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Mamá.
Meyn kleyn mentshele...
Eres mi hombrecito.
No sé lo que haríamos sin ti.
Si estamos aquí es por mi culpa.
Tendría que haber construido un escondite mejor.
No, Max.
Me dejé mis dibujos.
Tendrás que hacer alguno más.
Círculo mágico.
Toma esto.
Es cuanto pude recoger.
Escóndelo bien.
¿Por qué no lo haces tú?
Algún día lo necesitarás.
¿Qué día?
¿Cuando sea artista y cruce el océano
para exponer mis cuadros en las mejores galerías?
- Te harás muy famoso. - Y rico.
Te compraré abrigos de piel, y a Zonia, lacitos.
- Zonia, ven aquí. - ¡Arriba!
¡Poneos en fila! ¡Vamos!
Muévete, joder.
¡Mamá!
¡Mamá!
- ¡Max! ¡Max! ¡Max, ven aquí! - ¡Mamá, mamá! Zonia.
- ¡Te he dicho que lo sueltes! - ¡No, por favor! ¡Mi hijo no!
¡No! ¡No! ¡Devuélvamelo!
- ¡No, ella se viene conmigo! - ¡Mami!
¡Quiero ir con él! ¡Por favor, es mi hijo!
Debes escapar de aquí.
- ¿Qué? No, voy con vosotras. - ¡No!
¿Por qué no? ¿Vas a llevarte a Zonia y no a mí?
Tu hermana aún es muy pequeña.
Estaría indefensa. Pero tú puedes correr.
Eres rápido, además de inteligente y muy valiente.
Eres mi chico listo, te las apañarás.
- ¡Moveos! - Debes irte.
¿Cómo voy a irme solo?
Tienes que buscar la casa de tu tía Erna.
Si aún no se la han llevado, ella sabrá lo que hay que hacer.
¿Ves esas puertas?
Camina hacia ellas y atraviésalas directamente.
No mires atrás y no te pares, ¿me has oído?
Sé fuerte y valiente.
Que Dios te guarde bajo sus alas.
Venga, márchate.
¡Vosotros! ¡Volved a la fila y esperad vuestro turno!
¡Adelante, adelante!
- Disculpe. ¿Sabe adónde va ese camión?
- Solo sé que se los llevan.
- Perdone, ¿le importaría decirme...?
- Aparta. ¿De dónde sale?
¡No!
Por favor, solo busco a mi tía Erna.
Pobre niño judío.
Prueba el cementerio, es posible que la encuentres allí.
¡Tía!
- Tía... - ¡Oh, Max! Gracias a Dios.
Me dijeron que hubo una redada. ¿Dónde está tu madre? ¿Y Zonia?
Me ha dicho que te buscara. No ha dejado que suba al camión con ellas.
Hay que sacarte de aquí.
Nos están deportando a todos.
Tu tío y yo hemos encontrado un sitio
para escondernos aquí, en el pueblo,
un búnker, con un pequeño grupo.
Vale, me quedaré con vosotros hasta que mi madre vuelva.
No, no puede haber niños.
¿Por qué no?
Y además, prácticamente ya no soy un
niño. Mi madre siempre me llama "hombrecito".
Tu madre sabía que esto podía pasar.
Pero me dijo que me protegerías.
He encontrado una granja donde esconderte.
Quieres abandonarme. Me vas a abandonar igual que lo hizo ella.
¡Max! Tu madre no quería abandonarte.
No quiero estar solo.
No, no vas a estar solo.
Y cuando acabe todo esto,
iremos a recogerte y buscaremos juntos a tu madre.
Ven aquí.
¡So!
¡Eh!
Vamos.
El sol está alto.
¡Arre!
Me llamo Jasko.
Ella es Kasia, y él es Broniek.
Toma.
- Gracias. Yo me llamo... - Staszek.
Te llamaremos Staszek.
Jasko, es el nombre de mi hermano.
A partir de ahora, eres Staszek.
Cuanto menos sepamos, mejor.
Puedes alojarte en el establo.
Y tienes que cambiarte de ropa.
Ven conmigo.
Nos echarás una mano con la granja.
Darás de comer a los animales, ordenarás y limpiarás el establo.
Tendrás que aprender muchas cosas.
¿Has alimentado animales alguna vez?
¡Staszek!
Mi tía me dijo que me escondiera.
Claro que te esconderás. A plena vista.
Ahora quiero que me escuches con atención,
porque tu vida, nuestras vidas dependen de ello.
Aquí eres hijo de mi hermana. ¿Entendido?
La primavera pasada,
tu padre pisó con el carro una mina terrestre del ejército ruso
que los mató a él y a sus bueyes.
Os quedasteis en la miseria,
así que tu madre te envió a vivir con nosotros.
Luego ella se ofreció voluntaria como mano de obra
para el Gran Reich alemán,
pero murió a causa del tifus antes de subir al tren.
Por tanto, eres huérfano
y Kasia y yo somos la única familia que te queda, ¿está claro?
Quiero que retengas bien esta historia en tu cabeza.
- Sí, señor. - Jasko está bien.
Jasko.
Mamá, ¿puedo sentarme contigo?
No, hombrecito.
¿Por qué no?
Tienes que sobrevivir.
Nunca había estado dentro de un establo.
- Come. - Gracias.
Tranquilo, tranquilo.
Con mi hermana pequeña solía funcionar.
Mi madre se llevó a Zonia, pero a mí no. No me permitió irme con ella.
¡Ah, el cerdito! ¡Eh!
Ven, cerdito.
Lo engordaremos y más adelante, en Navidad, nos lo comeremos.
Perfecto.
Uno más.
Siempre me observa.
Aquí llevamos una vida tranquila. Nadie quiere tener problemas.
¿Yo soy un problema?
Eres un niño. Por lógica, debes serlo.
Tu tía nos paga por ocultarte y protegerte.
Necesitamos el dinero, Staszek.
- ¿Has cazado conejos alguna vez? - No.
Fíjate en cómo hago el nudo.
Paso un extremo por el lazo.
Como una soga.
Ahora hace falta una rama como esta.
Le damos unas cuantas vueltas
y la atamos bien.
Luego, cogemos algunos palos
y bloqueamos el paso que hay bajo el tronco
para obligar al conejo a atravesar el lazo.
¿Y se queda enganchado por las patas traseras?
No, amigo mío. Por el cuello.
Qué forma tan horrible de morir.
Así, muy bien.
Hola, cariño.
- Toma. - Ven.
No te comas eso. No es comida.
Te dejo aquí, ¿vale? Tranquilo.
¿Ha dicho algo mi tía?
No recibiremos más dinero por darte cobijo.
Han descubierto su escondite y se los han llevado a todos.
¿A todos?
¡Jasko! ¿Qué es eso?
Hay cazadores de judíos en el bosque.
Cada vez pagan más por atraparlos.
Vuelve adentro.
Eh, ¿te cuento un cuento, hombrecito?
"Con el gallo y la gallina, el cuento nunca termina.
Con el gato y el ratón, el cuento dura un montón".
¿Jasko Rudnicki?
- Soy yo. - Nos han dicho que esconde judíos.
¿Judíos?
No creo que sea necesario informarle de cómo funciona esto, señor...
Rudnicki.
Sí.
Si no nos dice dónde están y luego los encontramos,
mataremos a los judíos
y a continuación ahorcaremos a toda su familia.
Porque su familia está aquí, ¿verdad?
Sabe que sí.
- En efecto. - Broni...
¿Qué prefiere, Sr. Jasko Rudnicki?
Verá, señor, no escondo a ningún judío.
Bueno...
Entonces no le importará invitarnos a entrar.
Gracias.
Gracias.
¡Petryk!
- El desván. - A la orden, capitán.
¡Aquí no hay nadie!
- El establo. - A la orden, capitán.
No, usted quédese.
Vaya día.
En serio, está siendo agotador.
Aunque estimulante.
¡Hola!
¡Oh, vaya!
Qué criaturita más hermosa. ¿Es niño o niña?
- Es un niño. - Qué bendición.
Seguro que pronto te convertirás en un hombre fuerte,
trabajador, honesto y valiente.
Sí, igual que tu padre, ¿verdad?
Dos chicos.
Aunque con edades muy distintas, ¿no?
Siendo una madre tan joven...
supongo que el mayor no es suyo.
Soy su sobrino.
Mi madre me envió aquí cuando se ofreció como mano de obra
para el Gran Reich alemán.
Vaya, ¿en serio? Por favor, coge la silla y siéntate.
Ven y siéntate conmigo.
¿No tendrán fuego, por favor?
Entonces tu madre trabaja para el Reich, según dices.
Se ofreció voluntaria, señor.
¿Te escribe cartas?
Me imagino que conservarás alguna carta suya.
Ella...
Ella...
Nunca aprendió a escribir.
- Lástima.
- No sé nada de ella desde que se fue.
Y me preocupa mucho no volver a verla.
Tonterías.
Tu madre debe de estar trabajando en una fábrica alemana,
contribuyendo con su esfuerzo a sostener el peso de la guerra
y haciendo que tú
y todos nosotros nos sintamos orgullosos de ella.
Piensa en eso, en el orgullo que sientes por tu madre.
¡Capitán, he encontrado algo en el establo!
¡Capitán Bagan!
Venga conmigo.
No.
- ¿Qué ha encontrado, Petryk? - Mire esto, son verduras.
Un aperitivo estupendo para las ratas y los judíos.
¿Qué hacen esas verduras en el establo?
Lo siento.
¿Por qué almacenan verduras?
¿Son para alguien a quien no hemos visto, Sr. Rudnicki?
¡No!
¡No!
¡Póngase de rodillas!
Póngase de rodillas, señor.
¡No!
Por favor...
Volveremos a vernos.
Os dije que se las dierais a los cerdos.
Lo sé, cariño. Ya ha pasado.
No puedes permanecer aquí más tiempo.
Ven aquí.
Trae algunas ramas.
Hay que cubrir el agujero.
Supongo que aquí estarás seco.
Cuando necesites agua, hay un río pendiente abajo.
También hay muchas bayas en esta parte del bosque.
Y no te comas las setas del suelo, solo las que crecen en los árboles.
Excepto las de color amarillo.
¿Y cuando las setas y las bayas se acaben?
Usa la trampa que te enseñé a construir y caza conejos.
En el saco hay una cuerda,
pedernal para hacer fuego y un cuchillo.
Raciona bien la comida.
¿Y los cazajudíos?
No enciendas ninguna hoguera cerca del refugio
y cubre siempre tus huellas.
¿Cuánto valen?
¿Qué?
¿Cuánto pagan por un judío?
¡Quiero saber cuánto valgo!
Algunas veces, la policía paga con azúcar.
O con vodka.
No puedo arriesgarme tanto. Tengo familia, Staszek.
Ese no es mi nombre.
Ya has oído a ese policía. Nos matarían.
A Kasia, a Broniek... A todos nosotros.
¡Eh, ven aquí! ¿Qué has encontrado? ¿Qué tienes ahí?
Vamos, vamos.
¿Dónde estás?
¿No ves cómo vivo? Como un animal.
¿Por qué me hiciste judío?
¿Qué te he hecho yo a ti?
¡Dime qué te he hecho!
¿Por qué has tenido que hacerme esto a mí?
Se ha oído por aquí.
¿Qué ha sido eso?
Yo no veo nada.
¡Por Dios!
Ahí tienes a tu judío.
Desplúmalo y sírveselo a tu familia, Danylo.
Serás idiota.
Zonia.
Mamá.
Tatte.
Tío Jacob.
Tía Erna.
Círculo mágico.
Bendito seas,
Dios nuestro, Rey del Universo,
que has creado a este conejo a partir de la Tierra. Amén.
¿Mamá?
Meyn kleyn mentshele... Eres mi hombrecito.
Ya no tengo las fotos. Os estoy perdiendo a todos.
¿Cuándo volveremos a estar juntos?
Hola.
No tengas miedo.
¿De dónde has salido?
¿Tienes hambre?
Solo he encontrado una seta.
- ¿Eres un espíritu del bosque? - No, soy un hombrecito.
Ten cuidado con las setas, hay que saber cuáles elegir.
Vamos.
Siéntate.
- ¿Qué les ha pasado a tus zapatos? - Se me han roto.
Demasiado tiempo en el bosque.
¿Desde cuándo deambulas por aquí?
Mi madre salió a buscar alimentos y no he vuelto a verla.
¿Se habían llevado a tu padre?
No. Me dijo que esperase mientras él la buscaba.
Aguanté en el escondite secreto tanto como pude,
pero al final tuve hambre.
¿Cómo te llamas?
- Yanek. - Yanek.
Yo también tengo un escondite.
Y puedes quedarte conmigo.
Yo tampoco veo a mi madre desde hace mucho.
Tendrás que aprender a sobrevivir sin tu familia.
Pero tranquilo, yo puedo enseñarte.
Soy rápido, inteligente, fuerte y muy valiente.
Te protegeré.
¿Cuántos años tienes?
Doce.
Espera. Las hojas están cayendo, tengo 13.
Te falta poco para el bar mitzvá.
No sé, estoy pensando en hacerme cristiano.
Porque el Dios cristiano protege a su pueblo.
Así podría dejar de esconderme.
¿Cómo te conviertes en cristiano?
Si lo supiese, ya no estaríamos aquí.
Vamos.
¿Yanek?
¡Judío! ¡Deja de moverte, maldito cerdo!
¡No!
¡Regina! ¡So, so!
- ¡Regina! - ¿Qué quieres ahora?
He atrapado a un judío.
¿Estás solo?
¿Familia?
¿Cuántos años tienes?
Le prometí a mi madre que sería valiente.
Ay, Señor.
¡Eres un maldito patán!
¿No ves que es tan solo un niño?
¡Pero quieren que nos deshagamos de ellos!
Dicen que son parásitos,
que se aprovechan del trabajo honrado de los campesinos.
Ya, pues no creo que tengan que preocuparse por este,
no parece que haya comido mucho últimamente.
Quiero que lo sueltes,
o yo misma te ataré a ese caballo
y arrastraré tu asqueroso culo
de jabalí hasta los pies de tu esposa.
Pero ¿qué te ha hecho ese animal?
Ven conmigo. Vamos dentro.
Te curaré esas muñecas.
¿Creías que iba a permitir que presumieras de tu botín?
Mi obligación es detenerlos. Órdenes del jefe.
Estupendo, brindemos entonces por el valeroso cazador de niños.
Bebe.
- Regina... - Brinda tú también.
¡Maldita seas, Regina!
¡Eh! ¡Vuelve aquí!
- ¡Eh! - ¡Corre, muchacho!
¡Suéltame! ¡No puedo dejar que se escape!
¡Yanek! Yanek, ¿dónde estás?
- Yanek... Yanek... - Creía que te habías ido.
No, he ido a buscar comida. No voy a abandonarte.
- Mis padres dijeron lo mismo. - Yanek, yo he vuelto.
Me has dejado solo.
Lo siento.
Yanek, perdóname. Yo jamás te abandonaría.
- No vuelvas a hacerme esto. - Lo siento mucho.
¡Eh! ¡Max! ¡Max, para, que está helada!
- ¡Ahora verás! - ¡Ni se te ocurra! ¡No eches tanta!
¡Yanek! ¡Yanek!
Ya vale.
- Toma. - ¡No! ¡Max!
¡Toma!
- Igual podríamos pescar algún pez. - Tal vez.
Y tal vez podríamos invocar al gólem de barro.
- ¿Qué es un gólem? - Él atraparía...
¿No lo sabes?
Son mágicos, muy poderosos, y feroces.
Cuéntamelo.
Hace más de 100 años,
un gran rabino quiso proteger a su pueblo
y fabricó una criatura de tierra, arena, agua y arcilla.
El rabino escribió el nombre todopoderoso y secreto de Dios
en un trozo de papel
y se lo metió en la oreja a esa figurita.
El hechizo sagrado transformó la arcilla en un auténtico ser vivo,
un gólem.
El gólem hizo cosas maravillosas por los judíos:
los salvó del hambre
e incluso les partió la cabeza
a los horribles campesinos que los golpeaban.
Al poco tiempo, cuando los enemigos de los judíos
comprobaron el poder del protector que tenían,
dejaron de conspirar contra ellos
y a los judíos ya no les hizo falta el gólem.
Entonces,
el rabino sacó aquel trozo de papel de la oreja del gólem
y el hechizo se rompió.
Así, sin más, se fue. Volvió a ser tierra y arena.
¿Se fue? ¿Así, sin más?
Desapareció.
Por eso deberíamos invocarlo de nuevo. Solo así resucitará.
¿Cuándo? ¿Ahora?
Sí. Sí, Yanek, ha llegado el momento.
¡Así destrozaremos a los nazis, los barreremos!
¡Hitler no es rival para nuestro gólem!
El invierno llegará pronto.
Deberíamos cavar un búnker antes de que el suelo se congele.
Almas muertas.
¿Qué?
Las que suben al cielo.
Es lo que les hace cantar.
¿Lo has oído?
Esto nos servirá de puerta. Evitará que entre el frío.
El invierno pasado, en nuestro gueto,
había un niño que estaba siempre sentado en la calle.
Abría los ojos, no parpadeaba y tenía los labios morados.
Se pasaba así días y días seguidos, sin moverse apenas.
Hasta que una mañana muy soleada desapareció.
Solo quedaba un charco de agua, como si se hubiera derretido.
- ¿Y si nos pasa lo mismo a nosotros?
- Yanek. No pienses en eso.
Sobreviviremos al invierno. Mira esto, tenemos nuestro propio búnker.
Eh, Yanek, coge esa piedra.
Hay que ponerla ahí.
¿Esta?
Venga.
Con más ganas, hombre.
Sigue.
Pesa demasiado, Max.
Vamos, puedes hacerlo. Tienes que ser fuerte, Yanek.
No puedo.
Yanek.
No queda nada.
El hambre también duele.
Cuando seamos mayores y no estemos en este bosque,
viviremos en la cuidad.
Y, a lo mejor, si me ayudas a vender mis cuadros...
bueno, llevaremos ropa elegante y comeremos cuando queramos. ¿Vale?
- ¿Hasta diez veces al día? - O 20, si queremos.
¡Veo a dos!
¡Corre! ¡Corre, Yanek!
¡Alto!
¡Deprisa, deprisa, vamos!
- ¡Yanek! ¡Corre! - ¡Eh!
¡Vamos!
¡Sigue, no los pierdas!
¡Más rápido, Yanek!
¡Yanek!
¡Max!
¡Yanek!
¡Yanek!
¡Acude al búnker!
¡Alto!
- ¿Lo ves? - Creo que está por aquí.
"Con el gallo y la gallina, el cuento nunca termina.
Con el gato y el ratón, el cuento dura un montón".
Max...
Ratita, ¿por dónde andas?
Se habrá escabullido por cualquier agujero. Vámonos.
Meyn kleyn mentshele... Eres mi hombrecito.
"Con el gato y el ratón,
el cuento dura un montón".
Max...
Max...
Max...
"Con el gato y el ratón...".
Max...
Mi chico listo...
No sé lo que haríamos sin ti. No sé lo que haríamos sin ti.
- Max... - Max...
Yanek.
¿Yanek?
¡Max! ¡Max!
Yanek... Yanek...
- Lo siento mucho. - ¡Estás herido!
No, es culpa mía.
Mi madre se equivocaba.
Yo no soy fuerte, ni soy valiente, ni rápido.
¿Qué dices? Claro que lo eres.
No lo conseguiremos. ¿Cómo vamos a sobrevivir?
- Con el gólem. Él nos protegerá. - No, eso...
Yanek, lo del gólem no es más que un cuento para niños.
No ocurrió de verdad, es falso, no es real.
Lo único que existe en nuestro mundo
es el hambre, el sufrimiento, los fantasmas y los cazadores de judíos.
Esa gente intenta matarnos.
Yanek...
- Yanek, quieren matarnos. - Tranquilo. Tranquilo.
Yanek.
¿Qué?
- ¿Estás despierto? - Sí.
Estoy olvidando sus caras.
Me encontré esto hace tiempo.
Lo guardé para ti. Por si perdías el pincel que siempre usas.
Qué bonita.
A un artista nunca le sobran los pinceles.
Ya. Y ahora al menos tienes uno.
No te olvidarás de mí, ¿verdad?
¿Por qué lo dices?
Si al final no podemos estar siempre juntos,
ni vivir en la ciudad y vestir ropa elegante,
cuando te conviertas en un señor muy mayor,
te salgan arrugas y canas en el pelo y camines con bastón,
¿seguirás acordándote de mí?
¿Me lo prometes?
Te lo prometo.
¿Sabes qué? Estaba seguro de que Dios me había abandonado,
pero ahora...
creo que puede que fuera Él quien te envió.
¡Max!
- ¿Broni? ¡Zonia! - ¡Mami!
¡Yanek!
¿Qué...?
¡Al suelo!
Yanek, vamos, echemos un vistazo.
Quizá fueran rusos y nos hayan liberado.
Yanek, venga. Vamos a verlo.
Dios...
¿Qué...?
- Coge los abrigos y los zapatos. - ¿Qué, Max? Pero...
- No. - Ya no sienten el frío, ¿vale?
Tranquilo, no pueden. Te lo prometo.
Ya está.
- Yanek. - ¿Qué?
Creo que hay alguien vivo.
Se ha movido algo.
Yanek, vamos, vamos.
- ¿Qué quieres hacer? - Escucha, necesito tu ayuda.
- No podemos, el agua está muy fría. - ¡Podemos y tenemos que hacerlo!
¡Hay un superviviente en la otra orilla!
No sé si podré.
¡Por favor, Yanek!
Es que... Es que...
Lo siento.
Con cuidado. Levántate. ¡Vamos, Yanek, arriba!
- Está helada. - ¡Arriba!
¡Tengo mucho frío!
¡Sujétate bien! ¡No te separes de mí!
¡Sigue adelante!
¡Yanek!
¡Ya estamos!
Está muerta.
¡Es un bebé, Yanek!
Me estoy congelando.
Por favor, tenemos que volver al búnker.
Mamá...
Mamá, ¿qué hago?
Yanek, voy a necesitar que me guíes.
¡Fuerte y valiente!
¡El bebé! ¡Ayúdame!
¡Coge el palo, cógelo!
Yanek, quítate el abrigo.
Venga, quítatelo.
Yanek, haz lo que te digo o te congelarás. ¡Obedéceme!
Alguien puede oírlo llorar.
Hay que recoger todo esto.
Venga, vámonos.
Cállate.
Max, no deberías haberlo hecho.
Tranquilo.
Tengo mucho frío.
Por eso necesitábamos los abrigos más que ellos.
No puedo dejar que enfermes. Necesitas comer algo.
¿Estás solo?
¿Estás seguro?
¿Qué haces aquí? ¿Adónde te dirigías?
Iba a mi escondite.
Es judío.
Mejor. Seguro que nadie lo echará de menos.
Aquí están las fosas.
¿"Fosas"?
El cuchillo. Dámelo, lo necesito.
- ¿Son soldados rusos? - No exactamente.
No puedes quedarte aquí, muchacho.
Este lugar se va a convertir en la primera línea.
Da la vuelta y regresa por donde has venido.
¡Muévete, muchacho!
¡Lárgate de aquí!
Tenemos que deshacernos del bebé.
Hablaré con Jasko, él sabrá qué hacer.
No... Max, no.
Tranquilo, tranquilo.
Staszek.
- Staszek. - He encontrado un bebé.
Los demás estaban todos muertos.
Alguien debe encargarse de él, por favor.
Por Dios, muchacho.
Yanek y yo no podemos cuidarlo.
Llora demasiado.
Lo sé, no podéis...
¿Quién es Yanek?
Mi mejor amigo. Yo solo... Me lo encontré, puede que sea un ángel.
Por favor, ¿podéis quedaros tú y Kasia con el bebé?
Ya le encontraremos algún lugar.
Gracias. Tengo que volver. Creo que Yanek está enfermo.
Claro.
¡Staszek!
Los rusos están cerca
y hay rumores de que los alemanes se retiran.
Trae a tu amigo al establo. Cuando anochezca.
¡Gracias! ¡Gracias, Jasko!
Yanek. Yanek, despierta. Te llevaré a un lugar seguro.
Tengo mucho calor.
No, no, no. Déjate la ropa puesta y mantente abrigado.
- ¿Por qué estoy bajo tierra? - Es nuestro escondite.
Jasko me ha dicho que la guerra está a punto de acabar.
El gólem ha renacido y está aplastando a los nazis.
Podrás volver a ver a tu madre y a tu hermana.
No. No, Yanek.
Ahora tú eres mi única familia.
Yanek.
Yanek, ¿estás despierto?
Dios, por favor, guárdalo bajo tus alas.
Duerme y recupera las fuerzas. Mañana iremos a casa de Jasko.
Yanek.
Despierta, vamos a casa de Jasko.
Yanek.
¿Por qué estás tan frío?
Eh, Yanek, ¿qué te pasa? Despierta.
Yanek, vamos.
Vamos.
Tienes que levantarte.
¿Yanek?
Yanek.
Yanek, ¿por qué no te despiertas?
¿Yanek?
Yanek, por favor, despierta.
Por favor.
Por favor, no me dejes solo.
Yanek.
No puedes quedarte aquí, tienes que levantarte.
Vamos.
¡Staszek!
Jasko...
¡Staszek!
Yanek no se despierta.
Espérame aquí.
Hijo mío...
No.
No, no, Jasko. No.
Ayúdame.
No quería meterse en el río, estaba helado.
Pero le obligué a hacerlo.
Ha muerto por mi culpa.
No he sido capaz de mantenerlo con vida.
Tendría que haberlo protegido.
Es un héroe, ¿lo sabías?
Staszek salvó a una niña recién nacida.
Es fuerte y valiente.
¡Kasia!
Los soviéticos han tomado el
pueblo entero y los alemanes se han ido.
¿Que se han ido?
Exacto. Staszek, ya no tienes que esconderte.
Me llamo Max.
Max.
¡Ya puedo ser Max!
- ¡Claro! - ¡Max!
¿Puedes llevarme a casa?
¿Listo?
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