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Mami, es hermoso.
Seré la princesa más hermosa de toda la cuadra.
Eso espero.
Los demás niños de la cuadra son varones.
¿Tendré una corona?
Sí, cuando las camisas de papá regresen de la lavandería.
¿Camisas?
Sí. Necesito quitarles el cartón para hacer la corona.
Luego conseguiré pintura brillante
y le pondré muchas joyas.
-¡Santo cielo! -¿Te asusté?
Sí. Una bruja así asustaría a cualquiera.
¿Me darán más dulces si me disfrazo de bruja fea?
Probablemente. Pero nosotras sabemos que las brujas no lucen así.
Son como todos los demás. Casi.
No sé por qué no le decimos a todos que somos brujas.
Descubrirían que somos gente maravillosa y simpática.
Eso no es posible.
La gente no cree que las brujas existan.
Deberemos guardar nuestro secreto, ¿sí?
De acuerdo.
Mami, ¿puedo ponerme esta corona en lugar de la de cartón?
Madre.
¿Por qué crees que fui yo?
Pudo ser algo que comió.
Regrésala adonde la encontraste.
No entiendo por qué mi nieta
debe llevar una corona hecha de cartón y pintura brillante.
No te preocupes, cariño. Tendrás una corona hermosa.
¿Samantha?
Samantha, ¿qué significa todo esto?
Madre, sabes muy bien que son disfraces de Halloween.
Inofensivos y poco realistas.
Y discriminan a un grupo minoritario.
Justamente tú.
Tabitha, ¿por qué no juegas arriba?
La abuelita quiere hablar conmigo.
Samantha, ¿qué significan estas gorras de alcornoque?
¿Y estas horribles máscaras?
Madre, son para una causa noble.
Ayudo en el comité Travesura o Dulce para UNICEF,
y estuve haciendo disfraces para los niños del vecindario.
Qué excusa tonta. Sé muy bien quién está detrás de esto.
Es Durwood. Te lavó el cerebro.
- Silencio, madre. Darrin te oirá. - La oí.
Hay más.
Me niego rotundamente a que mi hija participe en esta fiesta bárbara
que ha denigrado nuestra imagen durante siglos.
Madre, te recuerdo que soy libre de hacer lo que me plazca.
Siempre que lo que te plazca sea lo que él desea que hagas.
- Eso no es cierto. - Madre, es muy simple.
Accedí a vivir en este mundo mortal.
Y mientras Halloween sea parte de ese mundo...
Lo sé. Te comprometiste en las buenas y en las malas.
- Y definitivamente te tocó lo peor. - Un momento, Endora.
Darrin, debes entender que mamá tiende a enojarse un poco
- en esta fecha. -¿Enojarme?
No estoy enojada, estoy indignada.
Pensar que tú, Samantha,
participes en representar a los tuyos
como viejas, sin dientes, cejudas,
greñudas y con risa malvada.
No olvides la verruga en la punta de la nariz larga y torcida
para entrometerse en asuntos ajenos.
Samantha, no me quedaré aquí
a que me insulte algo que es 90% agua.
- Vamos... -¿Ah, sí?
¿Qué tal algo que es 100% palabrería?
¿Podrías decirle a como se llame
que llegó demasiado lejos?
- Dice que llegaste... - Samantha,
¿le dirías a Madame Defarge que eres mi esposa,
que Tabitha es mi hija,
y que si decidimos celebrar Halloween mañana
y toda la semana
es asunto nuestro y ella no tiene nada que decir?
Habrás notado que no tenía nada que decir.
ELIZABETH MONTGOMERY EN
Hechizada
Conque viejas sin dientes, ¿eh?
Con verrugas, cejudas y greñudas.
- Buenos días, Darrin. - Buenos días.
Bartenbach está subiendo.
Saludémoslo con cordialidad y una gran sonrisa.
-¿Qué te sucede? - Nada.
No hay motivo para que estés deprimido.
Revisé esta presentación en detalle,
y quiero decirte que es impecable.
Muchas gracias, Larry. Me alegra que te guste.
Seguramente a Bartenbach le gustará tanto como a mí.
Bien.
- Darrin, ¿te encuentras bien? - No.
¿Problemas en casa?
No. Es sólo...
Me duele un diente.
-¿Sí? - Llegó el Sr. Bartenbach.
Hazlo pasar.
Lamento lo del diente,
pero esta cuenta es importante,
así que aguántate. ¿Sí, amigo?
Démosle una gran sonrisa.
Sr. Bartenbach, adelante.
- Buenos días, Tate. Stephens. - Buenos días.
Qué gusto volver a verlo, Sr. Bartenbach.
No sé por qué sonríen ustedes dos.
No puedo hacer nada con esta presentación.
Es muy mala.
Es justo lo que le decía a Stephens
cuando entró, Sr. Bartenbach.
- Muy mala. - Pero, Larry, dijiste...
No discutas, Stephens. El Sr. Bartenbach sabe lo que quiere.
- Claro que sí. -¿Podría decirnos qué es?
No le pago a McMann Tate para que me pidan ideas.
Claro que no. Era para acelerar.
Stephens, mostrémosle al Sr. Bartenbach la presentación alternativa.
Claro. Iré a casa a trabajar en eso enseguida.
Dile al Sr. Bartenbach lo que tienes.
Será mejor que alguien se ponga a trabajar,
o haré negocios en otra parte.
No será necesario, Sr. Bartenbach.
McMann Tate le dará lo que busca. Déjelo en nuestras manos.
Betty, trabajaré en casa el resto del día.
Sí, señor.
Necesito un descanso.
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No iba a olvidar la verruga y la nariz larga y torcida
para entrometerse en asuntos ajenos, ¿verdad?
Hola, oficial. No es mi día de suerte.
Dudo que usted tenga mucha suerte.
Creo saber lo que va a pedirme.
No le pediré el estribillo de Tiptoe Through the Tulips.
- Simpático. - No tengo nada en contra de ustedes
con el cabello largo,
pero podría peinarse las cejas.
No lo culpo por pensar así, pero...
Ya no pienso nada, amigo.
Me quedo aquí y reparto éstas.
Igual, ustedes tienen una ventaja.
No tienen que disfrazarse para Halloween.
Firme aquí.
Lo que sea que le divierta.
Samantha.
Veo que sigues decidida
a continuar con este disparate traicionero.
Madre, no dramatices.
Durwood debe aprender su lección
y es afortunado en tenerme a mí como maestra.
¿Qué hiciste?
Tu madre siempre le hace a los demás lo que le hacen a ella.
¿Por qué no continúas con tu celebración de Halloween,
y me dejas seguir con la mía?
Madre. No te extralimites.
¡Sam!
Vaya que te extralimitaste.
Tu madre se extralimitó.
Qué curioso, acabo de decir lo mismo.
¿Dónde está? Quiero hablar con ella.
Vaya, Durwood, no creí que te molestaría.
Endora, quiero que sepas que esta vez sé muy bien que soy responsable
de tu conducta irascible.
Además, Endora, te debo una disculpa.
Por siglos, los mortales han representado a las brujas con esta imagen.
Debí ser más comprensivo.
No sé qué decir.
No debes decir nada. Sólo hazlo.
Sí, claro.
Por otra parte, me correspondía
recordarte que no debes
entrometerte en los asuntos de mi familia.
Se trata de integridad. Debía presentar una idea.
Pero no con mi nariz.
Madre, no.
Esperaba eso.
Si me disculpan, tengo trabajo que hacer.
Samantha, te casaste con el hombre más terco, obstinado...
Madre, sé razonable.
Después de todo, Darrin se disculpó.
¿Eso es una disculpa?
De acuerdo.
Si lo regresas a la normalidad, no saldré por dulces con Tabitha.
-¿Lo prometes? - Sí.
¿Y no cederás ante una influencia impropia
que Durwood ejerza sobre ti?
Madre, Darrin no es quien ejerce influencias impropias por aquí.
Muy bien, Samantha.
Quiero que sepas que has hecho muy feliz a tu madre.
Ahora hazme feliz tú a mí. Regresa a Darrin a la normalidad.
Querida, para Durwood eso es normal.
Madre, ahora.
Me gustas mucho más con cabello corto.
¿Dónde está Endora? Lo menos que puedo hacer
es felicitarla por admitir cuando se equivoca.
Se fue. Ya conoces a mamá.
No tolera que te pongas sentimental con ella.
- Mira. Lindo, ¿no? - Hermoso.
Lo siento.
- Buenos días, Sr. Stephens. - Buenos días, Betty.
-¿Ya llegó Tate? - Sí.
Está en su oficina.
Buenos días, Larry.
Debes estar nervioso por la presentación Bartenbach.
- Sí. - No hay de qué preocuparse.
Trabajé toda la tarde y casi toda la noche en una campaña nueva.
- Maravilloso. - A Bartenbach le encantará.
Lo dudo.
Para que sepas, la esposa de Bartenbach
es la encargada local del comité Travesura o Dulce de UNICEF.
¿Sí? Eso es genial.
Samantha está trabajando mucho para ese comité.
Sam trabajaba para ese comité. Acaba de renunciar.
Bartenbach llamó para contarme.
- Y no estaba contento. - Un momento, Larry.
Darrin, debo admitir que me sorprende.
Que Sam rechace una causa tan noble como ésta.
Tantos niños hambrientos.
Seguro que Samantha tuvo un buen motivo. Creo saber cuál fue.
No importa el motivo, ¿qué hay de nuestro cliente?
Vamos a perder una de las cuentas más importantes.
Un momento, Larry.
Seguro que Sam tuvo un buen motivo para hacerlo.
Te sugiero que lo averigües y hagas algo al respecto.
¿Cómo iba a saber que la esposa del Sr. Bartenbach
estaba a cargo del comité?
Sam, sabes que no me importa Bartenbach.
No me preocupa perder un cliente.
Sólo quiero que entiendas que no puedes pelear mis batallas.
- Pero... - Especialmente aquellas con tu madre.
- No me importa qué me haga Endora. - A mí sí.
Y creo que en el caso de Halloween, su punto de vista debe respetarse.
Tú, Tabitha y yo saldremos a pedir dulces.
Los niños hambrientos son más importantes
que una bruja testaruda.
Cielos.
- Madre... - No importa, Samantha.
Dobbin tiene razón.
Los niños son más importantes.
Y soy una bruja testaruda.
Samantha, estoy listo para pedir dulces.
Aquí vamos. Eso es.
Hola, Tabitha. A qué no sabes quién soy.
Claro, Tommy, eres Batman.
Tabitha.
Tabitha, ¿te asusté?
No seas tonto, Bobby. Sé que no eres un fantasma de verdad.
Vamos, mami, probemos en la siguiente casa.
No, cariño, debemos esperar que papá nos alcance.
- Tabitha, ¿viste lo que vi yo? -¿Qué?
Hay una bruja de verdad en la calle.
Ahora sé por qué se demora tu padre.
Travesura o dulce.
Hola. Algo para ti y algo para ti.
Uno para ti y otro para ti.
Y uno para ti, y ¿quién es su amiga grandota?
Cuidado. Es una bruja de verdad.
- Feliz Halloween. - Sí.
Aguarden, traeré el dinero para UNICEF, ¿sí?
Busquemos las cajas con dinero.
- Uno para ti y otro para ti. - Deme uno.
Y uno para la bruja grandota y malvada.
Esta bruja se lo agradece.
- Vamos, niños. - Adiós. Diviértanse.
Ojalá tuviéramos una bruja de verdad para pedir dulces todos los años.
No es una bruja. Es mi papá.
¿También hizo ese disfraz, Sra. Stephens?
No. Ése lo hizo la abuela de Tabitha.
-¿Cómo estás, cariño? - Nunca estuve tan mal.
Pero UNICEF nunca estuvo tan bien.
Sr. y Sra. Stephens,
su grupo recolectó más que cualquier otro grupo
en este vecindario en la historia de UNICEF.
Muchas gracias, Sra. Townsend.
Debe ser el disfraz auténtico.
Eso fue.
Tabitha, vamos a buscar galletas.
Disculpa, Michael. Aquí vamos.
Sr. Stephens, todo el vecindario habla de usted.
No puedo creer lo real que se ve su disfraz.
Parece que si le jalara el cabello, le dolería de verdad.
- Así es. - Mamá lo adhirió con pegamento.
Ese disfraz me da una idea.
Imaginen una foto de una bruja vieja y arpía
que debajo diga:
"No se vea como una bruja. Use crema dental, tónico para el cabello,
"loción corporal y quita verrugas Bartenbach."
Harold, me encanta.
Stephens, dime cuánto te encanta a ti.
Sr. Bartenbach, no creo que quiera...
Yo sí, y comenzaremos todo
a primera hora de la mañana en tu oficina.
No creo que mañana vaya a la oficina.
Tuve una noche muy extenuante.
Claro. Buscaré a Tate, y nos veremos en tu casa.
Sí que luces cansado.
Cariño, he tenido otra idea genial.
Y todo se lo debemos a mamá.
HÉROE DE HALLOWEEN
"El Sr. Darrin Stephens, pidiendo dulces con un auténtico disfraz de bruja,
"proclamado el Padre del Mes del vecindario
"porque su grupo recolectó una cifra récord para UNICEF."
Ojalá pudiera
quitarme el disfraz auténtico entre un Halloween y otro.
-¿Intentaste encontrar a tu madre? - Toda la mañana.
Madre, debes hacer algo con Darrin.
"Podría convertirlo en calabaza. Cariños, mami."
Halloween ya pasó, mami. ¿Por qué no lo olvidas?
No.
Madre, no sabes lo que haces.
Lo sé muy bien, y pienso continuar haciéndolo.
¿Te das cuenta de que le has dado a la imagen de bruja que odiamos
más publicidad que desde los juicios de Salem?
Samantha, si crees que me retractaré tan fácilmente...
- Debe ser Larry. - Darrin, espera un momento.
¿No has dicho siempre que te gusta basar tus campañas
en conceptos positivos antes que en los negativos?
- Sí. - Bueno.
¿Qué tal Glinda, la Bruja Buena del Norte?
¿Quién?
Glinda, la Bruja Buena del Norte.
Claro.
Eres la mejor bruja que un hombre haya tenido.
-¿Madre? - Samantha, tú ganas.
- Me aburrí de estas trivialidades. - Bien.
- Hola, Larry, Sr. Bartenbach. - Stephens.
¿Darrin?
¿Acabo de ver a Robin Hood?
Si es así, no has tomado tus pastillas para el hígado.
Adelante, caballeros.
Estuve pensando en la campaña del Sr. Bartenbach,
y decidí que debemos alejarnos del estereotipo de la bruja.
¿Quién dice que las brujas son como yo lucía anoche?
¿Quién dice que no?
Todos saben que las brujas tienen narices ganchudas, verrugas y dientes negros.
La verdad, Sr. Bartenbach, es que no sabe de lo que habla.
- No me gusta que me insulten. - A las brujas tampoco.
También tienen sentimientos.
Este asunto de las brujas lo enloqueció.
-¿Temes ofender a una bruja? - Escúchenme.
La imagen anticuada de la bruja está bien para los niños,
pero ellos no son los que compran.
Deberíamos usar como imagen una bruja hermosa como...
Como Glinda.
-¿Quién? -¿Quién?
Glinda, la Bruja Buena del Norte.
- La Bruja Buena del Norte. - Y no quiere ofenderla.
Caballeros, les presento el concepto alternativo:
Glinda, la Bruja Buena del Norte.
- Hola, Sam. - Hola, Larry.
- Sr. Bartenbach. - Hola, Sra. Stephens.
Sam se ofreció gentilmente a ilustrar.
Darrin, ¿quién te dio autoridad sobre brujas?
Es instintivo.
Señor, ¿no preferiría que su producto
se asociara a esta imagen?
El Sr. Bartenbach ya lo decidió, Darrin.
La leyenda dice:
"Para lucir como Glinda, la Bruja Buena del Norte,
"use productos Bartenbach."
- Darrin, debes estar loco. - Me gusta.
Loco para tener una idea tan fantástica.
No sé de dónde sacas tus instintos, pero espero que nunca los pierdas.
Yo también.
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