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De acuerdo.
Puse unas vitaminas prenatales en tu bazofia, Portia.
Portia, cariño, no te sientas presionada
para que tu cuerpo se recupere justo después del parto.
¿Sí, cariño?
Ama tus curvas.
Sí, así eres tú.
Ah… Es mi mamá. ¿Parezco cansada?
No. Para nada. ¿Yo?
- No. Te ves genial. - Gracias.
Hola.
¿Por qué se ven tan cansados?
- Estamos muy despiertos. - Sí.
- Bien despiertos. Hola. - Ahora estoy inseguro…
- ¿Qué es ese ruido? - Es Portia.
Debe ser difícil alimentar a dos cerdos.
Tenemos un cerdo.
¿Sí? ¿Y qué hay de él?
Buen día a ti también, Donna.
Debería darte vergüenza, Beau.
Eres un gorrón. Consigue un trabajo.
Tengo un trabajo. Soy granjero.
- Mamá, no. - Yo cosecho.
Y tú eres una mujer al teléfono que no puede herir mis sentimientos.
- Bueno. - Sí, claro.
Estoy pensando en visitarlos. Tengo que salir de la ciudad.
Quieren quitarme las pajillas.
- Bueno. - Genial.
- Está bien. - ¿Cuándo sería?
Sí, ¿cuándo vendrías?
- Debo irme. Estamos despegando. - ¿Qué?
- Nos vemos. - Mamá.
Está en camino. Está volando.
Voy a gritar por 17 minutos. Y luego me prepararé.
De acuerdo.
NEBRASKA LA BUENA VIDA
¿Tengo que usar esto? Mi cuello tiene claustrofobia.
Ella te lo regaló. Te dará minutos más de su buen humor.
Los necesitarás. ¿Por qué nos visitará?
¿Crees que esté en bancarrota o algo?
- ¿Es posible? - No.
Se habría ido del país si fuera así.
Odiará estar aquí.
Querrá que nos mudemos a Nueva York.
Le diremos que no.
- La granja está bien. - Sí.
- Y lo hacemos bien. - No me manipulará.
- Estoy bien. - Bien.
- Me suda el cuello. - Hola. Qué miedo.
Sí, está goteando.
- Hola. - Ahí está mi niña.
- Mamá. - Cielos.
Me encanta lo que te pones en el pelo.
Hace mucho que no me lo lavo.
Lo que sea que estés haciendo, te funciona.
Mike, me encanta el suéter.
Todo se ve genial.
La granja está increíble. Todo es fantástico.
- Sí. - Me encanta este lugar.
- Sí. - Vine hasta aquí, ¿no?
Genial.
¿Por qué es tan amable?
Jamás me había abrazado.
Reorganicé el estante para que sea más eficiente.
Solía tener calabaza, tomate, maíz, col, lechuga.
Ahora tiene lechuga, calabaza, tomate, maíz, col rizada.
Mucho mejor.
¿Te gusta la campana de entrada?
Con garantía por 5000 campanadas.
Son muchas campanadas.
Buenos días, Rudy.
Cada día que veo tu cara, es un muy buen día.
¿Eres miembro del club de Connie? ¿O puedo inscribirte?
¿Qué diablos es el club de Connie?
No lo sé, pero quiero ser presidente o tesorero.
No, es un programa de premios.
Brandon, ¿puedes ir a ver si ya llegó mi orden de madera?
Lo haré.
Pero, Rudy, piensa en unirte al club.
Si juntas diez estrellas Connie,
te ganas cinco monedas Connie.
Ay, Dios.
Señora, ¿quiere…?
Rudy. Tienes que ayudarme.
Brandon me vuelve loca. Su cerebro no se apaga.
¿Puedes distraerlo, por favor?
Haré lo que me pidas, excepto ejercicio.
No me gusta. Y no quiero ser musculoso.
Vaya, miren a esta magnífica mujer.
Exuda confianza, ¿no?
Es magnífica. Yo era un desastre en el tercer trimestre.
Iba a ser un parto en el agua. Pero empezó a beber de la piscina.
- Y creímos… - Hizo otras cosas en el agua,
y era muy perturbador que la bebiese.
Sí. De repente tengo ganas de un sándwich.
- Claro. - De acuerdo.
Hola. Sí. ¿Qué?
Hola, Donna.
Hola.
¿Cómo estás? Es un placer conocerte en persona.
- Igualmente, Connie. - Siento que te conozco desde el teléfono.
Por cierto, debes dejar de denunciar a Mike por secuestro.
Ah, esas son bromas telefónicas.
Así nos divertimos con las chicas del mahjong.
Lo siento. Esto es lo que queda.
Todos piden para llevar. Me aniquilaron.
Es época de cosecha. ¿Recuerdan?
- Sí. - ¿Qué?
- ¿Hablaron de la cosecha? - Sí. A veces me llama,
y hablamos. Pero lo que realmente quiere saber
es por qué son los únicos que no cosechan.
- ¿En serio? - Y qué puede hacer al respecto.
- Hablamos luego. - Gracias, Connie.
- Si necesitas algo, avisa. - Gracias.
- ¿Por eso estás aquí? - ¡No!
- Mamá. - Es pura coincidencia.
¿Coincidencia?
Pero si mi hija va a ser granjera,
será la mejor granjera del estado.
- Y deberías estar cosechando. - Mamá. No.
- No funciona así. - Y haré que suceda.
Mamá, no tenemos nada que cosechar.
Todavía. Dame 24 horas.
Donna, no funciona así.
Reconstruimos la tierra con cultivos.
Sí, eso.
¿Sabes qué? No sé de qué hablas.
Pero sí sé algo. ¿Te acuerdas, Rio?
Cuando sacaste 1350 en tu examen,
y luego te esforzaste mucho
y llegaste a 1420.
Es verdad. Aún sé muy bien las palabras con "V".
No quiero ser vanagloriosa.
Mamá, estamos bien.
La granja es genial. Nos va muy bien.
Y quiero que respetes que nos esforzamos mucho.
- Respeto que lo intentes. - Genial.
- Eso queremos. - La gente
dice eso cuando no tiene éxito.
¿Quién lo dice?
La gente.
Este es mi proyecto. Hago hombres con cucharas.
¿Quieres conocer el proceso?
Sí.
Dime qué pasos llevaron a esto.
Primero, espero que la cuchara se muestre.
Y la doblo.
¿Y este es el proyecto urgente para el que mi mamá me necesitaba?
No es la única.
Randy también está entusiasmado.
Pasé el último año desmantelando minas
para que convoyes humanitarios llegaran a zonas de guerra.
Pero sí, parece importante.
Ahora esperamos la curva.
¿Alguna vez pensaste en cambiar las cosas?
Dar un salto creativo.
¿Hacer mujeres con tenedores?
Lo intenté. Pero el diente del medio es el problema.
No. Piensa en grande.
Perros con cuchillos.
Oye.
Ni lo intentes, asqueroso.
¿Donna?
- Soy Beau Bowman. - ¿Qué diablos haces?
Esta es mi habitación. Aquí duermo.
¿Tu habitación? ¿En serio?
¿Pagas alojamiento y comida? No lo creo.
Ve a dormir al sofá.
No. Conduje la cosechadora todo el día.
¿Es mi culpa que eligieras el trabajo manual como estilo de vida?
Bien.
Compartí la cama con un hombre durante 25 años sin sexo.
Creo que aguanto una noche más.
¿Qué debía hacer?
Ay, basta. No te creo.
- Eres muy malo. No puedo. - Lo juro.
Mamá.
Hola.
- ¿Qué…? - Adivina qué.
Beau te dará un acre de tierra para cosechar.
- ¿Qué? - No pude negarme.
Me presionó mucho.
- Basta. - Es verdad.
Fantástico.
- Ay, Dios. - Sí.
Ignórenme. Solo me llevaré las cucharas.
Mamá, él es Rudy. Rudy, mamá.
¿Rudy? Hola, Rudy.
Hola.
Eres la mujer más elegante que vi de cerca.
Pero no de lejos.
- Bueno. - Lo siento.
Donna, esto es un placer.
- Hace meses… - Sí.
…que no comemos un buen bagel.
No sé qué son las alcaparras, pero estoy en el cielo.
- Tienes migas. Te limpio. - ¿Sí?
¿Crees que tuvieron sexo?
- Y más de una vez. - ¿Qué?
Beau y yo hablamos anoche en la cama.
Y decidimos…
Cuanto más crema, mejor.
…que te dará una parcela de tierra para cosechar y pagar su alquiler.
- ¿Qué? - Tu madre es una mujer muy persuasiva.
Todo lo que coseches en ese acre será tuyo.
Se correrá la voz de lo buena que eres cosechando,
y la gente querrá que asesores sus granjas.
- No. - Esto es…
- No necesitamos tu caridad, Beau. - …increíble.
Tendremos que rechazar la oferta,
más allá de que nos fascinen
los eventos que rodearon la negociación.
Mike, ¿estás loco? ¿Por qué rechazas tierra gratis?
Es tierra gratis.
Y creo que deberíamos hacerlo, ¿no?
Gracias, Beau. Gracias por eso.
Puedes dormir en la sala esta noche.
No seas tonta, Rio.
Tengo que irme. Será un día largo.
Y cuida tus pies esta noche, Donna.
Como cuando un águila se roba un ratón.
Te encanta.
No quiero ser pesimista.
Pero me siento obligado a recordarles a todos
que, sin cosechadora, es imposible cosechar maíz.
¿De qué hablas?
Lo haremos a mano, como en los viejos tiempos.
Sí. Los peregrinos lo hicieron. Y eran como tontos.
- Sí. Es un acre. - Bueno.
No debe ser tanto.
Son unos 4046 metros cuadrados.
Pero ese es el máximo. Podría ser menos que eso.
Ese es el espíritu Levine.
- Pum. Listo. Éxito. Próximo problema. - Sí.
- Adelante. - Bueno.
No creo que sea tan fácil.
Y la cerda a punto de reventar.
Sí. Pero va a estar bien, Mike.
Una vez que nace el primero, el resto cae.
El resto cae. Estarás aquí con Portia.
Tienes los tutoriales de YouTube.
Mamá y yo iremos a cosechar.
- Solo las damas. - Sí.
¿Saben qué?
Será una cosecha de ellas.
Exacto.
Me encanta. Pum. Listo. Éxito.
- Cosecha de ellas. - Vamos.
Me encanta cómo suenas como tu mamá ahora.
- Es divertido. - ¿Qué dices?
De acuerdo. Nos vamos.
- Bueno. - Bueno.
- A cosechar. - Nos vamos.
Los peregrinos con sus bolsas.
Dame una prensa de un dieciseisavo.
De acuerdo.
Rudy, esa es de un octavo. Necesito de dieciseisavo.
Me gusta involucrarme,
pero le pones demasiada intensidad a esto.
Bueno, en la Marina,
tienes que dar el 110 % en todo lo que haces.
Hay vidas en juego.
Hacer cosas con cucharas debería ser relajante,
como lo que llamamos un "hobby".
Ay, Dios.
Se mueve solo. ¿Por qué querríamos eso?
¿Y por qué no?
Podríamos desatar algo que no podemos contener.
Rudy, entiendo tu preocupación.
Pero, con respeto, no me interesa.
Lo siento.
Sé que nunca pediste estar vivo.
¿Fue tu idea que Mike se pusiera el suéter?
Lo ama. Lo usa siempre.
- ¿En serio? - Sí.
- Claro. Es útil. - Es genial.
- Mira esto. - Sí.
Así se ven las plantas de maíz.
Es aquí.
Que comience la cosecha de ellas.
¡Sí!
Déjame agarrar mi hoz. Toma la tuya.
¿No es una guadaña?
No. Es una hoz. Estoy segura.
Tú eres la genio del vocabulario.
- Bien. - La guadaña es larga.
- Como la de la Parca. - De acuerdo.
- Sí. - Hoz.
Mira esto.
No bajó. ¿Qué le pasa a esto?
- Rio, tengo una idea. - No funciona.
Creo que debes enojarte mucho. Con furia, ¿sabes?
Piensa que ese tallo es…
¿Cómo se llamaba?
La desagradable.
Katie Wassel.
- No hables de ella. - En noveno grado.
- Mamá. - En noveno grado,
obtuvo el papel de Audrey en La tiendita del horror
- en vez de ti. - Sí.
Piensa que ese tallo es ella.
Ese papel era tuyo.
Lo consiguió por sus tetas grandes.
Así es. Adelante.
¡Yo quería cantar Suddenly Seymour!
¡Sí! ¡Esa es mi pequeña guerrera!
- ¡Sí! - ¡Lo logré! ¡Le pegué bien!
Se siente increíble matar intencionalmente una planta.
No sé de qué hablaba Mike. Esto será muy fácil.
Portia, esto es para suavizar…
Dios mío.
Bueno. Rompió bolsa.
Ay, Dios. Se sigue rompiendo.
De acuerdo. Llegó la hora.
Llegó la hora.
Dios.
Me estoy poniendo sensible.
Vaya, qué inesperado.
Y esa es tu profesora de arte.
¿La recuerdas? ¿La Sra. Lawson? Dijo que tu cerámica era regular.
- Eran piezas casi de museo, Rio. - Espera. Necesito un descanso.
- No puedo seguir. - Muy bien.
Me caía bien la Sra. Lawson.
Cariño, lo estás haciendo genial. Solo debes refrescarte.
Tienes manos de un estibador.
- Te pondré esto. - No puedo, mamá.
El brazo. Está cansado. No puedo moverlo.
- Bueno. - Me siento como una marioneta.
- Mamá se encarga. - Mamá, en serio.
Creo que me pasa algo en el brazo.
Hola, señorita Rio.
Hola.
¿Estás cortando tallos de maíz con un cuchillo?
Sí. Es una hoz.
Me encanta cómo Mike y tú hacen las cosas
de la forma más lenta y horrible.
Sí. Ya sabes lo que dicen,
a veces la peor es la mejor manera.
No. En realidad, no.
Una vez que hayas quitado estos tallos, solo debes
sacarles las orejas, sacarles la cáscara, pelarlos
y meter los granos en el silo. Ustedes pueden.
Tienes esos bolsos. No me preocupo.
- Sí. - Buena suerte a ambas.
- Para ti también. - Bien.
Haz lo que dijo el niño.
Tenemos que cortar, sacar, pelar.
Mamá.
No creo que pueda.
Mi cuerpo se está apagando.
Siento el ácido láctico.
De acuerdo.
¿Recuerdas que en sexto grado arruinaste tu recital de piano,
y ese profesor idiota dijo que tenías pulgares flojos?
Pulgares flojos, sí.
Pero tú insististe. Y no te rendiste.
- Sí. - Y al año siguiente, ¿qué pasó?
Saliste y dejaste a todos sorprendidos
con el preludio de Robin Hood, Príncipe de los ladrones.
Tienes razón. Voy con la izquierda.
- Muy bien. - Voy con la izquierda.
- Muy bien. - Muy bien.
Cuidado, mamá.
Seré la mejor.
¡Jacob!
Jacob. Está en tu espalda. Tienes una hoz clavada.
Sácala.
¿Está bien? ¿Estás bien?
Por suerte, hoy traje mi libro de matemáticas.
Vaya. Extraordinario.
Con el de gramática, me habrías roto la columna.
Habría sido horrible.
- Lo siento mucho. - Está bien.
No. Esto se salió de control.
Me alegra que estés bien. Nos sentimos mal.
- ¿Verdad, mamá? Nos sentimos fatal. - Sí.
- Nos sentimos muy mal. - Perdón. Estábamos cosechando.
No, podríamos haberlo lastimado. Mamá, esto ya es demasiado.
- Vamos. Eso no existe. - ¿En serio?
¿No es demasiado que hablaras con Connie
de la cosecha, y vueles
de la nada 2500 kilómetros para que podamos hacerlo a tu manera?
Quizá es mi culpa que me apuñalaran.
Jacob, por favor, no te metas.
Quiero que seas la mejor. ¿Está mal?
Sí. No necesito ser la mejor.
¿Qué clase de vida es esa, Rio?
¿Estás satisfecha viviendo en una casa decrépita,
con una granja decrépita, sin nada que mostrar?
La Rio que conozco no querría esto.
Quiero esto.
Amo mi granja decrépita. Amo mi casa decrépita.
Soy más feliz aquí, intentando sobrevivir, que en Nueva York,
tratando de ser la mejor.
De acuerdo. Lo entiendo.
Eres más feliz sin mí.
- No. - Y yo no te importo.
No me quieres y podría estar muerta.
¿Sí? Lo entiendo.
Mamá, no dije eso.
Yo no dije eso.
Si me necesitas, estaré empacando.
Por favor, no hagas eso.
Genial. ¿Es el tratamiento silencioso?
No contesta. Es el tratamiento silencioso.
¿Vas a dejar la champaña y los bocadillos ahí?
¿Mamá?
¡Rudy!
Creí que teníamos planes.
Tenemos que reprogramar. Me pegué una placa a la mano.
Siento la corriente en mi cuerpo.
Nunca he estado mejor. Esto es divertido.
¿En serio?
Tu boca dice una cosa.
Y tus ojos amplificados me cuentan otra historia.
Dile a Brandon que se retire.
Los hombres de cuchara deberían ser graciosos y divertidos,
no que intenten matarte de noche.
Lo siento mucho, Rudy. No debí dejarte a cargo de él.
Estaba muy emocionada de tenerlo de vuelta.
Y ahora no sé qué hacer con él.
Cuando yo regresé del ejército, no sabía qué hacer.
Llegas a casa, pero nadie te dice dónde estar, qué ponerte.
Me costó mucho tomarme un descanso
y no hacer nada, para variar.
No sé si él pueda hacer eso. Desayuna a las 4:00 a. m.
Quizá mañana coma a las 4:15. Y así seguirá.
¿Y quién sabe? Quizá pronto se despertará al mediodía.
¡Rio!
¡Rio!
Hola. ¿Y Rio?
Portia está pariendo y se pone feo.
No es excusa para arruinar un suéter de Saks.
- Necesito tu ayuda. - Bueno, pero debo cambiarme.
No quiero que te sientas mal. Pero esto cuesta lo mismo que esta casa.
De acuerdo. Está pujando, pero no sale nada.
Dicen que puede haber un cerdito atascado.
Pero no sé qué hacer porque nuestro wifi es débil.
No. Tú eres débil.
Lo haremos.
Cuando tuve a Rio, las enfermeras eran unas inútiles.
¿Sabes qué hice?
Metí la mano y la saqué yo misma.
Dame el lubricante.
El tutorial dice que uses aceite de oliva.
- ¿No es extra virgen? - No hay tanto presupuesto.
Traerá una vida a este mundo. ¿Y usas uno genérico?
- Idiota. - Debo confesar
que, cuando me gritas, me siento levemente reconfortado.
Fue raro que fueras amable
- cuando llegaste. - Estaba fingiendo.
Era para conseguir lo que quería.
Guerra mental clásica. Cualquier tonto se habría dado cuenta.
¿Sabes qué ayudaría a Portia?
Que dirijas esa energía autoritaria hacia ella.
Sí. Muy bien. Portia.
Hola, soy Donna Levine de Nueva York.
Vamos, adentro.
¡Dios mío!
- Muy bien. - Cielos. Estás adentro.
Muy bien. Siento algo.
Puja, Portia. Debes ayudarme.
Eres mejor pariendo que cualquier otra cerda en este establo.
- Puja, maldita sea. - Puja, Portia.
- O no dejará de gritarte. - Puja.
- Ayúdame. - Vamos. Puja.
Tú puedes, Portia. Fuerza.
Lo lograste. Dios mío.
Mira lo hermoso que es.
¿Hermoso? No lo sé. Pero te diré algo.
Se parece a Rio, es hermosa,
pero fue una bebé horrible.
De acuerdo.
Hola, mamá.
Mamá.
Estaba pensando en vender los hombres cuchara de Rudy
aquí en la tienda.
Tendré que entrenarte en seguridad
en caso de que se conecten al wifi y adquieran conciencia.
Cariño, odio decirte esto. Pero solo te pedí que ayudaras a Rudy
porque me estabas volviendo loca trabajando aquí.
¿En serio?
Lo siento.
- Creí que estaba ayudando. - Lo sé.
Pero cada vez que suena el timbre en la puerta,
maldigo tu nombre.
¿Siempre?
No quiero pensar así de mi bebé.
Sé que es una transición difícil para ti.
Quizá deberías intentar no hacer nada por un tiempo.
¿De acuerdo? Tranquilízate.
Tómate un descanso.
- Vuelve a la normalidad. - Bueno.
- Relajarme. - Sí.
Puedo relajarme. Sí.
Eso está muy bien. De acuerdo.
Sí…
Relajado.
Muchas cosas te salen naturalmente.
Esta no es una de ellas.
Sí. A mí tampoco me gustó.
Ya lo lograrás.
Eso fue increíble.
Veo de dónde sacó Rio su fuerza.
Tu brazo estaba…
Estaba ahí.
Sí. Pero he tocado cosas peores en el metro.
Y tú también estuviste genial, Mike.
Gracias.
No intento saber
cómo es tu relación con Rio.
Pero puedo decirte
que te ama y te extraña mucho.
No sé por qué la presiono tanto.
Tal vez porque, después del divorcio, éramos nosotras contra el mundo.
Y todo fue una batalla.
Y quería que fuera una luchadora.
Es una luchadora.
¿Oíste a alguien llamándola "señora"?
La primera vez que la tuve en brazos,
mi único deseo era que fuera feliz.
Y por razones que desconozco, es feliz aquí.
También deberías estar feliz.
Llama a tu madre de vez en cuando, ¿sí?
Hola.
Hola, cariño.
- Hola. - Ya están aquí.
- Dios mío. - Sí.
Hola.
Vaya. Me encanta.
Toda mi familia junta.
Mi esposo. Mi mamá. Mi hermana cerda.
Mis cerditos bebés.
Hola.
Vaya.
Mamá.
Siento mucho que la cosecha haya salido mal.
Cariño, no.
Yo soy la que lo siente.
Gracias. Y siempre te necesitaré.
Claro que sí. No digas locuras.
Iré a ducharme después de este parto
para empacar e irme de este infierno.
De acuerdo.
Mamá, tengo una pregunta…
- ¿Sí? - …que debo hacerte.
¿Te acostaste con Beau Bowman?
No hagas preguntas ridículas.
Solo estaba…
Quería un "no" más definitivo.
Disculpen. Estamos esperando a un último pasajero.
No lo puedo creer.
- ¿Beau? - ¿Qué?
¿Qué haces aquí?
No podía dejarte ir sin decirte lo que siento.
Donna Levine, me haces temblar de los pezones a las pepitas.
Te amo.
¿Estás loco?
Siento exactamente lo mismo.
¿El sueño erótico con Beau y Donna?
- Sí. - Sí.
- Sí. - También tuve uno.
- Diosito. - Ven aquí.
- Bueno. - Quedémonos despiertos.
Quizá no duerma nunca más.
Subtítulos: Paola Cortez
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