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¿Chicos?
Se acercan tres barcos.
¿Qué querrán?
Hay dos opciones: o son fanes míos, o paparazzi.
Dame eso, déjame ver.
¡Preparaos para disparar cuando yo os diga!
Siento desilusionarte, pero es la policía de Gongmen.
¡Fuego!
Quiero que me tiren al mar al morir, pero no ahora.
Un momento, tengo una idea. ¡Hundiremos el barco!
Estoy trabajando en lo de "no mutilar a nadie",
pero si debo hacerlo, lo haré.
Su barco no. El nuestro.
Buenos días, Shi Long.
Habéis madrugado, emperatriz. Espero que hayáis dormido bien.
Mejor que nunca.
¡Estoy preparada para asumir mi papel de emperatriz!
Eso es maravilloso para todos.
¿Qué deseáis hacer primero?
¿Posar para un retrato? ¿Repintar el palacio?
¿Besar a algunos bebés? Haré que los desinfecten.
Quiero aprender a patear culos.
Eso no es muy típico de un gobernante.
¿Qué tal un curso acelerado para aprender a saludar y andar de puntillas?
No es una petición, es una orden.
Si quiero proteger a mi pueblo,
debo saber protegerme a mí misma.
Desde luego, majestad.
- ¡General! - ¡Sí!
Como guerrero más condecorado del reino,
enseñarás a la emperatriz el arte del kung fu.
Por supuesto.
Que sepáis que ya sé algunos movimientos.
Emperatriz, sois una guerrera nata.
Soy buena, ¿verdad?
Tenemos suerte, la coordinación no es lo suyo.
Solo nos faltaba que aprendiera a defenderse.
- ¿Y qué le enseño? - Cualquier cosa inofensiva.
Qué cara más dura.
¿Qué harán ahí abajo?
Ni lo sé, ni me importa.
Venga, de dos en dos.
Elegid pareja y que se vean las placas.
Que vean nuestros nombres.
Bueno, problema resuelto. ¡Otro caso cerrado!
Habéis hecho un buen trabajo. ¡Volvemos a Ciudad Gongmen!
Esto no es muy ortodoxo,
pero nadie ha muerto, así que supongo que ha funcionado.
- ¡Bien hecho, Nu Hai! - Gracias, maestro Po.
¿Bien hecho, Nu Hai?
No sé si te has dado cuenta, pero estamos en pleno océano.
¡Por eso vamos hacia allí!
¿Hemos llegado?
Estoy deseando vengarme
de los que nos arrebataron a nuestro preciado Po.
Y no te olvides de mis nietos.
- Y de los otros dos pesados. - Tened paciencia.
Gallo nos ha asegurado que es un experto cartógrafo.
¿Cartógrafo?
Eso ya lo veremos. ¿Verdad, Carrito?
- ¿Habéis visto lo que he hecho? - ¡No me distraigas!
Si no me equivoco, la entrada al volcán está ahí.
Por el amor de... ¿Otra vez?
Vaya.
Creo que he dibujado el mapa al revés.
Estamos más lejos ahora
que cuando aterrizamos en esta maldita isla.
¡Lo sabía!
- ¡Es un garabato! - No puedo más.
Este es un buen lugar para morir y que nos coman los cangrejos.
¡Eh, tú!
Por tu culpa estamos perdidos en la selva
sin agua ni comida.
¿Por qué nos haces esto? ¿Para quién trabajas?
¡Gallo no trabaja para nadie!
¡No ha conservado un trabajo en su vida!
¡Dejad de gritar! Carrito es muy sensible a la tensión.
¡Carrito!
Carrito.
Mirad qué lo ha salvado.
¡Una muñeca! ¡Cuchi, cuchi!
- Tiene una pinta asquerosa. - ¡No la toques!
¡Es Bai Gu Jing!
¡No! ¡Es Bai Gu Jing!
- ¿Quién es Bai Gu Jing? - Creía que lo sabías.
¿No conocéis la historia de Bai Gu Jing?
¿La Demonio de los Huesos Blancos?
Voy a contaros un cuento.
Hace años, existió una mujer misteriosa que viajaba por China,
parando en aldeas remotas a comer y a descansar un par de noches.
¡Caray! Es un teatro de sombras genial, Gallo.
- ¡Imagínate que tuviera dedos! - Siempre lo hago.
¡Silencio!
Como os decía, los incautos aldeanos le abrían sus puertas
y se daban cuenta demasiado tarde de que no era una viajera normal.
¡Era la Demonio de los Huesos Blancos!
- ¡No! - ¡Sí!
No se alimentaba de comida, precisamente,
¡sino de sus mismísimas almas!
Y por si fuera poco, cada vez que comía un alma,
dejaba atrás un recuerdo de su malvada hazaña.
- ¡No! - ¡Sí!
Aterrorizó a los aldeanos durante años, devorando sus almas por todo el país.
Hasta que intentó comerse el alma de un legendario maestro del kung fu
que por fin la venció.
Y la desterró al Reino de los Muertos.
Menos mal que ya no existe.
¿Es que no conocéis las historias de terror?
¡Claro que existe!
Porque la Demonio de los Huesos Blancos se escapó
y vaga las noches como hoy por el país,
en busca de nuevas almas de las que alimentarse.
¡Espera! Tengo que ir al baño.
- Ahora vuelvo. - ¡Ni se te ocurra!
¡Eso es lo que Bai Gu Jing quiere! Separarnos.
¡Iremos todos juntos!
No he dicho nada.
¿Podéis seguir haciendo ruido? Soy un poco tímido.
Menudo despropósito.
Esperar en los arbustos mientras alguien hace popó.
A ver, ¿por dónde iba?
La demonio deja una siniestra muñeca tras robarte el alma.
- Más o menos, eso es todo. - Pues a mí me parecen paparruchas.
No sé qué son las paparruchas, pero no me gusta cómo suenan.
¿Wing? ¿Has acabado?
¿Te echo una pezuña?
La verdad es que se parece bastante.
¡Es la Demonio de los Huesos Blancos! ¡Viene a por nosotros!
- ¿Wing? - No es momento para entrar en pánico.
Puede que Wing siga ocupado haciendo sus cosas.
A mí me cuesta ocho horas echar uno fuera.
Gracias, abuela.
La culpa es vuestra, malditos pandas.
¿Malditos pandas?
He perdido a mi hijo, ¿recuerdas?
Siempre dices "mi hijo". ¡También es hijo mío!
¿Y los nietos de la anciana
y los otros dos pesados?
Dile a tu compinche que no hable por la abuela.
Ella también tiene boca.
Habla, abuela.
¿Por dónde empezamos?
¿Combate cuerpo a cuerpo? ¿Tortura psicológica?
¿Esa cosa de mirar fijamente
un punto invisible en la frente del rival?
Empezaremos con las armas.
¿Un peine?
Ese modesto artilugio es la más letal de las armas.
Ya.
Me contaron que una princesa se cepilló tanto el pelo,
que se quedó calva.
¿Te referías a eso? Porque es muy fuerte.
- Más o menos. - ¡Kung fu!
Sois implacable, emperatriz.
Pobre del criminal que se cruce con vos.
No me siento más implacable que ayer.
Pues lo sois.
Vuestro padre estaría orgulloso
y también vuestro amiguito panda, que descansen en paz.
Os estarán viendo desde el Reino de los Espíritus.
Estarán orgullosos de vuestra fortaleza.
Gracias, Shi Long.
Me voy a mis aposentos.
¿Adónde crees que vas?
Tengo una comilona a última hora de la tarde.
Es época de muda.
¿Vas a irte al pueblo
para que cuando la emperatriz quiera probarse
tenga un "malo" con el que luchar?
Con el debido respeto, señora Long, ¿por qué iba a...?
Ve a disfrazarte.
La emperatriz no debe reconocerte.
Tengo el disfraz perfecto.
Nuestro barco debía de dirigirse aquí.
¡Mi dulce tierra firme!
No os emocionéis,
tenemos que empezar a pensar en cómo...
Hay que entrar sin que nos vean.
Tengo una idea. Escuchad.
Nu Hai y Bao irán por la izquierda, Fan Tong y Jing por...
Chicos, sé que todos tenéis ideas, pero hay que ser listos.
Porque ahora que estamos dentro, no sabemos lo que pasa fuera.
Podríamos estar aquí toda la noche sin que pasara...
- Nos movemos, maestro Po. - Nos van a meter dentro.
¡Anda!
Camarero, un zumo. Con extra de pulpa.
¿Sabes dónde puedo encontrar problemas que solucionar?
La cocina no abre hasta más tarde.
- ¡Que me des tu dinero! - ¡Te he pillado!
¡Devuélvele el dinero a ese pobre desgraciado!
Aún no se lo he quitado.
¡Pues dale parte del tuyo!
¡Caraculo!
Me has estropeado la cena.
¡Ahora sí tendrás problemas!
¡Por desgracia para ti, canalla, sé hacer kung fu!
Esperaba que dijeras eso.
¡Colmillo de Jade! ¡Hola!
¿Qué tienes en la boca?
Estoy haciendo pruebas.
¿Qué haces aquí? Tenía a ese bribón contra las cuerdas.
No.
No lo teníais.
Debéis tener cuidado, emperatriz.
Y la próxima vez que me necesitéis, poned una vela en la ventana.
No funciona exactamente así. Pero da igual.
- ¿Necesitáis mi protección? - No la quiero.
No entiendo nada.
Enséñame a protegerme sola, Colmillo de Jade.
Será un honor.
Pero lo haremos en secreto.
Para empezar, vuestra arma...
Mola, ¿verdad?
¿Dónde está la que yo os di?
¿Esa cosa verde que apesta a sarro?
Tenemos mucho trabajo por delante.
No hay moros en la costa. Vamos.
A ver si descubrimos el plan de Shi Long.
- ¿Por dónde vamos, maestro Po? - ¿Perdón?
¿Alguien me ha pedido mi opinión?
- Creo que se ha cabreado. - No me digas.
¡Os he oído!
Lo siento.
Me cuesta hacerme a la idea
de que ya no me necesitáis.
Se supone que ahora deberíais llevarme la contraria.
Sabes que te debemos todo, maestro Po.
- Pero hemos mejorado mucho. - Unos más que otros.
¡Atención, bola de chi submarina!
Tal vez deberíamos reconsiderar nuestra relación.
Un momento.
- ¿Estáis rompiendo conmigo? - ¡Por favor!
Puede que en vez de cuatro estudiantes y un maestro,
debamos considerarnos un equipo de cinco.
Chicos.
Y dejar de llamarte maestro Po.
¿Qué? ¿Seré solo Po?
O no. Solo era una idea.
¡Chicos!
No pasa nada. Lo entiendo. No me afecta en absoluto.
¡Eh, idiotas!
¿Alguien más cree que esas luces
y esos ruidos deben ser investigados?
Mantengamos la calma.
Seguro que esto tiene una explicación racional.
¡Vamos a morir!
¡Ojalá hubiera hecho más cosas de mi lista de deseos!
Carrito y yo íbamos a casarnos.
Estábamos esperando a que cambiaran las leyes.
¿Puedo contarte algo que nadie sabe?
De pequeño, fingía que era un ganso.
Normal. ¿Quién iba a querer ser un gallo?
- ¿Me estás juzgando? - Pues sí.
- ¿Wong? ¿Una ayudita? - Lo siento, jefe.
¡Parad ya!
Siento que tengáis que verme así,
pero a veces hay que volverse un poco loco.
¿Qué pasa? ¿No os atrevéis a hablar?
- Si me pasa algo, prométeme... - Tranquilo, Ping.
No pararé hasta vengar la muerte de Po.
Iba a pedirte que cuidaras de Carrito.
¡Venga ya, Ping! ¿Comparas a nuestro hijo con...?
Cuidado con lo que dices, Li.
¿Cómo no me he dado cuenta antes?
¿No ves lo que pasa?
Cuando nos peleamos, se llevan a alguien.
Debemos dejar de pelearnos antes de que sea demasiado tarde.
¿Pero qué...?
Vaya.
¡No te tenemos miedo, Demonio de los Huesos Blancos!
Lo único que tenemos que temer es al propio miedo.
Y tal vez a ese chirrido espeluznante.
¡No dejaré que te lleves a Carrito!
Por fin.
Nos preguntábamos cuándo vendrías.
¿Qué hacéis?
Coge un plato.
Las empanadillas están pastosas, pero los fideos no están mal.
¿Está aquí la Demonio de los Huesos Blancos?
No ha aparecido.
Seguramente le habrá intimidado mi poderosa presencia.
O le habrán espantado tus agudos chillidos.
Hemos malinterpretado a la Demonio de los Huesos Blancos.
Está claro que no quiere comerse a la gente.
- ¡Quiere que la gente coma! - A mí también me huele a chamusquina.
Pero me muero de hambre.
Gracias, Demonio de los Huesos Blancos, o quien seas,
por ayudarnos a encontrar la entrada y recordarnos que las malas palabras
no tienen cabida en lo que se refiere a la familia y los amigos.
¿Con quién hablas?
- ¡Come y calla! - Pero no te llenes.
¡Porque el siguiente plato es la venganza!
¡Madre mía!
El ganso tiene razón. Están pastosos.
¡Están fundiendo todo el hierro que han traído!
- ¿Para qué? - ¡Creo que ya lo sé!
Una espada así de grande debe de ser letal.
No es que me vayan esas cosas.
¡Pero estoy deseando conocer al guerrero al que le van!
- Yo no. - Hay que desentrañar esto.
Si os parece bien, claro. No es una orden, ni nada.
¡Maestro Po!
Jing sigue llamándome "maestro". ¿Alguien más?
¡No! ¡Detrás de ti!
Son demasiados. ¿Qué hacemos?
¡Corred!
Aquí estamos a salvo.
Es un guerrero de terracota.
Como los de la tumba del emperador.
¿Estamos en una antigua tumba?
Si empiezan a salir zombis del suelo, me muero.
No es una tumba. Solo una especie de almacén.
¡Mirad!
¿Por qué brilla?
¡Solo mirarlo me da repelús!
¿Seguro que esto no es una antigua tumba?
Si puedo asegurar algo, Fan Tong,
es que aquí no hay zombis.
Pues qué alivio.
Subtítulos: E. Carballeira
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