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¿Me dirás qué haces o tengo que adivinar?
Le hago un avión de papel a Tabitha.
¿Nunca habías visto uno?
- ¿Volará? - Claro.
Ven. Te mostraré.
Tabitha.
Una vez gané un concurso de aviones de papel.
Qué bien.
Mira esto, Tabitha.
Oye, qué lindo.
Quiero intentarlo, papá.
Arrójalo como lo hizo papá.
Así, mi amor.
¿Hola?
Hola, Samantha. Soy la Sra. Stephens.
Hola, Sra. Stephens, ¿cómo está?
Bien, linda. Es un día encantador...
y me gustaría ir a visitarlos.
Caray, Sra. Stephens, lamento decepcionarla...
pero Darrin irá a jugar al golf y yo--
Perfecto.
Eso nos dará la oportunidad de conversar.
¿Quiere conversar?
Me encantaría.
Qué bien, linda. Iré después del almuerzo.
Adiós.
- ¿Quién era? - Tu madre.
Es un día tan encantador que vendrá a husmear.
Estoy seguro de que no se quedará mucho.
El domingo pasado vino a almorzar y se fue después de la cena.
Tal vez no deba ir a jugar al golf.
Eso no es necesario, cariño.
No me importa. Después de todo, es mi madre.
- Eso me gustaría. - Desde luego.
Y el próximo domingo, si viene, no jugaré al golf.
Fantástico.
Oye, qué bien.
Es divertido volar el avión de papá, ¿no?
Lo volaré todo el día.
¿Puedo intentarlo?
Obviamente, hoy no es mi día.
HECHIZADA
Buenas tardes, cariño.
Hola.
No llamaría a eso un recibimiento entusiasta.
Pues, me asustaste.
¿Dónde estabas?
En Persia, cariño.
La insistencia del sah de Xanadu era tan deprimente...
que decidí darle una lección y desaparecer.
Pero en verdad estoy prendada de su narguile.
Debe estar poniendo el palacio de cabeza buscándolo.
Madre, ¿podrías cambiarte?
¿Por qué, cariño?
La madre de Darrin llegará en cualquier momento.
Y esconde tu narguile.
Ay, pobrecita.
Preciosa, ¿por qué no vas al palacio conmigo?
El sah no es tan deprimente.
Madre, por favor.
Gracias.
- ¿Así está bien? - Sí.
Lamento llegar tarde, Samantha.
¿Ya despertó de su siesta mi adorable nieta?
No, aún no.
¿Recuerda a mi madre?
Ah, sí.
Qué gusto me da verla.
¿Ya vive aquí?
¿Que si vivo aquí?
¿Por qué piensa eso?
Es que cada vez que vengo de visita, ella está aquí.
Sólo es una coincidencia.
Una coincidencia buena.
Samantha, mi amor, estoy segura de que tú y la señora...
Stephens tienen mucho que hablar.
Creo que lo mejor será que me vaya.
Ay, qué pena.
Deme su abrigo.
¿Adónde fue?
Pues, cuando mi madre dice que se va...
se va.
Pero-- Pero--
¿Qué hacemos aquí paradas? Vamos a sentarnos.
Venga.
Me da gusto que tengamos esta oportunidad de hablar...
porque he estado pensando.
Y lo que he estado pensando es que necesitas una sirvienta.
¿Una sirvienta? ¿Para qué?
Te dará tiempo para socializar...
con la gente que puede empujar a Darrin por la escalera del éxito.
¿A cuál gente se refiere?
Por ejemplo, la esposa de Endicott Otis.
Su esposo prácticamente dirige la comunidad.
Y nunca la habría conocido...
si no hubiera sacrificado dos días a la semana...
en la Liga de Mujeres Voluntarias.
Me parece que doy mi parte para la caridad...
y aun así tengo tiempo para encargarme de nuestro hogar.
Eso debe explicar por qué luces tan cansada y demacrada.
¿Cansada y demacrada?
Samantha, traeré a la Sra. Otis para que se conozcan.
No sería bueno que ella pensara que Darrin no puede pagar una sirvienta.
Sra. Stephens, no sé por qué me opongo a su sugerencia.
Definitivamente necesitamos una sirvienta.
Definitivamente.
La próxima semana me haré cargo de eso.
Si ya tomaste la decisión, ¿por qué esperar?
Luego de hablar contigo, llamé a la agencia de colocación...
y les pedí que enviaran posibles empleadas por la tarde.
- ¿Es broma? - Sabía que te complacería.
Ésa debe ser la primera candidata.
Lo más importante al contratar a alguien...
es establecer de inmediato quién trabaja para quién.
Aclárale que el trabajo no será fácil.
Cocinará, limpiará, lavará y planchará...
y te ayudará a cuidar a Tabitha.
Tendrá libres los jueves y dos domingos al mes.
Estaré en la cocina.
No quiero interferir.
Buenas tardes.
Buenas tardes.
Soy de la agencia de colocación. ¿Ud. es la Sra. Stephens?
Sí. Primero--
Primero quiero que quede claro que el trabajo no será fácil.
Tendrá que cocinar y limpiar--
Bueno, hay más cosas de las que debemos hablar.
Así es.
Quiero libres fines de semana y miércoles por la tarde.
El desayuno no estará listo antes de las 9:00...
y serviré la cena a más tardar a las 7:00.
¿Tiene lavaplatos automático, triturador de basura y lavadora?
Sí.
Bien. Acepto el trabajo.
Gracias.
Por cierto, ¿cómo se llama?
- Sra. Harper. - ¿Cómo debo llamarla?
Sra. Harper.
Echaré un vistazo arriba para ver en qué me metí.
Prefiero que no suba. Mi nena sigue--
- ¿Una nena? - No es muy grande. Sólo tiene--
Sra. Stephens, reprobó esta entrevista.
Qué bien.
Eso creo.
¿Cómo te fue?
Me reprobó.
Aquí vamos de nuevo.
Esta vez me quedaré. Quizá pueda ayudar.
- ¿Sí? - ¿Sra. Stephens?
- Sí. - Soy Amelia.
Me envió la agencia.
Dijeron que buscaba una sirvienta de tiempo completo que viviera con Uds.
Me encanta ser sirvienta que vive en la residencia.
Es muy gratificante.
Pues, Ud. podría ser la persona que buscamos.
- Entre. - Gracias.
Caray, qué hermoso hogar tiene.
Pues, a nosotros nos gusta.
Ella es Amelia.
Amelia, ella es mi suegra, la Sra. Stephens.
- Hola, Amelia. - Mucho gusto.
¿Quiere sentarse?
Gracias.
Qué cómodo sillón.
Amelia, seré sincera con Ud.
Este trabajo tiene algunas desventajas.
Sra. Stephens, mi filosofía siempre ha sido...
que nada es ideal, no hay nadie perfecto...
hay moscas en las mejores sopas.
Ésas son las pequeñas cruces que uno aprende a cargar.
Es una filosofía perfectamente maravillosa, Amelia.
¿No estás de acuerdo, Samantha?
Pues, sí, por supuesto.
Volvamos con las desventajas.
Tengo una hija de cuatro años. Es muy traviesa.
En cuanto acabo de limpiar su desastre, ya está haciendo algo más.
Así son los niños, benditos sean.
Sra. Stephens, ¿podría traernos más galletas?
Por supuesto.
¿Qué les pasó a las galletas que...?
Las galletas ricas se acaban rápido.
Sí.
Me encanta ayudar de cualquier manera en que una suegra pueda.
Otro problema que tenemos es la irregularidad de nuestras comidas.
Verá, mi esposo se dedica a la publicidad.
Recibimos muchas visitas a deshoras.
A menudo le pediremos que cocine para 12 en menos de una hora.
Sra. Stephens, no necesita decir más.
Lamento que no funcionara.
Pero funcionará de lo lindo.
Su casa es el tipo de desafío que encuentro muy gratificante.
¿Lo es?
Mis cosas están en el auto.
Puedo empezar a cuidarla a Ud. y a su familia enseguida.
Tabitha, tú y yo pasaremos muchos momentos gratificantes.
¿Quiere ver cómo vuela mi avión?
Sí, claro que sí.
- Santo cielo. - Eso es increíble.
Nunca en la vida vi algo así.
Lo hizo mi esposo.
Ganó un concurso de aviones de papel cuando era niño.
Tenía 23 años.
Y ese avión no volaba tan bien como éste.
Válgame.
Empezaré a preparar la cena.
Le mostraré la cocina a Amelia mientras vistes a Tabitha.
Es muy gratificante tener a una suegra tan servicial.
No sabe cuánto.
Sé que ha sido mucho trabajo, Amelia...
pero es la comida favorita de mi hijo.
¿Lo sabías, Samantha?
Sí, Sra. Stephens. Lo ha mencionado una o dos veces.
- ¿Y Tabitha? - Está jugando atrás.
Yo pondré la mesa.
¿Ya dominaste la salsa holandesa, Samantha?
Temo que no.
La receta que me dio siempre tiende a cortarse.
- Hola, corazón. - Hola, amor.
Darrin. No sabía que era tan tarde.
Debo irme.
No quiero interferir con la sorpresa de Sam.
- ¿Cuál sorpresa? - Ya verás.
Adiós, cariño. Yo saldré sola.
¿Cuál sorpresa?
En realidad es una sorpresa de tu madre.
Y no es pequeña. Pesa como 60 kilos.
- ¿Qué cosa? - Nuestra nueva sirvienta.
¿Sirvienta?
¿Por qué tenemos sirvienta?
Porque tu madre puede ser muy persuasiva.
- Pero, amor, sabes-- - Ven.
Sabes que no podemos tener sirvienta con toda la magia que hay en esta casa.
Lo sé.
Mañana a primera hora, le diré que las cosas no resultaron.
¿Qué tal si se lo dices esta noche?
Bueno, está bien.
Se lo diremos después de cenar.
Inventaremos alguna excusa, le daremos una buena recomendación...
dos semanas de sueldo y una despedida cariñosa.
¿Qué tal una semana de sueldo y dos despedidas cariñosas?
Este pastel con helado está delicioso.
¿Y los espárragos con salsa holandesa?
¿Y la carne molida con papa y queso?
Y yo que te iba a dar una hamburguesa común y corriente.
Pues, sí.
¿Qué cosa?
Ve a despedir a Amelia.
¿Yo? Tú despídela.
Es tu trabajo.
Darrin, tu madre nos metió en esto.
Es tu responsabilidad sacarnos de esto.
Ojalá pudiera discutirte eso.
Sé amable.
Amelia, ¿puedo hablar con Ud.?
Por supuesto, Sr. Stephens.
No hemos tenido la oportunidad de hablar.
Ud. es un hombre muy afortunado.
Tabitha es la niña más adorable que he visto.
Bonita y educada.
Y si me permite decirlo, se parece bastante a su padre.
Gracias.
Y su esposa no podría ser más encantadora.
Gracias.
No sabe cuánto le agradezco...
permitirme que sea parte de este feliz hogar.
Gracias.
Pero no estoy dejándolo decir lo que quería decirme.
Es sólo que--
¿Sí, señor?
La cena estuvo deliciosa, Amelia.
¿Y bien?
No puedo hacerlo. Le encanta estar aquí.
Veré qué puedo hacer.
Sé amable.
Por humilde que sea
Como en el hogar no se está en ningún sitio
¿Qué pasó?
Está cantando.
“Hogar, dulce hogar”.
Sam, sólo podemos hacer una cosa.
La despediremos mañana a primera hora.
Después de que yo me vaya a la oficina.
Oye.
Dime, ¿qué problema te cargó ese bruto?
Tenemos una sirvienta y no es culpa de Darrin.
¿Para qué?
Para que haga el quehacer, cocine y cosas así.
Samantha, ¿quieres decir que le pagas a alguien...
por hacer lo que puedes hacer con chasquear los dedos?
Eso es totalmente, totalmente mortal.
Fue idea de la Sra. Stephens.
Así que la mamá de Durwood quería que tuvieras una sirvienta.
Qué encantador.
Madre, no estás ayudando.
Lo que necesito es una manera para deshacerme de ella.
Ay, Samantha, llevas demasiado tiempo viviendo esta vida monótona.
Simplemente conviértela en un sapo y ponla atrás.
Madre, me gustaría que me dieras una sugerencia constructiva.
¿Qué tal una destructiva?
¿Qué se te ocurrió?
Esto.
Cuando vea este caos, tu sirvienta se irá.
Madre, eres un genio.
Quizá exageraste un poco, pero eres un genio.
Si crees que eso fue talentoso...
espera a que veas la cocina.
Te creo. Anda. Subamos.
No quiero estar aquí cuando Amelia llegue a casa.
¡Santo cielo!
Ay, Leslie, sé que adorarás a Samantha.
Ya veremos.
- Es una casita encantadora, ¿no? - Encantadora.
Santo cielo.
Hoy sí que tengo mucho trabajo que hacer.
Buenos días, Sra. Stephens.
Buenos días, Amelia. ¿Está...?
- ¿Qué pasó? - No lo sé, señora.
Estoy segura de que hay una buena explicación.
Estoy segura.
Amelia, lamento mucho el desorden.
Mi madre y Tabitha estaban jugando.
Juegan brusco.
También jugaron un poco en la cocina.
Lo noté. Lo mejor será que empiece por ahí.
Pero no se preocupe por nada, Sra. Stephens.
Creo que los niños deben expresarse libremente.
Vaya, Sra. Stephens.
Samantha, ella es Leslie Otis.
Mucho gusto.
Disculpe el desorden.
Debió ser una gran fiesta.
No hacemos cosas así frecuentemente.
Es que la sirvienta se pone nerviosa si no tiene mucho que hacer.
¿Tienen una sirvienta que no se queja por cosas como ésta?
Oh, no, en absoluto.
Le encantan los desafíos gratificantes.
Si tiene una sirvienta que cree que esto es un desafío gratificante...
vale un dineral.
Claro que no hay que decírselo a ella.
¿Tendrá una hermana gemela?
No, Amelia es única.
Ordenará el lugar enseguida.
Así que insisto en que ambas se queden a almorzar.
Es una cocinera excelente y tiene muchos otros talentos.
Samantha, no creo que debamos causarte molestias ahora--
No es ninguna molestia. Vengan.
Pónganse cómodas en el cuarto de estar...
y le diré a Amelia que prepare el almuerzo.
Si creo lo que está sucediendo, debo estar volviéndome senil.
Quizá, por otra parte, estoy volviéndome más joven y más animada.
¿Podría preparar un almuerzo para tres?
- ¿Se encuentra bien, Amelia? - No.
Sí.
Siempre digo que si las cosas van bien, no hay que preguntar.
Yo también digo eso. Ahora, sobre el almuerzo--
Disculpe, antes de eso, ¿puedo decir algo?
Por supuesto, Amelia.
Puede decirme lo que sea.
Señora, nunca había sido tan feliz en toda mi carrera como sirvienta...
y espero con ansia una relación larga...
quizá incluso permanente...
con Ud. y su pequeña familia.
Ay, caray.
Es una noticia espléndida.
Amelia, preparó un almuerzo delicioso.
Gracias, Sra. Stephens.
No puedo creer lo que logró en menos de media hora.
Simplemente no puedo creerlo.
Trabajar aquí es algo muy inspirador.
Pues, gracias, Amelia.
- Tomaremos café en la sala. - Sí, señora.
¿Vamos?
Disculpe. ¿Hacia allá puedo ir a retocarme el maquillaje?
Sí.
En el cuarto de estar, a la izquierda.
- Con su permiso. - Desde luego.
Sra. Otis.
Amelia, yo no me ando con rodeos.
¿Le gustaría trabajar para la esposa de Endicott Otis?
Le agradas a Leslie, Samantha.
Tengo perspicacia para esas cosas.
Qué bien.
Olvidé decirle a Amelia que haga asado para la cena.
Regreso enseguida.
Amelia, le pagaré el 50% más de lo que le paga la Sra. Stephens.
Gracias, Sra. Otis, pero trabajar para los Stephens es muy gratificante.
¿Y el prestigio de trabajar para nosotros?
Sería la reina del supermercado.
Ud. es muy amable, Sra. Otis...
pero el prestigio no sería tan gratificante como mi vida aquí.
Pues, el dinero extra podría serle útil.
Sí, estoy pagándole la universidad a mi sobrino.
¿Le parecería más gratificante si ganara el doble de sueldo?
Ay, Sra. Otis, no sé cómo podría--
cómo podría rechazar una oferta tan generosa.
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