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(Aullidos)
(Llaman a la puerta)
¿Quién es?
Pat Garrett.
Adelante, Pat.
(Disparo)
(Dos disparos)
(Aullido)
(Música de guitarra)
EL PREDICADOR Y EL FORAJIDO
Que el Señor tenga piedad de usted, señor Garrett.
Yo bauticé a Billy
y ahora le entierro.
(Trueno)
Era un forajido y un pecador.
Pero usted era su amigo
y confiaba en usted.
¿Quién está en la tumba, Pat? Nunca lo sabrá nadie.
Ya tendrías que estar a 100 millas de aquí.
No se tiene a menudo la ocasión de ver tu funeral.
Ya.
Si te quedas por aquí y te ven, podrás ver el mío.
Bien.
Ya no las necesitaré más, Pat. Recuerda.
Es una promesa.
Te dije que las dejaría y voy a hacerlo.
Estaré ocupado trabajando en ese terreno que me has dado.
Quizá sea un buen granjero.
Escucha, Billy.
No dejes que nada te haga cambiar de opinión.
(Ambiente tormenta)
(Música suave)
(Silbido)
(Silbido)
(Silbido)
(Silbido)
Ah.
¡Ah!
¡Ah!
No es como el "emporium" de Dodge City,
pero la fosa es más fresca.
Me llaman Slade,
Jack Slade.
A mí, Bill Antreen.
¿Por qué viaja sin revólveres?
Los revólveres son para los que los usan. Yo, no.
Me parece estúpido. Nadie te ha preguntado.
Eres muy chulo, ¿eh?
Si no te debiera un favor...
El Jack Slade del que oí hablar
no dejaría que algo así le detuviera.
Quizá no hayas entendido.
Soy el Jack Slade que me enfrenté a Cherokee Bill,
Ace Jardine, Wes Hardin y a otros.
Y ahora meteré a Billy el Niño en una fosa.
Demasiado tarde.
Ya está en una de dos metros por dos.
Tú bromeas.
Nadie podría dispararle, excepto yo.
¿Le mataron por la espalda?
Pat Garrett lo encontró desprevenido la semana pasada.
El Niño no pudo ni sacar. A mí nunca me cogerán así.
Ahora no podré demostrar que sacaba más rápido que él.
¿Y eso qué importa? Está muerto. ¿Qué importa?
¿Sabes lo que significa tener una reputación como la mía?
Tienes que ser el mejor y enfrentarte al mejor.
O nadie te contratará.
Preferiría estar sin dientes y haberme enfrentado a Billy.
Le he seguido dos años para matarle. ¡Dos años!
Lincoln, Willow Springs, Santa Fe...,
La Mesilla...
Y no lo he encontrado.
Bah.
¡Cómo me gustaría matar a ese Pat Garrett,
a ese gran cobarde!
Siento haberte dado esa mala noticia, Slade.
Bien. Después de comer, me pondré en marcha.
¿Hacia dónde vas?
Al territorio de las cuatro esquinas.
Bien. Voy a cultivar un trozo de tierra.
Puede que cabalgue contigo. Nada me retiene en Nueva México.
Usted elige, señor McCloud.
No importará mucho, coronel Morgan.
Ya va 30 duelos con este, ¿no? -Así es.
¿Quiere retractarse de las acusaciones que me ha hecho
en su periódico? -No.
Está bien, Matt.
A sus puestos. Espalda contra espalda.
Irán andando mientras cuento.
Cuando llegue a diez, giran y disparan.
Uno.
Dos.
Tres.
Cuatro.
Cinco.
Seis, siete.
Ocho.
Nueve, diez.
¡Oh!
Cuando el periódico salga de nuevo, coronel,
llamaremos a esto por su nombre: Asesinato.
He dejado disparar primero a su padre.
Le he dado una buena ventaja.
¿De verdad? Era editor de un periódico, no un pistolero.
Entonces no debería haber escrito sobre mí. Se lo advertí.
Continuaré con la lucha de mi padre.
Imprimiré la verdad sobre quien intente impedir
que este territorio sea anexionado al Estado de Texas.
¡Este pueblo tiene derecho a votar lo que quiera!
Señorita McCloud, entienda una cosa:
Nadie reclamará este territorio ahora que lo he colonizado.
Esto era un sitio salvaje y ahora es rico porque yo lo he hecho así.
Cada novillo está ahí porque yo lo he llevado.
Mi sudor y mi dinero, la mejor parte de mi vida
la he pasado haciendo rico este territorio.
Ahora que ya lo es, si Texas cree que se lo puede llevar
simplemente pidiendo a una panda de estúpidos
que se lo den votando, ¡se equivoca!
¡Esto es un imperio!
¡Mi imperio! Y pretendo que lo siga siendo.
Sí, ¡un imperio para sus asesinos y forajidos!
Adiós, señorita McCloud.
Yo me ocuparé de todo, señora.
Ayúdenme dos de ustedes a llevar el cuerpo a la funeraria.
¡Que nadie toque a Matt hasta que yo lo diga!
Pues dígalo.
El chico no va armado, Jardine.
Además, es un amigo mío.
¡Bueno, Jack Slade! Cuánto tiempo sin verte.
Sí, desde Dodge City.
Ibas a dispararme por la espalda, pero fui más rápido que tú.
Aún llevo tu bala debajo de una costilla,
pero así son las cosas.
Estábamos en lados diferentes de la cerca.
No queda resentimiento, ¿verdad, Slade?
No hay resentimiento.
Este es Bill Antreen.
Bill, él es Ace Jardine. Hola.
Muy bien. ¡Vosotros, adelante!
Como es amigo de Slade, le daré un consejo:
no se ponga del lado de Ellie McCloud.
Mire, señor,
creo que la familia tiene derecho a sus muertos.
Eso no significa que esté de su lado.
No estoy interesado en su lucha. Espero que así sea.
El coronel Jeff necesita pistoleros, Slade, y paga muy bien.
Si piensas quedarte, podrías presentarte a él.
Buena idea.
Lo tuyo es incomprensible, Bill. ¿Cómo le desafías sin revólver?
Te habría disparado nada más fijarse en ti.
No me he parado a pensar, una mala costumbre.
Oye... Mira eso.
"Aviso de votación".
"El gobierno de EE. UU. autoriza una votación libre...
e imparcial el lunes 26
para decidir la anexión o no de este territorio a Texas".
"Las cabinas se situarán por todo el territorio
bajo la supervisión del teniente Paul Nash
del ejército de los EE. UU.".
"Se pide el voto de todos los ciudadanos".
Esto me ha decidido: Me uniré al coronel.
Supongo que tú te dirigirás hacia tu granja.
Ajá. Tan pronto como pueda comprar una carreta y provisiones.
Lo resolveré en dos días. Bien.
Ya nos veremos.
Ah, sobre esa costumbre tuya,
olvídala...
y cómprate un revólver.
El coronel no se detendrá por esto. ¿Por qué no lo moderas un poco?
Es la verdad y la publicaremos.
Estoy contigo, pero no quiero que te pase nada.
Buenos días, señora.
Esperaba encontrarle de nuevo
para mostrarle mi agradecimiento por lo que hizo el otro día.
Siento que tuviera problemas con Ace Jardine.
No se preocupe, señora.
Estoy...
Estoy intentando localizar la casa de Garrett, es mía.
Pero nadie en el pueblo parece querer informarme.
Quizá tengan miedo. ¿Por qué?
Porque tienen miedo...
Por eso no quieren involucrarse. Le diré por qué.
Algunos de los hombres del coronel Morgan viven allí.
Se hizo con todo hace unos años.
Ha estado desierto tanto tiempo que pensaron que nadie lo quería.
Se mudarán. Vaya. Eso me sorprendería.
Ahora que tiene un rancho por aquí,
estará interesado por la votación.
No. No puede quedarse imparcial.
Debe estar en un lado u otro. Solo quiero estar tranquilo.
Bien, deme la dirección.
Haré más que eso.
Acompáñeme y le enseñaré el mapa.
Muchas gracias, señora.
Jericho, no puede ser.
Está enterrado.
Tengo que llamar a Pat Garrett. ¡Espera!
Si Bill está vivo, Pat Garrett lo sabrá.
¿Qué?
Era amigo de Billy.
Le conocía como su propio hijo.
Pudo haber matado a otro hombre, el que está enterrado.
En ese caso es culpable por ayudar a un forajido.
Pues tú lo hiciste en una ocasión.
Sí, ayudé a ese chico una vez, pero nunca lo volvería a hacer.
Eso sería un error.
Cuando ayudaste a ese chico, tenía tres cosas que me asustaban:
dos revólveres y la mirada de un hombre buscando pelea.
Hoy no he visto ninguna de ellas.
Eso no significa que no sea peligroso.
No, claro que no.
Pero significa que ya no busca problemas.
Jericho, siempre has dicho que Pat Garrett era bueno.
Si ayudó a Billy es porque tiene una razón muy poderosa.
Sarah, Billy ha asesinado a 21 hombres.
Y tú eres el ministro de Dios.
Tu tarea es salvar almas, no conducirlas al patíbulo.
Quizá Dios ha permitido a Billy este indulto.
Y Dios esté mostrándome mi deber. Puede que sí.
Puede que sí, Jericho.
Pero antes de hacer algo precipitadamente, hablaré con él.
¿Con Billy? No, Jericho.
Con Dios.
Buenos días.
Buenos días.
Soy el reverendo Jericho Jones, mi esposa Sarah.
Encantada.
¿Qué tal, señora? -Venimos a presentarnos.
¿Podría sacar un artículo sobre los servicios del Evangelio?
Estaremos en el pueblo cuatro domingos.
Con mucho gusto.
No ha venido un pastor por estas tierras desde que estoy aquí,
y de eso hará 15 años. -Las ovejas descarriadas
no han encontrado su pastor.
Nos vendrá bien un poco de religión.
Irá bien un poco de música en la reunión.
Yo tocaré y mi amigo cantará.
Tiene una tienda en esta calle.
Cree que todos tienen talento.
Cuando salga mañana el diario,
habrá una nota de la reunión en primera página.
Gracias. Muchas gracias.
Nos encantará verles en nuestros servicios.
Dígame, ese joven que acaba de salir,
¿vive hace mucho en el pueblo?
¿Se refiere a Bill Antreen?
Llegó hace una semana.
Hay algo extraño en él.
¿Usted le conoce?
Pues sí...
Yo... Conocemos a tanta gente
que Jericho a veces los confunde.
Bien. Bueno, nos veremos.
Adiós, gracias. Hasta luego.
Ya nos veremos. -Gracias.
Escalera.
Bueno, yo doble pareja.
¡Para la vejez de Tonya!
No durarás tanto tiempo si no te apartas de mí.
Eres gafe. -¿Y para qué me has traído?
Oh. ¡Calla y tráenos café!
Me reservo.
Yo abro.
Yo voy.
¿Cartas?
Dos.
Dame tres.
Apuesto 20 más, Slade.
Dame tu dinero, Tonya. -No te lo doy.
¡Vamos, dámelo ya!
Gracias.
Me gustaría coger todas esas cartas y tirártelas a la cara.
¡Gringo despreciable! -Bien, yo no voy.
Oh, me has ganado. -Desgraciado, infeliz.
¡Eres un cerdo, muerto de hambre!
¡Un cerdo! -Menudo genio tiene la chica.
¿Qué te parece Tonya?
Apuesto a la chica contra lo que has ganado.
(TONYA) Sois todos unos cerdos.
Sucios perros.
¡Y tú eres el peor de todos los cerdos!
(RÍEN)
Para nada los necesito.
(Trote de caballo)
(Relincho)
¿Dejas que se salga con la suya? -Ya volverá.
Siempre lo hace.
¿Qué te decía?
Hola, Bill.
Veo que no has seguido mi consejo, sigues sin revólver.
¿A qué vienes por aquí?
A instalarme, este rancho me pertenece.
El coronel no me ha dicho nada sobre esto.
Aquí tienes el documento firmado por el propietario legal.
Me lo quedo, creo que mientes.
Ya les has oído.
Este rancho le pertenece, vamos.
¡No te quedes ahí, Tonya! Coge todas tus cosas.
Nadie obedece tus órdenes, ¿por qué yo?
Vamos.
Estamos en paz, Bill.
¡Slade,
esta será la última vez que te metas en mis asuntos!
Él lo ha querido. Ponedlo sobre su caballo.
No me importa qué ha pasado, no debería haberlo matado.
Jardine era mi mejor pistolero. Mire, coronel,
cuando un hombre intenta dispararte,
o le tumbas para siempre
o le das la oportunidad que lo haga por la espalda alguna vez.
Jardine ya lo intentó una vez.
Se habría evitado de no ayudar a Antreen.
Es el propietario. ¿Qué más da? Yo lo uso.
Sáquelo de aquí.
Usted es el jefe.
No lo olvide, señor Slade.
Ocúpese de eso cuando metamos el ganado.
¡Picutt!, averigua qué ranchos usará el Ejército
como lugares para votar.
Recuerda a los propietarios lo que pienso.
Y diles a los rancheros que no se acerquen a las cabinas.
(Música suave)
(Puerta abriéndose)
Pero ¿qué haces? Es que tenía hambre.
¿Sueles comer a oscuras?
No quería molestarte. Gracias.
¡Puedo pagar lo que cojo! Lo sé.
Te olvidas de esto.
¿Cómo te llamas? Me llamo Tonya.
Tonya...
¿Y dónde vives?
Oh, ya veo.
Tonya, siento que mataran a Jardine,
pero no puedes quedarte aquí. No he pedido quedarme.
Come lo que quieras.
Cuando acabes, encontrarás un caballo en el establo.
Y te agradeceré que lo dejes en las caballerizas del pueblo.
¿No trabajas para el coronel Morgan?
No.
¿Y cómo sabes dónde dejar el caballo?
Los ladrones de caballos tienen la costumbre de acabar mal.
¿Cuánto tiempo te quedarás?
El resto de mi vida, espero.
No será mucho tiempo si no trabajas para Morgan.
Me arriesgaré.
¿Te gusta mi vestido?
Sí, es muy bonito.
¿Quieres que baile para ti?
No, en otro momento.
No olvides lo del caballo.
Buenas noches.
(TONYA TARAREA)
No, quédate donde estás.
El suelo está limpio.
Ya está.
Venga, siéntate.
Tengo el desayuno preparado.
Está bueno, ¿verdad? Ajá.
Pero no te puedes quedar, ¿eh?
¿Por qué no?
Soy buena cocinera y ama de casa. No quiero tener problemas.
No tenías miedo de eso anoche.
Ni esta mañana. No quiero problemas.
Más vale que te vayas a casa.
No tengo casa.
No tengo a nadie.
¿No puedes trabajar en el pueblo?
Todos saben que he cocinado
para los hombres del coronel Morgan.
Por favor, señor Bill, trabajaré mucho y estaré callada.
Está bien, puedes quedarte.
Hasta que piense en otra solución. Gracias.
Hola, Jack.
Buenos días.
Ya he desayunado, pero si te apetece café.
No tengo tiempo.
Tengo malas noticias.
Tendrás que marcharte.
El coronel te ha creado problemas esta mañana, ¿eh?
Nadie crea problemas a Jack Slade.
Digamos que...
está enfadado contigo. ¿Y qué puedo hacer yo,
pedirle permiso para instalarme en mi rancho?
Saldrías mejor parado. Tú sabes que me pertenece.
He alquilado mi revólver al coronel,
me paga para ver todo a su manera.
Es una lástima que estemos en lados opuestos,
pero es así.
Me lo pensaré.
No tardes mucho.
(Música suave)
Buenos días, Ben. -Hola, toma tu diario.
¿Qué tal un poco de música?
¿Qué tal, primero, un poco de café?
Tiene que ayudarnos, reverendo. Estamos aquí desde hace 12 años.
Mi marido no es un cobarde.
Pero casi le matan por colocar una cerca en nuestra tierra.
Dice que no puede luchar contra ellos, tendremos que irnos.
No tenemos ley, reverendo.
Tampoco nadie a quien pedir ayuda.
Estamos perdidos.
Haré lo que pueda.
Gracias, reverendo.
¿Otro caso? El quinto de hoy.
Sarah, tengo que hacer algo.
Son gente indefensa, buena gente y vienen a pedirme ayuda.
Querido, ahora escúchame.
Esto es una guerra, guerra de pistolas.
Y solo puede resolverse con pistolas.
Limpiar este pueblo no es tarea de un predicador.
Lo que necesitan es un pistolero, un asesino.
Pero no conocemos a ninguno.
Tú no podrías.
Jericho, nadie podría hacerlo solo.
Un hombre solo no puede contra todos.
David ganó a Goliat. ¿Tú no se lo pedirías?
Se lo pediría ahora mismo si supiera que hacía lo correcto.
Podría significar su vida y la tuya.
Mi vida es una oración a Dios.
La suya, una deuda con Dios.
Sería un intercambio justo
para la destrucción de ese malvado.
Me lo pensaré un poco.
Haz que suene, Ben.
(TOCA "OH, SUSANA")
(Palmas)
(Música de intriga)
¡Ellie!
¡Ellie McCloud!
Veo que ha recibido su ejemplar del "Bugle", coronel Morgan.
Sí, señorita.
Aquí tiene a su repartidor.
¡Ben!
¡Oh!
Oh.
Oh.
Oh, Ben.
He intentado entregarlos, Ellie.
Lo he intentado.
Le llevaré dentro, Ellie.
Ha sacado la última edición de su "Bugle".
El "Bugle" saldrá la semana próxima como siempre.
He esperado mucho para conocerte, Morgan.
Para usted, coronel Morgan, predicador.
No doy títulos a chacales.
He oído ese nombre antes, dicho con miedo por los débiles.
Con disgusto y desprecio por los íntegros.
¡He oído decir que no hay ley, solo Morgan!
Se equivocan.
Hay una ley, hay una ley más poderosa que la tuya
o la de los tuyos: La ley de Dios.
Has preferido desafiar esa ley.
Tú y los de tu clase sois una plaga
ante los ojos de Dios y del hombre.
¡Atacando a débiles, escondiéndose detrás de pistoleros!
¡Se lo advierto, Morgan...! ¡No, no!
¡No!
¡Picutt!
Tiene valor, reverendo,
pero mantenga la nariz fuera de la política.
Por favor, llévelo a la otra habitación.
El doctor llegará enseguida. Sí, señora.
Debe haber algo que usted pueda hacer para parar estos ultrajes.
No tengo autoridad para establecer la ley
en este territorio.
Aun así, protegeremos a la gente que venga a votar.
Predicador, la gente tiene miedo de venir a votar.
La libertad para vivir sin miedo
es el tesoro más preciado del hombre.
Y McCloud lo ha demostrado. Tal vez, pastor.
No tiene sentido que hombres como nosotros nos enfrentemos
a las pistolas del coronel o de Slade.
¿Por qué no se va del pueblo hasta después de la votación?
Mis hombres la escoltarán hasta cruzar la frontera.
Aprecio su ofrecimiento, pero no puedo aceptarlo.
Los McCloud somos tercos como una mula.
Estaré en mi campamento. Gracias.
Usted olvide este problema y relájese un poco, Ellie.
Vendré más tarde a ver cómo va lo de Ben.
Si hubiera alguien, alguien que tuviera
el valor de enfrentarse a esos asesinos...
Un David que venza a Goliat.
Ellie...
Hay algo que debería decirle sobre Bill Antreen.
(Llaman a la puerta)
¡Adelante!
Oh. Buscaba al señor Antreen. ¿No vive aquí?
Sí.
Yo también vivo aquí.
¿Para qué quiere ver a Bill?
Prefiero decírselo a él, si no le importa.
No está aquí.
Esperaré.
¡Bill!
¡Cuántos has tardado! Te he echado de menos.
Me alegro de verla, señorita McCloud.
Trae un poco de café, por favor.
Pónselo tú mismo.
Siento que esto haya pasado.
Tonya está solo hasta que...
No tiene que darme explicaciones ni pedir perdón.
Mi impresor ha sido golpeado por Morgan y sus hombres
al intentar repartir los periódicos.
He venido aquí para hablar con usted
porque me lo ha sugerido Jericho Jones.
¿Y qué le ha dicho sobre mí?
Me ha indicado que usted era el hombre adecuado
para enfrentarse a esos pistoleros.
¿Y nada más? No.
Se ha equivocado.
Ya se lo dije, no me pondré de ningún lado.
¿Es por... porque Jack Slade es amigo suyo?
Un hombre como Slade no tiene amigos.
De hecho ha venido esta mañana para avisarme
que me vaya de mi rancho antes de que venga a matarme.
Entonces usted está involucrado, le guste o no.
Bill, la gente de aquí está desorganizada, necesitan un líder.
Usted ha demostrado que no tiene miedo.
Si piensa quedarse aquí, tendrá que luchar.
Pero ¿por qué hacerlo solo?
Señorita McCloud, puede que no quiera luchar.
¿Quiere decir que permitirá que lo echen de su propia casa?
Aún me lo estoy pensando.
Muy bien, señor Antreen.
Siento mucho haberle molestado.
No entiendo por qué el reverendo pensó que la gente le seguiría.
Recoge tus cosas, te llevo al pueblo.
No quería que te enfadaras, Bill.
No lo haré nunca más. No tendrás la ocasión.
Esa mujer... ¡La odio!
No es buena para ti, Bill.
Con sus vestidos elegantes y tan presumida...
Ella es una dama, si te molesta.
¡No!
¡Conozco a las de su clase!
¡Ni te escupiría si no quisiera algo de ti!
¡Recoge tus cosas!
Oh.
Ah, señor Antreen.
Deseo hablar con usted.
Estoy ocupado, predicador.
Esto es muy importante.
De acuerdo.
Espera aquí, Tonya.
Veo que no lleva revólver. Sí, tiene razón.
Billy el Niño sí llevaba. Está muerto.
Y esperaba darle las gracias por dejar que así fuera.
Se lo debe agradecer a Sarah, yo le habría delatado ya.
Lo habría comprendido, Jericho.
Le he decepcionado desde que era un niño, ¿verdad?
Sí, así es, Billy.
Sabe que, aparte de Pat Garrett,
usted es el único hombre en el que confío.
Usted solía decirme, en nuestra granja, que sería un buen médico.
Dijo que tenía los ojos y las manos para ello. ¿Recuerda?
De eso hace mucho tiempo ya. No lo he olvidado nunca.
Billy...
Cuando te ayudé hace años, eras demasiado joven para entender
que ningún hombre puede aplicar la ley por su cuenta.
Valía la pena salvarte.
Pero te diré una cosa: he cambiado de opinión.
Ahora escúcheme, Jericho.
Usted cree que no se lo agradeceré,
que maté porque me gustaba.
Se equivoca.
Yo salí tras el hombre que mató a mi mejor amigo.
Es lo único que intentaba.
Y me encontré con que tenía reputación y un buen precio.
tuve que seguir o hubiera acabado muerto.
No lo supe al principio,
pero me di cuenta de que no hay marcha atrás.
La forma de avanzar es sobre los cuerpos
de los que se creen más rápidos que tú.
Y me levanté una mañana con la idea
de que solo dejaría de matar matándome a mí mismo.
¡Así que desaparecí! Y es así como quiero que sea.
Billy el Niño está muerto.
¡Y Bill Antreen no tocará nunca un revólver en toda su vida!
Es extraño, Billy,
pero nuestro destino no siempre está en nuestras manos.
¿Qué quiere decir con eso?
Te pido que cojas el revólver.
Está loco.
Sé que sonará ridículo, sobre todo después de lo que has contado,
pero quizá sea la voluntad de Dios.
Quizá has llegado aquí para esto.
Déjelo. ¿Sabes lo de McCloud?
Cállese. ¿Sabes lo que hacen?
¡Jericho, no me haga esto a mí!
Le he dicho que he acabado con las pistolas,
quiero vivir como un ser humano, no como un animal.
¿Sabe lo que ha sido mi vida hasta ahora?
La clase de soledad que se siente y te golpea las tripas
hasta querer dispararte en la cabeza.
¿Sabe qué es estar sentado en un risco,
hambriento, frío, miserable,
mirando las ventanas donde hay hombres en paz con sus hijos
y sus mujeres poniendo la comida en los platos
y los críos alborotando sin miedo ni malos recuerdos del ayer?
¿Lo sabe?
Los pobres colonos tienen más que cualquier fuera de la ley.
Todas esas noches solo buscando donde no ser reconocido...
Solo pensaba en escapar, tener una casa, una mujer y un hijo.
Esta es mi oportunidad, ¡quizá la única! Y usted...
usted no me la puede arrebatar.
¿Lo reconoces?
Los cogí de tu tumba para usarlos
como un símbolo del demonio en mis servicios.
Pero ahora, Billy, los puedes usar para el bien.
No lo haré. ¡No!
Tan pronto me los ponga estaré acabado.
Si Slade no me puede, lo hará la ley.
¡O habré vuelto donde estaba antes, lo que aún es peor!
Lo he esperado toda mi vida.
Bien, cójalos y diga quién soy, ¡pero que no tocaré un revólver!
Un hombre debe enfrentarse a sí mismo.
Ahora estás en ese punto.
Es un deber luchar contra la tiranía y la opresión.
Y la gente de esta comunidad son como niños encerrados
que piden ayuda.
¡No les puedes dar la espalda!
Sí puedo, esta no es mi lucha.
No soy un loco como Ben, ni un mártir como McCloud.
Deláteme si quiere, pero no espere que renuncie
a todo lo que he deseado en mi vida
por salvar a esos hombres de este pueblo
que no han tenido las agallas de librar ¡sus propias batallas!
De acuerdo, Billy.
Como tú quieras.
Pero ven a la reunión del domingo, es todo lo que te pido.
Toma.
Esto te servirá hasta que encuentres trabajo.
Tengo dinero.
Bueno, hasta el domingo. ¿Por qué el domingo?
El señor Jericho te espera.
¡Escuchabas!
No tengas miedo, no se lo diré a nadie.
Si no, te matarían.
Y yo te quiero vivo, Billy el Niño.
No podrás dejarme fácilmente ahora que he decidido quererte.
"Vete".
(Música de órgano)
(CANTA EN INGLÉS)
Buenos días, señor. Buenos días, señorita.
No tenía la esperanza de verle por aquí.
Pero me alegra que haya venido, Bill.
Como ministro del Evangelio, me encuentro dividido
entre las enseñanzas de Dios y las necesidades del hombre.
Ambas son necesarias.
Así que he decidido hoy
dedicar mis servicios al problema de esta comunidad.
Este es un territorio sin dios y sin ley,
pero... tenéis el poder
de cambiar eso mañana en la votación.
(MURMURAN)
Ahora mismo
ha pasado un hombre por el pasillo.
Y he visto el miedo en los ojos de cada uno de vosotros.
¿De qué tenéis miedo, de su poder, de su tiranía?
A la tiranía no se le combate con facilidad.
Estas no son palabras mías.
Son las palabras de Thomas Payne en Valley Forge.
Esos hombres murieron
para que vosotros disfrutarais de la libertad,
para que vivierais sin miedo.
¿Queréis renunciar a la libertad
y caminar a la sombra
de este hombre y de sus pistoleros?
¡El miedo es un veneno mortal!
Alzaos y combatid el miedo,
ese azote del demonio que camina entre vosotros.
Necesitáis el poder de Dios,
¡y nadie ni nada podrá contra vosotros!
Recemos.
(Disparos)
Están disparando.
¿Qué está pasando?
(Voces)
¡Salgamos!
La tienda está a punto de ceder.
(Continúan disparos y voces)
(Risas)
¡Están destrozando el periódico!
¡Que no quede nada en pie!
(Cristales rotos)
(Disparos)
La llevaré dentro.
Morgan, nada me daría más placer que arrestarle,
a usted y a sus hombres, y eso puede pasar en cualquier momento.
He construido este pueblo y lo destruiré si me parece.
Y eso va también por el resto de las tierras.
Ya no más. Acabo de recibir órdenes de mi comandante
para establecer la ley marcial. -No habría gente aquí sin mí.
Ellos harán lo que yo diga, con o sin ley marcial.
No tiente a la suerte.
Si hay alguna alteración del orden por aquí, pediré refuerzos.
¡Y le consideraré responsable!
¡Eh, Picutt!
No podemos contra el Ejército.
Mi primo Águila de Guerra sí puede. -Llámale.
Dile que tenemos muchos rifles para sus guerreros.
Podría...
Podría matarlos con mis manos.
Pero no puedo luchar contra todos, no puedo.
Ni siquiera tengo el periódico para combatirlos.
¿De veras es tan importante?
Oh. Es más importante que cualquier otra cosa en el mundo.
Usted podría, sé que podría.
He hablado con Jericho esta mañana
y me ha dicho que era el más rápido con un revólver.
Y que con Slade y Morgan lejos de aquí,
la gente no tendría miedo de venir al pueblo a votar.
¿Por eso ha jugado conmigo?
¿Pensaba que era la única forma
de conseguir mis armas para matar por ustedes?
No... ¿Por qué no se sincera conmigo?
Muy bien, ¡como quiera!
Solo una cosa justificaría la muerte de mi padre:
la anexión de este territorio a Texas.
Y haría cualquier cosa para ello.
Tonya tenía razón.
Me dijo que ni me escupiría si no me necesitara.
Ellie, se acabaron los problemas.
El teniente declara la ley marcial.
Es demasiado bueno para ser verdad.
Lo ha dicho Morgan. Señorita McCloud,
parece que ha estado perdiendo el tiempo conmigo.
(Sollozos)
¿Qué ha pasado?
Slade... ¿Por qué?
Vine para esperarte.
Apareció Slade y quería quemar tu cabaña, intenté impedirlo.
Estás loca, Tonya.
Sí, Bill.
Estoy loca.
Espera, voy a por agua.
Sí, Bill. Espero.
Vaya, Billy.
Siempre te encuentro en los sitios más extraños.
Maldito hijo de... Calla, Tonya.
Te advertí que te fueras, deberías haber hecho caso.
No tenías por qué quemarla, Slade.
Pensaba marcharme, lo había decidido.
Iba a vender mi equipo y la carreta mañana.
Billy, lucha ahora, yo no quiero que te vayas.
Si le matas, el predicador se alegrará.
Te lo dije, Tonya, no quiero meterme en problemas.
Tú ves... ¿Ves lo que me han hecho?
¿Y qué puedo hacer?
Matarle. Pero no llevo revólver.
Te daré uno.
Lo que sea
por complacer a la dama.
Ningún hombre vivo desafía a Jack Slade
y sobrevive.
Había un hombre, Billy el Niño.
No se hubiera parado delante de este gringo.
¡Calla, Tonya!
Nunca vuelvas a decirme eso.
He buscado a Billy el Niño.
Murió antes de demostrar que era más rápido que él.
Quizá tengas razón.
Billy no es un hombre.
Tú pegas a las mujeres, pero él...
es un cobarde.
Quizá pueda llevarme al pueblo, señor Slade.
Claro, Tonya.
Hasta luego.
No tardes en vender tu equipo.
(Gritos y disparos)
(Puerta)
No me gusta nada, Jericho.
¿Y el resto de las ratas del coronel Morgan?
Esto está demasiado tranquilo.
No quieren luchar contra el ejército.
Han declarado la ley marcial.
Ojalá aparezcan esos soldados. Nadie votará mientras no vengan.
Ya vendrán.
(Disparos y gritos)
(Gritos)
(Algarabía)
(HOMBRE) ¡Es injusto!
(Trote de caballo)
He encontrado al teniente tirado en el camino, a las afueras.
Antes de morir, habló de una emboscada de los indios.
Todos están muertos.
Hace años que no teníamos problemas con los indios.
Quizá el coronel Morgan sepa por qué los indios quieren guerra.
Usted no se habría atrevido a aterrorizar al pueblo
sin saberlo.
(Algarabía)
-¡Quietos todos!
Quietos, he dicho.
Se cierra la votación.
No quiero oír más quejas.
Si no les gusta lo que pasa en este territorio, pueden irse.
Se lo comunicaré mañana al ejército.
Sois unos cobardes. No comprendéis lo que perdéis.
Pasarán años antes de que rompáis con esta tiranía.
Está malgastando saliva, Ellie.
Está bien. Vuelvan a sus casas.
Un momento, Morgan.
Esta gente tendrá su oportunidad de votar.
Levante las manos.
¡Todos ustedes!
Y no intenten engañarme.
Creo que va muy en serio.
Si piensa comenzar a disparar de verdad, amartille las armas.
¡Jericho!
No.
No.
¡Jericho!
No.
¡No!
No. (LLORA)
Acaba de morir, señor Slade.
Era el ministro de todos.
Los revólveres que llevaba no los había tocado nunca.
Los cogió de la cruz que había sobre la tumba
de un famoso forajido que una vez fue su amigo.
Usted sabe que ese forajido era Billy el Niño.
¡Pero Billy el Niño no está muerto!
¡Ha venido para reclamar sus revólveres, señor Slade!
Estoy aquí, Slade.
Está bien, Billy.
Ya tienes al hombre que ha matado a tu amigo.
Enfunda las armas. Necesito a un hombre como tú.
Aquí yo soy la ley.
Ven conmigo y serás libre.
Desenfunda, Morgan.
Billy, somos cinco contra uno. ¡Desenfunda!
¡Ah!
(Disparos)
Pero ¿a qué esperáis?
¿No es lo que queríais? ¿Eh?
Adiós, Jericho.
¡Billy!
¡Billy!
¡Billy, Billy, Billy!
Llévame contigo.
¡Billy!
"Algunos dicen que Billy el Niño murió en un tiroteo con Garrett".
"Otros juran que esta historia es verdadera".
"Pero todos creen que fue el hombre más rápido de todos los tiempos".
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