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Cada uno busca su gato
Pero no, sólo una semana. Cuídame al gato.
Si te puedo regar las plantas en Pascua no sé porqué tú no me puedes cuidar al gato.
OK, gracias. Adiós.
Jean Eve, espera, no seas así.
Qué ruido.
Michel, ¿me puedes cuidar a Gris Gris?
Ya dije no.
Además acabo de cortar con Jean. No estoy de humor para tu gato.
- Quiero estar solo. - ¿Habéis cortado?
Sí. Lo hemos dejado.
¿Has ido de compras?
No tengo tiempo. Puedes ir a comprar tú,
¡no soy tu sirviente!
No eres mi sirviente. ¿Qué te pasa?
Gracias, Michel. Qué agradable es vivir contigo.
No soy tu marido. No estamos casados.
Lo sé.
Te acojo aquí,
pero no te metas en mis cosas. ¿OK?
¿De verdad no puedes cuidar a Gris Gris?
No. Abandónale en la carretera como todo el mundo.
- Espero que hables en broma. - No. ¿Por qué?
No es nada. Lo metes en un plástico y...
pasar por la agencia de viajes, retirar el billete
hacer cuidar a Gris Gris
Buenos días.
¿Qué, Gris Gris, de paseo?
¿Me puede cuidar a Gris Gris por una semana?
No puede ser. ¿Acaso me dedico a cuidar los gatos del barrio?
Ah, bien, nunca se puede contar con usted.
Pues no.
Eso es, quédese en casa...
Busco a alguien del barrio que me pueda cuidar al gato.
Pruebe en la panadería de ahí.
Todo recto, luego a la izquierda y después a la derecha,
ahí podrá encontrar a alguien.
Vaya al nº 14, no está lejos. Es la Sra. Renée.
Buenos días.
¿Es usted la Sra. Renée?
¿Qué quiere de la Sra. Renée?
Es que tengo un gato, y busco a alguien que lo cuide.
Yo soy la Sra. Renée. Entre.
Cuidado.
Ya tengo seis gatos, sabe, uno más, qué más da.
¿Quién le dijo de mí?
Arhesky del Boss Café.
- ¿Va usted al Boss Café? - Un poco.
Es caro, 10 francos el café.
Y ahí, 4 francos.
Y bueno. Y sin límite.
- ¿Cómo se llama su gato? - Gris Gris.
Buen nombre para un gato negro. ¿Por qué no Carbón?
¿Está sin castrar? Sí.
¿Ha visto los míos?
Ese flaco, sólo come una vez al día.
Ah, ¿sí?
Sólo una, todas las tardes, a las 6. Y ya tiene bastante.
¿Está segura?
Ah sí, lo ha dicho el veterinario. No más comidas.
¿Y para el gato, no hay problema?
No hay problema. Estoy acostumbrado a cuidarlos. Vaya tranquila.
A veces estoy con 11, 12... Cuando la gente se va de vacaciones.
Le digo una cosa, el hombre me decepciona.
Pero nunca me ha decepcionado un animal, nunca.
- Bueno, adiós. - Adiós. - Buenas vacaciones.
Rambo, quédate ahí. No des vueltas.
Hora de dormir.
- ¿Cómo se llama la maquilladora? - Chloé.
Pídele que lo haga más oscuro.
Más oscuro.
Dile que lo deje.
Déjalo. Luego seguimos.
¡Vera...!
¿Podemos ir a otro sitio?
Sí.
¿Ha terminado?
Unos 5 ó 6 minutos.
Ay, la hora, tengo que ir a la lavanderia.
OK, espero que te diviertas.
Señora, ¿todo bien?
Oh... calma, calma, tiene que adaptarse.
Les gusta la compañía. Pero es diferente siendo tantos. Son muy tímidos.
- ¿Quiénes? - Los gatos.
Ah, los gatos.
- Hola. ¿Qué tal? ¿Trabajas? - No, justamente. Si encuentras algo, llámame.
¿Se va esta tarde?
Sí. Me voy esta tarde. Hace 3 años que no tengo vacaciones,
y quiero tomar aire fresco.
Qué suerte.
Chao. Hasta luego.
Buenos días.
Pase.
- ¿Todo bien? - No.
- He perdido su gato. - Ah, ¿sí?
Hace 3 días que se fue.
¿Y cómo pasó?
La primera semana fue bien.
Y hace unos días. Dejé la ventana de la cocina abierta. Y no lo he vuelto a ver.
Por todas partes le busqué.
Pregunté a todo el mundo, nadie lo ha visto.
No puedo dormir.
Es la primera vez que pierdo un gato.
- ¿Usted me cree? - Sí. Claro que la creo.
Menos mal.
¿Por dónde se fue?
Venga, le enseño.
Sígame.
Aún no he limpiado la habitación.
Nunca tengo tiempo.
Salió por aquí.
Y pasó por allí.
Debió de haber pasado por la calle Kelar.
La casa de la Sra. Dubois.
O por ahí.
Y allí, la ebanistería, puede ir a ver.
Yo ya pregunté.
Estuve varias veces.
Ya fui tantas veces que me dá cosa volver.
Nadie le ha visto. Nadie del patio.
Y yo tampoco.
También oye el ruido desde aquí.
Ese estruendo.
¡Para la bateria, que nos dejas tontos! ¡Para!
¡A callar, vieja!
Si no te callas, cierra la ventana. Ya cansas.
El gato debió de pasar por ahí.
Bajar por allá, y a la fuerza tuvo que pasar por mi ventana.
Debió de pasar por ahí, pero yo no lo vi.
¡Djamel!
¿No has visto a un gato negro...
...con una mancha blanca atrás? - Sí, todo negro, con una mancha blanca.
No es mío, eh.
No te pregunto si es tuyo, te pregunto si lo has visto.
- No. - Bien.
Si ves un gato así, avisa a la señorita. ¿De acuerdo, Djamel?
Si veo un gato, aviso.
Todavía no inventaron el agua caliente. Aunque sean de un país tropical.
Bueno. Tengo que irme.
Es el mayor miedo para estos africanos.
¿Ha pasado ya por la fábrica de madera?
Si fuera usted, me daría prisa,
porque... al parecer los africanos se los comen.
¡Disculpen!
Disculpen...
Vivo por aquí, y he perdido a mi gato.
Y venía por si lo han visto... O si lo vieron pasar por el tejado...
O por la puerta...
- Si lo han visto... - ¿Cómo es?
Todo negro, con una manchita blanca detrás.
- ¿Cómo se llama? - Gris Gris.
- Si lo vemos, le avisamos. - OK, gracias.
Adiós.
¿Todo bien?
No es grave.
Cómo que no es grave.
Para mí es grave.
No, yo quería decir... ¡lo vas a encontrar, tu gato!
Volverá, reconocerá el camino.
Qué sabrá la vieja.
Djamel puede ayudar a colocar cárteles si usted quiere.
Lo puedo hacer yo.
Estoy aquí para ayudar.
Bel Canto también puede ayudar. Cuantos más sean, mejor.
¿Bel Canto?
Le llamamos Bel Canto porque canta bien.
Ahora ya no canta mucho porque...
Su mujer se fue hace dos años.
Ahora se quedó solo con el perro. El pobre.
- ¿Quién? - El perro.
- Ah, el perro. - Es pintor. Le puede ayudar.
Les presento, si usted quiere.
No gracias, le conozco, es mi vecino.
Entonces sabe que le van a echar.
- Ah, ¿sí? - Sí.
- Buen día. - Buenos días.
- Buenos días.
- Buenos días.
Lo hacemos por separado.
Yo voy por ahí y por allá, y nos vemos en el Boss Café.
Bien, de acuerdo.
- Voy contigo. - Sí.
De hecho, ¿puedes seguir por ahí? Y yo por aquí.
No, está bien, te acompaño.
No, pero será más rápido.
No, pero está bien...
No, digo que será más rápido si nos separamos.
- No, pero... está bien, juntos. - Bien, de acuerdo.
El gato no es mío.
Es de una amiga.
Éste es su número.
Es mi gato, si lo ve, me puede llamar.
No me interesa el gato.
Qué casualidad.
Bueno, ¿habéis pegado mucho?
Vamos al café. ¿Vamos?
Pegué más que vosotros, eh.
Sí, te lo juro.
¿Ha llamado a la Protectora de Animales?
Espere, eh.
Hay que llamar, llame ahora.
Yo voy a llamar a una amiga, Odile, vive aquí al lado.
Cuida mucho de animales, sobre todo de gatos.
A lo mejor vio el suyo.
Llame a la Protectora.
Hola, ¿es la Protectora?
¿Conocen a la chica que perdió a su gato en el barrio?
¿Cómo es?
Morena, y muy blanquita.
No la conozco.
Suele llevar vaqueros, y camisetas de colores.
No la conozco.
Si lo piensa bien... no puede ser que no sepa.
Vive desdehace mucho en el barrio.
Yo hace mucho que estoy aquí.
Jarbee vamos, vamos.
Muy simpáticas.
He oído que ha perdido a su gato.
¿Cómo lo sabe?
Me lo ha dicho la Sra. Floersh, oh pobre.
- ¿Hola? - Soy la Sra. Odile.
Ah, sí, ella me lo dijo.
Renée me lo ha dicho, y también a la Sra. Menard.
Soy la Sra. Menard.
La Sra. Renée me ha dicho que usted perdió su gato.
Vivo en Voltaire. Queda muy lejos para mí.
Acuda a la Sra. Verligodin.
Conozco a una mujer que perdió a su gato por dos meses, y lo encontró.
¡Sí! Así que no desista.
¿Sabe usted que soy la presidenta de la asociación "El gato, mi amigo"?
Sí, soy la presidenta de la asociación "El gato, mi amigo".
Yo no sé qué pasa, pero todo el mundo pierde su gato.
¿Y la cola?
Muy bien.
Ahora unas preguntas muy importantes.
¿Edad?
¿Y la coronilla?
Eh... Roja.
Oh mi gatito, se ha ido... sin despedirse...
¿Qué come?
Sí, sí.
Dígale a la Sra. Renée que deje comida de gato en la ventana.
Ah, ¿sí? ¿Eso funciona?
¡Perdí, perdí a mi gato...!
No oigo, ¿tiene música en casa?
¿Cómo encontró a su Gris Gris?
Fui al campo con amigos...
Y el gato cayó del tejado.
Debe ser muy doloroso, caer del tejado. Debió de tener un traumatismo.
¿Es usted esa chica que ha perdido el gato?
Sí.
Soy Henriette, hemos hablado por teléfono.
Ah, sí. ¿Y cómo sabía que era yo?
Acabo de estar con Odile.
Ella me dijo.
¿Ella me conoce?
Sí, y bien.
Aquí, la Sra. Verligodin.
Sra. Odile, aquí.
Aquí la Sra. Dubois.
Y aquí Renée. Céntrese en esta zona.
No será fácil encontrarle, pero él está ahí.
Ahí, no está lejos. Estoy segura.
No puede ir lejos.
Sólo fue hace 5 días.
- Continuar buscando por las tardes-noches es muy importante. - Sí.
Conozco a alguien que conoce bien el barrio, si quiere se lo digo.
- ¡Ah, si eres tú! - Sí.
- Hola.
- ¿Vamos? - Sí.
¿Conoces a todas las viejas del barrio?
También a las jóvenes.
¿Cómo es que conoces a la Sra. Henriette?
Cuidó de mí, cuando tuve un accidente.
¿Un accidente?
- Me caí del tejado cuando era niño. - ¿Del tejado?
Pero estoy bien.
Intenté atravesar París en una hora.
- ¿Cómo? - En bici.
Un amigo me la dejó, y yo soy rápido en bici.
Bajas la cabeza, no paras, ni siquiera en los semáforos.
Como una carrera.
También sé hacer buenas fotos.
¿Fotos?
Pero no tengo aparato.
Pero si tuviera, sacaba fotos.
Y... ¿cuál... tu trabajo?
Soy maquilladora.
Maquillo a las modelos, para las fotos.
Sin ello.
El azul está bien.
No, el rojo.
Pon el rojo.
El azul.
Quita el rojo.
¿Dónde está el azul?
Pues búscalo.
No entendí, pásamelo.
Necesita mejora.
Sí, está muy bien, pero podríamos usar también aquel brazalete negro.
No conjuntaría.
Hola, ¿sí?
Hola. Soy la Sra. Verligodin. Buenos días.
Le llamaba para saber qué tal.
Sobre Gris Gris.
Ah, ¿sí? ¿Por qué, tiene noticias?
No, nada.
Sólo quería hablar con usted.
Oh, gracias.
Hace bueno hoy.
Está agradable.
- Sí, adiós. - Adiós.
- ¿Hay noticias? - No.
Una baguette.
Si fuera usted, empapelaría de cárteles el barrio.
- Sí, ya hice. - ¿Ya lo hizo?
- ¿En la carnicería también? - Sí.
- ¿Y donde la florista? - Sí.
¿Y puso fotos?
- En el cartel, poner la foto. - Sí.
Se pueden poner a color.
- ¿Qué ocurre? - Nada, se ha perdido una anciana.
¿Qué ocurre?
- La encontramos en Republic. - Ah, ¿sí?
Es la Sra. Su.
Desde que se murió su marido, se suele perder.
Sale, y no encuentra el camino a casa.
- ¿La conoce? - Sí, vive aquí.
- ¿Está bien, señora? - ¡Adiós!
- ¿Está bien, señora? - Muy bien.
¿Se ha perdido?
No. Mire, estoy en casa.
Venga, Sra. Su.
Perdona, ¿está Fulro?
No, no le he visto. No está.
Todos se van a las afueras.
Eso no es verdad.
El otro día, el dueño trajo a un posible nuevo inquilino.
¿Y no protestaste?
Quiere que me vaya.
Djamel.
¿Es tu novia?
¡Que Djamel se casa!
Invítanos.
Yo seré tu padrino.
¡Y yo la madrina!
- Buenos días.
Choca.
Saca las manos de los bolsillos.
- Estás con una señorita, sácalas. - A mí no me importa.
Ponlas encima de la mesa.
- No es nada. - Vista abajo.
- Vista abajo. - Para...
Vista al frente.
¿Qué haces con ella?
Buscar un gato.
¡Busca su gato!
- Perdió a su gato. - ¡"Perdió a su gato"!
- ¿Cómo es su gato? - Negro, ¿tiene algún problema?
- Los negros, son malvados. - No.
- Que sí. - No.
Djamel, ¿son los negros malvados o no?
- No. - No.
A ver, ¿los gatos negros, son malvados o no?
- No.
- ¿Quieres tomar algo? - Una Coca...
¿No besas a la señorita?
¡Ya está bien! ¿Quién sabe si me besa o no?
No sé... Pues bésala.
Vamos.
Era broma.
Gracias, adiós.
Oh no, Djamel, lo siento.
Lo siento, pero no.
No te enfades.
- No te enfades. - No... Hasta mañana.
Él es Lvlv.
Levanta, abre los ojos.
Te busca una señorita.
¿No has visto un gato?
Eh, ¿qué te pasa?
Déjalo, vámonos.
Le conozco, es un poco...
Djamel. Djamel.
Déjalo.
- ¿Qué gato? - Ella perdió su gato.
Aquí no hay gatos.
Un gatito negro.
Déjalo dormir, está borracho.
Sé bueno, Djamel.
Adiós, Djamel.
Chloé, un juego...
Si me toca, el premio es un fin de semana en la costa.
Pero para dos. Yo...
Quiero invitarte.
Tengo trabajo, no puedo irme.
Y tengo que quedarme en París por mi gato.
Si encuentro al gato, ¿está bien?
No sé, no lo digas hasta encontrarlo.
- Lo encontraremos. - Sí.
- ¿Todo bien? - Sí.
- Ella es Chloé. - Ah, ¿sí? ¿Es tu novia?
No, buscamos un gato.
- Es guapa. - ¿Y usted... ya está mejor?
Ah, sí, sí. Ya salí del hospital.
Hay que arreglar.
Hay que arreglar la casa, hay que arreglarlo todo.
Pósalo.
La casa se ve mejor.
Me van a echar, pero no importa.
Es la moda.
Ya encontré a alguien que me haga las compras.
- ¿Con quién habla? - Con mi marido.
- ¿Dónde está? - Ahí.
Es mejor que enterrarlo.
Así le pongo flores, y yo misma las disfruto.
- ¿Hace cuánto que pasó? - Tres años.
¿Por qué separarnos después de 32 años?
Pareces sorprendida.
- Y tú estás acostumbrado. - Sí.
¿Nos vamos?
Gracias.
Adiós.
¿Cierras la puerta, como siempre?
¿Son las cenizas de su marido, esverdad?
Sí. No abrí para ver. Hay que creerla.
¿Nos vamos a pasar la noche aquí?
Me toca a mí cerrar, y tengo una cita. Daos prisa.
No la soporto, no soporto este trabajo.
Eres asistente, habla con ciudado.
Me la suda su novio.
A ti te la suda todo. Mira como vistes.
¿Qué, cómo visto?
Mira qué botas llevas con una camiseta violeta.
Pero bueno. Está bien... Es sólo...
No tenemos los mismos gustos. Eso es todo.
- ¿Qué? - No, nada.
¿Qué?
No, que ella tiene razón...
No, pero ¿qué?
Es por tu bien, tienes que vestir mejor.
Esta noche salimos.
No estoy de humor.
Gírate.
Deberías ir más...
¿Qué?
No, está bien.
Y por detrás...
Puedes...
Enseña más...
- ¿Qué? - Que enseñes más.
¿Ya está? A ver.
Bueno, ¿qué tal?
No gran cosa.
¡Ah, ya está, sí! Qué bien.
Para.
Está bien, pero ponte en plan...
- No, pero está bien así. - Más buenorra...
¡Para!
Y bájate esto.
Oh, qué conservadora eres.
Ya es suficiente.
Sí, "suficiente, suficiente"...
- Éste me gusta. - No. - ¿Por qué no?
- No me gusta. - ¿Es muy alto?
Vas a hacer así toda la noche.
Pues ponte el otro. Pero yo prefiero éste.
Gris Gris.
Buenas noches.
¿Has visto a Fulor?
¿Quién?
No lo he visto.
¿Quieres tomar algo?
Cerveza.
Nos conocemos.
Espera.
Nos hemos visto, ¿sabes dónde?
Hace dos días, tuve un sueño, una premonición.
No te vi en verdad...
Sino en el sueño.
En cuanto te vi ahora, me acordé.
¿Qué, a qué andas?
¿Haciendo el truco del sueño?
No es culpa mía si mi sueño se convierte en realidad.
Estabas en mi sueño, reconozco tu pelo.
Sí.
Y al final del sueño, nos besamos.
Nos besamos.
¿Cómo te llamas?
¿Ya te has olvidado?
En el sueño, no dijiste ningún nombre.
Oye, para ya.
¡Ya vale, déjame! ¡No te metas!
¡Para, déjala en paz!
¡Jean-Marc!
¿Qué pasa?
- No pasa nada. - ¡Te calmas!
Estoy conversando.
Vete a beber a otro sitio.
Si es ilegal hablar con la chica...
Deberíais avisar en la entrada.
¿Estás bien?
Qué desagradable.
¿Estás contenta? ¿Te ves guapa?
Estabas tirándole los tejos a mi novio.
Sí, era mi novio. "Ah, ¿sí? Ah, ¿sí?" ¡¿Qué?!
¡Eres una zorra! ¿Por qué te metes con mi novio?
¿Por qué no te buscas uno tú misma?
¿Tienes problemas? ¿Por eso persigues a los novios de las demás?
Sabes de sobra que no fui yo, fue él.
Lo sabes muy bien.
¿Qué pasa?
Nada, vamos.
No es nada. Escucha...
No, déjalo.
Está borracho, es todo.
No es por eso.
Me da igual que lo esté.
Se olvidó de mí...
- Gracias. - De nada.
Súbela al coche.
¡Déjala!
Ven conmigo.
En 5 minutos cerramos. La camarera te acompaña a casa.
Es increíble, sólo me he puesto una falda.
Es normal, estás guapa así.
No merece la pena.
Es aquí.
- Gracias. - De nada.
Adiós.
¿Qué haces?
Espera, no es nada. Déjate hacer.
Estoy segura que te gustará.
No, gracias.
Mira. ¿No te gustaría sentir?
¿No quieres probar?
¿No?
Ah, vale. Muy bien.
Buenas noches.
Perdóname. Adiós.
¿No estás bien?
¿Puedo dormir contigo?
Sólo esta noche.
Sí, si quieres.
¿Por qué estoy tan sola?
No sé.
Te dan miedo los tíos.
Por eso vives con un marica.
¿Por qué haces amigos maricas?
Puede que...
Sea muy fácil vivir con ellos.
No sé...
No hay ambiguedad.
¿Sería mejor si la hubiera?
Sí.
¡Espera! ¿Qué haces?
No soy una leprosa.
¿No te gustan las chicas... ni un poquito?
¿Qué, te da miedo?
Qué, sólo te tomo de la mano.
Tócame el pecho.
¿No te excita?
Nada.
Nada.
¡Gris Gris!
- ¿Quién eres? - Chloé.
- ¿Eres amigo de Michel? - Sí.
- ¿Hay tostadas? No las encuentro. - Sí.
¿Estás de viaje?
¿Estás de viaje? ¿De visita en París?
No, no, vivo aquí.
¿Ah, sí? ¿En casa de Michel?
Sí, compartimos el apartamento.
- ¿Tu equipaje? - Sí.
- ¿Estás de viaje? - No.
Me echaron de mi casa, y Michel me propuso... venir a vivir aquí.
- ¿Es una radio? - No, un disco.
¿Té?
¿Té?
No, café.
- ¿Qué es eso? - Una galleta.
¿Quieres?
- ¿Te quedas? - Sí.
Ah, bien. Yo me voy.
- ¿Tienes llaves? - Sí.
- Buen día. - OK.
¿Vuelves esta noche?
Sí.
Hasta la noche.
¿Por qué no sales esta noche?
Iría, pero tengo mucho que hacer.
- ¿Éste? - Sí.
¿Por qué, qué pasa?
Mi madre se ha separado de su novio, y no me para de atosigar por teléfono.
Es irritante. Y tengo que ir a verla.
¿Y por qué? ¿Es el que conoció por los anuncios por palabras?
Qué quieres, ella tiene 55 años, es la única manera que tiene de encontrar un tío.
Qué tontería, si se conserva muy bien para tener 55.
- ¿Qué? - Para.
Si no busca en los anuncios, ¿cómo conoce a hombres?
No sé, habrá otras formas...
¿Qué tenéis en contra de los anuncios?
Nada.
Yo conocí a mi novio así.
¿Tú?
Pues sí, yo.
Llevaba 3 años sola, no encontraba a nadie, y recurrí a los anuncios, eso es todo.
¿Y por qué lo hiciste? No te hace falta.
Eres muy bella.
Ya vale, no sólo cuenta la belleza.
Joder.
No, nada.
El comprador viene a las 14h, hay que hacerlo brillar.
Estábien.
Michel, quería decirte...
- ¿Tienes un minuto? - ¿Qué pasa?
Es por Claude.
- ¿Se va a quedar aquí? - ¿No quieres que se quede?
No, no.
No, no es eso. Además es muy majo.
Ah, ¿sí? ¿Es majo? ¿De verdad, no lo dices por cumplir?
No, no, me gusta.
Me gusta como es. No, no pasa nada.
Como hace tiempo que estamos juntos, solos. Tú sin ningún chico...
Y yo tampoco.
Quería saber si tu preferías estar solo con él, para vivir.
Oh, no, a mí me da igual.
Puedes quedarte, por supuesto.
Como sabes, acabo de empezar con él.
Pregunto porque no quiero estar en medio.
Nada, a no ser que te moleste a ti.
¿A ti te molesta?
Por los dos...
Es decir, los tres contigo, que viva un tío aquí.
No, no, en absoluto.
Y estoy contenta por ti.
Si tienes algún problema, dilo.
No hay ambiguedad.
Me gusta.
- Le llamo para darle noticias. - ¿Sí?
- Creo que lo he encontrado. - ¿Sí?
¿Es negro?
Pues son malas noticias.
Ármese de valor. Sígame.
Cuidado, es difícil caminar por aquí.
- ¿Lo ha encontrado fácilmente? - Sí.
Espero que se equivoque.
No es.
- No es Gris Gris. - Tiene razón.
Gris Gris tiene pelo blanco.
Y la cola tampoco es igual.
Oh, qué alivio.
Yo también.
Qué miedo me han hecho pasar.
Y a mí también.
Hay que seguir buscando más.
Antes aquí había una mercería, tenían de todo.
Y ahora todo está cambiado.
Ya no se reconoce nada.
Se transformó por completo.
Esa es mi opinión.
Y la mía también.
Había muchas tiendas.
Se podía comprar de todo.
Ahora hay que ir al supermercado.
¿Conoce esta tienda?
Hace dos años era una tienda de música.
La guitarra, el acordeón, eran más bonitos que esto.
A mí me lo parece.
Mira qué fea.
Qué falda más fea.
Me acabo de mudar al barrio.
Hemos renovado todo, que era muy viejo.
Sí, la conozco, trabaja conmigo. Y muy simpática.
- ¿Cómo te llamabas? - Chloé.
Mira las viejas... qué interesantes.
- ¿Qué es eso? - Un busto de metal.
- ¿Y para qué vale? - Cuesta 800 francos.
¿800 francos?
Hay lo pone.
Por ese dinero prefiero comprarme mostaza.
Es un barrio muy viejo.
Cambiará, todos los viejos se quieren mudar.
La juventud de hoy no tiene gusto.
Qué ridículo.
Rídiculo, pero elegante.
Son mis amigas. ¿Quiere que se las presente?
Oh, otro día, porque estamos muy ocupados.
Menudo negocio tiene su amiga.
No es mi amiga.
Qué horror de ropa.
Prefería la tienda de música.
Gris Gris.
Está ahí.
Hay que tener cuidado.
¿Qué hacen?
Está en el tejado.
¡¿Qué haces?! Vuelve, por favor.
- Le atrapo. - No, no le atrapes.
Baja, te vas a hacer daño.
¡Le atrapo!
¿Estás loco? ¡No, déjalo, déjalo, te vas a caer!
¡Le atrapo!
No, déjalo...
Baja, por favor.
No es Gris Gris.
Ése es gris, no es Gris Gris. Baja.
Djamel, soy yo, Alonso. Mira.
Quédate tranquilo.
No mires abajo.
Respira. Ahora vienen los bomberos.
No te preocupes. Son sólidos los canalones.
Y entonces, el bombero lo agarró como si fuera una flor.
Y en cuanto desciende, y ve al jefe de bomberos...
sin miramientos, dice: "¿Y el gato?"
- No veía. - ¿Qué?
No veía al gato.
¡Nos diste un susto de muerte! Ten conciencia.
- No se movía. - ¿El qué?
El gato no se movía.
¿El gato no se movía? Es tu cerebro el que no se mueve.
¿Qué pasa? Espera, si era broma.
Djamel, era broma.
No llores delante de tanta gente.
Dale una limonada, y a mí un whisky.
Ese es el batería.
¿Ah, sí?
No llores, Djamel.
- ¿Tienes fuego? - Claro.
¿Vives en el barrio?
Sí. Pero se va a ir por culpa de la batería.
Todo el día, qué fastidio.
No os ríais, no es para reírse.
¿Te gusta?
¿Quieres oír música cachonda?
Hay que escuchar de todo. Es cachonda y es mortal.
¿Cachonda, no?
Tu casa es muy bonita.
¿Ah, sí? Tú lo eres.
¿Vives solo?
No, con mis padres.
Es muy grande.
¿No están aquí?
No. No hay problema.
- ¿Llevas mucho tiempo viviendo en el barrio? - Sí.
- Está bien el barrio. - Sí.
- ¿Te gusta? - Sí.
Mortal.
Qué tetas tienes.
¿Cómoda?
Qué raro, nos cruzamos siempre.
- ¿Cruzamos? - Sí. Nos cruzamos.
No, conmigo no.
- Sí. - No, yo no.
Nos cruzamos muchas veces en el barrio.
Si te hubiera visto, me hubiera dado cuenta.
Hola, eh.
Eh, eh, no, muy bien.
Estoy con Bobe.
Tomando algo...
OK, se lo diré. No hay problema.
¿Ahora? Sí, OK, ya voy.
Eres genial.
- No te pongas así. - No pasa nada.
¿Por dónde vas?
- Por ahí. - Yo por ahí.
- Nos llamamos. - Sí, nos llamamos.
¿Tu nuevo novio? Ah, no le das importancia al físico.
La Sra. Renée está enferma, ¿vienes a verla? ¿Conmigo?
Sí, ya voy.
Estoy cansada y deprimida. Y resfriada.
No es nada.
Me preocupa el gato.
Preocúpese de usted.
Por un gato...
¡Ya han pasado 12 días!
Justamente, ya perdió un gato, no lo va a perder todo.
Tiene que comer algo.
Convéncela tú. Lleva 3 días sin comer.
¿Quiere que le prepare algo de comer?
- Una sopa. - ¿Una sopa?
Sí, ya está preparada, sólo hay que calentarla.
Pues ahora voy.
Con el resfriado será mejor tomar sopa.
Le hice sopa todos los días, y no podía sorberla.
Ahora lo haré.
Toma, las cerillas.
Voy a hacer café.
Renée, ¿dónde hay café? Aquí no hay.
¿Qué pasa?
¿Gris Gris?
¿Segura?
Es Gris Gris.
- ¿Tu gato? - Sí.
Ya está, ahí estaba el gato, encerrado 12 días en la cocina.
¿Estás loco? Será uno mío.
- Está oyendo a su gato. - Debe ser mío.
Ella conoce a su gato, ¿no?
Si comiese algo, hubiera oído al gato.
Sí, aquí hay demasiados gatos.
Ya está sacándolo.
¿Por qué no ayudas? ¿Quieres que me levante?
- Quédese en la cama. - ¡No estoy mala!
Ya está. ¡Todo delgado, todo todo mojado, todo...!
Es bueno estar delgado.
Buenos días.
Buenos días. ¿Qué tal?
Me estoy mudando. Se acabó.
- Debería estar triste. - No pasa nada.
No le haga caso.
- ¿Ayudo? - No, gracias.
Sí, puedo.
Otro país, otro día...
¿Todo bien?
Muy amable, Chloé.
¿No pesa mucho, Baska?
- La veía de vez en cuando por la ventana. - Ah, ¿sí?
- Sí. - ¿Y cómo es eso?
La veía... y le hizo un retrato.
No estés en medio.
¡No empujes!
- ¿De verdad la mirabas por la ventana? - Calla.
¿Sí o no?
¿Te ayudo?
No, gracias.
Ven a por esto más tarde.
- Es raro. - ¿Sí, raro?
No, es raro que yo no haya visto esto nunca.
Podría abrir la puerta, para que viéramos.
¿Y mi retrato?
¿Quiere verlo? Si quiere.
- Éste. - ¿Soy yo?
Sí.
Otro día vengo a por el resto.
Avíseme antes.
Sí, sí.
Bueno, nos vamos.
Adiós a todos.
Adiós...
Adiós, París.
No cantes eso.
Era broma.
Quiero mudarme a las afueras.
Adiós...
Yo también me voy.
Adiós a todos.
Adiós.
Gracias por ayudar.
Es normal, entre vecinos.
¿Tienes mi número?
¿Tienes el mío?
Sí. Te invitaré a la exposición.
Será un placer. De verdad.
Vamos.
Me voy.
- ¿Te llamas Benoir? - Sí.
¿Qué te pasa?
La vida está mal hecha.
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