All language subtitles for La oscura historia de la prima Montse 1977 ESP

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Original subtitles

(Música)

(Pájaros)

Vaya, hombre, por fin.

Ni que fueras un extraño.

De puro milagro me he enterado que estabas en Barcelona.

Tenéis una bonita torre. No está mal.

Espera un momento, avisaré a Nuria.

(Avión)

Hola, prima. ¿No estabas en Sitges? Acabo de llegar. ¿Qué tal?

No te esperaba hasta el mes que viene.

¿Cuándo llegaste?

Parece que no te alegras de verme. Pues llegas muy a tiempo, de veras.

Creo que iba a cometer un disparate. Él no me esperaba.

Querría hablarte a solas, supongo. Se ha dado cuenta de que pasa algo.

Pero no creo que piense en ti. No estoy de acuerdo.

Entonces, ¿por qué has aceptado su invitación?

¿Y la niña? ¿En Sitges? Sí.

Con tía Eulalia y los chicos de Pilar.

Mamá también está allí.

Se pasa las horas sentada en su mecedora junto al mar.

¿Ha dejado sus actividades altruistas?

No hace nada, solo recordar.

¿Por qué no vas a verla?

¿Querría ella?

Le harías mucho bien.

Nunca te perdonará que no vinieras cuando murió papá.

Tío Luis se fue derechito al cielo.

Déjate de bromas, por favor.

Tranquilízate.

¿Sabe que vas a dejarle?

Lo teme desde hace tiempo.

Díselo. No puedo.

¿Quieres que le hable yo? De ningún modo.

Dame un poco más de tiempo. Cuando regrese de Madrid.

Susa, avíseles para el almuerzo. Sí, señor.

Así que tu cargo en el ayuntamiento está relacionado con la empresa.

Sí, es un cargo cultural,

y muy absorbente entre esto y el despacho,

sin contar con las conferencias que es lo que más me gusta.

¿Por el contacto directo con la gente?

Es como modelar arcilla, cuestión de experiencia.

¿Y tu vida en París?

Dime, ¿en qué consiste exactamente tu trabajo?

¿No sabes que mi marido

es de la Unión de Centro Democrático?

Soy ayudante de dirección,

aunque lo que estoy haciendo aquí sea más bien de producción.

Ya. ¿Qué harás hoy?

Me ha dicho que le gustaría visitar la torre.

Pues has llegado a tiempo.

Por cierto, no olvides traerme los libros.

No me olvidaré. Nos veremos esta noche.

Muy bien. Hasta luego.

(Música suave)

¿Cuánto tiempo hace que tu madre vivía aquí?

Yo tenía ocho años, creo.

Fue cuando la abandonó mi padre.

Tu familia, como buenos burgueses, la acogieron.

Pero haciéndola pasar por el tubo, claro.

¿Intentaron hacer lo mismo contigo? Sí, pero fue diferente.

Conmigo se mezcló la historia de Montse.

Ella me redimió, pero dejémoslo.

¿Qué construirán aquí? Pisos, supongo. No sé.

Salva se ocupa de eso. Él y su inmobiliaria.

Compró el solar vecino y ya ves.

Además, nadie ha vivido aquí desde que murió papá.

Y a mí nunca me gustó.

A quien le gustaba era a Montse.

¿Haces muchas escapadas? Hacía.

De tarde en tarde vengo a pasar la noche.

¿Muchos amigos? Sola.

Cuando quiero estar sola no tan lejos del mundanal ruido.

Por poco tiempo. Esta tarde aún por un par de horas.

Y acompañada.

Jugando con el primo,

como en la edad de los juegos prohibidos.

Estás muy callada. ¿En qué piensas?

"Pensaba en aquel piso que te consiguió Montse".

"Menos mal, si no hubiera sido por ella...

Hace seis años yo no tenía ni un duro".

Montse Claramunt, por favor.

Es allí. Gracias.

(Música)

Tienes que entrar por la otra puerta.

Ramiro está esperándote en el patio, ya está al corriente.

Luego voy yo. Hasta ahora.

Adiós.

Si tienes qué hacer, ya seguiremos más tarde.

Es mi primo.

(Voces de niños)

De todos modos, todo se reduce a una elección de base.

A limitarte a tu labor de asistente social

o querer abarcar mucho más,

visitar a los presos o irte a un kibutz.

Cualquier oportunidad es buena,

pero la asistente de la Modelo ya hace su trabajo,

y a esa gente de ahí fuera vendrá ella

para facilitarles las 1000 Pts mensuales para sobrevivir.

De momento puedo hacer todo eso. Fantástica.

¿Es cierto que dijiste que ibas a vender la sotana del jefe

para que los monaguillos fueran a ver "Helga"?

(RÍE)

Bueno, ¿les digo que pasen?

(GRITAN Y HABLAN A LA VEZ)

¿Qué te parece? Ya veo que promete.

¿Os habéis puesto de acuerdo? Creo que sí.

Oye, ¿de verdad no te crea ningún problema

que otra persona vaya a vivir contigo?

Seguro... Y si encima me ayuda con el alquiler, perfecto.

(RÍEN)

Ya no estoy para estos trotes. Bueno, me tengo que ir.

Ya me ha dicho Ramiro que os habéis puesto de acuerdo.

¿Vas a venir por casa?

Creo que tengo que ir a cenar un día de estos.

Muy bien. Hasta luego. Hasta luego.

Hasta luego, Montse.

Oye, si quieres ver el piso antes de trasladarte, tú mismo.

No hay ningún compromiso. Mejor que la pensión seguro que es.

Oye, estos alumnos tuyos son unos bestias.

(Música)

(Bullicio)

¿Eres tú Montse Claramunt?

Sí, soy la asistente que te escribió.

Gracias por hacerlo. No tiene importancia.

Además, tenía que hacerte llegar el paquete de tu amigo.

Gracias también por eso.

¿Te han puesto muchas dificultades para la visita?

No ha sido nada fácil conseguir el permiso.

Ya sabes que solo dejan entrar a la familia.

Me ha ayudado la asistente social de aquí, de la Modelo.

¿Cuántos años tienes?

200. (RÍE)

¿Habías estado aquí? Nunca, claro.

¿Qué haces aquí dentro?

Dicen que aprendo un oficio.

También le doy un poco al francés.

¿Ves ese chico de allí? Me da clases.

Y esa es su hermana, que le cuida una casa de huéspedes.

Él quiere que me vaya a vivir allí cuando salga.

¿Cuándo será eso? Aún me queda más de medio año.

Si necesitas algo, escríbeme.

La dirección está en el remite de mi carta.

Está bien.

(Bocina)

Bueno, tengo que marcharme.

Claro, es la hora.

Adiós. Hasta la vista.

(Música suspense)

Bueno.

Hasta la vuelta. Buen viaje.

Siempre se va en el momento más oportuno.

Sí, pero antes tenía más emoción.

La emoción de querer poseer el tesoro de la familia.

(Música)

(Campanadas)

Hola, Paco.

Hola, Nuria. Qué sorpresa.

Pero no te quedes ahí, hombre. Ven, pasa.

¿Quieres tomar algo? Bueno, vino.

¿A estas horas?

(Continúa música)

No me había fijado que tienes los ojos

del mismo color que tía Conchita. Ah, ¿sí?

Por cierto, ¿qué sabes de ella? Con un doble de luces, creo.

¿Un doble de qué? De luces.

¿Y qué es eso?

Son los que hacen las pruebas de iluminación en el cine.

Los que doblan a los actores antes de rodar.

Pues el nombre es muy bonito.

¿Y qué más sabes de ella? Niña, eres muy curiosa.

Venga, cuenta, que ya no me asustan esos líos.

Parece que desapareció el mismo día que yo tomé el tren para venir aquí.

Tu padre ha recibido una carta de Conchi, pero...

¿Por qué la llamas Conchi? Es tu madre.

Siempre la he llamado así.

¿Te quedas a cenar? Eso parece.

¿Y Montse? Cualquiera sabe.

Ya verás lo que te espera.

Sé por qué te ha invitado a cenar mi madre.

Querrá ensayar una nueva receta. Peor, el interrogatorio.

Me ducho y vuelvo.

Por cierto, hijo, ¿has visto a Montse?

Solo una vez.

Como le han cambiado el horario de la parroquia.

¿Sabes algo de ese chico? Del preso. ¿Te han hablado de él?

Pues no, no me han dicho nada. ¿Ocurre algo, tía?

Nada. Dios quiera que me equivoque.

Bueno, ¿cómo te va en el trabajo? No me puedo quejar.

¿Y en el piso estás a gusto? Sí, muy bien.

No hace falta que te diga que esta es tu casa,

puedes venir cuando quieras.

Y a propósito de Montse, dime la verdad,

¿no te ha pedido nunca que la acompañaras a la cárcel?

No, tía. Palabra.

(Música suspense)

Un coñac. Bien, señor.

Full de reyes, ases. A ver, me lo voy a creer.

(Continúa música)

Perdona, pero no podré salir. He quedado ya con ellos.

¿No puedes dejarlos? Demasiado tarde.

¿Ves ese de ahí?

Va a dar una conferencia. ¿No quieres venir?

¿Y qué pinto yo allí?

Entonces, te llamaré al trabajo. Mañana o pasado, ¿vale?

Trío de ases. ¿Quién juega?

Quieta.

(Continúa música)

(Tictac)

Ese fulgor desvaído en la boca de Montse,

¿es un defecto de la foto o es la sonrisa de Conchi?

Imaginaciones tuyas.

¿No crees que se parecían?

Nada.

Aunque yo no la conocí mucho.

Tú debes saberlo, era tu madre.

Parece que las mujeres siempre habéis sido más eminentes

que los hombres en la familia.

¿Qué piensas de ello?

Cualquiera diría que no me conoces.

Quizás no lo suficiente.

Aquí yo ya paso.

Yo siempre estuve de su parte, a pesar de todo.

No te estoy hablando de Conchi, te hablo de tu hermana.

(Música)

(Continúa música)

(Continúa música)

(Tictac)

(Música)

(Timbre)

Estás aquí.

¿Me esperabas?

Oye, Paco, préstame otro libro.

¿Por qué lloras? ¿Quién, yo?

Tú, sí. ¿Qué ha ocurrido? Nada.

A lo mejor te puedo ayudar en algo. ¿Qué quería ese?

Salva no pretende nada de mí, ¿te enteras?

Lo que pasa es que Nuria no le hace ni caso

y él se pregunta por qué.

No sabe nada de lo vuestro.

¿No andaba ese detrás de ti?

Qué atrasado vives, hijo.

Quisiera una novela moderna. Bueno, moderna, actual.

¿Puedo saber para quién es?

Todavía no me has devuelto ninguna de las últimas.

Mucho me temo que estén a la sombra.

Mala sombra.

(Música)

(Continúa música)

(TELEVISIÓN) "En la tarde de hoy ha llegado la esposa

de su excelencia, el jefe del Estado, doña Carmen Polo de Franco,

a quien acompañaba su hija, la marquesa de Villaverde.

Después de almorzar en el pazo de San José,

la primera dama española y su hija visitaron aquellos lugares

y los alrededores del río Miño, tras lo cual regresaron a La Coruña.

El ministro, secretario general del Movimiento,

don José Solís Ruiz,

ha clausurado las III Jornadas Técnicas..."

-Ya ha empezado la película.

Sin los títulos ya no sabemos quiénes actúan.

(TELEVISIÓN) "Fisher. -Es su apellido.

¿Y su nombre de pila? -No tengo por qué saberlo.

No es persona de mi confianza.

Papá, si sigues así,

querrás que nos sentemos a la mesa con los criados.

-Eso es exactamente lo que van a hacer.

-¿Nosotras? ¿Qué has querido decir?

-Lo que han oído.

Hoy a las 4:00 de la tarde estarán las tres en la sala".

-¿Coñac?

-"Allí se ofrecerá un té a la servidumbre..."

-Pásame el azúcar.

-"Los tratarán como... como iguales.

-Absurdo, rehúso tomar parte de ello.

¿Olvidas que invité hoy a George a tomar el té?

-Meryl, te ordeno que estés presente. -Esto es increíble.

Nunca pensé que mi propio padre destruiría mi futuro de este modo".

(Ladridos)

(Ladridos)

(Ladridos)

Ya veo que lo de Paco va bien.

Tú lo que tendrías que hacer es menos mirar y más actuar.

Si sigues así, chica, no sé...

(Ruidos)

(TARAREA EBRIO)

Procura terminar bien la borrachera.

(Música)

Mira, te presento a Manolo. Mi hermana Nuria.

Así que acabó todo. Estarás contento.

Pues no sé, ahora empiezan las preocupaciones.

(Continúa música)

Aquí es. ¿Tengo que esperarte?

¿No tienes algo que hacer por aquí cerca?

Podrías recogerme luego. Ahora tenemos mucho que hablar.

¿Y qué quieres que haga yo por estos barrios?

No sé, era una idea. Ya subiré en autobús.

Oye, no vayas a decirle nada a mamá.

Ni a nadie.

Hasta luego.

Esta habitación es muy buena, de las mejores que hay.

La ducha está al fondo del pasillo.

Pídeme la llave luego.

(Música)

Mejor el revés que el drive.

Siempre, pero hoy no ha sido uno de mis días buenos.

Con toda esa historia de Montse...

¿Novedades?

Me he encontrado al chico cuando venía para acá,

mejor dicho, nos hemos tropezado.

Vaya, que por poco lo atropello.

Yo tenía mucha prisa por no llegar tarde al partido.

¿Te ha reconocido? Enseguida.

Aunque iba muy absorto y se ha sorprendido.

"¿A dónde vas, hombre?", le he dicho.

"Ya ves, dando un garbeo".

Y por decir algo, le he preguntado: "¿Has vuelto a ver a mi hermana?"

"Sí, el viernes y ayer y también la espero para esta tarde".

Me contesta de una manera que no me ha gustado.

No sé, como si no le interesara la cosa o quisiera...

demostrar, qué sé yo, que él manda sobre ella o algo así.

Y debe haber adivinado mis pensamientos

porque enseguida ha sonreído en silencio.

Luego va y me suelta:

"Montse es la mejor persona que he conocido en mi vida".

Y mira, te juro que al menos en ese momento parecía sincero.

Lo que quería decirte es que al llegar a casa

y ver a Montse se me ha ocurrido, no sé por qué,

no contarle enseguida lo de mi encuentro con él.

En vez de esto le he preguntado

si había vuelto a verle después del jueves.

¿Lo ha negado? (ASIENTE)

Y eso sí que ya no me gusta, ¿comprendes?

¿Qué necesidad tiene Montse de mentirme?

¿Tú que opinas, Paco?

¿Crees que debería contárselo a mamá?

De modo que ya lo tiene en la pensión y le busca trabajo.

(Música suspense)

Buenos días.

(Continúa música)

Colocando eso aquí, el tocadiscos en el rincón,

la mesa contra la pared, tenéis todo esto libre.

Fíjate cuando entras qué libertad de movimientos.

¿Me esperas a mí o vienes por la mudanza?

(RÍE) No te rías, sería un buen fichaje para el piso.

Para eso llegamos tarde, ¿verdad, prima?

Ya la fichó el gremio de hostelería. Venga, no te pitorrees.

Acércate, que mosén Paco te va a confesar.

Sí, padre.

Estos sí que hace semanas que no se han confesado, ¿eh?

Les hace falta un bautizo.

¿Hasta cuándo aguantarían estos terlenkas sin renovar el agua?

Trae... Nunca termino lo que empiezo.

¿Es una novela? Una serie de retratos imaginarios.

Solo tengo un par casi acabados.

El resto... observo escenas de la vida cotidiana.

E imagino situaciones que están allí en potencia,

aunque no se produzcan.

Este trata de un personaje femenino algo misterioso.

¿A lo Hitchcock? No.

El misterio viene de los que la rodean,

no entienden sus razones.

En lugar de abandonar un pasado que le queda estrecho

y empezar desde cero,

ella se empeña en plantear situaciones incompatibles.

En fin, me cuesta contar mis historias

hasta que no estén listas.

Lo difícil en esta es dar con el final.

¿Y los demás personajes?

Su mejor amigo tiene un pasado turbio,

como suele decirse,

que cuando la gente lo descubre provoca conflictos.

¿Por ejemplo? No puede llevar una vida normal.

Le cuesta encontrar trabajo

y cuando lo encuentra siempre surge algo... que le delata.

Le despiden, cambio de residencia y vuelta a empezar.

Fuerzas la historia hasta el límite.

Son las situaciones en las que me gusta moverme.

Pero los personajes secundarios solo me interesan

en función de la protagonista.

De su evolución anímica, quiero decir,

de su propia personalidad.

Hablando de trabajo,

¿crees que haría bien pidiéndoselo a papá?

Inútil. Mejor lo miro yo.

En la imprenta seguro que no hace falta nadie.

Pero veré de hablar con algún jefe de sección

de la editorial, no sé...

Quizás en ventas o almacén... haya algo.

Ay, que no se me olviden los libros.

Te los devolveré en cuanto los haya leído.

(Música suspense)

(Continúa música)

(Claxon)

Hola. ¿Cómo tú por aquí?

Quería ver si encontraba a Montse, pensé que tal vez tú...

Hace días que no la veo. He estado fuera, ¿sabes?

Yo no la veré hasta la tarde. Entonces, dile que quiero verla.

Tengo algo que quizás le interese. ¿Te acordarás?

Seguro. Se lo diré.

Si pregunta de qué se trata, ¿le doy algún recado en concreto?

Es para un trabajo. Mi primo me dijo que estaba buscando algo,

pero no sé bien de qué se trata. Será para mí.

Claro. Cómo no se me había ocurrido. Sube.

(Sirena)

Yo me preguntaba para quién sería,

mi hermana no tiene tantas amistades.

En fin, es una buena puerta donde llamar.

Hay que mirarlo.

Pero está un poco lejos, fuera de la ciudad.

Ya lo sé. ¿Cuándo piensas ir?

Depende. ¿De qué?

Tú lo que quieres es que te acompañe, claro.

La hermana, el preso y el taxista. Vamos, pues.

Montse, estoy preocupada por ti.

Esta vida irregular que llevas. Temo por tu salud.

Claro, con la porrada de enfermedades

que he tenido últimamente...

Precisamente porque no has tenido ninguna.

Esto quiere decir que la que se acerca será peor.

¿Y es en busca de microbios que revuelves en mis papeles?

¿Había otro remedio?

Cuando la información no viene en los periódicos,

se pregunta a los que hacen vida de pasillo.

(RÍE) ¿De dónde ha sacado eso?

Lo decía el señor Toussaint que había trabajado en Madrid.

Pero tú ya me entiendes.

Dime, hija, ¿qué es lo que te está pasando?

Nada.

¿De verdad no te pasa nada?

Claro. ¿De veras?

¿Si hubiese algo, me lo dirías?

¿Piensas que si en lugar de Manolo

frecuentara el club de tenis sería distinto?

¿O es que te imaginas que eso es una catequesis?

¿Y tú qué es lo que te imaginas,

que antes de tu pelo nunca lavé el mío?

A la una, a las dos y a las tres.

¿Te acuerdas que esta semana es la fiesta del club?

Sí.

Vendrás, supongo. Claro, mamá.

Piensa que yo estoy entre dos fuegos.

Pierde cuidado.

Es el jueves, ¿no? Sí, el jueves.

(Música suspense)

Me iré contigo a París, está decidido.

Es en lo único que pienso.

Gracias. ¿No quieres tomar nada? No, muchas gracias, señor.

¿Sabes una cosa, Nuria?

Cuando lleguemos a París escribiremos un guion

sobre el amante de Montse.

Me hubiera gustado saber cuáles eran sus sentimientos.

Es una cosa que siempre me ha intrigado.

(Música suspense)

Veo que la niña bien aún te aguanta.

-La tantearé. Me cuesta sacarle dinero.

-Quedamos el domingo. -De acuerdo. No faltaré.

-Lo que no tiene que faltar es la pasta.

-Pierde cuidado, hombre, por la cuenta que me trae.

(Continúa música)

¿Cuándo es la fiesta? Aún queda tiempo.

Es necesario que vaya, ¿sabes? No importa, ya me arreglaré.

Casi no nos conocemos.

Si supieras el ritmo que llevo... Frena pues.

Estás al corriente de todo. Conozco algunas cosas.

Pero lo que me gustaría oír es tu versión.

Ahora no puedo, tengo que marcharme.

Ya pasaré una tarde para hablar con más calma.

Lo que sí querría pedirte es un favor.

Si está en mi mano...

Tu intervención podría salvar un problema laboral.

Mira, Montse, aunque yo no soy el jefe aquí,

sabes que cualquier cosa que pueda hacer dala por hecho,

pero te perdí cuando me pediste que te hiciera los trámites

para llegar a la Modelo...

(Música)

Comala.

Falta.

Puello.

Pagó.

Guarner.

¿Cómo? Guarner.

Pagó.

Boronat.

Falta.

Manín.

Pagó.

Rahola. Rahola. Pagó.

Juncosa.

Pagó.

Y Portabella.

Mm... Falta. Es el último.

Bien.

(SILBA)

(SILBA)

¿Cómo va eso?

Terriblemente aburrido, como todas las puestas de largo.

¿Las puestas de...? Sí, así se las llama.

(Música)

¿No estás muy solitario?

Es que solo conozco a Nuria y está muy solicitada.

A Nuria y a Montse, claro.

¿La has visto hace poco a Montse? No.

Debe estar con lo de la rifa. Eso hace rato que se acabó.

¿Tampoco vosotros habéis visto a Montse?

No. ¿No habrá vuelto a casa? ¿Sin despedirse?

Extraña lo es, pero no maleducada.

¿De dónde sacas tú eso?

Pues no sé, la "dolce vita". Estás loco.

Aquí estaremos más tranquilos.

Te estoy esperando.

Eh, oiga, joven.

(Ruido de máquinas)

¿Cómo va el trabajo? No me puedo quejar.

Quiero que me digas todo lo que sepas...

Siéntate.

Todo lo que sepas sobre Montse.

¿Sabes que se ha ido de casa? ¿Quieres decir que se ha despedido?

Despedirse...

En toda la semana, no ha dado señales de vida.

Eso es todo. No es que antes hiciera

mucha vida de familia, pero lo de ahora es distinto.

¿La has visto después de la fiesta? Sí...

Pero no me dijo nada. Ni siquiera si ha alquilado un piso

o... dónde vive. No, la vi en la terraza

del puerto... y hablamos de Matesa. ¿Qué sabéis vosotros de eso?

Lo que dicen los periódicos.

Si te la vuelves a encontrar, ¿querrás hacerme un favor?

Averigua su dirección. Si no te la dijera,

acompáñala a casa diplomáticamente, pero averigua dónde.

Si quieres verla, ¿por qué no vas a esperarla a la salida del trabajo?

(SUSPIRA) Ya lo ha hecho Salva. Lo conoces, ¿no?

No sirvió de nada. Ni permitió que la acompañase.

La siguió un trecho, pero la perdió.

La verdad... es que no quisiera pensar en un detective.

De acuerdo, te diré algo en cuanto lo sepa.

Venga, que todo pasará.

Sí, pero mientras...

Es lo que decía Salva...

Si al menos fuera un preso político...

Sobre todo, lo siento por tu tía. La pobre sufre mucho.

-Hay que ir al asiento. Mira, ya ha empezado.

-Vamos.

(Barullo)

Oye...,

guarda la apuesta hasta la próxima jugada.

(Continúa el barullo)

Solo cuatro.

(Murmullo lejano)

(Tráfico)

(Murmullo)

¿Cómo marcha el mundo? Del revés.

Pero va tirando.

El otro día hablé con tu padre. ¿Y...?

Nada nuevo.

Me dijo que estaban preocupados esperando que yo te lo dijera.

Y que, quizás, a la niña se le ablandase el corazón.

Eso no es todo.

Salva hizo de mensajero.

Me largó una perorata bizantina para acabar diciendo

que si no formaba parte de la familia me tendrían que desheredar.

Me suena a conocido. Y lo es.

Ya quedó claro con tu madre que no vale la pena negociar.

Ni barcos ni honra.

(Tictac)

Después de tío Luis,

¿cómo han quedado las empresas Claramunt?

Es un lío.

Ignoro todos los detalles legales.

Creo que Salva comparte la gerencia con tío Enrique.

Y también están el primo Oriol y su mujer.

Pero... parece ser que Salva vale por todos ellos juntos.

Papá lo sabía y, por eso, confió en él desde el primer momento.

Prácticamente, lleva el peso de todo.

Hay que reconocer que, al menos en esto,

es de lo más competente.

(SOPLA)

Explícame qué hacía él allí.

¿A quién te refieres? Al Zorro.

¿A quién si no? Nunca me habías hablado de eso.

¿Qué importancia tiene?

No se invita a un electricista a esa clase de fiesta,

aunque... aunque haya hecho la instalación,

a menos que...

¿Qué?

A menos que sea amiguito de la hija de la casa.

Tengo la impresión de que tu marido se muere de ganas por hablarme,

precisamente, de eso. Cree que no lo sé.

Que crea lo que quiera.

El Zorro...

(Campanada)

Se aprovechó de toda una familia con pretensiones,

incluso de mí.

(Campanadas)

¿No es domingo hoy? Sí... Voy a mi casa.

A esta hora, estarán todos en misa.

(RÍE) Dios los coja confesados.

(Música intriga)

(Pájaros)

(Voces infantiles)

¿Me das fuego?

Gracias.

¿Qué tal?

-¿Qué desea?

Un coñac. ¿Alguna marca?

Es lo mismo.

Bueno, adiós.

¿Cuánto es? 20.

Está bien así. Gracias.

(Continúan la voces infantiles)

Al que me tire se la doy...

-¿Quieres que vayamos a casa? ¿Para qué?

Mierda...

Para atizarme, para gritar...

Para hablar, para emborracharnos.

Para...

(Música)

(Pasos)

(Pájaros)

¿Cómo estás?

No tienes mala cara, a pesar de todo.

Tomo el sol.

Se nota, ¿dónde? Aquí, en la Barceloneta.

Ah... ¿No hay peligro de contaminación?

Si no estás bien en el club, ve a otro sitio.

Ya verás cuando ese te deje...

De eso, precisamente, quería hablarte.

Pensamos tener un hijo. Pero...

¿Pero te das cuenta de lo que dices? Por eso estamos aquí.

Montse, quítatelo de la cabeza. Si tuvieras ese hijo,

papá... no lo reconocería como nieto.

Tal vez cambiara de opinión. No.

El hecho consumado... no le haría cambiar de opinión.

Si te obstinases en tener esa criatura...

Dime, no la estarás esperando ya, ¿verdad?

No, mamá.

Quería decir que, en un caso de apuro,

yo podría ayudarte, pero papá...

Hacerle esto a él...

(SUSPIRA) Mamá...

Sí, no hay alternativa posible.

No volveré.

Sola... no.

¿Te das cuenta de lo que estás diciendo?

Es mi vida, mamá.

(SUSPIRA) Siento que no aceptes una posibilidad, de acuerdo.

Ten.

Gracias.

Adiós.

¿Mal?

Nada que hacer. Hay que abortar.

No nos dejan otra salida.

Manolo piensa que una vez nacido el crío,

las cosas cambiarían.

Pero no conoce a mi padre, haría de ello

una cuestión de principios y no daría su brazo a torcer.

Está decidido.

El jueves, 23.

Gracias, tía.

No te lo mereces.

(Campanadas)

Tranquilízate. Todo se arreglará.

¿Verdad? Dios lo quiera.

Pero yo no lo creeré hasta que lo vea.

No he querido que me lleven otra vez a Sitges.

Quiero estar en casa cuando llegue. ¿Cuando llegue quién?

¿Es que esperáis a Montse aquí esta noche?

A dónde va a ir si no.

¿Es que no te lo han dicho?

Gracias a Salvador. No sé cómo podemos pagarle...

el interés que se ha tomado.

¡Mamá, ya estamos aquí!

¿Dónde está Montse? ¿Qué habéis hecho?

Escucha, Paco. Las cosas se han arreglado por fin.

Y mejor de lo que pensábamos. Quieres decir que...

El individuo ese se ha largado. Sois unos cabrones...

(Teléfono)

Cálmate. Esto tenía que pasar tarde o temprano.

¿Diga? Sí, sí, papá.

Adiós.

Papá dice que es mejor ir a esperarla

y que se lo digáis personalmente. ¿Quién?

Dice que tú eres el más indicado. Ni pensarlo.

Además, vete a saber por dónde andará.

En la parroquia, supongo. No, hoy no ha ido.

¿Cómo lo sabes? He llamado a media tarde

y me lo han dicho.

Yo no he tenido nada que ver con esto, Paco.

No me mires así.

(Música intriga)

Sigamos.

(Continúa la música)

Pare aquí.

(Portazo)

¿Ha venido mi prima? Estuvo aquí un momento.

Bueno, ya debe usted saber que Manolo se ha ido.

Vamos, que la ha plantado. Ya sabía yo que pasaría esto.

¿Hace mucho que se fue? Una hora o más.

Se ha dejado la maleta aquí.

Cuando ha llegado, ni siquiera ha querido leer

lo que Manolo le había dejado. Estaba muy pálida.

Espere...

(Murmullo)

(Música)

(Sirena)

(Continúa la música)

(Barullo)

(Teléfono)

(Pasos apresurados)

Diga.

(TELÉFONO) "Paco, ¿está Montse contigo?".

No. "Es que no la encontramos

en ninguna parte". Ha llamado aquí

antes de llegar yo. Oye...

No me importa... no me importa de quién haya sido

la brillante idea, pero hay que encontrarla como sea.

Salir a buscarla. "Pero esto es imposible,

buscarla entre dos millones. Paco,

yo no me he enterado hasta el último momento,

ya te lo he dicho. Además, ¿qué importa eso ahora?".

Tu hermana está embarazada.

(Música)

(Barullo)

(Teléfono)

"¿Alguna novedad?. Hemos pensado que... ¿Me oyes?".

Estoy aquí.

"Mira, si has hablado con ella, si está contigo

en plan de confidencias, pues muy bien.

¡Pero dilo, caray! Al menos, su madre estará tranquila".

(IRONIZA) La tengo escondida debajo de la cama.

(Música)

¿Qué tal en Madrid? Agotador.

He dormido una barbaridad. ¿Cuándo has llegado?

Hace un par de horas. He pasado por el despacho.

Ahí tienes, tus permisos de rodaje.

Hombre, qué rapidez. Gracias.

Mira si todo está en regla. Te lo agradezco.

Mis productores parisinos estarán contentos.

¿Y Núria? Anda por el jardín.

¿Te han tratado bien?

(ASIENTE) No me puedo quejar.

Me alegro. Voy a por la maleta.

(Pájaros)

¿Regresas hoy mismo a París? Si encuentro pasaje...

Me hubiera gustado aprovechar un viaje para verte.

Por cierto...

Siempre me he preguntado qué pensarías al saber,

ya en París, que Núria y yo nos habíamos casado.

Nunca hemos hablado de eso. No.

Para muchos, fue una sorpresa. Y supongo que para ti también.

Pues no del todo. Se veía venir.

Pero no conoces los detalles.

Como después de la desgracia te marchaste al extranjero...

de aquella forma, tan a la francesa, sin querer ver a nadie...

Lo tenía muy meditado y decidido. Nunca te oímos hablar de ello.

Recuerda los últimos días de la prima Montse.

Cualquiera diría que los únicos que se portaron bien con ella

fuisteis Núria y tú. Yo no he dicho eso.

Pero lo estás pensando.

A Núria le costó mucho decirnos dónde vivía.

Simuló no estar enterada todo el tiempo que pudo.

¿Sabías que fue ella? Claro...

Si no intervino nadie ajeno a la familia.

No fue necesario. Sí, qué cosas.

Aparte de ti, era la única persona que lo sabía.

Precisamente aquel día, cuando al llegar yo a la pensión,

me la encontré que salía de... "Creí que ya sabías".

"Anda, sigue, no te detengas ahora". "Eso no cambia las cosas, no creas.

Tarde o temprano igualmente la habría abandonado".

"Los detalles, por favor".

"Por encargo del tío Luis, aquel día fui a ultimar su partida".

(Música intriga)

No fue hasta la noche,

ante la excesiva tardanza de Montse,

que a Núria le asaltó el repentino temor

de haberse olvidado algo en la habitación.

De todos modos, a pesar del poco oficio de Núria,

aquello tenía que acabar mal.

No podía ser de otra forma.

¿Podrías conseguirme un taxi?

(Música)

(Pájaros)

Dentro de seis días en París.

¿Estás segura?

Claro que sí.

(Continúa la música)

(Motor)

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