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¿Sabes dónde están mis pantuflas?
Pues, junto a tus pies.
Qué chistoso. “Pues, junto a tus pies”.
Es verdad, ha de ser la edad.
Oye, volviste a hablar en verso.
Vaya, qué cosa, y no me siento jocosa.
Esta mañana estás muy poética.
Darrin.
No es una estratagema...
creo que tengo un problema.
- ¿Tienes un problema? - No tomé ninguna pócima...
y, aun así, todo lo que digo rima.
Cariño, ¿estás enferma?
No. Yo estoy saludable...
pero mi habla es inextricable.
¿Dices que hablas en verso porque no puedes evitarlo?
Eso es correcto. Estás en lo cierto.
¿Esto te había pasado antes?
Nunca, te doy mi palabra, quizá esto sea abracadabra.
¿No puedes decir algo que no rime?
No sé cómo parar esto, y tú eres un hombre apuesto.
Tu tío Arthur debió hechizarte.
Es típico de su sentido del humor.
No, él no es el responsable, estaría riendo aquí si fuera culpable.
¿Y tu madre?
Darrin, ella no es una sabandija.
No le haría esto a su hija.
Descuida, cariño.
Averiguaremos qué lo causó.
Mientras tanto, mantente calmada.
Debe haber una respuesta lógica...
o dejo de llamarme “Samángica”.
HECHIZADA
Tabitha, termínate tu tortilla y límpiate la barbilla.
Tabitha.
- ¿Aún hablas en verso? - Me siento perturbada.
- ¿Quieres mermelada? - No. Sólo quiero café.
Yo me lo serviré.
Sinceramente, cariño, esto empieza a ponerme los nervios de punta.
A mí también me molesta.
Pero pronto esto se me saldrá de la testa.
¿Te comunicaste con el Dr. Bombay?
Cuando tienes un problema de salud, el médico no llega con prontitud.
¿Y si vuelves a intentarlo?
Llamando al Dr. Bombay. Llamando al Dr. Bombay.
Emergencia. Venga aunque esté en Paraguay.
- Papá, ¿mamá está enferma? - No, linda. Mamá está bien.
Sólo habla curioso. Eso es todo.
Quizá Endora sepa dónde está.
- O quizá ella sepa qué te pasa. - Querida madre.
Escucha mi llamada. Tu hija se siente acabada.
- Sam, qué nefasto. - Sé fuerte. No me divierte.
Buenos días, Samantha.
Mi querida Tabitha.
¿Cómo que te sientes acabada?
Tengo problemas con las palabras y no vayas a ser contreras.
Hoy despertó hablando en verso y no puede parar.
¿No puede? Qué extraño.
Llamé al Dr. Bombay varias veces, pero no se aparece.
El Dr. Bombay está de vacaciones.
¿Dónde está mi mentor ahora que necesito a un doctor?
Fue a escalar a Suiza.
Él está en los Alpes y yo me doy de golpes.
Ay, Samantha.
Rimas, sí, pero no juegos de palabras.
Encontraré al Dr. Bombay...
y le pediré una poción para ti.
Ay, madre, tu consideración será mi salvación.
Eso.
Ay, grandiosas galaxias. Adiós, linda.
Volveré tan pronto como pueda.
Nos vemos más tarde, “marde”.
Será mejor que me vaya a la oficina.
Sugiero que te quedes en casa.
No abras ni contestes el teléfono...
a menos que el teléfono suene una vez, pare y luego vuelva a sonar.
Es un código para saber cómo estás. ¿Está bien?
Un timbre y espero, y luego contesto, es certero.
Adiós, mi amorcito.
Adiós, mi amorzote.
Mantente calmada.
Es difícil mantenerse calmada si dices pura bobada.
Larry, el que hagas compromisos sociales para Samantha y para mí...
sin consultarme es de mala educación.
No es de mala educación, así soy yo.
Darrin, no es una cena social.
Es una cita de negocios azucarada.
Un poco de comida, un poco de alcohol y muchos negocios.
¿Por qué debe ir Samantha?
El Sr. Durfee indicó...
que su esposa quiere conocer a la esposa...
del que se encarga de la cuenta.
No me gusta la idea de que le hagan una audición a Samantha.
¿Por qué no? Sam siempre queda bien.
Prefiero hacer negocios en la oficina.
Y yo prefiero hacer negocios donde quiera el cliente.
Darrin, llama a Sam y dile que consiga una niñera.
Hola, mi amor, me siento bien y las rosas que corté también.
Cariño, estamos muy cerca de conseguir la cuenta de comida para perro Durfee.
El Sr. y la Sra. Durfee nos invitaron con Larry a cenar mañana.
Mira. La puerta está abierta.
- Gladys, esto es husmear. - No lo es.
Adiós. Las flores en agua voy a poner o van a decaer.
Sra. Stephens, regrese.
¿Ya estás satisfecha?
Llamará a la policía porque entramos ilegalmente.
Nuestra única opción es disculparnos.
Sra. Stephens, sé que está enojada...
pero permítame disculparme por la estupidez de mi esposa.
La Sra. Kravitz es una espía internacional frustrada.
Una puerta abierta para ella es como maní para un elefante.
Ella estaba distraída, su disculpa es bienvenida.
Gracias.
Queremos que firme esta petición.
Es para instalar un semáforo en la esquina.
Un semáforo será bueno en ese lugar.
Más vale prevenir que lamentar.
Está hablando en verso.
¿Es un juego de salón nuevo?
Sí, es un juego de salón y me tiene exhausta.
Está de moda de costa a costa.
- Nunca oí de él. - Yo tampoco, pero lo intentaré un poco.
Eso rimó.
Lo hice.
Dejará de ser novato en un rato.
Anda, Gladys, juega. No tengas cuidado.
O si no--
O si no, de ti estaré avergonzado.
Abner, ya basta.
Sra. Stephens, ¿me da mi petición?
Sra. Kravitz, no haberla ofendido sinceramente espero...
y la felicito por tener tanto esmero.
Abner, vámonos.
Ni siquiera lo intenta una vez...
porque cuando de pensar rápido se trata...
ella tiene el cerebro de un pez.
Ten cuidado. Eso no está justificado.
Hola.
- Hola, papá. - Hola, Tabitha.
- Hola, papá. - Hola, amor.
La Sra. Kravitz me hizo una visita.
Llegó sin invitación, un hábito que tiene esa mujercita.
Samantha, lamento haber tardado tanto, pero el Dr. Bombay no estaba en Suiza.
Estaba escalando en el Tíbet.
Le dije que tenías el virus verbal veneciano...
y dijo que esto te curaría.
Hola.
Sí, Larry.
Cambio de plan. Los Durfee se van mañana...
así que la cena será esta noche.
¿Esta noche? Yo puedo ir, pero no sé si Sam pueda.
Tiene un pequeño virus.
Sé que no te lo dije en la oficina, pero--
Darrin, no hagas olas.
No necesito recordarte que la cuenta de Durfee vale dos millones de dólares.
Dale unas aspirinas a Sam. Pasaré por Uds. a las 7:30.
Cambio de planes. La cena con el cliente será hoy.
Samantha no puede salir. Está enferma.
Espero, caray, sí que lo espero, que se recupere rápidamente.
El Dr. Bombay me aseguró que esta poción funciona al instante.
Por los labios, más allá de las encías, barriguita, no seas cascarrabias.
¿Dio resultado? Si es así, que sea alabado.
Ay, no. ¿Qué vamos a hacer, Sam?
Sé lo que yo haré.
Regresaré con el Dr. Bombay y lo acusaré de negligencia.
Fue con el hechicero a llamarlo curandero.
Sam, si no te curas antes de la cena...
será toda una faena.
Ay, mi gallo, hablas igual que yo.
Mamá, papá, ¿algo anda mal?
- Sí, amor, algo anda mal. - ¿Puedo saber qué pasa?
Tú díselo. De una B-R-U-J-A a otra.
Había una vez una mamá con un nombre coqueto...
cuya habla la metió en un aprieto.
No le gustaba esa faceta, pero hablaba como poeta.
Si crees que soy infeliz, es correcto.
Qué gracioso, mamá.
Corazón, ojalá no te estés arreglando en vano.
Por si hay un milagro de último minuto...
más vale que esté lista, no seas astuto.
Sam, empeoras. Cuando llegue Larry...
le diré que estás en cama con fiebre.
Cariño, no exageres. Dile que tengo gripe, no desesperes.
Sam, son las 7:25. Pasará por nosotros a las 7:30.
¿Dónde está la paciente?
Quiero volver al Monte Everest antes del amanecer.
Samantha.
El Dr. Bombay está aquí.
Llegó mi buena madre, no estés cabizbajo.
Vayamos abajo y que comience el trabajo.
Endora, hay muy pocas brujas por las que haría esto.
Sí, lo sé, Dr. Bombay, y se lo agradecemos muchísimo.
Dr. Bombay.
Buenas noches, doctor. Es Ud. un primor.
- Buenas noches, Samantha. Hola, Darby. - Durwood.
- Sólo revísela. - Sí.
Cuando Endora me dijo que mi poción no había funcionado...
gentilmente me ofrecí para venir a examinarte.
¿Puede apurarse? Muy pronto Darrin querrá suicidarse.
¿Es tu único síntoma? ¿Hablar en verso?
Sí, ese mal. Además de angustia emocional.
- Te examinaré el codo. - ¿El codo?
Tiene una ubicación central.
Con el húmero, el codo está conectado...
y el húmero con el omóplato está conectado...
- y omóplato con el-- - Olvídalo.
Es muy irregular.
No tiene el virus verbal veneciano.
No tiene ningún virus verbal.
Eso pasa cuando diagnostica alguien que no es experto.
- ¿Qué tiene? - Les diré...
después de revisarla con mi evaluador corpuscular ámbar.
Debería haber uno en todos los hogares.
Mire. Manchas.
Era lo que sospechaba. “Vocabularitis” secundaria.
- ¿Qué la causa? - No lo sabemos...
pero hay muchos contagiados.
Es de la familia del virus verbal, pero la cura es totalmente diferente.
Te daré una inyección de onda sonora.
Perdón.
Gracias.
Ahora di algo, Samantha.
- Habla. - ¿Qué debo decir?
¿Mi próxima frase rimará?
No rimó.
Funcionó. Darrin, me curé.
- Eso oigo. - Dr. Bombay. ¿Cómo puedo agradecérselo?
Manténganse sanos hasta que se terminen mis vacaciones.
Y ahora, les deseo a todos buenas noches.
Ahí va un gran médico.
Y un gran hechicero.
Muéstrenme a un ejecutivo con una esposa inteligente...
y les mostraré a alguien confiable.
Estoy de acuerdo. El 200%.
Su esposa no sólo es inteligente, también es encantadora y atractiva.
Qué gentil que diga eso, Sr. Durfee.
Ya que terminamos con los cumplidos, ¿qué quieren comer?
¿Qué tal cinco platos de comida para perro Durfee?
Sra. Stephens, lo dijo humorísticamente.
Pero lo que dijo tiene más verdad que ficción.
En la comida para perros Durfee usamos los mejores ingredientes.
Trozos de carne de res magra...
enriquecidos con--
Eso me recuerda algo.
¿Cuándo planean hablarme de la nueva campaña publicitaria?
Óscar, por favor, no hables del trabajo. Ésta es una fiesta.
No quiere mezclar trabajo con placer. Vaya decoro.
Sr. Durfee, su esposa es un tesoro.
Qué linda.
Tengo que advertirles algo.
Será difícil que me convenzan de que hay algo más eficaz que:
“Denles comida para perro Durfee a Rex y a Mimado...
y sus problemas de alimentación habrán terminado”.
Por favor, cambiemos el tema.
¿Dónde compró ese vestido?
Es un François Vale, lo compré en una barata junto con una corbata.
Sam, ¿por qué hablas en verso?
¿Quién, yo? No hagas barullo.
¿Que no haga barullo?
- ¿Quién tiene hambre además de mí? - Yo.
Yo también. Miren qué bien.
- Sam, por favor no sigas. - No puedo parar. Vamos a comenzar.
Vamos a pedir.
Sam, sé que quieres caerles bien, pero no exageres.
Sra. Stephens, casi no ha hablado durante seis platos.
Y cuando habló, siempre lo hizo en verso.
Qué lindo, ¿no? Jugamos a eso constantemente.
Pero ya fue suficiente. ¿Está bien, Sam?
Dije que si está bien, Sam.
Linda, ¿no se siente bien?
Me siento de fábula. ¿Han visto una buena película?
Y volvió a hacerlo.
Sra. Stephens, ¿podría hacerme un favor y dejar de hacerlo?
Sí, señor, lo haré cual ruiseñor.
¿No es un buen momento para que llames a la niñera?
Regresaré enseguida. La cena fue entretenida.
Mi opinión cambió.
- ¿Sobre qué? - Prefiero no decirlo.
Madre, las rimas me volvieron a calar.
¿Adónde fue el Dr. Bombay a escalar?
Al Monte Everest. Ya debería haber llegado a la cima.
La cima del Monte Everest.
Es ahora o “nuncarest”.
¡Eureka!
Samantha, acabas de ridiculizar mi logro.
Eres una bruja traviesa.
Perdón, Dr. Bombay, pero no aprendí la lección.
- Creo que necesito otra inyección. - ¿Ah, sí?
No quiero ser criticadora, pero esto empeora.
Ay, sí. Definitivamente es una recaída.
Debí calcular mal.
No es vocabularitis secundaria.
Es vocabularitis primaria.
Aumentaré la dosis.
Perdón.
Ahora di algo.
¿Qué tal ahora, caballo marrón?
Dr. Bombay, dio resultado.
Perdóneme por molestarlo.
Volví.
Y no rimaré eso con nada.
Qué bien, cariño. De lo bueno, poco.
- Ojalá no me perdiera nada. - En absoluto.
Hablamos de la comida para perro.
Quiero decir, apenas empezamos.
Estaba diciendo que un eslogan que ha estado con la compañía...
tres generaciones no se descarta fácilmente.
Sr. Durfee...
¿no cree que la canción publicitaria ya pasó de moda?
Quizá sí. Quizá no.
Estoy de acuerdo. Ésa es una respuesta muy perspicaz.
Yo creo que ya pasaron de moda.
Acabo de demostrarlo hablando en verso hasta que todos se molestaron.
Larry, ¿no te molestaste?
No. En realidad no.
- Yo sí. - Yo también.
Ahora que lo pienso, yo también me molesté un poco.
Fue horrible, y lo hice para demostrar...
cómo después de un tiempo las canciones exasperan.
Sr. Durfee, si escucha mi campaña nueva con una mente abierta, seguramente--
Lo escucharé.
Quizá pierda a un viejo amigo, pero escucharé.
Tate, dejemos a las señoras y vayamos a su oficina.
¿Me mostrarán material gráfico?
Sí, señor.
- Permítame. - No. Uds. son mis invitados.
No. Insisto.
Está bien, Tate. Si Ud. insiste.
Gracias.
A Larry no le gusta gastar y ahora le tocó pagar.
Sam.
Descuida, cariño, sólo bromeo.
- Listo. - Buenos días, chicas hermosas.
- Buenos días, papá. - ¿Cómo dormiste?
Espléndidamente.
De acorde con un hombre cuya campaña publicitaria fue aprobada.
Espero con ansia verla por TV.
- Hola, Tabitha. - Hola, abuela.
Hola, Samantha.
Hola, Darius.
El placer de verte es peor que la muerte.
Sam, habló en verso.
Madre, di otra cosa.
Qué cosa tan macabra. No rimaré ni una palabra.
- Se contagió. - Sí, se contagió.
Mi estimada suegra tiene vocabularitis secundaria.
Primaria.
Bóveda celeste.
Tú me contagiaste.
Probablemente te contagiaste anoche.
Te revisaré con un evaluador corpuscular ámbar.
¿Tengo hartos puntos?
Sí. Eso me temo.
Mira, madre. Siéntate y bebe café.
Llamaré al Dr. Bombay en cuanto terminemos de desayunar.
Y cuando venga, le pediré que vacune a Tabitha sólo por si acaso.
¿Y papá?
Papá está a salvo.
A los mortales no les da vocabularitis primaria.
¡Que vivan los mortales!
Darrin.
Durwood, no me gusta tu cara macabra...
así que te convertiré en una cabra.
Madre.
- ¿Cómo pudiste? - Ya ves, fue un revés.
Regrésalo a su estado normal.
Lo haré, no te alborotes.
Pero cuando esté curada y no antes.
Ya, mi amor.
No te preocupes. En cuanto pueda, llamaré al Dr. Bombay...
y todo volverá a la normalidad.
Quiero montar a la cabra.
Tabitha, es tu padre.
Qué chistoso papá.
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