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Estamos listos. El auto está en la entrada con el motor abierto y la puerta encendida.
Qué bien.
-¿Cómo te sientes? - Bien.
¿Sí? Lo importante es no entrar en pánico.
No eres la primera ni la última mujer en dar a luz.
Sí, cariño, y ni siquiera es mi primer bebé.
El Dr. Anton. Olvidamos llamarlo.
No. Lo llamé antes de despertarte.
- Nos verá en el hospital. - Bien.
Tabitha. ¿Quién se quedará con ella?
Esmeralda. Yo la llamé.
Está lista en el cuarto de huéspedes.
En ese caso, nos encargamos de todo.
Sí, lo hicimos.
- Darrin. - Cariño, sube al auto.
- Estamos perdiendo tiempo. - Una pregunta.
-¿Qué? -¿No debería conducir yo?
-¿En tu estado? - Pensaba en el tuyo.
No seas tonta, conduciré yo.
ELIZABETH MONTGOMERY EN
Hechizada
-¿Maternidad? -¿Cómo adivinó?
Somos los Stephens. Mi esposa es paciente del Dr. Anton.
Sí, Sr. Stephens, el médico nos llamó.
Complete el formulario de ingreso,
y yo me encargaré del papeleo.
- Samantha, mi querida. - Papá.
El momento bendito ha llegado.
Creí que no le diríamos a nadie hasta después del nacimiento.
Quiero que sepas, idiota mortal,
que no soy cualquiera.
Estaba en un banquete interplanetario en mi honor,
cuando sentí las vibraciones de maternidad incipiente por el cosmos.
Genial.
Ya bajan a buscarla, Sra. Stephens.
- Gracias. - Enfermera.
Soy el padre de la Sra. Stephens y vine a compartir esta experiencia magnífica.
Puede sentarse en la sala de espera con el Sr. Stephens.
¿Él no puede esperar aquí?
¿Por qué? Es el esposo.
Lo sé, pero odio las multitudes.
Sra. Stephens.
Señora, su carroza la espera.
Hasta luego, cariño.
No pienses en esto como un problema.
Piensa que es una oportunidad de conocer mejor a mi papá.
Tampoco quiero pensar en eso.
Maurice, ¿podría convencerte de regresar a tu banquete
y dejar que mi esposa y yo experimentemos solos esta maravilla?
Olvídalo.
- Esto es dolorosamente monótono. -¿Por qué no te vas, entonces?
¿Sr. Stephens?
Sí.
El Dr. Anton quiere que le dé un mensaje feliz.
-¿Es bruja o hechicero? -¿Cómo dice?
-¿Niño o niña? - Niño.
Un niño apuesto y saludable de tres kilos.
- Pronto lo conocerá. -¿Cómo está mi esposa?
Bien. También la verá pronto.
Es un varón.
Felicitaciones.
¿Sabe algo de mi esposa, la Sra. de Ralph Davis?
Todavía no, pero pronto.
No es justo. Yo llegué primero.
Estimado señor, es un hospital, no una sandwichería.
Cigarros para todos.
¿Cómo lo hizo?
Es mago profesional.
La mano es más veloz que el ojo.
¿Sabía?
¡Sra. Horgan!
Cuando un padre le da un cigarro,
debe guardarlo para su esposo.
Duérmete niño Duérmete ya
Sr. Stephens.
¿Por qué no dejamos los cigarros y a ti aquí?
-¿Adónde fue? - Se lo tragó.
Es maravilloso. Tengo un hijo.
Más importante aún, tengo un nieto.
¿Son todos tan pequeños?
¿Quiere alargar el suyo?
Maurice, ya viste al bebé, ¿por qué no te largas?
- Quiero ver a la madre. - Lo siento, sólo el padre.
La sala de recuperación está al final del pasillo.
Bien. Hasta luego, amigo.
Podrá verlo en unos minutos a través del vidrio.
Gracias.
NIÑO STEPHENS
-¿Sí, señor? -¿Por qué lo puso en segunda fila?
Porque la primera está ocupada.
Entonces reacomódelos. Ese niño es mi nieto.
Lo quiero adelante y al centro.
Lo siento, los ubicamos en orden de llegada.
Y a todos atendemos por igual.
Quiero que el niño Stephens reciba atención especial.
-¿Por qué? - Porque es un bebé muy especial.
¿Acaso no es evidente?
Abuelo, todos los bebés son especiales.
Permiso.
"Abuelo, todos los bebés son especiales."
El abuelo cambiará eso.
Pequeño paquete lleno de gracia,
incandescente y dotado,
todo mortal que te vea
de ti quedará prendado.
- Saludos. - Saludos.
-¿Ha visto al niño Stephens? - No estoy segura.
-¿Cuál es? -¿Debe preguntar? Adelante, al centro.
Es el bebé más hermoso que he visto en mi vida.
Lo dice por cumplir.
- No, de verdad. - Helen, ¿viste al niño Stephens?
Claro, ayudé en el parto.
Pero no noté lo hermoso que era.
Damas, ¿no tienen trabajo que hacer?
Sra. Horgan, mire al niño Stephens.
Qué curioso, acabo de...
Es el bebé más maravilloso que vi en 20 años de enfermería.
Así está mejor.
Una tarea bien hecha.
¿Sra. Horgan? Acabo de ver a un hombre desaparecer en el aire.
¿Y qué? Mira al niño Stephens. Es hermoso.
Adelante.
- Hola, mamá. - Hola, papá.
¿Cómo te sientes?
Más liviana.
Sí, te ves maravillosa.
Tú también.
¿Recuerdas haberme visto anoche?
Vagamente. ¿Dije algo que podrías usar en mi contra?
Sí.
Dijiste: "Darrin, te amo."
Imagínate, un varón.
Sí, un varón.
¿Lo viste esta mañana?
- Lo vi anoche. -¿Llamaste a tus padres?
Sí, mamá dijo que vendría esta noche.
¿Qué hay de tu madre?
Llegará esta tarde.
Esperaba que no le dijeras por un tiempo.
Unos cuatro años.
Cariño, papá sabía, así que tuve que decirle.
Hablando de papá,
¿la pasaron bien juntos anoche?
Claro. Es muy gracioso.
Adelante.
Sra. Stephens, soy la Sra. Goodall, supervisora diurna,
y quiero decirle que su hijo es fantástico.
¿Sí? Gracias.
- Estoy loca por él. - Nosotros también.
A propósito, el Sr. Tate vino a verla.
Gracias.
¿Lo ves? Tenemos un bebé muy especial.
Porque tiene un padre muy especial.
Y una madre muy, muy especial.
Le presentaré a Larry al futuro presidente.
Santo cielo.
-¿Cuál es? - Adelante, al centro.
Disculpen. Quiero ver al niño Stephens.
Nosotros también, espere su turno.
-¿Quiénes son? - No sé.
Miren la forma de su cabeza.
Perfecta. ¿Cuál es el tuyo?
Allí, la niña Paikowski. ¿Cuál es el tuyo?
Segunda fila, el niño Johnson.
Son otros padres y enloquecen por tu bebé.
Sí.
Y sé por qué.
Es el bebé más maravilloso que he visto.
- Es bonito. -¿Bonito? Es soberbio.
Es tan soberbio que quisiera adoptarlo.
Larry, no seas ridículo.
Darrin, tu bebé me hace algo. Debo tenerlo.
Pero ya tienes un hijo.
Te lo cambio.
Larry, ¿estás bien?
Siempre me gustaron los bebés.
Llévame con Samantha. Quiero rendirle homenaje.
Samantha.
Sam, hay veces en que la palabra "felicitaciones" es totalmente inadecuada.
- Son hermosas. - No tanto como tú.
- Gracias. - Y mucho menos como tu hijo.
-¿Te gusta? - Lo adora.
Y todos quienes lo ven. Hablemos de negocios.
¿Sabe que necesitamos una campaña para Berkley?
- No. -¿Por qué no?
Porque no se lo dije.
Sam, representamos a los alimentos para bebés Berkley.
El producto necesita una imagen, y tú acabas de hacerla nacer.
Pondremos la foto de tu hijo en todas las etiquetas.
En avisos de periódicos y revistas, en carteles a nivel nacional,
y en el horario central de televisión.
Estoy muy halagada, Larry, pero...
Larry, aclaremos algo. Nuestro bebé no hará comerciales.
Darrin, tengo instinto.
Tu hijo será el niño más famoso desde Shirley Temple.
Larry, estoy muy halagada, pero...
- Y el más adinerado. - Volveré a intentarlo.
Larry, estoy muy halagada, pero...
- Pero ¿qué? - Coincido con Darrin.
No quiero que nuestro hijo haga comerciales.
No se apresuren a decidir.
Convérsenlo mientras preparo un equipo para un comercial de prueba.
Adiós.
Sam, ¿no crees que Larry está exagerando?
Creo que todo el hospital está exagerando.
El obstetra estuvo aquí hace unos minutos.
Quería saber si le permitiríamos al hospital
encargar un mural del bebé para el vestíbulo.
-¿Qué? - Como inspiración para los demás.
Sam, ¿acaso tu madre hizo alguna artimaña?
No. Mamá prometió dejar sus mañas
hasta que el bebé saliera del hospital.
Entonces tuvo que ser tu padre.
Buenos días, muchachos. ¿Qué hay de nuevo?
Dinos tú.
Maurice, todos en el hospital enloquecen por nuestro bebé.
¿Cuál es el problema?
Quieren pintar un mural de él en el vestíbulo.
- Qué idea maravillosa. - Yo creo que es terrible.
¿Por qué? ¿No están orgullosos de su hijo?
Papá, por Dios, claro que sí.
Es natural que lo creamos lo más maravilloso que nos pasó,
pero no es natural que los extraños opinen lo mismo.
Ahora sí.
Entonces lo admites. Hiciste alguno de tus conjuros.
Digamos que ayudé un poco a lo natural con lo supernatural.
Hiciste un hechizo para que todo el que vea al bebé se enamore de él.
De hecho, así fue.
Exijo que lo deshagas de inmediato.
Samantha, si dice una palabra más, me voy.
Darrin, no es momento para disgustar a papá. Discúlpate.
- Lo siento. -Ésa es la palabra.
Papá, regresa.
Darrin, no debiste disgustarlo.
- Claro. - Papá.
Papá, quiero que regreses enseguida.
Marcaste el número equivocado.
Mi querida Samantha, felicitaciones.
A ti también, Durwood.
Cariño, ¿cómo te sientes?
Físicamente, bien. Emocionalmente, enojada.
- Papá estuvo aquí y... -¿Maurice?
¿Invitaste a Maurice antes que a mí?
No lo invitamos exactamente. Interrumpió para divertirse.
¿Sabes lo que hizo?
Hizo un hechizo para que todo mortal que mire a nuestro bebé
se enamore locamente de él.
Eso explica lo que acabo de ver.
-¿Viste el club de admiradores? - Por un momento pensé
que el gusto de los mortales había mejorado.
Mamá, ¿podrías hallar a papá y hacerlo regresar?
Ahora necesitas a mamá, ¿verdad?
Luego de tener a mi nieto a mis espaldas.
¿Podríamos discutir esto luego de hallar a papá?
Muy bien. Lo intentaré.
Por aquí, muchachos.
Un momento, ¿quién autorizó esto?
Nadie. Es una prueba en pantalla con el bebé Stephens.
El bebé Stephens. En ese caso, las reglas se suspenden.
Gracias. Vamos, muchachos.
Samantha, tu padre es un hombre muy testarudo.
Se niega a deshacer el hechizo.
Ahora, si me disculpas,
iré a echar otro vistazo a mi nieto.
Iremos contigo. Quiero ver qué pasa allí.
Cariño, ¿puedes levantarte?
El Dr. Anton dijo que si tengo ganas, puedo, y tengo ganas.
Disculpen. Intento preparar una toma.
Bob, ¿por qué no viniste a verme?
Estuve mirando al bebé.
Entonces te perdono.
Es maravilloso.
¿Maravilloso? Nuestro bebé es una niña.
¿Cómo te atreves a mirar a otro bebé?
Cariño, míralo.
Entiendo a qué te refieres.
Darrin, esto es terrible.
- Lo sé. - Yo creo que es encantador.
Muchachos, éste es su ángulo.
Sam, Darrin, un gusto verte, Endora.
-¿Qué hace? - Filma un comercial.
¿De mi nieto?
Samantha, ¿permitirás que tu hijo sea explotado por mortales?
- No quiero, madre, pero... - Muchachos, a rodar.
Tengo una idea.
Papá está haciendo famoso a nuestro bebé.
-¿Sabes qué sucederá? -¿Qué?
Ven aquí.
Cuando el Consejo de Brujos se entere,
el mismo consejo que quiere que mi matrimonio
tenga la menor publicidad posible,
estarán tan molestos con papá
que llamarán a la Sociedad de Hechiceros Shakesperianos
y lo harán expulsar.
Samantha, esto es chantaje.
Sí, lo sé. ¿Vas a pagar?
"Hay algo podrido en el reino de Dinamarca.
"No puede ser, pero no tengo el valor para enfrentarlo
"y hacer amarga la opresión."
Muy bien dicho.
¿Pagarás el chantaje?
Sí.
Que la magia deshaga mi embrujo,
desde ahora, a cada uno lo suyo.
Sí, es un bonito bebé.
Pero mira a nuestro angelito.
NIÑA PAIKOWSKI
Es muy hermosa.
Corten. Corten.
Darrin, ¿por qué trajiste un equipo de filmación al hospital?
- Sr. Berkley. -¡Papá!
¿Cómo están mi hija y mi nieta?
- Ambas estamos bien. - Sr. Berkley, supongo que se preguntará
por qué tenemos todo este equipo en el hospital.
No, pero supongo que quiere decirme algo.
Stephens tuvo una idea.
- Dudo que... - Sr. Berkley.
Soy la Sra. Stephens. Darrin y yo también tuvimos un bebé.
- Felicitaciones. - Gracias.
Cariño, ¿por qué no le cuentas tu idea?
Yo...
Sr. Berkley, cuando Darrin vio a su nieta,
pensó que ella sería la imagen perfecta para los alimentos para bebés Berkley.
-¿De verdad? - Así es.
Yo aprobé la idea. Y sin pensar en gastos,
contratamos un equipo para hacerle una prueba.
Tate, Stephens, son listos y tienen talento.
Especialmente Tate.
Miraré la prueba y les daré mi opinión objetiva
de lo hermosa que es ella.
Bien, Sr. Berkley. Muchachos, por aquí.
Haremos otro primer plano de la nieta del Sr. Berkley.
Maurice, ¿recuerdas la noche en que nació Samantha?
¿Cómo olvidarla?
Para mí fue una experiencia traumática.
¿Para ti? Me gusta.
Fue en la víspera de la Barbacoa y Meditatum Metafísico.
No, Maurice.
Fue en la víspera de la cena y baile del Rejuvenecimiento Galáctico.
Volé hacia tu cama desde Júpiter.
No, volaste desde Venus.
- Júpiter. - Venus.
Míralos. El Sr. y la Sra. Abuelos Típicos.
¡Mami!
Hola, querida.
- Mami, te extrañé. - Yo también.
Cariño, él es tu nuevo hermanito.
-¿Te gusta? - Es muy lindo.
¿Cuánto tiempo va a quedarse?
Para siempre. Ya lo hablamos, ¿recuerdas?
¿Aunque no se transforme en hechicero?
Así es.
- Apuesto a que lo hará. - Yo apuesto a que no.
Muy gracioso, Endora.
Yo no lo hice. ¿Samantha?
Yo tampoco.
Mamá, ¿puede un hechicero comenzar desde tan joven?
Nunca lo oí.
Pero claro, su herencia es excepcional.
De tu lado, claro.
Lo hice yo. Es mi regalo de nacimiento.
¿No es adorable?
Sí.
Y no.
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