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Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Veamos si podemos encontrar algo más.
Vamos.
¿Crees que a Emily le gustarían unos patines?
No, mami. Ya tiene patines.
Enseguida la atiende el vendedor, señora.
¿Sr. Bates? ¡Sr. Bates!
Nunca está cuando lo necesito.
No se preocupe por nosotras. Sólo estamos mirando.
-¡Bates! ¿Qué hace? - Estoy descansando, Sr. Waterman.
¿De qué? Nunca trabaja.
Otra vez está jugando mientras la tienda está llena de clientes.
- Perdón. - Ahora salga y haga su trabajo,
mientras lo tenga.
Créame. Las muñecas siempre gustan.
Y ésta es nuestro nuevo modelo, Suzy Coqueta.
Viene con peine y cepillo. Y escuche.
No quiero peinarme. No me molestes.
Suzy debería venir con dos cepillos, uno para cada extremo.
¿Tiene alguna muñeca que no sea tan coqueta como Suzy?
Bueno, aquí hay una muñeca que no habla.
Qué novedad. La llevamos.
Muy bien.
- Sólo cuesta $9,95. ¿Tarjeta o efectivo? - Tarjeta.
La caja está por allá. ¿La envolvemos para regalo?
Sí. Muchas gracias.
Tabitha, iré a la caja, ¿sí?
- Por ahí. - Está bien, mami.
Sí que tienes suerte de ir a una fiesta de cumpleaños.
Lo sé.
Diviértete mientras seas niña, Tabitha.
Porque cuando crezcas y seas adulta como yo,
tendrás responsabilidades, un empleo, un jefe.
Los niños son afortunados en este mundo cruel.
¿No le gusta ser adulto?
Sí. Pero si pudiera volver a ser niño...
-¿Le gustaría ser niño? - Claro que sí.
Nunca me divertí tanto como cuando tenía nueve años.
- Bueno, dígalo. -¿Qué cosa?
Diga: "Deseo volver a tener nueve años."
Ah, ya entiendo. Jugamos a quién quiero ser.
Muy bien. Deseo volver a tener nueve años.
Eso es lo genial de ser niño. Tienes tiempo para fingir ser otra persona.
¿Fingir?
Adiós.
- Gracias. Muy bien. -¡Oye, niñita!
Niño, ¿qué haces detrás del mostrador?
No soy un niño, Sr. Waterman. Soy su vendedor, Irving Bates.
- Bien, hijo. ¿Cuál es el chiste? -¡No hay ningún chiste!
Estaba hablando con esa niña de ahí...
¡Oiga! ¡Se fue!
ELIZABETH MONTGOMERY EN
Hechizada
Disculpe.
Sr. Waterman, créame, por favor. Soy Irving Bates.
Vete, pequeño.
Señora, ¿la ayudo? Parece que nuestro vendedor está escondido.
-¡Pero yo soy su vendedor! - Está bien, hijo.
Obviamente, Bates te paga para torturarme.
-¿Dónde está? - Le dije que yo soy...
Está bien. Se lo diré.
Está jugando con los artículos deportivos.
Disculpe. Debo llegar al fondo de esto.
Aquí está.
"Stephens, 1164 Morning Glory Circle, Westport."
¡Maldición!
Hola, jovencito. ¿Éste es el auto de tu papá?
No, es mío. Creo que ahogué el motor.
No hagas eso, niño. ¿Quieres causar un accidente?
Está bien, oficial. Olvídese de mi apariencia.
Soy un hombre adulto.
Y yo soy Bonnie Prince Charlie.
- Dame las llaves. - Mire,
nada me molesta más que un policía creído y autoritario.
Ya basta, pequeño monstruo en miniatura.
Hijo, ¿no crees que antes de empezar a conducir
tus pies deben llegar a los pedales?
¡Ya basta! Soy un contribuyente de 32 años.
Qué imaginación.
Debes ser genial contando historias.
- Muy bien, hijo, upa-la-la. -¡Bájeme!
¡Basta de brutalidad policial! ¡Lo voy a demandar!
Cálmate. Estamos...
Te llevaremos con tus padres.
-¿Dónde están mamá y papá? - Viven por ahí.
- Sí, bueno, ¿dónde exactamente? - En Toledo, Ohio.
¿Toledo?
¡Vamos, viejo! Mueve esta cosa.
Muy bien. No te alteres. ¿Adónde vamos?
Deprisa. Pon en marcha esta chatarra.
Quieres sufrir de úlcera desde muy joven, ¿no?
¡Ya voy!
Está bien.
Hola. Qué elegante estás esta mañana.
Así es. Y su hija es quien me vistió así.
¿Qué quieres decir, jovencito?
Que tengo una loca pesadilla, y que usted y su hija están en ella.
¿Eres nuevo en el vecindario?
No sólo en el vecindario,
sino que gracias a su hija uso una nueva talla.
¿Qué hizo?
Mire. ¿Le resulta familiar?
LICENCIA DE CONDUCIR Irving Bates
Irving Bates.
Ya sé. El vendedor de juguetes de la tienda Hanley's.
-¿Es tu padre? - No. Pero estuvo cerca. Soy yo.
¡Qué desastre! Mejor entra. ¡Tabitha!
De todos modos, esto es mejor que mis pesadillas
- donde termino casado. -¿Me llamaste, mami?
Hola, señor. Le gusta volver a ser niño.
- Tabitha, ¿qué pasó? - Acabo de darme cuenta de algo.
- Estoy soñando en colores. - Sr. Bates.
Mire, éste parece ser un sueño informal. ¿Por qué no me llama Irving?
Está bien, Irving. Me gustaría hablar un momento con Tabitha.
- Tú sigue soñando. - Está bien.
Y si despierto antes de que vuelva, fue un placer conocerla.
Ven conmigo.
Bien, jovencita. Sabes que no debes hacer esas cosas.
Vuélvelo a la normalidad de inmediato.
Pero Irving dijo que sería divertido volver a ser niño.
Eso no significa que esperaba que sucediera.
- Ahora, adelante. - Está bien.
Tabitha, no lo estás intentando.
Sí, mami.
Espera aquí.
Irving, los niños no juegan con fósforos.
No soy un niño. Sólo estoy soñando.
Irving, no sé cómo decirte esto
sin ser totalmente sincera.
-¿Decirme qué cosa? - No estás soñando.
Vamos.
¿Cómo es entonces que un adulto
de repente se halla convertido en un niño de nueve años?
Existe un nombre para eso.
¿De qué habla?
¿Te suena la palabra "brujería"?
Se está burlando de mí.
No, Irving, de veras.
Soy bruja. Igual que Tabitha.
No lo usaré en su contra. Soy liberal.
¿Qué estoy diciendo? Las brujas no existen.
Entonces, ¿cómo explicas tu segunda infancia?
Bueno, puedo explicarlo.
- Mejor llamo a la policía. - Como gustes, Irving.
Pero ¿de veras crees que te creerán?
Por supuesto. Pueden verlo con sus propios ojos.
Tiene razón. Ni yo me creo.
Pensaré en algo. Ten paciencia.
¿Paciencia? ¡Lo olvida!
Estoy ausente del trabajo. Mi jefe me está buscando y...
Seguro que ya me despidió.
¡Iba a almorzar con mi novia hace dos horas!
Apuesto a que está furiosa. Mejor hable con ella.
Dígale que es amiga de la familia. Se llama Ruthie.
Hola.
-¿Hablo con Ruthie? - Sí.
Llamo en nombre de Irving, y lamenta haber faltado al almuerzo de hoy.
-¿Quién habla? - Una amiga de la familia.
Irving quería que supiera que no se siente bien.
¿Y por qué no me llamó él?
Bueno, porque ahora no puede.
¿Y usted lo está cuidando?
Sí. Es decir, ¡no! Sólo somos buenos amigos.
Bueno, dígale al Sr. Irving Bates que es la última vez que me deja plantada.
También puede decirle que es muy infantil.
Pero ¡Ruthie!
Pero...
-¿Qué pasó? - Colgó.
Genial. Perdí a mi novia y mi empleo.
Si esto no es una pesadilla, prefiero permanecer niño.
No te preocupes, Irving. Te sacaremos de este lío.
Irving, él es mi esposo. Hazte pasar por un amigo de Tabitha.
¿No es ella un poco joven para mí?
- Haz lo que te digo. -¿Y si no quiero?
¿Ves eso?
Con razón las brujas tuvieron tantos problemas en Salem.
Haz lo que te digo, y nos ocuparemos de tu problema más tarde.
-¿No, Tabitha? - Sí, mami.
- Hola, cariño. ¿Qué tal el partido? - Genial. Hola, Tabitha.
Papi, él es mi nuevo amigo, el Sr. Bates.
Quiso decir Irving. Estaban jugando a los adultos.
- Hola, Irving. - Hola.
Qué músculos. Apuesto a que te gusta el fútbol, ¿no?
-¿Tenía que hacer eso? -¿Qué cosa?
- Esto. - Irving, por favor.
Darrin, Irving es un niño muy especial.
Tabitha, ¿por qué no vas a jugar con Irving al patio?
- Está bien, mami. - Eso te gustaría, ¿no, Irving?
Está bien. Jugaré con la niña.
-¿Qué tengo que perder? -¿Qué tiene que perder?
Bueno, ya perdió la razón. No quiere perder nada más.
-¿Me columpias? - Claro.
- Sam, ¿qué pasa con ese niño? -¿Qué niño?
El niño, comoquiera que se llame.
Darrin, prepárate para almorzar. Te lo contaré más tarde.
¿Irving almorzará con nosotros?
Sí. Quizás también se quede a cenar, y quizás a desayunar.
No me digas que se quedará a pasar la noche.
- Está bien, no lo haré. -¿Pasará la noche aquí?
Darrin, decídete. ¿Quieres que se quede o no?
-¡Sam! -¿Y bien?
- Me prepararé para almorzar. - Buena idea.
Tabitha, ¿quieres que me quede y sea tu hermano mayor?
Podríamos divertirnos todo el tiempo.
Olvida volver a cambiarme.
Está bien.
Será divertido volver a empezar.
Y las cosas serán distintas esta vez.
Toma. ¿Todo bien?
¡No quiero leche! ¿Qué tal una cerveza?
¿Qué tal un golpe en la nariz?
Beberé la leche.
Muy bien, Sam.
¿Vas a contarme qué sucede con este jovencito?
Me llamo Irving, amigo.
Irving, en esta casa, los niños se dirigen a los adultos con respeto.
-¿Cuántos años tiene? - Es mayor de lo que parece.
- Tengo 32. - Mira, Irving, no estaba hablando contigo.
Estaba... ¿Qué dijo?
Creo que dijo que tenía 32.
Sam, ¿qué sucede aquí?
Me alegra que preguntaras, cariño.
Por favor, Samantha. Es mi historia. Permíteme contarla.
Ésta es la historia de Irving y Tabitha.
Yo soy Irving. Ella es Tabitha.
Irving vende juguetes. Tabitha hizo... Irving hizo...
Verás, cariño, es una historia breve.
¿Tabitha convirtió a un hombre de 32 años en este niño?
Qué listo eres, amigo.
Mira, hijo. Es decir, amigo.
¡Golpéame! ¡Sé karate!
Nadie golpeará a nadie, y bájate de esa silla.
Tabitha, ¿cómo lo hiciste?
- Así, papi. - No importa.
Sam, ¿por qué no lo vuelve a la normalidad?
Bueno, está en eso, pero no funciona.
¿Qué vamos a hacer con él?
Cariño, no te preocupes.
Ya lo cambiará. Y si no puede...
Veamos el lado positivo.
¿Cuántas personas tienen una segunda oportunidad?
Irving tiene una gran oportunidad.
Puede volver a crecer.
Pero ¿dónde? ¿Dónde volvería a crecer?
Cariño, no podemos dejarlo en la calle.
Así es, papá.
Por favor, no me llames papá.
Piensa en el beneficio, Darrin. Tendrás otra asignación familiar.
Samantha, quiero hablar contigo en la sala, a solas.
-¿Cuándo? - Ahora.
Sam, haz algo.
Hay una posible solución.
-¿Cuál? - El Dr. Bombay.
Dada la situación, acepto la ayuda de ese curandero.
Darrin. No pelees con él. Es el mejor médico brujo que tenemos.
Ojalá no lo llamaras así.
¡Llamando al Dr. Bombay! ¡Emergencia! ¡Venga enseguida!
¿Cómo se atreve a interrumpir mi paseo antártico?
No me mire a mí.
Será un placer.
Dr. Bombay, lamento llamarlo con tanta urgencia
pero es el médico de la familia.
Estaba en medio de una operación delicada,
pero el paciente tendrá que esperar.
-¿Era grave? - Sí.
Le hacía una cirugía de nariz a un pingüino.
¿Cuál es el gravísimo problema esta vez?
Irving, Tabitha, ¿pueden venir, por favor?
Dr. Bombay,
hasta esta mañana, este niño era el Sr. Irving Bates,
un hombre de 32 años.
Tabitha lo encogió. Ahora no sabe cómo agrandarlo.
Sinceramente, prefiero quedar pequeño. ¿Quién es el tonto de la parka?
¡Irving!
Muéstrale al doctor tu licencia de conducir.
Dame. ¿Lo ve?
Así se veía esta mañana.
Sí.
Sí, ya veo por qué quiere seguir siendo pequeño.
En tu lugar, quisiera seguir siendo niño tanto como fuera posible.
Qué gracioso.
Doctor, guarde la gentileza para el pingüino.
Necesitamos su ayuda.
Muy bien. Manos a la obra.
Tenemos una situación apremiante.
Necesitaré esto. ¿Entienden? Una paleta. Apremiante.
Nada. Bueno, haré una prueba.
Ojo de calamar, piedra por moler, que este niño vuelva a crecer.
No pasó nada.
Cuando el conjuro falla, eso significa una sola cosa.
Samantha, quisiera consultarte algo en privado.
¿Tienes conserva de pescado?
Creo que sí. Vamos, Irving, Tabitha.
¿Por qué no funcionó?
Obviamente, por la resistencia de los involucrados, Tabitha y el niño.
Primero, Irving desea seguir siendo niño,
y, sin duda, Tabitha disfruta de tener un amigo.
En su subconsciente, ella se resiste.
Entonces, debo lograr
que a Irving ya no le interese seguir siendo niño.
Un diagnóstico brillante.
Casi siento que debo compartir mis honorarios contigo.
Gracias, doctor.
Dije, casi.
Aquí está el pescado. ¿Para qué lo quiere?
El pingüino me debe 500 pescados por la cirugía de nariz,
y no tengo cambio.
Antes de que digas algo, creo que el problema de Irving está solucionado.
-¿Si? - Sí. Es evidente
que Irving disfruta de volver a tener nueve años.
Se me ocurre cómo hacerlo cambiar de opinión.
Yo sé exactamente cómo lograrlo.
Claro, me gustaría volver a ver a Ruthie, para mis memorias.
¿Dónde trabaja?
En la calle 58, en la agencia de viajes Drucker. ¿Por qué?
AGENCIA DE VIAJES DRUCKER
¿Cómo hicimos eso?
Cruzamos el continuo atmosférico.
-¿Eh? - No importa.
-¿Ésa es Ruthie? - Sí.
¡Oye, Ruthie! ¡Soy yo!
Sí, niño. ¿Puedo ayudarte?
No. Sólo estaba mirando.
Qué linda es Ruthie.
Sí. Luce muy bonita.
- Srta. Campbell. -¿Sí?
Ruthie, ¿qué harás esta noche?
Nada, Sr. Drucker.
¿Quiere que trabaje horas extras?
No, me gustaría que salieras a cenar conmigo.
Ese viejo baboso.
Habrá luz suave y música tenue.
Ruthie, estoy loco por ti.
Pero, Sr. Drucker...
- Herman. - Nunca supe que sentía esto.
Yo tampoco. Me sucedió de repente.
Quizás lo he sentido por años.
Pero está casado. ¿Y su esposa?
Olvídala. Yo ya lo hice.
Bueno, tengo novio.
¿Ese tonto de Irving Bates?
Sí, es decir... Irving Bates.
Yo haré que lo olvides.
Muy bien, Casanova. Tú te lo buscaste.
Pequeño...
Ruthie... Es decir, Srta. Campbell.
No sé qué me pasó. Lo siento mucho.
Debe ser la medicina que tomo para la anemia.
Saldré a beber algo frío.
¡Gracias, pequeño!
¡Lo que hiciste fue adorable!
De nada.
De veras. Fuiste muy valiente.
Cariño, ojalá tuviera más tiempo para abrazarte y besarte,
pero debo ocuparme de algo muy importante.
Qué maduro eres para ser tan pequeño.
Cariño, no tienes ni idea.
Mejor me voy.
- Adiós. - Adiós.
Mejor vuelvo a tomar las píldoras para el hígado.
Pero Irving quería ser niño.
Irving sólo pensó que quería ser niño.
Cariño, a veces la gente desea cosas que no quiere realmente
simplemente porque sabe que no pueden hacerse realidad.
Es vedad. Pero tu mamá me hizo entender
que aunque creyera que todo estaba mal en mi vida,
también tenía muchas cosas buenas, como Ruthie.
Vuélvelo a la normalidad.
Está bien, mami.
¡Soy yo otra vez!
Así es. Como nuevo, listo para Ruthie.
Samantha, ¿me harías un favor?
Si puedo.
Sí, puedes hacerlo.
¿Me llevas con Ruthie en uno de tus vuelos no programados?
¿Puedo, cariño?
Si pudiera, lo haría yo mismo.
- Está bien. - Antes de irme, quiero que sepan
que conocerlos fue toda una experiencia.
Conocí a una bruja de verdad.
Si se lo cuento a alguien, me encerrarán en un manicomio.
Y, Tabitha, gracias.
Volver a ser niño me ayudó a madurar.
Bien, estoy listo para mi vuelo.
Bien.
Les habla el capitán. Volaremos a una altitud de...
Sam.
Adiós, Sr. Bates.
Cariño. ¿No estás orgulloso de tu hija?
De no ser por ella,
Irving y Ruthie no habrían tenido la posibilidad de ser felices como nosotros.
¿A esto llamas ser feliz?
¿Cómo lo llamarías tú?
¡Felicidad!
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