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Sam, ¿qué estás haciendo?
Mis padres pidieron que no te molestaras.
Hace una semana que saliste del hospital.
Cariño, me siento bien, y sólo preparo unos aperitivos.
- Debo servirles algo. - Bueno, ya sabes cómo son.
No quieren causar molestias.
A diferencia de algunos miembros de tu familia a quien no nombraré.
Samantha, cariño. ¿Cómo estás?
Bien, madre.
Es un placer, Endora. Lástima que no pueda quedarse.
¿Cómo está mi nieto adorable?
Creciendo. Y Darrin te está hablando.
¿Quién?
Perdón. No te vi, Durwood.
- Gracias. Me llamo Darrin. - Problema tuyo.
¡Basta! Los dos.
Está bien, querida. Sólo vine a ver a mi nieto
y a advertirte sobre algo. Pero si él se va a comportar así...
¿Advertirnos sobre qué?
Tu padre. Vendrá a ver a su nuevo nieto.
-¿Cuándo? - Hoy.
¿Qué?
Y ahora que les di el mensaje, creo que debo partir con elegancia.
No quiero estar aquí cuando Maurice se entere.
-¿De qué? - De que no le pusiste su nombre al bebé.
Pero lo hicimos. Frank Maurice Stephens.
Samantha, qué sentido del humor más delicioso tienes.
¿Crees por un instante
que tu padre aceptará ser el segundo de alguien?
Madre.
Querida. Eres la única que puede lidiar con papá.
-¿Podrías quedarte, por favor? -¿Bromeas?
Mis padres vendrán en menos de una hora.
-¿Sí? - Sam.
Cariño, no te preocupes.
Cuando llegue papá, nadie se atreverá a prestar atención a otra cosa.
- Sí que sabes cómo tranquilizarme. - Bueno...
ELIZABETH MONTGOMERY EN
Hechizada
Ahí está mi hermoso pequeño.
Samantha, es igualito a ti.
Pero tiene los ojos de Darrin.
Sí, pero eso cambiará, si tenemos suerte.
Son mis padres.
Endora, ¿no le gustaría subir
y ver cómo Tabitha duerme la siesta?
No quisiera perderme de ver a tu madre por nada del mundo.
Es lo que temía.
- Hola, mamá. Papá. - Hola, cariño.
-¿Cómo estás? Me alegra verlos. -¿Cómo estás?
Samantha, ¿cómo estás, querida?
- Sam, te ves fabulosa. - Gracias.
Sí. Es difícil creer que te veas tan...
¿Recuerdan a mi madre?
- Claro. ¿Cómo está? - Qué gusto volver a verla.
Igualmente.
Samantha, ¿crees que es bueno tener tantas visitas
si acabas de volver del hospital?
Bueno, de hecho, la madre de Samantha apareció sin avisar.
- Toma, para el bebé. - Gracias.
Vamos. Pasen.
¡Trajeron al bebé aquí!
- Eres la cosita más bella que jamás vi. - Hola, hermoso.
Qué encanto.
Es tu vivo retrato, Darrin.
Claro que sí.
Esto es adorable. Gracias.
Es un pequeño presente.
De hecho, compré un paquete de acciones a nombre del pequeño Frank.
¿Quién? Ah, Frank, el bebé.
Bueno, es muy generoso, pero no tenía por qué hacerlo.
¿Por qué no?
Después de todo, nada es demasiado para mi tocayo.
¿Le resultaría atrevido si le preguntara qué le trajo al bebé?
Sí.
Pero se lo mostraré de todos modos.
¿Una flor?
Qué dulce. ¿La cultivó usted misma,
o se dejó llevar y la compró?
Para que sepa, ésta no es una flor común y corriente.
Naturalmente.
Te otorgo el don de la belleza.
Dulce como esta flor serás de pies a cabeza.
La belleza es tuya en cuerpo y mente
desde que despiertas hasta que la noche acaba.
Madre, eso fue encantador. Gracias.
No entiendo.
Es una antigua costumbre en nuestra familia.
Algo simbólico.
El regalo de mi madre es la esperanza
de que el bebé crezca y ame las cosas bellas.
Qué curioso.
- Parece que se avecina una tormenta. - Cuánta razón tiene.
Mamá, papá, salgan al patio. ¡Tengo algo que mostrarles!
¿Qué es?
Esto.
Lo planté el día que nació el bebé.
Bueno, es lindo, pero... ¿Por qué tanta urgencia?
Samantha, cariño, ¿cómo estás?
Papá.
¡Papá!
Debo advertirte que los padres de Darrin están aquí.
¿Por qué me adviertes? Deberías advertirlos a ellos.
Tú también, Endora. Rebasas mi copa.
Disculpa.
¡Darrin! ¿Adivina quién vino?
Ya conocen a mi padre. ¿Recuerdas al Sr. y la Sra. Stephens?
-¿Qué tal? - Hola.
- Es un placer volver a verlo. -¿Cómo están?
Samantha, luces tan radiante...
Tan radiante como debería lucir una hija mía.
Felicitaciones a ti y a Dustbin.
Querrá decir Darrin.
Si insiste.
Ahí está.
Miren esa sonrisita fugaz.
Papá. Los bebés no sonríen cuando tienen menos de dos semanas.
Si él lo dice, sí.
¿No vas a preguntarme qué le traje de regalo?
No. Es decir, preguntar eso es de mala educación.
Dinos qué es.
Aquí está.
Oye estas palabras, bebé recién nacido
a quien el universo le ha sonreído.
Con esta flor, te otorgo el don de la risa.
Gracias, papá.
Si no le queda, puedes cambiarla.
Eso fue muy lindo,
sin embargo, parece que Endora y usted
esperan que el pequeño Frank sea florista de grande.
La acústica debe ser mala en esta casa.
Por un instante, me pareció oír que llamó al bebé "Frank".
El bebé se llama Frank, igual que mi padre.
Pero su segundo nombre es Maurice.
¿Su segundo nombre, eh?
Qué halago.
De hecho, estoy muy emocionado.
Papá, por favor.
No podemos costear más de tu entusiasmo.
Disculpen.
¿Qué fue todo eso?
Según calculo, como $150.
Se trató de una especie de temblor.
Papá, no es nada personal. Es sólo una costumbre de los mortales.
El primer niño lleva el nombre del esposo o del padre del esposo.
Qué tontería. Como un huevo podrido. Es mejor romperlo que quedárselo.
Eres muy gracioso, papá.
Creo que esto amerita una discusión sin la presencia de tus suegros.
Pero acaban de llegar.
Según sé, se han quedado más de la cuenta.
Papá, por favor. Sé razonable.
Es su primera visita desde que trajimos al bebé a casa,
¿cómo voy a hacer que se vayan?
Me alegra que lo preguntes.
Frank.
Frank, creo que es hora de irnos.
-¿Otra vez tienes jaqueca? - Me está empezando a doler.
Darrin, dile a Samantha que nos vamos.
Ahí están.
Debemos irnos, Samantha.
Debemos hacerlo.
- Qué pena. - Fue un placer verlos a todos.
- Espero que alguna vez podamos... - Por favor, Frank, no nos demoremos.
Los acompañamos al auto.
Endora, no creo que esto te agrade. Así que si deseas marcharte...
Vaya, Maurice, ¿me dices que me vaya?
Claro que no, cariño.
Sólo sugería que si tienes algo mejor que hacer,
quizás debas hacerlo.
Y ¿si elijo no hacerlo?
Endora, ¿te gustaría viajar a Marte?
No hay nadie en esta época del año.
- Sí, pero tú lo animarás. - Bueno, si lo dices así, me voy.
¿Dónde está mamá?
Recordó algo que preferiría no hacer.
Ahora que nos deshicimos de todos, podemos discutir esto con calma y cordura.
Un momento. Comienzo a entender.
¿Le hizo algo a mi madre que la hizo comportarse de ese modo?
Que tu madre actúe de ese modo es algo que queda entre ella y su Creador.
Sabe de qué hablo. La hechizó para que se fuera.
-¿Eso hice? -¿No es así?
Sí.
No entiendo.
Esperamos toda la semana para verlo, nos quedamos unos minutos
y quisiste irte.
¿Qué te pasó?
Frank, cállate y conduce.
- No hay nada más que decir. - Sí, bueno...
Parece que eso no impedirá que lo digas.
Papá.
Darrin tiene razón.
No fue justo que le hicieras eso a su madre.
Ya basta de esta discusión interminable.
¿Adónde vamos?
¿Adónde crees? A casa.
Pero es ridículo.
Esperé toda la semana para ver al bebé, y sólo pasamos a saludar.
Frank, ¿qué te pasa?
A decir verdad, casi esperaba tener mellizos
para no tener este problema.
Mellizos, ¿eh? Eso podría arreglarse.
No, gracias. Mire, es así de simple.
No se puede tener dos primeros nombres, así que elegimos.
Muchacho, ¿acaso estás pensando
que quiero que el bebé lleve mi nombre?
-¿No? - Nada podría ser más alejado de la realidad.
- No entiendo. - Ya lo entenderás.
Es que Frank es un nombre dudoso, y es poco apropiado para un hechicero.
Quizás tengamos suerte esta vez,
y el bebé resulte ser 100% mortal.
Por el bien de la felicidad de mi hija, haré de cuenta que no oí eso.
Si me disculpan,
creo que sacaré al bebé de la línea de fuego.
Nos vemos, Maurice.
-¿No suena mejor? - El bebé se llama Frank.
Darrin, ¿podrías calmarte?
- Samantha, no te metas. - Cariño, actúas como un tonto.
No me importa qué me haga.
Es mi hijo, y yo decidiré qué nombre llevará.
Y además, con todo respeto, Maurice,
¡esto no le incumbe!
Papá, ¿podrías controlarte?
Sabes por qué Darrin y tú chocan, ¿verdad?
Porque son muy parecidos.
Ambos son hombres que se niegan a...
Que seas tan desagradecida es más doloroso que la mordida de una víbora.
¿Te atreves a comparar a tu padre con este mortal de papel maché?
¿Este...? ¿Este reflejo de hombre?
Lo pondré donde pertenece.
Tú...
¿Qué le hiciste?
¿Sam?
¡Sácame de aquí!
¡Qué desastre!
No te preocupes, cariño. Te sacaré de ahí en cinco segundos.
Papá, voy a contar hasta tres,
y para entonces, quiero a Darrin fuera de ahí.
Uno,
dos,
tres.
¿Cuatro?
Ten paciencia, Darrin.
- Ahora sé de dónde heredé mi testarudez. - No soy testarudo.
-¿Qué te parece obstinado? - Eso está mejor. Gracias.
Papá, esto no es justo.
Quiero que lo saques de ahí de inmediato.
Sólo si accede a cambiarle el nombre al bebé.
¡Me niego a hacerlo!
Como quieras.
Vaya que es mal perdedor.
Sam, me estoy congelando.
-¿Por qué hace frío? - Pura suerte.
Me desharé de quienquiera que sea.
No te muevas, cariño.
Hola, Samantha. Volvimos.
Phyllis quiere disculparse por irse tan de repente.
Por favor, Frank. Puedo disculparme sola.
¿Y bien, no nos harás pasar?
Claro. No me di cuenta de por qué...
¿Su esposa se fue?
Sí, pero su recuerdo aún flota en el aire.
¿Dónde está Darrin?
Surgió algo inesperado y tuvo que irse.
-¿Qué es eso? -¿Le gusta?
Darrin lo encargó hace poco.
Es algo nuevo. Sí.
Proyecta la imagen de uno en un espejo.
Vaya, es sensacional.
Nunca vi nada tan real.
Es muy raro.
Los ojos parecen seguirte.
Sí, bueno, es parte del efecto. Una de las invenciones de mi padre.
Vaya, es fantástico.
No sabía que le interesaba la fotografía.
Soy hábil para varias cosas.
- Frank. -¿Sí?
Lo vi moverse.
Phyllis, toma una píldora. Creo que deberíamos conversar.
¿Sabe que tenía la misma idea?
Siempre estoy en busca de una buena inversión.
Permítame hacerle algunas preguntas.
¿Cuándo obtuvo la patente para este proceso?
Hace muchos años.
Esto es lo que estaba buscando.
Dígame algo, Frank...
A propósito, ¿es el diminutivo de Franklin?
No. Sólo Frank.
Sí. Un nombre que comparte con una pobre salchicha.
Aun así es un buen nombre, simple y poco pretencioso.
Sí, bueno, me queda bien.
A la perfección.
Claro, tener un tocayo tiene una desventaja.
¿Cuál es?
Para distinguir entre uno y el otro,
la gente inevitablemente habla del "grande" y del "pequeño".
Es verdad.
Me pusieron el nombre de mi abuelo
y, desde entonces, para mi familia soy el "Pequeño Frank".
¿No le resulta divertido?
Para ser sincero, es una molestia.
¿De veras?
¿A qué se dedica tu padre?
Está retirado, igual que el Sr. Stephens.
Espero que él lo disfrute más.
Mira eso.
¿Qué?
La foto de Darrin.
¿Qué tiene?
¿Frank?
-¿Sí? - Quiero ir a casa.
Disculpe.
-¿Qué pasa ahora? - Finalmente tengo la jaqueca que esperaba.
Papá, saca a Darrin de ahí en este instante o yo...
Yo... No sé qué.
Sólo debes pedírmelo.
-¿Lo ves? - Gracias, por nada.
De nada, por nada.
Papá, espera un momento.
¿Qué te hizo ceder así de repente?
Tuve una linda charla con tu suegro,
y él se ofreció a aceptar que el bebé no lleve su nombre.
Claro. Tuvo una linda charla con él y lo hechizó.
Te doy mi palabra de honor que no hice tal cosa.
-¿Su palabra de qué? - Darrin.
¿Por qué no quiere que el bebé lleve su nombre?
Porque no quiere que al bebé le digan "Pequeño Frank" toda su vida.
Sí, eso siempre le molestó a papá.
Bueno, parece que volvemos a ser una familia unida, por así decirlo.
Antes de irme,
subiré y le daré un beso al pequeño Maurice.
Papá, espera un momento.
No te ofendas, pero...
¿De veras crees que "Maurice" es un lindo nombre?
¿"Lindo"? Puede que no.
Pero es resonante, sí.
¡Maurice!
-¿Qué te parece "Maury"? -¿Maury?
Sí. Así lo llamarán los demás niños.
Antes de que te des cuenta, todos lo llamarán Maury.
Nunca nadie se atrevió a llamarme Maury.
De hecho, ya que no tenemos que ponerle Frank al bebé,
hay un nombre que me gusta mucho...
Adam.
Era el nombre de mi bisabuelo.
¿Adam era su bisabuelo?
No el que tú piensas.
¿Adam, eh?
Adam. Adam Stephens. No. No me gusta.
-¿Por qué no? - No sé. No me gusta.
Bien. Ya expresaste tu opinión y puedes guardártela,
o vuelvo a ponerte en ese espejo para siempre.
Bueno, creo que perdí.
Es la primera cosa sensata que has dicho hoy, Dolphin.
Subiré rápido a despedirme del pequeño Adam.
Fuiste muy listo, cariño.
Si decía que me gustaba, él lo odiaría, para llevarme la contra.
Te preocupas demasiado. Todo salió bien, ¿no?
Claro. Mi madre está en su casa con un colapso nervioso,
yo casi muero congelado en un espejo, y mi padre cree
que ganará millones con un invento que no existe.
Pero para tu familia todo salió bien.
Cariño, lo importante es
que todo salió bien para nuestra familia.
Bueno, viéndolo de ese modo, ¿quién puede discutirlo?
- Aquí tienes. - Gracias.
Qué día. Estoy exhausto.
Sí, ya sé. Papá te agota. Salud.
Supongo que podría haber sido peor. No sé cómo.
Mami, el bebé se despertó.
Mejor lo cambio.
No lo cambies. Me gusta así como es.
-¿No te causa gracia? - Es comiquísimo.
¿Por qué no lo enviamos a "Frases adorables dichas por niños"
en el Semanario de las brujas?
- Hola, Sam. Hola, Darrin. - Hola, papá. ¿Cómo está mamá?
Está bien. Le di una bolsa de hielo para su cabeza, y está feliz.
Vaya, aquí está mi niñita.
¡Hola, cariño!
-¿Te gusta tu nuevo hermanito? - Sí. No vamos a cambiarlo.
Quiere decir que vamos a quedárnoslo.
¿No es simpática?
Comiquísima.
Tabitha, ¿por qué no subes y le haces compañía al bebé?
- Subiré en un momento. - Sí. Buena idea. Nos vemos.
Hablé con un tipo que conozco.
Es el presidente de la compañía fotográfica líder del país.
Le conté sobre ese nuevo proceso
que inventó el padre de Sam.
- Sí, bueno, yo... - No me creyó.
Así que quiero tomar prestada la foto y llevarla a...
-¿Qué le pasó? - Es lo que intentaba decirte.
Cuéntale, Sam.
Bueno, es uno de los problemas del invento de mi padre.
- Se desvanece. - Sí, se desvanece.
Él no me lo dijo.
Es muy sensible al respecto.
Sí, muy sensible.
Esto es un bochorno.
¿Qué voy a decirle a este tipo?
Es el presidente de la empresa fotográfica número uno del país.
¿Por qué no le dices que decidiste hacer negocios con la número dos,
ya que se esforzaron más?
No es mala idea.
No. Ya se me ocurrirá algo.
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