All language subtitles for Los amigos (Deaf Smith . Johnny Ears) 1972 ESP

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Original subtitles

"Yo soy Johnny Ears.

Ese que han visto antes es Erastus 'Deaf' Smith.

Él es el que vale, es un héroe.

Yo, en cambio, soy poca cosa.

Mírenlo, ahí lo tienen.

Yo le veo casi siempre desde este punto de vista, por detrás.

Él siempre va delante, no se cansa nunca,

y todo lo hace con una maldita seriedad.

Para llamarle tengo un método expeditivo:

a pedradas.

Ustedes no oyen lo que le estoy diciendo,

porque él tampoco oye, es sordomudo.

Pero entiende, entiende que ya me tiene harto,

y comprende también a dónde le estoy mandando".

El reloj, ¿me lo dejas ver otra vez?

Tengo hambre.

¿Esto qué es?

Este sería capaz de comer boñiga de búfalo.

No tienes sensibilidad, Deaf.

"Es inútil que te vuelvas, desgraciadamente no me oyes.

¿Pueden decirme cómo se arreglaría para hacer todo eso sin mí?

Aquí está el muy leal mayor McDonald leyendo la carta

en la que el presidente le anuncia que estamos a punto de llegar".

(Piano)

(RÍEN)

-Estaos quietos, niños, dejad tranquila a vuestra hermana.

Idos a jugar, vamos.

(Piano)

La guerra con México ha terminado,

ha nacido la nueva República de Texas.

El presidente Houston está trabajando para integrar la nueva República

a los Estados Unidos de América.

Pero fuerzas rebeldes, ayudadas por un poder extranjero,

están conspirando contra él.

Houston, ocupado en reorganizar las fuerzas de Texas,

envía a su fiel explorador Erastus "Deaf" Smith

y a su compañero Johnny Ears para acabar con la conspiración.

(Música cabecera)

Margaret, no te inclines tanto.

(Disparos)

Vosotros, por ahí.

(Cristales rotos)

(Disparos)

-¡Ah!

(Disparos)

(GRITAN)

(Disparos)

(GRITAN)

-¡Registrad toda la casa, que no escape nadie!

-¡Mamá, mamá! -¡Los niños!

-¡Tengo miedo! -¿Dónde está mamá?

(Disparos)

(GIMEN)

(Disparos)

(Música)

-Erastus Smith, un sordomudo.

(Música tensión)

-General Morton, las órdenes han sido cumplidas,

no ha quedado nadie vivo.

(Música)

(ADMIRADO) Oh.

¡Mi abuela, qué trasero!

(Música animada)

(Música)

¿Has visto a esa?

Ella quería, pero...

Yo no he querido.

(Música suave)

(Música tensión)

Hermanos, somos afortunados.

La Divina Providencia por fin nos ha enviado al general Morton,

que nos guiará en la afirmación de nuestra independencia.

Es el hombre fuerte, el hombre...

-Nunca conseguí inculcarle el sentido de la medida.

-Texas podrá decidir libremente su propio destino,

porque el general Morton...

-A propósito de las cartas encontradas en casa de los McDonald,

tened los ojos bien abiertos, y coged al sordomudo.

-Bien, mi general. -Esos tratados de anexión

los ha firmado el señor Houston, no nosotros.

(GRITAN A FAVOR)

-Y que tengan cuidado los enemigos de la patria, los disidentes.

Todos los que han colaborado con Houston lo pagarán muy caro.

(APLAUDEN)

-¿Entendido, senador?

(APLAUDEN)

-Houston quiere arrebatar Texas a los texanos, esa es la verdad,

pero no se lo permitiremos nunca.

-¡Tú eres un cura vendido, viva la Federación!

-¡Cállate, traidor!

(Gritos, disparos)

(Disparos)

-¡Soltadme, cobardes!

(Gritos)

-Lo siento, señor Smith, es demasiado tarde.

Ya le dije al presidente Houston que era preciso actuar con presteza,

pero él prefiere la política a la acción.

Morton se ha puesto de acuerdo con los alemanes,

su emisario ha llegado ya.

El emisario alemán ya está aquí.

No, aquí en el pueblo, se entrevistarán en la finca de Morton

creo que esta noche.

Ese es el presidente de la República Independiente de Texas,

el general Lucius Morton.

Aquella es Hester, la mujer de Morton, una McDonald.

La familia era la única que se oponía a Morton,

y él los ha exterminado a todos.

Pobre Hester, está dominada por su marido,

será terrible cuando lo sepa.

(LLORA)

(Música tensión)

(GIME)

Confiaba en que no fuese verdad, no podía creerlo.

Hacía mucho tiempo que no les veía,

Morton me había prohibido verles.

Es mi marido,

y le obedecí.

Cuánto odio,

cuánta sangre.

¿Por qué me ha traído aquí?

¿Qué?

¿Le ha enviado a usted para impedir todo esto?

(Música dramática)

¡No, no, déjeme!

¡No me obligue a mirar!

¡Es horrible, no quiero verlos, no!

(LLORA)

¡No!

(GIME)

(LLORA) ¿Qué quiere usted de mí?

(GIME)

¿Qué he de hacer para ayudarle?

General, brindo por el futuro dictador del nuevo Texas.

-Presidente de la República Independiente de Texas.

-Naturalmente, presidente.

Por supuesto mi país desaprobará oficialmente el golpe de Estado,

espere a oír las indignadas protestas de costumbre, gritaremos fuerte.

-Cuanto más griten ustedes, tanto mejor para mí,

por lo menos al principio.

-Seis meses de paciencia. Después, todo se allanará

y reconoceremos su Gobierno.

Mientras tanto, le suministraremos todo lo que sea necesario.

Como sabe, las armas ya han pasado la frontera,

son armas nuevas, armas formidables, hasta ahora desconocidas en América.

-Estamos ansiosos de recibirlas.

Resumiendo la situación, estos son nuestros puntos clave,

y desde aquí lanzaremos la ofensiva.

(SUSURRA) Acuérdate, borracho.

A ver cómo lo haces.

No exageres, cuidado.

(Pianola)

Hola. ¿Qué traigo para beber?

¿Dos qué?

Oiga, amigo, ¿dos de qué? Dos de ron.

Para mí doble, para él solo un dedo, tiene poco aguante,

y no le diga una palabra.

(Pianola)

Enhorabuena, todos estamos con ustedes.

-Contábamos con ello, gracias.

-Bueno, reverendo ¿a qué estamos esperando, cuándo empezamos?

-Antes de lo que se imagina, pronto, muy pronto.

(APLAUDEN)

(Pianola)

-Doble para usted, y sencillo para el señor.

No, este es el mío.

¿Usted quiere algo? Cobrar.

Ah.

Págale.

(Pianola)

¿De dónde venís vosotros?

(RÍE)

De Uvalde.

Bonita ciudad, bien hecho en uniros a nosotros.

No fallamos nunca.

Sois unos valientes, brindemos juntos.

Mi amigo ya ha bebido demasiado, y el alcohol le pone de mal humor,

se vuelve peligroso.

No me importa.

Nadie le dice que no a James...

cuando invita.

Si alguien le pone las manos encima, se enfurece como un toro.

También yo me enfurezco con quien no me acepta un trago.

Tiene que beber, ¿me has oído?

Cuidado, rubio, que tampoco a mí me gustan los matones.

¡Yo también me enfurezco! ¡Y yo también!

"Este bruto va en serio, es mejor ser prudente".

Ahora os voy a llenar la barriga de plomo a los dos, ¿entendido?

Bonita hospitalidad la vuestra, muy acogedores.

Los muchachos están un poco excitados,

dales a esos un poco de café.

Sed bienvenidos.

Sentaos, nadie volverá a molestaros.

Gracias, muy amable.

(Pianola)

¿Qué diablos hacemos aquí? Vámonos a nuestra mina.

¿Sabes qué haré con las primeras pepitas que encuentre?

Iré a ver a Frankie el herrero

para que me haga un par de espuelas de oro macizo.

Y me compraré además un buen reloj, igual que el tuyo.

Y a ti quiero regalarte algo que te va a gustar mucho.

Un sonajero nuevo, de oro también, como mis espuelas.

¿Qué te parece?

(RÍE)

(Pianola)

Pero si a esta la conozco.

No es usted el único que ha tenido ese placer,

es la mayor atracción de esta ciudad.

¿Una acróbata?

No, una prostituta.

(Pianola)

Es la chica del río, y es una fulana.

Oiga, ¿dónde pue...?

¿Quiere decirme donde puedo...?

(Pianola)

(Risas femeninas)

(Gemidos)

Guapo, ¿estás a gusto conmigo?

-Qué locos, estaos quietos.

(RÍEN)

-¿Qué, se divierte, verdad? Sí, claro.

Entonces, son 10 dólares.

¿Por qué, si aún no he hecho nada?

Si uno quiere estar aquí, ese es el precio.

¿Solo por sentarse? Exacto.

Me quedo de pie.

10 dólares solo por poner el trasero sobre una silla no los pago.

(Conversaciones superpuestas)

(RÍEN)

Será mejor que te calles.

Oye, puedes pedirme que renuncie a todo, ¿entiendes?

Pero a mí necesaria ración de hembra, ni lo intentes siquiera.

(Conversaciones superpuestas)

Esto por mí,

y por mi amigo.

¿Otra vez tú? ¿Qué hace?

Quítese de en medio. ¡No!

Perdón, señor, ¿le he hecho daño?

¿Por quién me has tomado? Quieto.

Idiota, patán, canalla.

Qué modales.

¿Por lo menos ha pagado este, miss Porter?

Quítame esas cochinas manazas de encima, suéltame.

¡Y no empujes, que sé ir sola!

¡Miss Porter!

¡Miss Porter!

¡Suéltame ya de una vez, puerco!

¡Déjame en paz, granuja, te he dicho que me sueltes!

¡Ay, ay!

Suéltame tú, quiero hablarte a solas, con calma.

¿Tú quién eres, y de dónde sales?

Si quieres saberlo, soy de origen español.

Oh, claro, fogoso, un hombre ardiente.

Ardiente, sí, y voy a decirte sin rodeos

que no he venido a charlar contigo, a perder el tiempo.

He venido...

a entablar relaciones formales.

¿Qué relaciones, ni qué cuerno?, aquí solo se viene a una cosa.

Pero contigo, bigotudo, no quiero tratos.

¿Qué es lo que no te gusta de mí?

El olor, apestas, y no tienes modales.

Eh, un momento, aguarda.

Esta peste es la del auténtico macho.

Puede ser, pero es mejor que te des un bañito.

(Conversaciones superpuestas)

¿Qué? Con ciertos salvajes no quiero ir.

Ese señor a quien te refieres ya ha pagado por ti,

con que anda, vuelve arriba, sube.

(Música suave)

Fuma usted unos cigarros excelentes, señora. ¿Habanos?

(TOSE)

(TOSE)

(Música)

¿Te gustan las ligas?

Es tuya, te la regalo.

No, es un regalo.

Te he hecho un regalo.

Puedo hacértelo, ¿verdad?

Anda, sube.

-Pero qué pesados sois. -Buenas noches.

(Música tensión)

(Música)

Él y yo un día seremos muy ricos.

Hemos comprado una mina de oro.

(RÍE)

Figúrate, hasta el más miserable de por aquí posee una mina de oro.

Imagínate que yo tengo cinco,

y a todas les he puesto mi nombre, Susie.

Lo malo es que hasta ahora no he sacado más que pedruscos.

Bueno, hay minas y minas.

En la nuestra basta con hacer un agujero, meter la mano...

y ya te llaman señor.

¿A qué esperas? Corre, y haz el agujero.

Qué más quisiera,

pero ese siempre tiene otras cosas que hacer,

y no puedo dejarle solo.

(Ambiente callejero)

¿A qué esperas para apartarte, imbécil?

-Eh tú, ven aquí.

-No, no es él.

-Está bien, lárgate.

-¡Eh, oiga!

¿Adónde va usted?

Adónde voy...

Sabe muy bien adónde voy.

Bueno. Venga, amigo, si no, ¿para qué me has hecho subir?

Oye, precioso, si te desnudas del todo son 20 dólares más,

se necesita más tiempo.

No me importa el tiempo.

En lugar de 20, te daré 40,

a cambio de un pequeño favor.

Solo quiero una información.

Esta noche has estado con un joven, ¿verdad?

Bueno, ¿y qué?

Nada, quisiera que me contaras lo que sabes de él.

Escucha, encanto, yo aquí trabajo, no me dedico a hacer preguntas.

Está bien, ¿lo ponemos en 50?

-¡Ha llegado nuestro momento!

Que venga el presidente Houston, no se librará del castigo,

pagará su traición.

-¡A la horca los traidores!

-¡Aquí le esperamos, para darle su merecido!

(Música dramática)

(Disparos)

¡Viva la independencia de Texas!

(Música)

-Me da la impresión de que usted

es de los que saben apreciar las buenas armas.

Vi que esta mañana la contemplaba en el escaparate.

(AMARTILLA)

¿Le interesa comprarla?

(HABLA EN ALEMÁN)

(Disparo)

De modo que crees que está a punto de organizarse la gorda,

y no hay tiempo que perder.

Y eso lo has deducido espiando la entrevista

del general Morton con otro individuo.

¿Estás seguro de que entendiste bien?

¿Qué pasa, te molesta?

Todo lo que hago te molesta.

Bueno, pues me voy.

Me resultas demasiado quisquilloso.

(Portazo)

(Música tensión)

(EBRIO) Te apuesto una botella a que aguanto más que tú.

(EBRIO) -¿Ves como no aguantas nada?

Aún tendré que llevarte a casa a cuestas.

-¿Tú a mí? Estaría bueno. (RÍEN)

(INTENTA GRITAR)

Escucha, si de verdad me quieres, sácame de aquí.

De acuerdo, te sacaré.

Y ahora dime, ¿adónde podemos ir?

Donde te parezca, en esa mina tuya quizá encontremos algo.

¿Algo?

Ya te dije, basta con hacer un agujero, y sale oro.

Entonces, vamos allí.

No puedo.

(ENFADADA) ¿Por qué no?

Escucha, tesoro,

hasta para hacer un agujero se necesita dinero, ¿qué te creías,

que se puede excavar con las manos?

Vaya agujero que saldría. Espera.

Mira, aquí hay 100 dólares, y tengo otros 100 depositados en el banco,

mañana por la mañana los sacaremos.

Toma,

aquí está el dinero.

Yo hago las cosas en serio, ¿lo ves? ¿Y tú?

No puedo dejarle solo, y mucho menos ahora, me necesita.

Muy bonito, ¿y yo no?

Entonces, ¿prefieres quedarte con ese?

Ese se llama Erastus. No sé cómo se llama.

Te digo que se llama Erastus. Ahora voy a decirte yo una cosa:

si prefieres quedarte con él en vez de irte conmigo, eres un marica.

Ese insulto no te lo permito.

(GRITA)

¡Auxilio, auxilio!

(GRITA)

-Subamos a ver qué pasa. -Vamos, rápido.

(LLORA)

-Pobrecillo, no estaba acostumbrado a las mujeres,

se ha pasado de rosca.

Y decía que el cielo le protegía. Apártese.

(RÍE) Se ve que ahí arriba gastan bromas pesadas.

(RÍEN)

(Arpa de boca)

(RÍE)

(RÍEN A CARCAJADAS)

-¡Basta, fuera!

Salid de aquí, idos todos, fuera, fuera.

La mano de la justicia ha castigado a ese hijo de perra,

y la mano de la justicia, ¿sabes?, es la de cierto amigo mío.

(GIMEN)

(SORPRENDIDO) Deaf.

Eres formidable, cómo te las has arreglado con el cura, ¿eh?

Susie, este es mi amigo, Erastus Smith.

Encantada de conocerle. Sí.

Deaf, ya te lo dije una vez, no te entrometas en mis devaneos amorosos.

¿Yo, un devaneo? Perdona.

¿Por qué te dejas dominar por este tipo?

¿Qué prisa hay? ¿No eres ya mayorcito?

Eres amigo mío, no puedes portarte así conmigo.

¿Qué significa esto? Le he dado mi palabra, Deaf.

Susie, mañana te llevaré conmigo, te lo juro.

¡Espérame, volveré mañana!

(Música)

Según tú, el general Morton recibe armas de los alemanes, ¿verdad?

¿Adónde las llevan, al desierto?

Quedándonos en Austin, las habríamos visto pasar, pero no, señor.

Si lo sabes, dime dónde vamos a encontrarlas, ¿bajo las piedras?

En estas montañas no hay nada.

(Música)

¡Sordo del demonio!

(Continúa música)

¿Qué pasa?

¿Hueles a quemado? Aquí lo único que quema es este maldito sol.

(Música tensión)

(Música suave)

Mira esos hijos de perra, dónde...

¿Que tú y yo hemos de ir allí...

y entrar?

Tú estás loco.

Supón que conseguimos entrar.

¿Cómo diablos salimos, eh?

Se me ocurre una idea.

Regresemos a casa del viejo Houston, le contamos lo que están preparando.

En cambio, si nos matan, ¿quién va a contárselo?, dime.

Escúchame, cabezota, yo no quiero que me liquiden estúpidamente.

Yo no voy a entrar ahí.

Y tú tampoco.

Quieto, espera.

Tengo una mujer, una chica estupenda, que me gusta.

Incluso la quiero.

Ahora por lo menos tendré a alguien que me espere cuando vuelva a casa.

¿Te das cuenta?

Estarás con nosotros, seremos una familia.

¿No comprendes por qué no quiero morir?

Tal vez yo no sea nadie, pero le tengo aprecio a mi piel.

Y Susie me quiere de veras, esta es la prueba, este dinero es suyo.

Son sus ahorros, y me los ha dado a mí, ¿comprendes?

(FURIOSO) ¿Adónde vas?

¿Qué crees que podrás conseguir?, dime.

Solo te preocupa ser un gran hombre, ¿no?

Erastus Smith hace lo que nadie es capaz de hacer.

Necesitas convertirte en héroe para sentirse alguien;

de lo contrario, revientas.

Trata de meterte en esa cabeza hueca que eres sordomudo,

y que sin mí no eres nadie.

No cuentes conmigo.

¿Está claro, está claro? ¡No cuentes conmigo!

Adelante.

Anda, defiéndete.

No, no me digas que tienes miedo.

Vamos, adelante, hijo de perra. ¡Adelante!

¡Vete, ve a que te maten!

(Música tensión)

(Música dramática)

(Conversaciones superpuestas)

¿Cuándo van a llegar esos carros? -Eh, vosotros, venid conmigo.

(Conversaciones superpuestas)

-Vamos, arriba.

-Dejadlo aquí.

-Vamos, vamos.

-Tú, ayuda un poco. -Ya voy, enseguida.

-Vamos con esas dos cajas aquí.

-Esos caballos.

-Vamos, vamos.

-¡Vamos, vamos!

-Ayuda un poco, ¿quieres?

Venga.

(Conversaciones superpuestas)

-Sí, teniente, a sus órdenes.

-Venga, vamos.

-Hay que llevar más sacos terreros, ¿eh?

-Cubrid esos barriles de pólvora con una lona.

-Cinco cajas más de rifles.

-¿Cuándo van a llegar esos carros? -Ya solo es cuestión de horas.

-Venga. -Cuidado, cuidado con estas cajas.

-¿Cuánto tiempo se necesitará para enseñar a mis hombres

el manejo de las nuevas armas?

-¿Cuánto tiempo me concede? -Nada.

Nos pondremos en acción mañana mismo.

-Diré a mi instructor que haga lo que pueda,

son armas perfectas, de fácil manejo.

-Eh, Mark, ¿hay novedad?

-Vamos.

(Conversaciones superpuestas)

-Qué mal sabe esto. -Sí, es una porquería, como siempre.

-¡Eh, tú!

(Disparos)

-¡A los caballos, perseguidle! -¡Vamos!

-¡Rápido!

(Música acción)

(Disparos)

(Música tensión)

(Disparos)

(Disparos)

(Música tensión)

(Disparos)

(Disparo)

(Disparos)

(Disparo)

(Música tensión)

(Disparos)

¡Ah!

¡Ah!

(Música tensión)

Anda, devuélvemelo, ánimo.

Este lo guardo para el general, pero, ¿dónde se lo ponemos?

(RÍE)

Lo siento mucho, Deaf,

no oirás la explosión más importante de la historia de Texas.

(RÍE) La verás, es cierto.

Toma.

(Música)

Mirad eso, ha vuelto a meterse en el agua.

(HABLAN A LA VEZ)

-A ver quién llega primero.

(HABLAN A LA VEZ)

(Música tensión)

(HABLAN A LA VEZ)

-Vamos a tirarles piedras.

(HABLAN A LA VEZ)

(Música tensión)

-Adiós. -Hasta siempre.

-Adiós. -Adiós, adiós.

(Música)

(RÍE)

Y esto, ¿cómo funciona?

-En lugar de uno solo, tiene 26 cañones giratorios,

que disparan uno tras otro a medida

que el cartucho se encuentra delante del percutor.

Se puede efectuar un máximo de 150 disparos por minuto.

En cada uno de estos cargadores hay 96 cartuchos.

Cartuchos normales como los de fusil, ¿veis?

Un casquillo que contiene pólvora y la bala.

No hay problemas,

todo lo que tenéis que hacer es poner el cargador encima de esta ranura,

y apretarlo con fuerza.

Es muy sencillo, ¿no?

Lo haré otra vez.

Basta un golpe seco, y ya está cargado.

Ahora, alzando esta palanca, el arma queda desbloqueada

y lista para disparar, ¿veis?

Podéis maniobrarla apuntando en cualquier dirección.

La capacidad de fuego es igual a la de un pelotón, ¿está claro?

Prueba tú a cargar y descargar, anda.

-Nos dividiremos y avanzaremos en dos frentes:

desde el norte,

y desde el oeste.

Objetivo: la ciudad.

Hay que apoderarse por sorpresa de los puntos clave,

solo así haremos salir de su escondrijo a nuestros enemigos.

-Y exterminarlos, son rebeldes, general.

-¡Fuego, fuego, fuego!

-¡Vamos, deprisa!

-¡Moveos, venga!

¡Deprisa! -¡Tú, vamos, corre!

-¡Todos a apagar el incendio, rápido, no perdáis tiempo!

Golpead fuerte con esas mantas.

¡Vamos, traed más cubos de agua!

(Disparos)

-¡Traed agua!

(Disparos)

Maldita sea, ¿cómo funciona esto?

Estúpidos, ¿a qué diablos esperáis? ¿No veis que no sabe manejarla?

(Disparos)

Prueba tú.

(Disparos)

¡Vosotros, disparad desde esa ventana. Vosotros, desde allí!

-Sí, señor. -¡Moveos!

(Disparos)

Subid al tejado con dinamita, rápido.

(Disparos)

(Explosión)

(Explosión)

¿Qué?

Ah.

(Disparos)

Incendiad el carro, y empujadlo hacia ellos.

(Disparos)

¡No os escondáis ahí, adelante!

(Disparos)

(Disparos)

(Disparos)

(Disparos)

(Disparos)

(Disparos)

(Disparos)

(Disparos)

(Disparos)

(Disparos)

(Disparos)

(Disparos)

(Explosión)

(Explosiones)

(Disparos)

(Disparos)

(Disparo)

(Disparos)

(Disparos)

(Disparo)

Ese es tuyo, Deaf.

Estoy desarmado.

(Disparo)

¿Estará bastante cargado? ¡Uy!

(RÍE)

Mi abuelo siempre decía: "Llena una marmita de agua,

échale tres onzas de café, y ponla a hervir.

Después, mete dentro una herradura, y si la herradura se hunde,

añade más café". (RÍE)

Díselo tú.

El café.

Anda, bebe, Deaf, que eso reanima.

Para luego he pensado un bonito programa:

iremos al río a pescar truchas.

Hay que unir la utilidad a la distracción,

porque una vez pescadas, Susie las guisará.

Oye, tú sabes guisar, ¿no?

Y nos las comeremos.

¿A qué diablos sabrá el pescado?

La verdad es que ya ni me acuerdo.

Cuando yo te lo haya guisado, no lo olvidarás nunca más.

(RÍEN)

(GIMEN)

(Música)

(Música tensión)

¡Deaf!

(Música créditos)

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