de problemas.

Y, siendo una chica tan joven,

toda su vida dio un giro a raíz de aquello.

Nunca terminamos.

No lo hicimos, pero la vida lo hizo por nosotros

con lo que pasó.

¿Cuál es uno de tus mejores recuerdos de May?

¿Podrías contarlo?

El hecho de que mantuviera tan buena relación con mi madre.

La razón por la que pude seguir viendo a May...

mucho más...

la única, creo,

la razón principal por la que pude ver a May

fue por mi madre, ya sabes, y...

Te quiero. -Yo también.

Entonces...

esa es una de las claves, creo.

Sí. Más que nada.

Sí.

Y míranos, seguimos juntos.

Seguimos aquí. -Vivos y coleando.

¿Quién lo diría?

Cuando miro hacia atrás, al llamado "fin de semana perdido",

cuando pienso en toda mi relación con John,

sé que no era a la única mujer a la que amaba.

Amaba a Cynthia,

amaba a Yoko....

y sí, me amaba a mí.

Para mí, la única respuesta,

si hay una respuesta para todo, es el amor.

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