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¡Quema, quema, quema!
Recuerdo que mi madre siempre me pedía
que le contase una historia.
Y nunca supe por qué.
A lo mejor sólo quería algo que la hiciera sonreír,
olvidarse de todo.
¡Aquí viene!
Un saludo.
Sólo mucho más tarde comprendí que las historias que quería que contase
no tenían nada que ver con ella.
Y comprendí que las historias más importantes que podemos contar...
son las que nos contamos a nosotros mismos.
Vamos allá.
- ¡Bu! - ¡Pero bueno! ¡Qué susto!
¡Abracadabra!
Bea, ¡qué pasada!
- Adiós. - Te queremos.
AMIGOS IMAGINARIOS
No sé si le has visto. Entra.
A veces me ayuda a aparcar el coche.
Hemos tenido suerte de encontrar sitio, porque a menudo por las tardes
no hay ni un hueco.
Y tengo que ponerme a dar vueltas.
Tengo suerte si al final encuentro uno.
¡Madre mía!
Estas escaleras...
Bueno.
Ya estamos aquí.
Venga, pasa. Adelante.
No ha cambiado gran cosa, creo yo.
Excepto...
¿ese sofá estaba la última vez?
Me parece que no.
Probablemente no.
Bueno, no sé ni por qué te pregunto.
Eras una cosita así de pequeña.
He hecho un poco de compra, porque...
¿Tienes hambre? ¿Quieres...
Si tienes hambre, me lo dices, ¿vale?
La cocina está por aquí.
¡Bueno!
Y aquí...
tienes sábanas limpias
y unas toallas limpias en la silla.
Y puede que te acuerdes de algo un poquito especial.
He guardado todos los dibujos que hiciste el verano que estuviste aquí.
Casi no podía ni seguir lo que pasaba
por esa cabecita tuya.
Abuela,
tengo 12 años.
Yo ya no hago esas cosas.
Por supuesto.
Por supuesto.
Ahora mismo voy a poner todas estas cosas
por aquí.
Bien.
Así, así.
Deberíamos irnos ya. Tu padre te estará esperando.
Y supongo que querrás comer con él.
Puedes tomar algo aquí si tienes hambre. ¿Te preparo algo?
¿Dónde están mis llaves?
Las he dejado por aquí.
Mis llaves, mis llaves...
Yo voy enseguida.
SONRÍE
- ¿Cómo te encuentras? - Muy bien.
Le diré al doctor que ya estás aquí y él te lo explicará todo.
Eso, dile que estoy aquí, que me cuente...
¿Cómo has entrado aquí?
Discúlpala.
No estoy para bailar, eso seguro.
Pero si vamos a bailar, bailaremos de verdad, ¿vale?
¿Quieres?
Quiere bailar. Pues a bailar. Vamos allá.
Dos, tres, cuatro, cinco, seis.
¡Eso es! ¡Muy bien!
¡Sí! Sí. Eso es.
¿Y ahora? ¡Gran final! ¡Gran final! Venga, nena,
que nunca lo hemos ensayado.
Gracias, jueces. Muy amables.
Los aplausos me mantienen joven.
Be, ella es Janet. Janet, mi hija Be.
Es un placer conocerte, Be.
Tu padre me ha hablado mucho de ti.
Lo mismo digo.
- ¿Qué te están dando? - Ah, ¿esto?
Magia.
Bueno, os dejo que habléis. ¿Quieres que te traiga algo, Be?
- ¿Quieres algo? - Estoy bien, gracias.
Una hamburguesa para mí. Doble de queso, beicon... Con colesterol.
Papá.
Vale. Tiene razón. Brócoli.
Sí, sólo brócoli.
Y agua, si acaso. Perdón, suele ser más divertida.
Bueno, ¿qué tal el viaje?
Siento mucho no haberte recogido.
Era el único momento que tenía Harriet para ensayar y es muy exigente.
Papá.
No tienes por qué hacer eso.
¿El qué?
Tratarme como a una niña.
A veces, la vida no tiene por qué ser divertida, ¿sabes?
Eso es cierto.
Muy cierto.
Pero tenemos que intentarlo, ¿no?
¿Y sabes qué?
Tienes razón.
A veces, la vida no es divertida.
Como volver aquí.
Nos recuerda lo de mamá otra vez, ¿verdad?
Igual eso hace que te preocupe que pueda pasar otra vez.
Pero la buena noticia es
que no soy mamá.
No estoy enfermo.
Sólo estoy roto.
Y a mí me pueden arreglar.
Mírame.
Es una operación muy sencilla.
Y pronto me pondré bien.
Te lo prometo.
Vale.
Pero tú tienes que prometerme algo a mí.
Que no te vas a quedar por aquí.
Que vas a salir ahí fuera
y divertirte.
Tienes que reconocer
que algún día será una gran historia.
¿El qué?
¿Vivir en Nueva York?
Ser una niña.
Podemos salir a dar una vuelta luego.
Ah, eso me gustaría.
Hace mucho tiempo que no salimos a dar una vuelta.
Es todo un detalle, Veta.
Tú espérame aquí, Elwood, que ahora vuelvo.
Bueno, bien, ponte cómodo, Harvey.
¿Vale?
Veta quiere hablar con nosotros.
Recorriendo Canadá en patinete durante 11 meses,
con lo que recaudó más de 14 millones por las enfermedades coronarias.
Hizo más de 8000 km...
¿Hola?
¿Qué? ¿Pero puedes...
¡Uy, no!
¡Ay, madre! ¡Ay, madre!
¡Qué mal, qué mal! ¡Qué mal!
Y me sigue. ¡Me sigue!
¡Eh!
¡Uy, no! ¡No, no, no!
No, quieta, quieta.
- ¡Espera! - ¡Ay, madre!
Hay demasiadas escaleras. ¡Demasiadas... escaleras!
Creo que me ha seguido.
¿Cómo que te ha seguido? ¿Cuándo?
- Ahora mismo. - ¿Cómo que ahora mismo?
Pues ahora mismo. Ahora, de ahora. Creo...
- ¡Creo que me ha visto! - ¿Cómo que te ha visto?
Con los ojos. ¡Que me ha visto!
Y corre, corre, corre. Y escaleras, escaleras, escaleras.
Y ahí estaba, y venía.
Y es más grande, y es más rápida.
Y creo que...
¿Hola?
Vete, por favor.
Yo...
sólo quería saludar a su niña.
Aquí no hay ninguna niña. Vete, por favor.
Vale.
Acabo de mudarme abajo...
y no tengo a nadie con quien hablar.
¿Quién...?
- ¿Quién anda ahí? - Lo siento, yo sólo estaba...
Eres tú.
Deberías volver abajo. Es muy tarde para estar aquí.
Sí, señora.
¿Harvey?
¿Harvey?
¡Hola!
Hola.
¿Son para mí?
Eh, no, son para mi padre.
Era broma.
Oh, ¿una partida de ajedrez?
La tele está rota.
¿Disculpa?
Tranquila, no es culpa tuya.
Por eso mi madre me ha traído un ajedrez.
Damas.
¿Qué te ha pasado?
Me caí.
Me caigo un montón.
Esta vez me he roto la pierna y el...
cóczis...
¿Cozxis? No, cozsis.
¿Cosmok...?
¿Sabes qué? Que me he roto el culo.
¿Y el brazo también? ¿De dónde te caíste?
Accidentes separados.
Entiendo.
Soy Benjamin, por cierto.
- Yo soy Be. - ¡Guay!
¿Qué significa?
Eh, nada. Mi madre me llamaba así.
Me gusta. Sólo Be.
- Bueno, un placer conocerte. - Igualmente.
¡Ya sabes dónde encontrarme!
Me he escapado. No se lo digas a Janet.
Buena suerte siendo mayor. - Papá.
Ah, hola.
Tienes que parar.
Jamás.
¡Ay, madre! ¡Demasiadas escaleras!
Tenemos que irnos ahora mismo.
Yo no me voy. Acabo de ponerme un...
Es por él.
¡Ay, no!
Es la última vez que hago esto.
¿Culpa mía? No es culpa mía.
Si dejas las fotos fuera, las va a encontrar.
Yo no he dicho que fuera tu culpa.
No voy a hacerte caso...
porque yo nunca dejaría...
No, porque, primero, es demasiado tocho. Es demasiado grande.
Y, segundo, por todo lo demás.
Vale, sí, pero ¿cómo ha llegado ahí arriba?
¡Qué casa más cuqui!
- Imagínate que... - En la segunda planta.
¿Y cómo ha llegado ahí?
- Tú ve por ahí. - ¡Que vayas!
¡Qué borde!
¡Blue!
¿Blue?
Por aquí.
De verdad,
como no me contestes ahora mismo,
que desaparezcas va a ser...
Hola.
¡Oh, vaya, vaya!
Vale, vale. Sé lo que parece,
pero la verdad es que ¡ella me adora!
¡Nos va genial!
¿De verdad? ¿No ha estado llorando una hora?
¡Oh, venga ya! ¿Una hora? Eso me parece un pelín exagerado.
¿Sabes lo difícil que es estar llorando una hora?
Coge tus cosas. Nos vamos.
¡No, no, no!
No puedes quitármela. Es ella.
Es perfecta para mí, te lo prometo.
¿Has hablado con ella?
Pues no. Era difícil con tanto grito.
Exacto. Y eso no es bueno.
- ¿Ha llegado a verte? - Estaba a puntísimo.
- ¿Estaba a puntísimo? - ¡Por supuestísimo!
Casi te lo puedo garantizar.
Creo.
¿Qué ha pasado?
Pues que estaba acostando a esa muñeca tan siniestra.
Se paró, miró arriba...
Fue evidente que notó algo.
Así que, muy despacio, me acerqué a ella
y, según me acercaba, yo...
Espera.
¿Qué haces?
No, no, no. No lo hagas. No lo hagas, ¿vale?
Blue.
Te juro que no volveré a hablarte en mi vida como la líes.
Por favor. No, por favor.
No, no, no, no.
¡Vamos a jugar!
Holi.
¡Ay, madre!
Yo no haría eso.
- ¿Qué ha sido eso? - ¡Sólo estoy cambiando el disco!
¡Qué gruñón se pone cuando le tocan sus cosas!
¡No toques nada!
¿Lo ves?
¿Quién eres?
¿Cómo que quién soy? Soy Blue.
Pero si eres morado.
Ah, ya. Bueno, somos daltónicos, así que...
¿Quiénes?
Yo y mi niño. ¿Lo pillas?
- ¿El qué? - ¡Ya te vale, Blue!
Pues claro que no lo pilla. ¡Cree que te la vas a comer!
Por favor, perdónale.
Es una monada de desastre, pero sigue siendo un desastre.
¡Gracias!
De nada.
¿Te importaría levantar a nuestra invitada del suelo, por favor?
Eso es. Con el dedito.
Perfecto. Muy bien, Blue.
Bien, empecemos otra vez, ¿vale? ¿Cómo te gusta el té?
Yo no tomo té.
Pero ¿qué clase de niña no toma té?
¡Calla la boca!
- Yo soy Blossom. Ya conoces a Blue. - Otra vez yo.
- Y él es... - Ya sabe quién soy.
Ya...
ya nos conocemos.
Hacía mucho que no... subías por aquí.
Sí, la última vez que te vi, eras...
más pequeña.
¿Qué está pasando?
Ya. Es una pregunta perfectamente comprensible, con... y con...
¡Eh!
- ¿Eh? - Sí, "Eh".
¿Qué? ¿Vamos a soltárselo así a lo bestia, como si nada?
- Tenemos que intentarlo. - Perdona.
Blue, ¡no seas cansino, hombre!
Perdón. ¡Perdón! Es que es tan emocionante...
- ¿El qué? - ¡Que has vuelto!
- ¡Blue! - Ya basta. Calla.
¿Qué es eso?
¿Qué parte de "no toques mis cosas" no entiendes?
¡Por Dios! ¡Estaba por orden alfabético!
¿Has dicho...
"tu niño"?
Ah, sí. Se llama Jeremy.
Eso, háblanos más de Jeremy.
Entonces, la casa en la que estabas esta noche...
¿Era de Jeremy?
Oh, no. Eso es distinto. Era un posible emparejamiento.
Y lo habría conseguido, de no ser por ya sabes quién.
Vale, ¿sabes qué? Hazlo tú.
¿Vale? Yo paso de vosotros.
Paso de todos mucho.
Vale.
¡Ha tenido un mal día!
Pero tú...
¡Tendrás muchas preguntas!
¿Hay más como vosotros?
¡Di que no!
¡Sí!
¡Uy, sí! ¡Montones!
Bueno, casi todos los niños tienen uno. O lo tuvieron.
¿Un qué?
Un amigo.
Pero ¿tipo imaginario?
"Ami". Decimos "ami".
¿Lo pillas? Ami, de amigo.
Pero también como de... ¡Imaginario! ¡Imagínatelo!
Vale, no nos emocionemos.
Parece que se le van a salir los ojos de la cara.
Entonces,
¿qué era lo de esta noche?
Ah, era un intento de emparejamiento con un niño nuevo.
Hemos montado una pequeña organización.
¿Hemos?
Bueno, él.
¿Qué clase de organización?
Una especie de Agencia de contactos, para que los amis encuentren niños nuevos.
¿Niños nuevos?
¿Y qué pasó con tu niño?
Oh, se hizo mayor.
- Y ya no me necesita. - Ah, ¿no?
¡Qué bajón!
Bajón aterrador.
Oh, no.
- Porque si no me necesita... - Blue.
No puede verme.
Blue, aquí.
- Y si no puede verme... - Mírame.
Lo único que queda es ¡desaparecer!
¡Blue!
¡Piensa algo feliz!
¡Café y cruasanes! ¡Café y cruasanes!
- Eso. - ¡Café y cruasanes!
¡Café y cruasanes!
- ¡Café y cruasanes! - Esto se estaba poniendo intenso.
¡Sí! Sí, es intenso.
Para todos. Deberíamos dejarlo aquí.
Yo creo que lo está llevando bien.
- Gracias. - De nada.
Pues yo creo que es todo demasiado. Y demasiado tarde.
Creo que ninguno queremos estar frente a esa puerta
cuando salga la vieja bruja.
¡Y ahora vete!
¡Venga ya, Cal! Es sólo una niña.
No soy una niña.
Pues ya está.
Buenas noches.
Buenas noches.
¡Ay, Dios, qué susto!
- Buenos días. - Buenos días.
¿Te vas ya?
Te he hecho tortitas.
¡Vaya! Parece que se han pegado.
Hay cereales o pomelo.
No tengo tanta hambre.
Bueno, si quieres algo tú, dímelo.
- Vale. - Vale.
¡Ay, Dios!
¿Hay comida?
¡Claro!
¿Qué te apetece? ¿Comida de verdad
o comida basurilla?
Hay una máquina al final del pasillo a la derecha.
¡Qué alegría verte por aquí!
Pero ¡qué haces! ¡Sal de ahí!
Me encantaría, pero no siento las piernas.
Dame la mano.
Dame la mano. La mano, dame la mano.
Venga. Vamos, vamos, vamos.
¡Venga!
- Venga, ponte de pie. - Vale, espera, espera.
Vale.
¡Estás cuadrada!
¿Otra vez?
Venga, levanta, levanta.
Levanta, vamos.
¿Esto es un Hotel?
- ¿Qué haces tú aquí? - ¿Qué haces "tú" aquí?
Visitar a mi padre.
Uy, sí. ¿Tu padre tiene el corazón roto?
¡Eso sí que da miedo!
¿Qué? No, qué va.
¿Qué estás haciendo aquí? No pueden verme hablando contigo.
¿Y por qué no?
Porque aquí hay personas de verdad. Voy a parecer una loca.
¡Venga ya! Si eres una enana.
Hola.
¿Con quién estás hablando?
- ¡Abre! - Venga.
Abre. Estoy con tu...
cosa.
- ¿Se puede saber qué eres? - Un ami.
Eso ya lo sé. Pero ¿qué?
Pues ni idea.
¡Por fin!
Eres tú.
¡Hola!
- Quiero que paréis. - ¡Hoy se lía! Prepararé un té.
Creo que dejó bastante claro que no beb...
Da igual.
¿Qué tenemos que parar?
Todo esto. No me hace falta.
Bueno, no sé qué decirte, pero esto no funciona así.
¿El qué no funciona así? ¿Qué me está pasando?
- Que eres la elegida. - No, no. No le crees un complejo.
Ya está bastante atacada sin tu ayuda.
¿Elegida para qué?
- Todo esto es una maldición. - Ahora lo entiendes.
No, no, no. Puedes hacer muchísimo bien. Podrías salvarnos a todos.
¿Quiénes son todos?
Y no digas amis.
Es mejor que lo diga o la cabeza le va a explotar.
Vale.
¡Los aaaaaa... mis!
Gracias.
¿Cómo puedo ayudarlos?
- No puedes. - Claro que puede.
Mira, nada nos gustaría más que estar con nuestros niños,
pero ellos nos han olvidado.
Así que necesitamos niños nuevos.
Tú puedes ayudarnos a encontrarlos.
Como siempre digo yo,
más vale un niño nuevo a mano que no tener, ya sabes... un niño.
Eso no tiene sentido.
Ya me he liado.
Así que te ayudo a buscar niños nuevos,
¿y ya está?
¿Todo vuelve a ser normal?
Cuidado con lo que deseas.
AGENDA DE LOS RECUERDOS
- Pues quiero conocerlos. - ¿A quién?
A los amis que intentas emparejar.
Eso es imposible.
¿Por qué?
- Porque no pueden verme llevándote a... - ¿Adónde?
A ninguna parte.
Necesitas ayuda.
No tienes ni idea de lo cierto que es eso,
pero no como tú crees.
Después de lo de anoche,
está claro que no sabes hacer emparejamientos.
¡No me digas!
Yo puedo ayudarte.
¿Cómo?
Soy una niña.
¡Guau!
No está mal.
- ¿Adónde vamos? - A pedir ayuda.
¿A quién?
A alguien más cualificado.
Porque todo esto me viene muy grande.
Me parece todo un detalle, ¿sabes?
¿El qué?
El que les ayudes así.
No tengo alternativa, la verdad.
No se irían jamás.
¿Desde cuándo puedes verlos?
Desde que tengo memoria.
¿Y dónde viven?
Bueno, "vivir" es un término relativo,
pero normalmente donde hay niños, o ha habido.
¿Es...?
¿algo mágico?
- ¿Qué? - Adonde vamos.
Antes lo era.
Es aquí.
Espera, yo he estado aquí.
Ah, ¿sí?
Sí, mi madre me trajo una vez.
Te vienen los recuerdos, ¿no?
Espera.
¿Viven aquí?
Eso espero.
Pero está cerrado.
Te doy un minuto para que lo resuelvas.
Quédate aquí, voy a colarme a por una llave.
¿Vas a dejarme sola?
¡Nunca estás del todo sola! Ya deberías haberte dado cuenta.
RETIRO DE LOS RECUERDOS
¿Seguro que quieres hacerlo?
Sí.
Porque nunca se sabe quién puede estar detrás de esa puerta.
¿Están enfadados?
Peor.
Desesperados.
¡Ah, Vicki! ¿Cómo estás?
¿Llevas perfume nuevo? Huele...
Vale, que corte el rollo.
Vengo a ver a Il Capitano. Sí, el viejo granuja.
Vale.
¡Espabila, vamos!
¿Vivía su hija en casa de su madre?
¡Qué alto está!
¿Y usaba su contrato de electricidad?
Su marido dice que su hija no vivía en la casa.
¡Eh!
¡Vamos! ¡Venga!
¿Qué hace esto aquí?
¡Hola, Todd!
Muy bien. Vamos a empezar como siempre.
Cogemos aire...
y soltamos.
Cogemos...
y soltamos.
Perfecto.
¿Quién quiere empezar?
Es que...
la semana pasada estaba muy bien
y esta semana no sé qué ha pasado.
- No pasa nada. - ¡Es que estoy desganado!
Ya empezamos.
Sólo falta música de violín. ¿A que sí, Terry?
- ¡Venga ya! - Ted, sabes que es una viola.
Eso no está bien. No hace que nadie se sienta bien.
¿Chicos?
Tenemos que superar esa narrativa de que nuestros niños escogen olvidarnos.
Todos pasan por algo que les hace olvidar.
¡Lo que daría por verle una vez más!
¡Y decirle que estoy aquí mismo,
que siempre he estado aquí mismo!
¡Eh, eh, eh! ¡En la capa no!
Eso es tóxico.
Da igual, ya lo limpiará alguien.
Oiga, doctor, yo pago una pasta
y este llorica acapara todo el tiempo.
Doctor, tengo una pregunta. ¿Es posible que los niños sean lo peor?
¡Ahí va! ¿Es una niña?
- ¿El qué? - ¡Ay, madre!
¿Qué aspecto tiene una piel?
¿Qué tacto tiene?
¿La luz se refleja en la piel?
¿O no? ¿Eh?
Judith, ya puedes taparte.
Cinco minutos de descanso.
¡Eh, Cal! Me debes 20 pavos de la fiesta de la espuma.
Dijimos que nunca hablaríamos de eso en público.
Oye, tengo que encontrar a alguien, pero es un secreto, ¿vale?
- Ah, hola. - Hola.
Hola.
- ¿Ella es? - No.
- Sí. - ¡Ahí va!
Tengo que ver a Lewis. ¿Sabes dónde está?
Sí. Claro, claro. Creo que le he visto bajando a la piscina.
Vale. Vamos, vamos, vamos.
Sí, sí. Claro. Sin problemas. Buena suerte.
Venga ya, chicos, ya estáis otra vez.
No es comida, es arte.
¿Cómo vas? ¿Empiezas a sentir un nudo en la garganta?
- ¡Eh, Cal! - ¡Por Dios, Cos!
- ¿Quién es la niña? - ¿De qué vas?
- Hola, guapa. - ¡Es una amiga!
¿Qué clase de amiga?
¡Eres más bajito de lo que parece!
- Sabes que me enteraré. - ¿Sí?
Pues me da igual.
¡Top secret!
¿Ves por qué vivo sólo?
¡Keith!
¿Qué clase de niño crea un ami invisible?
- ¿Estaba tumbado? - ¡A saber!
Y abajo. Arriba y abajo. Arriba y abajo. Arriba
y abajo. Arriba y abajo.
¡Doblad bien esas rodillas, chicas!
- ¿Me estoy poniendo roja? - ¡Sí!
¡Menos mal!
Venga.
¿Lewis? Quería presentarte a alguien.
Hola, Elizabeth.
Es un placer conocerte.
Gracias.
¿Te ha hecho todo el tour?
Más o menos.
¿Y qué te parece?
No es como me lo esperaba.
Quiere ayudar con los emparejamientos.
Lewis tiene 93 años.
Montó esto y puede decirte todo lo que quieras saber.
- ¿Verdad, Lewis? - Calvin.
¿Sabes? No siempre ha sido así.
- Ah, ¿no? - No.
El bueno de Calvin era un payaso. ¿No te lo ha contado?
No.
Pues sí.
Antes de esto, su único trabajo en la vida era hacerte sonreír.
Pero eso se acabó.
Muy bien,
veo que lo tenéis todo controlado. Lewis te enseñará el oficio
y tendrás que ponerte a pulir cera o algo así.
¿Sabes? Si él no te hace todo el tour,
¿por qué no se lo haces tú a él?
Perdona, ¿qué?
Este sitio puede ser lo que tú quieras que sea.
Sólo necesitas un poquito de imaginación.
No. No.
No, no, no. No, no lo hagas.
Muéstranos cómo es en esa cabecita tuya.
Eso es.
No.
¿Qué ha pasado?
Nada, Matt. Tú vuelve dentro. Eso es, vete para dentro.
¿Qué estás haciendo? Ayúdame un poco.
Se está liando.
¡No se está liando!
¡Toma!
- Adentro. - ¡No, no, no! ¡Quiero verlo!
No, no. Quiero verlo.
¡Adentro!
¡Ay, jolín! ¡Si parece un sueño!
¡Ahí va! ¿Esta es la piscina?
¡Cómo mola!
¡Qué hay!
¿Cal?
¿Cal?
¿Estás bien?
¿De dónde sales tú?
¡No, no, no! ¡La fruta no!
Se acerca una paleta andante.
Despacio. Despacio.
¡Estás tarado! ¡Mira por dónde vas!
¿Dónde estabas? ¡Tenías que llegar hace cinco minutos!
- ¡Te toca! - ¿Qué? ¿Cómo?
¡Venga, sal ahí fuera!
¡Vamos!
Gracias.
Así.
¡Cuidado!
Mira quién ha vuelto.
- ¡Has vuelto! - ¿Está bien?
¡Ay, qué divertido!
- Estás fatal. - ¿Te has hecho pupa?
¿Has dicho G-4? ¡Hundido!
Bueno, ha sido la entrevista de trabajo más rara que he visto jamás.
Vale. ¡Te has quedado a gusto!
Entonces, ¿somos compañeros?
No nos precipitemos, ¿vale?
¡Keith!
Nos vemos mañana.
¿Sabes lo que nadie te cuenta de los Hospitales?
Que no hay nada bueno que leer.
¿Cómo va tu historia?
No tengo tiempo para eso.
Tengo un trabajo.
Vale.
Imagino que no puedo hacer preguntas.
- ¡No! - A la orden.
¿Lo ves?
Aún hay esperanza.
¡Hola!
¿Tienes oído supersónico o algo?
No. Estaba esperándote.
La tele sigue rota.
Deberían arreglártela.
La verdad es que creo que mi madre tiene algo que ver.
- ¿Tu madre? - Sí.
Dice que las pantallas me dejan el cerebro hecho puré.
¿Y si la ha roto ella?
¿Sabes qué? Tengo trabajo.
¿Como en una heladería?
Más bien como una Agencia de contactos.
Pues, sea lo que sea, seguro que se te da genial. ¡Suerte!
Gracias.
- Oye. - ¿Sí?
¿Alguna vez has tenido un amigo imaginario?
No.
¿Quieres uno?
¡Claro!
Tiene ocho o nueve años, así que habría que priorizar por hobby.
Muy bien.
Necesitamos a alguien con experiencia en magia o fantasía.
Lo de la fantasía es un pelín arriesgado.
- Algún friki de superhéroes. - Sí. Como este.
- O el arte. - Sí. Viva el arte.
- O la tele. - Por última vez,
ponte unos pantalones. ¡Estás dando la nota!
¡Será un pantalón!
- ¿Cómo vais? - Yo voy bien.
- ¿Tú vas bien? - Sí. Bueno, todo lo que puedo.
Es tu show. Vamos allá.
Diles que pasen.
A ver, entonces, ¿me tengo que poner aquí?
- Perfecto. Hola. - ¡Hola!
¡Hola! ¡Ay, madre mía!
¡Qué nervios!
¿Cómo te llamas?
Me llamo Ally.
Sunny.
Andromedus Tercero, hijo de...
Steven.
Pop. Porque a veces, cuando me pongo nerviosa, hago...
¡Ay, cielos!
No estés nerviosa. Lo haces genial.
¡Qué mona es!
Mi niña se llamaba Tabitha.
Me llamaba Uni, porque...
¡porque soy una unicornio!
¡Perdón! ¡Ay, qué nervios!
¿Y de dónde eres?
¿De nacimiento? Filadelfia.
DeKalb, Illinois.
Spokane.
Nueva Jersey. Sin bromitas, por favor.
Sobre todo tiendas de electrónica.
A ver, nos mudamos en el 83. Oh, no. ¿El 84?
Sí, aquello fue duro.
¡Pero que muy duro!
¿A Poughkeepsie? ¡Venga ya, papá!
Para eso, mejor mudarnos a la luna, ¿verdad?
No tiene gracia. Ninguna gracia.
¿Preparado?
¿Para qué?
Lo que sea.
Solíamos dar funciones cada día.
¡A veces, varias funciones!
Me construían y me reconstruían. ¿Sabéis lo que quiero decir?
Pero nunca pude disparar rayos láser con los ojos.
No os miento si os digo que el horario era de locos, muy bestia,
pero, al final del día, oír el clamor del público...
¡Dios!
Los abuelos.
Los abuelos eran lo más.
Vale. Aquí tengo un montón de amigos.
Tú sólo dime cuál puedes ver.
Claro.
Muy bien. ¿Puedes ver a este?
No.
¿Nada?
- No pasa nada. - ¿Quién es este chaval?
¿Nada?
Pues lo más duro para mí era la hora de dormir.
Mirad, la madre no lo pillaba.
Dejadme que os diga algo de la oscuridad, ¿vale?
Todos los niños tienen miedo a la oscuridad. ¡Todos!
Aunque no lo admitan. ¿Y por qué?
¡Pues porque no hay quien se oriente! Por eso.
NOMBRE: ALLY PROPÓSITO: PROTECCIÓN
En plan, vale, mami, tú tienes tu trabajo y lo haces genial.
Pero una cosa:
si pones a este niño a dormir,
¿quién va a vigilar Poughkeepsie?
¿Puedes ver a este?
Vale. Allá voy.
- No. - ¿Qué ha dicho?
Pregúntale otra vez.
Pregúntale otra vez.
- ¿De verdad? - No.
Vale, se acabó. Dejádmelo a mí. ¡Me vas a oír!
Y mami dijo que muchas chuches no son buenas para la tripita, pero dije...
¡Ay, qué mal!
¡Sí que huele eso fuerte!
Lo siento muchísimo.
¿No huele a podrido?
Puedo encontrar a quien sea. ¡Donde sea!
Vale, vale, vale.
¿De dónde eres tú?
¡No te lo voy a decir!
¡No te lo va a decir!
NOMBRE: COSMO LUGAR: DESCONOCIDO
Muchas gracias por venir.
Guapito pero cortito.
Está demasiado cerca.
Pareces una niña maja, así que iré al grano.
Al principio, pensé:
"¿Y si me ha creado como una especie de metáfora?
Es posible que sea un auténtico genio, ¿verdad?".
Pues no.
Estaba en Arizona y tenía sed. Y aquí estamos.
NOMBRE: HIELO PROPÓSITO: SED
No lo hagas. No le mires a los ojos.
- ¿A cuál? - Ya sabes a cuál.
Gracias por la oportunidad.
De verdad que significa un montón, para todo el mundo.
No.
Me da que no sabe lo que quiere. ¿Qué diablos quieres?
¿Quién va ahora?
¡Keith!
- No. - Estoy de acuerdo.
- Eso no ayuda. - Es el peor.
Su merienda favorita eran los cruasanes,
lo cual era un poco trampa,
porque sus padres tenían una pastelería.
¡Era supercómodo!
Así que nos hinchábamos a cruasanes.
Y a pan. Hidratos. ¡Muchos hidratos!
Pero pasta no. ¿Qué cosas, eh?
Pero todo lo demás que hacían era un no parar de olores deliciosos.
¡No, no, no!
¡Eh, eh, eh!
Vale, lo habéis visto. ¿Lo estáis viendo?
Porque esto es la historia de mi vida.
No.
¿Alguno más?
No.
No ha funcionado.
Lo siento.
Da igual. Te tengo a ti.
Esto de emocionarse es agotador.
Vale, venga, vamos a la cama.
Bueno, ¿cómo ha ido?
No ha funcionado.
Bueno,
igual es mejor así.
Con todo este tiempo que se han pasado buscando niños nuevos
han dejado de buscar a los antiguos.
Pero sus niños se han hecho mayores.
Ya no los necesitan.
Todos los niños necesitan a sus amigos imaginarios.
Sobre todo cuando se hacen mayores.
Pero los han olvidado.
Nada que amas puede olvidarse.
Siempre puedes volver.
¿Cómo?
Los recuerdos
viven para siempre, ahí, en tu corazón.
A veces sólo tienes que dar con la forma de invitarlos a salir.
Para mí es el olor de la brisa marina.
O el sonido de unas pisadas caminando sobre la madera.
Y después
sólo cierras los ojos
y todo vuelve de golpe.
¿Vamos?
Creía que nunca me lo pedirías.
¡Esperad! ¡Esperadme!
No está mal, ¿no?
Me encanta. ¡Fíjate!
- ¿Es una flor? - ¡Qué monada!
¡Mío! ¡Quiero probar!
Gracias, amable señor.
¡Qué pasada!
¡Uy, qué buena pinta!
¡Es la mejor noche de mi vida!
¡Eh, miradme!
¡Adelante, queridos amigos!
- ¡Es fantástico! - ¿Puedo probar un poquito?
Luces fuera.
Deberías descansar. Mañana tienes un gran día.
¿Qué pasa mañana?
Tienes que parar.
Jamás.
Y ahí estaba yo, dándome mi último baño antes de ir al aeropuerto.
Normalmente, te levantas así, ¿no?
Haces esto y subes las piernas.
Pero yo no podía, porque tenía una pierna rota.
Bueno, ¿quieres más de esto?
Como no sabía qué sabor te gustaba,
- he pedido de todo. - No, está guay.
Lo has hecho genial.
Bien.
Vale.
¿Abuela?
¿Puedo hacerte una pregunta?
¡Por supuesto! Lo que sea.
¿Qué querías ser
¿cuando eras niña?
¡Vaya!
¿Qué? ¡Jo!
Menuda pregunta.
Pues yo siempre soñé con ser bailarina.
¿De verdad?
Perdona, no pongas esa cara.
Tu abuelo decía que yo era un bellezón.
- ¿Y te vio bailar? - ¡Claro que sí!
Tengo algo por aquí.
Ya ves tú. ¡Ay, qué cosas!
Esta es tu abuela.
Eres preciosa.
Bueno, eso pensó él.
Ese día me temblaba hasta el pelo.
O hasta las zapatillas.
- Ah, ¿sí? - Sí.
Verás, era el día más importante de mi vida,
porque creo que sólo seis colegios participaban en el concurso.
Era al otro lado del río, en una preciosidad de teatrillo.
Y todavía recuerdo
el sonido de la madera del suelo crujiendo.
Y la música brotaba de la orquesta como una ola.
Y cómo el polvo se veía en la luz al caer.
Y me hacía sentir como en un sueño.
¿Y qué pasó?
Uy, mi querida niña, pues que empecé a crecer.
Demasiado alta,
y desgarbada
y vieja.
Seamos sinceros, ¿quién quiere ver bailar a una vieja?
Bien, ¿quieres algo de postre?
Tengo un poco de helado. Bueno, eso creo.
Si es que no tiene hielo encima, claro.
¿Por qué se hará hielo encima del helado?
¡La que faltaba!
¿Está aquí?
- ¿Quién? - Blossom.
Ah, hola. Sólo he hecho para dos.
Prepararé más.
Eres la suya.
¿Es un acertijo? ¡Me encantan!
Mi abuela. Tú eres su ami.
Pues claro que sí.
Estilosa, adorable.
Me sorprende que no lo hayas visto antes.
Pues vamos.
Está ahí abajo. No se lo va a creer.
Be, ya lo ha intentado.
Estoy ahí con ella cada día.
Leo con ella, veo la tele con ella,
hasta pasé su fase de pilates con ella.
Y es que no me ve.
No hay nada que hacer si no se acuerdan.
Pues habrá que ayudarla.
Elizabeth.
¡Be!
¿Qué haces?
¿Qué estamos haciendo? Esto es ridículo.
¿Se puede saber qué estás haciendo?
¿Be?
¿Be?
¡Pero bueno! ¿Qué haces ahí?
¿Este es tu cuarto? Me gusta. Clasicorro.
Le he encontrado. Trabaja en la ciudad.
Te lo dije, yo puedo encontrar a quien sea, ¡donde sea!
¡Buena suerte, peque! ¡Todo depende de ti!
¡Top secret!
Espero que salga bien.
Pone que es en la siguiente manzana.
Tenemos que darnos prisa.
Vale, pues entonces vamos a repasar.
¿De verdad vamos a verle?
- Sí. - Vale.
¡Voy a verle ahora mismo!
No si vas tan despacio.
Bueno, pero no sé... ¿Cómo sabemos que es él?
Está todo aquí.
Sí. Es él.
¡Ay, madre!
No estoy preparado para esto. Creo que voy a vomitar.
- ¿Le ves? - ¡Se mueve! ¡Vamos!
- ¿Dónde? - Venga. Vamos, vamos. Rapidito.
¡Ah, tenía que haberme puesto traje!
¡Siguiente!
¡Ay, madre!
Le veo...
¡genial!
¡Miradle!
¡Super en forma!
Antes era, bueno, más como yo.
Parece que se ha hecho algo en el pelo.
Creo que es sudor.
¡Estoy superemocionado!
Es el momento.
Vale. Tienes que entrar.
Espera, ¿qué?
No puedo entrar ahí yo sólo.
Entra tú con él.
¡Oh, no! Va a ser que no.
No diría yo que los baños públicos son mi peor pesadilla...
¡Por favor!
Pero están en el top.
Y ha entrado. Entra tú, vamos.
"El 20 % del tercer trimestre del año que viene.
El 20 % del tercer trimestre del año que viene.
¿Cómo es posible, dirá?
¿Cómo es posible, di? ".
Venga, tío, contrólate.
Vamos.
Ahora o nunca.
"El 20 % del tercer trimestre el año que viene.
¿Cómo sé que es posible?
¿Cómo sé que es posible?".
Tú puedes.
¿Vale? Vas bien.
No llores.
Por favor, no llores.
Venga. Mírame.
No llores.
Vamos.
¡Ay, Dios!
¿Cómo ha ido? ¡Ay, madre!
Vamos.
La he cagado.
¡Qué asco! Venga.
¡Ay, Dios! ¿Se acabó?
- Cal, ¿voy a desaparecer? - Seguro que no funciona así.
¡Ahora sí! Creo que voy a vomitar.
Bueno,
lo has intentado.
No ha funcionado.
No lo entiendo, estaban el uno al lado del otro.
Tengo que vomitar. O tengo que comer. Una de las dos cosas.
A lo mejor el ambiente no era bueno.
La verdad es que la música era horrible.
Sí, está claro que tengo que comer algo.
Me muero de hambre.
Eso es.
¿El qué es?
No le pierdas.
¿Puedo ayudarte?
Sí.
Vengo a traer un paquete.
NOMBRE: BLUE COLOR: MORADO
PERSONA: JEREMY ♪ PADRES CON PASTELERÍA
Sr. Griffith.
Ya puede pasar.
Todo irá bien.
Vale.
Hola a todos. Gracias por atenderme hoy. Es un placer estar aquí.
Creo que va a ser muy interesante.
Ha sido tan...
Ha sido tan...
FELICIDADES
Enhorabuena.
Lo has conseguido.
Lo hemos conseguido.
Los dos hacemos un gran equipo, ¿no crees?
Sí, lo creo.
- Vale. - ¿Y te pusiste las pulseras?
Sí, claro. Tenía los brazos cubiertos de pulseras.
Muchas gracias.
¿Dónde estabas?
Perdona, estaba con unos amigos.
Ven. Vamos, ven aquí.
No pasa nada, abuela.
Estoy bien, te lo prometo.
Tú no.
Tu padre.
Pero seguro que está bien.
Sólo coge lo que necesites y vamos a por el coche.
¿Dónde habré puesto las llaves?
No puedo hacerlo.
No puedo hacerlo.
Tranquila.
Todo irá bien.
Tienes que ayudarme.
¡Eh! Estoy aquí.
No puedo hacerlo otra vez.
¿El qué no puedes?
Decir adiós.
No lo hagas.
No sé qué decir.
¿Qué le digo?
Cuéntale una historia.
Gracias.
- Espere aquí, el doctor vendrá enseguida. - Muy bien, gracias.
¡Be!
Tu padre ha tenido un día muy largo.
Necesita descansar.
Hola.
Oye,
he estado preparando esa historia.
Y ya puedo contártela.
Es una historia sobre
una niña.
Una niña que estaba tan triste
y tan asustada
que hizo todo lo posible por aislarse del mundo
y así no tener que volver a sentir nada.
Pero no pudo.
No pudo porque tenía una persona,
una persona mágica,
que, por mucho que ella intentaba alejarlo,
por mucho que ella intentaba hacerse mayor,
él no la dejaba.
Siempre se abrazaba a ella
más y más fuerte.
Y lo más curioso es
que ese es el único sitio donde ella se siente a salvo.
Es el único sitio donde ella quiere estar.
Así que no puedes irte a ninguna parte.
Soy sólo una niña.
Por favor, papá, por favor.
Por favor.
Es una historia muy buena.
¿Cómo sigue?
Te quiero.
¡Se ha despertado! Se ha despertado.
¡Eh!
Abre la puerta.
¿Hola?
¿Quién anda ahí?
Abre la puerta.
¿Estás intentando entrar ahí?
Sí. Mi amigo vive aquí.
¿Tu amigo?
Me ha ayudado y quería darle las gracias.
Oh, lo siento mucho.
Aquí no hay nadie.
Bueno,
creo que ya está todo.
Siempre puedes volver.
NOMBRE: BLOSSOM NIÑA: MARGARET
AFICIÓN: TOMAR EL TÉ PROPÓSITO: BAILAR
NOMBRE: LEWIS NIÑO: CHARLIE
¿Lo tienes todo?
Vale, ahora vuelvo.
MAMÁ - PAPÁ - YO
Ah, ya bajaba yo a despedirme.
Eras tú.
Siempre fuiste tú.
Perdona, siento muchísimo no haberme acordado antes.
Estarás pensando
que ya no te necesito,
que me he hecho mayor.
Así que...
he venido a decirte
que siempre te necesitaré,
sobre todo cuando sea mayor.
Sólo tengo que cerrar los ojos
y todo volverá de golpe.
- Qué asco. - Qué asco.
Cuando era pequeña,
recuerdo que contaba una historia.
Y, según me hago mayor, a menudo miro atrás
y dudo de ciertos detalles.
Pero, cuando pasa eso, siempre me digo lo mismo,
que debo respirar hondo...
y decirme a mí misma:
"Imagina que... ".
Todo irá bien.
Le irá bien.
¿Qué?
¿Subimos?
¡Ay, madre!
¡Danny! ¡He vuelto!
¡Te veo bien! ¡Me encanta la barba! ¿Cuántos años tienes?
¡Top secret!
Paso de él.
Venga, vamos.
Tú puedes.
Venga, vamos.
¡Hola!
¿Puedo reconocerte una cosa?
No sé lo que es un "pizza roll".
Tenía que haberlo reconocido antes.
- ¿Pesa mucho? - Un poquito.
No te preocupes, ya meto yo el resto.
¿Vale?
¿Qué pasa, Keith?
¡Un, dos, tres, cuatro!
EN MEMORIA DE NUESTRO AMIGO LOUIS GOSSETT JR.
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