Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
No sé cómo puedes sentarte tan tranquila.
Son nuestras primeras vacaciones en cinco años.
¿Te das cuenta de dónde estaremos mañana a esta hora?
Sentados bajo la luna caribeña
sin pensar en pañales, cenas o alimentación a demanda.
Estaremos deglutiendo tragos exóticos con ron
muy lejos de los planos, los almuerzos de negocios y de Larry.
Él es el motivo por el que no tuvimos vacaciones en cinco años.
Siempre se las ingenia para que no podamos ir.
No esta vez. Nos vamos mañana en la mañana.
Presiento que el teléfono sonará en cualquier momento.
-¿Lo ves? - Es el timbre.
Olvídalo.
Nos vamos de vacaciones, y no podrás impedirlo.
¡Bravo!
¿Han enloquecido?
¿Así tratan a alguien que ha venido hasta aquí
para desearles buen viaje?
Lo siento, Larry. Ambos perdimos la cabeza.
Sí. Ambos estamos un poco mareados.
No los culpo. La pasarán genial. Lo sé.
No se me ocurren dos personas que lo merezcan más.
Qué amable de tu parte.
- Louise les manda saludos. - Agradécele. ¿Cómo está?
- Regular. -¿Regular?
Tiene un problema respiratorio.
Qué lástima.
Sí, odio tener que dejarla,
pero mañana temprano viajo a Chicago.
-¿No puedes llevarla contigo? - No está como para viajar.
¿Por qué no pospones el viaje?
¿No recuerdas? Yo sólo voy porque tú no puedes.
Sí.
Pero no vine a traerles problemas.
Les traje un obsequio de despedida. Un bar portátil.
Para hacer los momentos despreocupados y felices aún más felices
y más despreocupados.
-¿Qué les parece? -¡Vaya!
Larry, qué amable.
Lo pagó la empresa.
Debo irme.
Debo pasar por la farmacia a buscar un medicamento.
Sam, te agradecería que cuidaras de Louise mientras...
¿Qué me pasa? Tú no estarás aquí.
Quizá llame a mi madre y le pida que...
No, sólo hará que Louise se sienta peor.
Louise está acostumbrada a estar sola, mientras el teléfono funcione
y pueda comunicarse con el médico en caso de emergencia.
- Eso es todo... -¿Larry?
¿Sí?
Quieres que vaya a Chicago por ti, ¿verdad?
-¿Cómo se te ocurre una idea así? - Fue sólo una loca suposición.
Créeme, ni siquiera se me cruzó por la mente.
A menos que...
Un momento.
¿Harías una escala en Chicago camino al Caribe?
Chicago queda de camino sólo si primero das la vuelta al mundo.
Claro. Sólo soñaba.
Diviértanse. Piensen en mí en las calles heladas de Chicago.
Para que sepan, no salgo hasta las 10:00 de la mañana,
por si necesitan algo.
Buenas noches, gente hermosa.
-¿Puedes creerlo? - Sólo porque lo oí.
Y creo que antes de irnos, lo oiremos otra vez.
En lo que a mí respecta, está pidiendo lo imposible.
Al menos conseguimos un bar portátil.
De todas maneras, será interesante
ver quién está en el avión a Chicago mañana en la mañana.
Te garantizo que no seré yo,
salvo que pueda estar en dos lugares a la vez.
- Darrin. -¿Quién va a oírme?
Las paredes oyen, y mi madre también.
¿Recuerdas la vez que dijiste
no poder estar en dos lugares a la vez?
¿Recordarlo? Sería más fácil olvidar mi nombre.
Tuvo su lado divertido.
Estabas tan nervioso por llevarme al hospital a tiempo para tener al bebé
que no querías ir a trabajar.
Yo alardeaba con mamá del marido tan dedicado que eras,
cuando entraste y anunciaste...
Sam, no sé cómo decirte esto, pero...
Tengo que viajar a Japón esta tarde.
-¿A Japón? - Es sólo por unos días.
Esta mañana no quería dejarte para ir a la oficina.
Qué diferencia que hace un día.
Intenté evitarlo todo lo que pude. Razoné, discutí...
Hiciste de todo, excepto negarte.
No podía negarme, Sam.
El presidente de Tanaka Enterprises regresa hoy a Japón,
y si viajo con él,
podremos ver mis planos en el avión, y quizá pueda cerrar el trato.
Cariño, no tienes alternativa. Ve.
Sí. Ve.
Samantha estará en las mejores manos posibles.
No me alejaré de su lado ni un minuto.
No se hable más. Me quedo.
Darrin, me siento muy bien, perfectamente.
Ve a Japón, consigue la cuenta y no te preocupes por nada.
Sam, no iré.
¿Qué clase de hombre me cree Larry?
Sólo un bruto insensible iría a Japón en un momento así.
En ese caso, ¡buen viaje! Y saludos a los de Ginza.
Madre.
Tabitha, ¿estás jugando con la manguera?
Sí, mami. Estoy regando mi arena.
Lo hablaremos en un momento, durante el almuerzo.
Creo que yo haré el almuerzo. Sam está cansada.
A tu jefe codicioso no le encantará
que no subas al avión.
Que me eche. Sam es más importante que un empleo.
Lástima que no puedas estar en dos lugares a la vez.
Todo no se puede.
Es algo que los mortales aprendimos a aceptar hace mucho tiempo.
Los átomos se dividen, y los hombres también.
Puedes estar aquí, y en Japón también.
Uno para el dinero, el otro para la función,
el esposo devoto se queda, y el empresario viaja a Japón.
¿Quién dice que no podemos tener todo?
ELIZABETH MONTGOMERY EN
Hechizada
Hay más arena en mis zapatos que en el arenero.
Quizá debas jugar en tus zapatos. Ven.
- Sam, debo apurarme o perderé el avión. -¿Qué avión?
- Viajo a Tokio. -¿Decidiste ir?
Te extrañaré, pero los negocios son así.
-¿Qué te hizo cambiar de opinión? - No sé exactamente.
Es una cuenta muy grande para perder. Debo apurarme.
Te llamaré desde Japón.
Permiso.
Que te vaya bien.
Sam, hice el almuerzo. ¿Lo quieres en el patio?
¿Qué haces aquí?
- Creí que te ibas a Tokio. -¿Sí? ¿Por qué?
Porque dijiste: "Me voy a Tokio."
Te dije que no iría. ¿No discutimos esto ya?
Sí, claro que sí.
¿Por qué lo hacemos de nuevo?
- Aún no lo sé. - Traeré el almuerzo.
Tabitha, ¿por qué no vas a la cocina y ayudas a papá?
De acuerdo, mami.
- Madre, quiero hablar contigo. - Claro, querida.
Admítelo, mamá, dividiste a Darrin.
No sé por qué estás tan enojada.
¡Se pondrá furioso!
Admito que eso lo hizo irresistible.
Madre, ya te divertiste. Ahora vuelve a juntarlo.
Samantha, ¿qué problema hay? Una mitad quería quedarse en casa,
y la otra quería cerrar un trato en Tokio.
Deberías agradecerme.
Tabitha, ¿me abres la puerta?
Darrin.
-¿Te sientes distinto? -¿De qué?
No importa.
El Darwin empresario va camino a Tokio.
El Darwin amoroso está aquí en casa. ¿Qué puede ser más lógico?
- Es una lógica bastante extraña. - Porque es muy razonable.
¿Y bien?
Samantha, él trabaja duro. Se merece un premio.
¡Ven por él!
-¿Desea algo, señor? - No, gracias.
Nuestro enfoque de ventas debe acentuar la calidad de Tanaka Electronics.
Si pudiéramos acentuar el alto grado de control de calidad que existe
en el montaje de todos los productos Tanaka,
haremos negocios.
- Este gráfico muestra... - Ahora no.
No. ¿Qué tal este otro?
Indica su posición de ventas del último año.
Sr. Stephens, por favor. En este momento no me interesa eso.
Está delicioso, cariño.
-¿No tenía mucha sal el omelet? - No. Está bien.
-¿El café no está muy fuerte? - Me encanta el café fuerte.
De hecho, está tan bueno que lo guardaré para el almuerzo.
Ahora ve a la sala,
siéntate y ponte cómoda mientras yo lavo los platos.
Cariño, ya hiciste el desayuno.
No permitiré que laves los platos.
Y yo no permitiré que camines más de lo necesario.
Siéntate aquí y descansa los pies.
Está fresco aquí. Te traeré una manta.
No te molestes, cariño. Estoy bien.
No. Encenderé la chimenea. Eso dará calidez y comodidad.
Darrin.
Ya estoy bien, cálida y cómoda.
De hecho, tengo calor.
¿Sí? Abriré la puerta del patio.
¿Por qué no enciendes la chimenea y abres la puerta al mismo tiempo?
- Así tendrás todo. - Madre.
Buenos días, Endora. Siempre es un gusto verte.
¿Qué hice para merecer eso?
Como si no lo supieras.
Cariño, tengo una idea.
-¿Por qué no...? - Lo que sea.
Sólo iba a sugerir que salieras a jugar golf.
No podría. Me preocuparía por ti.
Pero, cariño, estoy bien.
Y lo único que me haría sentir genial
es que salieras a jugar golf.
Me encantaría sentarme a pensar en eso.
De acuerdo, pero sólo lo hago por ti.
Buscaré mis palos.
¿Segura que no necesitas nada, Sam? ¿Un café, leche tibia?
Paz.
Nada, cariño.
- Madre, reúnelo. -¿Por qué?
Porque sólo quiero un Darrin.
Te entiendo, querida.
Es humillante sentir que has cometido el mismo error dos veces.
¡Reúnelo!
Muy bien. ¿Dónde lo quieres?
En Japón, claro, para que pueda cerrar el negocio.
Deberé recuperarlo a través de la línea de tiempo internacional.
Eso no será fácil.
- Hasta luego, cariño. - Un momento.
¿Qué?
Antes de que te vayas, ¿me harías un té?
Claro.
¿Caliente o helado? Ambos son buenos. Haré de los dos.
-¿Y tú, Endora? - Yo paso.
Té caliente y té helado.
Té caliente y té helado
-¡Rápido! Madre, ¡apúrate con el hechizo! - No me apures.
Podría hechizarme.
Qué lista. ¿Hechizarme?
De acuerdo.
Pensé una campaña para mostrarle al consumidor
la importancia creciente de la electrónica en su vida diaria.
Para la persona promedio,
la electrónica es algo que supera su inteligencia.
Lo que quiero conseguir es algo así como humanizar...
Sr. Stephens, ¿podría tomar su plato de mi esposa?
Como verá, está embarazada y a esta altura
le resulta difícil agacharse y ponerlo delante de usted.
Claro. Entiendo. Mi esposa también está embarazada.
Bien. Me alegra ver que no es adicto al trabajo.
Qué simpático.
En la página siete...
- Deprisa, madre. - Créeme, Samantha.
Sería mucho más fácil regresar al Durwood de Japón.
- Sólo debería revertir el hechizo. - Espera.
Aquí tienes, cariño.
No sabía qué querías, así que traje azúcar, crema y limón.
Aquí tienes.
Te acomodaré los almohadones.
Te los pondré en la espalda para que estés cómoda.
¿Darrin?
¿Me tostarías unos buñuelos?
Enseguida.
Gracias por una cena deliciosa, Sra. Tanaka.
- Regresemos a los negocios. - Cariño. Déjame ayudarte.
Si me disculpa, Sr. Stephens, ayudaré a mi esposa con los platos.
¿Vio cuánto aprendí de su cultura occidental?
Pero aún no le conté mis ideas de comerciales para radio y televisión.
Usted sólo habla de negocios, ¿verdad, Sr. Stephens?
Debería aprender a distraerse.
Lomos, zafiros y cosas así,
toma a este Durwood y llévalo allí.
Los buñuelos están listos, querida.
Guardaré los palos. Decidí que no quiero jugar golf.
Bueno...
Lamento haberme demorado, pero...
Me alegra que se haya puesto algo más cómodo.
Sr. Stephens, ¿de dónde sacó los palos de golf
y cómo se cambió tan rápido?
Los palos... Veamos.
Los compré en una tienda profesional donde juego al golf.
Cambiarme... Y me cambié...
Siempre me gustó cambiarme.
- El mundo está cambiando. - Sí.
Bonita casa. Muy oriental.
- Cariño, tranquilízate. -¿Que me tranquilice?
Cuando Madame Lafarge de la escoba me regresa de Tokio
en medio de una reunión...
No enojemos a Madame... A mamá, cuando queremos que...
¿Enojarla?
¿Y el susto de Tanaka cuando...?
-¡Madre! -¿Qué?
-¿Él va a recordar algo de todo esto? - Nada.
Sin mencionar el susto de Larry...
¡Silencio!
Bien, madre. Es hora de usar tu magia.
¿Sr. Stephens?
Parece estar molesto.
Presiento que le preocupa mucho su esposa.
Así es.
Me preocupa mucho qué estoy haciendo aquí.
No lo culpo.
Larry Tate no debió haber insistido en que usted viniera a Japón,
no con su esposa a punto de dar a luz.
De haberlo sabido, habría sugerido
terminar nuestros negocios más adelante.
¿Quiere que lo lleve al aeropuerto?
Claro. Seguro que mi esposa me necesita desesperadamente.
Buscaré las llaves.
Basta de dos tontos,
ponlos como estaban.
Que tengamos un Durwood,
tan aburrido como nada.
Pedí un encanto, no una crítica.
Ahí lo tienes, dos al precio de uno.
Bien, Sr. Stephens. Estamos listos para...
Se ha ido.
Actuaba de modo extraño. Quizá tomó un taxi.
¿Sam? ¿Qué pasó? ¿Por qué estoy vestido así?
¿Qué sucede?
Cariño, es un poco difícil de explicar.
Presiento que fue obra de tu madre, la bruja malvada.
¿Lo ves, madre? Volvió a la normalidad.
Eso, querida, es cuestión de opinión.
Ignórala.
Vamos, Sam. Cuéntame.
Ayer, cuando no podías decidir entre...
Un momento. Pensándolo bien, me prepararé un trago.
Buena idea.
No hay hielo.
No voy a necesitarlo.
Ayer, cuando no podías decidir entre ir a Japón o...
Un momento. ¿Qué ayer? ¿Qué pasó con el día de hoy?
Hoy es mañana, en realidad.
No sé si podré explicarlo.
Inténtalo.
Hoy es realmente hoy,
pero en algún momento, perdiste un día.
¿Dónde lo perdí?
No está precisamente perdido. Sólo que no lo recuerdas.
Creo que lo haré doble.
No podías decidir entre renunciar o ir a Tokio,
y tu lado empresario luchaba
con el amable, dedicado, considerado...
Samantha, dilo ya.
Mamá te dividió y envió tu parte empresaria a Tokio.
Creo que lo haré triple.
El Darrin doméstico fue a Tokio, y el empresario vino aquí.
Se intercambiaron.
¿O sea que me llevaron y trajeron de Tokio a...?
Cielos. Lo haré cuádruple.
Bien. Te diré el resto después de que te desmayes.
Buena idea.
Sólo sé que no he disfrutado un plato de sukiyaki desde entonces.
Darrin, quizá no lo creas,
pero mamá pensó que te hacía un favor dividiéndote en dos.
Claro.
Si tu madre estuviera interesada en mi bienestar,
migraría a otro planeta.
Presiento que no debí haber mencionado ese tema.
Evidentemente sigues susceptible.
-¿Empacaste? -¿Por qué?
¿Subimos a desempacar?
¿De qué hablas?
No pensarás que Larry seguirá buscando que yo vaya a Chicago.
No creerás que vaya a rendirse después de un solo intento.
Larry es mucho más terco que eso.
Sam, te prometo aquí y ahora,
que no importa qué truco use Larry, no importa cuánto ruegue o amenace,
no pospondré nuestras vacaciones.
¿Quieres apostar quién llama?
Me desharé de él tan rápido que su cabeza quedará girando.
Mi espalda.
No me puedo incorporar. Es una vieja lesión de fútbol.
Voy camino al hospital.
Darrin, odio hacerte esto...
Larry, tengo una cosa que decirte...
Claro que irá a Chicago por ti.
-¿Qué? - No puede hacer menos por un amigo.
Larry, no pienses en nuestras tontas vacaciones.
Debes pensar en ti.
Sam, eres maravillosa.
- De verdad. - No creo lo que oigo.
Darrin, mira. ¡Aquí viene otra vez! ¡Un murciélago vampiro! ¡Cúbrete la cabeza!
Bien. Se fue.
Ya puedes descubrirte, Larry,
y encorvarte de nuevo.
Cuiden bien el bar portátil que les presté.
El último en empacar es un huevo podrido.
¡Darrin!
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.