Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Danish
Dutch
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
He matado a un hombre por primera vez.
He caminado por las ruinas de lo que fue una vez el Fuerte Holman.
Hace 10 años, esta fortaleza de la guerra civil, que se creía inexpugnable, fue destruida por...
Un pequeño grupo de mercenarios.
Eli Sampson, sobreviviente de la masacre, reveló en una entrevista que el motivo...
se debió a una enemistad mortal entre dos hombres llenos de odio:
El coronel Pembroke, oficial del ejército de la Unión...
acusado de traición y cobardía, dirigió la misión para recuperar el Fuerte...
el que una vez entregó en rendición.
Y el mayor Ward, un despiadado «Genio Loco»,
que se unió a la Confederación solo para obtener el comando del fuerte Holman...
y así, poder gobernar el inmenso territorio que rodea Santa Fe al terminar la guerra.
Pero lo que motivó a estos hombres y provocó este increíble baño de sangre,
fue contado por Eli Sampson en la siguiente historia...
UNA RAZÓN PARA VIVIR Y UNA PARA MORIR
Dos ladrones, Señor. Los agarré en el almacén.
- Informe al Mayor. - Sí, señor.
Mayor, dos saqueadores.
Lleve a mi despacho a ese del sombrero.
Sí, Señor.
La sentencia del consejo de guerra dice que has entregado al enemigo
el Fuerte Holman sin resistencia.
¿Por qué lo has hecho?
¿Qué te ha sucedido Pembroke? Estabas propuesto para general, lo sabíamos todos.
No tiene importancia.
¡Que no tiene importancia!
Todo el plan militar de la campaña del suroeste se nos ha derrumbado.
Desde hace seis meses no hay un solo yanqui que no esté dispuesto
a arrancarte el pellejo.
Y te advierto que ni siquiera un amigo como yo lamentará tu muerte.
Pues mira, soy feliz al saber que mi muerte no te quitará el apetito.
Y que probablemente...
te harán Coronel.
Sí, tal vez.
Qué buen vino!
Y si recuperaras el fuerte Holman...
te harían general por lo menos.
¿Imposible? ¿Cómo puedes proponer una cosa así?
¿Primero lo entregas y ahora quieres recuperarlo?
Sí. Es un asunto personal.
Cuando lo haya reconquistado desapareceré, nadie sabrá nada.
Te doy mi palabra de honor, y siempre la cumplo.
No puedo arriesgarme.
He perdido muchos hombres en el intento de reconquistar ese fuerte.
Es que yo no pienso atacar de frente.
Sino desde el interior.
Una acción por sorpresa en el puesto fortificado tras la montaña.
El que llamábamos «El Púlpito».
Después cruzar el puente colgante, el túnel, y entrar en el fuerte.
Debes estar loco del todo.
Es imposible llegar a el Púlpito.
Pero no para mi.
Y un puñado de hombres.
Una vez recuperado el fuerte el camino del sudoeste estará abierto de nuevo
y tus soldados podrían ocupar Santa Fe en un solo día.
El general Sibliss se ha llevado casi todos sus hombres a Arizona
y lo ha dejado indefenso.
Lo sé con certeza puesto que soy un fugitivo de aquel campo de concentración.
Y si tomamos Santa Fe, Sibliss no podrá recibir ningún refuerzo.
Puedes hacerlo pedazos y luego obligarle a retroceder a lo largo del Río Grande
hasta Texas, hasta Nueva Orleans, todo el sudoeste será nuestro.
Podría decidir la suerte de la guerra.
Necesito 12 hombres.
General.
¿Cuándo van a ahorcarlos?
Mañana al amanecer.
¡Cuélguenme! ¡Cuélguenme ahora mismo!
¡Cállate! ¡Soldado Pickett!
El Mayor hará un anuncio.
¡Escúchenme! Suspendo las ejecuciones para darles una última oportunidad.
Necesitamos hombres para una misión importante.
Y muy peligrosa también.
Cualquiera de ustedes que quiera tomar parte, como hombre leal,
será recompensado.
Señores, no puedo prometerles nada, más que una muerte honrosa.
O posiblemente vivir.
Y ser libres cualquiera fuera el resultado final.
Donald Maclvers, ladrón de caballos.
Con un permiso falso fingía requisar mulas por cuenta del ejército.
Además intentaba cobrar al mando unos animales que jamás había entregado.
¿Qué decides Maclvers?
Que sí.
Soldado Pickett.
Sí. Acepto.
Ha matado a traición a un superior en Sunny Creek tras de seducir a su esposa.
Ted Wendel.
Sorprendido mientras saqueaba una tienda.
¿Qué decides Wendel?
Me apunto.
Este todavía no ha sido identificado.
Pero yo lo conozco.
¿Si digo que no, me horcarán?
Mejor me voy contigo...
me das buena suerte
Will Fernández, quinto asesinato.
Robaba medicamentos y los revendía de contrabando.
Murieron 30 soldados de La Unión.
¿Qué dices?
Sí, voy contigo.
Jeremy, un mestizo indio.
Mató a un hombre que vendía alcohol a su tribu Apache.
¿Vienes con nosotros?
Este es el peor de todos.
Un fanático religioso.
Detenido en una oficina de reclutamiento.
Exortaba a que no se enrolaran, e incitaba a los hombres a la rebelión.
Les espera un terrible castigo.
¡Detengan la guerra!
¡Arrepiéntase!
¿Acepta o no acepta?
El Señor es mi pastor.
La venganza es mía, ha dicho el Señor.
Eso ha dicho el Señor.
¿Era esta la que siempre llevaba tu mujer?
Sí.
El sargento Brent se ofrece como voluntario.
Sí, Señor.
Sargento ponga en libertad a todos menos al último.
¿Cuánto valdrá tu vida ahí afuera entre esos?
¿Cuánto vale ahora?
Gracias Ballard.
¡Sargento Brent!
Sí.
Sitúese al final y vigile a los otros.
Autorizado.
Vamos!
Perdone, solo por curiosidad, ¿hacia dónde vamos?
Al este.
¿Has oído Pickett? Vamos hacia el este.
¿Tienes algo que hacer allí?
No. Verdaderamente nada. ¿Y tú, Will?
A mi me da lo mismo el este, el oeste, el norte o el sur.
¡Qué más me da! Lo que no tolero es que me digan a dónde ir.
Si no me equivoco, este es el Río Puerco.
Así es. A esta corriente de agua la llaman Río Puerco.
- ¡Maclvers! - ¿Qué?
¿Qué significa Puerco?
Mejor pregúntale al «jefecito» el significado. Él sabe de todo... Por eso es Coronel.
Él sabe que el «cerdo» quiere conocerlo...
Pero no olvida el nombre de su madre, no es así Coronel?
Pero ya no lo llames Coronel... Podría ofenderse.
- Ya no es coronel. - Sí, ya perdió los «honores».
No, no lo creo.
¿Y ahora qué hará?
Será juzgado por sus nuevos reclutas
El tiempo pasa, y tú quieres aprovecharte de nosotros, ¿lo dejamos?
¡No!
Si lo dejamos, seremos hombres bajo tierra
El viejo es una tumba, pero solo nos quiere usar.
¡Cálmate, Willie!
Ve con tu amigo, Brit! Verás que estamos tranquilos.
Dos amigos, un gran paquete.
Vamos Fred, tienes una cuenta pendiente.
Algo peor que un oficial es alguien que apesta a un oficial!
- ¡Los caballos! - ¿Pero qué diablos pasa?
Los caballos están libres, y nosotros prisioneros.
Eres un sucio militar.
Un malnacido.
Te vendiste por nada.
- Parece que vas a caminar a Santa Fe, Piggott. - ¡Ese bastardo me llevará sobre sus hombros!
Vamos a territorio confederado. No podemos ir con...
caballos marcados con EE.UU. Ahora que está todo el equipo junto, vámonos.
¡Dale Pickett!
Es suficiente.
¡Dije, basta!
¡Calmados, ¿por qué no nos relajamos?!
¡Sí, tan solo un minuto!
Ahora el señor Coronel nos tendrá que decir a dónde nos piensa llevar.
Vamos al Fuerte Holman, señores. A reconquistarlo.
¡Vamos, en marcha! ¡No hay tiempo que perder!
¿Qué te has creído? ¿Qué vamos a seguirte?
Porque se ofrecieron como voluntarios.
Claro, porque teníamos una soga al cuello.
Escucha atentamente, Pembroke tu misión aquí ha terminado.
Habla solo por ti Pickett.
Antes de decidirme necesito saber por qué me lleva, y qué ganaremos con eso.
Quiere convertirse en héroe, a costa nuestra.
¿Verdad, Señor Coronel?
No señores, es por oro.
¿Oro?
¿Qué es lo que ha dicho?
Con que oro... ¡Ja!
Oro incautado a un banco del sur y oculto dentro del fuerte a buen recaudo.
¿Van a dejarlo allí?
¿Se puede saber cuánto hay, Coronel?
Una suma muy importante. Cerca de medio millón de dólares.
¿Cuánto has dicho?
500 mil
1, 2, 3, 4, 5. 500 mil.
Por 500.000 dólares yo soy capaz de hacer cualquier cosa.
¿Pero Ballard sabe eso?
No, Ballard no sabe nada.
Me envió para limpiar mi nombre y él gane un reconocimiento por la misión.
Nos tiene prohibido entrar a la bóveda.
No será fácil pero hay que hacerlo.
Y si podemos trabajar juntos, haremos general a Ballard...
y para nosotros estaremos viviendo bien en México, ricos y libres.
Y ahora...
Caballeros, recojan sus armas.
No te creo, no estás mintiendo.
Solo hay una forma de probarlo.
- Sí, diciéndonos dónde está el oro. - Ya te dije. Cerca del reloj de sol.
Pero si se te ocurre sacar el revolver por segunda vez,
procura encañonarme por la espalda o no te daré tiempo de arrepentirte.
Que cada uno recoja su arma.
Pero que vas a hacer, loco. No te ha dado ningún consejo, te ha amenazado.
Ese es el tren. Será difícil cogerle, pero no hay otra alternativa.
Nos llevará casi hasta Fuerte Holman.
No tenemos caballos, y a pie no lo conseguiremos.
Andando.
Coronel ha cometido un error mandando solo a Maclvers.
Parece que entiende de mulas.
Si, entiende, pero ya tarda demasiado.
Esperaremos, tengan bien abiertos los ojos.
Trae Steve.
¡Ey Johnny! Tenemos visita.
Hola amigos.
¿Qué quieren?
Vamos a alistarnos, y agradeceremos que nos den algo de comer.
Pagando, naturalmente.
Perdonen amigos, no es que desconfiemos.
Pero la prudencia en estos tiempos no está de más.
Es natural, lo comprendo. Quien sabe la gente que pasará por aquí.
Van y vienen. Pero entren a la casa.
Y mientras mi nuera prepara la comida, charlaremos.
¡Eh April! ¡Pon la mesa! Vienen a comer.
¡El que viene de lejos, viene de Dios!
Adelante.
Bienvenidos a mi casa.
Siéntense.
¿Sabe dónde está la jefatura más cercana?
Como no, en Fuerte Holman.
¿Fuerte Holman?
¿Y está muy lejos?
A 10 millas poco más o menos.
¿Tiene algún mulo que vendernos? Vamos muy cargados.
Un mulo, ojalá. La guerra lo arrasa todo.
Estarán cansados. Si quieren pasar la noche aquí, quédense.
Gracias, pero tenemos prisa por llegar.
¡Todavía no hemos rezado!
Bendice Señor estos alimentos, y perdona nuestros pecados.
Amén.
Amén.
¡La dinamita!
¡Pickett, en la estufa!
Por poco saltamos nosotros por los aires, en vez del Fuerte Holman.
¡Pero si está apagada!
Les aconsejo que no intenten nada.
Brent, ponlos junto a la chimenea.
Los he recibido en mi casa, y les he dado mi comida.
Lo siento, amigo, pero ahora sabes demasiado.
Yo no he oído nada.
¿Tú has oído algo?
No son mala gente. Podemos dejarlos atados. No nos llevaría mucho tiempo.
Hay medio millón de dólares en danza, y nuestro pellejo contra el suyo.
No podemos dudarlo.
¡Tengan piedad! No los traicionaremos.
¿Por qué han dicho lo que van a hacer? Nadie se los había preguntado.
Vamos al pajar.
¿Por qué?
Para robarles. ¿No te parece un buen motivo?
- Pruébatelo, quizás te sirva. - ¿A mí?
Sí, a ti.
Uno menos a repartir.
¿A ver? Da la vuelta.
Si, te sienta bien.
Puede valer.
¿Qué es esto?
El Coronel William A. Morrow del Servicio Secreto del Estado de Georgia
queda autorizado para recorrer libremente todo el territorio de los Estados Confederados
terrenos ocupados y las zonas militares.
Vamos, Brent, compraremos un caballo.
¿Es que es peligroso?
Claro que sí.
- Ten. - ¿Por qué te lo quitas?
Si se me ocurre disparar, adiós a Fuerte Holman.
Y adiós al medio millón de dólares, ¿eh?
Si, también al medio millón.
¿Esto lo has hecho tú?
Gracias.
Creo que ya está todo.
Cebada, saco de frijoles, manteca, café, tocino, queso, sal, azúcar.
Pan, whisky... Están comprando provisiones como si la guerra continuara.
Café, tocino, queso, whisky, sal, azúcar.
Manteca de cerdo, pan, soga, pólvora, fusible... Falta algo.
- Eso tiene que ser eso. ¿Cuánto cuesta? - Estoy tratando de pensar! ¡No me apures!
Azúcar, harina de maíz, whisky.
Págale y vámonos.
¡Ah claro! Olvidaba cobrarte el mulo.
- Son 100 dólares. - Tenga.
Gracias muchachos, y que tengan buena caza.
- ¿Qué tal Scully? - Bien, no va mal.
¿Has visto a extraños por aquí?
Sí, dos cazadores compraron toda la tienda. No mencionaron lo que estaban buscando.
Compraron pólvora, fusibles y cuerdas y pagaron sin regateo.
- Cien dólares en efectivo. - ¿Es eso así? ¿Por dónde se fueron?
- Hacia allá. - Gracias Scully.
Los han pescado. Tenemos que ir a ayudarles.
Enséñame lo que has comprado.
Nada importante, puede verlo.
¡A terminado la guerra!
¡A terminado la guerra!
¿Qué pasa?
¡La guerra ha terminado!
¿Quién te ha dicho que la guerra ha terminado?
Un guía, en la montaña.
Seguro.
Venía de Santa Fe, dijo que el único que no se había emborrachado es el cura.
Pero que le faltaba poco.
¿Qué están esperando?
¿Son mejores que nosotros los de Santa Fe?
¡A emborracharse! ¡A emborracharse todos!
¡Whisky para todos! ¡Invita la casa!
¿Hay más Brent?
Claro que hay.
Este es el primer tiempo decente que hemos tenido en esta misión apestosa.
No beban más.
¡Dámela Brent!
¡Una más!
- El coronel no quiere que bebamos. - Al diablo con él.
- El es un idiota. - Dame la botella, Piggott.
Piggott! Dame la botella.
¡Vete al infierno!
¡Mira lo que has hecho, bastardo!
¡Por tu culpa todos pasemos hambre esta noche!
Pembroke, ahora tienes que recoger los frijoles.
Uno por uno.
Vamos.
¿Qué le dije sobre esa arma, sargento?
- Dije, ¡recógelos! - Quiero verte de rodillas.
Y ahora cómetelos.
No me gustan los frijoles.
Los dispararé de tu mano y en tu boca.
Es suficiente. La fiesta terminó.
Siempre de su lado.
Estoy de mi lado.
Él es quien me llevará a Fuerte Holman. Eso es todo.
¡Qué lástima! Estaban buenas.
- Gracias Eli. - No me gustó verte de rodillas...
recogiendo frijoles.
Me han pasado cosas peores.
Dime la verdad. ¿Por qué les has obedecido? No se hubieran atrevido a matarte.
Te necesitan.
Podrían haber disparado, están borrachos.
Y en un minuto nos habría caído encima medio ejército confederado.
Y entonces adiós al Fuerte Holman.
¿Es tan importante?
Sí, es tan importante.
Medio millón de dólares nos comprarán muchas tortillas en México.
Oh mierda, no me arrodillaría por eso. Y tú tampoco.
Tengo la sensación de que hay algo más detrás de todo esto.
Los uniformes te quedan bastante bien.
Escucha, en esta hondonada está el Púlpito.
Y ese es el puente que conduce al túnel que conecta con el fuerte.
El fuerte ha sido construido junto con el Púlpito para bloquear las dos salidas
de una galería bajo la que pasa el único camino que atraviesa las montañas.
Ahora, hay un sistema de alarma, y es tu trabajo desactivarla.
¿Y ahora?
A estas horas ya debería haber llegado al fuerte.
¡La contraseña!
Confederación y libertad.
- Llévame ante el Mayor Ward. - Si señor.
Señor, desde Santa Fe acaban de confirmar la información.
Pembroke se ha evadido del campo de concentración.
- ¿Cuándo? - Hace 10 días, señor.
Envía enseguida para hacer la descubierta
grupos de patrullas que operen durante 24 horas seguidas.
Si señor. ¡Sargento Scully!
Y tú, ¿qué quieres?
Solicito respetuosamente permiso para pasar aquí la noche, señor.
Vuelve a tu regimiento.
Le hago notar que mi trasero está bastante chamuscado.
¡Payaso, no quieras hacerte el gracioso!
Señor Mayor. Respetuosamente le pido permiso para que lo compruebe personalmente.
Que se vaya a cualquier parte, pero que desaparezca de mi vista.
¡Vamos!
Y que mañana por la mañana se largue inmediatamente.
¡Si señor!
No hay peligro. Es solo un hombre.
- ¿Le sirvo un trago? - No gracias. Déjeme solo.
- ¿Hay algún reloj de sol aquí dentro? - ¿Un reloj de sol?
Si, en muchos de estos fuertes hay un reloj de sol.
Suele estar en medio de la plaza de armas. Bajo el cañón.
Nunca ha habido reloj de sol. Nunca lo vi.
Por lo menos desde que estamos aquí.
Lo suponía.
Maldito sea ese caballo. Siento que me arde el trasero.
Con el calor que tengo podría derretir una montaña de hielo.
Tienes suerte, Robins y Hutton están de patrulla.
Estas son sus literas.
Si no, hubieras tenido que dormir al raso.
Tú me recuerdas a alguien.
¿De veras? Yo no te he visto en toda mi vida.
Ahora solo nos queda esperar al amanecer...
Y ahora... Buena suerte.
- ¡Hasta mañana! - Gracias.
Seguro lo atraparon.
Apuesto a que ese hijo de puta nos va a delatar, vámonos.
Bueno, me voy. Entro ahora de servicio en el Púlpito.
Oye... Ya no tengo sueño. ¿Puedo ir contigo a tomar un poco el aire?
¿Por qué no? Ven.
- Pero ¿de dónde? - ¿De dónde qué?
Nada.
- Ya casi amanece, ¿qué haremos? - Esperar.
- Piggott, carga la dinamita. - Sí.
Tienes suficiente munición para luchar contra todo el Ejército de la Unión.
¿Pero cómo han podido traerlas?
No, las hemos encontrado en este sitio. Los yanquis lo saben hacer muy bien.
Son muy organizados. Ven.
- Es como mirar desde el segundo piso. - Simplemente no mires hacia abajo.
- Teniente Wilkins! - ¿Está listo para relevarme, sargento?
- Para eso estoy acá. - Muy bien.
- El gran aire de montaña. - Es muy malo para la salud.
Hay que andar con cuidado porque es traicionero, solo mira abajo.
Las carpas deben ser algo precarias.
Sí. De cuando en cuando sale alguna volando.
- ¿Quieres un cigarro? - Prefiero mi pipa.
Oye, ¿no invitas a fumar a los muchachos?
Claro.
Gracias.
Tíralo hacia abajo un poco.
Suave, firme.
Firme.
Muévelo.
Bien, jala.
Con cuidado, suave. Suéltalo.
Suave.
¿Qué te pasa?
Hace unos días que me siento mal.
- Tendremos que caminar mucho mañana. - Querrás decir hoy.
Si, claro. Dentro de un momento amanecerá.
Es un no se qué que me es familiar. Pero no logro saber de qué se trata.
Pues dímelo cuando lo sepas.
¿Tú estabas cuando ocupamos el fuerte?
Claro que sí. Y déjame que te diga que fue un milagro.
¿Y por qué un milagro?
La mitad de nuestras fuerzas estaban amontonadas en el valle.
Con la orden de conquistar el fuerte a toda costa.
¿Y sabes que quiere decir eso? Que nos hubieran barrido de allí.
Continua.
Pero allí seguíamos, preparados para la matanza.
Cuando sobrevino el milagro.
Pembroke izó la bandera blanca y nosotros entramos sin pegar un solo tiro.
Todos los yanquis son iguales, dispuestos a poner los pies en polvorosa.
Pembroke no, es como una roca.
¿Sabes lo que se dice? Que Ward tenía rehén a su hijo.
¿Y qué pasó luego?
Que Ward mandó decir a Pembroke que entregase el fuerte o ahorcaría a su hijo.
Y Pembroke se rindió.
Buen truco. Entonces no le ahorcó.
No, Ward mantuvo su palabra. No le ahorcó, le fusiló.
Realmente no fue una bonita victoria.
Pues con Pembroke suelto no quisiera estar en el pellejo de Ward.
¿Pero qué dices? ¿Qué puede hacer un hombre contra un fuerte lleno de soldados?
De todas maneras no me gustaría estar en su puesto.
Por todo el oro del mundo.
Este fuerte es más seguro que la cámara acorazada de un banco.
¿No has visto el dispositivo de alarma? ¿Sabes lo que ha hecho Ward?
Lo ha conectado con una carga para hacer volar el puente.
No creas que Ward es tonto, todo lo contrario. Es muy inteligente
El diseñó esta alarma y su funcionamiento.
Y te apuesto que no falla. Y creo que tiene grandes planes
para este lugar cuando la guerra termine.
O sea, Ward puede hacer lo que quiera con el puente.
Dices que así la alarma esté desactivada, el puente puede explotar?
Está minado.
Si intentaran atacarnos por la espalda sonaría la señal de alarma.
Y el mayor en cuanto lo oyera tiraría de una anilla y... ¡Boom!
El puente por los cielos.
¿Qué es lo que te da risa?
Ese sistema de alarma. He orinado justo en la caja de alarma.
Y a lo mejor es suficiente con mojarlo para que no funcione.
¿No te hace gracia?
Te pones a hacer una necesidad de nada y comprometes la seguridad del fuerte.
- Menos mal que no he podido... - ¿Te encuentras bien?
Claro.
Oye, ¿qué tienes ahí?
No lo sé, tengo algo en mi chaqueta.
Un dado.
¿Apuestas a que si tiro saco un 6?
Ehh, ¿cómo lo haces?
Prueba tú.
¡Manos arriba!
¿Pero qué te pasa?
Este es un dado trucado que tenía Robins.
Me costó casi 400 dólares de una apuesta.
¡A él me lo recordabas!
¡Ese uniforme es el suyo!
¡Lo encontré!
¡Teniente Wilkins!
- ¿Quién pasa? - Le llama el sargento.
¡Pronto mi teniente!
¿Qué pasa soldado?
¡Muévete!
Es un espía yankee. Se ha puesto el uniforme de Robins.
Y llevaba su dado en el bolsillo.
Le juro que me lo he encontrado. Mi uniforme estaba completamente roto.
Mire mi teniente, ya se que va en contra del reglamento pero en el fondo...
- Llévele ante el Mayor Ward. - Andando.
Esto se pone mal. Hay que largarse de aquí mientras haya tiempo.
Dame el cuchillo.
Señor.
Soy el Coronel Morrow, del Servicio Secreto de la Confederación.
Colaborador directo del Coronel Ashley.
Se ha metido en un buen lio Mayor.
- ¿Qué quiere decir, señor? - ¿Qué qué quiero decir?
Está muy claro, he venido para inspeccionar el sistema de seguridad.
Y he descubierto que la seguridad en este fuerte no existe.
Todos hemos pasado por la puerta principal con un truco infantil.
He llegado hasta aquí sin que nadie haya identificado mi personalidad.
Hubiera podido asesinarle, me han dado libre acceso al polvorín.
De haber venido a eso hubiera volado el fuerte y media montaña.
¿De qué sirve continuar?
En 20 años no me he encontrado jamás con un caso semejante de olvido
de las más elementales normas de prudencia.
- Pero Coronel piense... - Nada de excusas.
Tendré que informar al Cuartel General.
Estoy muy cansado. Quiero reposar un par de horas.
Saldré inmediatamente para Santa Fe.
Sargento. Acompañe al Coronel.
Que ocupe mi habitación y que no le falte de nada.
Señor.
¿Y ahora qué piensa hacer?
- Pues yo creo que tendremos que... - ¿Qué?
Impedir que Morrow nos perjudique al informar sobre todo lo que ha visto.
Adelante, sigue.
Es preciso convencerle de que no haga su informe.
Sería mejor lograr que no estuviese en condiciones de presentarlo.
¿Pero cómo?
- Un accidente. - No, no. Un accidente...
Los accidentes son arriesgados, y se prestan a las investigaciones.
Él ha venido aquí para comprobar nuestro sistema de seguridad.
Y nosotros le haremos ver lo eficientes que son.
Claro, muy bien.
Él pretende ser el Coronel Morrow del Servicio Secreto.
Y yo puedo jurar que no he visto ningún Coronel Morrow ni su salvoconducto.
Aquí solo ha llegado un saboteador y hemos conseguido desenmascararlo.
¡Ohh, eres genial! ¡Te felicito!
¿Y qué vamos a hacer con el saboteador yankee Wilkins?
- Lo fusilaremos. - Claro, lo fusilamos, eso es.
Y todo lo que pueden hacer es felicitarnos.
¡Alto!, ¡¿Quién va por allá?!, ¡alto o disparo!
¡Alarma! ¡Han atacado el Púlpito!
¡A formar!
- ¿Pero qué es lo que pasa? - Que están atacando el Púlpito.
Pembroke.
- ¿Cuántos son? - No lo sé señor.
El puente.
¡Segundo pelotón, síganme!
Pickett, tú con Wendel bloquea el otro lado del túnel.
¡Si!
¡Bloqueen la entrada del túnel!
¡Tú y tus hombres!
De aquí solo saldremos cuando hayamos muerto.
- ¿Pero qué estás buscando? - Detrás de esta pared hay un pasadizo
que puede llevarnos a la cumbre que domina el fuerte.
¡Eh tú! ¿Dónde vas?
¡Vuelve a tu puesto!
El que abandone su puesto de combate, será pasado por las armas.
Se están agotando las municiones.
Pero hemos abierto el polvorín. Hay que traer más. Échale una mano.
Ha muerto.
¿Has acabado?
Falta poco.
- ¿Resistirán? - Creo que sí.
Están bloqueados en el polvorín. Consigue todas las armas...
y mantenerlos orientados hacia el túnel.
¿Qué podemos hacer ahora, señor?
Bueno, Napoleón dijo que hay un tiempo para pelear y un tiempo para esperar.
Entonces eso es lo que vamos a hacer, sargento. Vamos a esperar.
Ve a buscar a los otros.
- ¿Por qué no intentas pensar en nosotros? - ¿Qué pasa, Sargento Brent?
¿Asustado?
Vamos.
- ¡Sargento! - A la orden.
¿Ha visto ese hombre los emplazamientos de la artillería?
Si señor. Y se comportaba de un modo muy raro.
Toma 6 hombres y rodea mi alojamiento. Puede intentar fugarse.
Enseguida Mayor.
¿Quieres saber quien es Morrow? Un verdadero espía.
Un saboteador. A venido aquí para abrirles paso a los otros.
Tomen la ametralladora, adelante.
¡Ward!
Captura aquella ametralladora. ¡Rápido!
¡Vete con él!
¡Sargento! ¡Sitúa a tus hombres en la ametralladoras del centro!
¡Ven conmigo!
¡Alto al fuego! ¡Nos rendimos!
¡Nos rendimos!
Ey Brent, ¿estás loco? ¡Deja de disparar, se están rindiendo!
¡A mi me tiene sin cuidado!
Bien, hermano!
- Va hacia Eli. - Ve y procura defenderlo.
¡Ward!
¡Sal de ahí!
¡Te has quedado solo!
¡Es tu final!
¡Ahora tienes que decirme dónde está el oro!
¡No he arriesgado el pellejo solo para que tú presumas de héroe!
¡Esta me la pagas!
Le recuerdo coronel, que quien se rinde tiene derecho a ciertas garantías.
¡Felicitaciones!
¡Él era inocente!
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.