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¿Hay alguien en casa?
“Mi amor: Tabitha y yo fuimos a...”.
Mi prima Samantha y Tabitha fueron a la tienda.
Libérame, libérame.
Cállate, sinvergüenza.
¿Sam?
¿Sí, mi amor?
¿Podrías hacerme una tortilla? ¡Tengo hambre!
¡Bajaré enseguida!
Esto va a ser divertidísimo.
¿Mi amor?
Cielos, qué hambre tengo.
Y eso, ¿a qué se debe?
Dijiste que tenías mucha hambre.
Serena, qué sorpresa tan agradable.
¡Serena!
¿Quieres que te retuerza el pescuezo?
Olvidé mi lista de provisiones.
Ahora me alegro.
Con un demonio.
Darrin.
¿No vas a llegar tarde a tu juego de golf?
Con ella aquí, será mejor que no me aleje de casa.
¿Por qué no vamos todos al...?
Libérame, libérame.
¿Qué fue eso?
Libérame, libérame.
Cálmate, Malcolm.
¿Malcolm?
Darrin, ve a jugar al golf.
Serena, te juro que--
HECHIZADA
Muy bien, Serena.
Ahora que Darrin se fue, quiero saber qué pasó.
¿Quién es ese pájaro?
No es un pájaro.
Es Superfink.
- ¿No es así, Malcolm? - Libérame.
Ya empiezas a resultarme soso.
Malcolm. ¿No es el hechicero con el que habías estado saliendo?
Sí, “había” estado saliendo: en pasado.
¿Y qué hizo?
Te diré qué fue lo que no hizo.
No me dijo que estaba casado.
Conociéndote, no te molestaste en preguntarle.
Serena, te agradeceré que no te ocultes en mi casa.
Así que toma tu ave y vete de aquí.
¿Qué es eso?
Es Brunhilda.
Nos encontró.
Creíste que huirías de mí, ¿no?
Qué tonta.
Mira, Brunhilda--
¿Dónde está él?
Temo que cometes un pequeño error.
No, corrección.
El error lo cometiste tú y no es nada pequeño.
Si te calmaras un momento--
No, cálmate tú.
En los viejos tiempos, te habrían encerrado por robo de marido.
Antaño.
Creo que es precisamente ahí adonde te mandaré...
loba.
Pon el viento a soplar...
y los truenos a restallar en más.
Retrocede el tiempo un siglo atrás.
Fuera de aquí, arpía. El tiempo remonta.
Vete con el viento, brujita de poca monta.
Espero que Darrin muestre mentalidad abierta en esto.
Sé que estás aquí.
Da la cara...
o provocaré un tornado y haré que salgas volando.
Perdona.
Lo sabía.
Brunhilda, querida.
Me salvaste de una suerte fatídica.
Esta joven bruja...
se enamoró de mí perdida e irremediablemente...
y al no dar alas a sus insinuaciones...
me hechizó.
Toca mi mano. Sigue temblando.
Mi pobrecillo amorcito.
Y todo este tiempo pensé que eras un mujeriego.
Cariño, ¿cómo pudiste pensar algo así?
Bueno, ven. Nos vamos a casa.
Apuesto a que cuando los ratones la ven, brincan sobre sillas.
VENTA DE AJENJO AJENJO HELADO
PATIO DE JACQUES
Mira lo que te hicieron, pobrecilla muchacha.
¡Fuereños oportunistas!
¿Necesitas ayuda, linda?
Yo--
¿Dónde estoy?
Vaya que necesitas ayuda.
Esto es Nueva Orleans, muchacha.
¿Nueva Orleans?
¿A qué vine aquí?
Pues, yo diría que no te va nada bien.
- ¿De dónde eres? - Soy de--
No lo recuerdo.
- Bueno, ¿y cómo te llamas? - Me llamo--
Mira, niña, una hermosura como tú no puede deambular por la ciudad...
sin saber dónde está o quién es.
Mejor ven a casa conmigo.
Te daré ropa limpia y comida rica que te engorde.
Ven conmigo, linda...
que te voy a llevar a casa.
Tía Jenny.
Contrario a lo que dice la cháchara, no dirijo un asilo para chicas caprichosas.
Pero la pobrecilla está muy frágil y perdida.
¿Podría quedarse al menos hasta que recupere la memoria, Sr. Rance?
Me niego.
La alimentamos, así que despáchala ya.
No dará problemas. Yo me encargo.
¿Y qué van a decir los vecinos?
Un soltero atractivo como yo...
que alberga a una joven bajo su techo.
Dirán que es Ud. el caballero...
más generoso y más amable del mundo.
¿Mis vecinos?
¿A quién le importa qué diga esa gente despreciable?
Ella espera afuera para agradecerle que la alimentara.
¿Al menos podría saludarla?
Pero seguramente no me dejarás tranquilo si no lo hago.
- Hazla pasar. - Gracias, Sr. Rance.
Qué tonta mujer. Esto es ridículo.
A cualquier gato callejero que ve deambulando por--
Ella es la joven, Sr. Rance...
y él es el Sr. Rance Butler.
Querida.
Mi casa es su casa por el tiempo que lo desee.
Quizá incluso por más tiempo.
Esto es una pesadilla. ¡Una pesadilla!
Ay, Sam.
Deja de quejarte y permite que me concentre.
Tengo que recordar ese conjuro palabra por palabra.
Haz al viento soplar y los truenos a restallar en más.
¿Cómo es posible que pasara algo así?
Fuera de aquí, arpía. Pasa a otra época.
Vuelvo del golf y mi esposa está en la dimensión desconocida.
Ave de mal agüero.
Vete... con el viento...
brujita de poca monta.
¡Eso es!
- ¿Qué? - Bueno, es suficientemente parecido.
Verás, es la típica maldición de la bella y la bestia.
Si besa a un mortal de buen grado, volverá al presente.
Escucha, Serena, Sam no besará a ningún otro mortal más que a mí.
Exacto, querido.
Entonces, ¿debo ir a buscarla?
- Exacto, querido. - Sí. “Exacto, querido”.
En realidad es muy sencillo.
Puedo mandarte a la misma época y al mismo lugar usando el mismo conjuro.
Serena, más te vale que funcione.
1868 es un año digno de visitar, pero no querría vivir ahí.
Si la encuentro, ¿ella me besa y ya?
- Así es. - Estoy listo.
Sólo hay un pequeño detalle que debo mencionarte.
- Samantha no te conocerá, claro está. - Claro está.
¿Qué?
¿Y cómo iba a conocerte? No has nacido.
¿Quieres decir que mi esposa me verá como un perfecto extraño?
Sí, como un extraño...
pero muy lejos de ser perfecto.
Serena, si alguna vez le ponen precio a tu cabeza, con gusto lo pagaré.
Haces mucho alboroto por nada.
Hagámoslo.
Y no pierdas esa foto. Vas a necesitarla.
Pon el viento a soplar y los truenos a restallar en más.
Retrocede el tiempo un siglo atrás.
VENTA DE AJENJO AJENJO HELADO
Por las praderas se oye el canto
- Vaya, Rance. - Qué hermoso.
Ud. sentada allí...
las magnolias que se mueven con la brisa...
y esas alegres voces que cantan.
¿Alegres?
- Ellos me adoran. - ¿En verdad?
¿Y por qué no dejan de cantar: “El amo yace en la tierra helada”?
¿Y cómo es que volvió del trabajo? Se fue hace una hora.
Bueno, todo hombre tiene derecho a un poco de tiempo libre.
Además...
no pude soportar estar lejos de Ud. por más tiempo.
Ay, Rance, qué cosas dice.
Nos conocemos hace muy poco tiempo.
Lo suficiente para que sepa que me enamoré perdidamente.
Rance, no puede estar hablando en serio.
Ni siquiera sabe cómo me llamo.
¿Y qué?
Ud. tampoco.
Querida...
acepta casarte conmigo.
Cómo quisiera saber quién soy o de dónde vengo.
Cielos.
Querida, ¿qué más da?
Simplemente veámoslo como si hubieras renacido...
y hubieras llegado a mí sin ataduras, sin pasado.
Con nada más que tu futuro.
Rance, suélteme.
Por favor.
¿Es demasiado pronto?
No, pero el alfiler de su corbata me lastima.
Rayos. Lo siento, querida mía.
Pobrecilla.
Te sobreexcité.
Conozco el remedio perfecto.
Le pediré a la tía Jenny que te traiga té de sasafrás.
Por favor, no.
Te calmará los nervios. ¿Alguna vez lo probaste?
Sí, y prefiero estar nerviosa.
Qué extraña chica.
- Hola. ¿Es ésta la plantación Butler? - Así es.
¿Es Ud. la tía Jenny?
Depende. ¿Es Ud. cobrador?
Soy la tía Jenny.
Me dijeron que encontró a una joven...
deambulando por ahí y que la trajo.
Una rubia, bonita.
Así es.
Quisiera verla, por favor.
De nada le servirá. Ya no es libre.
¿No es libre?
Sé porque escuché sin querer...
que el Sr. Rance se casará con ella.
¿Qué?
Y si lo hace, adivine a quién le darán un aumento...
por haber traído a esa hermosa chica.
No puede casarse con ella, pues ya está casada conmigo.
Adivine quién se quedará desempleada.
Con permiso.
¡Tía Jenny! ¿Qué es todo este jaleo?
Sr. Rance, está a punto de cometer “vilgamia”.
Sr. Butler, me llamo Darrin Stephens, y busco a...
- ¡Sam! - ¿Sam?
- ¿Quién es Ud.? - ¡Señor!
¿Qué significa esto?
Ella no me recuerda a causa...
de lo ocurrido, pero yo soy su esposo.
Pero en cuanto me bese, lo recordará todo.
Para la boquita, Sam.
No se atreva a tocarme.
¿Lo ve? ¿Acaso eso no prueba que estamos casados?
Quítele las manos de encima.
Esto es absurdo.
Si puede probar lo que dice, hágalo.
Si no, váyase.
De acuerdo.
Échele un vistazo a eso.
¿De dónde iba yo a sacarla, si no fuera su esposo?
Pudo haber obtenido esto de muchas formas.
Vaya que es Ud. difícil.
No quería hacer esto, pero Ud. me obliga a hacerlo.
Sam, quítate el vestido.
¿Cómo dice?
Señor, ¿qué significa esto?
Bájeme y se lo diré.
Tiene un lunar en medio de la espalda.
Eso lo decidiré yo, señor.
Quítatelo.
No cabe duda de que Ud. no es un caballero.
No pretendo probar que soy un caballero, sino que soy tu esposo.
Señor, no sé quién sea...
ni por qué insiste en esta afirmación...
pero no toleraré que siga humillando a esta mujer.
- ¡Largo, señor! - ¡No, espere! ¡Espere!
Tía Jenny, traiga su té de sasafrás.
¡Y si vuelvo a verlo por aquí, haré que le den latigazos!
Maldito... yanqui.
¿Dónde quedó la hospitalidad sureña?
Disculpa que perdiera los estribos...
pero es obvio que es un farsante.
Me llamó... Sam.
Eso me da la razón.
¿Qué clase de nombre es “Sam” para una joven hermosa?
- Toda la gente llora - Sam. Qué nombre tan extraño.
- Darrin. Ése es más extraño. - El amo yace en la tierra helada
El amo yace en la tierra helada
Él tiene razón. Lo idolatran.
Por favor, Sam, no grites.
Te prometo que te lo explicaré todo.
¿Prometes no gritar?
De acuerdo.
Lo prometiste, y una dama jamás falta a su palabra, ¿no es así?
Ahora bien, Sam, lo que--
No falté a mi palabra. Fue Ud. el que gritó.
¡Claro que sí...! Claro que sí grité. Me dolió.
Mira, jamás saldremos de aquí a menos que--
¿Ud. de nuevo?
Alguien recibirá latigazos.
Soltadla.
¿Te encuentras bien, amada mía?
¿Qué significa esto, señor?
¿Quiere que traiga al sheriff?
No es necesario, Jenny.
Cierto. Somos personas civilizadas y--
- ¡No se quede ahí, traiga al sheriff! - Tome.
¿Para qué es esto?
Jamás ataco a un hombre desarmado, señor.
- ¿Y quién está armado? - Es Ud. un canalla.
Recoja eso y defiéndase, o lo atravesaré.
Está bien, pero se contradice solo.
En guardia.
Rance, no. Deje que se vaya.
No malgastes tu lástima en este bellaco.
Un momento.
Creo que si nos sentamos a discutir esto como personas civilizadas--
¡Yanqui!
¡Canalla!
Ay, Rance, mire lo que hizo.
Pobrecillo, ¿está herido?
- Es una herida superficial. - Necesita un médico.
No necesita un médico.
Necesita un sastre.
Póngase de pie, señor.
No lo toque.
¿Por qué proteges a ese canalla?
No lo sé.
Luce...
muy indefenso...
muy inocente...
muy--
Muy ¿qué?
¿Adónde se fueron?
¿A quiénes se refiere?
A la joven y el yanqui.
Yo no vi a ninguna joven ni a ningún yanqui.
¿No los viste?
Pensándolo bien, yo tampoco.
Serena, deja de hacer eso.
Hola, prima.
¿Cómo amaneció el héroe?
Afortunadamente para ti, no recuerda nada.
Lo hechicé para que pensara que todo fue un sueño.
Qué lista.
Cielos, qué mala noche pasé.
Y parece que tampoco la mañana pinta bien.
Buenos días a ti también.
Vaya pesadilla la que tuve.
Soñé que una bruja te mandaba 100 años en el pasado con un conjuro...
y que yo tenía que ir a rescatarte.
- Qué extraño, ¿no? - Y que lo digas.
Y tú también tenías un papel en el sueño.
Convertías a un sujeto en ave, y su esposa--
Era ella la que te hacía el conjuro.
Yo tenía que escalar una pared para ir por ti.
El enrejado se rompía y yo caía de--
Qué curioso.
Mi amor, ¿por qué no te sientas a comer tu cereal?
Un momento.
¿Cómo me salió un moretón justo donde caía en el sueño?
¿O preferirías panqueques y salchichas?
¿Y qué hace aquí el periódico del domingo si hoy es sábado?
Es domingo, ¿verdad?
Y no fue un sueño.
- Darrin, ya todo terminó. - Yo no diría eso.
Pude morir al caer del enrejado y en el duelo de sables.
Tengo ganas de no volver a hablarte después de lo que--
¿Duelo de sables?
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