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Madre mía.
Uf.
Joder.
¡Uf!
¡Qué fuerte!
- ¡Tu afro, Olguichu! - Tía, mi afro.
¡Tu afro!
¡Hostia!
- No. - Pero ¿qué preciosidad es esa?
Muy fuerte.
- ¡Estás muy guapa! - ¡Chicas!
¿Qué ha dicho Dani?
¡Carol!
- Estás genial.
Venga, dame las cosas.
- ¡Ahí va! - ¡Sí!
¡Dios!
Vale, me piro. Me piro.
No te vas. Tía, estás guapísima. No te quejes.
- Qué guapa. - Pero ¡qué ojos!
Estamos feísimas, nos queda fatal.
- ¡Que no! - Venga.
Que no, que tires, va.
Te cojo el bolso.
Yo tengo unas ganas de tomarme una birra, tía…
- Fresquita. - ¡Pelonas!
Pero ¿qué dices, gilipollas?
- ¡Imbécil! - Ven, no te chines, trastor, ven.
Llevamos la letra "C" tatuada aquí, en la frente.
Quedamos en que no se habla.
No. No se habla, ¿vale?
Regla de oro del viaje.
Eso, ya lo hemos hablado todo.
Y llorado.
Vale, no se habla, no existe.
- A tomar por culo. - Ajá.
Si lo que queríamos era obviar el tema,
no sé si raparnos ha sido la mejor idea.
Bueno, demasiado tarde.
Va, ¿sacamos el primer papelito?
No empecemos a poner reglas.
No es una regla, es un juego.
- Qué pesadas. - Algo que nos gustaría hacer si…
Si… eso.
Un reto, un deseo.
Cosas que no nos hemos atrevido a explorar por miedo a las consecuencias.
Con otras personas.
- O con una misma. - O por el qué dirán.
Un "a tomar por culo" con todo y con todos.
- Eso es. Venga. - De puta madre. Muy bien.
Sí.
No, espera a que lleguemos y nos organicemos.
¿Qué coño organizar? Si estamos de vacaciones.
Aquí no se organiza nada, se fluye.
- Eso. - Sácalo.
Un papel por día.
Cuanto antes lo saquemos, más tiempo para cumplirlo.
- No, córtalos todos igual. - ¿Qué más da?
- Para no saber de quién es. - Se reconoce la letra.
Sí, como nos escribimos cartas de amor a diario.
Yo no reconozco ni mi letra.
Por si acaso, escribimos en mayúscula y con la izquierda.
- Vale. - Vamos.
A ver, chicas, un momento.
- ¿Qué? - Esto es muy importante.
- ¿Lo pensamos…? - A escribir.
Una mano inocente…
Así no vale. Más ceremonia.
Vale, lo vuelvo a meter.
No lo metas.
- Si ha salido este, es este. - Pero no lo leemos.
Lo guardamos, y ya en la casa…
¡Suelta! Eres muy pesada.
Joder.
Vale.
¿De qué te ríes?
- Cosas mías. - No vale poner cosas para fastidiar.
- Trae, pasa. - O sea, no.
- No miro. - Ya sé.
- Dame, que si lo pienso… - Ya está.
- Ya. - Lo tengo.
Sin pensar, lo tengo. Ya veremos.
No mires, Leo.
¡Leo! ¿Estás mirando?
Que no estoy mirando.
No lo he visto. Lo intentado, pero nada.
- Leonor. - ¿Qué?
- "Probar con una chica". - ¿Cómo?
¿Quién ha escrito eso?
- No se dice. - Quedamos en que no se dice.
Qué fuerte.
Es una broma, Leo.
No es una puta broma. Mira.
Ostras.
- Vale, pero todas el de todas. - Sí.
- Todas cumplimos el papel. - Sí, claro. O no tiene gracia.
Venga, vale.
Muy fuerte empezar así el viaje.
No, ni empezarlo ni terminarlo. De verdad, o sea, no.
- Solo cosas que todas podamos hacer. - Técnicamente, todas podemos.
Claro, eso para ti está tirado.
¿Por qué para mí está tirado?
A ver, Alma, cariño…
¿Te lo tengo que explicar?
Claro, como soy lesbiana, estoy deseando liarme con una tía.
No, pero te sale de manera natural.
Me sale natural acostarme con mi novia.
Os empeñáis en sacar el papel y la hemos liado.
Iba a liarse igual antes o después.
Os digo desde ya que no lo voy a hacer.
Solo de pensarlo me da alipori.
Que lo haga la que le apetezca.
La apoyamos a tope y ya está.
Quien lo haya escrito que se pronuncie.
No pasa nada, no la juzgaremos, todo lo contrario.
La vamos a arropar y la vamos a ayudar a cumplir su deseo.
- No te lleves la propina, que te veo. - Meted los papeles.
- De maravilla. - Yo no voy a robar la caja.
Con lo que nos han cobrado, viene incluida.
¿Quién la custodia? Habrá que precintarla.
Deberíamos abrirla ante notario.
Doña No Soporto Saltarme las Normas la custodiará maravillosamente.
- No voy a robarla. - Calla.
- Joder, y en mi bolso. - Disimula.
Estaba buena, pero es mucha propina.
Pero eso no es lo que acordamos.
Aquí, todas o ninguna.
- Pues ninguna. - No. Aquí, todas o todas.
- ¿Tú quieres hacerlo? - No. Quiero seguir las reglas.
Mario no sé, pero a ver Rubén cuando me pregunte el primer deseo.
- ¿Cómo? - ¿Perdona?
- ¿Le has contado lo de los papelitos? - Claro que se lo he dicho.
¿Qué?
- Carol… - Qué fuerte.
- Una cosa importante. - ¿Qué?
Eh… Que quede claro que esto es una cosa entre nosotras.
- Claro. - Sí.
Chicas, lo que pasa en la caja se queda en la caja.
- Obvio. - Pasa fuera, pero se queda en la caja.
Bueno, no se queda, porque se saca.
¿Qué? Yo pensaba que saldría… no sé, saltar en paracaídas,
ver una puesta de sol juntas, montar a caballo o tatuarnos a lo loco.
- Pero ya, ¿esto? - Chicas, calma.
No nos pongamos en plan extremo, que tampoco es para escandalizarse.
Es normal que a alguna le apetezca probar algo distinto y tenga curiosidad.
Es muy fácil decirlo cuando no tienes ningún compromiso.
- Lo tengo, pero conmigo misma. - Ah.
Además es mucho más sano.
¿Más sano que qué?
Me voy a callar.
A ver, chicas, por favor, esto es un juego para unirnos,
echar unas risas, enfrentarnos a nuevos retos…
No para generar mal rollo, ¿vale?
Yo lo siento, pero no, porque esto no es un "bájate las bragas".
Igual hemos inventado un juego que no funciona.
Pues nos vamos a casa a jugar al cinquillo, lo que nos gusta,
y listo, las cinquillas al cinquillo.
- Leo, qué malo. - Es verdad.
Quizá hemos puesto reglas y este deba ser un viaje normal.
- Como todos los años. - Creo que mejor.
- Ya está. - ¿Y el pelo que hemos donado?
¿Se lo pedimos a la asociación?
Estamos monísimas. Más fresquito para el verano.
Pues ya se puede hablar del tema.
- ¡No! - Calla.
Escúchame. Ni se te ocurra.
¡Tía!
Pero podemos mirar lo que ha escrito cada una.
- ¡No! - ¿Cómo que no?
¿Por qué no? ¡Oye!
- ¡Hala! - ¡Qué mona!
¡No me lo puedo creer!
- Menudo nivelón, ¿no? - ¡Esto es increíble!
¡Qué vistas!
Nunca nos hemos visto en una así.
Ventajas de adelantar el viaje, que en temporada alta…
Nos merecemos un homenaje.
- A ver si, con suerte, cada año cae una. - Ahí va, Leo.
- ¿Te has dado cuenta? - ¿De qué?
Las cinco hemos renegado del papelito, como si no fuese con nosotras.
Ya… Es un poco triste no poder confesar un deseo tan íntimo
- y decirlo de manera natural. - Sí.
Es una mierda.
Tampoco es que vayas a matar a nadie.
No, claro. Lo que quieres es liberarte, explorar tu sexualidad y ya está.
Sí, es bonito incluso.
Venga. Confesad quién ha sido de vosotras.
- ¿De dónde has sacado el vino? - De la nevera. Cortesía de Airbnb.
¿Ya estás con las fotitos?
Que luego nos lo quitan de la fianza.
Hay que fotografiar todos los desperfectos.
Pues empieza por este.
Y cuidado con la baldosa de aquí que está rota y levantada.
Déjate de fotos y desperfectos y vamos al súper, que cierran.
¿Quién crees que lo ha escrito?
Creo que es Leo.
¿No? Está tan enfadada con el mundo que debe tener un conflicto sin resolver.
A veces, tener todo resuelto es la mayor de las frustraciones.
¿Lo dices por mí o por ti?
Yo creo que ha sido Carol, que tanto tiempo con Rubén…
Querrás decir "solo" con Rubén.
Pero una cosa…
Tú a mí me lo dirías, ¿no?
- Si fueras tú, me lo contabas. - Pues claro.
Claro que no.
Que sí, joder, que te lo diría. Ya está.
- Es que es una absurdez máxima. - Vamos.
Ponme también gusanitos naranjas.
Todas lo hemos pensado alguna vez, es normal.
Sí, claro, pensarlo todas lo hemos pensado, pero…
de ahí a hacerlo…
La verdad es que yo, solo de pensarlo…
Y perdona, pero me da un asquito, todo el kiwi en toda tu cara.
¿Kiwi?
Hija, sí. Kiwi, higo, papaya, melón…
Hasta los melones chiquititos.
¿Cómo se llaman los melones chiquititos?
Cantalupo.
Cantalupo. Todo tiene una pinta de coño…
- Para usted. - Gracias.
¿El siguiente?
Yo.
Ponme de este queso.
- ¿Este? - Sí.
Siempre tuvimos claro que esto iba de ponernos en la piel de las otras
y ayudarnos a explorar lo que nunca nos atrevimos a explorar
por miedo a las consecuencias con otros o con una misma.
Venga, pues supongamos que lo vamos a hacer.
No, supongamos no. Lo vamos a hacer.
Sí, fenomenal, lo vamos a hacer, pero no es tan fácil.
A ver de dónde sacamos a cinco chicas que quieran probar con nosotras.
Que compartir es vivir. Con una, nos basta para todas.
- Primer. - Chicas, qué desagradables sois.
Alma, di tú algo, que eres la experta.
¿La experta en qué?
No sé, tú sabrás cómo se hace.
Claro que sí. ¿Qué quieres que te enseñe?
¿Los fundamentos básicos para ligar con otra chica
o prefieres que repasemos el abecé de las prácticas sexuales lésbicas?
Yo…
Es que yo no voy a poder.
Solo con esto se me pone el corazón a mil.
¿Solo el corazón, tontorrona?
¡Qué cochina!
Esto ya vale, ¿no? Para mí, ha sido superfuerte.
Chicas, vamos a ducharnos.
Nos mentalizamos, nos vamos a cenar, nos tomamos unos vinitos, unas risas…
Eso, y luego ya vamos viendo.
- ¡Y cuidado con esta baldosa! - Pero ¿cuenta o no?
Yo creo que no. Si le hubieras metido la lengua, sí.
- Pero sin lengua… - Ya.
¿Qué hago, almas perdidas?
A ver.
¿Cómo me peino esto?
¿Cómo mejoro esto?
Si es que hay algo que peinar y mejorar…
Y estas luego las vamos a enviar en el sobre…
Eres como Rapunzel, me encanta.
Dame un besito de mariposa.
Vamos a poner… ¡morado!
Genial, me encanta.
No me acostumbro. Me miro…
y no me veo.
¿Y tu madre?
Está a puntito de llegar.
Mira, ahí está.
Perdón, me he equivocado.
Toma, bébete la manzanilla que se está enfriando.
¿Y tu madre?
Está en clase de zumba. Ahora vamos a recogerla.
No sé si hacerme un par de rayas aquí…
o teñírmelo…
Y por otro lado, ¿qué más da? Es pelo, ya volverá a crecer.
Qué pintas.
¿Estoy ahora para preocuparme por el pelo?
Pero supongo que, a veces, nos agarramos a cosas…
muy absurdas para no afrontar lo que de verdad importa.
Qué morro.
Te quedas solo en casa y nos mandas con la abuela.
No. Voy a estar llorando cada día.
- ¿Llorando? - Claro.
Sí, claro.
Eh…
Guau.
Pero ¿"guau" bien o "guau" mal?
Qué pedante me pongo a veces. Venga.
Centrémonos.
Tienes a tus followers revolucionados.
¿Qué te apetece cenar?
No sé, no tengo mucha hambre.
¿Y a ti?
¿A mí?
A ti.
Tengo maquinilla, espráis de colores,
azul añil, rojo, verde neón
rosita y amarillo.
Tiquití .
Pues se abre el debate.
¿Ya estás en el Tinder?
Es que iba a cambiar los settings para buscar tías…
Este está buenísimo.
Y no te lo vas a creer, me lo he cruzado en el mercado.
Hemos tenido un momento miradita en la charcutería.
¿Miradita en la charcu?
Tienes que darle like.
No. Tienes razón, no es el momento.
- Tronca, ¿qué haces? - Lo estabas deseando.
No digas: "Tronca, ¿qué haces? Que me dice que…".
No hay match.
¿No hay match? Olguichu, tú, en estas mierdas, eres la puta ama.
¿No hay match?
Te lo juro, lo sabía. Por eso no quería darle.
- ¿Por qué lo sabías? - No me cedió el turno.
- ¿Qué turno? - En la charcutería.
Él ha llegado antes que yo y he dicho: "Me va a ceder el turno, porque así,
me va a mirar el culo, me va a fichar…".
- Y no ha pasado. - No.
Pero me parece fenomenal,
porque habría sido condescendiente, patético y asqueroso.
- "Te dejo, te miro el…". - Te entiendo total.
Que te miren el culo, qué puto asco. Qué suerte la mía, que nunca me pasa.
No te pongas en plan víctima.
Estas tetas y este culo y esta cara tienen un público.
Quita.
¡Que me dejes! ¡Suéltame!
¿Ves?
¡Chicas!
¿Todavía estáis así?
¿Por qué te has cambiado, con lo guapa que ibas antes?
Porque sois unas plastas y me aburro y, no sé, me cuestiono lo que llevo.
- Te quedaba mejor lo de antes. - Sí.
Antes estabas hot y así pareces lo que eres, una señora.
Sí.
Oye.
Es ofensivo que preguntes cómo peinarte cuando me tienes en la habitación.
¡Eh!
¿A Rebe no le molesta que consensúes cada paso con 400 000 followers?
425 000.
Cuando me rapé la cabeza y subí el vídeo, subí otros 25K.
Y sí, le molesta mucho.
¿Te ha preguntado mucho la gente?
- ¿Sobre qué? - Sobre por qué te has rapado.
Claro.
¿Y qué les has contestado?
Que una de nosotras tiene cáncer y nos hemos rapado por solidaridad
antes de la primera quimio.
¿Qué dices?
Tranquila, no he dicho quién es.
Me estás vacilando, ¿no?
Si quedamos en que no se puede hablar, no se puede, ni aquí ni aquí.
Así que he quedado como lo que soy,
una loca caprichosa que olvidó medicarse y se le fue la olla.
¿No te vendría bien desconectar un poco?
Es como si yo te pido a ti que desconectes de…
No.
No es lo mismo.
- No te he dicho de qué. - Da igual.
No es lo mismo.
¡Guau! Bravo.
Tú me ayudas a hacerme algo chulo y yo te ayudo a vestirte.
Yo ya estoy vestida.
¿Qué pasa con mi ropa? Voy monísima.
Estás monísima…
para llevar a tu hija al parque y ser la madre más cool de todas.
- Lo eres. - Gracias.
Ya te lo digo yo.
Pero no para tener tu primera experiencia lésbica.
- ¿No? - Negativo.
¿Qué me quieres poner?
Miguel Rosende Roeb, Elena Ruiz Prado,
Miguel Sanz Esteso, Paloma Tejero Dobón,
Carolina Urquijo Muñoz,
Alma Valiente Pineda,
Olga Van den Brandt, Sara Yuste Bielsa
y una servidora, Leonora Zamora Peña.
Sexto C de EGB, colegio Amanecer, 1997.
¡Bum!
Qué fuerte que la manía de un profesor de sentarnos alfabéticamente de apellido
nos convirtiera en mejores amigas.
Lo fuerte es saberme nombre y apellidos de la clase por orden alfabético.
- Y por curso, ojito. - Más que fuerte es triste.
Que no, hombre, que es broma. Mi niña.
Cuánto talento desperdiciado, ella. Ay.
Chicas, he pensado una cosita.
No vale el pico que me diste antes, no seas pesada.
- Ya, pero va por ahí mi reflexión. - A ver.
En el papelito pone "probar con una chica".
Creo que se refiere…
A follarse a una chica.
- Vale, paso. - Oye, dejad que se exprese.
- Gracias, Sara. - Venga.
Bueno, yo interpreto que se refiere a salir de nuestra zona de confort, ¿no?
Enfrentarnos a algo que no hemos experimentado nunca,
algo con alguien del mismo sexo, no sé, tocar una teta,
besarse, meterse mano…
Carol, que no te va a valer con el pico.
A mí me parece bien bajarlo a tierra,
se trata de superar la prueba y empezar el viaje con buen pie.
- ¿No creéis? - Al lío, ¿adónde vamos de fiesta?
Cerca hay un local gay friendly.
Pero bueno.
Perdón, os he escuchado.
Aquí no hay bares de ambiente,
pero la discoteca Trivial tiene clientela abierta
y encontraréis lo que buscáis.
- Tengo pases, si queréis. - Fenomenal.
Fenomenal, pero no me parece normal que nos estés escuchando.
Tienes razón. Me he quedado pillado con vuestro corte de pelo.
Os vi en el mercado y…
- Muy fan. - Pero a mi amiga no le has dado un like.
Por eso está revenida.
Leo, tronca, cállate.
- ¿Qué like? - Lo ha visto en Tinder.
¿Sí?
- No he mirado Tinder en todo el día. - Ya.
Pero ya te di un like comprando el queso que os habéis comido.
Mira, pues…
sí se había pispado, parece.
No hemos pedido cava.
Invita la casa.
- Muchas gracias. - Gracias.
- Disfrutad. - Gracias.
- Oye, ya me cae mejor este chico. - ¿De dónde sale?
- Leo le da un puntito. - Mira qué carita.
- Brindemos. - ¡Por las de la última fila!
Yo digo, el lema de hoy es "si tú fo…, yo fo…".
Y ya está, y para delante.
¿Putivuelta y chupitos?
- ¡Por favor! - ¡Chupitos!
- ¡Los Jäger!
Yo creo que esas son de las mías.
¿Recuerdas cuando me lo contaste?
¿El qué?
- Que te gustaban las chicas. - Bueno, contártelo no te lo conté.
Estabas con ese chico, Marcos. Monísimo.
Y sosísimo.
Un día me dices: "Tú, cuando te besas, ¿no te raspa?
Es que tiene barbita y me raspa mucho".
Y yo: "Pues dile que se afeite", y tú: "Si ya lo hace.
Pero es como que me trastoca el pH de la piel.
Y, cuando lo hacemos, no siento mucho".
Y yo: "¿Igual porque le haces ponerse dos condones al pobre y está ahogado?".
Y tú: "Déjame en paz, me da miedo".
Y vas tú y me sueltas, así, a lo burro:
"A lo mejor es que te gustan las chicas", y yo: "¿Qué dices?".
Y tú: "El otro día te pillé un Playboy debajo de tu cama.
¿Por qué lo tienes? ¿Para qué lo usas?".
Y yo: "Se lo he robado a mi padre,
que no me gusta que se pajee y pase de mi madre".
Y tú: "Pues tíralo entonces".
Y me puse roja como un tomate.
Y tú: "Es que ya no es solo con Marcos, te pasa con todos los chicos.
No sé, yo creo que hay algo ahí que te cuesta.
Y me da rabia, porque te estás perdiendo cosas bonitas".
Y tú: "Cosas bonitas, ¿como qué?".
Y yo: "Como dar un beso y sentir mariposas en el estómago".
Y, de repente, vas y me preguntas:
"¿Quieres probar?", y yo…
"¿Probar el qué?".
Y tú: "Que te dé un beso, a ver qué pasa", me dices.
Y vas y me besas.
No, perdona, me besaste tú. ¡Qué morro!
- No, ni me diste tiempo a pensarlo. - Perdona.
- Te lanzaste y me dejaste flasheada. - Habría que revisarlo. No.
- Qué morro. - De todas formas, no te gustó.
A ver, no es que no me gustara.
- Es que… no sé. - No te gustó.
No se te abrió el cielo, no sentiste mariposas…
Y me dijiste: "Bueno, ser lesbiana no es que te gusten todas las chicas,
y menos aún tus amigas.
Así que ya lo descubrirás por ti misma.
Me lo contarás
y me alegraré".
Entonces, nos miramos
y me lo contaste sin contar.
Ya.
"Es que me trastoca el pH de la piel".
- Qué gran momento, tía. - Sí.
Es que es la peor excusa del mundo.
Se convirtió en nuestro grito de guerra,
y cuando queríamos dejar a un tío: "Me trastoca el pH".
- El pH de la piel. - Chao.
¡Hola, mi amor! Todo bien, de tranquis. Como siempre, de piqui-piqui todo el rato.
Estamos tomando una copita
y enseguida nos vamos, estamos muertas del viaje.
Cuando esté en la camita, te escribo, ¿vale?
Love you!
- Perdón. ¿Por qué lleváis el pelo rapado? - ¿Eh?
¿Secta o cáncer?
Lo segundo.
Perdóname.
¿En serio?
Perdóname. Estáis guapísimas.
En serio, os da muchísimo rollo. De verdad, que sí.
¿Y todas?
Una.
¡Hala! Es el gesto más bonito del mundo.
De verdad, supervaliente. Oye, bebe un poco. Te invito.
- Es mi despedida de soltera. - No me digas.
- Que sí. - Me tengo que ir, me están esperando.
Espera.
No me digas que eres tú.
- Dime que no eres tú. - No puedo decir nada, ninguna puede.
- Es una regla que hemos puesto. - Fenomenal, porque… así, desconectáis.
- Pero el pelo rapado no ayuda a olvidar. - Ya.
- Nos hemos dado cuenta de eso ahora. - Ya.
Tampoco ayuda el jueguecito de los deseos.
¿Qué jueguecito de los deseos?
¿Qué te gustaría hacer si supieras que te queda poco tiempo?
¿Poco tiempo de qué?
- De vida. - ¿Como si te fueras a casar?
- No, como si te fueras a morir. - Pues eso. Como si te fueras a casar.
- ¡Que es broma, tonta! - ¡Ah!
Que estoy feliz.
- ¿Jugáis a eso de verdad? - Sí.
Cada una pide un deseo y todas lo cumplimos.
Qué fuerte.
- Mira, los pelos de punta se me ponen. - Hala.
Increíble. ¿Y estáis jugando ahora?
- Ahora, el primero. - ¿Y cuál es?
Probar con una chica.
¿En serio?
Mira las cuarentonas, qué picantonas.
Perdón. ¿Menos?
- Sí. - Perdón.
No.
Oye, una pregunta.
- ¿Os quedáis cerca de aquí? - Sí, al lado.
- Ah. - En un hotelazo.
Y… ¿te importa si subimos a tu habitación un momentito?
Conmigo no te equivoques, ¿eh?
Me caso en una semana. Conmigo no…
Y yo estoy casada y con dos hijas.
Por favor, te ruego que no seas tú la del cáncer.
Me muero, casada y con dos niñas. Que te he cogido mucho cariño.
Vale.
Es que, mira, solo necesito subir a tu habitación…
- ¿Sí? - Un minuto.
- Vale. - Sí.
¿Un apretón?
Más o menos.
- ¿Cómo sabemos cuál sí y cuál no?
A ver, paciencia, que si nos quedamos lanzando la caña, alguna picará.
Te picarán a ti, que eres follable para todos los colectivos.
Oye, ¿si nos ponemos así, en plan cerdo?
¿Sabes? A bailar ahí…
¿Qué haces?
Quita, no me toques.
Dios, qué siesa eres, de verdad.
Creo que hay una ahí que no para de fichar.
- ¿Dónde? - A las 11.
¿El callo malayo con la gorda?
O sea, ¿en serio?
¿Qué pasa, que yo no puedo aspirar a nada mejor?
Leo, tú puedes aspirar a lo que quieras con hombres o con mujeres.
Tu problema no es el físico, Leo, es tu actitud,
es tu carga pesada.
"Carga pesada", la nueva forma de llamarme gorda.
No, la carga pesada de aquí.
- ¿De aquí? - Sí, de ahí.
Sí, la nube negra que llevas ahí encima.
Vámonos, viene el callo malayo. Vamos, corre. Perdón.
Corre. Perdón. Que no nos pille.
- Hola. - Hola.
¿Me estás vacilando?
- ¿Yo? - Sí.
No. ¿Por qué?
Porque estás echándome miraditas.
Te estaba mirando, pero no te estaba vacilando.
Pues si me miras y no me vacilas, es que quieres rollo.
¿Quieres rollo?
Ni con el callo malayo. Flipo.
Perdona, callo malayo tu puta madre.
Pues sí, mi puta madre es un callo malayo, pero tú más.
- ¿Te has mirado en un espejo? - Te vas calentita a casa.
No, tú me pones cualquier cosa menos caliente.
Flipo con la enana. ¿Cuánto mides?
Lo suficiente.
A ver, chicas.
¿No veis que estáis hechas la una para la otra?
Me voy a fumar un porrito y vengo.
Nada, dos caladas.
No me digas que tu amiga es la típica gilipollas
que cree que las callo malayo solo podemos liarnos con callos malayos.
- Un poco sí. - Ya. Pobre…
Venga. Te invito a una copa.
- No quiero ser tu segundo plato. - No, cari, segundo no.
Decimotercero por lo menos, que llevo toda la noche intentando ligar.
- ¿Decimotercer plato? - Sí. Hoy la cosa está muy malita.
- ¿Qué? - Una de las chicas no para de mirar.
¿Cuál?
- ¿La de rizos? - Sí.
Es muy guapa.
- Te mira a ti con tu look killer. - No.
Te está fichando a ti.
- No. - La falda a cuadros no falla.
¿Es por la falda, no es por mí? Gracias, me subes la autoestima mucho.
¿No estáis con Carol?
No.
Joder, macho, de verdad.
- Siempre igual. - Bueno, ella ha cumplido.
El pico a Alma ha sido bastante top.
De hecho, es la única que ha salido de su zona de confort.
Ya, pero me jode que seguro que se ha ido por no tener movida con Rubén.
Ni en esta situación se deja llevar.
Me da bastante penilla.
Quizá estaba cansada y ya está.
Mi amor, no tengo fuerzas ni para quitarme el maquillaje.
Te llamo mañana. Te quiero. Besitos.
- Ya nos podemos ir. - O sea…
Chaval, estoy flipando mucho.
Es para que no se agobie, que lo pasa mal. ¿Qué necesidad?
- Claro. Tú eres una mentirosa. - Te juro que es la primera vez.
Pues mal, porque esto es una genialidad.
No sé cómo no se me ha ocurrido antes.
Apaga, que voy.
Ajá.
¡Buah!
Igual no es necesario hacerte la foto con la porra-polla ahí apoyada.
¡Coño! Qué lapsus.
¿Te imaginas?
Dreaming of you.
Good night, baby. I love you!
Le encanta que le hable en inglés. Se pone…
Ahora no vuelvas a entrar en WhatsApp, porque si te ve online…
Claro.
¿Qué hago? No puedo mirar.
Sí, han sido unos segundos. Será él dándote las buenas noches.
No, son ellas.
No.
¡Pilu!
¡No!
Gracias, chicas.
Serán hijas de puta. ¡Me han drogado!
¿Cómo que te han drogado?
- Han puesto M en mi copa. - Que yo he bebido de tu copa.
O sea, qué puto agobio. Me voy.
¡Qué fuerte!
O sea, me voy.
- Pues yo creo que también lo haría. - ¿El qué?
Que si me quedara poco tiempo de vida, creo que…
me gustaría, no sé, probar con una chica.
Ah.
Mis amigas están empeñadas en pillarme un escort.
Escort para arriba, escort para abajo…
¿Un escort? Qué decadente.
Ya, sí, total.
Solo he estado con un chico en mi vida.
Solo con Chus, con quien me caso.
Y piensan que debería probar con otro.
- Ya. - No por nada, sino por eso de…
De que has experimentado poco, que te has perdido cosas…
- Claro. - Mis amigas también me lo decían.
No te tires a un escort. No te aportará nada y te arrepentirás.
No me pienso tirar a un escort jamás.
Me da igual el M, me da igual todo.
Aunque me está dando como un buen rollo… ¿No?
¿Sí? A veces tenemos ideas del matrimonio y de la fidelidad
asociadas con la renuncia, y te juro que para mí no es así.
Cada uno puede hacer con su cuerpo lo que quiera.
- Sí. - Lo respeto, pero que me respeten a mí.
Dime que no eres tú la del cáncer,
porque, si antes te tenía cariño, ahora te amo.
Dios, cómo sube la droga.
Siento un ataque de ansiedad, que te quiero matar.
- Y también estoy cachonda. - Mira la casi cuarentona.
Casada y con dos hijas.
Es que me flipa.
¿El qué?
Tu pirsin.
Siempre quise tener uno.
- Te lo regalo. - Sí, claro.
Sí, porque es falso.
Ah.
Mira qué guapa.
- ¿Me queda bien? - Muy bien.
¿Me queda bien?
O sea, que también eres dueño del bar.
No, tengo una pequeña participación.
No os lo recomendé por interés.
- Bueno, sí, interés en vosotras. - ¿En nosotras?
Así, en general, ¿no? En todas, nada de intereses particulares.
Nada, cero.
Cuando estábamos en la cola de la charcutería,
estaba pensando: "Que no me ceda el turno",
porque no soporto ese rollito condescendiente.
Lo pensé: "Cédele el turno, queda como un señor y le miras el culo".
Pero iba con prisa y pensé: "Ya le ves el culo cuando te vayas".
Ah. ¿Y?
- Muy bien. - ¿Sí?
El tuyo no está mal.
¿Cómo va vuestra incursión en el mundo lésbico?
Pues… a ver, el caso es que yo soy muy cariñosa con mis amigas,
soy muy tocona, muy de dar picos,
muy de enseñarles a colocarse las bolas chinas
- para fortalecer el suelo pélvico.
Enrollarme así, en plan morreos y esas cosas,
no lo he hecho,
pero me imagino haciéndolo y me da un poco igual.
No tengo muchas líneas rojas.
Pues para ti será fácil.
Eh… No, porque no me gusta que me digan lo que tengo que hacer.
O sea, saber que lo tengo que hacer aquí y ahora, pues me bloquea.
Busca la forma de que salga de manera natural.
De manera natural, yo me enrollaría contigo.
Pero parece que de eso no va el tema.
- ¿Has hecho un trío alguna vez? - Sí.
Dos veces, con dos tíos.
Ahí tienes tu reto.
La línea que no has cruzado.
Un trío con un chico y una chica.
Técnicamente, estarías acostándote con una tía.
Pero… O sea,
no me das like en Tinder y ahora me propones un trío.
- ¿De qué vas? - No.
Te doy la solución, es distinto.
Quieres enrollarte conmigo y yo contigo, pero no podemos,
por una mujer, que lo impide.
Pues sumémosla a la ecuación.
No pienso ser parte de tu fantasía pajillera
para que se lo cuentes a tus colegas, en plan: "Me he liado con dos pibas". No.
Solo quiero besarte desde que te vi.
Añadir a una mujer es una forma para poder hacerlo, nada más.
Una pregunta.
¿La idea de que yo pueda tener cáncer te pone cachondo?
¿Cómo la idea de…? ¿Tienes cáncer?
¿Por qué crees que vamos rapadas?
No sé, porque sois mujeres libres, empoderadas,
hacéis lo que os da la gana, no os importa lo que la gente diga…
Habría preferido que dijeras que es porque tienes miedo al compromiso
y que conocer a alguien a la que le queda poco tiempo de vida
te permite entregarte sin freno.
- No soy ese tipo de persona. - Pues yo sí.
- ¿Eso es que tienes cáncer? - No.
Eso es que me encantaría que tú lo tuvieras.
No sé, me da un poco de mal rollo hacer esto.
Sé que a mí es a la que menos debería costarme,
que solo tengo una barrera, la de Rebe…
Te entiendo perfectamente.
No siento que haciéndolo esté engañando a Mario,
pero si fuera con un tío, sí.
Ya. Pero hemos quedado en que lo hacíamos.
Tú no tienes que hacerlo en realidad.
No es un reto para ti, sino para nosotras.
¿A qué esperas entonces?
Deja de perder el tiempo conmigo.
He de decir
que, aunque no sintiera mariposas,
besas muy bien.
Y no me alteró el pH de la piel, cosa fundamental.
Así que venga. Mira.
La chica supermona se ha quedado sola con la excusa de mandar un mensaje,
pero vamos, está ahí a tope.
Así que venga, da ejemplo.
Que eres la que siempre da ejemplo, la que nos enseña el camino a seguir.
- Mira que voy. - El oráculo, la brújula.
- Se me ha olvidado ligar, pero voy. - El pegamento de este grupo.
Vale. Ni se te ocurra grabarlo, que te conozco.
Las reglas del juego son parecidas.
Da igual la orientación sexual.
Esta puta sociedad en la que vivimos nos hace estar obsesionadas con el físico.
¡Sí, muchísimo!
Tú misma me has visto y has dicho: "La callo malayo, qué pereza",
sin pensar que a lo mejor soy una tía de puta madre
con quien echar unas risas.
O comerse los morros.
Tú le has tirado la caña primero a mi amiga.
Claro, porque está buena y el pelito rapado le queda monísimo.
Y tú, sin embargo, estás gorda y el corte te queda como el culo.
Bueno, gracias.
Y, además, que somos incómodas.
Que se nos ve a la legua.
- Somos unas tocapelotas malencaradas. - Bueno…
Y eso no gusta.
- No gusta. - Ni a heteros ni a LGTBIQ+. Caemos mal.
No nos caemos bien ni a nosotras mismas.
O sea, entonces ya está. A la mierda todo.
Da igual que seamos heteros, gais… Cualquier cosa.
Estamos condenadas al fracaso y al ostracismo sentimental.
Sí. Brindemos por ello.
Paso de brindar por eso.
Tenemos que cambiar el puto chip.
Basta ya de pensar que estamos por debajo del resto.
- ¿Sabes lo que nos pasa? - ¿Qué?
Que estamos por encima, arriba del todo.
- En la cima, en el top. - ¡Arriba!
Por inteligencia y por las mierdas que hemos tenido que desarrollar
de tantos palos y tanto rechazo social.
¡Que estoy hasta el coño, tía!
¡Somos el puto Joker tú y yo!
- ¡Sí! - Vamos a venirnos arriba.
- ¡Arriba! - Basta de enamorarnos de Batman.
- Batwoman en tu caso. - Sí.
- Porque son el puto enemigo. - El enemigo.
- ¡El enemigo! - ¡El enemigo!
¡Destruimos el planeta y cambiamos las reglas!
- ¿Te parece? - ¡Me parece!
- ¿Te puedo besar? - No.
¿Y abrazar?
Aún menos.
Vale.
Y…
¿Puedo ser tu vicepresidenta?
Estoy un poco pedo, así que aprovecho para decirte una cosa.
A ti te quiero mucho más que al resto.
- Pero mucho mucho, muchísimo más.
Vamos, otro nivel de querer.
Mi amor, buenos días. Nos hemos dormido.
Ayer charlamos hasta las mil aquí en casa.
Luego te llamo.
Te quiero.
Joder con el M, cómo suelta la tripa.
Qué guapa.
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