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¿Cuál sería mejor para llevar a la escuela?
¿La hebilla del zapato de George Washington...
...o el botón de su chaqueta?
Mejor deja ambos aquí. Son demasiados valiosos.
Un pedido, una negativa. Debió ser el final de la historia.
Pero Esmeralda era la niñera...
...la ayudante ocasional y la metedura de pata de tiempo completo.
Si Tabitha no podía tener la hebilla o el botón real...
...Esmeralda los sacaría del libro.
En cambio, sacó todo.
¿Entienden?
A Samantha y Darrin los mantenía ocupados...
...el entretener al distinguido visitante...
...pero el padre de la patria no descansaba.
Así que cuando Samantha se descuidó...
...decidió inspeccionar el estado del vecindario...
...y se vio envuelto en charlas y discursos políticas.
Para cuando Samantha lo encontró...
...el padre de la patria era arrestado por disturbios.
Se pagó la fianza...
...y George regresó al cuidado de Darrin...
...a la espera de la audiencia.
Esmeralda finalmente recordó el hechizo...
...para enviar a George Washington de regreso a donde había venido.
¿Tuvo éxito? Pueden apostar sus botas.
O mejor, sus zapatos.
Los zapatos de Washington, que no regresaron.
¿Qué es un general sin sus zapatos, no?
Así que Esmeralda intentó regresárselos al general.
Se equivocó, y adivinen qué regresó en su lugar.
Así es, el general.
¿Quién es la dama? No es una dama, es su esposa.
Elizabeth Montgomery en:
HECHIZADA TEMPORADA 8
George Washington Estuvo Aquí (Parte II)
Martha, te presento a nuestros anfitriones...
...el señor y la señora Stephens.
George, perdona por no creer tu cuento descabellado.
Debí saber que no puedes mentir.
-¿Cómo están? -¿Qué tal?
¿Quién es el mago responsable de esto?
Yo. Pero no soy un mago, soy un bruja desastrosa.
Esmeralda, tuviste un accidente desafortunado.
- Diría más bien un colapso. - Darrin.
Señor Presidente, le aseguro...
...que Esmeralda encontrará el modo de regresarlo.
No estamos apurados.
Le conté a Martha sobre las maravillas del siglo veinte.
Tal vez la señora Stephens...
...tenga la amabilidad de mostrártelo.
Yo quisiera hablar en privado con el señor Stephens.
Esmeralda, mientras le muestro todo a la señora Washington...
...ponte a pensar e intenta recordar el hechizo.
¿Por qué? El presidente dijo que no está apurado.
Esmeralda.
- Cariño. - No le grites de ese modo o ella...
- Lo hizo. -¿Viste eso?
Eso no es nada.
Espera a ver los milagros en la cocina.
Ahora la hiciste. Se fue.
Es nuestro único lazo con el pasado. Sin ella, no pueden regresar.
Eso es precisamente lo que deseo discutir con su esposo.
Me encantaría ver su cocina.
Por aquí.
Señor Stephens...
...no puedo decirle lo feliz que estoy de estar entre ustedes.
Por favor, no me malentienda.
No es que no disfrutemos de su compañía, pero...
Me doy cuenta que soy una suerte de bochorno para usted...
...pero sería más bochornoso para todos...
...si no me presentara a esa audiencia.
Olvídese de la audiencia, Señor Presidente.
Perderé la fianza. Puedo darme el lujo.
Pero no mi reputación.
No forcé la evacuación de los británicos de Boston...
...huyendo de la batalla.
Pero esto no es 1776.
Un cobarde es un cobarde en cualquier época.
No, señor Stephens.
Si violé alguna regla respecto al derecho de reunión...
...me defenderé.
Sin embargo, contaré con su consejo respecto a mi conducta en el tribunal.
¿Qué es esto?
Es un lavaplatos.
Verá, pone los platos sucios dentro...
...y luego la enciende.
Y luego, más tarde, se detiene y retira los platos limpios.
¿Tiene dos lavaplatos?
No, esa es una lavadora y secadora. Hace lo mismo con la ropa...
...que el lavaplatos hace con los platos.
Un gran paso para la humanidad, supongo.
Bueno, para la humanidad femenina.
No lo aprueba, ¿no?
No lo sé.
Recuerdo, como joven esposa...
...el gran orgullo que tenía en el blanco de mi ropa de cama.
Hoy en día, el blanco se compra en cajas.
¿Y el dulce aroma de las sábanas secadas al sol?
Eventualmente, alguien descubrirá como meter eso en una caja también.
Espero que no.
¿Ya te han sorprendido, Martha?
Señor Presidente, me han sorprendido.
La señora Washington me convenció...
...de que no hemos aprendido mucho en 200 años.
Señora Stephens, George creerá que fui grosera.
Nunca pensaría eso, querida. ¿Nos retiramos?
Este cambio de tiempo me ha cansado.
¿Nos quedamos?
- Hasta la audiencia de mañana. -¿Qué audiencia?
Te lo diré en la cama.
Al menos las camas no pasaron de moda.
No. Es más popular que nunca.
La habitación de huéspedes está arriba.
- La encontraremos. - Gracias.
- Buenas noches. - Buenas noches.
¿Sabes algo, Sam? Es un gran hombre.
Y el privilegio de conocerlo hace que me alegre del error de Esmeralda.
Bueno, es dulce de tu parte que lo veas de ese modo.
Ahora, haz que ella regrese porque después de la audiencia...
...quiero a esos dos amablemente devueltos.
Sam, George y Martha están bajando a desayunar.
Lo sé. Lo sé.
¿Hubo suerte con Esmeralda?
Lo estuve intentando.
Bueno, muy bien, lo intentaré más.
Aries, Géminis y Tauro Unan sus voces en un coro
Y canten el nombre de Esmeralda
Libra, Escorpio y Piscis
Esas son los tiempos Conocidos como crisis
De acuerdo, de acuerdo.
Pero si me gritas, me iré otra vez.
No, no te gritará.
-¿Dónde estuviste? - Está gritando.
No, no está gritando. Estuvo preocupado por ti.
¿Sí?
Bueno, estuve en Plutón, amargándome.
Bueno, si te amargaras aquí...
...no nos hubiéramos preocupado tanto por ti.
No se puede confiar en mí.
Sí, bueno, olvida eso e intenta recordar el hechizo.
Lo recordé. ¿Los enviamos de regreso?
No.
¿Quieres decirme que me amargué por nada?
No.
No, queremos que los regreses, pero luego de la audiencia.
Bueno, entonces, ¿por qué no se van de mi cocina?
El desayuno estará listo en unos minutos.
- Gracias. - Presidente, señora Washington.
-¿Cómo durmieron anoche? - No demasiado bien.
A Martha la mantuvieron despierta los grandes pájaros.
-¿Los grandes qué? - Pájaros.
Hacen sonidos monstruosos al pasar cerca. Es aterrador.
Lamento que los hayan molestado.
Nuestro vecindario está en sus rutas de vuelo.
¿De qué especie son?
Se llaman turbo jetus.
Son muy comunes y totalmente inofensivos.
Yo atiendo.
- Buenos días, Señor Presidente. - Buenos días. Gracias.
- Buenos días, Sam. - Larry, ¿qué haces aquí?
- Vine a llevar a Darrin al trabajo. - Sabe conducir.
Larry, ¿hay alguna razón especial por la que quieras llevarme?
Sí, se rompió el cinturón y quiero que me lo sostengas.
Además, tenemos una reunión con la gente de Whirlaway.
Y pensé que podíamos revisar algunas ideas de camino.
Bueno, ¿por qué no te adelantas?
Estará allí en un rato. Estamos desayunando.
Gracias, Sam. Me vendría bien una taza de café.
Pero...
Larry...
...quiero que conozcas a unos parientes de...
...fuera de la ciudad.
Son Martha y George.
Él es Larry Tate, un socio de negocios de Darrin.
¿Cómo está?
¿Qué tipo de trabajo realizan, caballeros?
Trabajamos en publicidad.
¿Qué es publicidad?
Son realmente de otro mundo.
Claro que lo somos.
Larry, tenemos una reunión a las 10:30 con la gente de Whirlaway.
Claro, claro. Un gusto de conocerlos, amigos.
No te preocupes por el café, Sam. Adiós.
Supongo que te preguntas cómo voy a explicarte eso.
Sinceramente, sí.
Yo también. Digo...
...verás, el anciano es un profesor de historia jubilado.
Su especialidad era George Washington.
Creo que finalmente perdió la chaveta.
No bromees.
Sí. Insiste en usar el nombre de George Washington.
- Usa esa ropa antigua. -¿Y su esposa?
Bueno, lo hace para seguirle la corriente. Es complicado.
Te contaré más en la oficina. No quiero llegar tarde.
No puedo evitar admirarlo.
Si tienes que volverte loco, hazlo a lo grande.
Espera. Tengo una idea sensacional.
Cuéntamela camino a la oficina.
Es tan obvia que me sorprende que no la veas.
Allí dentro está la respuesta. Es brillante.
¿Qué tal lavadora Washington Whirlaway?
Una máquina que lleva el nombre del padre de la patria.
Que representa la honestidad y la verdad.
Vinculamos el concepto a eso.
No, no. El señor Washington no querrá saber nada.
- Sólo déjame preguntarle. - No.
Señor Presidente, quisiera pedirle permiso...
...para usar su nombre en las lavadoras Whirlaway.
Tenemos la idea de cambiarles el nombre...
...a lavadora Washington Whirlaway.
No entiendo.
¿Quiere utilizar mi nombre para una empresa comercial?
Genial. La cualidad correcta. Honestidad, integridad.
No lo escuche, señor.
¿Esta máquina llevaría mi nombre?
En letras de este tamaño.
¿No es bonito, George?
Larry, es indigno.
¿Qué sería más digno que el padre de la patria?
No hay nada más digno que eso.
Escúcheme, general.
Si nos sigue la corriente, habrá buenas regalías para usted.
¿Regalías?
Luego de la revolución...
...querían coronarme rey de América.
Me negué. No creo en la realeza.
Bueno, entonces, discutiremos otros arreglos financieros.
¿Tiene este Abraham Lincoln...
...una lavadora con su nombre?
No que yo sepa.
Qué mal.
¿Qué se espera de mí?
Que se quede en casa y descanse antes de la audiencia de hoy.
Esto no lo ocupará mucho, Sam.
Prepararemos un pequeño texto para que lea para Whirlaway...
...y lo enviaremos a casa.
Larry, no dejaremos que lo hagas.
Señor Stephens, puede ser mi anfitrión...
...pero si el señor Tate me otorga el honor...
...de nombrar una máquina de lavar con mi nombre...
...yo debería devolverle el cumplido con una visita.
-¿Vamos? - Luego de usted, Señor Presidente.
No te quedes parado. Ve tras ellos.
Y no pierdas de vista al padre de la patria.
Sí.
- Señor Jamieson, un gusto verlo. - Tate.
¿Conoce a Darrin?
- Señor Jamieson. - Stephens.
Y este es el hombre que presentará nuestra idea.
George Washington, presidente de los Estados Unidos...
...quiero que conozca a Hector Jamieson, presidente de Whirlaway.
Jamieson. Jamieson.
Había un Jamieson en mi regimiento...
...en la batalla de Long Island.
Era el abuelo de mi abuelo.
También era un cobarde.
Se le formó consejo de guerra, y se lo expulsó del servicio.
Cómo se atreve.
Sólo bromeaba, señor Jamieson.
No es asunto de bromas. Estaba de guardia.
Dejemos el asunto por ahora, ¿sí, Señor Presidente?
Señor Jamieson, por favor sígale el juego. Es algo excéntrico.
¿Algo excéntrico?
Mírelo.
Podría ser la reencarnación de George Washington.
Por favor, tome asiento y le mostraremos lo que tenemos.
- Dispare. -¿Dispare?
Si vamos a batirnos en duelo, prefiero la espada.
Quiere decir, lea.
"Señoras, soy George, el honesto...
...pidiéndoles que dejen que una lavadora Washington Whirlaway...
...limpie la suciedad mientras disfruta de su tiempo...
...y su ropa quedará más limpia que limpia...
...y más blanca que blanca".
¿Cómo puede algo estar más limpio que limpio...
...o más blanco que blanco?
Es sólo un modo de decirlo, Señor Presidente.
- No tiene sentido. - Pocas cosas lo tienen.
Es una señal de estos tiempos.
"Entonces, utilice la lavadora Whirlaway, la mejor del país..."
-¿Lo es de verdad? -¿Le mentiría, Señor Presidente?
No lo conozco lo suficiente para emitir un juicio.
Señor Jamieson...
...¿por qué es la mejor lavadora del país?
¿Es algún tipo de juego?
Señor Presidente, por favor, sólo lea lo que está escrito.
Ninguna palabra más hasta que me conteste.
Después de todo, si van a usar mi nombre...
...no dejaré que lo empañen con falsedades.
Mire, es muy buena lavadora. Ahora, léalo.
Por favor.
"Una lavadora superior". "Una ultra lavadora".
"Una lavadora estándar".
"La lavadora Whirlaway".
Todas se parecen mucho.
Todas son iguales.
¿Y por qué les dan nombres diferentes?
Se llama marketing, Señor Presidente.
Whirlaway las produce, y las tiendas les ponen sus marcas.
La lavadora Whirlaway no es mejor ni peor que las demás.
- Correcto. - Entonces, honradamente...
...no puedo decir que la lavadora Whirlaway es mejor que las demás.
- Tuve suficiente de esto. - Yo también, señor.
Ayer me arrestaron por defender la Constitución de los Estados Unidos.
Hoy, me piden en el nombre de la honestidad que diga falsedades.
No prestaré mi nombre a este engaño.
Saque a este loco de aquí.
Sí, saca a este loco de aquí.
Con gusto, caballeros.
Señor Presidente.
Tome.
Puede que no te haga sentir mejor, pero al menos disfrutarás tu estado.
Perdimos la cuenta...
...pero de algún modo, no parece molestarme.
Ver a George Washington destrozar al señor Jamieson valió la pena.
Me alegra que lo hiciera, y de que perdiéramos la cuenta.
- George, prometiste descansar. - No, no, Martha.
No puedo descansar hasta que me disculpe por mi arrebato.
No hacen falta disculpas, Señor Presidente.
Esta tarde cuando vaya al tribunal, prometo causar pocos problemas.
Estoy seguro, señor.
Bueno, mejor vamos yendo.
Estoy ansioso de dar batalla.
Intentaba ser razonable con él, Su Señoría, pero sacó su espada.
Su Señoría, ¿puedo interrogar al testigo?
Si va actuar como abogado de este caballero, puede.
Oficial Crandal, ¿examinó la espada?
No tengo que examinarla para saber que es un arma peligrosa.
Su Señoría, esta es la prueba A.
Examine el filo.
No es una espada de pelea. Es una espada ceremonial.
No podría cortar manteca con ella.
Su Señoría, ¿puedo verla?
Si me diera con esto en la cabeza...
...la ceremonia sería mi funeral.
Su Señoría...
...todo lo que puedo decir es que me protegía de un arresto ilegal.
Los ciudadanos de este país fueron dotados por su creador...
...de ciertos derechos inalienables.
Entre ellos, la vida, la libertad, y la búsqueda de la felicidad.
Y el derecho de libre expresión.
Allí va otra vez con el discurso izquierdista.
Su Señoría, sólo cumplía con mi deber.
Y él llevaba a cabo una reunión política sin permiso.
¿Qué, oficial Crandal, en su opinión, es una reunión política?
Hablarle a la gente.
¿A cuántos? ¿A uno? ¿A dos? ¿A cien?
No había más de una docena de personas charlando.
Él era el que charlaba. Los demás escuchaban.
Bueno, tal vez si usted no hubiera interrumpido...
...habrían hablado.
De hecho, fue su charla la que hizo que él comenzara a hablar.
Señor...
¿Cómo debo llamarlo?
Puede llamarme Presidente Washington, señor.
¿De dónde es usted, presidente?
De Virginia, señor.
Sí, sí, donde nació el padre de la patria.
Yo soy el padre de la patria, señor.
¿Y cómo llegó a este siglo, presidente?
Me trajo la Providencia, Su Señoría.
Creo que contesté sin mentir.
¿Y cómo se declara?
¿Puedo contestar eso, Su Señoría?
- Claro. - Inocente.
Señora Stephens, no podemos dejar que nuestros ciudadanos...
...ataquen a los oficiales de la ley con espadas.
Ceremoniales.
Ceremoniales.
En especial, disfrazados de George Washington...
...lo que encuentro ofensivo.
No soy un impostor, señor.
Su Señoría, creo que no importa...
...si es George Washington o no.
Lo que importa es que este caballero nos ayudó a recordar...
...las cosas que George Washington representa.
Seré la primera en admitir que su comportamiento, para algunos...
...puede parecer excéntrico.
Pero es una excentricidad noble, señor.
¿Preferiría excéntricos que creen que son...
...Benedict Arnold o John Wilkes Booth?
Su punto es bueno, señora Stephens.
El presidente sólo defendía la Constitución de los Estados Unidos...
...algo que considera muy querido.
Y actuaba bajo los derechos de reunión y libre expresión.
A las pruebas me remito.
Señora Stephens, es lamentable, pero es verdad...
...en que hay momentos...
...en que para mantener la ley y el orden, nosotros...
Tendemos a obviar esos derechos...
...que la Constitución y la Carta de Derechos dan a los ciudadanos.
Me ha recordado efectivamente...
...que este es uno de esos momentos.
Caso sobreseído.
Gracias, Su Señoría.
-¿Podría recuperar mi espada? - Claro, sólo firme este recibo.
-¿Puede hacerle una pregunta, señor? - Puede, señor.
¿Seguirá siendo George Washington?
Ningún hombre debería vivir más allá de su tiempo.
Por lo tanto, aunque seguiré siendo George Washington...
...porque no puedo ser otro...
...no seré el caballero inoportuno en su gentil presencia.
Bueno, ¿qué dijo?
Que se va de la ciudad.
Señora Stephens.
Si él no es George Washington, debería serlo.
Así es.
Queremos que sepan que aunque disfrutamos de la visita...
...sentimos que nos hemos quedado de más.
Para nada, señor. Fue un placer tenerlos aquí.
Es my amable...
...pero George y yo debemos regresar.
Esmeralda.
¿Ahora?
- Ahora. - Muy bien.
Pamplinas estas de canso me
Vida con luce George vamos
¿Qué hace?
Invierte el tiempo al invertir el hechizo.
¿No puede decirlo para sí misma? Suena ridículo.
Esmeralda, dilo para ti misma.
Sigue, Esmeralda.
Que tengan un buen viaje.
Funcionó, Esmeralda.
Funcionó. Se fueron.
¿Se fueron? ¿Sin un "adiós a usted"?
- Saludaron con la mano. - En ese caso...
Yo atiendo.
- Juez Armstrong. - Necesito verla de inmediato.
Señor Presidente.
No está aquí. No tenemos su domicilio.
Haré diligencias para encontrarlo.
¿Qué sucede?
Miren, miren. Miren esto.
Es una copia de la carta de Washington a James Madison.
Las firmas son idénticas.
El secretario del juzgado es coleccionista de Washington.
Afirma que la firma es auténtica.
Es imposible.
Bueno, es lo que yo pensé.
Así que le llevamos la firma al juez Cramer...
...que también es coleccionista.
Me ofreció quinientos dólares por el autógrafo.
Insiste en que es auténtico.
No diga.
Bueno, no puede ser, ¿no?
Bueno, como usted dijo...
...si no es George Washington, debería serlo.
Traducción de subtítulos por: Fernando Capo
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