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Me pondré el vestido gris para ir a casa de Larry y Louise esta noche.
¿El vestido gris?
No ése que es muy escotado.
- Te encantó la última vez que lo usé. - A mí y a muchos otros.
Es lo único que tengo que Louise no haya visto.
Sam, el cliente y su esposa son de Boston.
Le molestan los zapatos abiertos.
Quizá me ponga una sudadera debajo.
- Si es que vamos. -¿Si?
Estoy llamando a Esmeralda desde ayer.
- No puedo comunicarme. - Aquí estoy, Samantha.
- Hola, Sr. Stephens. - Buenos días, Esmeralda.
Me es imposible cuidar a los niños esta noche.
¿Por qué no te materializas y me cuentas los detalles?
De acuerdo.
-¿Dónde estuviste? - Estuve devastada.
No me siento como para cuidar niños.
¿Qué pasó?
¿Recuerda que hace unas semanas salí con Ramón Verona?
Sí. Es el chef de ensaladas del Club de Hechiceros.
Claro.
- Fue una experiencia traumática. -¿Se te insinuó?
No. Nunca me sentí tan insultada.
Está saliendo con la bruja del guardarropas.
-¡Ah! - Ya conoce el tipo.
Vestidos por aquí y pestañas postizas hasta allí.
Y nada en la cabeza.
¿Quién necesita cabeza con esas piernas?
Esmeralda, ¿subirías a ver a Adam?
De acuerdo. Pero sólo me quedaré un momento.
Tenemos dos alternativas.
-¿Cuál es la segunda? -¿No quieres oír la primera?
La primera es tu madre. ¿Cuál es la segunda?
- Podría llamar al Dr. Bombay. -¿El curandero? Prefiero a tu madre.
Darrin. Esmeralda está muy desanimada.
Quizá él sepa cómo curar su depresión.
Genial. Después de que lo haga, ¿quién curará mi depresión?
Ya se me ocurrirá algo.
Será bueno para Esmeralda y para nosotros al mismo tiempo.
De acuerdo. Llama a Bombay.
Pero, Sam,
no lo llames hasta que yo esté fuera de su alcance.
ELIZABETH MONTGOMERY EN
Hechizada
¡Llamando al Dr. Bombay!
- Doctor... - Buenos días.
- Siéntate. Te examinaré. - Dr. Bombay, yo estoy bien.
Eso lo diré yo. Siéntate. Quítate el zapato. Tomaré tu pulso.
No. Doctor, no entiende. Esmeralda es quien necesita su ayuda.
Tuvo una experiencia terrible con Ramón Verona.
Comió una de sus ensaladas, ¿eh?
Dr. Bombay, esto es serio.
Hace unos meses que sale con él,
y de repente la dejó por la bruja del guardarropas.
Está muy deprimida.
Esperaba que le diera algo para animarla.
No me necesitas a mí. Necesitas a la columnista Abby. Adiós.
Espere. Quizá...
¿Esmeralda?
- Mira quién vino. - Cielos.
Esmeralda, el Dr. Bombay sólo quiere ayudarte.
Nadie puede ayudarme. Soy una perdedora de nacimiento.
Eso no es verdad.
¿No? ¿Cómo llama a alguien que siempre empuja las puertas que dicen "tire"?
¿Por qué no vas a la cocina y te preparas un café?
De acuerdo. Quizá me anime, pero lo dudo.
Está mucho peor de lo que parece.
¿Sabe qué opino, Doctor?
La única forma de recuperar su estima es que otro hombre se interese en ella.
Muy buena idea.
-¿Por qué me miras así? -¿Se postula como voluntario?
Recordé una cita urgente con mi sastre.
Espere.
Si usted no lo hace, busque otro hechicero que lo haga.
Debe conocer a alguien.
Se me ocurre alguien. Un muchacho llamado Norton.
Una vez le curé el incurable mal de manchas cuadradas verdes.
¿Cómo es?
Lamentablemente, no tiene la mejor personalidad del mundo.
Es un poco perdedor.
Bajo y de apariencia peculiar, bebe un poco, también.
Dr. Bombay, nadie es perfecto.
- Debo irme. - No puedes irte, Esmeralda,
hasta que el Dr. Bombay regrese con tu cura.
¿Qué es? ¿Una píldora?
Espero que no.
Bien. Tú quédate aquí. Yo la traeré.
Bombay, ¿podría bajar la voz, por favor?
Tiene la misma longitud de onda que mi resaca.
-¿Cómo se llama la chica? - Esmeralda. Y me lo agradecerás.
-¿Cómo es? - Cálida, dulce, inteligente.
- Adiós. - Norton.
¿Acaso no te curé el mal incurable de las manchas cuadradas verdes?
Sí, y estoy muy...
Lo menos que puedes hacer es conocer a esta bruja
y ver qué opinas.
Debes mantener tu fuerza o desaparecerás.
Si tengo suerte.
Adelante. Espía, y si no te gusta, puedes irte.
Aquí tienes.
Espero que la cura que traiga el Dr. Bombay no duela.
Creo que estarás gratamente sorprendida.
-¿Sí? - Será mejor que te lo diga.
- Te traerá un amigo. - No.
¿Y?
-¿De verdad te agrada? - Claro.
Nunca se sabe.
Esmeralda.
Sí.
Prométeme que cuando el Dr. Bombay venga con su amigo,
no desaparecerás.
De acuerdo. Pero no tengo ganas de conocer a nadie.
Ahí estás. Quiero que conozcas a un amigo.
Esmeralda, él es Norton. Norton, ella es Esmeralda.
Me alegra conocerte.
Casi no acepto venir.
Podría reírme con sólo pensarlo.
Ella es Esmeralda.
No, tú eres Esmeralda.
Cuando él me dijo que espiara,
lo hice, y tú eras quien estaba...
Por eso debes serlo. ¿Ella es Esmeralda?
Cielos.
Dr. Bombay, no creo que Esmeralda aguante mucho más.
¿Cómo está?
Mi querida, no se puede acelerar una poción amorosa.
Necesita cuidado y precisión.
Hola.
Hola, cariño.
¿Qué es lo que me compensarás?
Louise tiene una de sus migrañas,
así que ¿adivina quién tendrá el placer
de recibir a Larry y a los Meiklejohn esta noche?
Ojalá fuera Oscar del Waldorf, pero sé que no.
Sé que es tarde para avisarte, así que si necesitas
tomar algún atajo, lo entenderé.
Por suerte no será necesario. Tengo carne en el refrigerador.
Eres hermosa. Llegaré temprano para ayudarte.
Y prepara esa salsa de almejas que le gusta a Larry.
Bien. Pero dile a Larry
que si debo hacer una cena más para un cliente, quiero que me pague.
- Adiós. - Adiós.
Dr. Bombay...
Tengo un pequeño problema.
Mi esposo llegará temprano, y vendrán visitas a cenar.
Esto sólo llevará un momento más.
O dos.
Dr. Bombay, ¿cuánto más va a tardar?
- Estará listo en un santiamén. - Eso dijo hace más de una hora.
¿Qué efecto tiene eso?
Nada. Es para comer. Es mi salsa de almejas.
No me digas.
Whisky y soda.
¿Esta poción funciona como todas?
Sí. Luego de embeber esta poción,
el embebido queda rendido ante la primera persona que ve,
del sexo opuesto, claro.
¿Hay alguna chance de que se niegue a beberlo?
Si lo hace, romperá el hábito de toda una vida.
Aquí vamos.
-¿Listo para un trago? - Me leyó la mente.
-¿Qué tal un brindis? - Salud.
No seas aburrido, Norton. Hay una dama presente.
Lo siento. Salud.
Cielos.
¿Adónde se fue?
Hola.
Te amo.
¡Qué desastre!
¿Adónde vas, mi amorcito?
Regresa aquí. Hubo un grave error.
Dr. Bombay, mi esposo llegará en un momento.
Claro. Adiós.
Si hay algo que no tolero, es a un médico cobarde.
Ahí estás, brujita hermosa.
¡Ni a sus amigos!
Te tengo, pichoncita.
Me pregunto si a eso se refieren con "vida, libertad y la búsqueda de la felicidad".
¡Esmeralda!
Esmeralda, ¿puedes decirle que estoy casada?
Ella está casada, pero yo no.
Ven aquí, pichoncita.
- Ni siquiera estoy comprometida. - Qué bien.
Hola, cariño. Llegas temprano.
Regresa aquí, hermosa criatura.
No llegué tan temprano.
- Sam. - Cielos.
Bien. Quieres jugar, ¿eh?
Bueno. Pero te advierto que soy muy mal perdedor.
¿Dónde estás, mi pichoncita?
-¿La Sra. Stephens pasó por aquí? - Fue por allí.
- No. Fue por aquí. - Sam, ¿quién es ese sujeto?
- Verás... -¿Qué es este desorden?
Los invitados llegarán en una hora.
-¿Te volviste loca? - Sí.
Discúlpanos, Esmeralda.
Cielos.
Es un hechicero que el Dr. Bombay pensó
que gustaría de Esmeralda, pero no fue así.
Preparó una poción amorosa para que le gustara, y así fue.
- Pero se interesó en mí. - Sabía que tenía explicación lógica.
Sam, retira a ese personaje de casa de inmediato.
Se fue. Pero no sé durante cuánto tiempo.
Larry llevará a los Meiklejohn del aeropuerto al hotel.
Llamaré al hotel y veré si puedo desviarlos.
Ése no puede ser Larry.
Con la suerte que tuve este día, seguro que es él.
Será mejor que ordene la cocina por si acaso.
- Sr. y Sra. Meiklejohn. - Hola.
-¿Cómo están? - Qué gusto verlos.
Sé que es temprano, pero decidimos venir directo desde el aeropuerto.
- Te dije que debimos llamar. - Sí.
Atrás, Esmeralda. Deberé acelerar las cosas un poco.
Esmeralda, pon un poco de salsa en el bol de plata
- con unas galletas alrededor... - Sam, vamos.
Los Meiklejohn creerán que escapamos por atrás.
Que no sería mala idea.
-¿Por qué vinieron tan temprano? - Discutieron en el avión,
ella se niega a pasar la noche, por eso cancelaron el hotel.
Parece una noche feliz.
Debo cambiarme. ¿Quieres voltearte?
Sam, no es momento de tener pudor. Hazlo.
-¿Cómo me veo? - Como una visión de amor.
No importa lo que venda, no nos interesa.
-¿Quiere retirarse? - Claro. ¿Tiene seguro contra huracanes?
- No quiso ser descortés. - Sí. Retírese.
Le daré opciones. ¿Prefiere ser rana o cebra?
No te atrevas a hechizarlo.
Sería un bonito armadillo.
- Norton, si de verdad te importo... - Sí.
Entonces compórtate y quédate en la cocina.
Tus deseos son órdenes.
- Esmeralda, ¿me das la salsa de almejas? - Lo que usted diga.
¿Nos prepararías
- unos tragos, cariño? - Sí.
Sr. y Sra. Meiklejohn, qué gusto verlos.
- Disculpen. Sírvanse salsa. - Gracias. Querida, quiero disculparme.
Después de todo, no fue idea mía llegar tan temprano.
Claro. Cúlpame a mí.
Aunque eres tú quien se niega a pasar la noche.
No quiero discutirlo.
Boston debe ser muy bonito en esta época del año.
Claro. Bonito y húmedo.
- Te digo que no conocía a la azafata. - No es lugar para discutirlo.
Pero siento curiosidad por saber cómo sabía tu nombre.
Hice ese viaje cientos de veces y es lógico...
No quiero discutirlo.
- Esto debe resultarles muy aburrido. - Para nada.
Cariño, ¿no deberías reponer sus tragos?
-¿Sra. Meiklejohn? - No, gracias.
- Sr. Meiklejohn. - Entibia los cubitos de hielo.
- Sólo bebí uno. - Y dos dobles en el avión.
¿Alguien gusta salsa de almejas?
George, considerando que regresas esta noche,
deberíamos tomarnos unos minutos después de cenar para renovar el contrato.
- Eso no sería justo para los anfitriones. - Claro que sí.
¿Qué opinas, Darrin?
Claro.
No suelo mezclar negocios y placer, pero...
¿Nadie va a probar la salsa de almejas? Es de lo mejor.
- Sí. La probaré. - Luce muy bien.
¿Qué sucede?
Hola.
¿Qué te sucede?
Eres hermosa.
¿Les conté lo que le pasó a la vecina, la Sra. Kravitz?
No, Sam. ¿Qué le pasó?
El Sr. Kravitz la llevó a su primer partido de béisbol y...
¿Qué haces tan lejos?
¿Quieres dejar de actuar como maniático sexual?
Eres un apuesto diablillo. ¿Lo sabías?
Es muy halagador, pero...
- Creo que traeré más salsa. - Te ayudaré.
Si fuera tu esposa, nunca te dejaría solo.
Eso también me halaga, pero no quiero incomodarte.
¿Por qué no?
Es muy bromista, ¿verdad?
Tengo motivos válidos para estar enojada.
¿Le parece bien retirarse y dejar solo a su amigo?
¿Por qué no? Sabe el camino a casa.
Igual no tengo idea de cómo llegó la poción a tu salsa.
Doctor, sería un extraño perfecto.
Darrin, por favor. ¿Qué hay del antídoto?
Escúchenme. ¿Por qué me dejaron solo con...?
- Hola. - Qué tal.
Tienen mucha ayuda esta noche.
¿Qué le pusiste al trago de la Sra. Meiklejohn?
-¿Cómo dices? - Larry, ¿no entiendes?
Intenta vengarse de su esposo por esa azafata.
Claro. Podrías darle el gusto.
Olvidas algo. Vinimos a darle el gusto a él.
- Y si ella continúa... - Larry, ¿dónde estás?
¡Regresa, amorcito!
Enloquecieron todos, ¿verdad?
¿Cuánto tardará en hacer el antídoto?
Será más rápido revertir el hechizo de la poción.
-¿Dónde está la salsa? - Allí.
Quizá me una. Tengo ganas de bailar.
Nada.
Darrin, ¿por qué no ayudas a Larry?
Claro.
- Te atraparé. - Sra. Meiklejohn, por favor.
Sra. Meiklejohn, no creo que su esposo esté de acuerdo.
Sr. Meiklejohn. Déjeme ayudarlo.
- Por favor. Basta ya. - No corras tan rápido.
Larry le habrá contado que estamos interesados en continuar con su cuenta.
Por última vez...
Tiene una forma curiosa de demostrarlo.
Sí, sírvase.
Salud. Vaya. Más salsa de almejas. ¿Es tan buena como parece?
Sí.
Esmeralda y Norton la probaron y les encantó.
- Genial. - Acaban de irse.
Eso es aún mejor.
- Sr. Meiklejohn. Sírvase. - Las damas primero.
Sam, siéntate aquí.
No. No te me escaparás de nuevo.
Sírvase. Hice más.
Muchas gracias.
- Cielos. ¿Qué sucede aquí? - No tengo idea.
George, ¿dónde estuviste todo este tiempo?
Justo aquí, amorcito.
-¿Quieres discutir de nuevo? -¿Por qué discutir con mi adorable esposa?
- Creo que comeré un poco de eso. - No.
¿Cómo?
Quiero que guarde apetito para la cena,
que estará lista en unos minutos.
Ven conmigo, cariño.
¿Darrin?
Hola cariño.
-¿Qué sucede? Luces preocupado. - Lo estoy.
Meiklejohn renovó su contrato con nosotros por cinco años.
Maravilloso. ¿Cuál es el problema?
Como el Sr. y la Sra. Meiklejohn decidieron que el viaje sea su segunda luna de miel,
actúa como adolescente.
Llama a su esposa tres o cuatro veces al día, le envía flores,
habla de ella sin cesar.
Seguro que a ella no le molesta.
Sam, ambos sabemos que está bajo la influencia de un hechizo.
Darrin, te tengo una sorpresa. La poción sólo dura 24 horas.
O sea que de verdad...
- Sólo necesitaba un empujoncito. -¿Qué te parece?
Sam, eso no fue gracioso.
Demándame. Valió la pena.
Ven aquí.
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