All language subtitles for Symphonie Pour Un Massacre (1963)

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Original subtitles

Jacques, ¿has visto a mi marido?

¿El señor Valoti? Está con los músicos..

Gracias.

Maurice, ¿me puedes dejar el coche?

Sí. ¿Por qué? ¿Te vas?

¿Has cenado?

Toma, pero lleva cuidado, es un coche muy vivo.

- ¿Vengo a recogerte? - Sí, de acuerdo.

No va más.

Carta.

Carta al primero.

Ocho.

Ocho a la banca.

- La mitad. - Comprendido.

Al dos.

15.000

- Carta. - Hagan juego.

- Nueve. - Hola, Georges.

-Hola, Leon.

Señor director, una persona quiere verle.

La mitad, siempre la mitad.

- Christian. - ¿Sí?

He tomado una decisión.

¿Cuál?

Voy a dejar a Maurice.

Voy a hablar con él lo antes posible.

Estoy harta de esta vida.

Me equivoqué al casarme con él.

¿Cuándo quieres hablar con él?

Quizás mañana, quizás más tarde.

- Preferiría más tarde. - ¿Por qué?

Estamos juntos en un asunto.

Si esta historia estalla entre nosotros todo se podría ir a la mierda.

Ten un poco de paciencia,

y espera que vuelva.

¿Estarás mucho tiempo en Bruselas?

Dos o tres días.

- Me llamas cuando regreses. - Prometido.

Cuando termine las obras

será el mejor hostal de los alrededores de Paris.

Un hostal...

Te traerá problemas.

Eso piensas tú. Hay clientes simpáticos.

Cuando he sido cliente, siempre he bromeado con los dueños.

Te invito permanentemente.

Cuando te canses, haces la maleta y te vienes.

Pues me vas a ver a menudo.

Pero si tú lo tienes todo.

Estoy seguro de que de los cinco eres el que más tiene.

Nunca se tiene todo, amigo.

Al principio se fija una cifra.

Después se la supera.

Entonces se fija otra y luego se la supera también.

Y así siempre. Los negocios llaman a los negocios.

Ven a pescar con caña, amigo.

Lo he intentado pero no he podido.

¿Cómo puedes vivir en el campo?

Todavía eres joven.

Sí, soy joven pero también he estado en la cárcel demasiado joven.

Crecer en un calabozo...

Te da ganas de ventilarte los pulmones.

Ah, es eso...

¿Nunca piensas en tus años jóvenes?

Oh, sí.

Pero no de ese modo.

- Ah, hola. - Hola, señor Paoli.

- Hola, señor. - Hola, Cerutti.

- Conoces a Moreau. - Mucho tiempo sin vernos.

Irene, pasa el cerrojo y déjanos solos.

He traído a Moreau porque se va a encargar

de los viajes entre Paris y Marsella.

No habrá varios viajes, sólo habrá uno.

- ¿Y eso? - Ha habido novedades en el negocio.

Por eso estoy en Paris y te he pedido que vengas.

Explica.

He recibido toda la mercancía en una sola entrega.

Estás loco por haber corrido ese riesgo.

Eso es cosa mía.

He terminado mi parte y tú tomas el relevo.

Hay que cogerlo todo en una sola vez.

Cogerlo...

¡Oh!

No me voy a cargar con 50 kilos de droga bajo el brazo.

- ¿Nunca has viajado con dos maletas? - Pero no llenas de coca.

No se trata de las maletas, se trata del dinero.

250 millones en una sola entrega.

Sois cinco en la salida. A la vuelta habréis doblado la apuesta.

Sí, sí, pero...

Hay que hablar con los otros tres.

Es cosa tuya, no quiero conocer a tus socios.

Quiero una respuesta antes de mañana por la noche.

Pero habrá

que pagarme en dólares

y librarme de la mercancía en tres días.

¿Y si no podemos reunir esa cantidad?

La buscaré en otra parte. Se toma o se deja.

Eso quiere decir que hay que pagarlo en un solo plazo.

Hay que reunir en 48 horas los 250 millones.

- Eso es todo. - 50 millones por cabeza.

Exacto, en dólares, eso son 100.000 cada uno.

Yo lo encuentro mucho mejor así.

No existen más riesgos, es más rápido y financieramente nada ha cambiado.

Excepto que al principio estaban previstos cinco plazos.

- Ahora hay que pagarlo en un plazo. - Eso no me preocupa.

- A mí, sí. - ¿Quieres decir

que no puedes continuar?

Quiero decir que me sorprende.

Reunir 100.000 dólares en 48 horas.

Es todo el lote o nada.

Hay que rascar el fondo de los cajones.

Yo si los rasco llego al fondo.

Lo repito, tardaremos

en encontrar una carrera como ésta.

Sería una lástima que no estuvieras en la línea de llegada.

No entiendo por qué no puedes entrar.

Somos socios, tenemos las mismas rentas.

- He tenido gastos. - ¿Gastos, qué gastos?

- No tengo que darte cuentas. - Basta.

Es sencillo, ¿es sí o es no?

Para de hacer eso.

Siempre he mantenido mis compromisos.

Tienes mi palabra, tendrás el dinero.

Todos estamos de acuerdo.

Cita el jueves en mi casa con el dinero.

Digamos, a las cinco.

Imposible.

Salgo para Bruselas mañana, pero tendrás mi parte antes.

Como quieras.

Me llamas y me lo traes a casa.

Para los demás nada cambia.

Moreau va a Marsella con el dinero, y vuelve con dos maletas.

Tienes el tren el jueves a las 22 h. Te he reservado un compartimento.

500.000 dólares para un solo hombre... Es demasiado ¿no?

Si quieres ir en mi lugar no tienes más que decirlo.

Todos confiamos en ti.

- Si crees que esto me gusta... - Vale ya...

Basta de ponerse medallas.

¿Has oído Valoti? Ese maldito presumido.

Me alegraré de reunir el dinero sólo para darle en las narices.

¿Has bebido?

250 millones, están muy bien,

pero deben abultar lo suyo.

¿Crees que cabrán en mi bolsa?

De sobra.

Pero si es completamente nueva.

Acabo de comprarla.

- Hola, Jacques. - Hola, señor Jabeke. ¿Café?

Sí.

- Aquí tiene, señor. - Gracias.

¿Paoli? Soy Christian.

Sí, puedo acudir ahora mismo.

Sí, me iré directo desde tu casa.

No.

Hasta ahora.

Entra.

- ¿Te molesto? - No.

Toma, aquí tienes el paquete.

Me siento más ligero.

Muy bien. pero no te vayas sin una pequeña formalidad.

¿Quieres beber algo?

Sírvete, tienes todo lo que quieras.

Siempre he admirado tu desconfianza.

- ¿Nunca te tomas un descanso? - No.

No desconfío, sólo tengo un viejo principio.

Si no lo respetas, no llegarás a viejo.

Si tuviera que pasar revista a todos los tipos de mi generación,

no tendría que andar mucho.

Está correcto.

¿Cuándo vuelves?

Dentro de 4 o 5 días. ¿Con Moreau ha cambiado algo?

No. Tomará el tren mañana a las 10 de la noche.

Pasara el día en Marsella con Cerutti,

y esa misma noche de regreso.

Ven a ver.

Paté de mirlo.

¿No te tienta?

No lo encontrarás igual en ningún sitio. Viene de mi tierra.

Tengo que salir para Bruselas.

En tu lugar, yo saldría mañana.

Prefiero conducir por la noche.

Bien.

Me comeré solo mi paté.

Después me sentaré delante de la tele,

vigilando tus dólares.

Déjame tu número. Te mantendré informado.

De costumbre me alojo en el hotel Amigo.

Pero nunca se sabe, te llamo cuando me despierte.

Entonces, buen viaje.

Y cuidado con los accidentes.

Tienes mi pasta, heredarás 50 millones.

Los cien los invertiré en el negocio.

No cuentes con ello, voy a conducir a 40 por hora,

y el claxon bloqueado.

Buenas noches, señor.

- Súper, lleno. - Bien, señor.

- 42 francos. - Aquí tiene. Está bien.

Gracias, señor.

Hasta la vista. Buen viaje.

Por favor.

Un primera para Bruselas.

- ¿Sólo ida? - No, ida y vuelta.

- Tendrá que cambiar de estación en Paris. - Ya lo sé.

Solo tiene 45 minutos, no podrá perder tiempo.

- 108 francos. - Gracias.

- Hotel Amigo. - Bien, señor.

- Buenos días, señor. - ¿Quiere pagarle, por favor?

-Sí, señor.

Quiero una habitación, preferentemente interior.

La 88 para el señor.

- Aquí tiene, señor. - Gracias.

¿Me pasa con la centralita? 27-42, por favor.

- Paris, sí. - ¿Le preparo un baño?

Con preaviso, el señor Paoli. Antoine Paoli.

Mientras espero me pone con el 17-34-28.

¿Paris?

¿El señor Paoli?

Tiene una llamada de Bruselas, no se retire.

¿Sí? Gracias, señorita.

Paoli, soy Christian.

Sí, sí, muy bien.

Estoy en el hotel Amigo.

Teléfono 11-59-10. Es directo.

Lo previsto, dos o tres días.

Hasta la vista.

- ¿Es el relieve del grabado? - Exactamente.

Y un ligero grosor en las cifras.

Un especialista americano tendría una muy pequeña posibilidad de descubrirlo.

Aquí están tus 10.000 dólares.

Y mis 40.000, que ahora son tuyos.

¿Quiere jugar?

No quiero dejar este dinero en sus arcas.

Lástima.

- ¿Quién era? - La salvación.

¿Has encontrado a alguien que te ha prestado los 15 millones?

Sí.

No me gusta este asunto.

Esperaba que no encontraras el dinero.

Madeleine, si no sigo con ellos me darán la patada.

- Valoti se muere de ganas. - ¿Qué más da?

Eso pasará algún día.

Aunque mejor que sea con los bolsillos llenos.

Sólo queda un control recíproco.

La parte de Jabeke la he contado en su presencia,

pero no os cortéis.

- Siempre es posible un error. - Yo he contado la de Clavet.

Tú podías ayudar un poco.

No hay que abusar. Yo soy el que los llevo, ¿no?

¿Qué es lo que pasa?

Nada, nada...

El compartimento está a nombre de Benazet.

No hay que dejar huellas de tu trayecto.

Espero a medianoche para avisar... Cerutti.

Así nadie sabrá nada, aparte de nosotros.

La seguridad consiste en hacerse pasar por un viajero cualquiera,

sin escolta.

- Aquí tiene, jefe. - Gracias.

Coche 7, señor Benazet.

Coches de primera clase con destino a Dijon,

Lyon, Avignon, Marsella.

Salida a las 22h 13m.

Suban al tren, por favor.

- Cabina número 4. - Bien.

Da las gracias a los compañeros.

Mi futuro está asegurado. Basta con fugarme.

No irías muy lejos. Vamos.

Llámame e iré a recogerte.

Atención a la salida. Se cierran las puertas.

Estación de Lyon-Perrache. 4 minutos de parada.

- ¿Cuando volveremos a vernos? - No lo sé.

Tengo otro servicio.

Mi sustituto no llega hasta dentro de unos días...

Aduana belga.

Rogamos a los conductores que preparen sus identificaciones

y la carta verde del seguro.

Señor, los papeles del coche.

¿Tiene la carta verde?

Está dentro.

Gracias señor.

Oiga.

La 88.

Quiero un desayuno completo, con mucho café.

- Enseguida. - No se retire.

Le paso su llamada.

Un desayuno completo para la 88.

¿Sí? Entre.

Buenos días, señor.

¿El señor ha dormido bien?

- ¿Qué tiempo hace? - No muy bueno.

- ¿Qué hora es? - Casi las diez.

- Aquí tiene, señor. - Gracias.

¡Los periódicos de Paris!

¡Los periódicos de Paris!

- ¿Son de la mañana? - Sí, señor.

Acaban de llegar. Aquí tiene. Gracias.

¡Los periódicos de Paris!

- ¿Hay correo para mí? - Voy a ver.

No hay nada.

Le llaman desde Paris.

Gracias.

Diga. Sí, soy yo.

¿Cómo?

¿Grave?

Tienes que volver enseguida.

Trata de estar aquí a las nueve. En casa de Paoli.

Por supuesto que se trata de eso.

Todo lo que te puedo decir es que la cosa ha ido mal.

En realidad ni siquiera ha ido.

De acuerdo. Hasta la noche.

Eres el primero.

¿Qué ha pasado?

Toma.

Lee. Crimen, accidente o suicidio.

El cuerpo despedazado de un hombre ha sido descubierto al alba,

vestido con pijama, en la orilla de la vía férrea.

- ¿Moreau? - Claro que es Moreau.

¿Se equivocó de puerta...

en el rápido Paris-Vintimille? La policía se pierde en conjeturas.

¿Y el dinero?

Ha desaparecido. Nadie habla del dinero.

Explícate.

A mediodía estaba sin noticias y he llamado a Cerutti.

Él no sabía más que yo.

Ha ido a ver en los alrededores de la estación.

- ¿Y qué ha pasado? - Una hora más tarde...

me he quedado con un palmo de narices.

¿Qué piensan Valoti et Clavet?

Van a venir y te lo dirán en persona.

Creen que alguno de nosotros ha cometido una indiscreción.

Una indiscreción involuntaria, por supuesto.

¿Qué indiscreción?

Yo sé muy bien lo que puedo decir y lo que no puedo decir.

Yo también.

Es por lo que...

contemplo otra posibilidad.

- ¿Cuál? - Un sexto hombre.

Un cómplice, si lo prefieres.

- ¿Cómplice de quién? - De Moreau.

De Moreau.

Habrían tratado de traicionarnos,

y en el último momento,

éste habría matado a Moreau para quedarse con todo el pastel.

En ese caso todos somos sospechosos.

Cualquiera de nosotros podría haber matado a Moreau.

Es lo que quería que dijeras.

Todos tenemos coartada.

Clavet, Valoti y yo no hemos abandonado Paris.

Tú estabas en Bruselas.

Pero cualquiera de nosotros podía enviar un sicario para hacer el trabajo.

Si seguimos por ahí, no veo una solución.

¿Qué vamos a hacer?

¿Mirarse como perros de pelea toda la vida?

Un error,

se comete pronto.

No creo demasiado en los errores.

Admitamos que sea uno de nosotros.

Moreau, por ejemplo.

¿Qué clase de error podría cometer ahora?

Un muerto habla más de lo que creemos.

Cuando encontremos a ese miserable,

quiero verle morir. Ese será mi consuelo.

Yo prefiero que muera en su cama y recuperar mi dinero.

Con o sin dinero no va a morir en su cama.

Es una cuestión de honor.

- En los trenes hay ladrones. - Ya hemos pensado en eso.

Eso no se sostiene.

No se sostiene.

En mi opinión

Moreau ha abierto la puerta a alguien que conocía,

que le ha matado y después lo ha tirado en pijama por la ventanilla,

para confundirnos.

Si Moreau ha hecho eso lo ha pagado caro.

Ah, eso...

Cuando le has llevado el dinero, ¿todo estaba normal?

Como en su mejor momento.

Incluso hacía proyectos.

¿No notaste nada cuando lo acompañaste a la estación?

¿Ni la menor inquietud cuando subía al vagón?

No, no, no.

Si recuperamos el dinero, nos acordaremos.

Dime.

Me has preguntado si no había notado nada en casa de Moreau

antes de su partida.

Sí.

Una pizca de inquietud antes de subir a su compartimento.

¿Es eso?

Sí.

Sí. ¿Te acuerdas de algo?

Sí, mi querido Christian.

Me acuerdo de algo.

Que tú estabas en Bruselas. Yo le he acompañado a la estación.

- Acabas de decirlo. - Eres tú el que acaba de decirlo.

- No me lo he inventado. - Tienes razón, eso no se inventa.

Clavet o Valoti podrían haberle acompañado.

Moreau podía haber ido solo. Tú sabes que soy yo.

Debes haberlo dicho en la reunión.

¡No! Lo he decidido en el último momento.

No tenía nada mejor que hacer. Los demás ya se habían ido.

Lo he decidido en el último momento. Nadie podía saberlo.

Admitamos que lo haya adivinado.

No, tú lo has visto.

- Es raro, el cerrojo no está echado. - Sí.

Siempre lo cierra.

Lo esperaremos abajo. No tardará.

Aquí está Christian.

No he podido llegar antes. ¿Qué pasa?

Bien, Moreau.

¿Qué ha hecho?

Ha estropeado el trato.

Toma, lee.

Crimen, accidente o suicidio.

¿Qué es este circo?

Ahora sabes tanto como nosotros.

¿Y el dinero?

Ni rastro, ha volado..

- Es un golpe duro, ¿no? - Pues sí.

Paoli no llega. ¿Dónde está?

- ¿Cómo? ¿No está ahí? - No.

Sin embargo, hay luz en su casa.

Es cierto. No es normal.

Has perdido la mano.

¡Dios mío!

Si lo entiendo bien,

esto hace dos.

¿Tiene alguna relación con la muerte de Moreau?

Evidentemente.

Hay que hacerlo desaparecer.

¿Cómo?

A mitad noche

nos lo llevaremos.

Conozco un sitio en una propiedad privada.

Debe haber dos o tres metros de fondo.

Hay que llamar a Marsella para avisar a Cerutti.

Si él hubiera sabido los horarios de Moreau,

habría sido el sospechoso número 1.

Cerutti ha tenido mejores ocasiones que ésta.

Prefiere mantener la confianza de sus clientes.

La muerte de Paoli parece una pelea que haya acabado mal.

No te comprendo.

Sí, antes de que llegaras,

habíamos admitido que uno de nosotros

podía haber enviado un cómplice para matar a Moreau.

- ¿Comprendes? - ¿Y sería Paoli el que lo hubiera enviado?

¿No crees que vas demasiado lejos?

Podemos considerarlo.

Paoli siempre ha sido un tipo legal.

Ahora está muerto.

Es necesario que continúe vivo.

¿Cómo?

Es sencillo.

Si tú recibes documentos a su nombre en el Cercle,

facturas, declaraciones de impuestos, tienes que hacerte notar,

para que nadie se preocupe.

Yo haré lo mismo por mi parte.

Me ocuparé de su alquiler, de su garaje.

¿El hotel Amigo en Bruselas?

Quiero hablar con el señor Jabeke, por favor.

El señor Christian Jabeke.

¿Se ha marchado?

Ah. Precipitadamente.

No me hago con él. ¿Cuánto tiempo ha estado ahí?

Dos días.

Gracias. Buenas noches.

Maurice.

Aeropuerto de Paris-Le Bourget.

Se ruega a los pasajeros con destino Roma que se presenten

en el control de pasaportes. Puerta número 15.

¿Desde cuándo conoces a Paoli?

Desde hace diez años.

A Jabeke y Clavet desde hace menos. ¿Por qué?

He trabajado con Paoli durante 20 años.

Es suficiente para conocer a un hombre.

Paoli nunca traicionó la confianza de los tipos con los que trabajó.

Sin embargo, podría haberlo hecho sin arriesgar nada.

Siempre ha sido legal.

250 millones valen un cambio.

Sí, para un joven que empieza y arriesga su piel,

no para alguien al final de su trayecto.

Cerutti tiene razón.

Paoli tenía la cabeza fría y los pies sobre la tierra.

Nunca se habría metido en algo tan cagado.

Pudo pensar que todo iría sin problemas,

sin tener que matar a Moreau.

No es mi pasta la que ha desaparecido.

Lo único que sé es que tengo un capital inmovilizado.

Quiero saber lo que habéis decidido.

- Continuamos. - ¿Estáis dispuesto a seguir en el negocio?

Es la única forma de recuperar nuestro dinero.

- Sólo que... - No tenéis los medios.

Hay algo de eso, sí.

No podemos quedarnos con todo.

Ni siquiera la mitad.

Entonces, ¿qué proponéis?

- Que nos lo entregues a crédito. - ¿Crédito?

¿En un asunto de esta clase?

¿Tienes ganas de bromear?

Os propongo pasarlo en pequeñas entregas.

¿Os conviene?

Así está bien.

Con el beneficio de las primeras operaciones,

veremos si podemos coger más. ¿De acuerdo?

De acuerdo.

Pero todo esto, bajo tu responsabilidad.

- Yo sólo conozco a Valoti. - Bien, bien.

Tengo que tomar un avión para Hamburgo.

- ¿Cuándo vuelves a Marsella? - Dentro de tres días.

Te llamo la semana que viene.

- De aquí a entonces podemos haber recuperado nuestros dólares. - ¿Por qué no?

No olvidéis que el tiempo todo lo puede.

He sorprendido a Maurice riéndose solo.

Va mejor desde esta mañana.

¿No estaba bien esta mañana?

Ha regresado agotado al amanecer, con cara de entierro.

Son cosas que pasan.

- Te aseguro que no exagero. - No lo pongo en duda.

¿Le has hablado?

No, he pensado que todavía no era el momento.

Me he alegrado de saber que realmente has estado en Bruselas.

¿No me habías creído?

Una mujer cree todo y nada a la vez.

Pero creo que no sabes mentir.

¿Eso piensas?

- ¿Te extraña? - No, me divierte.

¿Te divierte?

- ¿Cuándo nos vemos? - Mañana, en mi casa.

- ¿Perdemos mucho? - 300.000.

- Es decir, 30 millones. - Bravo.

No podemos hacer nada.

- ¿Cuántas partidas nos quedan? - Dos.

No va más.

- Carta. - Escalera al primero.

No, al segundo.

5 a la banca.

7 al primero. 7 al segundo.

Bien jugado.

Si no hubiera tirado habríamos podido ganar.

No podía saberlo. Era la única forma de jugar.

Señores, hagan juego.

No va más.

4 al primero. Escalera al segundo.

3 a la banca, 7 al primero, 6 al segundo.

Lo preparamos todo.

Señores la partida continua en la otra mesa.

¿Perdemos mucho?

Unos 60.

La banca está haciendo las cuentas.

No hay más que 50 millones en la caja.

Jabeke y Valoti son mis socios.

- ¿Entonces? - ¿Entonces, qué?

He perdido 67 millones. Eso es todo.

No se puede ganar siempre. Es la primera vez que nos pasa.

- Dicho de otro modo, aún tenemos suerte. - Hasta ahora la hemos tenido.

Tenías que haber parado la partida.

Esto no es un juego de trileros.

Cuándo la banca gana, ¿se para la partida?

- Te hablo de pérdidas. - Y yo de ganancias.

- ¿Qué ganancias? - Georges, no pasa nada.

La casa no es deficitaria. Nos recuperaremos.

Eso espero.

Nadie lo desea más que yo.

¿Y cómo piensas pagar?

Estamos aquí para hablarlo.

- ¿Tienes una reserva de 50 millones? - Sí.

Me faltan más o menos 18.

Hay que guardar diez para abrir mañana.

No podemos abrir con la caja vacía.

Sí. En resumen tenemos que encontrar 28 millones.

Pongamos 30, una cifra redonda. Y esta noche.

Lo he arreglado. Tenemos 24 horas.

Los dos americanos cambiarán sus fichas mañana.

Sólo que lo quieren en efectivo.

Madeleine, ve a buscarlos.

Mejor que cierren la boca.

Nadie lo debe saber.

Sí. De acuerdo.

Señores.

Señores.

Monsieur Jabeke. Monsieur Valoti.

Señores, estamos contentos por su suerte,

pero eso supera nuestras previsiones.

Hablan francés.

Perfecto.

Mañana es domingo y los bancos están cerrados.

- Tienen sus fichas, son una garantía. - Escuche, no ponemos

en duda la reputación de la casa.

Pero saben que tomamos un avión mañana por la noche.

Lo sé.

Si quieren venir mañana a esa dirección, a las cuatro,

les pagaremos en efectivo.

Es un club. Lo encontrarán fácilmente.

Mañana a las cuatro.

Eso es.

Sentimos haber ganado tanto.

No pasa nada. Hasta mañana, señores.

El pago debería haberse hecho aquí ¿Por qué en tu casa?

Cuando uno quiere elegir el lugar y la hora,

no pide ayuda a nadie.

Les espero mañana a las dos en el club con su parte.

Es decir,

10 unidades cada uno.

¿De dónde las saco?

¿No las tienes?

Te lo ruego, no me dejes tirado.

Te lo devolveré.

Dicho de otro modo, me das el sablazo..

Te lo puedo devolver conforme vaya entrando en el Cercle. Cosa de días.

Si entra tan rápido como hoy,

voy a tener que esperar mucho tiempo.

Pague.

- ¿Estás loca? - Son mías, ¿no?

Lo siento pero Helene las tendría repetidas.

¡Canalla!

Vamos, fuera de aquí.

Te recuerdo que tienes que traerme 10 millones mañana.

Me las pagará, te lo juro.

Limpiando el fondo de los cajones, ¿cuánto puedes conseguir en efectivo?

Cuatro millones.

Faltan seis.

Bien. Yo pondré lo que falta.

Gracias, Christian.

Todavía no he visto a Clavet.

No lo verás.

Me lo esperaba.

Te traigo su parte y la mía.

Al final lo ha encontrado.

Ha debido dar un sablazo a las reservas del Cercle.

En absoluto. Le he ayudado un poco.

- Un sentimental. - Hay que confiar.

- Está mezclado con dólares. - ¿Todavía tenía?

Los dólares son míos. Para los americanos es mejor.

Tienes razón.

Reconozco que ayer no fui muy amable con Clavet.

Pero no aguanto a este tipo.

¿Sabes qué pienso?

Deberíamos liquidar el Cercle y desaparecer los tres.

Quizás. Ya veremos.

¡Entre!

- Las personas que espera han llegado. - Que suban.

Me marcho.

- ¿Tienes prisa? - No, tengo diez minutos.

Quiero que me dejes en casa de unos amigos en Montmartre.

¿Has vendido el coche?

Todavía no. Helene lo coge los domingos.

Te espero en la sala.

¿Salen las cuentas? Hay hasta algunos dólares.

- El cambio está a 490, creo. - Así es.

Mira, Jeff.

Un buen trabajo, ¿no?

No está mal. Los he visto mejores. Pero sólo una vez.

Señor, es una broma que le podría costar cara.

- ¿Qué broma? - Señor...

trabajamos en un banco y conocemos la diferencia

entre un dólar falso y uno bueno.

¿Falso?

Sí, es falso.

- ¿Cómo falso? - Véalo usted mismo.

El grosor de la cifra y la falta de relieve a su lado.

No tengo nada que ver en esto.

Es la parte de un socio que no juega con esto.

- ¿Quién juega entonces? - Algún cambista.

Piense en el nivel de nuestros negocios, lo que significamos.

- 2.000 exactamente. - Mejor así.

Un puñetero millón sobre treinta que les pagamos en efectivo.

No tengo efectivo aquí.

Puedo saldarlo con un cheque.

Puedo darles incluso el total.

No, gracias.

Nos vamos esta noche. Nos apañaremos con un pequeño cheque.

¿Vamos?

Me pregunto si no quieres deshacerte de mí

haciéndome salir del club entre dos polis.

¿Qué?

Por dinero falso.

- No lo comprendo. - ¿No lo comprendes?

Son falsos.

¿Bromeas?

De momento me debes un millón. Después bromearemos.

Eran banqueros y se han dado cuenta enseguida.

¿Vienes?

Mierda.

Señora, sé que he frenado bruscamente pero me seguía muy cerca.

Me ha sorprendido.

Es la primera vez que me pasa. Nunca he tenido un accidente.

Su coche no tiene nada. Todos los daños los tengo yo.

- Su seguro pagará esto. - ¿Por qué mi seguro?

Porque usted debe ser la dueña del coche.

Vuelve a tener razón.

Para circular por Paris es necesario.

Hay tantos malos conductores.

Espero que no me pongan pegas.

No debería haber frenado tan bruscamente.

Tengo prisa.

Aquí tiene mi tarjeta

y el nombre de mi agente, Michel Armet.

Es la primera vez que tengo un accidente.

Hasta la vista.

- Una lianta. - Sí.

Te dejo. Estoy muy cerca. Andaré un poco.

- Gracias por haberme traído. - Por favor.

Hasta luego.

Oiga...

¿El número de información de la SNCF?

Gracias.

¿La SNCF?

¿Hay un tren que sale de Lyon sobre las 2 de la mañana para Paris?

Sí.

Ah.

¿Y llega a Paris?

A las 6h 45m.

¿Hay un enlace para Bruselas?

Sí, tengo que cambiar de estación, ya lo suponía.

A 7h... 7h 29m.

Eso me da unos 45 minutos para cambiar de estación, ¿no?

¿Y a qué hora llego a Bruselas?

A las 10h 30m.

10h 30m. Gracias.

Muchas gracias.

Oiga... oiga...

¿Eres tú Christian? ¿Te molesto?

Bien.

Dime... esta noche, tengo que ver a una amiga.

No, sólo pasaré la noche y volveré mañana a mediodía.

No, vive prácticamente en Italia.

Siempre aparece de improviso.

Tú lo has dicho. Y además no es ninguna molestia.

Me gustaría que me sustituyeras en el club.

Alguien puede venir preguntando por Paoli o Moreau.

No puedo pedírselo a Clavet.

Sí, puedes contar conmigo.

Sí, sí, sobre las siete.

Hasta ahora.

Era tu marido.

- ¿Mi marido? - Sí, tu marido.

Sale para Ginebra, Quiere que le sustituya en el club.

¿Para Ginebra?

-Jacques, ocúpate de todo con el señor Jabeke.

Lo mejor que podáis. Hasta mañana.

Hasta mañana, señor.

Cierras y te guardas las llaves. Tengo duplicados.

- Gracias. - De nada.

- Buenas noches. - Hasta la vista.

3 al primero. 4 al segundo.

7 a la banca.

- ¿Cómo se presenta? - No demasiado mal.

Como de costumbre.

No tomes ningún riesgo.

Si cambia la suerte paramos el juego.

Ya no podemos perder.

Hagan juego.

No va más.

- ¡Ah! ¡Buenos días, señor! - Es una buena sorpresa.

Los creía sobre el Atlántico.

Había niebla. Saldremos mañana.

Tome una copa.

Un scotch.

¿Están en forma para jugar?

En gran forma.

Lo clientes que ganan son una buena publicidad.

Es un buen deportista.

Pero no deberá pagarnos con dólares falsos.

Me he guardado un pequeño recuerdo.

Un buen descubrimiento.

- ¿Qué quiere decir eso? - No pasa nada.

Su amigo, Valoti, creo que se llama,

ya nos ha pagado y además era poco.

- Y comprendemos que... - ¿Me permite?

Pero qué le pasa...

Ya lo tengo.

- Lo tengo. - ¿A quién?

- El canalla se ha descubierto. - ¿Pero quién?

Valoti. Es Valoti.

¿Valoti?

Ha pagado con dólares falsos.

Ahora tengo la prueba de que se trata de él.

Voy a llamar a Christian para actuar rápido.

¿No irás a hacer eso?

- Buenas noches, señor Clavet. - Buenas noches, Jacques. ¿Está el jefe?

No viene esta noche. Le sustituye el señor Jabeke.

¡Christian!

Eres tú...

- Sé quién es. - ¿Qué?

El gracioso que nos ha desvalijado.

- Agárrate bien. Es Valoti. - ¿Estás loco?

Escucha.

Al principio he colocado dólares falsos en el asunto.

Estaba tieso. No podía hacer otra cosa.

A vosotros no os afectaba.

A los yanquis se les pagó con mis dólares falsos.

Pero se dieron cuenta.

Valoti les pagó, evitando avisarnos. ¿Comprendes?

¡Maldito canalla!

Le voy a ajustar cuentas.

Está en Ginebra. Vuelve mañana.

Eso son historias.

- Nos viene muy bien que estés aquí. - No nos volvamos locos.

- No podemos hablar aquí. - Vamos fuera, entonces.

Te veo allí.

¿Lo has entendido?

- Sí, hay que actuar con cuidado. - ¿No se te revuelven las tripas?

Déjame hablar.

Valoti es muy listo, nos lo ha demostrado.

Puede decirnos que ha comprado los dólares a un cambista.

No le va ser fácil mostrarnos otros con los mismos defectos.

Tendrá que presentarnos a su vendedor.

Quiero verle en persona.

Puede haber pagado a alguien para que haga ese papel.

No lo voy a soltar.

Tu haz lo que quieras pero no le dejaré ni a sol ni a sombra.

No lo voy a dejar en paz. ¿Comprendes?

Hasta que diga la verdad.

Después...

Moreau, Paoli...

Ahora es su turno.

En la orilla del Sena,

una pareja en un coche aparcado ha contemplado un asesinato.

Muy lejos para poder intervenir y para identificar al asesino.

Gracias a ellos la brigada fluvial ha podido recuperar el cuerpo de su marido.

El asesino lo había tirado al río antes de escapar.

Comprendo su dolor pero debe ser valiente.

Tiene que acompañarme.

¿Acompañarle?

Sí, para identificar el cuerpo de su marido.

Tome el tiempo que le haga falta. La espero abajo.

Valoti.

Valoti.

- Le voy a acompañar, señora. - No, gracias inspector.

- Prefiero volver sola. - Como quiera.

Procure descansar un poco.

Mañana tendrá que responder las preguntas de la policía.

Y tratar de ayudarnos a descubrir el culpable.

Puede contar conmigo.

Debías regresar mañana por la mañana.

He cambiado de opinión.

¿Qué haces? ¿Te vuelves a marchar?

¿Con quién?

Lo sabrás pronto. Vuelve a la cama.

¡Maurice!

¡Maurice! ¿Dónde vas?

¡Maurice!

Buenas noches, señor Jabeke.

Buenas noches, señor Jabeke.

- ¿Cierra usted? - Sí.

Hasta mañana.

¿Ya estás aquí?

Sí, ella andaba con muchos remilgos,

y me he marchado.

Son cosas que pasan.

Misión cumplida. Nada que contar. Todo está bien.

Digamos...

Digamos que pienso que has engañado a todos.

- ¿Sí? - No estoy bromeando.

Eres más calculador de lo que podía pensar.

He pensado en aquello de liquidar el Cercle y después desaparecer.

No era mala idea.

Así, cada uno podría disfrutar de lo que tuviera.

- Una nueva vida. - Sólo era una idea.

Vamos a comentarla con una copa.

Todavía eres el patrón. Sírveme.

Está vacía.

El dinero está seguro en mi garaje.

Ese ha sido tu pequeño error.

El tiempo todo lo arregla.

Maurice.

Maurice.

Es terrible.

Se marchó como un loco.

- ¿Te ha hablado? - Apenas. Pero comprendí que lo sabía todo.

-¿Todo?

Sí. Debió hacer que nos siguieran, ¿comprendes?

Quería hablarle. ¿Te acuerdas?

Hemos esperado demasiado. ¿Qué será de nosotros?

Asumo toda la responsabilidad.

- ¿Te vas a entregar a la policía? - No. Nadie nos ha oído.

- ¿Su coche está en el patio? - Sí. ¿Qué vas a hacer?

Sacarlo de aquí.

- ¿Y después? - Esperas un tiempo,

y luego denuncias que tu marido ha desaparecido.

No podemos hacer otra cosa.

Piensas en todo, ¿no?

No, no siempre, desgraciadamente.

Te quedas aquí y yo vendré a buscarte.

Te lo suplico, no puedo quedarme sola aquí.

Vamos, vamos, valor.

Pronto acabará todo y ya no volverás a pensar en esto.

Toma.

Aquí tienes las llaves. Espérame en mi casa.

Estaré contigo pronto.

He matado a Maurice Valoti.

47, avenue Mortier.

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