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Mira a De Levis con su Rolls.
- ¿Por qué no adelantarle? - ¡Ronnie!
Déjelo pasar. Si el Capitán Dancy quiere romperse el cuello, yo no puedo detenerlo.
Muy bien, señor.
- Hola. - Hola.
Hola.
Me pregunto si ya están todos aquí.
¡Ahí está, Margaret!
- Hola, cariño, ¿dónde están? - Os están esperando.
- No tardaré. - Vamos, Ronald.
Vamos, Ferdie, llegas tarde. Nos perderemos la primera carrera.
Piensa en todo el dinero que he has ahorrado, Margaret.
Ronnie, ¿por qué no cae bien De Levis? Se nota mucho.
- Es lo que hay. - No te ha hecho nada.
- Ahí está Lady Adela. - Me alegro de verla.
Buenos días a todos.
¿Cómo está, Sra. Adela? Hola, Colford.
¿Qué pasa entre tú y Ronnie Dancy?
Es todo un misterio cada vez que os encuentráis.
- No le agrado. - Oh, vaya.
Después de todo, ¿no te regaló él esa potrilla que tenía, Rosemary?
Porque no podía permitirse el lujo de mantenerla.
Yo pensé, ¿y si resulta sale buena?
¡Ya han salido! Vamos.
- Hola, Kentman. - De Levis, le he estado buscando.
- ¿Me perdonas un momento, cariño? - Cómo no.
¿Le habló Gould de mi oferta para comprar a Rosemary?
No del todo.
Veinte guineas.
Parece muy interesado.
No exactamente, pero está yéndole bien.
Aceptaré su oferta.
¿Le importa que le pague en billetes?
No me importa, siempre que sea dinero.
100...
150...
El Sr. De Levis está vendiendo su potrilla al Sr. Kentman, el corredor de apuestas.
Regaló Ud. algo que merece la pena, señor.
Ya basta, Colford, me haces reír.
¿No sabes hacer algún truquito, Ferdie?
- Me temo que no. - Deberías aprender algo.
Es muy divertido.
¿Cuánto apuestas?
Ojalá Ronnie no hiciera eso que hace, es muy peligroso.
- ¿El qué? - Saltar sobre una librería.
Es terriblemente peligroso si se te enganchan los pies.
Ronnie, cariño, prefiero que no lo hagas.
- ¡Ronnie, cariño! - Calla, Mabel, solo mide cuatro pies.
- Puedo hacerlo como si nada. - Me da miedo.
Si fuera usted, no me arriesgaría a romperme una rótula.
Me arriesgo a lo que me dé la gana.
Escuche, le apuesto 10 libras a que lo hago a la primera.
- Sra. Adela, ¿no puede hacer nada? - No quiero apostar.
Vamos, dijo que no podía.
¿Se retracta?
Acepto, ya que insiste.
No irás a hacerlo, ¿verdad?
Apuesto 25 libras a que no lo conseguirá.
- ¡Maravilloso! - ¡Ale Hop!
¡Ale Hop! ¡Ale Hop!
Vamos, Ronnie, creo que necesitas un brandy doble después de eso.
- Maravillosa habilidad, ¿eh, Ferdie? - No me importaría hacerlo.
Pero tú no necesitas 10 libras tanto como Ronnie.
Exacto.
Querida, si no detienes a tu marido,
se romperá el cuello antes de que llevéis seis meses casados.
Nadie jamás impedirá que Ronnie salte cosas.
- ¿Y usted, general? - Tomaré uno, gracias.
Ahí tiene, 10 libras.
Yo no lo haría ni por 20.
No podrías ni por 50.
- ¿Qué quiere tomar, Sr. De Levis? - Nada de nada, gracias.
Si no le importa, Lady Adela, creo que me iré a la cama.
¿Tan pronto? Buenas noches.
- Buenas noches. - Buenas noches, Ferdie.
Buenas noches, Margaret. Buenas noches, Sra. Dancy.
Buenas noches, De Levis.
- ¿Tiene de todo? - Sí, gracias.
Bueno, ¿Qué tal un trago para mí?
¿Cree que esas 10 libras le han dolido?
Él, el israelita.
Sonrie mientras nosotros hacemos el ridículo.
Adela, cariño, a la cama.
- ¿Y tú, Mabel? - Pues sí.
Vámonos todos.
- Buenas noches, Ronnie. - Buenas noches.
Buenas noches, mayor.
- Buenas noches, Ronnie. - Buenas noches, general.
Buenas noches, Dancy.
- Buenas noches, general. - Buenas noches, señoras.
Buenas noches, amigos.
Que apague el último.
Aquí tienes.
Maldita sea, me he dejado mi libro en el billar.
- Buenas noches, Mabel. - Buenas noches.
- Buenas noches, Sra. Adela. - Buenas noches, cariño.
- Que duermas bien. - Buenas noches, Charles.
Buenas noches, Meg.
- Buenas noches, Mabel. - Buenas noches, Sra. Adela.
Que duermas bien, querida.
¿Yo también?
- Estoy cansada, no tardes. - Está bien, querida.
- ¿Aún no estás en la cama? - Te estoy esperando.
Me temo que Ronnie Dancy está de nuevo enfadado.
Cuando un tipo empieza a hacer cosas así por una apuesta...
No me gustó verlo recibir ese dinero de De Levis.
Pues a De Levis no le hace ninguna gracia pagar.
- Ese joven judío. - ¿No es eso bastante prejuicioso?
No, me gustan los judíos.
Se esfuerzan.
El general dice que él tiene muchas ganas de formar parte del comité del Jockey Club.
Es divertido ver a De Levis intentando convencer al general
y a Lord St. Erth.
Si Lord St. Erth y el general Canynge lo respaldan,
entrará aun vendiendo alfombras.
Es gracioso que digas eso.
Su padre vendía alfombras al por mayor en la ciudad.
¿Qué te parece la intuición femenina?
Ronnie.
Ronnie.
¿Aún no te has acostado?
No.
Estoy pagando algunas facturas.
Qué suerte. Buenas noches.
Buenas noches.
Adelante.
Hola, De Levis, ¿puedo hacer algo por ti?
Lo siento muchísimo, Winsor.
Pensé que sería mejor decírselo de inmediato.
Me acaban de robar bastante dinero.
- ¿Qué? - ¿A qué se refiere? Cuente.
Puse el dinero debajo de la almohada y fui al baño.
Cuando regresé, ya no estaba.
- ¿Cuánto? - Casi mil libras.
- ¿Mil? - Sí.
He vendido hoy mi potrilla Rosemary a Kentman y él me ha pagado en billetes.
Rosemary, ¿esa potrilla que te regaló Dancy en primavera?
Sí, para ahorrarse mantenerla.
Pero el otro día la probé en Cambridgeshire.
Solo he estado fuera de mi habitación un cuarto de hora.
Y cerré con llave la puerta.
- ¿Cerró con llave? - Sí, tengo la llave aquí.
Mire. Lo han rellenado con papelotes.
Esto es de lo más incómodo, De Levis.
Sí.
- Me gustaría recuperar el dinero. - ¿Tienes los números de los billetes?
- No. - ¿De qué eran?
Uno de 100, tres de 50 y el resto eran billetes más pequeños.
- Deberíamos hacer algo. - Será un gran escándalo.
¿Quién está en la habitación que tengo al lado?
Sr. De Levis, por favor.
Dancy y su esposa están a un lado y Margaret Orme al otro.
- ¿Está sugiriendo...? - Quizás hayan oído algo.
Oh sí, por supuesto.
Vayamos a ver.
Pero Dancy estaba abajo cuando yo subí.
¿Qué quiere que hagamos?
Creo que la policía debería echar un vistazo a mi habitación.
- ¿La policía? - Es mucho dinero.
Habrá algún policía por aquí.
Será mejor que les llames por teléfono, Adela.
Es decir, si realmente quiere a la policía, De Levis.
- Sí. - Está bien.
Vayamos a buscar al general y consultémosle.
Que venga Treisure. Adela, llámale de camino.
De acuerdo.
¿Sabía alguien que tenía todo ese dinero?
- No. - ¿Dónde le pagó Kentman?
- Justo afuera del potrero. - ¿Alguien lo sabía?
Nadie que yo sepa.
Alguien tuvo que verle y seguirle hasta aquí.
- ¿Llamó, señor? - ¿Quién atiende al Sr. De Levis?
- Robert, señor. - Mire, Treisure.
Al Sr. De Levis le han robado una gran suma de dinero...
de su dormitorio hará una media hora.
- ¿En serio, señor? - Robert es válido, ¿no?
- Sí, señor. - ¿Cómo lo sabe?
Sé juzgar a la gente, señor, si me disculpa.
Parece haber sucedido entre las 23:15 y las 23:30, ¿verdad?
Sí.
¿Qué hacía el Sr. De Levis fuera de su habitación?
- Si puedo preguntar, señor. - Tomando un baño.
Con la puerta cerrada y la llave en el bolsillo.
- Gracias, señor. - Maldita sea, ¿qué quiere decir?
- Lo estaba. - Le pido perdón, señor.
A ver, Treisure. Esto es muy incómodo para todos.
Lo es, señor.
Por el interés del personal, ¿puedo sugerir una búsqueda a fondo?
Aquí está el general.
General, ¿se lo ha dicho Adela? ¿Qué hacemos primero?
La presión del Sr. De Levis es el problema.
A menos que le parezca poca cosa, general Canynge, mil libras.
Entonces debemos esperar a la policía, Winsor.
Supongo que Lady Adela ya les habrá llamado.
¿A qué altura están estas habitaciones, Treisure?
- Siete metros desde la terraza. - ¿Hay alguna escalera cerca?
Hay una cerca del establo, señor, es muy pesada.
- Compruebe si la han cogido. - Muy bien, general.
Por supuesto que él...
- Está bastante seguro que fue él. - Lo estoy.
Será mejor que deje esto en nuestras manos, De Levis.
Claro, sólo por su forma de...
Treisure ha estado aquí desde que era un chico.
Sospecharía antes de mí.
Parecen pensar que...
¿Qué hago, pues?
¿Dejarlo y dejar que quienquiera que haya sido salga impune?
Supongo que es natural querer que me devuelvan mi dinero.
Por supuesto, De Levis.
Quizás me llamen cuando llegue la policía.
- ¿Alguna vez viste una bata así? - Nunca.
- Adela. - ¿Sí?
Vaya, pobrecito Ferdie.
¿A qué hora te fuiste a la cama, Meg?
Qué emocionante.
- ¿Escuchaste algo desde tu habitación? - Sólo a Ferdie bañándose en el baño.
- ¿Y no viste nada? - Nada de nada.
Hablemos con los Dancy.
- Escuchemos lo que tienen que decir. - Llamé por teléfono a la policía.
Un inspector llamado Jones viene como el viento en una motocicleta.
- ¿Crees que les gusta el viento? - Sí, querida.
¡Qué imaginación!
Mabel, ¿te has enterado?
Lamento mucho molestarte, Mabel.
Supongo que tú y Ronnie no escuchasteis nada sospechoso.
Ronnie acaba de subir.
Yo escuchaba la lluvia y me quedé dormida.
Sí, acaba de parar.
¿A qué hora dijo que se robaron el dinero?
Entre las 23:15 y las 23:30h Cerró la puerta y tenía la llave consigo.
Qué singular. Como en un hotel.
- ¿Se quita las botas? - No seas mala, Meg.
Por cierto, Dancy, ¿cuándo viniste exactamente?
Hace unos diez minutos.
Seguí a Colford después de escribir una carta.
Por cierto, ¿no habría que registrar el lugar o algo así?
- Eso lo hará la policía. - ¿Van a venir?
Aquí viene el viento.
- Confundiendo a De Levis. - Hace bien.
¿qué habríamos hecho nosotros si estuvieramos en su lugar?
¿Mil libras? Ni siquiera puedo concebir tenerlas.
No deberíamos haber llamado a la policía.
Exacto, el hotel tocado de nuevo.
Bueno, general, ¿ahora qué?
Será mejor que llevemos al inspector a la habitación de De Levis, Winsor.
Ahí está.
Buenas noches, señor.
Tengo entendido que este caballero ha perdido mucho dinero.
- Sólo mil libras. - ¿No te parece gran cosa?
Sí.
¿Está seguro de que no se lo ha dado como propina a alguien?
Por favor, por favor...
¿Estarán todos disponibles en caso de que el inspector...
quiera plantearles alguna pregunta?
Espero que me llame. Esto es emocionante.
-Vamos, Mabel. - No seas tan traviesa, Meg.
- Espere en el pasillo, Roberts. - Muy bien, señor.
Hay que tener cuidado con este inspector.
Si se inclina por alguien de la casa, será muy desagradable.
Cielos, sí.
Cariño, ¿no era Rosemary la yegua que le regalaste a De Levis?
La ha vendido por mil libras.
Qué suerte, cuando tanto necesitaba mi madre mil libras.
Pobrecita, es una pena.
- Señor, ¿a qué hora subió? - Alrededor de las once.
Sea preciso si puede.
Sé que eran las 23:15 cuando puse mi reloj debajo de la almohada y había estado...
- un cuarto de hora desvistiéndome. - Desvistiéndose.
- ¿No revisó su libro de apuestas? - No.
- ¿No rezó ni nada? - No.
- ¿Se desviste siempre tan rápido? - Sí...
Serían alrededor de las 23:05.
Señor, me gustaría ver al mayordomo y al sirviente que atiende a este caballero.
Muy bien, inspector. Mi mayordomo ha estado con nosotros desde chico.
Ya.
Solo estoy preparado el terreno.
Señor, ¿abrió la ventana o estaba abierta cuando entró por primera vez?
La abrí.
- ¿Descorrió las cortinas primero? - Sí.
¿Está seguro de que no había nadie en la habitación?
No lo había pensado. No miré debajo de la cama, si a eso se refiere.
No miró debajo de la cama.
¿Miró debajo después del robo?
No, no lo hice.
- ¿Quién estaba a ese lado, señor? - La Srta. Orme, estaba en su habitación.
- ¿Y en el otro? - El Capitán Dancy, pero estaba abajo.
Quiero las llaves de sus puertas. De hecho, todas las llaves.
Mi compañero las cogerá.
Tráigamee todas las llaves, ¿entendido?
Maldito De Levis y su dinero.
Es odioso su carácter, general.
Creo que Ud. es el ayuda de cámara, Sr. De Levis.
Sí, señor.
¿A qué hora recogió su ropa y sus botas?
- A las 22:00, señor. - ¿Miró debajo de su cama?
¿Yo, señor? No, señor.
Yo nunca hago eso.
¿Volvió de nuevo a traer la ropa?
No, señor, todavía está abajo.
- ¿Volvió a subir por algo? - No, señor.
- ¿A qué hora se fue a la cama? - Poco después de las 23:00.
- ¿Se fue a la cama? - No, señor.
Entonces ¿por qué dijo que lo hizo?
Todo lo que diga podrá ser usado en su contra.
Discúlpeme, señor.
Maldito De Levis y su dinero.
Los inspectores conocen a Erth.
Bueno, señor Winsor, ya he elaborado una teoría.
El ladrón entró antes de que cerraran la puerta.
probablemente durante la cena y se metió debajo de la cama.
Escapó tirándose desde un balcón.
La enredadera de delante ha sido arrancada violentamente.
Voy a bajar a examinar el terreno y le veo luego de nuevo, señor.
Bueno, De Levis, ¿qué más quiere que se haga?
Nada.
Ya sé quién cogió mi dinero.
¿Y eso? ¿Está siguiendo la teoría del inspector?
¡Es una idiotez! No.
El hombre que puso esos papelotes aquí...
fue lo suficientemente inteligente como para arrancar la enredadera del balcón
para confundir.
Y mire, general.
Hay unos dos metros entre estos dos balcones.
No estará sugiriendo...
Si un hombre puede saltar a una estantería de 1'20 m. y mantener el equilibrio,
ni se lo pensaría.
Y miren esto.
Alguien estuvo de pie sobre esto. El tallo está aplastado.
Ahí es donde naturalmente estaba cuando dio el salto.
Toda una insinuación.
- Acusación. - ¿Qué?
Tengo intuiciones, general. Lo llevo en mi sangre.
Esto es indignante, De Levis.
Dancy dice que estuvo abajo todo el tiempo.
Si me devuelve los billetes y se disculpa, no haré nada.
Excepto darle la espalda en el futuro.
Es una locura sacar conclusiones precipitadas como esta.
No tanto como la conclusión a la que llegó Dancy cuando fue a mi balcón.
Nadie podría haberle robado el dinero sin saber que lo tenía.
- ¿Cómo sabe que no sabía? - ¿Lo sabe usted?
- No tengo la menor duda. - Sin ninguna prueba.
Mal asunto, Sr. De Levis. Debo decírselo a Dancy.
Puede contárselo todo.
Creen que no tengo sentimientos.
Me percaté del ambiente que había aquí, se lo puedo asegurar, general.
Si yo estuviera en el lugar de Dancy y él en el mi lugar,
su tono sería muy diferente.
Esta es una propiedad privada, Sr. De Levis.
Le debemos algo a nuestro anfitrión,
y a la camaradería que existe entre caballeros.
¿Desde cuándo un ladrón es un caballero?
"Hábil como un ladrón", un buen lema, ¿no?
¡Ya basta!
De verdad, De Levis, ¿así paga Ud. la hospitalidad?
¿Hospitalidad?
¿Echando pestes sobre mí y robándome mil libras?
Winsor.
Ve a buscar a Dancy, pero no le digas nada.
Sr. De Levis, el Capitán Dancy tiene un excelente historial como soldado.
Si se muestra inocente,
es mejor no culparle a menos que encontremos al verdadero ladrón.
Él es el ladrón.
Si persiste en esa absurda acusación,
ambos saldrán de esta habitación malparados ante los ojos de la sociedad.
Ud. por darlo a conocer, y él por ser objeto de ello.
¡Sociedad!
¿Creen que no sé que sólo me aguantan por mi dinero?
La sociedad no puede hurgar más en la herida, eso es todo.
Si me devuelven mi dinero, mantendré la boca cerrada.
Si no, no lo haré.
Por Dios, Sr. De Levis, está yendo demasiado lejos.
No tanto como podría, general Canynge, si no me devuelven mi dinero.
Mira, Dancy.
Todo depende de si alguien sabía que De Levis tenía ese dinero.
Es más bien sobre eso que queríamos consultarte.
De Levis dijo que Kentman le pagó de camino al potrero.
¿Escuchaste algo, Dancy?
Como era tu potrilla, pensamos que tal vez podrías saber algo.
¿Yo?
No.
¿No escuchaste nada de dicha venta?
No.
Entonces no puedesdecir de nadie que pudiera haberlo sabido.
Se sabe que De Levis tiene dinero, del mismo modo que yo no tanto.
Muchas personas tienen dinero además del Sr. De Levis.
Pero no todos llevan una suma tan grande en el bolsillo.
Pero ganó dos carreras.
¿Está diciendo que aposté con dinero en efectivo?
No sé cómo apuesta y no me importa.
- Entonces no puedes ayudarnos. - No, no puedo.
- ¿Algo más? - Nada más. Gracias, Dancy.
Ve, De Levis, él ni siquiera sabía que Ud. tenía ese dinero.
Muy convincente.
Pues sí.
Ya estoy aquí, caballeros.
Lamento decir que no he encontrado nada.
Esto es un rompecabezas.
¿Qué hará, inspector?
A ver si los corredores de apuestas saben de los números de los billetes.
pero dudo que lo sepan.
Antes de irme, caballeros.
Supongo que no hay nadie de la casa del que Ud. sospeche.
No, por supuesto que no, inspector.
Muy bien, buenas noches.
- Buenas noches, inspector. - Buenas noches.
Debemos impedir que De Levis hable.
Quizás nunca encuentren al verdadero ladrón.
Es un peligro para Dancy.
General, debemos hacer lo que nos gustaría que nos hicieran.
Nos afecta a todos, esto es intolerable.
Estoy de acuerdo. Es intolerable.
Sr. De Levis.
Su insinuación contra Dancy es pura suposición.
Y no debe ir más allá. ¿Me entiende?
Mi lengua sigue siendo mía, general, si mi dinero no vuelve.
No debería, ¿me oye?
Es Ud. miembro de un club bastante exclusivo...
y tengo entendido que desea ser parte del Jockey Club.
Lord St. Erth y yo sin duda podemos arreglar el asunto.
¿Tenemos su palabra de no decir nada?
Chantaje social.
Para nada, es una simple advertencia.
Decídase.
No soy tonto, general.
Sé muy bien que puede usted echarme.
¿Entonces?
- No diré nada. - Bien.
A menos que consiga más pruebas.
Tenemos fe ciega en Dancy.
Espero que recapacite.
Winsor.
La manga de Dancy estaba mojada y ha estado lloviendo.
Un minuto más y hubiera sido suficiente.
Debe haber estado en su balcón desde entonces.
Dejó de llover cuando llegué a mi habitación, hace media hora.
Pudo haber estado apoyado sobre la piedra mojada.
¿Con la parte superior de la manga?
Quizás apoyado contra la pared. Puede haber una docena de explicaciones.
Me niego rotundamente a creer algo así de Ronald Dancy.
General, ¿la gente del Jockey Club dejará entrar a De Levis?
Eso espero.
¡Tonterías!
¿Algo para mí, Jenkins?
Me temo que no mucho, señor.
Hola, Dancy.
¿Conoces esa yegua de Kentman?
¿Qué posibilidades tiene?
No tengo idea, señor.
¿No es ese el caballo que le regaló a De Levis?
Y que rápidamente le vendió por mil.
No me gustan nuestras posibilidades. Él es un judío inteligente.
Los judíos inteligentes cometen errores a veces,
cuando se trata de dinero en efectivo.
He oído que van a dejarle entrar en el Jockey Club.
Ya veremos. Debemos poner ciertos límites.
Pero seguramente será nominado si el general Canynge lo respalda.
- Por cierto, ¿dónde está el General? - Jugando a las cartas con Lord St. Erth.
Eso hace el "rubber".
Nunca entebderé este maldito juego.
- ¿Por qué no jugar al de siempre? - No creo.
A los jóvenes les va este.
Disculpen, voy a ver si tengo algo sobre la mesa.
St. Erth, no podía decírselo delante de Borring.
La gente del Jockey Club me ha pedido que no respalde a De Levis para su ingreso.
Eso lo enfurecerá.
No me sorprende.
Maldita sea si sé por qué les pediste que se molestasen en aceptarlo.
Tenía muy buenas razones.
Le dejé una nota al botones para De Levis.
El general Canynge me pidió que le entregara esto cuando llegase, señor.
Gracias.
- Hola. - Hola.
- ¿Ha terminado? - Todavía no, señor.
¿A quién has apostado?
A ese caballo que De Levis le vendió a Kentman. Haré una fortuna.
Ya sale.
R-O... Rosemary.
- Rosemary ha ganado. - El segundo es Sherwood.
Por Dios, De Levis, ¿no desearías haberle devuelto el dinero a Kentman?
Desafortunadamente, su amigo el valiente Capitán Dancy lo ha hecho imposible.
¿Qué quiere decir?
Recibí el dinero pero no me permitieron quedármelo.
¿Está diciendo que Dancy le robó ese dinero?
- ¿Quién si no? - Pero bueno, merece...
Tranquilo, mayor Colford, este es un asunto del comité.
¡General!
¿Sí, Colford?
Lamento interrumpirlo, Lord St. Erth, pero este asunto no puede esperar.
De Levis está contando una historia inadmisible...
De nada sirve, general, la mitad del club ya lo sabe.
De Levis dice que Ronald Dancy le robó en su casa, Winsor.
¿Está Dancy en el club?
Si no hubiese estado, yo mismo me habría encargado de romperle el cuello a ese tipo.
Será mejor que avises a De Levis.
Tendrá que rendir cuentas ante el comité por hacer tal declaración
contra un compañero del club.
Somos cuatro, por lo tanto formamos un quórum.
De Levis, el comité quiere verle.
Bueno, general Canynge, me prarece un poco fuerte todo esto.
Un poco fuerte.
Es bastante obvio, Sr. De Levis,
que usted y el Capitán Dancy son miembros de este club.
Hay que pedir explicaciones antes de pedir una dimisión u otra.
Me decepciona.
¿Qué?
Le diré a la gente que Ud. y Lord St. Erth me apoyaban para el Jockey Club...
y ahora me piden que renuncie a este club.
Está lleno de ira, joven.
Le diré que es la ira, milord.
Perseguir a un hombre como una jauría de perros porque no es de su raza.
parece que está obsesionado con la raza, señor.
Nadie más lo hace, que yo sepa.
Supongamos que yo le hubiera robado a Dancy.
¿Lo habrían echado por quejarse de ello?
¡Dios mío, repita eso!
Ud. dice que Dancy le robó su dinero en mi casa sin pruebas.
¡Sin pruebas!
Sin embargo, espera que los colegas de Dancy le traten como si fuera un caballero.
- Es sí que es un poco fuerte. - ¡Sin pruebas...!
Kentman dice que le contó a Gould lo de la venta en Newmarket...
y Gould dice que él mismo se lo contó a Dancy.
Bueno, ¿y qué si fue así?
Dancy dijo que no lo sabía en presencia del general Canynge y en la mía.
No puede negarlo aunque quiera.
Modérese un poco, De Levis.
¡Pruebas!
¿Encontraron alguna huella en el suelo debajo de esa enredadera rota? Ni una.
Vieron cómo puede saltar.
Esa misma noche me ganó diez libras apostando a que podía.
¡Ese es vuestro Dancy, un vulgar estafador!
Colford, ve a buscar a Dancy.
Y Borring, haz uso de tu discreción para mantener callada a la gente.
Puedes considerarte muy afortunado si no te rompe el cuello.
Ponga un poco más de carbón.
Ya lo voy entendiendo.
Estoy ya marcado para siempre pase lo que pase.
Bueno, pues a Dancy le pasará lo mismo.
¿Se retractará y disculpará delante de Dancy y los miembros que le escucharon?
No les tengo miedo.
Debe ser un hombre muy rico, señor.
- Los tribunales exigen pruebas. - Correcto.
Puede tomar medidas penales por difamación.
Se encontrará en una difícil situación a menos que detenga todo inmediatamente.
Si puede detenerlo, claro está.
Si yo fuera Dancy, nada me provocaría.
Pero usted no robó mi dinero, Lord St. Erth.
Le veo muy seguro, señor.
Enfrénteme a Dancy y permítanme jugar limpio.
Capitán Dancy, este caballero le está haciendo una grave acusación.
¿Cuál es?
Que Ud. le robó dinero en casa de Winsor.
¿De veras?
¿Qué motivos tiene para decir eso?
Me regaló esa potrilla para ahorrarse el mantenerla.
Desde entonces ha estado enojado por eso.
Supo por Gould que se la vendí a Kentman y que me habían pagado en efectivo...
y sin embargo le oí negar que lo sabía.
Tenía la habitación contigua y puede saltar como un gato como vimos esa misma tarde.
Encontré una enredadera aplastada por el peso en mi balcón.
Cuando fui al baño, su puerta estaba abierta.
Cuando regresé, estaba cerrada.
Esta es la primera vez que escuchamos algo sobre la puerta.
Lo recordé después.
Bueno, Dancy.
Lo resolveremos con un duelo, cuándo y dónde él quiera.
No se puede arreglar así, lo sabes muy bien.
Debe ser llevado a los tribunales a menos que él se retracte.
- ¿Va a retractarse? - ¡No!
¿Por qué le dijo al G. Canynge que no sabía que Kentman me había pagado en efectivo?
Porque no lo sabía.
¿Entonces Gould mintió sin motivo alguno?
Eso no tiene nada que ver conmigo.
Si estuvo abajo todo el tiempo como dice,
¿Por qué estaba su puerta abierta y luego cerrada?
Estando abajo... ¿y yo qué sé?
Probablemente el viento.
Me gustaría escuchar qué tiene que decir su esposa al respecto.
¡Deje en paz a mi esposa! ¡Maldito judío!
¡Capitán Dancy!
¡Ladrón!
- ¿Combatirá? - ¡Es Ud. muy inteligente!
Los muertos no hablan.
¡No! Tome acciones legales.
Veremos qué pasa.
Ya ha sido suficiente, caballeros.
Sr. De Levis, no lo retendremos más.
Por favor, considere suspendida su membresía hasta que se resuelva el asunto.
No se preocupe por mi membresía.
Renuncio.
Me llamó maldito judío.
Mi raza ya era antigua cuando todos ustedes eran unos salvajes.
Estoy orgulloso de ser judío.
Au revoir...
Nos vemos en los tribunales.
Bueno, Capitán Dancy, esto concierne al honor del club.
¿Va a tomar acciones legales?
Es una empresa muy cara, Lord St. Erth.
Pero estoy en apuros. Tendré que pensarlo bien.
¿Acaso tienen dudas, caballeros?
No.
Esa no es la cuestión, Dancy.
Lo sabrá todo el club. Y si no toma acciones legales,
la sentencia, naturalmente, se dictará por defecto.
Tal vez prefiera quitarle peso al asunto.
Bueno, ¿qué tal te fue?
- ¿Qué es lo que ha hecho, Logan? - Fue ese tipo De Levis.
- No me gusta. - Es normal que esté así.
Sería peor si de verdad lo hizo, Winsor.
Por supuesto que tomará acciones legales cuando lo piense mejor.
¿Cómo quedará incluso ganando?
Los daños y la mancha en su persona.
De hecho, no hay una salida decente para algo como esto.
Él no lo hizo.
Pero aunque lo hubiese hecho, le apoyaría y le ayudaría si pudiera.
Esto deja mal sabor.
Lo siento por la joven Sra. Dancy.
Pobre mujer.
Buena suerte, Dancy, viejo amigo.
¿Puedo conseguirle un taxi, señor?
Buena suerte, señor.
Pero es... es monstruoso.
Ronnie no me ha dicho una palabra.
Ayer por la tarde en el club, ¿dijiste eso?
Querida, probablemente él no quería que te molestaran.
No puedes esperar que Ronnie sea comunicativo estando desesperado.
¿Ronnie desesperado?
Las esposas están en desventaja.
- Especialmente al principio. - Esa bestia De Levis.
Yo estuve en nuestra habitación de al lado todo el tiempo.
¿Estaba abierta la puerta de la habitación de Ronnie?
No lo sé, creo que sí.
Tendrás que decirlo en el tribunal. No es que importe.
Las esposas son mentirosas por ley.
¿Tribunal?
Querida, habrá una querella por difamación.
Difamación por daños o como le llamen.
Pero es terrible. No puedo creerlo.
Si hay un juicio, ¿todo irá bien después?
Se supone.
No hay la más mínima conexión, que yo sepa,
entre la inocencia y la reputación.
Fíjate en mí.
- Adiós, Sra. Adela. - Adiós, querida.
Lucharemos... a ultranza.
Mabel.
El general Canynge estuvo aquí anoche.
No te importa si soy franca contigo, ¿verdad?
No.
Él está totalmente a favor de ir a los tribunales.
Pero se muestra callado y preocupado.
Odio a los amigos que se muestran desanimados.
La lealtad está antes que todo.
Sí, pero a veces las lealtades se olvidan, ¿sabes?
Debo volver al piso y encontrar a Ronnie.
Puedo ir yo sola. Estamos sólo dos pisos más arriba.
Gracias, gracias a las dos.
- Adiós, querida. - Adiós.
Pobrecilla.
- ¿Café? - No, gracias.
- Adela. - ¿Sí?
- ¿Alguna vez has testificado? - Nunca.
Debe ser bastante divertido.
De todas formas,
- ¿Piensas que no podrías? - ¿No poder qué?
Defender a De Levis contra uno de nosotros,
- aunque tuviera razón. - Eso es delicado, Meg.
Conozco a muchos judíos excelentes.
Me gusta Ferdie.
Pero cuando se trata de estar unidos, ¿por qué no lo estamos?
- Está en la sangre. - Prejuicios, Meg.
¿O son lealtades?
No lo sé.
Meg, no creerás de veras que Ronnie Dancy...
No lo sé, Adela.
Hay algunas personas que no pueden vivir sin peligro.
Él tiene un pasado, ¿sabes?
Anterior a su boda de hace unas semanas.
¡Cuenta!
Una chica de aspecto extranjero, muy atractiva.
Ronnie tiene encanto.
Mabel no tiene ni la más mínima idea.
¡Ronnie!
¡Ronnie!
¡Ronnie!
- ¿Está su marido, Sra. Dancy? - No está.
- ¿Por qué quiere verlo? - Me buscaba esta mañana.
Yo estaba fuera.
Ayer en el club... me amenazó.
No quiero que piense que le tengo miedo.
Yo también debo hablarle. Por favor, pase.
Gracias.
Sr. De Levis, está dañando el buen nombre de mi marido.
Es natural que Ud. confié en su marido, Sra. Dancy.
Pero es imposible creer que él sea un ladrón.
Desafortunadamente...
¿No sabe que estaba en nuestra habitación todo el tiempo con la puerta abierta?
- ¿Me acusa a mí también? - No.
Pero lo hace.
Yo debería haber visto y oído algo.
La memoria de una esposa no es muy buena, Sra. Dancy...
cuando su marido está en peligro.
- En otras palabras, estoy mintiendo. - No.
Su deseo es más fuerte que su razón, eso es todo.
Sr. De Levis, se lo pido como caballero.
Sra. Dancy, según su marido, yo no soy un caballero.
Sólo soy un maldito judío.
Ayer podría haberme retractado para salvarle.
Pero cuando mi raza es insultada...
No tengo nada que decirle a su marido, Sra. Dancy.
Pero si quiere verme, aquí estaré.
¿Podría decirle que vine a ver que quería?
Creo que lo que está haciendo es demasiado horrible para expresarlo con palabras.
De Levis está aquí.
¿Quería verme?
Sí.
Para que firme esto.
- No firmaré nada. - Espere a que lo lea.
Pido disculpas al Capitán Dancy por la monstruosa acusación que le hice.
Y retiro todo lo dicho.
- Casi nada. - ¡Firmará!
Le digo que es inútil, no firmaré nada.
La acusación es cierta.
- Mabel, quiero hablar con él a solas. - ¡No!
Muy bien. Sra. Dancy, la capa y espada sólo empeorará las cosas.
Se refugia detrás de una mujer, ¿verdad?
No, Ronnie, él no merece la pena.
¡Fuera de aquí, cerdo!
Te ha mucho daño, lo sé.
Mira, Mabel.
Esta vida es patética y monótona.
Cortemos por lo sano y vayámonos a África.
Puedo reunir suficiente dinero para irnos.
- ¿Debemos? Todo el mundo dirá que... - Que hablen, ya no estaremos aquí.
- No soportaría que la gente pensara... - No me importa lo que la gente piense.
Además, si emprendo acciones legales y obtengo una indemnización,
De nada serviría, no puedo probar nada.
No podemos. Parecería como si estuviéramos huyendo.
Supongamos que no gano. Nunca se sabe.
Pero lo conseguirás. Yo estuve allí todo el tiempo con la puerta abierta.
- ¿Sí? - Estoy casi segura.
Tú eres mi esposa.
Ronnie, no lo entiendo.
Imagínate si me hubieran acusado a mí de robar.
No puedo.
Podría haberlo hecho igualmente.
¿Qué pensarías si huyera de ello?
Entiendo.
Muy bien, supongo que será mejor que vaya a ver a Twisden, el abogado.
- Déjame ir. - No.
¿Por qué no? No seré feliz a menos que luche contra esto.
Lo eres, cabezota.
¡Ronnie, tú no lo hiciste! Prefiero saberlo.
Ya sabía yo que la sospecha aparecería.
¡Qué horrible por mi parte, qué horrible!
No creas. La cosa pinta mal.
Pero si yo no puedo creer en ti, ¿quién podrá?
A pesar de todo, yo creería en ti.
- Bueno, ¿qué vamos a hacer? - Vayamos a ver a ese abogado.
¡Vayamos de una vez!
Muy bien, habrá pleito con tu dinero.
Lucharé en los tribunales.
Muy gracioso ese Inspector,
y nada menos que el Sr. Jefe de Justicia...
Buenos días.
Usted dice que nadie le informó de la venta del caballo...
en Newmarket ese día.
Así es, milord.
En consecuencia, usted no podría haber sabido que el Sr. De Levis...
tenía en su poder una suma tan grande de dinero.
No, milord.
Muy bien.
Sr. De Levis.
Su único objeto al hacer esta acusación...
era recuperar tu dinero.
Sí.
Nada personal, o...
O, perdóname, digamos...
¿Antagonismos raciales?
El Capitán Dancy no es el tipo de hombre que tiene prejuicios a favor de un judío.
Sr. Twisden, ¿se ha dado cuenta que hay dos judíos en el jurado?
¿No cree que deberían haber sido cuestionados?
De Levis podría haber desafiado a los otros diez, Margaret.
Sí, nunca pensé en eso.
- William Gould. - William Gould.
William Gould.
Sr. Gould, a pesar de la negativa del capitán Dancy,
¿sigue Ud. asegurando que le habló de la venta ese día en el hipódromo?
Sí, señor.
¿Y no hizo él ningún comentario?
Ninguno en absoluto.
Era una información muy importante, ¿no?
Supongo que lo llevaría a algún lugar apartado,
donde no les molestaran para darle esta noticia.
- No, señor, fue de pasada. - ¡Ah, de pasada!
Exactamente.
Y él no dijo nada.
Él dijo: "¡Oh!", o algo así.
- ¿Nada más que eso? - No, milord.
Entiendo.
Por lo tanto, no puede Ud. jurar...
que él era consciente de la importancia de lo que le dijo.
Sólo que le mencionó algo entre la multitud y él ni se inmutó.
- ¿Es eso? - Sí, señor.
Eso es todo, gracias.
Muy bien.
Sir Frederic está en plena forma.
Será horrible si Ronnie no recibe el veredicto después de todo esto.
Creo que la númeración de los billetes robados ha sido publicada en la prensa
Algunos de ellos, sí, milord.
Es decir, el billete de 100 libras y los tres de 50.
¿No se sabe nada aún?
Fue publicado esta mañana, milord.
Muy bien.
Suspenderé la sesión hasta las 14:10.
Damas y caballeros del jurado.
¿Serían tan amables de estar en sus lugares a las 14:10?
Solicitaremos una suspensión y apelaremos.
Son siempre iguales estos casos de sociedad.
Bueno, hasta ahora todo bien.
Por supuesto, lo mejor sería encontrar al verdadero ladrón.
- Sir Frederic lo está haciendo bien. - Sí.
Bastante incómodo eso.
- Vamos todos a almorzar. - Llévate a Ronnie.
Necesito un poco de paz y tranquilidad.
Un caso increíble, ¿verdad, querida?
Anímate, cariño.
Sr. Twisden, ¿ganará?
No hay muchas posibilidades, querida.
Si tan solo esos billetes fueran rastreados.
¿Ma chi sono portata?
Olvídese de su italiano.
¿De dónde los sacó? Esa es la cuestión.
Sr. Gilman, usted me conoce, soy un hombre honorable.
No puedo decírselo, de verdad.
Todo eso está muy bien, pero aquí tengo el billete robado
y ya sabe qué significa.
Bueno, soy un hombre prudente.
Nunca antes me había mezclado con la ley y no lo haré ahora.
Te cuento lo que voy a hacer.
Voy a ir directamente con este billete al Sr. Jacob Twisden.
Él tiene este caso controlado.
Así que eso es lo que vas a hacer, ¿eh? Entonces yo también voy.
Me gustaría hacer algo para ayudar al Capitán Dancy, pobre hombre.
Creo que testificó correctamente.
Me parece que De Levis tiene algún rencor privado.
Estoy seguro de que ella lo ama.
Gracias. Todos están de nuestro lado.
Ganarás sin lugar a dudas.
Intenté sacarle algo de camino hacia aquí.
Pero no pude, no pude.
"Esto es muy incómodo", dije al fin.
"Lo es, Sr. Gilman", fue su respuesta.
Luego empezó a hablar de su carácter siciliano.
Esa fue buena.
Pero dadas las circunstancias, me pareció innecesario.
- ¿Se lo he dejado claro? - Perfectamente, Sr. Gilman.
Ahí está, Sr. Trisdale, lo he estado buscando.
Llegas justo a tiempo, Graviter.
Hay un hombre llamado Ricardos ahí fuera en el pasillo.
- Tráelo, ¿quieres? - No puede confundirte, es italiano.
De aspecto extranjero, pero nada más.
Es uno de mis mejores clientes.
Me he interesado en este caso porque, a decir verdad,
no me gusta...
No quiero decir más, pero Hebreos.
Trabajan más duro, son más sobrios, son honestos,
y están por todas partes.
No tengo nada contra ellos, pero el hecho es que...
ahí están.
Les ha conocido en persona, ¿eh, Sr. Gilman?
Bueno, prefiero a mis propios compatriotas, esa es la verdad.
- ¿El Sr. Ricardos? - Sí, señor.
Sr. Gilman, ha sido de gran ayuda.
Ahora deje el asunto en nuestras manos.
Entonces supongo que ya no hay nada más que pueda hacer en interés de la ley.
Soy un hombre prudente.
Ya, pero no hable de esto.
Podría interferir con la justicia.
Oh, ni se me pasa por la cabeza.
No deseo verme involucrado en nada que llame la atención
Ese no es mi objetivo en absoluto.
- Bueno, buenos días, señores. - Buen día, señor.
Venga, señor, hable.
Señor, el billete era para el acuerdo matrimonial de mi hija...
por parte de un caballero del que ella era una gran amiga.
¿Cuál era su nombre?
Señor, esto es muy doloroso para mí.
Es el honor de mi hija.
Él se portó bien.
Ahora quizás lo traicionemos.
¿Quién sabe?
Esto es muy desagradable para mí.
Mire, aquí está el número del otro billete.
Yo tengo este.
¿Cuánto le dio en total?
Para el acuerdo matrimonial de mi hija, mil libras.
- ¿Cuándo fue eso? - A mediados de octubre pasado.
Señor Ricardos,
¿Fue el capitán Dancy?
Señor, confío en usted.
¿Lo ha estado chantajeando?
Señor, yo quiero mucho a mi hija.
Creo que es mi deber pedirle al Capitán Dancy que la recompensé de algún modo.
¿Amenazándole con decírselo a su esposa?
Señor, yo confié en él.
Me dio el dinero para ella.
Yo no sé de dónde lo sacó. No lo sé.
Pero el capitán Dancy es un hombre de honor.
¿No deberíamos irnos?
No es necesario estar allí para la apertura.
Aquí está el veredicto.
- No podemos seguir con el caso. - ¡Dios mío!
Piensa en lo que significará esto para su esposa.
Sólo llevan uno o dos meses casados.
Es una cuestión de lealtad a Sir Frederic.
No podemos dejar que siga en la oscuridad.
La total confianza entre abogados es una cuestión de profesionalidad.
Su esposa cree implícitamente en él.
No, no, no, no, es romper la fe.
Será mejor que encuentres a Dancy. ¿Dónde almuerza?
Quiém sabe. Supongo que ya estará viniendo.
Yo me quedo aquí para pillar a Sir Frederic nada llegue al tribunal.
No le queda nada. Es imposible seguir adelante después de esto ahora.
El jurado acaba de llegar, señor.
No lo encuentro por ninguna parte.
Esto es terrible, Twisden. ¿Qué diablos le habrá pasado?
La naturaleza humana es así, general.
Será mejor que vaya a la sala, Graviter, en caso de que pueda hacer algo.
- Yo ayudaré. - Necesitan mucho su ayuda.
Debe estar loco. ¡Maldito sea!
Tendríamos un veredicto ya si el jurado hubiera visto esos balcones.
Muy atrevido, Twisden. Muy pocos hombres en una noche oscura...
De Levis es astuto. Se percató de la naturaleza de Dancy.
¿Sí, Sir Frederic?
Milord, yo... tengo una declaración que hacer.
Desde la publicación del número de los billetes,
he obtenido cierta información.
Lamento decir que no tengo otra alternativa que retirar el caso.
Silencio, por favor. Silencio.
Silencio, por favor.
¿Está el demandante en el tribunal?
No, milord.
En tal caso, sentencia a favor de la parte demandada con costes.
El próximo caso.
Jones contra Jackson.
- Menuda historia. - ¿Dónde está el teléfono?
- ¿Qué ha pasado? - Sir Frederic inició el caso.
Se emitió veredicto a favor de De Levis.
Encontraron los billetes robados.
Los billetes robados me los trajo durante del almuerzo un hombre llamado Ricardos.
En consecuencia, Sir Frederic se ha negado a continuar con el caso.
¿Es necesario que diga más?
No, no por ahora.
La policía puede emitir una orden judicial.
En cualquier caso, debe abandonar el país.
No puede salvar su honor, ya no existe.
No puede salvar la tranquilidad de su esposa.
Si es que ella sigue con usted. ¿Cree que lo hará?
No si tiene sentido común.
Déjela ir.
Hay una guerra en China.
¡China!
¿Se irá inmediatamente y dejará que yo se lo cuente a su esposa?
- Aún no lo sé. - Debe decidirse rápidamente...
y coger un barco.
Muchos hombres han triunfado. Usted es un buen soldado.
Hay alternativas.
No, váyase ya y veremos qué podemos hacer para retrasar el procedimiento.
Es muy amable por su parte, pero primero debo pensar en mi esposa.
Deme unos momentos.
- Debe haber algún error, Sr. Twisden. - Él está ahí.
- Lo ha admitido. - ¿Qué?
Bueno, culpable o no, debería estar con él.
Mayor Colford, cuando Ud. lleve tanto tiempo en su profesión como yo en la mía,
sabrá que la lealtad a su vocación supera la lealtad a un amigo o cliente.
- ¡Pero yo sirvo al país! - Y yo sirvo a la ley, señor.
Sr. Twisden, pague a De Levis.
Mis perlas, póngalas donde estaban otra vez, pero no deje que Ronnie...
El dinero no es la cuestión, Margaret.
Pobre Mabel Dancy. Menudo infierno para ella.
¡Lo es!
De nada sirve, Colie.
¡Idos todos de aquí!
¡No soporto la compasión!
¿Bien?
Me voy a casa a aclarar las cosas con mi esposa.
General Canynge,
no sé muy bien por qué hice esa tontería, pero la hice y punto.
Dancy, por el honor del ejército,
evite el escándalo público si puede.
Estoy escribiendo una carta a un amigo mío del Ministerio de Guerra japonés.
Le conseguirá un trabajo.
Es Ud. muy amable, señor, pero no sé si debería.
Adiós, señor.
¡Ronnie!
¿No me necesitan en los tribunales?
No.
¿Entonces qué sucede?
¿Por qué has vuelto?
- Se acabó. - ¿Qué se acabó?
El caso.
Le descubrieron gracias a esos billetes.
¿A quién?
A mí.
¡No, Ronnie, no!
Es una pena que no te fueras a África hace tres meses.
¿Por qué no me lo dijiste entonces?
Hubiera ido.
Tú querías que hubiera caso.
Bueno, no salió bien.
¿Por qué no le hice frente?
Pero no podía.
Tenía que creer.
Y ahora no puedes.
Es el fin, Mabel.
¡Perdóname!
Sí... sí.
Creo que lo sé desde hace mucho tiempo.
¿Pero por qué?
¿Qué te hizo hacerlo?
Fue una locura hacerlo.
¡Pero maldita sea, solo estaba saqueando a un saqueador!
El dinero era tanto mío como de él.
Cualquier tipo decente me habría ofrecido la mitad.
La fastidié con ese segundo salto.
Disfruté mucho esa noche.
Pero deberías haberlo conservadoo.
Tenía una deuda que pagar.
¿A una mujer?
Ronnie, no mientas más.
Quería evitar que lo supieras.
Recibí una carta de su padre esa mañana amenazando con decírtelo.
De todos modos, si no hubiera sido por esa mirada lasciva hacia mí
por mis habilidades de salón.
¿De qué sirve todo eso ahora?
Bueno, te curará de amarme.
Supéralo, Mabs.
Nunca merecí la pena.
Ahora estoy acabado.
Y la mujer... ¿has vuelto a verla desde entonces?
No.
Si hubieras sabido que yo estaba liado con otra, nunca te habrías casado conmigo.
- Quieren que huya. - ¿Huir?
- ¿Por qué? - Soy un ladrón, Mabel.
Habrá una orden judicial.
¿Enjuiciamiento?
¿Prisión?
¡Vete!
- ¡Malditos sean! - ¡Ronnie, por favor!
Yo haré las maletas por ti. No, no esperes más.
¿Tienes dinero?
- Esto es un adiós, querida Mabel. - No, yo voy contigo.
Me iré contigo.
- ¿Quieres decir que te quedarás conmigo? - ¡Por supuesto que me quedaré contigo!
- ¿Qué es eso? - ¡Tranquila, Mabs, tranquila!
Ve a mirar quién es.
¡Ronnie!
Es el Sr. De Levis.
¿Ha venido a regocijarse?
he venido a decirle lo que escuché.
Se ha emitido una orden.
Quiero que se dé cuenta de que no es cosa mía y que no tengo nada que ver.
Estoy satisfecho.
No quiero mi dinero.
Ni siquiera quiero los costes.
Dancy, ¿no lo entiende?
Debe escapar mientras haya tiempo.
Gracias, Sr. De Levis, gracias.
Demasiado tarde, Mabel.
Los he visto.
Es la policía.
Ronnie, no puedo soportarlo.
Ánimo, Mabs. No te vengas abajo.
Pase lo que pase, aunque vayas a prisión, esperaré.
No me importa lo que hiciste, no me importa.
Seré la misma cuando vuelvas a mí.
Eso no es así en la naturaleza humana.
Yo sí... está en mí.
Haz que De Levis los entretenga un rato.
- Quiero un minuto. - Ronnie.
Ronnie, no será por mucho tiempo.
Lo juro.
Mabs... ¡Mabs!
Vamos.
No.
¡Por Dios que no!
- ¿Sí? - ¿Está el capitán Dancy, señora?
- No estoy segura. - Quédese ahí, agente.
- A ver, señora. - No está aquí, inspector. Ha salido.
Le aconsejo que se mantenga al margen de esto, señor, será peor para usted.
¿Qué quiere, inspector?
Señora, lo siento muchísimo, pero tengo una orden de arresto.
¡Inspector!
Lo siento, señora, pero debo cumplir mis instrucciones.
Sólo media hora, ¿vale?
Son dos vidas, dos vidas enteras.
Sólo llevamos casados cuatro meses.
Vuelva dentro de media hora. Nadie lo sabrá, nadie.
- ¿Lo hará? - Señora, debe conocer mi deber.
Inspector, se lo ruego, sólo media hora.
No, no, no insista. Lo siento por usted, pero no insista.
Está cerrada con llave.
¿Quién está ahí afuera, agente?
Apártese, agente, no deje entrar a nadie.
¡Ronnie! ¡Ronnie!
¡Ronnie!
Este es sólo otro salto.
La única cosa decente que puedo hacer.
Cuida de ella por mí, Colford.
Mi amor para ella y para ti.
- Si hay algo que pueda hacer. - ¡Tú liaste todo esto, maldita sea!
¿Qué te llevó a ello?
Atacan a nuestra raza... por lo tanto...
Lealtades.
¿No es por eso por lo que todos vivimos?
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