All language subtitles for La ley de Herodes.Espanol (CC)

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Original subtitles

[música de percusión]

[música de intriga]

[música cesa]

[música de intriga reinicia]

[respira agitado]

[música de intriga continúa]

[música de intriga continúa]

[gritos indistintos]

[gritos continúan]

[gritos continúan]

[grita]

¡Carajo!

Linchar a un alcalde justo ahora

que el presidente habla de modernidad y paz social.

¡No la chingues, López!

Señor gobernador, no se preocupe.

Ya hemos tomado las medidas necesarias para resolver ese asunto.

Te hablo de la presidencia de la república, ni más ni menos.

Si me descuido un poco,

seguro que se me adelanta el cabrón de Ruiz Cortines.

Y yo quiero salir limpio de esta.

Y si no me dan ni siquiera una secretaría, voy a quedar fuera de la jugada.

Mi general, yo le insisto en que no se preocupe.

Le aseguro que en el partido saben

que usted es uno de los hombres más valiosos.

Pues te la voy a dejar claro de una vez por todas, López.

¡Si quieres ser gobernador, que todo quede en paz!

¡Si se habla de nuestro estado, que se hable bien!

Tú mejor que nadie sabes quién es el gran elector.

Y si de veras quieres quedarte con mi puesto,

no quiero problemitas como el de San Pedro.

¡Mira que linchar a un presidente municipal

cuando el presidente Alemán habla de modernidad y de justicia social!

¡Ya ni la chingas, Ramírez!

No se preocupe, licenciado.

Le prometo que ahorita encontramos a alguien.

¡Esto lo tenemos que resolver hoy!

Me urge quedar bien con el gobernador.

Claramente me dijo que yo soy el elegido.

Bueno, búscale, ándale.

Encuentra a un tipo que no sea muy listo.

Va a estar tres o cuatro meses en el cargo.

A ver, ¿qué le parece?

- ¿Este quién es? - [Ramírez] El menos malo.

Pero se da baños de pureza.

Andaba renunciando al partido en las elecciones pasadas.

No, no.

¿Y este?

Lo contrario. "El Manotas" le dicen.

No creo que quiera aceptar un puesto tan jodido

como presidente municipal de San Pedro.

[ríe]

¿Y este que se parece a Tin Tan?

[Ramírez] Vargas. Lleva años en el partido.

Entró conmigo.

Es buena persona. Yo creo que sí acepta.

¿A qué te refieres con "buena persona"?

Que es medio pendejo.

[ríe]

[López] ¡Este es el bueno!

Tráetelo.

[música de mambo]

[música de mambo continúa]

[freno de mano]

[aclara la garganta ruidosamente]

[aclara la garganta]

Buenos días.

¿Ramírez?

¡Ramírez!

Pinche Vargas, te he dicho que me digas "licenciado".

- [Vargas ríe] - [Ramírez] Está bien.

[Vargas] ¡Qué milagro! ¿Qué, ese coche es tuyo?

[Ramírez] Sí.

Me manda el licenciado López. Quiere hablar contigo.

¿El secretario de gobierno?

¿No sabes para qué?

[Ramírez] Parece que estás metido en un broncón.

Apúrate que nos está esperando.

[Ramírez] Pásale.

Espérame ahí…

y pórtate bien, cabrón.

[música divertida]

[puerta se abre]

[López] ¿Sí?

Dígale que yo le llamo.

Buenas tardes, Vargas.

- [Vargas] Es un honor, licenciado. - Siéntate.

Voy a ser directo contigo, Vargas.

Como tú bien sabes,

la modernidad…

por fin llegó a nuestro país.

[arroja encendedor]

Hay que concretar los ideales revolucionarios.

Hacer realidad las palabras del señor presidente Miguel Alemán.

Ayudar a que el país salga adelante.

Acabar con la corrupción y, sobre todo,

con el desorden de algunos inconformes. ¿Mmm?

Hay algunos funcionarios que no han entendido

que deben servir al país

y se aprovechan para hacer negocios y enriquecerse a costa del pueblo.

El país necesita de patriotas de verdad,

de gente como tú.

Gracias, licenciado.

Voy a necesitar tu ayuda.

Usted dirá a quién hay que matar.

[ríe]

No, no, no, no, Vargas, los tiempos han cambiado.

¿Supiste lo que pasó en San Pedro de los Saguaros?

¿Eh? La gente se le aprestó,

hubo un problema en el pueblo

y se quedaron sin autoridad.

Tenemos que nombrar un presidente municipal interino

para que mantenga el orden y la paz social de aquí a las nuevas elecciones.

No, pos, sí.

[nervioso] ¿Y yo en qué puedo servirle, licenciado?

[ríe]

Te quedaste corto, Ramírez.

¡No seas güey, Vargas!

El partido se ha fijado en ti

y yo soy el conducto para informarte que vas a ser nombrado

presidente municipal interino de San Pedro de los Saguaros.

[tartamudea] ¿Presidente municipal yo?

Para que veas que la revolución le hace justicia a gente como tú.

[López] Tengo puesta toda mi confianza en ti, Vargas.

Toda mi confianza.

Es una gran oportunidad para ti.

A lo mejor, es el inicio de una gran carrera política.

Sí. ¿Verdad, licenciado?

[López] Vas a ir a San Pedro a cumplir las promesas

del señor presidente Miguel Alemán y del gobernador Sánchez:

modernidad y justicia social.

Pero eso sí, ¿eh? No quiero problemas.

Si se va a hablar de San Pedro de los Saguaros

en la capital, que se hable para bien.

Nada de tonterías.

- ¿Entendido? - [tartamudea] No se preocupe, licenciado.

- ¿Cómo agradecerle? - [López ríe]

[López] ¡A nuestro partido!

Recuerda, todo se lo debemos a nuestro partido.

Es más.

Te voy a regalar esto.

Esto me lo regaló el propio gobernador Sánchez…

y te va a dar muy buena suerte,

así que ándele.

- Gracias, licenciado. - Ándale. Muy bien. Sí, sí.

Y ahora lo único que te queda es trabajar.

Sí, señor.

Ramírez… hermano, ¡gracias!

¡Gracias!

Licenciado.

[Vargas] ¡Gracias, licenciado!

Con permiso, licenciado.

[puerta se cierra]

Ahí tienes, Ramírez.

Ese me lo regaló el presidente Miguel Alemán.

Te lo ganaste por haber conseguido a este pendejo.

[risas]

[música de mambo]

Nada más y nada menos que presidente municipal, mi amor.

Por fin.

¡Tantos años en ese partido!

Ya era hora de que nos tocara algo bueno.

¿Estás contenta, mi reina?

Y es solo el principio, flaca.

Ya verás.

Si lo hago bien, diputado estatal.

Y luego mi sueño dorado:

¡diputado federal!

Imagínate tu nombre en una curul de la Cámara de Diputados…

y, a lo mejor, algo más.

Imagínate.

"Senador Vargas y señora".

No suena mal.

Nada mal, señora senadora.

[Vargas] Nada mal.

[música de mambo cesa]

[bocina]

[frenos chirrían]

[Vargas] Disculpe.

¿No sabe qué tan lejos queda San Pedro de los Saguaros?

[habla en saguareño]

[auto se aproxima]

[freno de mano]

[puerta de vehículo se abre y se cierra]

Buenas tardes.

Disculpe. ¿Habla español?

Creo que nos perdimos.

¿No sabe qué tan lejos está San Pedro de los Saguaros?

Aquí es.

Usted debe ser el nuevo presidente municipal.

Lo esperaba desde ayer.

Soy Carlos Pek,

su secretario.

Juan Vargas, para servirle.

Me mandan el presidente Miguel Alemán y el gobernador Sánchez

a traer la modernidad y la justicia social.

Aquí es.

Bienvenida, señora.

¿Aquí?

[música de mambo lenta]

[música continúa]

[música cesa]

Deberías ir a conocer tu oficina, Juan.

¿Para qué, flaca? Con esto tengo bastante.

¡Pinche pueblito!

Creo que estábamos mejor en el basurero.

No, no digas eso.

Allá no eras nadie y aquí eres el jefe.

El presidente municipal.

¿No te diste cuenta?

Ya hasta te dijeron "licenciado".

- Sí me dijo "licenciado", ¿verdad? - Sí. [ríe]

¿De veras crees que vamos a estar mejor?

Claro que sí, mi vida.

¿No te das cuenta?

Aquí somos importantes.

Y esto es solo el principio.

Pero tenemos que ponernos muy muy…

listos.

- [cerdos gruñen] - [tecleo de máquina de escribir]

Buenos días.

[habla en saguareño]

[todos gritan a la vez en saguareño]

[Vargas] Pek. ¡Pek!

[siguen gritando todos a la vez]

[Pek] ¡Se corrió la voz de que hay nueva autoridad

y todos quieren arreglar sus asuntos!

[Vargas] A ver, dígales que luego los atiendo, por favor.

- [Pek habla en saguareño] - [hombres gritan a la vez]

[Pek habla en saguareño]

[Pek continúa hablando en saguareño]

[todos hablan en saguareño]

Bueno, vamos a trabajar.

¿Qué es eso, Pek?

Son los asuntos pendientes, licenciado.

Todavía quedan más, pero esto es lo que urge.

Estos son los problemas agrarios.

- Esto es… - [Vargas] ¿Sabe qué, Pek?

Yo creo que lo mejor es ir a dar una vuelta

para conocer el pueblo y saber dónde estoy parado, ¿no cree?

El pueblo es muy pequeño, licenciado.

No llegamos ni a 100 habitantes.

La mayoría somos indios que…

aquí hemos vivido desde que nacimos.

[Vargas] ¡Buenos días!

[Pek ríe]

No lo tome a mal, licenciado.

Mis paisanos son buena gente,

pero la mayoría…

ni siquiera habla el español.

¿De veras?

Pues, ¿qué, en la escuela no les enseñan?

[ríe] Licenciado.

Mire.

Eso era la escuela.

[Vargas] ¿Qué pasó?

La construyeron en las épocas de Tata Cárdenas,

pero cuando cambió el gobierno,

al maestro dejaron de pagarle

y un día se fue.

[resopla] Eh… lo de siempre, licenciado.

Bueno, pero…

¿las puertas, las ventanas y todo lo demás?

Eso fue cosa de uno de sus colegas.

¿Qué hizo?

El muy canijo un día decidió venderlas

junto con el pizarrón, las bancas y todo lo que había de valor.

¿Así nomás?

Si no vendió los adobes, fue porque no encontró quién se los comprara.

[Pek] Si hubiera encontrado a quién venderle el pueblo entero,

lo hubiera hecho.

¡Ay!

Es que nos ha tocado cada presidente municipal…

que para qué le cuento, licenciado.

Oiga, Pek.

¿Qué pasó con mi antecesor? ¿Por qué dejó el puesto?

Uy, licenciado.

¿Qué, no le dijeron?

¡Se la cortaron de un machetazo!

[esposa] ¿Qué?

Se la mocharon.

Y ahí no acaba la historia de los alcaldes de San Pedro.

A otro lo colgaron,

a otro casi lo queman vivo.

¡Tres alcaldes muertos en cinco años!

¿Por qué me mandarían a mí?

Ay, no sé.

Pero ellos…

algo habrán hecho, ¿no?

No sé, pero…

pero por si las dudas…

Buenos días.

¿Qué es esto, Pek?

[Pek] Homicidio calificado.

Licenciado Vargas, le presento al doctor Morales.

- Mucho gusto, doctor. - [Morales] Seis balazos.

Esto, como todos los males de San Pedro, son consecuencia de ese burdel.

Supongo que está usted enterado.

No, no, doctor.

[Morales] Con esta, son ocho muertes,

sin contar las enfermedades

de las que media población está contagiada.

¡Urge hacer algo sobre ese antro!

No se preocupe, doctor.

Yo le aseguro que tomaré las medidas necesarias para cerrar…

Es su obligación.

Doctor, acabo de llegar. Yo le prometo…

Mire, es muy fácil.

Haga su trabajo y le aseguro que todo saldrá bien.

Si no, yo le prometo que se va a arrepentir

de haber venido a San Pedro.

- [Morales] Chau, chau. - [hombre] Chau. Chau.

¿Y este señor, Pek?

¡Uy, licenciado!

El doctor Morales es de armas tomar.

Ha sido cuatro veces candidato del PAN para presidente municipal

y siempre se queja de que le hacen fraude.

¿Usted cree?

Desde ahora, se lo adelanto:

va a ser su peor pesadilla.

- Se ve que es… - [Pek] No, ni se imagina.

- [Vargas] ¿Qué hacemos, Pek? - [exhala] No tenía parientes.

Creo que nos toca a nosotros.

[música de mambo]

[cerdo chilla]

Abrimos hasta las 8:00.

Quisiera hablar con su patrona.

Está durmiendo.

Dígale que soy el nuevo alcalde.

Espéreme tantito.

Que dice que pase.

Eh… señorita.

¿A cómo están cobrando?

[cerdo chilla]

[mujer aclara la garganta]

Ah… ¿En qué le puedo servir?

[Vargas] Eh… Buenos días.

Disculpe que la haya despertado a esta hora, doña…

Lupe.

- Juan Vargas, para servirle. - [Lupe] Siéntese, licenciado.

Tú… vámonos. [chasquea los dedos]

Siéntese.

Ay.

¿Se toma una copa?

Eh… no, señora. En horas de trabajo…

Bueno, una copita a nadie le cae mal.

Con que usted es el nuevo alcalde.

Para servirle, señora.

Y la cuestión es, eh…

¿Cómo le diré?

Al parecer, hay algunas personas…

- [Lupe apoya vaso y exhala] - …que no están contentas con su negocio.

Ah, ¿qué, mi licenciado?

Igual que los demás.

[ríe]

Nomás llegandito y ya quiere su mordida.

No, señora. No se trata de eso.

- Es que la gente… - ¿La gente o el doctor Morales?

¡Ese viejo hijo de la chingada que no me lo puedo quitar de encima!

¡Siempre me está alebrestando a los indios,

a todo el mundo contra mí!

Es que no es solamente el doctor.

Ahí afuera traigo un difunto de la balacera de ayer.

¿Un muerto?

No, licenciado. Yo creo que le tomaron el pelo.

Aquí no pasó nada.

- Ay, es que verá usted… - No, licenciado.

Aquí tenemos todo en regla.

Don Alfredo García, que era alcalde antes que usted,

me dio todos los permisos.

Bueno, y ultimadamente, ¿va a querer esto sí o no?

No, señora.

- Hay cosas que no se pueden. - [Lupe] ¡Ah!

¿Cómo chingados no se va a poder?

Pero si ustedes todos son iguales, licenciado, ¿qué pasó?

¿A poco me va a salir con que usted es diferente

y se va a poner sus moños o qué?

No. No, doña Lupe, ¿cómo cree?

Eh… tengo que cerrar este lugar por el bien de la ciudadanía.

Mire, pinche licenciadito.

Yo creo que aquí le paramos, ¿eh?

Y si tiene algo más que decir,

vaya a discutirlo con el señor cura, que aquí es el mero chingón.

[tartamudea] ¿El señor cura?

[Lupe] El señor cura, así como lo oye.

- [Vargas] Usted… - ¡Ahuecando el ala!

Sí, señora. Perdón. Disculpe la molestia.

- ¡Ahuecando! - [Vargas] Con permiso, señora.

- Vámonos. - [Vargas] Hasta luego.

[Lupe] ¡Y ustedes, cabronas, métanse! ¿Qué están chismeando ahí?

[Lupe] Ándele.

- Permiso, señora. Permiso. - [Lupe] Fuera.

Oiga, doña Lupe, ¿y qué hacemos con el muertito?

¡Métaselo por el culo!

[Vargas] A ver, amigo. [gruñe]

Eso.

[mujer] Usted mismo lo dice, padre.

La carne es débil, la tentación es mucha.

[sacerdote] Sí, pero a ti se te pasa la mano, hija.

[mujer] ¡Ay, padrecito, pero usted ve que trato!

¿Y tu marido qué dice?

[mujer] Pues nada. No me hace caso.

[sacerdote] Ego te absolvo.

De penitencia, reza tres padrenuestros y tres avemarías.

- ¡Ah! - [mujer solloza]

Y me vas a dejar un pesito por cada uno de tus pecados.

[ahoga un grito]

Ay. Buenos días.

Buenos días.

Chencha.

[sacerdote] ¿Qué se te ofrece?

Buenos días, padre.

Yo soy Juan Vargas, para servirle.

El nuevo alcalde.

Ya sé todo.

Pensaba pasar a verte, pero…

he tenido mucho trabajo.

¿Qué puedo hacer por ti?

Es que he tenido muchos problemas, padre.

- ¿Espirituales? - ¡No! Bueno fuera.

Allá afuera traigo un muertito y vengo de ver a doña Lupe.

- Me dijo que hablara con usted. - ¡Aquí no!

Mejor vamos afuera.

Oye, hijo.

¿Y cómo en cuánto saldría…

un Packard como este?

La verdad, no sé, padre, pero…

¿Qué hacemos con el muerto? Ya como que "atrasiende" mal.

Ese es problema del municipio.

Yo ya cumplí con darle la bendición.

¿Y lo del burdel, padre?

Hablé con doña Lupe y me dijo que usted le había dado un permiso.

Ah, qué doña Lupe.

¿Y ya te arreglaste con ella?

- ¿Cómo? - [sacerdote] Sí.

¿Se pusieron de acuerdo de cómo va a ser?

- ¿Qué pasó, padre? Yo no soy de esos. - ¡No te hagas!

- [Vargas] Se lo juro, padre. - [sacerdote] No jures en vano.

¿Crees que soy un pastor que no conoce su rebaño?

Bueno, doña Lupe me había ofrecido algo,

pero yo no vine a eso a San Pedro de los Saguaros.

Debiste aceptar ese dinerito.

San Pedro necesita muchas cosas

y doña Lupe hace una importante labor social.

Son cinco pesos de los santos óleos.

Ya.

Ah…

Gracias, padre.

Eso de ser alcalde está canijo, Pek.

Nunca creí que fuera un trabajo tan difícil.

Fue un mal día, licenciado.

Pero no se dé por vencido.

Es cosa de ir arreglando los problemas poco a poco.

¿Sabe qué, Pek?

Antes de venir,

oí un discurso del presidente que me dio unas ideas

y creo que nos pueden servir.

A ver qué le parece.

Primero…

Primero sería arreglar la escuela.

Luego, pavimentar,

poner drenaje…

La gente deja sus cacas ahí…

Si me permite unas palabras, licenciado.

Espéreme, Pek, no me desconcentre porque se me van las ideas.

Luego, algo grande.

Algo para que la gente nos recuerde.

Una presa

o una carretera que comunique

a San Pedro de los Saguaros con… con la capital.

- ¿Qué le parece? - Eh…

Grandes ideas, licenciado.

- [Vargas ríe] - Pero… hay un problema.

¿Cuál?

[puerta chirría]

Siete pesos.

Es lo que queda del presupuesto.

Mmm. El alcalde anterior se lo…

se lo acabó.

Y desde entonces, no nos han mandado nada.

[Pek] Yo pensé que a lo mejor mandaban algo con usted.

Ni hambre tengo.

Así no vas a arreglar nada, Juan.

Tenemos que pensar en algo.

No puedes regresar al basurero.

Es que sin dinero no se puede hacer nada.

Mañana temprano,

te vas a ver al licenciado López.

Le cuentas los problemas

y le dices que te tiene que dar más presupuesto.

Es que clarito me dijo que no quería problemas.

Pero no te dijo a qué… pueblo nos iba a mandar.

Tú ve a verlo. Hazte el mártir.

Es más: llévale un regalo. Eso siempre funciona.

Ya sé lo que le voy a llevar.

[hombre por radio] Para terminar, le informamos

que el presidente Miguel Alemán

declaró ante representantes de los sectores obrero y campesino

que la reciente devaluación ha sido una medida dolorosa pero necesaria,

y afirmó que al afrontar con decisión nuestros problemas,

garantizamos un futuro promisorio para todos.

No cabe duda de que hay gente que sabe hacer bien las cosas.

[hombre continúa por radio]

En cambio, yo,

¿cómo le digo al licenciado López que no pude con el puesto?

[música de mambo por radio]

Capaz que me estoy echando la soga al cuello.

- [Vargas ríe] - [cerdo gruñe]

¿Qué? ¿O como tú? Comer y dormir, dormir y comer.

Comer y dormir. [chasquea los labios] Eso es vida.

[motor falla]

- [crujido] - ¡Ah!

[Vargas tose]

[se ahoga] ¡Chinga…!

[sigue tosiendo]

[vehículo se aproxima]

[grita] ¡Eh! ¡Eh!

¡Eh! [silba]

[habla en inglés]

¿Qué?

¿Qué le pasó con su carro?

- Ah… ya se amoló esa carcacha. - ¡Ja!

Déjeme ver si le puedo ayudar. ¡Ah!

[hombre] ¡Súbase!

Enciéndalo.

[motor no arranca]

Stop. Stop, stop. Pare, pare.

Creo que se jodió el motor.

No le haga, mister.

Es una cosa que se puede reparar, pero…

va a salir medio caro.

- Ándele. Yo le pago lo que sea. - Okey.

¡Ah!

Otra vez, pero con cuidado.

[motor arranca]

Oh, pos el que sabe, sabe.

¿Cómo lo ves?

¿Cuánto le debo?

Pues, por ser un amigo mexicano…

solo cien dólares.

- ¿Cien dólares? - Ajá.

Ah, chinga, chinga.

No, pos no traigo tanto dinero.

Mira. Es todo lo que traigo.

¿Y el puerco?

- No. [ríe] Este es de mi jefe. - Pues dame eso.

Me vas a dejar sin dinero, güero.

Mira, ya sé cómo le vamos a hacer.

Te vas a San Juan de los Camotes

y allá me esperas sentado.

Yo soy el alcalde. Mira.

Emilio Gabriel Fernández Figueroa, para servirte.

¿Eh? Allá te pagamos, ¿qué te parece?

[habla en inglés]

- ¿Qué? - Digo que está bien, amigo.

No te preocupes, güero.

Los mexicanos somos gente de palabra.

- Se te pagará todo. - It's a deal.

- [Vargas] ¡Muchas gracias! - Sí.

¡Que le vaya bien!

Son of a bitch!

[Vargas ríe]

¡Pinche gringo! Igual que todos.

Nos quería llevar al baile, pero mira. [agita las monedas]

No sabe que los mexicanos somos más chingones.

Pero ¿qué es eso, Vargas?

Un recuerdo de San Pedro de los Saguaros.

¡Saque esa porquería de aquí, carajo!

[cerdo chilla]

A ver, ¿qué hay de nuevo?

Eh… bueno, licenciado… no sé cómo empezar.

Eh… quisiera ver…

[titubea] Quisiera ver la posibilidad de que me diera más presupuesto.

No, no, no, no, Varguitas. No, no, no.

Estamos muy próximos a las elecciones

y todo el presupuesto se tiene que ir al partido

para que no tengamos sorpresas.

Pídeme lo que quieras, lo que quieras, menos eso.

[López] No es el momento.

Bueno, ya que me da usted la oportunidad,

quería ver si me puede cambiar de pueblo.

¡Ah, chinga!

Ahora sí me saliste más cabrón que bonito.

[ríe] ¡No, ni madres!

Aquí es la ley de Herodes: o te chingas o te jodes.

¿Eh?

Es que se acabó el presupuesto y…

así está difícil… faltan muchas cosas.

Tú imagínate si todos me pidieran lo que tú.

Pues, no hay dinero que alcance.

Si se acabó, se acabó y ni modo.

La verdad, licenciado, yo tenía…

la idea de hacer todo como me dijo,

eso de la modernidad y la justicia social, pero…

pero, la verdad, licenciado, así está difícil.

Te voy a ayudar. Siéntate.

Ahí tienes.

Es un compendio de las leyes federales y las del estado.

- ¿Tengo que leerlo todo? - [ríe] No, no, no, Varguitas.

Es para que tengas presupuesto.

Si lo sabes usar,

ya verás cómo a todo mundo le puedes sacar algo,

entre multas, impuestos, licencias…

Si usas la ley a tu conveniencia, ya está todo listo.

Recuerda que, en este país, el que no transa, no avanza.

Pero me los voy a echar encima,

si ya de por sí en San Pedro la gente no respeta mucho a la autoridad.

¿A la autoridad?

Ven, te voy a enseñar lo que es la autoridad.

Párate.

Va.

Pégame.

No, no, licenciado.

Ándale, hombre, con toda confianza te digo.

Pégame aquí.

Eh…

[ríe]

[ríe] Ven para acá. Ven para acá, Varguitas.

Ven para acá. [ríe]

¿Ya entendiste? ¿Eh?

Mira, yo soy tu jefe, tu superior.

¿Me entiendes, eh?

Y el que infringe la ley, pues se enfrenta a la autoridad

y te castiga.

Y yo soy la autoridad.

¿Entendiste?

[tartamudea] Pero es que la gente en San Pedro es muy salvaje, licenciado.

[susurra] ¿Usted sabe que al anterior alcalde

le cortaron la cabeza?

[susurra] ¿Le cortaron la cabeza?

[en voz alta] Un remedio.

Ahí tienes.

Ándale, hombre. ¡Tómala!

Si alguien te amenaza con un machete, le sacas la pistola,

y vas a ver cómo nadie se te pone al brinco.

- [amartilla el arma] - Guárdala, güey.

Guárdala, guárdala, guárdala. Métetela ahí adentro.

No vayas a matar a algún cabrón por ahí.

Y recuerda que todo lo que está aquí en este librito

que diga "Poder Ejecutivo", "Legislativo" y "Judicial",

eso eres tú.

La máxima autoridad de…

San Pedro… ¿de qué madres o cómo se…?

[tartamudea] De los Saguaros.

San Pedro de los "Saguados". ¿Eh? Ya tienes.

¡Dale, guárdate la pistola, carajo!

- Gracias, licenciado. - Ahí tienes.

[ríe] Y ahora sí, con el librito y la pistola,

a ejercer la autoridad. Ándele.

[Vargas] Muchas gracias.

- Con permiso, licenciado. - [López] Pásale.

- [ríe] - [música de mambo]

[música de mambo continúa]

[música cesa]

¡Gloria!

¡Flaca, ya vine!

[silba y exhala]

¿Cómo te fue, mi amor?

Muy bien.

¿Nos vamos a cambiar de pueblo?

No…

Te aumentaron el presupuesto.

No, mi amor. Mira.

[Gloria, decepcionada] ¿Y eso para qué es?

Me lo dio el licenciado López.

Ay, Juan, no nos vayamos a meter en más problemas.

No, mi amor, al contrario. Es para solucionarlos.

Ya sé cómo hacerle.

Me pongo a estudiar la ley y aprendo a manejar la pistola.

Bueno, pero deja eso porque me pongo nerviosa.

¿Te pone nerviosa mi pistola?

"Son delitos del orden municipal…

las faltas a la moral,

la prostitución…

[lee con dificultad] …el le… no… cinio

y la trata de blancas".

- Flaca. - ¿Mmm?

Flaca, ¿tú sabes qué es "lenocininio"?

Ah, no sé. Déjame dormir.

- [Lupe] ¿Adónde crees que ibas? - [joven] ¡Ay, doña Lupe!

[Lupe] ¿Adónde, "doña Lupe"?

- [Lupe] ¡Ni qué madre! ¿Por qué no te vi? - [joven grita] ¡Ay!

[Lupe] ¿No te puedes aguantar sin quererte ir?

- [joven] ¡Ay! - [Lupe] ¿Qué te estás creyendo?

- [joven] ¡Ay! - [Lupe] ¡A chingar a su madre!

Nomás me descuido tantito y agarras monte, ¿verdad?

[Lupe] ¿Qué estás pensando?

- [Lupe] ¡Nomás me descuido tantito… - [joven] ¡No me jale, suélteme!

…y ya me ves como pendeja! ¿A quién le vas a ver la cara?

- [joven] ¡Ay! - ¡Vas para adentro, cabrona!

[suspira] ¡Ah!

Hijas de la chingada, malagradecidas.

Y aquí no hay quien les dé de comer a estos marranos.

- Vengan, más agradecidos… - Buenos días, doña Lupe.

Buenos días.

¿Y ahora tú qué quieres, cabrón?

[ríe]

Con todo respeto,

traigo una orden para clausurar este lugar.

[Lupe] ¿Eh?

Según el código penal, está usted violando varias leyes.

Se venden bebidas alcohólicas sin permiso,

participación en homicidio calificado,

plagio y secuestro,

"lenocininio"…

¿Eh?

…violación sexual, corrupción de menores, amenazas,

mmm… violación a las leyes de inhumación,

trata de blancas, y por… por golpear así a sus empleadas.

[ríe]

Pues mire, esta es mi propiedad, ¿verdad, licenciadito?

¿Eh? Y aquí en mi casa, yo madreo a quien se me da mi chingada gana.

- [Lupe] ¿Cómo ves? - Mire, doña Lupe.

Lea aquí en las leyes que tengo señaladas…

¡A tus pinches leyes yo me las paso por los huevos!

- ¡Vámonos! - [Vargas] ¿Qué pasó, doña Lupe?

Más respeto. Yo soy el representante de los poderes de la nación.

No aprendes, ¿verdad, cabrón?

- [Vargas] Doña Lupe, por favor. - Tú no aprendes.

Por favor, doña Lupe. [amartilla el arma]

Me gustaría que habláramos como la gente. A mí…

- [Lupe] Mira… - [Vargas] ¡Ay, ay!

- ¿A quién crees que vas a asustar? - Espéreme…

¡Para usar esta pistola se necesitan huevos, cabrón!

- ¡Doña Lupe, por favor! - [disparo]

¡Ah!

[llora] ¡Ah! ¡Padre cobarde!

- ¡Regresa, hijo de tu chingada madre! - [música de mambo]

¡Vuelve! ¡Regresa, cabrón!

[llora] ¡Hijo de tu chingada madre!

[Pek] ¿Pasó algo, licenciado?

[nervioso] Si preguntan por mí, dígales que salí.

No, mejor que… ¡que ya no trabajo aquí!

[música de mambo cesa]

¿Estás seguro de que fue en la pierna?

Yo creo que sí, flaca. ¡Vámonos!

Pues ya ni modo.

Eso fue lo que dijo tu jefe que hicieras, ¿no?

Pues no sé, algo así.

Tú eres la autoridad, amor.

Te tienen que respetar.

Es que esa señora…

A ver. Ten.

Regrésate a tu trabajo.

¿Mmm?

[música de mambo]

[tocan a la puerta]

- ¿Está el pendejo de tu jefe? - Es doña Lupe.

[susurra] Que pase, que pase.

Buenos días, doña Lupe.

[Vargas] Pase, pase.

- [ríe nervioso] ¿Cómo ha estado? - Eh.

Pek, déjenos solos, por favor.

Ustedes también. Ándele.

A ver si ya puso la puerca.

Por favor, señora.

[Lupe se queja]

Pie chingado…

Ay…

- [Lupe exhala] - [Vargas] Se ve usted muy bien. Eh…

Yo quería pedirle una disculpa.

Déjate de chingaderas, Vargas, y vamos al grano.

¿Cuánto quieres por dejarme trabajar en paz?

- [música de mambo] - No, doña Lupe.

Hay que cumplir con la ley.

¡Ah! Tú nada más hazte de la vista gorda, pos ¿qué? Mira.

[titubea] Es que su negocio está muy chueco, doña Lupe.

Pero eso nada más lo sabes tú porque lees ese librote.

¿Quién más?

Pero prométame que nadie lo va a saber, doña Lupe. Prométame, por favor.

Nadie se tiene que enterar de esta pendejada.

Entonces ya nos estamos entendiendo, licenciadito.

- [Vargas exhala nervioso] - Ah, ¿qué? [ríe]

Me saliste más cabrón que bonito, fíjate.

Permítame ayudarla, doña Lupe.

Ah, qué me ayuda ni qué la chingada, yo puedo.

Y mira, para que veas que no te guardo rencor,

vete para el burdel, te invito una chamaca.

Gracias, doña Lupe. Yo la paso a visitar.

¿Y ustedes, cabronas chismosas? ¡Míralas, hijas de la chingada!

¡Enterándose de todo así! Deberían estar en el trabajo.

[música de mambo continúa]

[música cesa]

[Vargas] Buenas.

[hombre habla en saguareño]

¿Cincuenta?

[ríe]

Pos, ¿de dónde?

¡Esto no deja tanto!

¿Y cuánto puede dar?

Pos… [suspira]

Tal vez 20 y a veces.

Bueno.

Luego hablamos de sus impuestos, ¿eh?

[tintineo de botellas]

Gracias.

¡Ah!

El letrero de la puerta como que no se entiende.

Confunde.

A ver si lo va quitando.

Mira nomás.

[Vargas carraspea]

[respira agitado] A ver, Pek.

Levántele un acta a ese cabrón.

¿Bajo qué cargo, licenciado?

[exhala]

A ver, espéreme.

[susurra] ¿Dónde estaba, dónde estaba?

Usted enciérrelo. Luego vemos.

Y no lo deje salir si no paga cinco pesos de multa.

¡No! Seis.

Juan, ya vente a dormir.

¿Qué es eso?

[ríe]

¿De dónde sacaste tanto dinero?

No, no es mío. No vayas a creerte.

Es el dinero de las contribuciones, los impuestos, las multas…

Pues en el pueblo dicen otra cosa.

Sobre todo, el doctor Morales.

Anda corriendo la voz de que eres de lo peor y…

[chasquea la lengua]

Tienes que cuidarte, mi amor.

¡Pinche viejo! A ver si me echa todo a perder.

Tengo que convencerlo

de que lo que estoy haciendo es por el bien del pueblo.

Ya sé.

¿Por qué no organizamos una cena

e invitamos a toda la gente importante de San Pedro?

Al fin que ya tenemos dinero.

Eso hacen todos los políticos, ¿no?

- Bueno. - [ríen]

- [Gloria ríe] - Lo que tú quieras, mi amor.

[ríen]

[tocan a la puerta]

[Vargas] ¡Va!

[aclara la garganta]

Buenas noches, amigo.

[golpes insistentes]

Te estoy buscando por todos lados.

Vengo por mi dinero.

Eh… ¿qué tal, amigo Sam?

Mi nombre no es Sam, es Robert.

¡Robert Smith! Mucho gusto, señora.

¿Qué pasa, Juan?

Gloria, te presento a mi amigo Robert, que casi me salvó la vida.

Oye, vengo por mi dinero.

Recuerdas que me debes, right?

Quiero que me pagues ahora porque es tarde

y no quiero estar de noche en la carretera.

Ah, no, no, no. Por lo menos ahora, te quedas aquí con nosotros.

Gloria, prepáranos algo de cenar.

Que no se diga que los mexicanos somos malos anfitriones.

Pues, está bien. Aquí me quedo.

¿Y lo del dinero?

Mira, amigo, estamos pasando unos problemas económicos en el país y…

- [música de mambo] - Mañana hablamos de eso.

Vete por tus cosas.

[Smith] It's okay.

¿Y dónde se va a quedar?

Mira, güero, te tengo una buena propuesta.

- [música continúa] - Tú ayúdame.

Yo te juro que te pago todo hasta con intereses.

Pues, a ver, ¡dime!

Usted, ingeniero, ayúdeme a modernizar este pueblo.

Esta gente tiene dinero hasta debajo del colchón.

Sí, Vargas, pero yo quiero mi dinero upfront, ¿eh?

Mira, en lugar de tus 100 dólares,

te aseguro que te puedes llevar hasta 1000 o más.

Puede ser, pero yo quiero

cincuenta por ciento de lo que tú sacas.

Ah, chinga, chinga. [ríe]

Te doy 20 por ciento.

Mmm, mmm. Cincuenta o nada, güey.

Órale, pues, güero.

Ya sabes.

Los mexicanos somos hombres de palabra.

¡Ah, qué güero desconfiado! Ahí está su papel.

¿Puso usted muy claro lo de intereses?

Sí, sí, sí, hombre. Ahí está todo.

Ah… está bien.

Okay, amigo.

Por nuestra sociedad.

Partners!

Cheers!

¿Qué?

Ah… socios… ¡salud!

- Salud, socio. - [ríe]

[Gloria] Le voy a decir, qué bueno que lo dices.

[hombre] Oh, gracias.

- [cantinero] Y dígame, señor Gringo. - Sí.

[cantinero] ¿Es cierto que sus paisanos todavía están muy enojados

por lo de la expropiación del petróleo?

Pues, un poquito sí.

Pero mis paisanos saben que, con tiempo, vamos a recuperar todo esto.

Hace más, mucho más.

[habla en inglés]

[habla en inglés]

[risas]

Eh… ¿qué dijo, doctor?

Dice que en los Estados Unidos creen que somos una dictadura.

- Y yo estoy de acuerdo. - La dictadura perfecta.

No, no, no. Perdónenme.

Pero para eso hicimos una revolución.

En este país, el voto se respeta.

No es nuestra culpa que la gente siempre vote por mi partido.

[risitas]

Si en este país hubiera verdadera democracia,

el presidente usaría sotana.

[Vargas] No la amuele, doctor.

Entonces aquí el padre Pérez sería el gobernador. [ríe]

Házmela buena, hijo.

[ríe] Házmela buena.

Y usted que anduvo en la bola,

¿qué opina, Pek?

Mmm… La verdad, la revolución trajo muchos cambios.

Pero no la hicimos para beneficiar a unos cuantos políticos.

Desgraciadamente, los más pobres siguen igual de amolados.

Sí. Sí, sí, sí, Pek. Tiene usted razón.

Afortunadamente, ya hicimos de la revolución

la base de nuestras instituciones,

¡y nunca el futuro del país había sido más brillante!

Por favor, licenciado, ¿de qué futuro habla?

El gobierno está en manos de una pandilla de ladrones

y su jefe es el peor de todos.

El cachorro de la revolución.

Usted mismo es un buen ejemplo

de la clase de pillos que nos gobiernan. ¿Mmm?

¿Qué otra cosa ha hecho

más que extorsionar a todos los que se dejan?

O díganos,

¿qué es lo que usted ha hecho por el bien de San Pedro?

- Doctor, permítame su vaso… - No, no, no, flaca.

Siéntate.

Señoras…

señores…

para eso los reuní.

Como ustedes saben…

hace unos días viajé a la capital

para entrevistarme con el secretario de gobierno

y exponerle los graves problemas de nuestro municipio.

Y quiero informarles…

que…

¡que la modernidad por fin va a llegar a San Pedro de los Saguaros!

¡Vamos a hacer realidad

las promesas de nuestro señor presidente, don Miguel Alemán!

Eh… ¿y cómo las va a cumplir?

Tengo instrucciones precisas

de iniciar inmediatamente las obras de…

- Para traer la luz a San Pedro. - [Gloria] ¡Ah!

Y está aquí, directamente de los Estados Unidos,

el ingeniero Robert Smith.

[mujer] Oh, ah. Bien.

- [Morales] Pero… - [mujer] ¡Por la luz!

Y eso no es nada.

Una vez concluidas las obras,

vendrá el mismísimo presidente Alemán a inaugurarlas.

- [aplausos] - ¡Salud, señores!

[comentarios indistintos]

¡Qué emoción! ¿Por qué no me lo habías dicho antes?

Siéntate, siéntate, flaca.

- ¡Salud! - [mujer] Salud.

- [Vargas ríe] - [Pek] Salud.

[Vargas suspira]

- Oye, amor. - Ey.

¿No se te pasó la mano?

¿Con qué?

Con todo lo que les dijiste, lo de la luz y lo del presidente.

No, flaca, si yo hablé con el secretario de gobierno.

Todo es verdad.

[música de mambo]

[Smith] Dígales que halen más fuerte, señor "Peks".

[Pek habla en saguareño] …gringo.

[hombre habla en saguareño]

Ya lo ve, doctor.

Mi partido siempre cumple.

Primero,

debió haber cerrado el burdel, ¿mmm?

Todo a su tiempo.

Primero lo primero.

¡Y lo primero, compatriotas,

es el progreso!

- [aplausos] - ¡El futuro de nuestro pueblo!

- [grito] - [aplausos continúan]

[Morales ríe]

¡Ahí está su magna obra!

- Pinche gringo pendejo. - [doctor ríe]

[Smith] Disculpe, señor alcalde, fue culpa de estos indios.

Son medio… Eso nunca pasa con American workers.

- Vamos, ayuda. - [Smith] Va otra vez, otra vez.

- [Smith] ¡Jalen! - [hombre] ¡Jálenle!

[música de mambo continúa]

- [hombre] ¡Eh! - [aplausos]

[hombre canta "La cama de piedra", de Cuco Sánchez]

Buenas, doña Lupe.

¿Ya sabe qué día es hoy?

- [hombre continúa cantando] - ¿Y Esmeralda?

Hijo de su chinga madre, pinche enano desgraciado.

Pero ¿de dónde saca tanta facultad este cabrón pendejo?

[cerdos gruñen]

Te agarré con las manos en la masa.

Para pagar tus impuestos no tienes, pero ¿qué tal para esto, eh?

Órale, tráigase.

[habla en saguareño]

[habla en saguareño] ¡…también tú, pendejo!

- Vámonos. - [Lupe] ¿Cómo?

Óyeme, cabrón, pero es que…

¿Y ahora quién chingados me va a pagar?

Más respeto, doña Lupe.

Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

[ríe] Vengo por las contribuciones.

¿Y de dónde? ¿O no estás viendo, cabrón?

Si desde que llegaste al pueblo, ya no me queda ningún cliente.

Ahora sí, haz lo que quieras. Yo no tengo con qué pagarte.

- [hombre continúa cantando] - Bueno, doña Lupe, pos…

a lo mejor podemos arreglarnos.

Hoy vengo romanticón.

- Bueno, pues, vamos. - [nervioso] ¿Qué pasó, doña Lupe?

Ah, qué hijo de su chingada madre.

[música de mambo]

[música de mambo se acelera]

[música de mambo se desacelera]

[Vargas suspira]

[música cesa]

- No tienes idea de cómo cambió la gente. - [Vargas exhala]

De lo único que hablan es de la visita del señor presidente.

¿Qué dicen?

Están muy emocionados con lo de la luz.

Todo el mundo habla bien de ti, mi amor.

Dicen que eres el primer alcalde que sí les va a cumplir.

[Gloria] Hasta yo estoy emocionada.

Juan…

te estoy preparando una sorpresa para que quedes bien con el presidente.

¿Qué es, flaca?

¡No! Te estoy diciendo que es una sorpresa.

- [Vargas ríe] - Cuando la termine, te la enseño.

[suspira]

[suspira] Ay, Juan.

Si sigues así, no solamente vas a llegar a diputado.

Seguramente, mucho más.

Y…

Yo también te tengo un regalito.

Flaca, ¿no me lo podrías dar mañana?

[Gloria ríe]

Es que tuve un día muy agitado, mi amor.

- [Gloria] Mmm… - Espérate…

[Gloria ríe]

- Eh… mi amor, estoy… estoy… - [Gloria gime]

[Vargas] Bueno.

- [Vargas] Ay, espérame, espérame. - [Gloria] Ah.

[ríen]

[gemidos]

Lucky dog.

[pasos se acercan]

[Morales] Lo que le decía, padre.

No solamente es un corrupto, sino también un holgazán.

Estoy seguro de que todo esto es una farsa.

Perdón, perdón, doctor. ¿De qué está usted hablando?

Ya me enteré de que anda en negocios con doña Lupe,

y quiero advertirle que estamos dispuestos

a tomar las medidas necesarias para que lo corran.

Perdóneme, doctor, pero a mí la ley me autoriza…

¡La ley!

La ley que usted aplica es una farsa.

Nada más sirve para quitarle el dinero al pueblo.

Dígale, dígale lo que nos enteramos.

[padre] No quiero meterme en tus asuntos, pero…

el doctor Morales ha estado hablando con los indios

y algunos se han quejado de ti.

[carraspea] Perdóneme, padre, pero yo solo aplico lo que dice aquí.

¿A poco cree que me ando inventando leyes?

Bueno. Yo se lo advertí.

¡O las cosas cambian o va a saber de mí!

[tira la silla]

A este doctorcito nada le parece.

Así es la oposición.

Todo lo critican.

Mira…

te voy a dar un consejo.

Vete con mucho cuidado…

y no andes presumiendo con tu pistolita.

¡Guárdala!

Eh… yo le juro que son… malas interpretaciones.

No jures en vano.

Yo puedo ayudarte con el doctor Morales,

pero tú también me tienes que ayudar.

Usted dirá, padre. Yo se lo voy a agradecer.

¿Sabes?

Quiero comprarme un cochecito.

Bueno… ¿Un coche?

No te asustes.

Ya tengo algo ahorrado.

Quiero algo… modesto.

Un Fordcito viejo…

o un Packard como el tuyo.

Te ha salido bueno, ¿no?

Ahí tiene, padre.

¡Ay, hijo!

Con esto no me alcanza ni para una llanta.

Ahí está.

Los que se arrepienten…

se van al cielo.

Tú ayúdame a comprar mi cochecito

y ya verás cómo no vas a tener ningún problema.

Dios te bendiga, hijo.

Que la vaya bien, padre.

Pinche padrecito.

Buenos días, doña Lupe.

[Lupe] ¿Qué tienen de buenos?

Prepáreme mi lana

mientras me echo un rapidín con Perlita.

¡Esto se acabó, hijo de la chingada!

¿Qué pasó, doña Lupe?

¿Qué no entiendes, pendejo? ¡Pancho!

- Qué chinga… - ¡Pancho!

Mira, este es el pendejo del que te hablé.

- ¿Qué tal, amigo? - Enséñale quién manda aquí ahora.

[Vargas] ¡Ay!

[Vargas se queja]

¡Échaselo a los cochis!

Doña Lupe, doña Lupe.

- ¡A los puercos! - [Vargas se queja]

[Vargas se queja]

¿Qué pasó, doña Lupe?

Haz como puerco.

[titubea] Yo soy el representante de la ley.

¡Mis huevos!

¡Haz como puerco!

[imita a un cerdo]

[ríe]

[ríe] ¡Chíngatelo!

[Vargas se queja]

[música de mambo por tocadiscos]

[Gloria] Ay, mi amor. ¿Qué te pasó?

[Vargas] Me caí por ahí.

[Smith olfatea y habla en inglés]

- ¿Qué cosa? - [en español] Eh… Hueles a… chancho.

Chancho tu chingada madre.

¿Y eso?

Está bonita, ¿no? La trajo Bobby.

Ey, ey, ey.

Espera, recuerda que hoy día es Thursday.

Me prometiste darme un avance.

No me estés chingando ahorita, pinche gringo.

[Gloria] Déjalo, Bobby.

¿No ves cómo está, pobrecito?

Es más, para que te pongas de buenas,

te voy a mostrar la sorpresa que te estoy preparando

para el señor presidente.

Sorpresa. [olfatea]

[música de mambo continúa]

¿Te gusta?

- Te quedó muy bien, flaca. - Me ayudó Bobby.

Qué bueno que te gustó, mi amor.

Ahora te muestro cómo bailamos en America.

[música de mambo continúa]

[música cesa]

[ronquidos]

[Lupe] Es muy viva la cabrona y se me hace que me está chingando.

Y no te huele con las viejas porque luego hacen lo que les da la gana.

Cuídame ahí lo que te encargué, ¿eh?

Porque ya te he visto…

[respira agitada]

Vargas.

Oye, no pensarás matarme a mí también, cabrón.

No, no, no, no. ¡Por favor!

Mira. Mira, te voy a dar todo lo que tengo.

[agitada] Mira, mira.

¡Mira! Y en la casa tengo más dinero.

¡Baja esa pistola! Ya ves que eres medio pendejo con esa arma.

- [Lupe] ¡Por favor, no me vayas a matar! - Sh.

Le tengo dos noticias, doña Lupe.

Una buena y una mala.

La buena es que los que se arrepienten se van al cielo.

[grito ahogado] ¿Y la mala?

[amartilla el arma] Que le tocó la ley de Herodes.

A ver.

A ver, vieja bruja.

Esto es por no darme mi lugar,

y esto, por no respetar las instituciones de la patria,

y esto, por…

[temblando] …por malhablada y grosera.

[escupe]

[música de intriga]

[música de intriga cesa]

[Gloria] ¡Juan!

¡Juan, despierta!

[gruñe]

¿Qué? ¿Qué pasó? ¿Qué?

¿Qué pasó, flaca? ¿Qué?

Llevo todo el día tratando de despertarte y no hay manera.

¿En dónde estuviste anoche?

Eh, bueno…

no podía dormir y…

y fui a arreglar un asunto.

No te hagas el tonto, Juan.

Ya lo sé todo.

¿Qué cosa sabes?

Que te la pasas todo el día en el burdel con las putas de doña Lupe

y que el día menos pensado te vas a pegar una enfermedad de esas.

Ay, mi amor. ¿Cómo crees que…?

[portazo]

[suspira]

Pues…

[música de mambo]

Honorable Congreso de la Unión,

compañeros diputados,

conciudadanos,

compatriotas.

Agradezco la distinción de mi partido.

Mi partido.

Mi partido.

[con mala pronunciación] My house…

- Table. - My table.

- Chair. - My chair.

¡Gloria!

[tartamudea] Gloria, ¿no viste mi prendedor del PRI?

No, "joney".

- ¿No lo tendrá alguna de tus novias? - [Vargas chasquea la lengua]

- Husband. - My husband…

es un cabrón.

No, cabrón, no. Asshole.

Asshole.

[música de intriga]

[respira agitado]

Mi partido.

Mi partido.

[llora] ¡Mi partido!

[música de intriga continúa]

Mi prendedor.

Mi prendedor.

[música cesa]

[tartamudea] ¡Ah! ¿Qué… qué es esto, Pek?

[Pek] Los trajeron unos paisanos.

Salí a buscarlo para avisarle.

[tartamudea] ¡Pero están muertos, Pek! ¿Dónde los encontraron?

En la cañada honda.

¿Y qué más? ¡Dígame algo!

Es que hoy en la mañana unos paisanos sacaron a sus animales

y los encontraron.

Yo creo que fue para robarles, licenciado,

porque no traían nada de valor.

- Esto está muy raro, Pek. - Sí.

Vaya a tomarles la declaración a sus paisanos

y averigüe si saben algo más.

Sí, licenciado.

¡Pinche doña Lupe! ¡Ni muerta me deja en paz!

[hombre canta "La barca de oro"]

[sacerdote reza responso]

[sacerdote continúa con el responso]

[sacerdote reza en latín]

[músico deja de tocar y cantar]

Descanse en paz.

In nómine Patris et Fílli et Spíritus Sancti.

Gracias por venir, padre.

¿Esto vale para ustedes la salvación de un alma?

Pos, doña Lupe no nos dejó nada.

Hasta los zapatos le robaron.

Hasta luego, licenciado.

[inaudible]

- No se preocupe, padre. Yo me encargo. - Adiós, hijas mías.

- Dios las bendiga. - [jóvenes murmuran]

Muchachas…

Ya saben cómo lo siento.

Doña Lupe era para mí como…

como… como una hermana.

Siempre tan alegre, tan amable…

Pero, ya ven, la huesuda llega cuando uno menos se lo espera.

Gracias por venir, licenciado.

Y cuenta conmigo para todo, ¿eh?

Oigan, oigan.

¿Y cuándo reabrimos el negocito?

¿Eh?

Muñecas.

[canto de cigarras]

¿Ya ve, doña Lupe?

Nadie sabe para quién trabaja.

[exhala]

Buenas.

[cantinero] ¿Qué pasó, licenciado?

¿Cómo va lo del asesinato de doña Lupe? ¿Ya saben algo?

En esas andamos.

Ya hay varios sospechosos.

Todo parece indicar que fue un crimen pasional.

¿Pasional?

- ¿Y lo del robo? - Eso fue nomás para despistar.

Pero no vine a hablar de eso.

Quiero que me hagas un favor.

Pero si yo ya pagué lo que me correspondía este mes.

No, no, no. No se trata de eso.

Te vengo a proponer un negocito.

Tengo que acomodar a las muchachas de doña Lupe

y pensé en ti para asociarnos.

[ríe] No, licenciado.

Como que eso de las putas no es mi negocio.

Te aseguro que nos hinchamos de ganar dinero, ¿qué húbole?

No, lic.

Está bueno.

Salud.

Mira. ¡Este es mi mero patrón!

¿Cuánto vas a que es el bueno para la gobernatura?

Pues no la tiene fácil.

Terrazas es pariente del presidente Alemán.

Tiene el apoyo de las bases. ¡Hasta la CTM está con él!

No se va a dejar mi jefe, si es un buen cabrón.

Y si gana, me cuelo a la grande.

¡Salud!

[Vargas] Pek, la suerte nos sonríe.

Alguien nos hizo un favor quitándonos de en medio a doña Lupe.

Y, por si fuera poco, nuestro jefe va que vuela para gobernador.

[Vargas] ¡Ahora sí se acabaron las vacas flacas!

Buenas tardes, doctor.

Ya estará contento.

Usted era el único interesado en que se largara doña Lupe.

[Vargas ríe]

Y, la verdad, ahora sí veo pelón que regrese.

Pero…

¿Está usted insinuando que yo tuve algo que ver con ese crimen?

Usted era el único en el pueblo que tenía algo en contra de ella, ¿o no?

¡Eso es una calumnia! ¡Es usted un cínico, un sinvergüenza!

No se ponga así, doctor. Cálmese.

[Morales refunfuña y golpea bastón]

Estoy seguro de que usted la mató, ¿mmm?

Pero se va a arrepentir, licenciado.

¡Se va a arrepentir! ¡Hasta aquí llegó!

[Pek] Oiga, licenciado. No creo que sea buena idea.

Aquí casi nadie sabe leer.

No importa, Pek. De algo ha de servir.

[hombre habla en saguareño]

[habla en saguareño] …Doña Lupe.

- Cincuenta pesos. - ¿Qué cosa?

- Que qué dice ahí. - ¿No le dije?

Véngase.

Solo a ti se te ocurre insinuar

que el doctor podría haber sido el culpable.

¡Pinche viejo! Por su culpa me van a correr.

Justo ahora que López va a ser gobernador.

Ay, Juan.

Tenemos que hacer algo.

Por ahora, deja que se le pase el coraje,

pero mañana tempranito te vas y le pides perdón.

Humíllate si es necesario para que se calme.

Quién sabe de qué sea capaz el infeliz.

Invéntale algo. Dile…

Dile que ya tienes un sospechoso.

[música de intriga]

[música de intriga continúa]

Hola, nena. ¿No está tu patrón?

- Buenos días, Rosita. - Buenos días.

Perdone que venga tan temprano y sin avisar, pero…

me urge hablar con su marido.

Mmm. Eh… Chencha, ve por leña.

Ándale. No te quedes ahí paradota.

Pase, licenciado.

Pase, pase. Está usted en su casa.

- [Rosita ríe] - Gracias.

Perdón que me encuentre en estas fachas, licenciado.

Rosita, ¿no está su marido?

No, no está.

¿No sabe dónde fue?

Estaba muy molesto.

No pudo dormir en toda la noche.

Se levantó muy temprano y se fue a la capital.

- Ah. - Ajá.

Fue a ver a sus jefes para quejarse de usted.

- Rosita, todo fue una confusión. - Ah, ¿sí?

Yo venía a decirle que ya tenemos un sospechoso y…

- No me diga. - [tartamudea]

- Ya me borro, señora. - No, no, no, licenciado.

Usted se queda aquí.

Yo le voy a quitar la preocupación.

- [música de mambo] - [Rosita] ¿Mmm?

[Rosita gime]

Ya, hija. Ya está bien.

Puedes irte.

[sacerdote] Ahora sí. ¿Qué pasó?

Me urge que me ayude, padre.

Estoy a punto de quedarme sin chamba y usted sin su carro.

- ¿Por qué? - Pinche doctor Morales.

Tuvimos una discusión y fue a ver a mis jefes

a inventarles no sé qué cuentos.

La cosa es que si no encuentro la manera de pararlo,

nos lleva la chingada.

Perdónalo, señor.

Ayúdeme, padre. ¿Qué hacemos?

[sacerdote] J, K…

L… M, M, M.

M, Martínez, Morales, Morales…

Doctor.

[chasquea la lengua] Aquí está lo de su esposa, pero eso es vox populi.

Ah, aquí está.

Te va a salir caro, pero…

con esto sí lo hundes.

¿Qué es, padre?

¿Te acuerdas de la niña que trabaja con ellos?

¿Verdad?

[Vargas] "Y no solo fue una, sino varias,

las veces que, al caer la noche,

el doctor Morales entraba violentamente al cuarto

para abusar de mí sexualmente".

Los datos de la chamaca, y firman usted y el gringo como testigos.

Perdón, licenciado, pero ¿no está un poco exagerado?

Eso no fue exactamente lo que dijo la muchacha.

¿No es cierto, Chencha?

¡Pek, no podemos permitir que un degenerado como ese ande suelto!

¡Tenemos que ser implacables!

Ahora sí estoy seguro de que ese doctorcito

está implicado en el asesinato de doña Lupe.

[Gloria] Mi marido tiene razón, Pek.

No podemos dejar a esta pobre muchacha en manos de ese viejo cochino.

Yo pienso que Chencha se puede quedar con nosotros, Juan.

- Me puede ayudar en la casa. - [Vargas] No, no, no, no.

Yo ya sé quién la va a cuidar mejor que nadie.

[exhala]

[puerta se abre]

¡Ah!

Me da mucha pena, doctor,

pero hoy tampoco lo va a poder atender el licenciado López.

Pero he estado esperando todo el día.

Me urge hablar con él.

Tengo algo muy importante que decirle.

Yo le voy a decir al licenciado,

pero, si prefiere, regrese mañana a ver si el licenciado tiene tiempo.

[Ramírez] Pinches panistas.

¿Qué quiere ese pendejo?

[Ramírez] Lo de siempre, que Vargas, el de San Pedro,

se está hinchando de lana, que quién sabe cómo le hizo,

pero ha hecho una fortuna en el pinche pueblo ese que lo mandamos…

- [chasquea la lengua] - Ya sabe…

Licenciado…

si quiere, ya váyase, yo me quedo aquí de guardia.

No. No, no, no, no, no.

Yo de aquí no me muevo.

No sé por qué me late, Ramírez,

que hoy es el día.

Pero, licenciado, lleva tres días sin comer y sin dormir.

- Y yo creo que… - [teléfono]

[teléfono sigue sonando]

Sí.

A sus órdenes, mi general.

¿Está usted seguro?

Pero, mi general, es que…

[titubea] Sí, sí, sí. No se preocupe.

Yo soy un hombre de partido…

y conozco las reglas.

Le agradezco la llamada.

¡Pinche partido de mierda!

[cuelga el teléfono de un golpe]

¿Qué pasó, licenciado?

Destaparon a Terrazas en la capital.

¡Ya nos llevó la chingada!

¿No crees que, si el doctor Morales no estuviera en problemas con la ley,

viviría en un pueblo menos jodido que este?

Pero no, licenciado.

¿A poco cree usted lo de las niñas?

¡Te digo que ya van seis chamacas que lo denuncian!

Es que se veía tan decente y educado

que yo nunca pensé que el doctor Morales fuera…

Así son de hipócritas estos panistas.

[Pek, agitado] ¡Licenciado!

Perdón que lo moleste,

pero ya agarramos a un sospechoso.

[Vargas] ¿Cómo?

Ya confiesa, Filemón.

Por mi madrecita santa que yo no hice nada, patrón.

¡Le juro que alguien me puso los zapatos!

- [teclea en máquina de escribir] - No escriba eso, Pek.

[Pek deja de teclear]

Para mí que te hace falta algo para que te acuerdes.

A ver, Pek.

Váyase ahí adentro por una botella.

Confiesa, Filemón, y te doy una lana.

- [grita] - Confiesa, cabrón.

Sí. ¡Sí!

¡Sí, yo fui!

¿Qué pasó, licenciado?

Nada. Nada.

¿Qué pasa, Juan?

Nada, nada, flaca. Váyanse ahí adentro.

Escriba. Ya confesó.

"La mañana del jueves,

como a eso de las 7:00…

el doctor Morales lo mandó llamar

y le ofreció…

¿veinte pesos?…

y una botella a cambio de un trabajito".

[suspira]

Son unos hijos de la chingada.

A mí me quieren mandar de embajador a Bolivia.

¡A mí, que soy fundador del partido!

Así me pagan estos cabrones licenciaditos.

Me quieren quitar del medio

para poder hacer sus pinches negocios sin repartir el pastel.

Bueno, pero ¿qué vamos a hacer?

No nos vamos a quedar con los brazos cruzados.

- ¿Verdad, mi general? - Claro que no, López.

Formaremos un nuevo partido.

El Partido de la Revolución Verdadera.

¡Je! Ya verás qué cara ponen estos pendejos catrines.

Y te juro, ¿eh?

Te juro que para el próximo sexenio me los chingo

y me quedo con la presidencia.

Bueno, perdone, pero es que eso va a tardar mucho tiempo.

Mientras, ¿qué vamos a hacer?

Mételes un susto, López.

[suspira] Arréglalo como se hacía en mis tiempos.

[Vargas] ¡Ya, Filemón!

¡Quita esa cara, hombre!

Ya sé lo que te preocupa. Mire lo que le traje.

¿Eh? ¡Órale!

¡Ay, qué güey soy! A ver.

[Vargas] Eso.

Patrón, le juro por Diosito santo que yo no hice nada.

Usted mejor que yo sabe de dónde salieron los zapatos.

Pues yo encontré su prendedor entre los muertos.

[Filemón, nervioso] Mire.

Si me deja ir, no se lo digo a nadie, ¡se lo juro, patrón!

Mira.

En la cárcel tengo un compadre.

Le voy a decir que eres mi amigo para que siempre te tenga bien surtido.

¿Te parece?

Órale.

Pinche Filemón.

Me cae que eres a toda madre.

Ya me dieron ganas de mear. ¿Tú cómo andas?

[Vargas exhala]

[Vargas exhala]

Órale, Filemón.

[ríe] Con ese sí no te ayudo, Filemón.

Órale.

Me cae que eres a toda madre, Filemón.

[disparo]

Pinche Filemón.

¡Mira lo que me haces hacer! [chasquea la lengua]

Te lo repito, Tiburón.

No me pueden fallar.

Tiene que ser cuando Terrazas se baje del coche.

Entonces tú te le acercas, Negro, y le metes el plomazo.

Si te agarran, dices que fue un accidente.

Cuando yo sea gobernador, te saco de la cárcel y te forro de billetes.

[susurra] Muy bien.

[recarga el arma]

Tú, Tiburón…

[gatilla] Ya sabes, ¿eh?

Mi futuro está en sus manos.

Órale, a trabajar. Vamos.

[ríe sarcástico]

¿Ya lo pensó bien, licenciado?

Yo creo, con todo respeto, que es un plan muy arriesgado.

Eso de matar a un candidato a plena luz del día…

[López] No hay de otra, Ramírez.

La suerte está echada.

[hombre canta "La barca de oro"]

[ebrio] No, esa no, pinche Negro. Échate la misma.

Ah…

Pinche Filemón.

[hombre canta "Que me lleve la tristeza"]

[llora]

Mira, Perlita…

[hombre continúa cantando]

…es como cuando tienes un cliente medio cabrón

que te pide que le hagas un capirucho.

¿Le entras?

¿Sabes lo que es un capirucho?

[Vargas resopla]

[llora] A veces, uno tiene que hacer cosas que no le gustan.

Esa es la canija ley de Herodes.

¿Y las muchachas?

¡Muchachas! ¡Muchachas!

[hombre sigue cantando]

¿Cómo se ha portado Chenchita?

¿Ya lo pensaron, muchachas?

Cinco por ciento de lo que ganen para ustedes.

Un negociazo.

No lo sabemos, licenciado.

[aclara la garganta] Miren, reinitas.

Yo creo que ustedes solas no pueden con el negocio.

Yo tengo al mero gallo.

Ahora que mi jefe será gobernador…

[hombre continúa cantando]

¡Pinche Filemón! Si ya te extraño, cabrón.

[llora] Fue sin querer.

[llora]

[canción termina]

[sorbe mocos]

Échatela otra vez, Negro.

¡Negro!

- ¡Negro! - [cerdo gruñe]

¿Muchachas?

¡Muchachas!

¡Muchachas!

Se adelantó un día, licenciado.

- [Vargas] Ay… - ¿Cómo le fue?

Bien, Pek.

¿Qué sabe del doctor?

Todavía no ha regresado.

Pero ya hay más denuncias en su contra. ¿Quiere verlas?

Otro día. No vengo de humor.

[Vargas resopla]

[gemidos a lo lejos]

[gemidos se intensifican]

[gimen]

[Smith habla en inglés]

[Gloria] Yes, yes!

¡Hija de la chingada!

- My husband! - [Smith] What?

- [Smith] ¡Ah! - [Gloria] No, no, mi amor.

No es lo que parece, mi amor.

[Gloria grita]

[Gloria] ¡Ah, no!

- [Gloria] ¡No! - [Vargas] ¿Que no es qué?

Amigo, take it easy!

[Vargas] No me hables en inglés, hijo de la chingada.

Ahora, sí, pinche gringo, se acabó la deuda externa.

Peggy, Peggy.

[habla en inglés]

Pélate tú, Bobby. Pélate antes de que despierte.

[enciende motor]

Mmm. Ay.

¡Ay!

Ah.

[Vargas exhala]

Quiero explicarte todo, mi amor.

¿Mmm?

No… no es lo que tú crees.

El gringo me obligó por lo que le debías.

Fue horrible, mi amor.

A como diera lugar quería que le pagara.

Yo le dije que no teníamos y…

él se puso violentísimo.

Me arrancó el vestido y…

[llora] Fue horrible, mi amor.

Pobrecita.

Yo entiendo, chiquita.

Esos pinches gringos son unos hijos de la chingada.

Pero tú, tú eres…

- Tú eres una puta hija… - [Gloria grita]

…de tu chingada madre.

- ¡No! - Nunca dejas de chingar.

[Gloria] ¡No!

[Gloria llora]

- [Gloria] ¡No! ¡No! - ¡Cabrona!

[Gloria llora] ¡No!

- Ven acá, cabrona. - [Gloria] ¡No!

Ven acá.

- [Gloria llora] - Ahorita vas a ver, hija de la chingada.

- [susurra] - [Gloria] Juan.

¡Juan!

Estoy viendo a ver si no me robó nada el pinche gringo.

Ya te pedí perdón, Juan.

Piensa que tú te la pasabas con las putas en el burdel

y yo nunca dije nada.

No me puedes tener amarrada como a un perro.

No me menciones a esas cabronas traicioneras.

Y no hables de los perros, esos sí son fieles.

- [golpes a la puerta] - [Pek] Licenciado. ¡Licenciado!

[golpes en la puerta continúan]

- Licenciado, ahora sí ya se armó. - [bullicio a lo lejos]

Tranquilo, Pek.

¿Qué está pasando?

Acaba de regresar el doctor Morales

y hay un grupo de paisanos que lo quieren linchar.

[Vargas ríe]

Licenciado.

- [Vargas murmura] Sí, viejo. - Juan.

¡Juan!

[desesperada] ¡Juan!

[bullicio]

Lléveselos, Pek.

Dígales que se vayan a sus casas, que yo me hago cargo.

- [bullicio] - [Pek habla en saguareño]

[Pek] …licenciado Vargas.

[todos gritan en saguareño]

[Pek] Licenciado Vargas… [sigue hablando en saguareño]

[Vargas golpea a la puerta] ¡Doctor, ábrame!

[susurra] Licenciado Vargas.

- ¿Ya se fueron? - Ya. Ya se fueron.

- Es que… - Hágase a un lado.

Doctor, por su bien le aconsejo que se vaya del pueblo.

[tartamudea] Pero… ¿por qué?

Ya se descubrió que usted fue el asesino intelectual de doña Lupe.

Tenemos todas las pruebas y una confesión firmada.

¡Eso es una infamia!

¿Quién se ha atrevido a acusarme a mí? Es…

También se le acusa de corrupción de menores y violación.

Su sirvienta lo delató.

Eh… pero… ¿mi pequeña niña?

- ¿Chencha? - [Morales] No puede ser.

Doctor, por lo menos le darían 40 años.

Pero, para que vea mi generosidad,

le doy hasta el amanecer para que se vaya del pueblo

o no respondo.

[música de mambo]

[música de mambo continúa]

[ríe]

[música de mambo continúa]

[música cesa]

Sigamos.

"En todo juicio de orden criminal, tendrá la…".

Esta tampoco sirve.

Apunte, Pek.

"Artículo"…

el número que sea.

"En vista…

de que los acontecimientos recientes

han afectado de manera sustancial los ingresos del municipio…

se decreta que, a partir de hoy, 9 de octubre de 1949,

sin excepción,

todos los habitantes de San Pedro de los Saguaros

tendrán que pagar un impuesto adicional

por la tenencia de la tierra,

así como por las vacas,

puercos, burros, guajolotes, gallinas

y cualquier otro animal conocido o por conocerse".

Caray, licenciado.

La gente está muy amolada.

No es justo cargarles así la mano.

Mire, Pek, no exagere, que todo lo hago por el bien de la comunidad.

Ahora que yo sea gobernador y usted sea presidente municipal,

ahí le hará como quiera.

Y no me distraiga que se me va la inspiración.

Sigamos.

- "A partir de hoy… - [Pek vuelve a teclear]

…se modifica el período de gobierno de los presidentes municipales,

pasando de 6 a 12"…

- [Pek deja de teclear] - No.

…"a 20 años,

pudiendo reelegirse hasta por cuatro periodos".

- [Pek vuelve a teclear] - Uno nunca sabe.

- [gruñidos de cerdo] - [Vargas] Dos gallinas…

[clics de teclas]

- [Vargas] A ver… - [aleteo de aves]

[Pek habla en saguareño]

[murmullo]

- [Vargas] ¿Qué cosa? - [hombre] …después de la cosecha.

[Vargas] ¿Qué?

[Pek aclara la garganta] Que ya no le queda nada.

Que, a lo mejor, después de la cosecha le puede pagar.

No.

[Vargas] Dígale que lo siento, Pek,

pero no por unos cuantos

vamos a retrasar el progreso de las mayorías.

Ni modo. Enciérrelo. ¡El que sigue!

[furioso] Mire… licenciado Vargas,

si quiere, córrame…

pero yo no puedo ser cómplice de estas chingaderas.

Usted es el peor presidente municipal que hemos tenido.

[amartilla el arma]

¿Qué me dijo, Pek?

[susurra] No me falte el respeto delante de la gente.

Perdón, licenciado.

[susurra] Qué perdón ni qué la chingada. Vamos a platicar ahí adentro.

[Vargas] Y ustedes, espérenme aquí.

Pinche pueblo jodido.

[Vargas] ¡Y yo que lo quería destapar para presidente municipal, cabrón!

¡Ábrale ahí!

[gallinas cacarean]

[Vargas] Órale.

Pinche viejo subversivo.

[hombre habla en saguareño]

[Vargas] Pinches indios resentidos.

[hombre y Pek hablan en saguareño]

Nomás retrasan el progreso social, cabrones.

Ni modo, mano. Fue tu culpa.

Le juro que ya no me alcanzaba, licenciado.

Te ofrecí un negocito y no quisiste.

Si vuelves a juntar la lana, te vuelvo a dar el permiso.

¿Ya ves lo que pasa por nomás andar pensando en política?

Descuidaste el changarro.

Mire.

Parece que ya volvieron los balazos.

¡Ah, chingado!

¿Cómo nunca me dijiste que no había salido electo mi jefe?

Si se muere el candidato, todavía puede colarse.

Aunque, para mí,

fue López el que lo mandó a matar.

Estás loco, cabrón.

Esas cosas no pasan en mi partido.

¿Quién sabe?

Aunque en la política, todo se vale, licenciado.

Tenga cuidado.

- [cantinero] Ahí nos vemos. - Que te vaya bien, mano.

"En pleno sitio del atentado, la policía auxilia al candidato Terrazas…

…que llevado al hospital… las agencias…". [chasquea la lengua]

Mi jefe.

No… [ríe]

Recuerda las palabras del Señor, hijo.

Debes perdonar a tu mujer.

El perdón…

es lo único que deja al alma en paz.

Usted mejor no opine.

¿Usted qué va a saber de mujeres? Todas son igual de cabronas.

Si quieres, mantenla encadenada…

pero perdónala.

[puerta cruje]

Ya te enteraste de que se fueron otras tres familias del pueblo, ¿verdad?

Sí, sí, sí, hombre. No se preocupe.

[sacerdote] Pero ¿cómo no voy a preocuparme?

Si eres una bestia.

Ni tanto, padre.

No se haga el güey, que nunca le había ido tan bien.

Pero, pensándolo bien…

mejor no deje de preocuparse

porque donde me pase algo, me lo llevo entre las patas, ¿eh?

Total… ya me arrepentiré para irme al cielo, ¿no?

Ahí nos vemos, padre.

[puerta se abre]

[puerta se cierra]

Juan.

No me puedes tener toda la vida así.

Tienes razón, flaca.

Prepárame algo de comer.

Mira. ¡Mira!

Todo esto hubiera sido tuyo.

- [Vargas olfatea] - ¿Y ahora qué?

- [grito ahogado] - Me quieres envenenar, ¿verdad, cabrona?

- [Gloria balbucea] - A ver…

[inhala]

¡Te estás volviendo loco, pendejo!

No me faltes el respeto, cabrona.

Ahí está, hija de la chingada.

[respira agitada]

Cuidadito. No me salgas con una pendejada, cabrona.

- [Vargas chasquea la lengua] - [burro rebuzna]

- [diálogo indistinto] - [vaca muge]

- [Vargas] Ay, chingado. - [hombre] ¡Espérate! ¡Espérate, te digo!

- Yo no hice nada. - ¿Qué te pasa, Vargas?

¿Eh?

[Vargas] Ay, amigo Tiburón.

¡"Amigo Tiburón"!

El licenciado López quiere hablar contigo, órale.

Tenemos mucha prisa, ¡órale!

- Cuida… a los animales. - ¡Ándale!

[Pek] Sí, licenciado López.

Yo creo que…

el señor Vargas ya está un poco mal de la cabeza.

Trataba muy mal a todos los paisanos.

[puerta se abre]

Ya apareció, patrón. Nomás me vio y quiso pelarse.

- ¡Licenciado! - [vaca muge]

¿A qué debo el honor? ¡Qué gusto!

[López] A ver, ¿qué carajos pasó aquí, Vargas,

que este hombre me está contando

quién sabe qué cantidad de tarugadas has hecho tú?

[Vargas] ¿Qué le dijo aquí Pek? ¿Qué? ¿Del doctor, de doña Lupe?

¡No te hagas pendejo, Vargas!

Mira nada más en el estado que tienes todo este lugar.

[chillidos de animales]

[López] Allá a la capital, me fue a ver un doctorcito y me dijo

que estabas haciendo quién sabe qué cantidad de negocios

a nombre de la presidencia municipal.

Quiero la verdad, cabrón.

[Tiburón] Licenciado.

- Licenciado, es hora de que nos vayamos. - Tú tranquilo, Tiburón.

Tranquilo, tenemos tiempo.

Quiero ver qué nos va a decir aquí Varguitas.

- ¿A ver? - [Vargas] Pues, verá usted, licenciado.

¿Cómo empezar?

Cuando yo llegué a San Pedro…

[truenos]

…venía decidido a cumplir

con los mandatos y las promesas de nuestro señor presidente,

eso de la modernidad y la justicia social, pero…

la verdad me sentí muy mal, estaba todo tan jodido…

¡No hablan español!

Aquí el señor Pek me tenía que traducir.

Había un… un padrecito ahí con una señora que tenían unos negocios.

¡No pagaban impuestos!

Y así fue como me di cuenta de que…

[gallina cacarea]

…de que las leyes no servían

y las cambié.

[ríe]

No lo puedo creer, Varguitas.

¿De veras cambiaste la Constitución, cabrón?

[López ríe]

Me cae que eres un chingón.

[truenos]

"Y si la voluntad popular lo demanda,

el periodo gubernamental del alcalde

podrá prolongarse hasta por 20 años… [ríe]

…con posibilidad de reelección hasta un máximo de cuatro veces".

Hijo de la…

[risas]

¡Me cae que ni don Porfirio Díaz!

Y yo que pensaba que a este pinche pueblo no se le podía sacar nada.

A ver, ¿cuánto te quedó de todo esto?

- Venga todo. - [titubea] Es casi todo, licenciado.

Con lo que me has contado, debes haber conseguido cien veces esto.

¡No te hagas pendejo, cabrón! ¿Dónde lo tienes?

[titubea] Eh… no lo tengo aquí, licenciado.

Sí, seguramente en el banco de San Pedro, ¿verdad, cabrón? [ríe]

¡Dímelo, chingado! ¡A ver, ándele!

Está adentro, en la casa.

Pues ándale, ve a buscarlo.

- Ándale. - [Tiburón] Vamos.

[López] Y apura, Tiburón, que ahí vienen aquellos cabrones.

[Vargas] ¡Gloria!

[gallina cacarea]

¡Gloria!

[música de mambo]

Gloria.

Flaca.

[truenos]

"'Darlin', me voy a los 'estates' con Bobby.

Nos vemos en…

[ríe]

[llora]

…en el infierno".

¡Pinche puta!

Oye, ¿qué te traes, Vargas?

- Tiburón. - ¿Qué te traes?

¿Verdad que es una puta?

[Tiburón se queja]

[música de intriga]

[respira agitado]

[López] ¿Qué pasó, Pek? ¿Encontraste algo?

No, licenciado.

Sigue buscando, cabrón.

No sé dónde los escondía.

[puerta se abre]

[truenos]

¿Qué pasó, Varguitas?

¿Qué me traes?

[Vargas] Se llevaron todo.

¿Qué, me estás tratando de ver la cara de pendejo?

[Vargas] De veras, licenciado.

Se llevaron todo. Me dejaron sin un quinto.

[Vargas] Mire.

[música de intriga continúa]

¿Qué… qué te traes?

Tenía una fortuna,

pero un pinche gringo y la puta de mi mujer

me dejaron sin un quinto.

- Mira, pin… - [amartilla el arma]

Cuidado, Varguitas.

[López] Cuidado.

Nos vienen siguiendo y no tardan en venir por nosotros.

[música de intriga continúa]

¡Tiburón!

- Ya no hay Tiburón. - [López] Cuidado, Varguitas.

Mira, mejor baja eso porque…

- ¡No vayas a…! - [música cesa]

[López] Ay.

[truenos]

Pinche Vargas.

Pinche payaso cabrón.

Lo siento, licenciado.

Es usted o yo.

Yo estaba bien, pero ahí va a calentarme la cabeza,

que tú eres la ley…

que la única autoridad, que la ley de Herodes…

[balbucea]

Por tu mujercita santa que…

¡Búrlate, cabrón!

¡Búrlate!

[lluvia]

Pek.

[truenos]

- Pek. - [chillido de animales]

[chillan]

- [vuelve música de intriga] - [lluvia]

La ley de Herodes.

[música de intriga se intensifica]

[cerdos chillan]

[música cesa]

Todo es una mierda.

Las mujeres…

todas unas putas.

Las vacas…

todas unas locas.

Los gringos…

todos unos hijos de la chingada que se quieren quedar con todo.

¡Y usted con sus consejos!

¡Mírese! ¡Mire sus consejos!

¡Este país no tiene solución!

- No tiene solución, licenciado, ¿o sí? - [truenos]

¿Sí?

¡Conteste, cabrón!

¡Conteste!

[bullicio y gritos]

Pinches indios resentidos.

¡Ya verán, hijos de la chingada!

Quítate, cabrón.

- [chillidos de cerdos] - [bullicio]

- ¿Qué les pasa? - [lluvia]

- ¡Indios pata rajada! - [música de suspenso]

¡Delincuentes!

- [gritos] - [Vargas] ¡Este es mi pueblo!

¡Transgresores de la ley y de las instituciones!

¡Todo lo hago por su bien!

¡Están pobres porque quieren, cabrones!

[gritos]

[gritan en saguareño]

¡Amigos!

[habla en saguareño] ¡…Vargas!

[Pek habla en saguareño]

¡Don Vargas! [habla en saguareño]

¡Ciudadanos!

- [gritan en saguareño] - [música de tensión]

¡No fui yo! ¡No fui yo, Pek!

[hombre grita en saguareño]

¡Don Vargas!

[asustado] No fui yo. ¡No fui yo!

[gruñe]

[lloriquea]

[gritos continúan]

¡Perdón!

¡Perdón, amigos!

¡Todo lo hice por su bien! [llora]

[Vargas llora] ¡No! ¡No!

[Vargas] ¡No!

¡Yo no hice nada!

¡Yo no hice nada!

[sirena]

¡Oiga! ¡Acá!

- ¡Ayuda! - [sirena]

[Vargas] ¡Ayuda!

- [disparos] - [música continúa]

¿Dónde está López?

¡Yo no lo maté!

¡Ah! ¡Ayuda!

¡Ayuda! [llora]

[música de tensión cesa]

[bocina]

[hombre] Disculpe.

¿Usted sabe qué tan lejos queda San Pedro de los Saguaros?

[habla en saguareño]

[motor acelera]

Buenas tardes.

Disculpe, ¿habla español?

Ajá.

Creo que nos perdimos.

¿Sabe qué tan lejos queda San Pedro de los Saguaros?

Aquí es.

Usted debe ser el nuevo presidente municipal.

Lo esperaba desde ayer.

Soy Carlos Pek, su secretario.

Mucho gusto. Jesús Canales.

Me envían el… presidente Alemán y…

y el gobernador Terrazas para…

traer la modernidad y…

y la justicia social.

Aquí es.

Bienvenida, señora.

¿Aquí?

[ríe nervioso] Oiga, Pek.

Una pregunta.

¿Sabe qué sucedió con el alcalde anterior?

[ríe] Bueno, es que… ¡se cuentan tantas cosas!

¡Uy, licenciado, si yo le contara!

[hombre por radio] Y así termina su quinto informe

el presidente Miguel Alemán,

reafirmando que la unidad y la entereza del pueblo de México

superará cualquier prueba,

que la paz y la justicia social están garantizadas en nuestro país,

que los recientes ajustes solo son un obstáculo más en el camino…

[hombre] Oye, güey, otra vez tenemos problemas con el camión del chino.

- Que me digas "licenciado", cabrón. - [radio continúa]

Cuando termine esto, voy.

[hombre por radio] …respuesta a los jóvenes.

[aplausos por radio]

[Vargas] Honorable Congreso de la Unión,

me honra estar en este recinto de la democracia

representando a mi estado natal.

Hoy como nunca,

los diputados estamos obligados a cumplir con los preceptos que la nación demanda.

Debemos estar alerta

y luchar sin cuartel contra los enemigos de la revolución.

Sí, como lo hice yo,

al detener la conspiración del licenciado López,

el ambicioso secretario de gobierno de mi estado,

quien en contubernio con unos malosos

atentó contra la vida de ese hombre ejemplar

que es el recién electo gobernador Terrazas.

Compañeros,

no me avergüenza confesarlo,

he llegado a este congreso

con las manos manchadas de sangre.

No lo niego.

Pedir perdón sería hipócrita.

Pero era sangre,

no de un extraño ni de un hermano.

Era sangre de un enemigo, de un enemigo de los hombres

que defendemos los ideales de la revolución.

Hemos superado un obstáculo más, pero aún nos faltan muchos

porque el reto para nuestro partido, por el bien del país,

es estar en el poder ¡por siempre y para siempre!

[música de mambo]

Muchas gracias, compatriotas.

[música de mambo continúa]

[música de mambo se acelera]

[música de mambo se desacelera]

[música de mambo continúa]

[música de mambo continúa]

[música de mambo se acelera]

[música de mambo se acelera más]

[música de mambo se desacelera]

[música cesa]

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