All language subtitles for A Fistful of Dollars 1964 VOSCAT 4K

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Original subtitles

¿Tú? ¿Tú otra vez? ¡Fuera!

¡Vamos, te he dicho que te vayas!

¡Vamos, vamos!

¡Papá!

¡Tú, perro sarnoso! ¡Ponte a mi lado!

¡Padre!

Ah...

Vámonos.

Bienvenido sea, señor. Mi nombre es Juan de Dios.

Me encargo de tocar la campana. ¿A qué ha venido?

¿Para ver a los Rojo? No, los Rojo no.

¿A los Baxter? No, tampoco. ¿Quiere hacerse rico?

Este es el lugar ideal, si usa la cabeza.

Ya que todo el mundo por aquí se ha hecho rico,

o si no están muertos. ¿Qué quiere comprar? ¿Armas? ¿Licor?

Tú no quieres comprar, tú vendes. ¿Plomo a cambio de oro?

Aquí te enriquecerás, o te matarán. Juan de Dios toca a difuntos otra vez.

Saludos, amigo. No es muy inteligente vagabundear tan lejos de casa.

- Me parece que erró el camino. - O el pueblo.

- Su gran error es haber nacido.

Si quieres trabajar, con esa pinta, podrías intentarlo de espantapájaros.

¡Oh, no! Los cuervos seguramente le asustarían.

Hola.

Saludos.

No puedes hacerte rico así. A lo sumo, conseguirás que te maten.

Ya tenemos bastantes problemas. ¿Qué es lo que busca?

Comida, algo de beber.

- Allí hay agua. - No. No quiero agua.

Comer, beber, matar.

Eso es todo lo que sabes hacer, como los demás de tu calaña.

Por cierto, me tendrás que fiar.

Ya sé, no tienes dinero.

Sólo te dejaste caer por aquí. Si no te importa matar,

seguro que encontrarás a alguien con ganas de pagarte por ello.

Hm-mm.

La rueda de mi ruleta. También se cargaron esto.

Nadie viene ya a jugar. Pasamos el tiempo entre funerales y entierros.

Sí. Nunca ví un pueblo tan muerto como éste.

No lo volverás a ver.

- ¿Qué es lo malo de este lugar? - Demasiadas muertes.

¿Viste a las mujeres? No son mujeres, son viudas.

No hay más que viudas. Aquí, sólo eres respetado si matas a otro.

Por eso nadie trabaja ya.

Parece que alguno no comparte tu opinión.

Mm-hm. Sí.

¡Saludos!

¿Sabes por qué Piripero te miraba? Para tomarte las medidas.

Tiene tanta experiencia que puede hacerlo de un vistazo. Vas para cliente.

- Hm. - No te rías. No bromeo.

Te aviso que esos asesinos acabarán contigo un día de éstos.

Por eso quiero que te vayas.

Qué pintas en este cementerio.

Termina y vete.

Ya te dije que no te puedo pagar.

La casa invita.

Pero vete de San Miguel, ¿OK?

- ¿Adónde lleva esto? - Al balcón.

- ¿Porqué vas allí? ¡Hey! - Uh...

Por echar un vistazo. Las cosas parecen distintas desde lo alto.

Pero no hay nada ahí arriba. Anda y lárgate.

- ¿Quiénes son? - Hm. Bandidos.

Bandidos y contrabandistas.

Vienen de Texas, cruzan la frontera para hacerse con armas y licor.

Aquí cuestan menos. Regresan y se lo venden a los indios.

Cualquier pueblo que vende armas y licor acaba rico.

El pueblo no. Sólo los que compran y venden.

Los jefazos son los que se lo llevan.

Bueno, alguien tiene que dirigir esto. Todo pueblo tiene un jefe.

Cierto, pero cuando hay dos, yo diría que uno sobra.

¿Dos jefes? Muy interesante.

Tú lo has dicho. Los Rojo, tres hermanos que venden licor.

Y luego están los Baxter, grandes comerciantes de armas.

Y si no me equivoco, ya diste con la banda de los Baxter, ¿no?

- Sí, nos encontramos. - Pues tuviste suerte.

Por lo general no se limitan a disparar al mulo.

Un hombre sale y mira a su alrededor,

Juan de Dios toca la campana, Piripero vende otro ataúd.

Dos jefes.

Han reclutado a toda la escoria que pulula por la frontera.

Y pagan en dólares.

Los Baxter por allí.

Los Rojo por allá.

- Y yo en todo el medio. - ¿Donde tú te dedicas a...?

El loco del campanero tenía razón.

Se puede hacer dinero en un lugar como éste.

Si estás pensando lo que sospecho... ni lo intentes.

- ¿Cuál de los dos es el más fuerte? - ¿El más fuerte?

Bueno, los Rojo, especialmente Ramón.

Don Miguel Rojo, quiero hablar con usted.

Don Miguel, he oído que está reclutando hombres.

Puede que yo esté disponible.

Tengo que decirle antes de que se haga con mis servicios...

No soy barato.

- Prepara tres ataúdes. - ¿Huh?

- Adiós, amigo. - Escucha, forastero, ¿no captas la idea?

No nos gusta ver maleantes como tú en el pueblo. Agarra tu mulo.

¿Lo dejas ir?

Mira, de eso quería hablar.

- Es que se siente muy mal. - ¿Qué?

Mi mulo. Sabes, se molestó mucho cuando le disparaste a las patas.

Hey.

¿Es algún tipo de broma?

Oh, no. No.

Ya sé que sólo estabas jugando. Pero el mulo no lo entiende así.

Si fueses tan amable de pedirle perdón...

No está bien que se rian.

A mi mulo no le gusta eso.

Se cree que se rien de él.

Eso sí, si le piden perdón, como creo que van a hacer,

hasta podría convencerlo de que lo hicieron sin querer.

Lo vi todo. Mataste a los cuatro.

Ahora tendrás que pagarme. Van a ahorcarte.

- ¿Quién es? - No dispares.

Soy John Baxter. El sheriff.

Muy bien. Si usted es el sheriff, meta a éstos bajo tierra.

Me confundí. Cuatro ataúdes.

¡Hey!

Le dije que no era barato, pero creo que merece la pena.

...98, 99, 100.

El resto cuando hayas terminado.

¿Cuándo empiezo?

No hay prisa, al menos por ahora.

Con cuatro Baxter menos, éste no sería un mal momento.

Dentro de unos días la Caballería pasará por aquí,

y no quiero que los militares metan la nariz en el negocio.

Parece estar bien informado.

Por estos lares, la vida de un hombre suele depender de eso.

Hm.

No parece que esto le fuese muy útil a su dueño.

Mi hermano Ramón lo hizo. Lo usa para prácticas de tiro.

Con un rifle en las manos, no hay quien se le interponga.

La armadura es uno de sus blancos favoritos,

siempre que no tenga nada mejor adonde disparar.

Me encantaría conocer a su hermano.

Ah.

Éste es Chico, uno de mis hombres de confianza.

Síguele. Te llevará a tu habitación.

Quiero que te sientas como en casa.

Nunca tuve una casa tan grande, en marcha.

- ¿Quién es? - Su nombre es Marisol.

Olvídate de ella.

Ésta será tu habitación.

Le diste 100 dólares. Nunca hemos pagado tanto.

¿Porqué le has contratado?

¿Porqué tener aquí un sucio gringo, y encima darle 100 dólares?

- Nunca hemos pagado tanto. - No nos podemos permitir

que haga aquí a su voluntad. Y yo quiero ley y orden.

Si eso es todo lo que quieres, hay un modo más barato.

Acaba con él.

- ¿Y quien lo va a hacer? ¿Tú? - Si, ¿por qué no?

Un disparo por la espalda, y te lo quitas de en medio.

Podría hacerlo ahora mismo.

Él no se lo espera, y así recupero los 100.

Eres un estúpido, Esteban. Aunque seas mi hermano.

Una bala en la espalda y se acabó.

¿Y qué pasa si te tiembla la mano y sólo queda herido?

La Caballería está en camino, y ese yanki es muy rápido...

- Pero yo pensaba que... - ¡No pienses!

Deja que tome yo las decisiones.

Ve a ver si el americano necesita algo, y hazte su amigo.

Ten esto claro: el pueblo estará tranquilo hasta que vuelva Ramón.

¿Está claro? Un pueblo tranquilo.

Soy Esteban Rojo. Mi hermano me pidió...

¿Qué haces?

Me voy.

Pero todos nuestros hombres viven aquí con nosotros.

Esto es muy acogedor, pero es que ninguno sois mi tipo.

Además, tu hermano me dijo que no me necesitaba ahora.

¡Alto!

- Sargento. - ¿Sí, Capitán?

Digale a los hombres que pasaremos aquí la noche.

Ocúpese del avituallamiento.

Doble la guardia para vigilar la diligencia.

Si, señor.

¿Qué crees que transportan?

Es fácil saberlo. Acércate y echa un vistazo dentro.

Si te disparan, es que es oro.

No es una mala idea.

Hm.

¿Buscas algo?

Hola.

Fuera de aquí, yanki. Vamos.

¿Porqué no duermes?

Me molesta que te quedes mirando así.

Sigo preguntándome qué habrá en aquella diligencia.

Es algo importante para ellos.

Hice algunas preguntas sobre el capitán y casi me arrestan.

¿Quién es Marisol?

Mejor ponte a dormir. Lo necesitas.

Demasiado peligrosa, incluso para tí.

Sólo pregunté quién era.

Una mujer. Y Ramón está loco por ella.

¿Te queda claro?

Mm.

Todo el mundo en este pueblo habla de Ramón.

Tengo curiosidad por encontrarme con él.

Si fueras listo, te alejarías de Ramón lo más posible.

¡Ah!

Ahí están los soldados. Se marchan muy silenciosamente.

Qué extraño. Se dirigen a la frontera.

Dime...

¿es que te acuestas así todas las noches?

No te preocupes. No ensucié las sábanas.

Oh, no, espera. Yo también voy.

Quiero ver como te metes en líos.

OK, OK. Adelante.

Es como jugar a indios y vaqueros.

- Capitán. - Bienvenido, teniente.

Ahí está su oro como le prometí.

Espero que las armas también nos sean útiles.

Seguro, capitán. Las comprobaremos juntos.

Vístelos otra vez, y deprisa.

Arréglalo bien. Recuerda que murieron luchando entre ellos.

¡Rubio!

Ése es Ramón.

Este es mi hermano Ramón.

- Ya te hablé de él. - Todo el mundo habla de Ramón.

Y muchos también hablan de ti. Incluso mi querido hermano.

Espero que digan... cosas agradables.

¿Tuviste un buen viaje?

Muy cansado. Hizo mucho calor durante el día.

Y las diligencias son incómodas.

Bueno, seguro que volverás a estar en forma en breve.

El americano está ansioso de entrar en acción.

- Lo siento. Se va a llevar una decepción. - ¿Y eso?

Los Baxter aceptaron la invitación. Vendrán esta noche, Don Miguel.

No puedes estar hablando en serio.

Chico siguió mis órdenes. Le dije que los invitara.

Ramón, ¿qué significa esto?

Estuve reflexionando durante el viaje, y decidí...

que es una estupidez seguirnos matando unos a otros, para nada.

Tú no estás en tus cabales, Ramón.

Nunca estuve tan cuerdo, Esteban.

Créeme.

Confía en mí.

La vida es preciosa.

Es una idiotez arriesgarla a cada minuto, ¿no?

Hay sitio para todos en este pueblo. Incluso los Baxter.

Por este motivo...

He decidido colgar mi arma de la pared.

Creo que Ramón está en lo cierto.

Yo también estoy cansado de tantas matanzas. Hay que parar.

- Muy conmovedor. - ¿No te gusta la paz?

Es difícil que te guste algo que no conoces.

Quédate en San Miguel y disfruta de la experiencia.

No, gracias. Me marcho.

Aquí tiene su dinero, Don Miguel. Sólo gasté una pequeña parte.

No me gusta que me den dinero a menos que me lo haya ganado.

¿Porqué tanta prisa? Quédate aquí.

Podrías cenar con nosotros esta noche.

Los Baxter tienen a cuatro hombres en el cementerio por mi culpa.

No creo que les agrade mi presencia.

No me gusta el americano. Muy listo para un pistolero a sueldo.

- Disparando es el mejor. - Lo sé. Cuando alguien con su expresión

hace trabajar su pistola, cuenta con dos cosas.

Es rápido con el gatillo, pero también inteligente.

- Eso le hace muy peligroso. - Ahora que se ha ido, explícame

esa bobada sobre colgar tu pistola y hacer las paces con los Baxter.

¿Es que nunca vas a llegar a tus propias conclusiones?

El gobierno y los americanos encontrarán esos cadáveres.

Que lo investiguen. Ya llegará el momento propicio.

Nosotros no sabemos nada de una matanza en Río Bravo, ¿OK?

Hice que los cuerpos quedasen como si se hubiesen matado entre sí.

¿Crees que se lo tragarán?

Ya lo creo. Porque si no encuentran culpables,

no habrá motivo para seguir con la investigación.

Si, pero... ¿qué hay de los Baxter?

¿Los Baxter? Sólo quieren que se les deje en paz.

Que sigan así de momento. Olvídalos.

Nos ocuparemos de ellos cuando la investigación termine.

Tuviste una buena idea. ¿Me la puedes repetir?

Ah, sí, sí, sí, sí.

Los Baxter a un lado, los Rojo al otro.

Y tú en el medio.

El único problema es que se han hecho socios.

Ahora tú estás sin trabajo y sin dinero para pagarme tu deuda.

Sólo puedes hacer una cosa. Largarte de inmediato.

Me olvidaré de lo que me debes.

Vete de San Miguel y no vuelvas nunca.

¡Hey, Joe! Preparé el carromato como me dijiste.

Nos sentaremos aquí detrás con dos ataúdes vacíos.

¿Y ahora qué te pasa?

¿Es que vas a cambiar de profesión?

Mejor así, si quieres seguir viviendo.

Parece que naciste para portar féretros.

- Cierra esto y ven conmigo. - ¿Cerrar? Eso está hecho.

¿Adónde vamos? Me gustaría saberlo, si no es un secreto.

Quiero echar un vistazo a unos cadáveres río abajo.

Los Rojo nos invitaron a cenar y debemos ir, pero esto

no me gusta, aunque nos den todas las garantías que les pedimos.

Seguiremos adelante con esto, pero no toquen nada.

No deben comer. Ni beber.

Tengan los ojos bien abiertos y estén atentos.

¡Sooo!

¿Seguro que nadie nos ha visto?

Sólo uno o dos fantasmas.

Oh, no, no, no. Nada de bromas con esto.

Los fantasmas están mejor donde están.

Estás muy a tono con el lugar.

Y si tú sigues así, pronto te quedarás aquí para siempre.

¿Porqué, habiendo tantos cuerpos, enterramos justo estos dos?

No vamos... a enterrarlos.

¿Qué? ¿No los enterramos?

Eso es, no los vamos a enterrar.

Si no los enterramos, ¿para qué los queremos?

¿Por qué tanto esfuerzo?

Los muertos a veces pueden ser muy útiles.

Me han ayudado a salir del atolladero más de una vez.

Lo primero, no hablan.

Segundo, si los manejas bien, puede parecer que están vivos.

Sí.

Y tercero...

Si les disparas, no importa, porque ya están muertos. ¿Entiendes?

Esto no me gusta. Me voy.

Me quedo con los vivos. Ya estaré con los muertos cuando muera

y entonces no me gustaría que un vivo me arrancase de la tumba.

No me agrada que pongas ahí esos cadáveres.

El de esa tumba fue el único muerto de pulmonía en el pueblo.

Tranquilo. Estos amigos me van a ayudar a pagarte lo que te debo.

¡Arre! ¡Vámonos!

El único motivo por el que comenzarían una guerra

sería por sacarte del regazo de tu marido.

Un galán, este Rojo. No le creí capaz de hacer cumplidos.

Y no lo es. No dice más que mentiras, igual que sus propuestas.

Mujeres. Se vuelven desconfiadas si las cosas no se complican.

Sí. Porque a mí esto no me huele bien.

Demasiado bonito. No confío en ellos.

Te gustaría que estuviese equivocado, ¿verdad? Siempre igual.

- Buenas noches. - Buenas noches.

Tranquila. No voy a hacerte daño.

Sólo quiero que sepas por qué los Rojo quieren la paz de repente.

Es por un cargamento de oro que los soldados llevan a la frontera.

¡John! Sube aquí enseguida.

Lo siento. Cuando un marido encuentra a otro con su esposa,

nunca se sabe cómo va a reaccionar.

- Dale 500 dólares. - ¿Y eso?

Dáselo. Conoce una historia muy bonita. Escúchalo.

- ¿Es una buena idea? - Y aunque sea mala, me conviene.

- ¡Ramón! - ¿Qué?

- Los soldados que escoltaban el oro... - Dos se han ido.

Se ocultan en el cementerio. Los Baxter van a capturarlos.

¡Eh! ¡Rubio!

Reúne a los hombres.

Estás bien informado.

Por estos lares, la vida de un hombre suele depender de eso.

Son las palabras de tu hermano.

Dime, ¿porqué nos ayudas?

500 dólares.

Con estos dos soldados como testigos contra Ramón,

el gobierno librará al pueblo de los Rojo y su banda.

Entonces San Miguel tendrá sólo un jefe.

¡Deprisa!

¡Vamos!

- ¿Vienes con nosotros? - No. Cuando un hombre tiene dinero

empieza a apreciar la paz.

¡Vamos!

¡Ea!

Dejemos los caballos aquí.

¡Por Dios!

¿Quién está ahí? ¡Salga!

- ¿Qué piensas? - No lo sé.

Hay algo en todo esto que no me gusta.

Demasiado quietos para estar heridos, parecen muñecos.

Cierto. Unos muñecos muy convenientes para los Rojo. Escondámonos.

- ¿Qué hacemos? - Lleva dos hombres y da un rodeo.

Mantenlos ocupados hasta que yo me haga con esos dos. Deprisa.

Cúbreme. Voy por ellos.

Escucha, Baxter. Los puedes tener ahora si quieres,

porque los muertos no pueden hablar.

Parece que no les gustó la broma.

Enseguida dejaremos que se vayan a casa.

Este chico malo será nuestro invitado hasta que Baxter se vaya.

Métele en una celda.

Buen trabajo, Esteban.

Con Antonio de prisionero, los Baxter tendrán que rendirse.

- Ahora atenderán nuestras condiciones. - ¡Don Miguel! ¡Don Miguel!

¿Qué ha pasado? ¡Habla de una vez!

Alguien me disparó, pero no sé quién.

¡Marisol!

¡Marisol!

¿Dónde estás, Marisol?

Curioso... siempre estás donde debes cuando debes.

Nada serio, un dolor de cabeza pasajero. Que duerma.

Ten los ojos abiertos. Que no se mueva de la habitación.

Yo no mencionaría que la traje hasta aquí.

No quiero que los Rojo piensen que estoy del lado de Uds.

No se preocupe. Soy lo bastante rica

como para apreciar a los hombres que mi dinero compra.

He estado con los Rojo. Soltarán a Antonio a cambio de Marisol.

Lo haremos por la mañana.

Muy pronto, te vas a hacer rico.

Ahá.

Sí, y eso no va a partirme el corazón.

¿Dónde está? Te dije que quería verla. ¿Dónde está?

- Quiero verla. - Vuelve aquí, Jesús.

Quiero verla. Quiero verla.

¡Quiero verla! ¿Por qué no puedo?

Vé hacia él, Marisol.

¡Mamá!

- ¡Mamá! - ¡Jesús!

¡Mamá!

- ¡Jesús! - ¡Mamá! ¡Mamá!

¡Mamá!

Julio.

Marisol.

Llévate a Julio.

Ya te advertí que te fueras. Ahora me las vas a pagar,

...de una vez por todas. - ¡No!

Déjalo en paz.

Es mejor que te vayas. Ramón está esperando.

Y tú, llevate ese chico a casa, que es donde debe estar.

Un puerco, ese Ramón.

Dime, ¿qué tiene que ver Ramón con ellos?

Nadie te lo ha dicho, ¿eh?

Es la vieja historia. Familia feliz hasta que llega un problema.

El problema aquí es Ramón. Dijo que el marido le hizo trampas,

lo cual no era verdad, y se quedó con la mujer como prenda.

- ¿Y el marido? - No puede hacer nada.

Los Rojo amenazaron con matar a su hijo, Jesús, y tuvo que tragar.

El tal Ramón es listo.

¿Adónde vas?

A buscar trabajo con los Rojo.

Me alegro de tener al americano con nosotros.

Es lo mejor que nos podía pasar

porque si el gobierno mete las narices, necesitaremos más hombres.

Estar en guerra con los Baxter es peor que sentarse sobre dinamita.

- ¿Dónde ponemos esto? - Pónganlo allí.

Vamos, muchachos. Echemos un trago.

- Buena puntería. Muy buena. - Para matar a un hombre,

hay que dispararle al corazón, y un Winchester es la mejor arma.

Eso está muy bien, pero yo me quedo con mi 45.

Cuando un 45 se enfrenta a un rifle,

el que lleva la pistola es hombre muerto.

Es un viejo proverbio mexicano, y es verdad.

¿Tú te crees eso?

Paquito, escolta a Marisol hasta la casa. Quédate allí hasta que vuelva.

- Todo preparado. - No te preocupes.

- Volveré mañana. - Los carros están listos. Podemos irnos.

¡Pásenlo bien durante mi ausencia!

Ya oyeron a Ramón. Pasémoslo bien.

¿Recuerdas a la dulce Betsy de Pike?

Se recorrió el mundo con su amante Ike

Ike, Betsy

Betsy de Pike

- Pesa una tonelada. - Normal, con todo lo que lleva bebido.

Papá,

¿no me dijiste que nadie podía ver a mamá?

- Así es. - ¿Entonces porqué ese hombre la ve

y yo no puedo?

- Quiero a mamá. Quiero a mamá. - Apártate de la puerta. Tranquilo.

No podemos dejarnos ver. Acuérdate y apártate.

¡Hola!

- Hubo un tiroteo en la casa. - Ensillen los caballos. Vamos.

¡Cuidado!

Aquí tienes. Toma este dinero. Suficiente para vivir una temporada.

Cruzen la frontera y aléjense de San Miguel todo lo que puedan.

¿Cómo agradecerte tanta generosidad?

No importa. Pero váyanse antes de que lleguen los Rojo.

¿Porqué haces esto por nosotros?

¿Porqué? Conocí a alguien como Uds. Y nadie le ayudó.

Andando.

Váyanse.

¡Váyanse ya!

¿Qué ves, Chico?

- Todos muertos. Una masacre. - Se han llevado a Marisol.

Esto ha sido obra de los Baxter.

Rápido. Volvamos antes de que ataquen nuestras casas en el pueblo.

Chico, reparte las municiones.

Esteban, distribuye a tus hombres alrededor de la casa. Atentos.

Miguel, Paco, Vicente, Martín, detrás de la casa. Manolo y Alvaro conmigo.

Permanezcan alerta. Vista la carnicería en la casa, deben ser muchos.

Es una noche calurosa.

Uno de los carros perdió una rueda, por eso volvimos por ayuda.

Unos de los hombres me dijo... que los Baxter atacaron la casa.

¿Qué sabes de eso?

Dime lo que sabes tú.

¿Y bien?

¿Dónde escondiste a Marisol?

Rubio.

¿Tienes sed? ¿Quieres beber?

No, no. Demasiado temprano para beber.

Ooh!

Tráemelo.

Tozudo idiota. Dime dónde está Marisol y habremos terminado.

En una semana estarás como nuevo otra vez.

Es suficiente por hoy.

Tarde o temprano hablará. Es cuestión de tiempo.

Que no huya o muera. Por lo demás, haz lo que quieras.

Pero espera que vuelva en sí. Así no puede sentir nada.

Tengo una mano de póker esperándome.

Ahora me tengo que quedar aquí vigilando a este estúpido americano.

Pero si esto es muy divertido. Tan sólo cuida que no muera,

y que lamente el día en que nació.

El gringo está dormido, me parece. Perfecto. Disfrutaré despertándolo.

- Esteban, ¿qué fue ese ruido? - No sé.

Oí un grito y luego un golpe.

Es inútil que te escondas.

Voy a acabar contigo, chico listo.

Sube y mira en el almacén.

Y mira detrás de los barriles.

Salgamos.

- ¡Dénse prisa con ese agua! - ¡Vamos!

¡Tú, ven conmigo!

¡Rodéen el pueblo! ¡Bloquéen todas las calles de salida!

¡Encuéntrenlo para mí!

- Esteban, busca por todo el pueblo. - Sígueme.

¡Tréelo de vuelta! ¡A cualquier precio!

¡Busca en los establos, en cada corral, en la tienda!

¡Búscalo en la iglesia! ¡Entra y remueve cada pulgada!

¡Busca por todas partes! ¡Rubio, ven aquí!

Si alguien lo esconde, quémale la casa y mátalo como a un perro.

Tú, ven. Búscalo donde los Baxter, pero tráelo vivo.

Le quiero vivo. ¡Vivo!

Rubio.

En el bar.

Dice que no sabe nada. Se está haciendo el listo.

Tráemelo.

Juro que estoy diciendo la verdad.

- Así que no sabes nada, ¿eh? - No. No lo he visto.

Rubio, ocúpate de él.

¿Dónde lo has escondido?

Yo... no lo he... escondido...

Eres una buena pareja para ese sucio americano.

Y vas a acabar igual que él.

Hemos buscado por todas partes. En el sótano, en el ático, en el tejado.

- Pero no hay rastro. - No había nadie en el cuarto de atrás.

Seguro que se ha refugiado con los Baxter. No es estúpido.

Sabe que es el mejor sitio para ocultarse.

Los Baxter, ¿eh?

Entonces ve y tráelo.

Y esto por ser su amigo.

Malditos sean.

- Piripero. - ¿Sí?

- Piripero. - ¿Eh?

- Ven aquí. - No puedo verte.

- Ven aquí. - ¡Dios mío!

¿Qué haces aquí?

Eso no importa. Sácame de aquí.

Pero si todavía no estás muerto.

Lo estaré si no me sacas de aquí en seguida. Baja la tapa.

Rubio.

Hay señales de vida.

Atento a cuando salgan.

¡No disparen! ¡Nos rendimos! ¡No disparen!

¡Deténganse! ¡No disparen! ¡Ya salimos!

¡Nos rendimos! ¡Alto el fuego!

¡No disparen! ¡Nos rendimos!

Para. Quiero echarle un vistazo a esto.

¡Ramón! No dispares. Ya salimos.

Nos rendimos. Uds. ganan.

Ya es suficiente. Me iré del pueblo. Haré lo que quieras.

- ¿Lo prometes? - ¡Lo juro, Ramón!

- ¿No intentarás ningún truco? - Ninguno.

No, sin trucos. Te dí mi palabra, nos marcharemos.

¿Seguro? Deberías pedirle permiso a tu mujer.

A lo mejor a ella no le parece tan bien.

¡Antonio!

¡John!

Asesinos.

¡Estaban desarmados!

¡Asesinos! ¡Ojalá se pudran en el infierno!

¡Que tú y tus hermanos mueran escupiendo sangre! ¡Yo los maldigo!

¡Asesinos!

Vámonos. El show ha terminado.

Sigan buscándolo. Miren entre los muertos.

El sucio americano tiene que estar en alguna parte.

¿Silvanito?

¿Dónde está Silvanito?

¿Alguna novedad?

Tengo que darte malas noticias. Odio decírtelo, pero...

¿Dónde está Silvanito?

Lo capturaron esta mañana los hombres de Ramón.

Lo sorprendieron de camino a la mina.

Traía algunas provisiones. Lo tiene Ramón.

Lo están torturando, pero no hablará. Lo conozco. Es tozudo.

Por mucho que le hagan no hablará, aunque le cueste la vida.

Escúchame. Nunca lo obligarán.

Ahora, viejo loco, suelta la lengua.

- No. - ¡Rubio!

Vuelve a la tienda, viejo.

- Tienes negocios que atender allí. - Muy bien. Estaba deseando oírlo.

Te traigo una sorpresita. No sabes cuánto la vas a necesitar.

Me costó ponerle las manos encima, pero usé la cabeza.

Nadie se resiste a dos botellas de vino, ¿verdad?

Luego pensé que, bueno, podrías necesitar esa pistola.

Y traje otro regalo.

Es dinamita. Se la robé a los Rojo.

Creo que llegó el momento de que enciendas la mecha

y se la mandes de vuelta.

Aún hay mucha luz.

Demasiado pronto para irse a la cama.

Rubio, dame.

No quiero estropear el rifle. Me sería difícil encontrar otro igual.

Escucha, Ramón. Probemos ahora con esto.

¡Gringo!

Oí que querías verme.

El americano es hombre muerto.

Suelta al viejo.

¿Qué pasa, Ramón?

¿Estás perdiendo tu puntería?

¿Tienes miedo, Ramón?

Si disparas a matar, mejor acierta en el corazón.

Son tus propias palabras, Ramón.

El corazón, Ramón.

No lo olvides.

Acierta en el corazón o ya nada me parará.

Cuando un 45 se enfrenta a un rifle,

dijiste que el que lleva la pistola es hombre muerto.

Veamos si es verdad.

Adelante. Cárgalo y dispara.

Hey.

Hey, escucha, Joe.

Escucha, Joe, yo... yo...

Oh, Joe... Joe...

Tu gobierno se alegrará de recuperar ese oro.

¿Y tú? No quieres estar aquí cuando aparezcan, ¿eh?

¿Es que quieres que con el gobierno mexicano a un lado,

y a lo mejor los americanos al otro lado,

yo me quede justo en el medio?

Mm-mm. Demasiado peligroso

- Hasta la vista. - Adiós.

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