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Tengo el fuerte presentimiento
de que hoy bajaré mi handicap.
Espero que así sea, cariño.
Cielos. Sé que te quedaste levantada con el bebé.
Me siento mal por marcharme y dejarte.
No seas tonto. El sábado es tu día. Disfrútalo.
Sólo dímelo y me quedaré a ayudarte.
Ni en sueños.
No me importaría.
Darrin, ¿podrías ir a bajar tu handicap mientras puedes?
Me convenciste.
- Adiós. - Adiós.
Ojalá consigas un caddy que se ría de ti.
Mami, ¿me lees Mamá Gansa?
No puedo, cariño. Estoy planchando las camisas.
Por favor. Me encanta Mamá Gansa.
¿Entonces por qué no lees los dibujos?
Bueno, si tú lees las palabras. ¿Por favor?
Está bien, cariño. Pero sólo un ratito.
Bien, cariño. Veamos qué encontramos.
Ah, éste parece bueno.
"Pilín Pilín, el gato y el violín, la vaca saltó sobre la luna.
"El perrito rió al ver tal arrojo, y el plato se fue con la cuchara."
Mami, ¿por qué el plato se fue con la cuchara?
Pues, creo que fue...
O tal vez...
Bien, veamos.
El plato se fue con la cuchara porque...
-¿Porque qué? - Porque sí.
Ay, Dios. Tu hermanito se despertó y tiene hambre.
No tiene hambre, mami. Sólo llora por diversión.
¿Quieres ver cómo lloro más fuerte que Adam?
No, gracias, cariño.
Puedo hacerlo.
Sí, lo sé.
Y si no tienes cuidado, lo harás con razón.
Sólo estaba bromeando, mami.
Ya sé, Tabitha. Mientras atiendo a Adam,
¿qué te parece si Esmeralda viene a leerte un poco?
- Eso me gustaría. - Así lo pensé.
¡Yuju! ¿Esmeralda?
¿Sí, Samantha?
- Hola, Esmeralda. - Hola, Tabitha, cariño.
Me alegro de que hayas traído tus gafas.
¿Podrías también traer lo demás?
Primero dime quién está en casa.
Darrin se fue a jugar al golf.
Entonces supongo que no hay peligro.
Esmeralda, ¿te gusta Mamá Gansa?
¿Le agrado yo a ella?
Seguro que sí, si te conociera.
Si le lees a Tabitha, yo me ocupo de darle de comer a Adam.
Con gusto, Samantha.
Muy bien.
Es un buen libro para leer.
- Tiene muchos dibujos. - Sí, ya veo.
Mamá Gansa
¿Hola?
Hola, Sra. Stephens. ¿Qué tal?
¿En serio?
¿De veras?
¿Enseguida?
Pues, en realidad, estoy ocupada.
Bueno, si es una emergencia,
tal vez sea mejor que venga y me lo cuente.
¿En un par de horas?
¿Está en la farmacia de la esquina?
De acuerdo, Sra. Stephens. La espero.
Adiós.
Cielos.
Esmeralda, ¿quién es Mamá Gansa?
¿Mamá Gansa? Déjame ver.
Mamá Gansa era...
Mamá Gansa era...
Ay de mí. Lo hice otra vez.
Tengo que parar de estornudar.
-¡Mamá Gansa! - Ah, sí.
Yo soy Mamá Gansa. ¿Y tú quién eres, niña?
No puedes ser la Srta. Muffet. No tienes banquillo.
- Yo soy Tabitha. -¿Cómo llegué aquí?
Es que soy una bruja, pero no controlo bien mis poderes.
Y, cuando estornudo o tengo hipo,
el acto involuntario genera poderes anormales
que materializan los pensamientos que están más cerca de mi cerebelo.
Sabía que habría una explicación simple.
¡Mami! ¡Mami!
¿Qué pasa, cariño?
¡Mira quién vino!
¡Ay, qué gansa! Es Mamá Desastre. Quiero decir...
Me alegro mucho de verla, Sra. Mary.
¿Es usted contradictoria?
Diría que bastante contradictoria.
- Está enfadada. - No, sólo estoy...
Enfadada. No la culpo.
Qué vergüenza.
Esmeralda, por favor, no te vayas. Enseguida bajo.
ELIZABETH MONTGOMERY EN
Hechizada
Esmeralda, vuelve.
Se olvidó sus gafas.
Qué buen truco.
-¿Cómo lo hace? - No lo hace exactamente.
Es algo que sucede cuando ella se siente mal.
- Y se siente mal muy a menudo. - Ah, sí.
¿Le importaría decirme dónde estoy?
Lo tengo en la punta de la lengua, pero no puedo acordarme.
Estás en el siglo XX.
Ay, qué chistoso.
No, no, no. Esmeralda estornudó. Estás aquí a causa de su brujería.
- Bueno, yo... - Y en un momento,
Esmeralda estornudará de nuevo y te devolverá a tu libro. Espero.
- Yuju. ¿Esmeralda? - Disculpe, pero ¿qué libro?
Tu libro de rimas infantiles.
-¡Éstas son mis rimas! - Como puedes ver.
Ay, ¡qué encanto!
Y decían que Pilín Pilín no duraría.
¿Qué saben ellos?
¡Yuju! ¿Esmeralda?
Probablemente sea la Madre Hubbard.
Quédate aquí con Tabitha, por favor.
Pues, claro.
¿Me recitas Pilín Pilín?
- Hola, Sra. Stephens. - Hola, Samantha.
Vaya, se la ve espléndida.
Gracias, Samantha. Me alegra que te guste mi conjunto.
Lo compré esta mañana.
Me alegro por usted.
¿Y cuál es la gran urgencia?
Todo ha terminado, Samantha.
-¿Qué cosa? - Mi matrimonio, querida.
- Dejé a Frank para siempre. -¿De nuevo?
-¿Qué sucedió? -¿Qué sucedió?
Es imposible. Eso es lo que sucede.
Debe de haber estado imposible con algo.
Si él quiere vivir en el pasado, es asunto suyo.
Soy una mujer del mañana, y trato de vestirme como tal, Samantha.
Ah, ya lo veo.
Parece que no le gustó su nuevo conjunto.
En realidad, diste en el clavo.
Eso es muy irritante.
Por suerte puedo quedarme contigo y Darrin.
-¿Quedarse? - Jamás pensaría en quedarme
si no tuvieran a la fabulosa Esmeralda.
Ah, sí. Esmeralda. Es un tesorito, ¿verdad?
Qué fabuloso. ¿Alguien dijo "tesorito"?
Ah, ahí estás.
¿Ha estado mucho tiempo aquí?
Ah, sí. Mucho tiempo.
Imagina no ver una persona
y que esa persona haya estado a tu lado todo el tiempo.
Imagínese.
¿Nos disculparía por un momento?
Claro, me sentaré a descansar y trataré de no pensar en nada.
Me agrada tu suegra.
Sí, pero una suegra y una Mamá Gansa
en la casa al mismo tiempo son demasiadas madres.
Bueno, ten paciencia. Mamá Gansa se desvanecerá.
Mis hechizos siempre lo hacen, tarde o temprano.
Lo sé, pero quisiera que se vaya antes de que vuelva Darrin.
¿Preparo el cuarto de huéspedes?
-¿Para qué? - Para tu suegra.
Una cosa es segura: ella no va a desaparecer.
Qué consuelo.
Sí, será mejor que prepares el cuarto.
Este jerez es especialmente bueno.
- Sírvase un poco más. - Si insistes.
¿Sabes, Samantha? Esmeralda es extraordinaria.
Podría haber jurado que no había nadie allí
y, de repente, allí estaba, como salida de la nada.
Esmeralda se enorgullece de no ser entrometida.
Me preguntaba... No sabía que tenía visitas.
Sra. Stephens, ella es mi tía.
¿Tú tía? Tonterías, niña. Soy Mamá Gansa.
Y yo soy la Pastorcita.
Pensé que sería la Madre Hubbard.
Ah, no. No, no, no. Ella es la Sra. Stephens, la suegra.
Quiero decir, mi suegra.
¿Tendrá un poco de requesón y suero
para la Srta. Muffet y para mí?
Hay un poco en la cocina.
- Perfecto. - En el refrigerador.
La nevera. Dice "queso cottage".
Queso cottage. Qué raro.
Madre Gansa. Qué raro.
Sra. Stephens, va a tener que disculpar a mi tía.
Ella de veras cree que es Mamá Gansa.
Dime una cosa, Samantha.
¿Están todos chiflados en tu familia?
Chiflados como brujas, Sra. Stephens.
- Hola, Sam. - Hola.
Perdón por irrumpir así, pero sé que Phyllis está aquí.
¿Qué le hace pensar que está aquí?
Le dejó esta dirección al cartero
en un lugar donde era difícil no verla.
-¿Dónde la dejó? - En mi sujetador de billetes.
Para que te acuerdes de dejar la nota en el correo.
Adiós.
Phyllis, sinceramente, no sé por qué estás tan enfadada.
Eso demuestra lo insensibles que son los hombres.
- Todo lo que dije... - Frank, sé lo que dijiste.
- Dijiste: "Eso sí que es un conjunto." - Pues, es un conjunto.
No te referías a eso al decir: "Eso sí que es un conjunto."
¿Me refería a que no es un conjunto?
Frank, sabes muy bien a qué te referías, y no era algo agradable.
Ahora, si me disculpas,
me voy arriba, para agarrarme un buen dolor de cabeza.
Mujeres.
Creo que las inventaron para confundir a los hombres.
¿Y quién es este caballero? ¿El Granjero del Vallecito?
No. Es mi suegro.
Ella es mi tía, pero sus amigas la llaman Mamá Gansa.
- Me alegro de conocerla, Mamá Gansa. - Yo también, amable señor.
Bueno.
Esta dama antigua merece muchos méritos.
Qué bello cumplido.
¿Le gustaría salir al jardín conmigo
mientras le doy a la Srta. Muffet el requesón y el suero?
No me lo perdería por nada.
- Sam, llegué. - Justo lo que necesitaba.
El Niño Azul vino a romper su quietud.
Pasaron rápido esos 18 hoyos.
Larry olvidó reservar una hora.
- No pudimos ni dar el primer golpe. - Entonces no bajaste tu handicap.
No. Subí mi presión arterial.
No hacía falta salir de casa para eso.
Sam, ¿qué pasa?
Aquí también tenemos un pequeño desastre.
Para empezar, está tu madre.
No llamaría un desastre a eso.
Dije para empezar. Tu padre también está aquí.
Está afuera, en el patio.
¿Y qué hay de terrible en eso?
Con Mamá Gansa.
¿Qué?
No es para preocuparse.
Tabitha los está cuidando.
Me odiaré por preguntar esto,
pero ¿qué hace Mamá Gansa aquí?
Yo le estaba leyendo a Tabitha, y Adam comenzó a llorar,
así que llamé a Esmeralda para que viniera a leerle a Tabitha.
Entonces llamó tu madre y dijo que vendría.
Esmeralda estornudó
y, de repente, estaban Mamá Gansa y tu madre.
Luego llegó tu padre.
Si Mamá Gansa no desaparece ya mismo, puede entretener a Tabitha.
A que nunca oíste "Jack Sprat no puede comer grasa",
narrado por su propia autora.
¿Cuánto tiempo más me dejarás hablar antes de matarme?
En serio, cariño, te agradará conocer a Mamá Gansa.
¿Qué se supone que debo decir al conocer a Mamá Gansa?
Intenta: "Había una vez." Le encantará.
A veces me pregunto qué haríamos para divertirnos
de no ser por los problemas en que nos mete tu familia.
¿Mi familia? Espera un momento.
El problema empezó porque tu madre peleó con tu padre
y se refugió en nuestra casa.
Está bien, Samantha. Está bien. Es culpa de mi familia. Me haré cargo.
- Bien. - Con un enfoque mortal directo.
Voy a salir al patio,
y le diré a mi padre que suba y se lleve a mi madre a casa.
Cielos, cómo no se me ocurrió.
Léeme otro, por favor.
Está bien. Ah, aquí hay uno.
"Jack, sé ágil. Jack, sé ligero. Jack, salta por sobre el candelero."
Hola, todo el mundo. Espero no interrumpir.
- Hola. - No me lo digas. Déjame adivinar.
Georgie Porgie. Ése eres tú, ¿verdad?
Georgie Porgie.
No es Georgie Porgie. Es mi papá.
Y está interrumpiendo una representación encantadora.
- Papá, tengo que hablar contigo. - Eso puede esperar.
¿Cómo está la Sra. Stephens?
Está instalada cómodamente, y creo que voy a desaparecer.
No hay necesidad de desaparecer,
al menos, hasta que te hayas deshecho de Mamá Gansa.
Tú sí que sabes cómo lastimar a una bruja.
Sólo no desaparezcas.
Si fuera tu culpa el que tu suegro estuviera coqueteando con Mamá Gansa
y que tu suegra esté casi desmayada arriba,
¿qué harías?
Bueno, puesto de ese modo...
De nada sirvió mi enfoque mortal directo.
Mi padre está tan fascinado con Mamá Gansa
que ni siquiera quiere escucharme.
Eso podría ser una idea.
Esmeralda, ¿puedes buscar a Tabitha y llevarla a su cuarto?
Esto podría hacer entrar en razón a tu madre.
¿Podrías repasar eso más despacio, por favor?
Cuando vea a tu padre con Mamá Gansa,
se pondrá igual que cualquier otra esposa: celosa.
¿Mi madre celosa de Mamá Gansa?
Darrin, créeme.
No preciso ser bruja para saber de asuntos de esposas.
O algo así.
Vamos.
Mamá, ¿podemos entrar?
Darrin, estoy tan contenta de que llegaras a casa.
Un hijo puede ser un gran consuelo para una pobre madre desdichada.
-¿Cómo está de la cabeza? - No preguntes, querida.
¿Para qué aburrirte con detalles de mi punzante dolor?
Creo que lo que necesita es un poco de aire fresco.
¿Qué sucede?
¿Cree que podría comer una tostadita?
Samantha, quiero saber de qué estás sorprendida.
Ah, de nada.
Uno no se sorprende por nada.
Nada que pueda interesarle.
¿Tu peculiar tía sigue aquí?
Sí. De hecho, está afuera, en el patio.
Con el esposo del que te separaste.
Bonita pareja, ¿verdad?
Después de todo, creo que intentaré tomar aire fresco
para aliviar mi dolor de cabeza.
Pero en total, he escrito más de 500 rimas para niños.
Estoy orgullosa de decir que siguen difundiéndose.
Ah, sí, sí. Uno de mis favoritos era...
¿Cómo era?
"Ruba duba duba, tres hombres en una cuba..."
Se podría decir que Frank
es amable al hablar con la señora sobre Ruba duba duba.
Uno de los primeros que escribí fue sobre Jack Sprat y su esposa.
¿Quiere que le cuente cómo fue que sucedió?
Pues, sí, me gustaría.
Pero primero, hablemos de nosotros.
¿Por qué habré dicho eso?
Me iba a contar sobre Jack Sprat.
¿Se acuerda de lo que decía: "Su esposa no podía comer grasa"?
Qué densa, ¿no?
Mamá Gansa, esto es fascinante. Y quizá me cuente más
cuando demos una vuelta en mi carruaje nuevo.
Eso sería un encanto.
¿Una vuelta en mi carruaje nuevo? Yo no tengo un carruaje nuevo.
En el viejo estará bien.
Ni siquiera tengo uno viejo.
¿Para qué movernos? Disfruto de su compañía aquí mismo.
-¿Le importa? - No, para nada.
-¿Saben? Estuve pensando... - Apuesto a que sí,
sobre la nueva vida que le espera.
-¿Nueva vida? - Claro.
- Después del divorcio, nuevo empleo. -¿Empleo?
Probablemente en electrónica.
No sé nada de electrónica.
Apuesto a que está ansiosa.
Podría esperar un tiempo.
¿Por qué esperar? No te preocupes por papá.
Va a ser muy feliz con Mamá Gansa.
Lo que he visto no puede haber pasado.
¿Qué ha visto?
Mamá Gansa se convirtió en una gansa.
Debe de ser el jerez. Es jerez italiano. Muy fuerte.
No, Samantha, enfrentemos los hechos.
Comienzo a ver cosas.
¿Mamá Gansa?
¿Mamá Gansa, adónde fue?
Ay, Dios. Me pregunto si habré estornudado otro problema.
Otro problema.
Mamá Gansa, Mamá Gansa.
Está bien.
Sólo creemos que estamos viendo un par de gafas flotando en el aire.
Sólo creímos haber visto un par de gafas flotando en el aire.
Pensé que le hablaba a una gansa.
¡Frank! Frank.
Aquí está Papá Oso, cariño.
Frank, quiero pedirte disculpas.
No quiero ser la mujer del mañana. Sólo quiero disfrutar el presente.
Phyllis, me alegra oír eso.
Quizá es más tarde de lo que pensamos.
Frank, ¿viste un ganso en el patio?
Creí haberlo visto.
Entonces sólo puede decirse una cosa, querido.
Si nos estamos poniendo viejos, lo bueno es que nos pasa lo mismo.
Ellos sólo se están poniendo viejos.
Yo me estoy volviendo loco.
Yuju. ¿Esmeralda?
Samantha, ¿qué haces?
Intento traer a Esmeralda, así puedes agradecerle.
-¿Qué cosa? - Darrin,
cuando tu madre vino esta tarde
estaba destrozada. Su matrimonio estaba deshecho.
Y ahora, gracias a Esmeralda, dos personas salieron felices
de la puerta de nuestra casa hacia...
Ni una palabra más.
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