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Eso es, Tabitha. Luces muy bonita.
Mi amor, ¿recuerdas lo que te dije?
Que le agradezca a mi abuela mi sorpresa de cumpleaños.
Así es.
Pero no es mi cumpleaños.
Es la sorpresa de cumpleaños anticipada de la abuela Stephens.
¿Qué más te dije?
Que fuera muy educada y no volara.
- Sí. ¿Y qué más? - Se me olvidó.
No debemos hacer nada de brujería.
Eso es muy importante.
Nada de brujería. Es muy importante.
¿Sabes por qué son importantes esas cosas?
Pues, verás, la abuela Stephens no usa brujería...
y no vuela.
¿Está enferma?
Volar no es algo natural para la mayoría--
Pues, verás, la diferencia entre nosotras y--
No, no está enferma.
¿El abuelo Stephens también vendrá a cenar?
No, mi amor. Voló a Cleveland por negocios.
Qué bueno que el abuelo Stephens sí pueda volar.
Quiero decir, tomó un avión.
¿Él también está enfermo?
Sé que es difícil para ti entender estas cosas...
pero la abuela Stephens está abajo ahora.
Si te portas muy bien, te daré dos trozos de pastel.
- ¿Está bien? - Está bien, mamá.
La cena estuvo deliciosa, Samantha, y también el pastel.
- Gracias, Sra. Stephens. - Me porto bien.
Sí, te portas bien, cariño.
No estoy volando ni nada.
Claro que no estás volando, Tabitha.
Quiero darle a Tabitha su regalo de cumpleaños un poco adelantado.
Me tocan dos trozos de pastel.
Espera un momento, encanto.
Debido a que el semestre comienza mañana.
¿El semestre? ¿Cuál semestre?
El semestre del preescolar.
Sorpresa.
La abuela pagó la matrícula de Tabitha del preescolar.
Pastel, por favor.
Qué linda sorpresa.
Samantha y yo hablamos del preescolar y--
Y nosotros...
decidimos esperar hasta el próximo año para el jardín de infancia.
- No creemos que esté lista. - Pastel, por favor.
¿Que no está lista?
Su imaginación y sus talentos ocultos se desarrollarán.
Pastel, por favor.
Espera un momento, amor.
Conozco los argumentos, pero indican sobreprotección.
Nuestra Tabitha es única.
Es una niña excepcional.
Estos rasgos son de la familia Stephens.
No le neguemos la compañía de otros niños.
No, nunca. No debemos hacer eso.
Qué bueno que estás de acuerdo.
Es una niña talentosa...
pero no debemos dejarla pensar que es diferente.
Y ahora, deja que la abuela--
Toma tu segundo trozo de pastel.
¿Cómo llegó el pastel ahí?
Sra. Stephens, una niña talentosa como Tabitha...
hace uso de sus talentos ocultos.
Está bueno.
Sí, y el preescolar también es bueno. Te encantará.
Juegan, pintan con los dedos, modelan con arcilla...
cantan canciones, leen cuentos--
HECHIZADA
Sam, ¿qué tal sarampión?
Gracias, amor, pero esta mañana no.
Como excusa para mi madre.
Tabitha no podría ir al preescolar si tuviera sarampión.
Mi amor, tu madre ya viene en camino.
Y ya te dije que hablé con Tabitha y sabe cómo comportarse.
Odio admitirlo, pero no confío en ella.
Nadie podía confiar en mí a esa edad y yo no era bruja.
Cariño, relájate.
Tu madre quiere ir de compras...
pero de alguna manera me libraré para quedarme con Tabitha.
Grandioso.
¿Y qué pasará mañana?
Hazme un favor.
Un día a la vez, por favor.
¿Podrías intentar calmarte?
Samantha, no le hablas a un hombre.
Le hablas a una terminación nerviosa que no puede calmarse.
Ten un poco de fe en mí.
Yo también soy bruja.
Lo sé. Lo sé.
A Tabitha Stephens le encantará el preescolar Día Agradable.
- ¿O no, Tabitha? - Sí, Sra. Burch.
Tabitha, eres un encanto.
Es un encanto.
Están jugando al tren antes del jugo matinal.
Eso no se permite en Día Agradable.
- Hola, soy Amy. - Yo soy Tabitha.
- Cielos, eres pequeña. - No soy pequeña. Tú eres grande.
Hola. Soy Ruth Taylor.
¿Su hijita tiene enfermedades?
Pues, no.
Qué bueno.
Mi Amy es muy propensa a todo.
Hola, Sra. Taylor. Buenos días, Amy.
- Hola. - Muy bien, niñas.
Despídanse de sus madres y vayan al cuarto de los juguetes.
Andando. Eso es, Tabitha.
- Amor. - Síganme.
- Sra. Burch, ¿dónde me quedaré yo? - ¿Quedarse?
¿Quedarte? Iremos de compras, Samantha.
Decidí quedarme en la escuela, si no le importa.
- Me encantaría que se quedara. - Gracias.
Pero desafortunadamente, es contra las reglas.
Entiendo.
Es difícil verla salir volando del nido.
No debo volar.
Su imaginación fértil es del lado de mi familia.
¿Nos vamos, Samantha?
No puedo dejarla ahora.
¿Por qué no?
No me he despedido de ella.
Tabitha...
- temo que mamá tendrá que irse un rato. - Está bien.
Algunas madres no saben que soy experta en mi campo.
Después de 27 años descubrí...
que ningún niño es esencialmente distinto de otro.
Ahora, si quieres un juguete...
pídeselo a la Sra. Burch y luego lo recoges.
- No uses magia, ¿entiendes? - Sí, mamá.
Sí. Y otra cosa.
Bien, cariño. Hay muchas maneras de decir adiós...
pero la mejor es: “Adiós, Tabitha.
Adiós, Sra. Burch”.
Ahora vámonos, Samantha.
Ir de compras te ayudará a calmarte.
Tu mamá hizo que se nos hiciera tarde a todos para jugar.
Vamos, Tabitha.
Muy bien, niños, ¿qué haremos a continuación?
¿Tabitha?
Jugar.
¿Y por qué jugamos? ¿Amy?
Porque sí.
Jugamos para ganar.
- Mi gato come flores. - Está bien.
Amy, Tabitha, la Sra. Burch está hablando.
- ¿Oyeron lo que dijo la Sra. Burch? - Ajá.
Aquí no aceptamos el “ajá”.
Di “sí” o “no, Sra. Burch”.
Sí o no, Sra. Burch.
Mucho cuidado con lo que dicen en el preescolar Día Agradable.
Pero te lo advierto, Tabitha, he moldeado a todo tipo de niños.
Muy bien, clase, tomen sus sillas...
y hagan un círculo. Jugaremos a las sillas musicales.
- Qué feo habla. - Sí.
Y el azul es una copia genuina de un original de París.
¿En verdad?
¿Qué tal si te lo pruebas, Samantha?
Es una madre nerviosa.
Su hijita entró hoy al preescolar.
Entiendo, Sra. Stephens.
No hay mejor tónico para los nervios del preescolar que un vestido nuevo.
- No estoy nerviosa. - Anda. Pruébatelo.
Qué buena idea.
Me lo probaré.
Y éste, éste, éste y éste.
Creo que lo que necesitaba era ir de compras.
Muy bien, Steven, siéntate.
Clase, tienen ante ustedes...
a las mejores jugadoras de las sillas musicales.
Pronto tendremos a la mejor jugadora de las sillas musicales.
Recuerden que no es malo perder, pero es grandioso ganar.
Y la ganadora recibirá este pirulí.
¿Quién de Uds. va a ganar?
- Yo. - ¡Yo!
Muy bien, veamos. Andando.
Levántense. Eso es.
Muy bien, estudiantes.
Compitan.
- Hola. - Sra. Stephens.
Y yo pensé que estaba de compras.
Lo estoy.
Quiero decir, lo estaba.
Quiero decir, ya voy.
Voy en este instante.
- Adiós. - Adiós.
Samantha, ¿cómo te quedan?
¿Encontraste algo que te guste?
Qué raro.
¿Qué sucede?
Nada. Nada en absoluto.
- No me gustó ninguno. - ¿No?
No me sientan bien.
¿Puedo probarme otros cinco, por favor?
¿Otros cinco?
O, mejor, que sean diez.
MADRE NATURALEZA
La Madre Naturaleza quiere que se forme su bosquecito.
Sicomoros, hongos.
Muy bien, sicomoros y hongos.
Tabitha, tú serás el conejito.
Robert, tú serás la mariposa.
Amy, serás el sapo.
Yo quiero ser la mariposa.
No discutimos con la Madre Naturaleza, Amy Catherine Taylor.
Tú eres el sapo.
Pero quiero ser la mariposa.
Alguien que tira su jugo a la hora del refrigerio no puede ser la mariposa.
Si el bosque me disculpa, la Madre Naturaleza tiene una llamada.
Habla la Sra. Burch.
No llores, Amy.
Pero yo quiero ser la mariposa.
Los sapos son bonitos.
Yo quiero ser la mariposa.
Está bien.
Ya no llorarás más, Amy.
Muy bien, bosque.
Tomemos nuestros lugares.
¿Dónde está nuestro sapito?
¡Fuera de aquí!
Sé que eres buena para esconderte, pero sal.
¿Qué sucede?
Disculpe, Sra. Burch, pero ahí va ella.
Veo la mariposa, Tabitha, pero busco a una niña.
Amy Catherine Taylor.
Sal de donde estés en este instante.
No te escondas sólo porque no puedes ser la mariposa.
¿Va a probarse todos éstos?
Soy una compradora muy concienzuda. Gracias.
Hoy fue el primer día del preescolar de su hija.
Sí, ya me lo dijo.
Amy, no se te permite, y lo repito...
no se te permite desaparecer...
en el preescolar Día Agradable.
Eres buena para esconderte, pero uno, dos, tres por todos mis compañeros.
Muy bien, ya fue suficiente.
Amy, ¿dónde estás?
- ¿Le pasó algo a Amy? - Estaba llorando.
¿Por qué?
La Sra. Burch no la dejaba ser la mariposa.
¿Y?
Yo la dejé ser una mariposa.
¡No lo hiciste!
Sí lo hiciste.
Odio que la gente llore, mamá.
Cariño, sé que creíste que hacías algo bueno...
pero la gente no entiende nuestra ayuda.
¿Dónde está Amy?
Está en ese árbol.
¿Estás segura?
Vi que “vuela” hacia allá.
Que voló.
No, que vuela.
Bien. Bien. Vuela.
Pero está demasiado lejos para que la cambies de vuelta. Yo iré por ella.
Está bien, mamá.
¿Ésta es una de esas cosas a las que llaman problema?
No exactamente, cariño.
Ésta es una de esas cosas a las que llaman catástrofe.
Yo soy la mamá de Tabitha.
¿Me recuerdas?
Me viste en la oficina hace rato.
Sé una niña buena y ven con Samantha.
Disculpe, señora.
No le preguntaré cómo llegó ahí arriba.
Le preguntaré por qué está ahí arriba.
Intento atrapar a mi mariposa.
Ésa es una respuesta franca.
Ahora le preguntaré cómo llegó ahí arriba.
Solía vivir en el bosque.
Me encanta trepar árboles.
Y supongo que también se juntaba con el Oso Smokey.
En serio, es muy importante que atrape a mi mariposa.
¿Y la mariposa se llama Amy?
Sí. Amy.
Amy la mariposa.
Qué lindura.
¿Podría hacerme un favor? ¿Podría bajarse de mi árbol?
En serio, señor, Amy es una mariposa muy singular.
Podría haber una recompensa por su captura.
¿Una recompensa? ¿Por la mariposa?
Mariposa Amy, baja. Anda. Papá te quiere.
Anda. Baja del árbol. Sí.
¡Ahí va!
No la pierda de vista. Iré por mis binoculares.
Si está en este planeta, mis binocu--
Hay algo raro sobre esa mujer.
Muy bien, Amy.
Sal. Y sal en este instante.
Ya me harté de tu desobediencia deliberada.
Aquí somos muy eficientes, y esto es insubordinación.
Y te castigaré severamente.
- ¿Sra. Burch? - ¿Qué sucede, Tabitha?
Amy está en el árbol con mi mamá.
Gracias, Tabitha.
Necesitaba esa información.
Amy Catherine Taylor.
Caray, Sra. Taylor.
Las clases terminan en 20 minutos.
Llegué antes, y por lo visto, qué bueno que así fue.
Jugábamos al bosque y a Amy no le gustó que le tocara ser el sapo.
¿Sra. Burch?
No me dirás otra vez que Amy está en el árbol con tu madre, ¿o sí?
No, señora. Ya voló.
Gracias, Tabitha.
Sra. Taylor, venga a la oficina y le explicaré todo.
Qué extraño, Harve. ¿Una mariposa llegó hasta acá arriba?
Tienen alas, ¿o no?
¿Tienes algo para intercambiar por un sándwich de paté?
Quita las manos de ahí, eres un--
Cuidado con lo que dices, Benny. Hay una dama presente.
Discúlpeme, señora.
No permitan que les interrumpa el almuerzo.
Muy bien, Amy, quédate ahí.
Creo que ya causaste suficiente conmoción por un día.
Sé una buena mariposita.
Listo.
¿No creen que el clima es fabuloso?
Aún no respondes a mi pregunta, Benny.
¿Quieres cambiar algo por mi sándwich?
Claro, claro.
Entiendo que jugaran al bosque.
Entiendo por qué quería que mi Amy fuera un sapo en vez de una mariposa.
Pero la cuestión es que mi hija sigue desaparecida.
Pero nunca he perdido a un niño en todos mis años como maestra.
Y empezó por perder a la mía.
Mire, de alguna manera la compensaré.
Llamaré a la policía.
Ven aquí.
Hola, mamá. ¿Ésa es Amy?
Sí. No tenemos mucho tiempo. ¿Dónde está la Sra. Burch?
Está en el otro cuarto, la mamá de Amy le está gritando.
Muy bien, cariño.
Ahora, ven, Amy.
Cámbiala a su forma normal, ¿está bien?
Está bien, mamá.
Eso fue estupendo.
Amy, tu mamá debe estar preocupada por ti.
No puede ser secuestro, agente...
la señora sigue aquí.
Le digo que mi-- ¡Amy!
Mamá, me convertí en mariposa.
Salí volando por la ventana y me subí en un árbol...
y volé a un edificio alto.
Luego la mamá de Tabitha me atrapó en una red.
Bueno, al menos no minó su creatividad.
Vámonos, Amy.
Samantha, sabía que estarías aquí. Hola, Sra. Burch.
Temo que la Sra. Burch tuvo un día muy difícil.
- ¿Nos vamos? - Yo estoy un poco confundida.
Toma. Dejaste tu abrigo en la tienda.
Gracias. Salí con prisa.
Samantha, algo ha estado molestándome.
¿En verdad?
Sí.
¿Cómo saliste de la tienda sin que te viera?
Pues...
una madre decidida y ansiosa siempre puede encontrar una manera.
Vámonos.
Adiós, Sra. Burch.
¿Amor?
- Hola, cariño. - Hola, mi amor.
- Siéntate. Te prepararé un trago. - ¿Necesitaré uno?
Pues, ¿cómo les fue hoy?
Bien. ¿Cómo te fue a ti?
Anda, Sam, cuéntame del preescolar de Tabitha.
Pues, es un edificio pequeño y--
No me importa el edificio. ¿Qué pasó?
Nada.
Toma tu trago.
- ¿No pasó nada? - Pues, casi nada.
¿Podemos ahondar un poco más en lo que significa “casi nada”?
Pues, lo diré de manera sencilla, amor.
Ya no tienes que preocuparte de que Tabitha vaya al preescolar.
¿Por qué no?
La escuela cerrará. ¿Tiene suficiente hielo?
¿Por qué cerrará la escuela?
La Sra. Burch, la maestra de Tabitha, tomará unas vacaciones.
¿Después de un día?
Quiere evitar un colapso nervioso.
Tengo la sospecha de que deberías servirme uno doble.
Claro, corazón.
Exactamente ¿qué puso tan nerviosa a la maestra?
Pues, una de las niñas salió volando por la ventana.
Sabes cómo pueden pasar esas cosas.
No, no sé cómo pueden pasar esas cosas. Dime cómo.
Pues...
accidentalmente la convirtieron en mariposa.
Que sea triple.
Pero después de que la convirtieron en mariposa...
sólo fue cuestión de hacer que Tabitha la volviera a su estado normal...
después de que la bajé del rascacielos.
Que sea cuádruple, Sam.
Y termina la historia cuando esté inconsciente.
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