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Madre, de veras.
¿Cuántas veces te he dicho que prefiero hacerlo yo?
Samantha, me deprime sobremanera...
verte dedicada a actividades tan asquerosamente mortales.
Estás desperdiciando tu depresión, querida madre.
Disfruto pintar, y éste es mi proyecto mientras Darrin no está.
¿No está? Qué noticia más agradable.
Espero que se haya ido permanentemente.
- Fue a Chicago por negocios. - Diablos.
Y si tengo suerte, volverá pasado mañana.
Y si yo tengo suerte, se caerá al Lago Michigan.
Ten, como siempre, píntate sola.
Hola, Sra. Stephens.
Sra. Wehmeyer, qué gusto verla. Pase.
Disculpe por venir sin avisar...
pero estaba en el vecindario y pensé--
¿Qué es eso?
¿Perdón?
Tengo que revisar mi graduación.
¿No quiere sentarse?
No la he visto desde que encabezó la lucha por salvar el parque.
Querida, no lo he olvidado.
Y, sinceramente, necesitamos su ayuda de nuevo, Sra. Stephens.
- ¿Amenazan el parque otra vez? - No.
Me refiero a la colecta de fondos para el Unicef.
Sabe lo importante que es.
Con gusto haré un donativo para el Unicef.
Bien.
El comité se reunirá esta tarde en el centro comunitario.
- ¿El comité? Bueno, ahora-- - Sabía que podía contar con Ud.
- Pero, Sra. Wehmeyer-- - Las demás se emocionarán...
cuando sepan que va a participar.
Pero, Sra. Wehmeyer, no creo que tenga tiempo.
Querida, Ud. es lo que necesitamos, alguien que nos guíe.
Alguien que inspire nuestros denodados esfuerzos.
- ¿Yo? - Entonces, ¿a la 1:00?
A la 1:00.
Adiós.
Adiós.
Samantha, tengo una magnífica idea.
¿Por qué no nos montamos en una nube y volamos a alguna parte?
Ya que Darwin no está--
No puedo, madre, me ofrecí para que me reclutaran.
Ay.
HECHIZADA
¿A dónde van? ¿Y la reunión?
- Ya terminó, querida. - Ud. me citó a la 1:00.
¿En serio? Bueno, ya no importa.
Temo que sufrimos un revés.
- ¿Qué pasó? - No quiero hablar de ello.
E.J. Haskell, el constructor, nos prometió 10 000 dólares...
y faltó a su promesa.
Qué lástima, ¿qué lo hizo cambiar de opinión?
- No sabemos. - Sra. Stephens, no va a creerlo...
pero ni siquiera podemos localizarlo para averiguarlo.
Debe haber algo que podamos hacer.
- ¿Qué podemos hacer? - No lo sé.
¿No podemos demandarlo por incumplimiento de una promesa?
Samantha, ya lo intentamos todo.
Le escribimos, le enviamos telegramas.
No hemos podido acercarnos a él.
Pero no es justo, hizo una promesa.
¿Sra. Stephens?
- Se nos ocurrió una idea. - ¿Cuál?
Elegir a un miembro que se concentre en el Sr. Haskell...
durante 48 horas.
- Qué buena idea. - ¿Está de acuerdo?
- Por supuesto. - Sabía que así sería.
Aquí tiene el domicilio de su casa y también el de su oficina.
- ¿Qué? - Y buena suerte.
Dicen que hay tontos para repartir...
pero tú quieres elevar el porcentaje.
- ¿Quién está cuidando a Tabitha? - Hagatha.
Pero creo que está un poco molesta.
La saqué de una carrera de ocho patas.
- ¿Qué es eso? - Es el último grito de la moda.
Ensillas un pulpo y tratas de domarlo.
- Ven, te enseñaré cómo se hace. - Madre, madre, no puedo.
Estaré ocupada tratando de domar un potro de dos patas.
- ¿Murdock? - ¿Sí, Sr. Haskell?
¿Y el decorador? Su cita era a las 2:00.
Decoradora, señor, es una dama.
Lleva dos minutos de retraso.
Yo abro, trae el auto.
- Estaré listo en unos minutos. - Sí, señor.
- Llega con dos minutos de retraso. - ¿De veras?
No se quede allí, pase.
Muy bien, sígame, es por aquí.
¿Y bien? ¿Qué le parece?
- ¿Perdón? - No pido ideas específicas.
Sólo dígame su reacción inmediata.
Está bien.
Porque las generalidades son más sencillas que los detalles.
Normalmente, pero no siempre...
aunque a veces las generalidades son más difíciles.
Lo importante es saber de qué estamos hablando, ¿no?
- Cierto. - ¿De qué estamos hablando?
De redecorar esta sala, ¿de qué más?
Bueno, no le vendría mal.
Exacto.
Por cierto, hizo un trabajo estupendo en casa de los Wilson.
La tienen en gran estima, ¿sabe?
Qué amables, son una pareja encantadora.
¿Fred Wilson y su madre?
Fred tiene problemas, ¿verdad?
Bueno, aquí no me necesita.
Vea lo que quiera e inspírese. Tengo que irme.
- Sr. Haskell, ya tengo algunas ideas. - ¿De veras?
Sí. Sr. Haskell, Ud. es constructor.
Conoce la importancia de unos cimientos sólidos.
Así es.
¿No cree que los niños del mundo merecen tener cimientos?
Claro, pero ¿qué tiene eso que ver con la decoración?
No soy una decoradora común y corriente.
- Es más, no soy decoradora. - ¿Quién es?
¿Por qué no cumplió su promesa con el Unicef?
Ya sé quién es.
Una de las amas de casa en favor del Unicef.
Estoy muy ocupado, señorita.
No me iré hasta que obtenga una respuesta directa, Sr. Haskell.
- ¿Cumplirá su promesa? - No.
No tiene que ser tan directo.
¿No podemos sentarnos a discutirlo?
En un minuto, olvidaré mis modales.
No le pedí que entrara en mi casa.
Sí lo hizo. Es más, me ordenó que entrara.
Y ahora le ordeno que salga.
¿A qué modales se refería?
Adiós.
Y si es lista, no volverá a aparecer por aquí.
Me dan ganas de soplar y soplar hasta derribar su casa.
Eso consigues por involucrarte en los mezquinos problemas mortales.
Gracias por el consejo, madre...
pero un mundo de niños que necesitan ayuda no es un problema mezquino.
Además, nadie me cierra la puerta en la nariz y se queda tan contento.
Así que no vuelva a aparecerme por aquí, ¿no?
Se arrepentirá de haberme conocido.
Adiós, madre, tengo que trabajar.
¿Por qué no avanzamos?
Un camión está obstruyendo el paso.
¿Cómo...? ¿Dónde está mi...?
Mire, jovencita, baje de este auto antes de que--
¿Cómo dice, señor?
- Buenas tardes, Srta. Blake. - Sus mensajes, Sr. Haskell.
Sí, gracias.
¿Sr. Haskell?
RECEPCIONISTA
¿No quiere su correo?
No, no.
PRIVADO
Dígame, Sr. Haskell.
Venga enseguida.
Le haré una pregunta sencilla.
Mire hacia la pared y dígame si ve--
¿Qué cosa, señor?
Nada.
¿Cómo se llama el psiquiatra que consulté el año pasado?
Quiero que me describa...
exactamente, con todo detalle...
a esa persona que ve continuamente.
Bueno, es joven, rubia y bonita.
En realidad, es muy bonita.
¿Qué significa eso? Yo diría que algo significa.
- ¿Qué? - No lo sé.
Pero todo significa algo.
Lo importante es: ¿qué significa para Ud.?
Mire, doctor, le pago por respuestas, no por preguntas.
Querido amigo, sin preguntas no habría respuestas.
- ¿Entiende? - No.
Ahora, ¿qué?
Su negativa a entender es síntoma de un estado de ansiedad...
e indica claramente que su censor...
rehúsa a permitir que el ello lo reemplace.
Explíquelo en un lenguaje sencillo.
No puedo, soy psiquiatra, no un maestro del preescolar.
- Mire, soy un hombre muy ocupado-- - Espere, espere.
Ja, creo que sé cómo llegar a la raíz de su problema.
Ya era hora.
Le diré algunas palabras...
y Ud. responderá con lo primero que le venga a la cabeza.
Empezaremos ahora, y nada de malas palabras, por favor.
- ¿Listo? - Sí.
- Negro. - Azul.
- Rojo. - Blanco.
- Rubia. - Bonita.
- Joven. - Viejo.
¿Qué? ¿Qué?
Allí está el lápiz, creí que lo había perdido.
No creo que estemos progresando.
Por eso Ud. es el paciente y yo soy el psiquiatra.
El motivo de sus alucinaciones es evidente.
¿Cuál es?
Sí que tiene un bloqueo mental. ¿Es que no lo ve?
Esta alucinación representa sus dudas y ansiedades respecto al matrimonio.
Pero no tengo dudas ni ansiedades.
Se va a casar, ¿y no tiene dudas ni ansiedades?
No.
Querido amigo, Ud. está muy enfermo.
Lo que digo es que no dejo de ver a esa rubia--
- Necesito un cigarrillo. - Creí que Ud. no fumaba.
Yo no, pero... mi enfermera sí.
Él es el que debería ver a un psiquiatra.
¿Qué dijo, querido amigo?
Voy a hacerle una última pregunta.
¿No tendrá un peso en la conciencia?
¿No será que hizo una promesa, después la rompió...
y esa joven se lo recuerda?
- ¿Es posible? - ¡Doctor, la estoy viendo!
¿Dónde está viendo esa alucinación exactamente?
Allí mismo, en esa silla.
Debe estar bromeando.
En esta silla no hay nadie más que yo.
Ahora hablemos un poco más de su conciencia.
Estás perdiendo el tiempo, querida.
Madre, si quieres una cita, habla con la enfermera.
¡Enfermera! ¡Enfermera!
No puedes apelar a su conciencia, no tiene.
Samantha...
¿aceptarías una sugerencia inteligente?
¿De quién?
Voy a ignorar eso.
¿Por qué no buscas a la arpía con la que va a casarse...
y ves qué la motiva?
Madre, tienes toda la razón.
Tengo que cherchez la femme.
Doctor, le estoy diciendo que está aquí, sentada en su--
Se fueron.
¿Era más de una?
Su madre estaba con ella.
¿No era su madre?
Mi querido amigo...
¿por qué no se recuesta...
y hablamos un poco sobre su madre?
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Y pensé que si alguien podía entender...
cuánto se necesita ese dinero, sería Ud.
Después de todo, vivió en la India.
En realidad, sólo viví allí un año.
Dos meses para casarme y diez meses para divorciarme.
Pero pudo ver cuán terrible es la pobreza y cuánta ayuda necesitan.
No, pero me enteré, por supuesto.
¿Le pedirá al Sr. Haskell que nos dé su donativo?
Me encantaría ayudarla, pero como norma...
nunca pido nada antes de la boda.
Pero Ud. no pediría nada.
Da igual, ya es lo bastante grande como para decidir por sí mismo.
Y sí que es grande.
Por supuesto, pero ¿no podría...?
Me hizo una pregunta y le respondí.
Así es, tiene razón; lamento haberle quitado el tiempo.
Está bien.
Creí que nunca se iría.
Creí que no saldrías nunca.
- ¿Y bien? - Madre, parece que teníamos razón.
No es la clase de chica que uno llevaría a casa de su madre.
Sólo si la madre está fuera.
Es precioso, tesorito.
Nunca vi algo más hermoso.
- Pero no debiste. - ¿Por qué?
Me convenciste de no hacer ese donativo y me ahorraste 10 000 dólares.
- ¿Y ésta es mi comisión? - Precisamente.
Eres un sol, tesorito; te quiero mucho.
De nada, querida.
- ¿Puedes creerlo? - No.
Pero parece que tesorito sí.
Creo que lo indicado es una dosis de sales de la verdad.
- ¿Tienes? - Querida...
nunca salgo de casa sin mis herramientas de trabajo.
- Camarero. - ¿Sí, señorita?
¿Qué hora es?
Alrededor de las 7:30.
- Gracias. - De nada.
Nunca olvidaré esta noche, tesorito.
- ¿La carta de vinos, señor? - Ahora no, gracias.
Cuando nos casemos, cenaremos en casa.
- Ya verás cuando pruebes mis guisos. - Qué bien, odio los restaurantes.
Cuando pruebes mis guisos, desearás ir a un restaurante.
- ¿Quién dijo eso? - Tú.
Ya lo sé, pero no sé por qué. En realidad, soy muy buena cocinera.
Excepto que no sé cocinar.
¿A qué estás jugando?
A nada, créeme. ¿Por qué querría jugar contigo?
Ya sabes lo que siento por ti.
Cuánto adoro tu dinero.
Este juego no me gusta.
Tesorito, ¿dónde está tu sentido del humor?
No creí que el mal gusto fuera gracioso.
Lo siento mucho, de veras.
Está bien, vamos a olvidarlo.
¿Te gustaría ir a algún lado cuando salgas del club?
Sí, sería fabuloso.
Pero tengo una cita con mi novio.
Creo que mejor te llevo a tu casa.
No, espera, no quise decir eso; déjame explicarte.
Muy bien, explícame.
Tengo una mejor idea. Aquí tienes para pagar el taxi.
Lo lamento mucho.
Ay, no. No. Ud. es justo lo que me hacía falta.
- ¿Puedo sentarme? - ¿Cómo podría impedírselo?
Sé que está conmocionado, pero--
Espere, creo que empiezo a comprender quién es usted.
Es mi conciencia, ¿verdad?
- Podría decirse que sí. - Por supuesto.
Y no me libraré de Ud. hasta que cumpla mi promesa con el Unicef.
De eso se trata.
En ese caso, lo haré.
Maravilloso, traje una pluma conmigo...
y un cheque en blanco, en caso de que Ud. no tuviera a mano.
¿Está bromeando? No puedo darle un cheque por 10 000 dólares.
- ¿Por qué? - Porque Ud. ni siquiera existe.
Es mi conciencia. Camarero.
Pero, Sr. Haskell--
Espere a que hable de Ud. con mi médico.
Creyó que representaba mis dudas y ansiedades...
pero es demasiado atractiva para eso.
¿Te quedarás aquí toda la noche?
Cuando me recupere de lidiar con mi conciencia...
me encantaría hablar con Ud. sobre mis dudas y ansiedades.
Hasta entonces, adiós.
No sé por qué...
pero tengo la sensación de que me insultó.
- ¿Un martini? - Que sea doble.
Así que sigues con eso, ¿no?
Sí, y ya casi termino.
Creí que estabas en el rodeo submarino.
Me eliminaron; me caí del caballito de mar salvaje.
Qué lástima, ¿quieres desayunar?
Me encanta la idea.
Después podemos ir a divertirnos por ahí.
- Olvídalo. - No seas insolente.
Darrin volvió anoche a casa y sigue dormido.
Adivina quién acaba de perder el apetito.
Pinta las nubes de sol.
- Buenos días, querida. - Hola, Sra. Wehmeyer.
Traigo una noticia excelente. Adivine.
El Sr. Haskell hizo el donativo de 10 000 dólares.
Nunca adivinaría. Recibimos los 10 000 dólares de--
¿Cómo lo supo?
Debe ser clarividente.
En fin, quise venir a decírselo...
para que no pierda su tiempo intentando verlo.
Ésa es una buena noticia.
Dijo que su conciencia lo molestó todo el día de ayer.
Y luego, dijo algo muy extraño.
¿Qué cosa?
Me preguntó si había visto una conciencia rubia.
- Qué raro. - Sí.
En fin, tengo que llegar al banco.
De todas maneras, gracias por ofrecerse. Adiós.
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