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-¿Darrin? - Estoy hablando por teléfono.
Larry, tengo que colgar.
La próxima vez que haya buenas noticias,
¿puedes esperar a que llegue a la oficina? Adiós.
¿No hay tiempo de desayunar?
- No, ya voy tarde. Mejor salgo ya. -¿Qué quería Larry?
Alguien que estudia y quiere trabajar en publicidad
vendrá a la oficina a observar.
Y como si yo no tuviera bastante trabajo, adivina a quién le asignaron la tarea.
¿Por qué te llamó a casa para decirte eso?
Por si me pongo bravo, que sea en mi tiempo libre.
Creo que Larry es muy considerado al interesarse en alguien que estudia.
Sí. En especial si su padre es un cliente importante.
Será mejor que me vaya.
Cuida bien a la chica universitaria.
¿Dije que era una chica?
No, pero no dijiste que fuera un chico, y supuse que era una chica.
Adiós.
Samantha, la fe ciega no te luce.
Madre, escuchar las conversaciones ajenas no te luce.
¿No te importa que Dum-Dum sea presa de una linda universitaria?
- Adiós, madre. - Adiós, tonta.
Madre.
Ningún mortal engaña a una bruja mientras yo esté ahí.
Madre, quiero que prometas que no intervendrás.
Está bien. Lo prometo.
Palabra de bruja.
- Vamos, Samantha. No creo... -¡Madre!
Palabra de bruja.
Gracias.
Disculpa, voy a bañar a Adam.
-¡Serena! -¡Hola, tía!
¿Qué va en declive? ¿La primita tiene un problema?
Aún no, pero trabajo en ello.
¿Qué tal eres para hechizos de amor?
Para serte franca, ¡fabulosa!
En ese caso, Serena, ¿te gustaría divertirte con Dum-Dum?
Endora, ¿por qué yo?
Porque prometí no intervenir. Sabes que odio avasallar.
Entonces tú intervienes.
- Endora, eres muy malvada. - Lo sé. ¿No es divino?
ELIZABETH MONTGOMERY EN
Hechizada
Sr. Stephens, llegó la Srta. Harrison.
Hágala pasar.
Gracias. Mucho gusto. Soy Dusty Harrison.
Soy Darrin Stephens. Mucho gusto.
- Siéntese, por favor. - Gracias.
Le agradezco tomar el tiempo de guiarme
al mundo de la publicidad.
Con mucho gusto.
No sé cómo vamos a proceder, pero...
Lo más práctico sería que usted
hiciera lo que tenga que hacer sin fijarse en mi presencia.
Sí, bueno,
debo revisar un boceto. Quizá quiera verlo.
Sí, creo que sí.
Éste me gusta mucho. Es para un anuncio en televisión.
El producto es café Hilgreen, y la heroína es una cafetera de mal humor.
Pero hoy, el ama de casa le pone un café nuevo.
Aquí comienza a sonreír, aquí se ríe,
y luego vemos que es café Hilgreen.
-¿Cómo le parece? - Pues...
Sea franca. Quiero su opinión.
Es infantil.
No, diga la verdad.
¿Cómo que infantil?
Insinúa que la felicidad puede encontrarse en una cafetera,
sin decir nada sobre la calidad del café.
¿Ha probado este café?
Ése no es problema nuestro.
Quizá ése sea el error del mundo de la publicidad.
Srta. Harrison, no creo que...
Adelante. Ponle el hechizo a ella.
Aún no entiendo por qué debo hacer tu trabajo sucio.
Porque cuando prometo no interferir, no interfiero.
Pero eso no significa que tú no puedas interferir.
Así que empieza a interferir.
Que esta chica quede aturdida de amor cuando al mortal mire con ardor.
...usted pueda criticar.
Y, es más...
¿Qué sucede?
¿Pasa algo malo?
No. En absoluto.
¿Por qué sonríe?
No lo sé. Creo que tu entusiasmo es contagioso.
¿Está mal ser contagioso? ¿Entusiasta?
Claro que no. Creo que es hermoso.
¿No es curioso? Cuando llegué pensé: "Vaya, esto será aburrido."
Ah, ¿sí?
- Pero tienes un método maravilloso. - Ah, ¿sí?
Sé que esta experiencia será sensacional, Darrin.
Lo será. Dusty.
- Vámonos. -¡No!
Quiero quedarme para ver qué pasa.
Si no lo sabes, no eres tan bruja.
Será mejor que yo siga trabajando.
¿Puedo hacer algo?
No mucho.
Me encantaría ayudar.
Hay que sacarle punta a esos lápices.
Hay un sacapuntas en la mesa de dibujo.
Sí, señor, Darrin.
Tengo otra idea.
¿Te gustaría hacerme un mandado?
Me encantaría. En especial si vas conmigo.
Creo que puedes ir sola.
Bonito y puntiagudo.
Tenías razón. Esta cafetera está mal.
- No tiene carácter. -¿No?
Quiero que vayas de compras
y busques una cafetera con personalidad.
Que sea agresiva, que tenga las ideas claras.
Sí. Lo haré lo más rápido posible y regresaré enseguida.
No, no. Tómate tu tiempo. Compra media docena, si es necesario.
Rastrea la ciudad y tómate todo el tiempo necesario.
Te agradezco tu confianza.
Y no te decepcionaré, Darrin.
-¿Sam? - Aquí estoy, cariño.
- Hola. - Hola, querida.
-¿Cómo te fue hoy? - No fue un mal día.
No fue un buen día. No fue un mal día.
Te fue muy mal, ¿eh? ¿Qué pasó?
La hija del cliente pasó.
¿Cómo es?
Es la típica universitaria sabelotodo.
Un poco sencilla.
Estudiosa, dedicada, ya sabes.
Sí.
Yo abro.
- Hola. - Hola.
Usted debe ser la Sra. Stephens. Soy Dusty.
No pareces.
Sí, soy la Sra. Stephens. Entra.
- Llamaré al Sr. Stephens. - Gracias.
Es tu típica universitaria sabelotodo.
Un poco sencilla.
Dedicada, estudiosa, en minifalda, con una gran sonrisa.
- Hola. - Hola.
- Te cambiaste. - Generalmente lo hago al salir.
Tus cafeteras.
Las llevé a la oficina pero habías salido.
Dijiste que eran importantes, creí que las necesitabas pronto.
Gracias. No has debido molestarte.
Fue con mucho gusto, Darrin.
¿Puedo ofrecerte algo? ¿Café? ¿Ginger ale? ¿Refresco de Zarzaparrilla?
Cuando llegues al martini, paras.
Un martini, ¿eh? Bueno, entra.
- Ponte cómoda. - Gracias.
Sam, ¿nos sirves queso y galletas,
un refrigerio o algo así?
Si me das dinero, iré al cine.
Debes pensar que es terrible que yo llegue así.
Pero ha sido increíble trabajar con Darrin.
¿Te importa que le diga Darrin?
Claro que no. Le han puesto peores nombres.
Genial. Una esposa con sentido del humor.
Sí, aquí nos reímos mucho.
- Aquí tienes. - Gracias.
¿Sabes qué creo que es increíble, Darrin?
Que hayas llegado tan lejos a tu edad.
De hecho, no soy tan joven.
Aunque supongo que mis colegas son mucho mayores que yo.
¿Nueces?
No, gracias.
Espero que alguna de esas cafeteras sirva.
Me muero porque veas mis cafeteras.
Estoy segura de que se muere por verlas.
Eres muy comprensiva.
Ése debe ser mi asado.
Será mejor que me vaya.
Mañana nos vemos.
Sí, hasta mañana.
- Fue un placer conocerte. - Para mí también.
Espero haber encontrado tu cafetera agresiva con ideas claras.
Cariño, ¿no crees que has debido
invitar a Dusty a cenar?
Admito que parecía hambrienta.
Vamos, Sam. Es sólo una niña muy ingenua.
Pero tiene mucho entusiasmo.
Y lo tiene muy bien distribuido.
Darrin, ¿por qué no mencionaste
que es obvio que le atraes mucho?
-¿De veras lo crees? - Sí, de veras lo creo.
Quizá pueda decirle a Larry que se la asigne a otra persona.
No seas ridículo.
Tienes razón.
¿Crees que por esa niñita boba yo te olvidaría un instante?
Por un instante, quizá.
- Hablaré con Larry en la mañana. - Buena idea.
Me hubiera gustado que el Sr. Tate te dijera esto,
pero no quiso.
- Srta. Harrison... - Prometiste llamarme Dusty.
Bien,
Dusty.
Vamos al grano.
Eres muy decidido. Vas directo al grano.
¿Sí?
Sencillamente es esto.
Creo que sería mejor que te asignaran con otro de los hombres.
¿No me quieres cerca de ti?
No es eso. Creo que así estaríamos más seguros.
Es decir, sería más sabio.
No, por favor, no hagas eso.
No actúas con madurez.
Por favor, trata de entender, Dusty. Sólo hago esto por tu propio bien.
Después de todo, viniste a aprender algo, ¿no?
Dusty llegó histérica a la casa y le dio las quejas a su padre,
quien obviamente cree que yo la engañé.
Ahora soy el enemigo público número uno de Larry y de Harrison.
Si yo no estuviera segura, diría que le hicieron un hechizo a Dusty.
Vaya, muchas gracias.
¿A qué te refieres con eso de estar segura?
Mi madre me dio su palabra de bruja de que no intervendría.
¿Su qué, de bruja?
Su palabra de bruja. Y no se atrevería a incumplir.
Es posible que haya conseguido a alguien que hiciera el hechizo.
Pero ¿quién?
¿Quién más? Mi prima, la diosa del amor.
Vaya diosa del amor.
¿Sabes qué debo hacer?
Llamar a Harrison y aclarar las cosas con él.
En la oficina me darán su número.
Serena.
Serena, quiero hablarte ya mismo.
Ve a polinizar algo.
"Estoy en el séptimo cielo. No puedo ir ya mismo. Serena."
Serena, no te saldrás de ésta tan fácilmente.
-¿Darrin? -¿Sí?
¿Te importa si salgo un momento?
Esmeralda está arriba con los niños. No me demoro.
Bien.
¿Ves qué le pasó a tu prima por vivir con mortales?
Está volviéndose casi tan tonta como él.
Haz tu truco.
Muy bien, Samantha.
Gracias, mamá.
-¿Darrin? -¿Sí?
- Creí que te habías ido. - Cambié de opinión.
Acaba de ocurrírseme.
En vez de hablar con Harrison por teléfono, ¿por qué no lo invitamos?
-¿Aquí? - Pues claro.
Para que vea que somos felices y que estamos muy enamorados.
Samantha, es una idea sensacional.
Y como está tan enojado, cuanto antes mejor.
Lo invitaré lo más pronto posible.
Sr. Harrison, le agradezco su visita.
Sé que viene por obligación,
pero tengo mis razones para querer hablar con usted aquí.
Vamos al grano.
Claro. Pase, por favor. Quiero presentarle a mi esposa.
Mi esposa, Samantha. El Sr. Harrison.
- Mucho gusto. - Mucho gusto.
- Siéntese, por favor. - Está bien.
Oigamos lo que tiene para decir. Yo le diré varias cosas.
Bien. Sr. Harrison, mire a su alrededor. ¿Qué ve?
Un lindo hogar y una esposa encantadora.
Gracias.
Exacto.
Lo cual comprueba
que estoy felizmente casado y muy enamorado.
Y le juro que no le he dado ninguna esperanza a su hija.
Eso no puedo creerlo.
Dusty siempre ha sido una niña muy sensata.
Y usted espera que le crea que se enamoró de un hombre casado,
a quien conoció hace un día, sin que le diera esperanzas.
Supongo que eso le parece sospechoso, pero...
- A mí también me parece sospechoso. -¿Qué?
Estando en la situación del Sr. Harrison.
Samantha, ¿puedes limitarte a escuchar?
Claro, cariño.
Entonces...
¿Le molestaría, Sra. Stephens?
En absoluto.
Disculpen. Iré a abrir.
¿Me permite?
Me encanta el aroma de un buen cigarro.
Es un panatela. ¿Quiere uno?
No me digas que no está aquí porque sé que sí está.
Papi, no pude creer cuando me dijeron en la oficina dónde estabas.
¿Por qué intentas humillarme?
Dusty, tranquilízate y relájate.
¿Cuándo dejarás de tratarme como a una niña?
Cuando empieces a actuar como una adulta.
Intento hacerlo, pero no me dejas.
- Será mejor que te lleve a casa. - No. Quiero expresar esto.
- Ya basta, Dusty. - Sí, Detente.
No me importa. Lo amo.
Es casado, tontuela.
Así es, soy casado, tontuela.
- Me llamaste tontuela. - Sí, y tu padre también.
Dusty, déjame llevarte a casa.
Si interfieres, no volveré a hablarte.
Por favor, detente, Dusty. ¿Puedes parar ya?
Sra. Stephens, no sé cómo disculparme.
- Está bien. Estoy acostumbrada. -¿Quiere decir...?
¿Por qué no me acompaña al patio y se lo cuento?
Pero no podremos verlos.
Y ellos no podrán vernos a nosotros.
¿Entiende?
- Cálmate, Dusty. -¿Por qué eres tan malo conmigo?
Dusty, debes superar esto. No estoy disponible.
Si tu esposa te quiere tanto, ¿por qué está en el patio con mi padre?
No lo sé.
Sigo pensando que debemos entrar a ver qué está pasando.
Olvidémonos de ellos. Hablemos de nosotros.
Sigo pensando...
Lo sabía. Mi madre te puso a hacer el trabajo sucio.
Tranquila, prima. Sólo lo hicimos por ti.
Ya que los mortales son como son, creímos que un hechizo sencillo,
y una prueba de infidelidad, estaban bien.
No tengo que hacerle ninguna prueba a Darrin.
Y si no le quitas ese hechizo, dejarás de ser mi prima.
Supongo que no sabes qué es estar enamorado de alguien
- a quien no le importas. -¡Eso no es verdad!
- Darrin, ¿estás lastimado? ¿Estás bien? - Estoy bien.
Bien, pero estás armando un caso nacional por nada.
Se dice un caso federal, y apresúrate.
Estoy bien. Tranquilízate. Estoy bien.
Aguafiestas.
...que debemos entrar.
-¡Animal! -¿Qué haces?
¡Quítele las manos de encima, Stephens!
¡Estoy harto de esta tonta farsa!
Y yo estoy harta de tu manoseo.
Y yo estoy harto de sus explicaciones, hipócrita.
- Y ¿ahora qué hará? - Le reventaré la cara.
¿Usted y quién más?
¿Suficiente? Intente una aquí.
¿Qué le hiciste a mi padre, bestia?
- Nada, yo... - Creo que te daré una bofetada.
Si eso te hace sentir mejor, adelante.
- Ven, padre. - Con gusto. Esta casa es una locura.
Y no olvides, me debes lo de cinco cafeteras.
¿Por qué permitiste que me pegara?
Después de todo lo que vivió, sentí que era lo mínimo que podía hacer por ella.
¿Bueno?
Aún me duele.
La nieve cubrió hoy la mayor parte de la costa Este.
Y hay amenazas de tormentas del Cabo Hatteras al Golfo de México.
El peor frío se reportó en Rocky Point, Montana,
con 20 grados bajo cero.
No tocaste las chuletas de cordero.
Es un poco difícil comer cuando el mundo está a punto de caerse.
Quizá Harrison cambie de opinión y no les cancele la cuenta.
-¿En serio crees eso? - No.
Pero no puedo tirar esas chuletas.
No sé qué le diré a Larry, si aún me habla.
Si no te habla, no tienes que decirle nada.
Sam, escucha.
Es John J. Harrison, de 52 años, director de las Industrias Harrison,
quien fue acusado de desfalco y de tres cargos de fraude.
-¿Es el mismo Harrison? - Por supuesto.
...de profesores verá asesores presidenciales
para hablar sobre asuntos académicos...
Siempre lo supe. Supe que él estaba en problemas.
Lo sentía en los huesos.
Por eso lo presioné hasta que retiró su cuenta.
Vaya, qué suerte tenemos de no ser ya sus socios.
Darrin...
Si hablo así, quedo divinamente.
- Darrin, ¿en serio crees eso? - No.
Entonces, ¿por qué lo dices?
Estoy ensayando lo que voy a decirle a Larry.
-¿Cómo se oye? - Ridículo.
No hay ninguna otra explicación en el planeta, o ¿sí?
No, tienes razón.
No hay ninguna otra explicación en el planeta.
Perro travieso.
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