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Melocotones Barbour. Melocotones Barbour.
"Enteros, en rodajas o en mitades,
"todo es sabrosón cuando compra un melocotón."
No.
"Si es una persona quisquillosa, elija melocotones Barbour."
¿Puedes parar un momento?
Sí. Créeme, necesito una pausa. ¿Qué pasa?
Es Tabitha, en la nueva casita. Tienes que verla. Ven.
Aquí tiene el azúcar, Sra. Kravitz. La invitaría, pero tengo compañía.
Adiós, Sra. Kravitz.
-¿No es preciosa? -¿Qué quiere decir con "compañía"?
Amigos imaginarios. Todos los niños los inventan.
Sí, pero...
- Hola, cariño. ¿Adónde vas? - A buscar bebidas para mis invitados.
El Sr. Jones quiere un martini, y la Sra. Jones, un ginger ale.
La Sra. Jones es abstemia.
¿Lo es? Entonces le llevaré un té.
Apúrate.
No parece causarte gracia.
Sam, ¿y si realmente están el Sr. y la Sra. Jones en miniatura allí?
Darrin, no seas tonto.
Se comporta como cualquier niña de seis años.
Mientras no se comporte como cualquier bruja de seis años...
Lo siento.
Vaya, vaya, vaya. ¿Puedo probar ese martini?
¿Quieres que el Sr. Jones beba de la misma copa que tú?
Caramba. Perdí la cabeza.
Ojalá tú y papá tuvieran algo que hacer mientras atiendo a mis visitas.
Papá tiene algo para hacer.
Le prometí a Larry que tendría un eslogan para esta tarde.
- Volveré a ello. - Yo veré si Adam está despierto.
Me alegra que hayan disfrutado el almuerzo, Sr. y Sra. Jones,
y siento haber quemado la carne.
¿Desea un poco más, Sr. Jones? Aquí tiene.
Es un placer servirle a un hombre con tan buen apetito.
¿Qué tal? ¿Qué tal?
No quisiera importunar, jovencita, pero no pude evitar oírla,
y me preguntaba si podría convidar un bocado a esta pobre criatura.
No tenemos bocados, pero hay carne asada. Un poco quemada.
¿Conque quemada? Tal como la hacía mi madre.
Es un placer conocerla.
- Me llamo Tim O'Shanter. -¿Cómo le va?
Ellos son el Sr. y la Sra. Jones.
¿Qué tal, Sr. Jones?
- No, ésa es la Sra. Jones. - Claro. Disculpe.
-¿Y tu nombre es...? - Tabitha.
¿Te molestaría darme un poco de comida?
Estoy bastante hambriento.
- Sírvase. - No hay nada ahí.
- Sí, lo hay. - No, no lo hay.
Coma lo que hay frente a usted o no coma nada.
Tienes un gran sentido del humor, querida mía.
Y ahora que nos reímos un poco,
¿podrías traerme un poco de comida de verdad,
cariñito?
Veré si encuentro algo.
Una niña encantadora.
Rara, pero encantadora.
¿Puedes dejar de no hacer nada y comenzar con lo tuyo?
-¿Para qué crees que te traje aquí? - Lo haré, elegante reina.
No soy tu reina. Y deja de ponerte de rodillas.
Es que ando precisando algo sustancioso,
y trabajar con el estómago vacío es muy difícil.
Lo hallarás aun más difícil si te convierto en hongo.
¡Ahora, vamos!
ELIZABETH MONTGOMERY EN
Hechizada
- Hola, Sam. - Hola, Larry. ¿Cómo está Louise?
Bien. Pasará el fin de semana hablando por teléfono.
¿Cómo anda todo por aquí?
Genial. Es un período inusitado de paz y tranquilidad.
Compramos una casita para Tabitha, y ni se la escucha.
¿En serio? Tendría que comprarle una de esas a Louise.
Hola, Larry. Me pareció que estabas.
- Aún no estoy listo para ti. - Sólo quería controlar.
¿Cómo va todo?
¿Quieres la verdad o que te haga sentir bien?
-¿No pueden ser las dos cosas? - Tabitha, ¿adónde vas con eso?
- A la casita. - Pero si almorzaste hace una hora nada más.
No es para mí. Es para el duende.
Disculpen.
No te dejes engañar. Estuvo con amigos imaginarios toda la mañana.
Si eres listo, lograrás que el duende te ayude con el eslogan.
Qué gracioso.
No quiero retenerte. Iré a golpear unas pelotitas.
Volveré más tarde.
Pero Tabitha, ¿cómo sabes
que a los duendes les gustan los sándwiches?
Porque me lo dijo.
A preguntas tonta.
Cariño, ese sándwich es para ti, ¿verdad?
No, papá, es para el duende.
Para la gente imaginaria basta la comida de mentira.
Está bien, papá, pero el duende no va a estar contento.
Cuando invitaste al Sr. y la Sra. Jones,
les serviste carne asada imaginaria.
¿Por qué el duende necesita comida de verdad?
Porque él es real y ellos no lo eran.
Eso es ridículo.
¡Qué desastre!
Sam, ¿qué sucede?
Te ves como Pinocho, papá.
Sigue mi consejo, Tabitha. Cállate.
No le veo la gracia.
Deberías mirarte al espejo.
Tabitha, es suficiente. Repara ya la nariz de tu padre.
No puedo. Yo no lo hice.
- Supongo que fue el duende. - Darrin, quizá dice la verdad.
- Puede que haya un duende ahí. - No seas ridícula.
Sam, no te quedes ahí parada. ¡Encuentra a ese duende!
¡Sal de allí! ¡Sal! ¡Vamos!
¡Detente! ¡Cesa y desiste!
¿Qué es todo este barullo? No te he hecho ningún daño.
Quizá creas que no, pero mi marido no lo siente así.
Ahora, ¡regresa su nariz y orejas a la normalidad!
¡Bueno, vamos!
Muy bien, adelante.
¿Qué nariz? ¿Qué orejas?
Esa nariz y esas orejas.
Cámbiaselas de inmediato o te arrepentirás.
No creo que sepan quién soy ni lo que soy.
En todo caso, eres tú el que no sabe quién soy ni lo que soy.
Estoy en ello. Estoy en ello.
¡Se fueron, papá!
Tabitha, no sé qué decir.
Y apenas nos deshagamos de esta cosa, te pediré disculpas.
No sé quién eres ni por qué estás aquí, y prefiero no saber.
Darrin, un momento. Quisiera unas respuestas. ¿Qué haces aquí?
Es una historia larga
y es una historia triste, y es una historia que los hará llorar.
Alguien tomó mi garrote mágico y no tengo poder para viajar a casa.
A menos que halle una bruja que restablezca mi poder,
no hay manera de que pueda volver a casa.
¡Regrésame mi poder!
Muy bien, ya está restaurado. Será mejor que comiences tu viaje.
Ustedes son gente adorable. Gente adorable.
Y les agradezco por la amabilidad y la hospitalidad de su casa.
Espero que eso sea todo.
Sam, ¿no crees que ese duende podría ayudarme con el eslogan...?
Sí. Mejor vuelvo al trabajo.
Creo que me estoy volviendo loco.
Qué suerte la mía de elegir a un duende que sólo mete la pata.
¿Qué quiere que haga? Me acaba de echar de la casa.
Pero es una bruja adorable y dulce. Restituyó mis poderes para viajar.
La bruja grande y malvada te los volvió a quitar,
y no los tendrás hasta terminar la tarea que te he encomendado.
Si es una bruja tan mala, ¿por qué no lo hace usted misma?
Jamás interferiría en la vida matrimonial de mi hija.
Usted está tan llena de truquitos como yo.
No me importa. Continúa con tu trabajo.
Pero la rubia me pulverizará.
No...
No si somos inteligentes.
- Entonces ¿tiene algo en mente? - Sí.
-¿Sam? - Aquí, cariño.
¿Se te ocurrió un eslogan para los melocotones?
No, pero mira lo que hallé fuera del estudio, con esta nota.
"Mi anfitrión fuiste hoy. Mis zapatos dejo porque en deuda estoy."
- Es del duende. - Sí. ¿Qué te parece?
¿Por qué te dejaría un regalo, si prácticamente lo echamos?
Tal vez sea su modo de disculparse por molestarnos.
Mira esto. Hechos a medida, de cuero.
Darrin, creo que no deberías quedártelos.
¿Por qué? Es mala suerte no aceptar un regalo de un duende.
Eso es ridículo.
Puede ser, pero ¿para qué arriesgarse?
Me quedan perfectos.
Mejor ponte a trabajar. Larry volverá pronto.
¿A quién le importa?
- Dijiste que no habías terminado. -¿Y qué? Basta de esclavitud.
Estoy agotado. Me voy a dormir una siesta.
¡Son los zapatos! Ese duende fisgón los hechizó.
¿Por qué culpar al duende por hacerme ver
- que no quiero agotarme? -¡Darrin, quítate esos zapatos!
Es Larry. Yo voy.
Espera un minuto. Será mejor que yo hable con él.
¿Para qué?
Porque no creo que tú estés en condiciones de hacerlo.
Lo único malo de mi estado mental es que no me haya agarrado antes.
Hola, Larry. Me alegro de verte.
Esa cálida bienvenida sólo puede significar una cosa.
- Tienes el eslogan, ¿verdad? - No.
¿No terminaste?
No. Y te diré algo más. No lo terminaré esta noche.
¿Vas a madrugar para trabajar?
Estás viendo a un hombre nuevo.
A partir de ahora, solo madrugaré si no me acuesto.
¿Está borracho?
No, es la fatiga.
Sabes que tenemos que presentar el eslogan mañana por la mañana.
Larry, regresa un poco más tarde.
-¿Sabes cuál es tu problema? - En este momento eres tú.
No ves las cosas en perspectiva.
- Trabajar contigo me enferma. - Sí.
- Pero obviamente no es contagioso. - Larry, es la tensión del trabajo.
Estoy segura de que se le ocurrirá algo si descansa un poco.
Esperemos que así sea,
porque si no lo hace, va a tener un largo descanso.
Lo mismo para ti, compañero.
Sam.
Sam, creo que me dormiré una siesta.
¡Darrin!
Sam, te dije que me iba a dormir una siesta.
¡Y yo te digo que te saques esos zapatos!
Tienes razón. Estaré más cómodo.
- No puedo sacármelos. - Me lo temía.
¡Pequeño demonio!
¡Señora! ¡Señora! Estás tentando al destino.
¿No sabes que dañar a un duende es muy mala suerte?
Eso sólo se aplica a los duendes buenos.
¿Adónde se fue? ¿Adónde se fue?
No tengo ni idea.
Pero quiero agradecerte por los zapatos. Son estupendos.
No te irás tan fácilmente.
¡Tengo ojos en la nuca!
¡Quítale esos zapatos o te hago papilla!
Suéltame. Suéltame
o tendrá puestos los zapatos por el resto de su vida.
-¡Suéltame! - Está bien.
-¿Por qué hiciste eso? - Me pediste que te soltara.
Justo lo que faltaba. Una bruja chistosa.
Sam, no importa lo de lo zapatos. No podrían ser más cómodos.
Si es necesario, dormiré con ellos.
Bueno, muchas gracias, pero te prefiero descalzo.
¿Por qué has vuelto y qué es lo que buscas?
¿Qué es lo que busco? Te lo diré.
Busco un trago que me caliente los huesos.
- Por el amor de Dios. - Eso es lo que busco.
Es bastante simpático.
Lo que faltaba. Un duende chistoso.
Entonces ¿qué bebes?
Lo que sea. Con tal que esté fermentado.
Un whisky no estaría mal.
Y si es irlandés, no oirás queja alguna.
Es irlandés y siempre lo será. Ven conmigo, chico.
-¡Mamá! - Aquí, cariño.
Aquí está. "Una poción para poder controlar a los duendes".
Pero, mamá, pensé que teníamos una regla: nada de brujería.
Sí, tienes razón, sólo la usamos en extrema urgencia.
¿Qué es una urgencia?
Es cuando tienes que hacer algo rápido
para salvar a alguien de un daño.
¿Dónde estaba? Ah, sí. "Poción para controlar a un duende".
A una taza de aconita, agregar dos cucharadas de helecho picado,
más dos yemas batidas de huevos de pájaro kahlua de ojos rojos.
Agregar sal y pimienta a gusto.
Preparar un pollo con verduras y hervirlo hasta que quede tierno.
Eso es sopa de pollo.
"Esto es sopa de pollo,
"la favorita de los duendes. Verter la poción en la sopa."
Disculpa, cariño. Tengo que usar todas las hornallas.
¡La sopa está lista!
-¿Te sientas aquí? - Muchas gracias.
Esta sopa de pollo tiene el mejor aroma que haya olido jamás.
Espero que te guste.
¡Escuchen! ¿Acaso oigo un bebé llorando?
- Yo no oigo nada. - Yo tampoco.
Es mi imaginación.
Sam, comamos. Me muero de hambre.
Bien.
- Ay, caramba. - Yo voy.
Increíble. Ese viento apareció de la nada.
Bien, empecemos, ¿sí? Muero por oír tu opinión.
- Muy bien, la cena terminó. -¿Qué?
¡Quítale esos zapatos ahora mismo!
-¡Un momento! - Voy a contar hasta tres.
-¡Uno! ¡Dos! - De acuerdo, de acuerdo.
Se los saqué.
Sam, estoy un poco confundido.
-¿Qué ocurre aquí? - Espera.
-¿Ya vino Larry? - Dos veces.
Y será mejor que vuelvas a ese tablero
- antes de que venga otra vez. - No hasta saber qué ocurre aquí.
Muy bien, vamos. Quiero saber quién te envió aquí.
Juro que no sé el nombre de la señora.
Serás un magnífico sapo.
¿Ustedes sólo piensan en eso, sapos y hongos?
Sam, esto es el colmo.
A tu madre se le agotaron las ideas
y ahora tiene ayuda externa.
De acuerdo, amigo. Hora de regresar al viejo terruño.
Aquí está tu sombrero. ¿Por qué tanto apuro?
¡Fuera de aquí!
Muy bien, pequeño charlatán. Puedes irte.
Gracias, elegante reina.
Y ahora, si me devuelve mi garrote mágico, me iré.
Con gusto.
¡Adiós y hasta la vista, vieja arpía!
Darrin, lo siento. Te lo compensaré.
- No, no es culpa tuya. - Entonces mi madre te lo compensará.
- Tampoco es culpa de tu madre. -¿No lo es?
No. Todo es culpa mía.
¿Sí?
Fue algo que dije.
- Qué? -"Sí, acepto."
¡Darrin!
Y lo diría de nuevo
a pesar de tu madre, los duendes y toda la locura.
Eres la mejor bruja que un hombre podría tener.
Ahora será mejor que me ponga a trabajar en el eslogan.
¿Madre?
¿Madre?
¡Eres una bruja testaruda!
¿Mamá?
¿Madre? ¿Madre, querida?
¿Madre, mi amor?
¿Qué pasa ahora?
Nada especial.
¿Tiene que haber una razón
para que una hija quiera pasar un momento feliz con su madre?
Samantha, no precisas ponerte desagradable con eso.
¿Yo, desagradable?
Envié a ese duende por tu propio bien.
Era una prueba, y felizmente digo que la pasaste con éxito.
Para ver dónde es el punto de quiebre en este matrimonio mortal.
-¿En serio? - Auspiciado por el Consejo de Brujas.
¿Y quién se lo sugirió al Consejo de Brujas?
Supongo que lo sugirió alguno de los miembros.
De acuerdo. Yo lo sugerí.
Muy bien, madre. Tengo una sugerencia para ti.
Darrin perdió un día entero con ese tonto duende
en vez de ponerse a inventar un eslogan para la cuenta,
y ése es Larry,
así que, ¿meterías un buen eslogan de melocotones en su cabeza?
¿No tenía Durwood reglas fijas en contra de tu ayuda con brujería?
No lo haré yo. Tú lo harás.
Muy bien.
Hola, Larry. Entra.
-¿Qué quieres tomar? - Nada.
Louise me espera con la cena, así que vamos al grano.
- Te refieres al eslogan. -¿Y qué otra cosa?
Inventaste uno, ¿verdad?
Pues...
Por supuesto que tengo el eslogan. ¿Qué te parece?
"No afeite sus melocotones. Deje que lo haga Barbour."
¿Es lo mejor que pudiste hacer?
No, pero pensé que era lo mejor que él podía hacer.
Dilo de nuevo.
"No afeite sus melocotones. Deje que lo haga Barbour."
Mejor ponle un hechizo a Larry para que le agrade.
¡Me encanta!
No sé por qué, pero me encanta.
Ahora te acepto el trago, sinvergüenza.
- Una cosa más. -¿Y ahora qué?
¿Sabes cómo hechizar a toda la gente que compra melocotones?
-¿Mamá? -¿Qué?
Eres fabulosa.
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