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LA IMAGEN
Adaptado de la novela de Jean de Berg (Catherine Robbe-Grillet)
1. UNA NOCHE EN CASA DE X
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Cuando volv� a ver a Claire, por primera vez el verano siguiente,
... fue en una fiesta dada por... digamos por... uno de sus "ex", en la Place de la Concorde.
Todo el verano hab�a sido maravilloso, pero esa noche era particularmente bella.
Iba s�lo, como de costumbre.
Normalmente, detesto los c�cteles literarios...
- Jean - �Hola! - como cualquiera que suela asistir a ellos.
Si uno es capaz de respetarse a s� mismo.
Hab�a venido s�lo trayendo un corto relato.
Un relato que, aunque corto, se me resist�a a poderlo acabar.
Aunque para ser honesto....
debo de confesar que estaba encantado de hallarme de nuevo entre los seres vivos.
-�C�mo est�? - �Y usted? - Bien
Con permiso
Lo que me asombr� m�s al ver de nuevo a Claire es que no hab�a cambiado nada.
Me parec�a que la hab�a visto la noche anterior,
cuando en realidad hac�a casi dos o tres a�os.
Quiz�s m�s.
- �Est� sola? - Podr�a ser
Saludaba a los dem�s, evitando meticulosamente el meterme
en esa charla tan peculiar, tan t�pica en esa clase de fiestas.
Recuerdo que entonces me fij� en alguien, a quien hab�a intentado evitar.
Iba vestida toda de blanco.
Creo que entonces me caus� una impresi�n muy distinta,
a la que causa una hermosa joven, que uno encuentra en una fiesta.
La joven del vestido blanco y Claire eran amigas. Eso era obvio.
Pero detr�s de eso, parec�a haber alguna extra�a relaci�n entre ellas.
Una cierta electricidad. Aunque nunca hab�a o�do que a Claire le interesasen especialmente las chicas.
De todas manera, se pod�a notar claramente que algo tramaban entre ellas.
�Hola!
�Qu� haces saludando desde lejos?
Buscando cosas inteligentes que decir a una invitada tan deliciosa.
Eso no debe de ser muy dif�cil para t�.
- �Qui�n es esa chica del vestido blanco? - No s� nada de ella.
Vino con Claire. Supongo que es una amiga de ella.
Lo gracioso del caso es que no he podido hablar con ella dos palabras, en toda la noche.
Recuerdo claramente la mirada que Claire le dirigi�:
es la mirada del que contempla la exitosa pel�cula que acaba de dirigir,
y cuyo argumento no puede causarle ninguna sorpresa.
- Me encanta saber de t�. - Luego cuando estaba a punto de irme...
- Te llamar� - Jean...
- S� - si quieres...
podemos tomar luego una copa y olvidar esta horrible fiesta.
- Bien - As� podr�s conocer a Anne.
- �Anne? - �Anne! Aqu� la ves.
Es muy bonita.
- �Y qui�n es? -�Oh, s�lo una joven modelo!
- �Y? - Bueno, me pertenece.
Tres men�s, por favor.
�Es hermosa, verdad?
- S�, mucho - Es muy hermosa.
Puedes tocarla, si quieres. Y tiene una boca muy hermosa.
Suaves y adorables labios.
Suaves y adorables labios, de los que conocen.
Y muy profundos. D�jale que te los vea
�Qu�date as�! Alg�n d�a te ense�ar� tambi�n algunas fotograf�as.
II - LAS ROSAS EN LOS JARDINES DE BAGATELLE.
Claire hab�a quedado en verme al d�a siguiente.
Por lo que sab�a hasta ese momento, no estaba seguro de si estar�amos solos
.. o con su joven amiga.
Supon�a que pasar�amos la tarde juntos, en los jardines de Bagatelle:
el jard�n de rosas m�s hermoso que hay en el mundo.
Insisti� en querer ense��rmelo personalmente.
Claire era una mujer asombrosa y probablemente m�s interesante que su amiga.
Pero, contrariamente a su amiga, nunca hab�a conseguido atraerme en absoluto.
Al principio eso me preocupaba,
pero luego pens� que su impecable educaci�n
y su manera tan perfecta de hacer las cosas,
hacia imposible poder convertirla en una potencial conquista.
Posiblemente necesitaba creer que hubiera algo vulnerable en ella,
para poder suscitar en m� el deseo de vencerla.
Claire estaba esper�ndonos en el coche.
Los modales de Anne me recordaban la conducta que se ense�a en una escuela de jovencitas.
Tuve tiempo de preguntarle a la joven algunas cosas intrascendentes,
pero la �nica respuesta que obtuve fue "S�, se�or"; "No, se�or"...
... o "No lo s�, se�or", como si fuera una ni�a.
ESTACIONAMIENTO RESERVADO A LOS VISITANTES DEL PARQUE DE BAGATELLE
En vez de mostrarnos una flor tras otra,
Claire prefiri� ense�arnos las variedades que m�s admiraba.
Conoc�a exactamente cu�l era cada una de ellas.
Despu�s de un largo recorrido, llegamos al lugar menos frecuentado del parque.
PROHIBIDO PISAR EL C�SPED
�Date la vuelta!
�Vamos, r�pido!
Ahora, ac�rcate.
M�rala.
-Tiene unas manos preciosas. - S�
Le gusta hacer esto, �sabes? La excita.
Te lo puedo probar, si quieres.
La mas leve provovocaci�n la pone h�meda. �No es cierto, peque�a?
Est� bien. �Ya basta!
�Coge la flor y tr�ela aqu�!
Bien, �a qu� est�s esperando?
- No est� permitido. - Nada de lo que me gusta est� permitido, Anne.
- T� lo sabes. - Tiene muchas espinas.
S�lo ser�n unos ara�azos.
Muy bien. Ves c�mo no ha sido tan dif�cil.
Eso s�, vas a ser castigada s�lo por haber dudado un segundo de m�s.
- �Qu� est�s planeando? - No lo s�, pero ser� castigada delante de t�.
- �Alguien viene! - Muy bien. Trae la flor.
- Perdone, �qu� hora es, por favor? - Las diez y media.
Continuamos nuestro paseo.
Anne iba en medio con la rosa entre sus senos,
para que nadie pudiera darse cuenta de su falta.
Pronto llegamos a un parterre de c�sped, de maleza m�s densa,
alejado del resto de los jardines y completamente desierto.
Como all� no hab�a flores, cre�mos que podr�amos tener m�s intimidad.
�Aqu� estaremos bien!
No, no te sientes.
Debes guardar lo que has robado. La rosa debe permanecer oculta.
- Puede echarla en cualquier parte. - Ser�a una pena perder una flor tan bella.
S�... No... No s�
Es muy sencillo, debes ocultarla en alguna parte, en tu propio cuerpo.
�Ven aqu�! �Lev�ntate la falda!
�Lev�ntate la falda!
Debes de levantarla un poco m�s. �R�pido!
�Un poco m�s! �M�s!
Bueno, �qu� te parece?
El conjunto que forma con sus medias es particularmente excitante
Lo que debemos hacer es sujetar el tallo con las liga de sus medias,
y los p�talos junto a su entrepierna,
as� las espinas sujetar�n la flor.
S�lo si ella permanece de pie inm�vil.
Ella lo har� bien.
Voy a quitarle todas las peque�as espinas.
As� no te har�n da�o.
�Ah, me olvidaba! Debe de ser castigada. �no?
Separa bien tus piernas y no te muevas. Te va a doler.
Ac�rcate m�s
Por favor. Por favor no. Te lo ruego.
�Por favor! �No!
�No te muevas!
�No, por favor!
�Por favor, no, no!
As� queda hermosa, �no?
Magn�fico
Dir�a que hasta parece un s�mbolo surrealista.
Puedes bajarte la falda
III. DEMASIADA AGUA Y SUS CONSECUENCIAS
�Sientes a�n los p�talos entre tus piernas?
�Es una sensaci�n agradable? �No puedes contestar?
S�, me agrada. Tengo que...
- Necesito pararme un momento - No, no puedes.
Lo primero que ten�as que hacer es no beber tanta agua.
No sab�a a�n hacia donde nos llevaba Claire.
Al fin llegamos a un sitio que parec�a m�s silvestre y natural,
con �rboles de gran tama�o y hojas ca�das por el suelo.
- Este es el lugar perfecto, �no crees? - Depende de para qu� quieras usarlo.
Para la jovencita, claro. Necesitaba ir al ba�o.
No, no necesito ir.
�Qu� quieres que hagamos? Nos gustar�a que nos hicieras una peque�a exhibici�n.
No, me hab�a equivocado.
No trates de hacerte la tonta con nosotros. Sabes as� no ir�s a ninguna parte, Anne.
�Anne!
�Hazlo ahora!
�Ag�chate m�s!
Ahora, �va a hacer pip� nuestra peque�ita?
Mea, abriendo bien las piernas.
As� est� bien
Ahora trata de hacerlo todo seguido.
Est�s muy hermosa as�, �sabes?
Bueno, �vas a mear o no, peque�a zorra?
IV. FALSOS COMIENZOS
Pas� m�s de una semana, antes de que volviera a ver a Claire o Anne de nuevo.
Y al octavo d�a, por casualidad iba conduciendo por el Quai Malaquai,
cuando vi a Anne, junto a un tenderete de libros.
Estaba sola y eso me agrad�.
Ella fingi� no reconocerme, lo que debo decir que apenas me sorprendi�.
Pens� que la �ltima imagen que ten�a de ella era la de esa tarde en los Jardines de Bagatelle.
La chica hablaba con el vendedor.
No, no nos queda ninguno.
Mire, s� que tiene lo que busco y me quedar� aqu� hasta que lo consiga.
- No tengo esa clase de libros. - Muy bien, no me ir� hasta comprarlo.
Supe por la manera con la que hablaba con el librero,
que andaba buscando uno de esos libros especiales, que no se exhiben en el mostrador
y s�lo se venden a clientes especiales.
Y sab�a que �se era el sitio adecuado para encontrarlo.
- �Cu�nto es? - Cien francos
Gracias
- �Hola! �Se acuerda de m�? - S�, me acuerdo.
�Eh! Espere un momento
�Mira! No quer�a molestarla. Ha sido algo casual.
- �Qu� es lo que quiere? - Nada.
S�lo conversar un rato.
No tengo ganas de hablar. Tengo que entregar este paquete.
- �A Claire? - Se lo dar� a quien me de la gana.
- No es asunto suyo. - Pero...
�Qu� tenga un buen d�a!
Este encuentro me dej� totalmente insatisfecho.
Pas� los d�as siguientes sin hacer nada.
El tiempo era bueno y pas� parte de mi tiempo concentr�ndome en un art�culo,
que deb�a entregar el pr�ximo mes.
Pero mis pensamientos siempre volv�an a Claire... eh... y a Anne.
No pod�a imaginarme que yo tuviera ninguna clase de poder sobre esa chica.
Pero me parec�a hasta natural el que pudiera gozar de algunos privilegios,
cuando Claire no estuviera presente, despu�s de lo que se me hab�a ofrecido tan liberalmente,
y sin que yo exigiera nada por mi parte.
Entonces, luego de alguna reflexi�n,
comenc� a pensar si lo del otro d�a hab�a sido suficiente.
Tuve que llegar a una conclusi�n negativa.
Entonces supe cu�n equivocado estaba.
Me pod�a re�r de mi propia estupidez.
Porque la conducta de la peque�a Anne no s�lo hab�a sido normal, sino incluso l�gica,
Dada su manera de comportarse, otra cosa no hubiera sido posible.
La situaci�n, en una palabra, no era la que yo pensaba.
Me sent�a aburrido y decepcionado.
Decid�a no volver a pensar m�s sobre ellas dos.
Ni tampoco sobre toda esa absurda historia.
Pasaron tres d�as m�s, pero al cuarto d�a...
- Hola - Hola - �C�mo te encuentras desde la �ltima vez?
- Bien. �Y t�? - Bien
- �Y c�mo est� tu amiga? - �De qu� amiga me hablas?
�Anne! Es la que me presentaste.
�Oh, Anne! La hab�a olvidado por completo.
Si es a Anne a la que quieres ver, puedo arreglarlo en seguida.
Puedo prest�rtela, querido, sin ning�n problema para que le hagas el amor,
si es que te apetece. �A qu� hora quieres que te la env�e?
- �Est�s de broma? - Nunca hago bromas sobre mis amigas.
Gracias, pero no sabr�a c�mo devolverte el favor.
Dijiste que ten�as unas fotos que quer�as ense�arme.
Es cierto. �Puedes venir ma�ana... sobre las cinco?
- �Vamos, princesa! - �Est� bien!
V. LAS FOTOS
- �Qu� bien que hayas venido! - Gracias
- Te echaba de menos. - Gracias. �Una copa?
�Co�ac, por favor!
�No es esto lo que hab�as venido a ver?
En la primera foto, Anne llevaba una combinaci�n negra...
con nada debajo excepto las medias.
y el sencillo liguero que hab�a admirado en los Jardines de Bagatelle.
La segunda foto era un delicioso detalle de la primera.
En la siguiente foto, la chica vest�a igual...
pero estaba echada mostrando su bello trasero.
En la siguiente estaba de perfil,
completamente desnuda y con las manos encadenadas tras la espalda,
arrodillada sobre un suelo de losetas blancas y negras.
La siguiente era una ampliaci�n,
que mostraba c�mo Anne hab�a sido encadenada.
En la siguiente Anne estaba encadenada,
con los brazos colgando sobre su cabeza.
Sus tobillos fuertemente encadenados...
permit�an una excelente visi�n de su trasero.
La posici�n deb�a de ser extremadamente incomoda, incluso por poco tiempo.
La foto siguiente, extremadamente fascinante en su horror,
a pesar de alguna rom�ntica exageraci�n,
s�lo pod�a estar trucada.
Pero estaba tan bien hecho, que uno pod�a llamarse a enga�o,
especialmente porque las contorsiones de la v�ctima eran tan convincentes.
El est�mago ten�a marcas profundas en diferentes direcciones,
mas claras y diferentes de acuerdo
a lo duro que hab�a sido el l�tigo.
En la siguiente la cara de Anne a�n expresaba m�s dolor.
Seguramente, por el dolor que le hab�an inflingido.
La foto siguiente era la l�gica conclusi�n:
el cuerpo torturado de la chica parec�a sin vida,
yaciendo sobre las losetas blancas y negras.
Su �nica ropa era la venda negra de sus ojos.
Claire ten�a habilidad para captar los detalles.
La �ltima foto era muy diferente de las otras.
Por un lado, el cuerpo estaba cortado por la c�mara.
Y por otro lado el vello p�bico parec�a m�s oscuro.
Era obvio para m� que la modelo no era ya Anne, sino alguna otra.
La clave me la dieron las u�as oscuras de esas dos manos.
Recordaba muy bien que Anne dejaba que sus u�as fueran naturales.
�Es tambi�n Anne la de la �ltima fotograf�a?
Claire se puso nerviosa y eso no le gustaba.
Ella trat� de apartarse inmediatamente.
�Qui�n si no pod�a ser?
VI. UN SACRIFICIO EXPIATORIO
�Oh! A prop�sito te encontraste a Anne el otro d�a, �verdad?
- En uno de los tenderetes de libros. - Parece ser que te falt� al respeto, �no es cierto?
No me debe ninguna clase de respeto.
Si te lo debe, si yo le digo que lo haga.
�Tengo entendido que fuiste descort�s el otro d�a en lo de los libros?
�Desn�date!
Vas a probar el l�tigo.
�Lev�ntate, peque�a zorra! Ves a buscarme el l�tigo.
Le encanta que la pongamos de rodillas para que podamos azotarla, �verdad?
Eso la excita toda. Ya est� completamente h�meda, �verdad?
Ver�s qu� pronto la hago doblegarse. Es una cuesti�n de adiestramiento.
Igual que con un perro.
S�lo tengo que lograr la posici�n necesaria
y as� podr� disponer enteramente de ella a satisfacci�n.
�No es as�, peque�a zorra? Cuando una lo sabe, est� ya preparada para el orgasmo.
Vas a ir a un h�medo para�so.
�B�salo!
M�ralo bien. Tu has pedido ser castigada.
Muy calladamente, la chica comenz� a llorar.
Las l�grimas se deslizaban por las comisuras de sus ojos, llegando hasta sus mejillas.
De vez en cuando, alguna alcanzaba su cuerpo.
Arrodillada en el suelo, completamente estirada,
con las piernas separadas y los brazos arriba,
ni siquiera pod�a contener las l�grimas,
que se deslizaban lentamente por su cara.
Permanecimos sentados largo tiempo, mir�ndola.
- Quiz�s ser�a mejor atarla. - Claro, si eso te agrada.
�Ve a buscar las cadenas!
�Perd�name!
Porque ahora s� lo que debo hacer.
�Ve hacia Jean!
�Vamos!
�Est�s disfrutando?
Ya sabes lo que le pasa a las chicas que no hacen exactamente lo que se les dice.
�Sigue adelante con el castigo!
Te debes comportar bastante mejor.
Ya est� h�meda la querida peque�a.
Es realmente un lago.
Debes saborear el fruto de tu trabajo.
�As�, as�! �Ahora!
�M�s r�pido! �M�s r�pido!
�M�s r�pido!
Se me inform� de que en el futuro podr�a disponer de Anne cuando quisiera
y que podr�a divertirme con ella de la manera que m�s me gustara.
�Puedo tomarles el pedido?
�Estoy llena!
�Seguid adelante!
�Acaba ya!
Alguien viene. No te detengas
VII. LA HABITACI�N
Una tarde de esa semana su amante incluso me la dej� para mi solo.
Fuimos de compras buscando diversas cosas de lencer�a.
- �Puedo ayudarle en algo, se�or? - S�, queremos algo de lencer�a.
Muy bien. Vengan, por aqu� por favor.
Esta es desde luego la m�s seductora, pero llega demasiado abajo.
Me temo que no deje ver... el tri�ngulo.
Ser�a un obst�culo para la visi�n...
... y para las manos tambi�n. Creo que ser� mejor que te lo pruebes.
- Si te gusta... - Muy bien, se�or.
�Ven!
Sube aqu�.
Esta es la idea que tengo
Cree que va a llover... como en las pel�culas.
Es muy posible.
Bueno, todo es posible.
�Est�s lista, Anne?
�Se�orita! Le importar�a venir un momento, por favor.
Creo que ir� bien, pero...
habr� que estrecharle un poco la cintura.
Anne, date la vuelta.
�Anne...!
No es nada.
Se le ha azotado un poco, porque no fue una buena chica. Eso es todo.
�Anne? Da las gracias.
Est�s estupenda.
Nos volvimos a reunir con nuestra querida amiga a las cinco de la tarde en una prestigiosa sala de t�,
donde la gente hablaba en voz muy baja.
Claire nos estaba esperando.
Hab�a elegido una mesa, en el lugar m�s adecuado de la sala.
Claire esperaba que le di�ramos una completa informaci�n sobre nuestras actividades de la tarde.
Y...� qu� hab�is hecho hoy?
Contada con todos los detalles m�s minuciosos,
Anne escuch� deleitada c�mo le contaba el episodio con la vendedora.
Parec�a complacida de la completa obediencia que mostraba su amante.
Claire parec�a m�s satisfecha de o�r esta historia, que de haber tomado parte en ella.
�No me digas!
Ahora Claire parec�a cambiada.
Te debe haber gustado mucho, �no crees?
Todo el mundo sabe la clase de putilla que eres.
�Resp�ndeme?
S�, me ha gustado.
�Qu� es lo que te ha gustado?
Me ha gustado...
...mostrar c�mo hab�a sido azotada. - �Te gusta ser azotada?
- �S�! - �Lev�ntate!
Incl�nate. Pon tus manos en la mesa.
Separa tus piernas.
Dobla tus rodillas.
Ya esta completamente h�meda, esta putilla.
S�lo tienes que prometerla que la azotar�s.
�Quieres comprobarlo por t� mismo?
Ya estamos listos para hacer el pedido.
Entre tanta cosa deliciosa para escoger �te apetece una ensalada, Claire?
- Me encantar�a. - S�, pens� que te gustar�a.
Podemos pedir una ensalada verde con endivias, por favor...
... berro y tomate.
Pero, no quiero que el tomate est� cortado fino, sino en trozos.
No en rodajitas. Y ali�ado con ajo.....
Ali�ado con aceite y vinagre, con s�lo un... toque de ajo.
- Suena delicioso - Y p�ngale un poco de or�gano...
... un momento antes de servirlo. - Muy acertado.
- Eso es todo por el momento. - Gracias.
- �No te encuentras bien? - D�jame irme
�Por favor! �Por favor!
�Qu� te gusta m�s: que te deje en evidencia...
... o que te haga da�o?
Veamos Jean, �no me has dicho que se ha portado bien esta tarde?
Bueno, la vendedora no se ha quejado.
- M�s r�pido - Entonces tenemos que hacerla llorar.
No creas que voy a acabar la cosa tan f�cilmente.
�Cu�ndo te gustar�a volver a mi casa?
- Ma�ana por la noche, despu�s de cenar. - �Ma�ana por la noche, despu�s de cenar!
�Puedes sentarte!
�Huele! Lo ves que bien hueles.
�B�salos!
VIII. EN EL CUARTO DE BA�O
Est� haciendo cada vez m�s calor afuera. Parece que estemos a mediados de Agosto.
Siento mucho, querido, que parezca una obligaci�n el que estemos vestidos,
pero es necesario para representar nuestros papeles. �Comprendes? Es indispensable.
- El tuyo, especialmente? - �S�!
- �Nunca te llegas a excitar? - No, nunca.
Nuestra chiquilla ya debe estar lista. �S�gueme!
Todo su cuerpo era recorrido meticulosamente.
�Eres muy atractiva, Anne!
�Te gustar�a que haga excitar un poco a Anne?
�Por qu� no?
�Muy bien! �Observa!
Mu�strale al caballero tu hermosa fuente.
IX- LA HABITACI�N DEL TERROR
Me sent� como en casa en la habitaci�n del terror,
porque era exactamente tal como recordaba haberla visto en las fotos.
Pensamos que la har�amos que jugara con s� misma.
Lo primero, ve a buscar el l�tigo y la venda.
- �No es el mismo l�tigo que usamos el otro d�a? - Es uno nuevo. Se lo compr� esta ma�ana.
�Muy bien! Mu�stranos lo que puedes hacer.
Juega contigo.
No es suficiente.
Necesitas alguna ayuda.
Ves que bonito es cuando va a correrse.
Jodida chiquilla.
�Sigue!
Juega un poco con tu ano... a la vez.
Ahora...... quiero ver sus ojos.
�Des�tala!
- �Maldita sea! �Maldita sea! �Maldita!
�Qu� haces? �Para! �Para ya!
�Por Dios! �Para!
�Te has vuelto loca?
- �Para! - �Puta! - �Para!
�Para ya!
�Deja eso!
�Me voy!
�Qu� voy a hacer?
X. TODO ACABA RESOLVI�NDOSE
�Buenos d�as!
�Buenos d�as!
- �C�mo se encuentra tu amiga? - Anne est� bien.
Esta vez no me has pedido que viniera a ver a tu amiga.
- A�n est� durmiendo. Est� bien. - No le han quedado marcas.
No, excepto quiz�s una en el pecho, donde le pinchamos muy profundamente.
- Eso ser�a una l�stima - �Oh no! Est� muy bella.
- �Y ayer? - No tuve tiempo. Estuve ocupado hasta la noche.
�Y t�?
�Desn�date!
�M�rame! �Te gusta estar de rodillas?
Soy tuya. Puedes hacer lo que quieras conmigo.
�Bien! �Ven aqu�!
�Has sido azotada alguna vez? �Eh?
�Abre tu boca!
�Haz lo que quieras conmigo!
�L�melo! �L�melo!
- �Oh, Jean! - Te quiero.
�Te quiero! �Te quiero!
- �C�mo me llamo? - Jean, Jean.
- �C�mo me llamo? - �Jean!
�Voy a correrme! �Te quiero!
Te quiero. Te quiero
�Te quiero!
Vtg
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