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FELIZ CUMPLEAÑOS
Cómo no existe algo que haga esto.
Existe. Se llama "papi".
¿Segura que no nos sorprenderá ninguno de tus parientes?
Darrin, ya te dije, tienen una fiesta de disfraces en Tasmania.
Es la fiesta del año. No se la pierde nadie.
Te estás poniendo morado.
Y ese color no te favorece.
- Hola, Sammy. - Hola, tío Arthur.
-¿No te invitaron a la fiesta? - No, el conde sigue enojado conmigo,
porque la última vez que fui
le clavé el zapato al piso en broma.
-¿Y cuál es la gracia? - También le había encendido un cerillo.
De hecho, fue graciosísimo.
Sin duda.
De todos modos,
prefiero mil veces venir al cumpleaños de Tabitha.
Adoro las fiestas. Aún llevo un niño en el corazón.
Sí. Eso ha quedado claro.
No empieces a pelear,
porque si de chispa se trata, quedas descartado.
A ver si sabes esto, Sammy: un famoso personaje histórico.
¿Te das por vencida?
Napoleón "Bola-parte".
Sam, estuve más de una hora inflando globos.
Qué desperdicio de aliento.
Tío Arthur, Tabitha está en el patio.
Está preparando el juego de "Ponerle la cola al burro".
-¿Te gustaría ayudarla? - Con gusto.
-¿Sin rencores? - Por supuesto.
- Para ser mortal, tienes pocos defectos. - Gracias.
Pero ¡qué esmero le pones a los que tienes!
Caramba, qué par de amargados.
Y, bueno. ¡Tabitha! Llegó tu tío favorito.
ELIZABETH MONTGOMERY EN
Hechizada
- Lo estás haciendo muy bien. - Cielos, gracias.
No sabes lo que me gusta recortar colas de papel.
Ya arruinó dos.
Delatora.
Por eso, estoy pensando en no darte tu regalo.
Por favor, tío Arthur, por favor. ¿Dónde está?
Aquí lo tienes. Feliz cumpleaños, princesa.
- Está vacía. - Por supuesto. Es una caja de deseos.
Lo que desees, lo hallarás adentro.
Tío Arthur, ya, me acuerdo.
Me regalaste una igual para mi cumpleaños de seis.
Sí. Eras la única niña del barrio con un unicornio a rayas.
Yo atiendo.
Hola. Hola, Larry.
Hola, Darrin. Estoy en un apuro.
Llamó A.J. Sylvester. Dijo que venía
a ver tus diseños para su campaña.
Larry, te avisé hace tiempo que era la fiesta de cumpleaños de Tabitha.
¿Podemos verlo mañana?
Podría hacer magia.
Unos trucos que jamás podrán olvidar.
Eso es lo que más miedo me da.
De acuerdo. Podría hacer unos simples trucos de magia,
como hacer aparecer un conejo de una galera.
Eso es lo que deseo: un conejito. Uno con colita de algodón.
Deseo un conejito con colita de algodón.
¿De dónde salió eso?
El tío Arthur me lo regaló para mi cumpleaños.
¿Ah, sí?
Cariño, ¿adivina qué?
El tío Arthur va a hacer un show para los niños.
Un show de magia.
Querrás decir un show de brujería.
¿Quién va a notar la diferencia?
Yo, así que olvídalo.
Si la amargura fuera tormenta,
tú serías un huracán.
A ver. Miren aquí. Todo el mundo, dense vuelta.
Muy bien. Ahí está. Bien.
Aquí vamos. Genial. Ahora daremos comienzo al show de magia.
Ahora vengan de este lado.
- Siéntense aquí. - Aquí.
- A ver, quitaré esto. - Ustedes dos, allí.
¿Estamos?
-¿Quieres sostener a tu conejito? Vamos. - Bien.
Vamos, conejito. Dejémoslo que se siente aquí.
Ahora bien...
Robert, no es cortés golpear a Annabelle en el estómago.
¿Dónde debería golpearla?
Estos niños son capaces de espantar a una tribu de caníbales.
-¿Atiendes, cariño? - Claro.
Voy al estudio.
Buena suerte.
- Hola. - Darrin, soy yo.
¿Larry? Habla más alto.
No puedo. Salí de la oficina para llamarte.
Vino Sylvester, y la cosa está espantosa.
- Está de un humor terrible. -¿Qué sucede?
Parece que su novia lo dejó, y se siente pésimo.
Invítalo a salir y págale un trago.
Me parece que lo estás tomando demasiado a la ligera.
¿Qué quieres, que me corte las venas?
¿Hola?
Lo estoy pensando.
Mira, Larry, tengo que irme. Adiós.
Agreguemos a Stephens en la lista de regalos mediocres de Navidad.
Ahora haré mi famoso truco del aro.
Esperen. Aún no terminé.
Ante sus ojos,
voy a enlazar estos tres aros.
¡Voilà!
Nada más difícil de complacer que una audiencia joven.
¿Qué hice?
Esto es ridículo.
Lo sé, cariño, pero a los niños les encanta.
Bien, niñitos.
¿Listos para el truco más importante?
- Larry. Sr. Sylvester. - Darrin.
Convencí al Sr. Sylvester
de que sólo tú puedes hacer justicia con los diseños.
Silencio, por favor.
El tío de Samantha está entreteniendo a los niños.
Pasen.
Bien, niñitos. ¿Listos para el truco más importante?
¿Su tío es profesional?
Más bien diría que es un amateur profesional.
¿Me creerían si les digo
que detrás de este paño
tengo un conejito con colita de algodón?
- No. - No.
Sí.
Sigue con esa actitud, y te convertiré en hongo.
Bien, si están listos...
Crucen los ojos y cierren los dedos.
Una sorpresa ahora les cedo.
La lluvia está seca. La noche trae sol.
¡Venga, un conejito con colita de algodón!
Pedí un conejito con cola de algodón, no una conejita con cola de bombón.
Qué belleza.
Qué belleza de truco, ¿no creen?
Uno de los más hermosos que he visto.
Sí.
Si esto les pareció increíble, esperen a ver cómo la hace desaparecer.
-¿Cierto, tío Arthur? - Así es.
Bien, niños. Prepárense para la desaparición.
Crucen los ojos y cierren los dedos.
Otra sorpresa ahora les cedo.
Murciélagos durmiendo, cerdos comiendo
¡A este conejo ahora lo pierdo!
Tío Arthur, no es momento para hacer bromas.
¿Quién está bromeando?
Bien, niños. Se acabó el show.
Vamos todos al comedor a buscar helado y pastel. Vengan.
Muy bien. Cuidado.
¿Todos tienen lo que quieren?
Me alegro. Ahora disfruten del helado y el pastel. Sí.
No te quedes de brazos cruzados. Devuélvela al club de Playboy más cercano.
¿Cuál es tu problema, Sammy? No es una conejita de Playboy.
Es la coneja de Tabitha.
No me importa lo que sea. Vuelve a transformarla en lo que era.
No te alteres, Sammy,
pero algo no anda bien con mis poderes.
Estupendo.
Repasemos estos diseños juntos.
- Seguro, pero dejémoslo para más tarde. - Sí, más tarde, Darrin.
Quiero hablar con ese tipo sobre la chica. Es decir, sobre ese truco.
- Pero Sr. Sylvester... - Después, Darrin. Cálmate.
- Me encantaría saber cómo hizo eso. - A mí también.
El tío Arthur insinúa que si se lo dice, develaría el secreto.
Espero que no haga desaparecer a esta belleza.
Bueno, les presento a Bunny.
Bunny, la asistente del tío Arthur. El Sr. Tate.
- Hola. - Y el Sr. Sylvester.
Hola. Caramba, qué fiesta más divertida.
Sr. Sylvester, me gustaría repasar los diseños
porque a largo plazo, creo que...
Disculpe, ¿cuánto tiempo se quedará?
No lo sé.
Sam, ¿no deberías llevar a Bunny
a que se cambie?
Sí, claro.
Pero tengo que servir más helado.
- Bien, entonces yo llevo a Bunny... - Pensándolo bien,
el tío Arthur puede servir el helado.
Bien, niñitos. Aquí va el tío Arthur.
Llénense bien llenitos.
- Pero ¿por qué tiene que cambiarse? - Eso, ¿por qué?
Me gustaba más el otro atuendo.
Sí, pero éste es más seguro.
Además, en cuanto se hayan ido,
volverás a tener tu propio traje de piel.
No me importa. Me divertiré mientras dure.
Bien. Pero no hagas lo que es normal para un conejo.
Vaya, qué velocidad.
En su profesión, Bunny debe cambiarse rápido.
Soy rápida para todo.
Su vestido es espectacular.
¿De verdad le gusta? Temo que es algo ajustado.
Tonterías. Parece hecho a medida.
Así fue.
Bien. ¿Quién fue el gracioso que me tiró helado en el zapato?
Parece que necesita ayuda. Permiso.
¿Por qué tienes orejitas tan graciosas?
Bien, tío Arthur. Yo me encargo.
¿Adónde vas?
Iba a hablar con Sylvester sobre los diseños.
-¿No vino para eso? - Acábala con los diseños.
Ve a ver si puedes hacer desaparecer a Bunny.
¿Por qué? Entiendo.
Sammy, no sé cómo lo haces.
Esta fiesta es más ardua para mí que un partido de polo sobre elefantes.
Bien. ¿Quién fue el gracioso que me tiró helado en el zapato?
¿Por qué eres tan amargado?
Al menos se olvidó de sus problemas con su novia.
- Se fueron. -¿Qué?
Discúlpame, Larry.
Hola, cariño.
- No te alteres. - Ya estoy alterado. ¿Qué pasó?
Los tórtolos remontaron vuelo juntos.
¿Se fueron? Imposible. Aún no aprobó los diseños.
¿Qué digo?
Se marchó con un conejo.
Adiós, Charlie.
Otro doble, Charlie.
Parece que tuvimos suerte.
Yo siempre tengo problemas con mis hechizos para ubicar personas.
¿Cómo lo hiciste?
Me acerqué a Larry, le puse la mano derecha
sobre su hombro derecho y dije las palabras mágicas.
¿Sí? ¿Cuáles?
"Larry, ¿sabes cuál es el bar favorito de Sylvester?"
¿Cómo te atreves a tratar así a tu tío?
Gracias, Charlie.
Otro de lo mismo, Charlie.
No puedo creer que sólo se hayan conocido hace una hora.
Ya sabes lo rápidos que son los conejos.
¡Alvin!
Hola, Anita.
Alvin, no te había visto por aquí desde... Desde...
Eso es. Demasiados recuerdos.
Ésa debe de ser la chica de la que está enamorado.
Esto podría solucionarlo todo.
Hace rato que no me llamas.
Tú tampoco atendiste el teléfono. Así que ¿para qué?
Bueno, ya veo el porqué de tu silencio.
Ella es Bunny. Bunny, Anita.
- Hola. - Hola.
Bueno, tengo que irme.
Pero si decides volver a llamarme,
prometo atenderte.
Vaya solución.
¿Y si nos olvidamos de este asunto y caemos en la fiesta de Tasmania?
Tío Arthur, tú sí que no tienes sentido de la responsabilidad moral.
Una palabra más y me iré.
- Pero... - Te lo advierto.
Tío Arthur, vuelve aquí con compostura.
Nos vemos, Charlie.
Llama un taxi para mí, Charlie.
Vaya, hola.
Sra. Stephens. Perdone que nos fuimos sin despedirnos, pero...
Está bien. Comprendo.
Suerte que los encontré,
porque quiero invitarlos a cenar.
¿A cenar?
¿Hoy?
- Es muy amable, pero... - Tienen que venir.
Haré una cena vegetariana en honor a Bunny.
¿En mi honor?
Tendremos anillos de zanahoria,
y ensalada de corazón de lechuga.
Me parece maravilloso. ¿Verdad?
Y soufflé de espinaca.
¿Esto es una cena vegetariana?
- Sí. ¿Les gusta? - Deliciosa.
Parece que a esta joven le encanta.
No tendrá problemas de visión.
Jamás vi a nadie con tanta devoción por las zanahorias.
Es que hacen muy bien.
Le prometí a Bunny que plantaré zanahorias en el jardín.
- Y lechuga también. -¿En el jardín?
En mi casa, en Berkshires.
Me llevo a Bunny conmigo mañana.
¿En serio?
Ya que estamos, les cuento.
Nos comprometimos.
¿Comprometidos?
-¿Cuándo fue? - Cuando veníamos hacia aquí.
Pero qué... Eso es...
¿No es cierto?
Felicidades.
Ojalá Arthur estuviese aquí para enterarse.
Ya se va a enterar.
Bunny, ¿me ayudas a levantar la mesa?
Tendrás que acostumbrarte a estas cosas.
Es cierto.
Qué hijo de su madre.
Sr. Sylvester, debo decirle una cosa.
Y, entiéndame, lo digo con las mejores intenciones.
No puede casarse con ella.
-¿Por qué? - Bueno, es que...
No es lo que parece.
Darrin, por el amor de Dios.
¿Qué insinúas?
Insinúo que se trata de...
- Se trata de... -¿De qué?
No es la persona indicada para usted.
- Eso debo decidirlo yo. - Es cierto.
Darrin, no quisiera tildarte de desubicado,
pero qué desubicado estás.
Lo que quiero decir es que...
Es verdad. Soy un desubicado.
Querida, si te parece, quisiera retirarme.
- Me parece bien. - Por favor.
Quisiera desearles toda la felicidad del mundo.
Y espero que le gusten las familias numerosas.
Claro, pero no enseguida.
- Sí. Enseguida. -¿Qué?
Seguro que Bunny querrá tener muchos hijos.
Sí. Muchísimos.
Muchísimos.
-¿Cuántos? - Cientos.
Sr. Sylvester, ¿gusta un coñac?
Sí.
Lo que sea.
¿Qué dij...? Doble.
Sí. Enseguida. ¿Lo de siempre, Larry?
Permíteme que te ayude.
De modo que llevará a Bunny a su cabaña de caza.
Sí.
No me dijiste que era una cabaña de caza.
¿Ah, no?
No me gusta nada la caza, ¿sabes?
¿No?
Bueno, eso no importa.
¿Qué animales caza?
Animales salvajes pequeños. Zorros, castores, conejos.
¿Conejos?
¿Matas conejos?
Les hacemos un favor a los granjeros. Los conejos son una peste.
Bueno, yo nunca...
¿Por qué hiciste eso?
Porque los conejos no son una peste. Son adorables.
Más que los humanos.
Bunny, ¿no quieres ir arriba a calmarte?
Claro que sí.
Qué carácter.
Jamás había visto a alguien tan enfadado.
Sí, estaba con una rabia galopante.
Me olvidé del postre.
¿Alguien quiere pastel de zanahorias?
¿Sundae de porotos?
¿Sam?
- Hola, cariño. - Hola.
Vaya, conque servicio de recepción, ¿eh?
¿Significa que Arthur no ha regresado?
Debe de estar por venir.
-¿Qué tal te fue en la reunión con Sylvester? - Muy bien.
- Le gustaron todas mis propuestas. - Qué maravilla.
Suerte que cambió de parecer y no se fue al campo.
No fue él, sino su ex novia.
Me alegra decir que volvieron a juntarse.
Recuerda que de no haber sido
por Bunny y el tío Arthur, eso jamás habría sucedido.
Con gusto se lo agradeceré cuando aparezca.
¿Te pongo más hielo?
Qué bienvenida tan poco cálida.
Caramba.
Tío Arthur, mejor sal de ahí antes de que quedes hecho un cubito.
Muy graciosa, Sammy. Hubiera sido mejor si lo decía yo.
Seguro, tío Arthur. Seguro.
Eso no me cayó bien.
En fin, les tengo buenas noticias.
Sabía que algo andaba mal con mis poderes así que fui a ver al Dr. Bombay,
y me recargó el...
Ahórranos los detalles y deshazte de la conejita.
¿Dónde está nuestra peluda amiga?
En el patio. No puedo alejarla del césped.
¿No es adorable?
De pie, conejita.
Te quiero mostrar un truco.
- Adoro los trucos. - Me alegro.
Espíritus en acción,
borren toda esta aflicción.
Supriman este maleficio
que nos está sacando de quicio.
Dije "supriman", no "multipliquen."
Arthur, la próxima vez que pienses en venir, piénsalo pero no vengas, ¿sí?
Cariño, no es su culpa.
Ya sabes lo rápido que se reproducen los conejos.
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