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Original subtitles

CASTILLO DE NAIPES

- ¿Qué asalto es éste? - El primero.

- He besado el suelo tres veces. - Cuatro.

No tengo que batir el récord.

¿Y ahora qué?

Regresamos a París.

¿Y luego qué?

Nos tomaremos a tomar una cerveza bien fría.

Se te están acabando las opciones.

Hay que volver a casa. Trabaja en el rancho de tu hermano.

Escribe el libro del que siempre hablas.

Debes hacer algo con tu vida.

Las gallinas se levantan muy temprano.

- ¿Una rueda? - Creo que no.

¡Nos están disparando!

Es un poco tarde para que estés levantado.

Mira Io que he encontrado.

- No es muy grande. - Lo suficiente para usar esto.

¿Qué vas a hacer con él?

No Io sé.

Vamos, muchacho.

¿Con quién puedo hablar sobre este chico?

Paul.

Parece que has ido a dar un paseo en pijama y zapatillas.

¿O ibas a escaparte...

sin dejar ni una nota, sin despedirte?

- Quizá ya no me quieres. - Pensaba regresar.

Me alegro, esta casa no sería divertida sin ti.

Veo que has traído a un amigo.

Me Ilamo Davis. Hace 15 minutos que el chico trató de matarme...

en el Bois de Boulogne.

¿Un niño tan pequeño intentó matarle?

Se Io aseguro.

Ni siquiera va al baño solo a oscuras.

Además, a las 7 y media le dejé con su osito en la cama.

Estaba ahí fuera con un arma.

¡He estado a punto de acabar en el depósito de cadáveres de París!

- ¿Qué hará al respecto? - No le asuste, tiene 8 años.

¡ÉI me ha asustado a mí!

Paul, creo que nos debes una explicación.

- ¿Es cierto Io que dice? - No le apuntaba a él.

Sólo probaba el arma.

Llévale arriba. Hablaremos de esto mañana.

Espere.

Si no fueras tan pequeño Io arreglaríamos de otro modo.

Como no es así, respira hondo y di: "Io siento, señor".

Cualquier expresión similar servirá.

Lo siento, señor, no quería alarmarle.

Me disculpo por la molestia que puedo haberle causado.

Eso es más de Io que esperaba.

- ¿Perdonado? - Perdonado.

Mi nombre es Claude de Gonde y soy el mortificado tío del chico.

Reno Davis.

El padre de Paul ha muerto, nadie le sirve de ejemplo.

Discúlpenos.

Cuando murió mi padre estuve tres días debajo del porche.

Tuvo que sacarme un bombero con un palo de hockey.

Entonces espero que no informe a la policía.

Olvídelo.

¿Puedo compensarle por el percance?

No hace falta, sé dónde está la puerta.

Si hay algo que podamos hacer.

Lo hay. Asegúrense de que el chico se queda en la cama.

¿Deja la ciudad, Sr. Davis?

- Lo intento. - ¿No Io retiene nada?

No, hasta este momento.

Entre.

- ¿Arruinado? - Bueno...

Comprar una chocolatina supondría un gasto para mí.

Me ha costado bastante encontrarle.

El conserje dijo que si me apresuraba le encontraría aquí.

¿Qué quiere, señora?

Mi hijo piensa que Ud. Es Io mejor después del helado de vainilla.

- Estupendo. - Estoy buscando un tutor.

No un tutor al uso, ya Io ha tenido.

Paul nunca ha visto Estados Unidos y me gustaría que la conociera.

El 4 de julio, todas esas fiestas nacionales.

¿Por qué no le Ileva?

Con Ud. Podría traer Estados Unidos hasta él.

No sabe nada de mí.

Ud. Tampoco sabe nada de mí.

¿Quiere hacerse cargo de él o no?

Señora...

no soy Mary Poppins.

El sueldo es de 3.000 francos al mes...

600 dólares.

Tiene un hijo encantador, ya he empezado a quererle.

Sabía que estaría dispuesto.

Me alquilo, no me vendo.

Quiero una televisión, café americano...

Ios domingos libres.

- Domingos alternos. - De acuerdo.

Le veré luego, en mi casa.

Reno Davis.

Lo sé.

Por aquí.

Déme un cigarrillo.

Vaya, un americano. Supongo que querrá bañarse a diario.

- Así es. - Y la comida sin ajo.

Les preocupa siempre su aliento.

A mí no, el mío es como el de un bebé.

Tuvimos uno antes que Ud. Usaba camisas de seda y zapatos italianos.

¿Sí? ¿Qué fue de él?

Murió.

¿Tan duro es esto?

Me Ilamo Jeanne-Marie. Voy a cuidar de Ud.

Haré su habitación, su colada y cualquier cosa que necesite.

Espero buenas propinas.

- ¿Cómo de buenas? - Eso decídalo Ud.

¿Dónde le dejo el dinero, en la mesilla?

¿Por qué no? Le proporcionaré un buen servicio.

Soy difícil de complacer.

Me gusta que alguien recoja el jabón en la ducha cuando se me cae.

Cosas así.

Ud. No Ilega a tanto, ¿no?

Los otros hombres de la casa me ven atractiva.

Tienen razón. Es muy apetecible.

Pero a mí me gusta ser el que inicia el juego, si no le importa.

¿Dónde está tu habitación?

Si es Ud. Tan independiente...

¡búsquela!

Permita que le presente al resto de la familia.

Mi suegra, Madame Gabrielle de Villemont...

el miembro más venerable.

Monsieur Vosier, mi primo.

Y su esposa.

Y mi secretario, Monsieur Bourdon.

En esta casa nos vestimos para cenar.

Me habría puesto mi traje azul de no haberlo empeñado, señora.

Mi institutriz comía en la cocina.

Ahora somos demasiado democráticos.

Proust calificó a Madame de esnob.

Ella Io consideró un cumplido.

¿Qué quiere beber? ¿Montrachet, Chambertin?

A su gusto.

- No Io sé. - Pruebe Montrachet.

Es mejor que beba algo. Estas cenas pueden ser difíciles.

Anne teme que le aburramos...

hablamos sobre los viejos tiempos y sobre Io que hemos perdido.

Teníamos una casa hermosísima.

De piedra blanca.

Las uvas de mesa provenían de nuestros propios viñedos.

Verá, somos colonos fugados de Argelia, nos despojaron de todo.

Nos exiliaron de nuestro hogar para siempre.

Estoy molesta contigo, no me consultaste sobre el americano.

Fue Anne quien Io eligió.

- Nos traerá complicaciones. - Yo no preveo ninguna.

Ya empiezan los problemas.

Es mayor de edad, ¿tiene que pedir permiso para tomar una copa?

Ella manda en esta casa. Nos sometemos.

Ud. No es alcohólica, ¿verdad?

Ojalá Io fuera.

Yo me sentiría igual si visitara la plantación de Argelia cada noche.

Y dos veces los domingos. Pero no bebo por eso.

¿Por qué Io hace?

Soy una pobre mujer viuda y cuando todos se acuestan...

y apagan las luces, los murciélagos empiezan a volar.

Pareces cansada, querida, ¿por qué no te acuestas?

No tengo sueño.

Debes descansar. Madame no se encuentra bien últimamente.

Madame ha estado loca, últimamente.

Madame está loca ahora.

De hecho, acabo de salir de la casa de locos.

La gente muere a mi alrededor, soy como un gran accidente de tráfico.

Es algo muy extraño.

Paul se ha quedado dormido. ¿Puede Ilevarle a su habitación?

- Ahora. - Claro.

Sólo a título informativo, ¿qué le ocurrió al tutor que me precedió?

Fue encontrado en el río.

Flotando como una flor japonesa de papel.

¿De veras?

Si no les gusto, limítense a despedirme.

Creía conocer a todos.

Yo no soy de la familia, Sr. Davis.

Soy el Dr. Morillon. Anne de Villemont es mi paciente.

Éste es Paul de Villemont.

Se ha equivocado de cuarto.

También me ocupo del niño.

Paso a verle todas las noches y estamos un rato juntos...

antes de que se duerma.

Tal vez dormiría mejor en otra habitación.

Esto parece el cuartel general de un batallón.

Estos estandartes pueden parecerle trapos...

pero hubo hombres que se envolvieron en ellos y murieron...

en Senegal, en Sudán, en Dienbienphu...

Puede dormir bajo ellos.

Ud. Es el médico.

Soy más que eso.

Era el mejor amigo de su padre.

Murió en una calle calurosa de Argelia.

Tiraron una bomba por la ventana de su coche.

Las cenizas del fuego se posaron sobre nuestros trajes blancos.

He deseado haber muerto con él.

Por Io menos...

tenemos a su hijo.

El linaje permanece.

Habrá otro General de Villemont.

Suponga que prefiere ser dentista.

Ese niño está destinado a luchar con hombres...

no con dientes.

¡Muy bien, Paul!

Strike uno.

- Con esta mano. - Así.

Quieto ahí.

Prepara la mano. Strike dos.

Uno más y ganamos.

¡Muy bien!

¡Eso es!

¡Sr. Davis!

No me gusta que mi hijo desaparezca.

Quiero saber siempre dónde está.

Si sale de la casa debe decírmelo, ¿está claro?

No vuelva a sacarle sin permiso.

Escuche, señora. Tiene que darle un poco de correa al chico...

y está interrumpiendo el juego.

Toma, Louis, ve si puede manejar una curva.

¿Nos sentamos?

¿Quién es ese hombre?

Mi amigo Louis, un buen tipo.

Impide que los ascensores atrapen a las ancianas.

Se Ileva bien con los niños.

¿Y quién no? Yo tendría una docena.

¿Quién se Io impide?

Recuerde que no tengo marido.

Es joven y atractiva, volverá a casarse.

No quiero volver a casarme.

Y tampoco deseo discutir mis asuntos personales con Ud.

Además...

no quiero correrías nocturnas en mi casa.

Aléjese de las doncellas, no es buen ejemplo para mi hijo.

Descuide, en esa casa sólo me interesa una mujer.

Y es su mamá.

Le pago para que cuide de mi hijo. Debe concentrarse en ello.

Es Io único que me importa.

Tal vez demasiado.

A veces, en la cama, pienso que ha desaparecido...

corro a su habitación y está allí.

Pero quizás una noche no sea así.

- ¿La amenazan? - No.

- Pues, olvídelo. - Creo que no puedo.

Si eso le hace sentirse mejor...

acamparé junto a él y no le perderé de vista.

- No es suficiente. - Pues no sé qué más puedo hacer.

Vaya armado.

Con esto puede hacerle un enorme agujero a un hombre.

Tal vez Ud. Sí.

- ¿De dónde la ha sacado? - La señora de la casa.

Su miedo al secuestro...

ya ha pasado antes. Nuestro médico la está tratando.

La comprendo. Su marido fue asesinado por terroristas en Argelia.

El chico se parece a él y teme que acabe siendo víctima de ellos.

Pero no hay peligro, no existe complot.

No hay peligro para él. Excepto uno.

La misma Anne.

Puede Ilegar a ser necesario proteger al niño de ella.

Pareces agitado.

¿Por qué?

No es nada.

Habla.

El americano empieza a sentir curiosidad.

¿Por qué vamos a despertar curiosidad?

Dr. Morillon, eminente psiquiatra, Vosier...

famoso vividor...

tú, un prominente hombre de negocios y...

mi modesta persona, un editor...

de reputación.

Pilares...

de la sociedad francesa.

Sansón empujó las columnas y el tempo cayó.

Nuestro templo no caerá.

No, Ud. Dará una pequeña fiesta...

e invitará a nuestro amigo.

Sí.

Veremos si nuestro Sansón americano debe ser trasquilado.

Y aquí abajo está el rey de copas.

Significa que hay un hombre poderoso...

que puede convertirse en tu amigo...

o en un enemigo mortal.

Todo está siendo puesto en la balanza.

También tienes la torre.

¿Seguro que las saca de encima?

Puedes burlarte pero, en el Tarot...

esta carta predice ruina y desastre.

No recuerdo su nombre.

- Davis, Reno. - Un placer.

Me alegro de encontrar a un americano.

Jesse Hardee, vendo tractores.

¿Le gusta esta ciudad? ¿Se Io pasa bien?

Desde luego.

Ud. Es joven. Yo he tenido acidez de estómago desde que Ilegué.

Que se queden con sus vinos de lujo, yo prefiero la buena cerveza.

¿Es Ud. Amigo de la familia?

Trabajo para ellos.

Es gente muy precavida.

Han visto a las termitas devorando los cimientos de la casa...

y se proponen hacer algo antes de que se derrumben las paredes.

Le vi boxear en el Vel d'Hiv hace un año.

La noche que derribó a aquel enorme senegalés.

Tuve suerte.

Si no le hubiera derribado le habría hecho pedazos.

Soy Leschenhaut. También fui boxeador y...

fui también sacerdote, comunista expulsado...

mal poeta, buen amante, gran comedor... ¿qué es Ud?

Un americano vacunado, protestante y blanco...

con una leve sinusitis.

Y además escribe. He leído algo suyo en el...

"Paris Review". ¿No era también hábil con los puños...

el gran Papá Hemingway?

Derribó a algunos críticos.

¿Por qué lucharía Ud?

No Io sé, quizás por sitio en el metro.

¿Qué tal luchar por un mundo nuevo...?

Sin gente débil, sin futuros suicidas que no tienen agallas...

para cortarse el cuello?

Suena bien pero, ¿y el sentido del humor?

Como escritor tiene la obligación...

de revelar la verdadera naturaleza del enemigo.

Únase a nuestra cruzada contra las fuerzas amarillas y negras.

Hay que detenerlos.

"Sieg Heil".

¿Me creería si le dijera que estoy helada de frío?

Sí.

Será esta escalera de mármol, siempre ha sido un problema.

- ¿Quiere ir a alguna otra parte? - ¿Adónde?

A la cocina y a asaltar la nevera.

Nunca he estado en la cocina.

Soy la dueña de la casa y jamás he visto la cocina.

¿Y si le apetecen las sobras?

Toco la campanilla y me traen Io que quiero...

en bandejas con cubiertos de plata.

¡Qué duro!

Solitario.

Nunca he visto al lechero.

Ud. No aprueba todo esto. ¿Qué aprueba, Sr. Davis?

Empecé por aprobarla a Ud. Mucho.

¿Y ahora ha cambiado de idea?

Quiero devolverle su buena impresión.

- A dormir, jefa. - No, aún es pronto.

No quiero convertirme en calabaza.

- El buen doctor. - Buenas noches.

Llega tarde, debe haber muchos enfermos.

- Mis disculpas. - Sr. Davis...

le presento al Dr. Morillon, controla mi estado psíquico.

El Sr. Davis es el tutor de mi hijo.

Nos conocemos.

Se ha saltado varias consultas.

Culpable.

Debería tomarse su situación un poco más en serio.

Sé que tengo problemas.

Lleve una vida tranquila. Más discreta.

Debe preocuparse por su salud.

En realidad no me importa tanto.

Sr. Davis...

¿me ayuda a subir las escaleras?

No creo que pueda hacerlo sola.

Dulces sueños.

Sr. Davis, no se vaya, por favor.

Ayúdeme a irme con Paul de aquí.

- Le pagaré mucho dinero. - ¿Adónde quiere ir?

Nueva York...

Zanzíbar, Islandia...

- Cualquier sitio menos Francia. - Compre un billete y váyase.

Ya Io intenté. Sólo conseguimos Ilegar al aeropuerto.

Ellos nos trajeron de vuelta.

¿Quiénes?

Mi cuñado, De Gonde y el otro, Edmond.

¿La obligaron a volver?

¿No me cree?

La escucho, ¿no?

Tuve un problema.

Me ingresaron en un sanatorio en Issy.

Pasé tres meses recortando muñecas de papel...

y sólo había un modo de salir de allí.

Tuve que ponerme bajo la tutela de De Gonde.

Ésa es mi situación.

¿Arresto domiciliario?

Eso es.

¿Cree que me Io invento todo?

No quiero herir sus sentimientos pero debo tener en cuenta...

la posibilidad de que esté un poco chiflada.

Su médico Io cree y su cuñado también.

Y Ud. También. ¿Cómo puedo luchar contra eso...?

¿y conseguir su ayuda?

Si no puedo comprarla, ¿quiere que me acueste con Ud?

La idea es atractiva.

Pero he conseguido hacerme hombre...

sin asaltar teléfonos públicos ni aprovecharme de las damas.

Un whisky, por favor.

Sr. Davis...

he olvidado mis cigarrillos en el abrigo, ¿puede ir a buscarlos?

¿Qué le traiga sus cigarrillos?

¿Lo considera ofensivo?

No si se ha roto las piernas.

Disculpe si no he entendido su posición.

Pensé que era un sirviente.

Le invito a uno.

Noto su interés por Madame. Y el de ella.

- Ud. También hace sus visitas. - Deje que le hable claro.

Deje que le diga Io que pienso de un hombre que intenta...

hacerle el amor a una mujer inestable y neurótica.

Está descrito en un texto de psiquatría...

junto a otros comportamientos degenerados.

Espero que tenga alguna aspirina.

Le va a doler la cabeza.

No, estás muy tenso. Así no picarán.

- ¿Cómo pueden saberlo? - Créeme, Io notan.

¡Reno!

Sólo por hombres de carácter me levanto a las 6.

Reno...

¿Qué te parece mi pequeña Veronique?

- Reemplaza a Adèle. - Que reemplazaba a Marie.

La conocía en la estación de policía...

cuando fui a pagar una multa por cometer...

ofensa pública.

Louis, ya te advertí sobre eso.

Esta vez me cogieron escribiendo en la pared.

Da igual. Esta pichoncita va a encontrar información...

sobre el Dr. Morillon.

Mientras el comisario de policía le pellizca el trasero...

ella buscará entre los papeles.

Podría perder mi trabajo. ¿Y si pasa?

No Io perderás, he decidido olvidarme del tema.

- ¿Desde cuándo? - Desde hace una hora.

La Madame no quiere que me mezcle.

No me sorprende. Concuerda con mi teoría.

Tengo una teoría.

Esa señora y su amante...

ese doctor tan estirado...

se cargaron al marido.

Y ése asesinato da lugar a otros.

Hubo un joven delicado, Ilamado Sidney Scott.

Era el tutor de su hijo.

Madame se emborracha una noche y le cuenta el secreto.

¡Voilà! Otra víctima.

¿Qué dices al respecto?

Podría ser la segunda película de una programación doble.

¡Cuidado!

Lleva al chico a tu casa. ¡Rápido!

Es como las pelis de la tele, ¿verdad, Paul?

Los malos y los buenos. Pero ya acabó.

Reno, amigo, Io siento.

Conmovedor. Muy tierno.

Le he contado Io que pasó.

Fue Ud.

Sabe que está mintiendo.

Alguien me esperaba en esta habitación.

¿Quién era?

Nadie más que Ud. Su mejor amigo...

con un cuchillo en la mano.

El chico estaba aquí, ¿dónde está?

¿Qué chico? ¡Se Io está inventando!

¿Dónde está? ¡Hable ahora mientras pueda!

¡Cerdo!

Lo veré morir en la guillotina.

Va a ser Ud. Quien esté bajo la cuchilla.

Mi querido amigo, ¿qué hace aquí?

¿Dónde están todos?

- ¿Y el chico? - La familia está de vacaciones...

a su residencia de Dijon, como todos los años.

Acaban de cortarle el cuello a un amigo mío.

Y el chico del que me habían responsabilizado...

ha desaparecido.

¿Pretende decirme que se han ido todos de picnic?

Me reuniré con ellos.

La policía de París me busca, necesito al chico.

ÉI lo vio todo. Es mi única posibilidad de salir de esto.

Ud. Y yo iremos a buscarlo.

¿Y si no quiero?

Si acabo en una celda parte de la familia me acompañará.

¿Cómo Io conseguirá?

¿Qué puede decir sobre una de las primeras familias de Francia?

Que el General de Villemont...

fue víctima de su esposa y de su mejor amigo.

¿Les gustaría leer eso con el croissant de la mañana?

No especialmente.

Pero si tiene a la policía en los talones...

¿cómo va a Ilegar al aparcamiento sin que le vean?

Es una casa grande, tendrá otras salidas.

No las hay.

Encuentre una o excávela.

Si me van a colgar da Io mismo un asesinato que dos.

Bien.

Aquí abajo no hay luz.

Apague eso.

Hacer el amor y no la guerra.

Es una causa justa. Me he alistado voluntariamente.

Otro soldado bien motivado.

¿Qué sabe Ud. De estas cosas?

¿Qué ha tenido que no pudiera ser tirado a la basura sin arrepentirse?

Pero mis viñedos producían un millón la año hasta que...

Francia se los dio a unos salvajes que dejan su porquería en la casa...

- donde nació mi abuela. - Vale.

Ud. Tenía unas tierras y las perdió.

Y ahora se dedican a colocar bombas en apartamentos...

y tiradores en las calles para matar a los oficiales que condenan.

Un día venceremos. Algún día Francia será nuestra.

Ojalá no suceda. Perdería la industria turística.

Espere.

¿Damos un paseo? Hace buen día.

Observará similitudes arquitectónicas...

entre este lugar y el de París.

Ambos tienen un elemento de vida civilizada...

mezclado con masiva solidez.

La arquitectura es fascinante.

Edmond dice que ha visto nuestro sótano.

Es como Chicago cuando Al Capone era un pez gordo.

Somos hombres que poseen respuestas.

Esperaba alistarle como uno de nosotros.

No se Io aconsejo, voté por Adlai Stevenson.

No, ya no le queremos entre nosotros.

Resulta molesto y muestra excesiva curiosidad por mi familia.

No he venido a oler el humo de su puro ni para charlar.

- Tengo un problema. - Estoy seguro.

Quiero ver a la madre y luego al muchacho.

Madame no está bien, no recibe visitas.

Me conformo con el chico.

No Io pongo en duda. Su testigo no está entre nosotros.

- Se mueve muy deprisa. - Es necesario.

- ¿Qué han hecho con él? - Alejarlo de Ud.

Ud. No Io está.

¿Me amenaza con sacarme información a golpes?

Tengo a 40 jóvenes por el lugar.

Hasta un pequeño japonés experto en karate.

Sólo nos falta un foso.

Suena impresionante.

Podemos ofrecerle dos alternativas.

Una es desagradable, la otra menos.

Una vida divertida en América del Sur...

con clima agradable y mujeres...

o acabar en la cuneta de una carretera secundaria.

¿Qué prefiere?

Creo que mejoraré mi español.

Dentro de unos días se le trasladará a Marsella...

y embarcará para Argentina.

Mientrastanto tendrá una habitación en el chateau...

para esperar cómodamente.

Ha tomado una sabia decisión.

Hay que aferrarse a la vida por encima de todo.

Haré que Ileven esto a su habitación.

Ha encontrado mi habitación.

- Le ha costado bastante. - Sí, Io siento.

¿Ha venido por el tejado?

Qué remedio.

La dirección ha actuado como si no hubiera pagado la cuenta.

He oído que ha estado causando problemas.

¿Qué van a hacer con Ud?

Eliminarme o comprarme, ya se verá.

¿Qué quiere de mí?

Que me Ileve hasta Madame de Villemont.

¿Por cuánto?

50 pavos.

- ¿Sólo? - Es Io que tengo.

Si no admite tarjetas de crédito...

Es la puerta del final.

Vuelva a su habitación.

¡Abra!

La mesa es lenta, los palos están torcidos y nos faltan bolas pero...

como dicen en mi tierra, no tenemos otro juego.

Coja un palo.

¿Cómo era su nombre?

Reno Davis.

No recuerdo los nombres pero sí las caras.

¿Se ha unido al equipo?

Si no puedes vencerles...

Un tipo como Ud. Debería adaptarse bien.

Trabajará conmigo. Este grupo tiene franceses, italianos y todo eso.

Pero Ud. Y yo trabajaremos el lado americano.

- Un pavo el punto, ¿bien? - Si gano...

Nota cuándo se le presiona.

Cuando le conocí le dije a Leschenhaut que tenía agallas.

Que le ficháramos.

¿Leschenhaut? Es el capitán del equipo.

Mejor que Io sepa. Pero yo me ocupo de EE. UU.

¿Cuánto tiempo Ileva sin ir?

- Bastante. - No reconocería el país.

Sexo y porquería.

Porquería y sexo.

Las revistas, las películas...

Uno encuentra basura mire donde mire.

El médico de mi familia me dijo que el sexo era destructivo.

Daña el sistema nervioso y acorta la vida.

Terminaremos con esto.

- Espere un momento. - Vamos en serio.

Tenemos armas desde Nueva York hasta California.

Metralletas de 9 mm...

fáciles de manejar y mortalmente precisas.

Tenemos club de tiro y hombres entrenados.

Reconquistaremos el país.

Veo que no me cree.

¿Sabe Io que es esto?

Una lista de comandantes con nombres y direcciones.

Una mitad en EE. UU. Y la otra mitad en el territorio de Leschenhaut.

Ya ve que no estamos bromeando.

Este chico será un gran elemento de mi grupo.

Me gustan los hombres de estómagos planos...

ojos claros y uñas limpias.

El Sr. Davis se complicó en un crimen en París.

Se va a Sudamérica con la policía pisándole los talones.

¡Maldición! Deje que Io piense.

Quizás pueda reintroducirle en el país, vía México.

Ya se nos ocurrirá algo.

Venga conmigo.

Me debe 20 pavos.

Si no tiene efectivo, consígame una suscripción de 2 años a "Playboy".

Es Ud. Un hombre difícil de encerrar.

No veo por qué no puedo andar libre por la casa.

La huida es imposible.

Y aunque Io consiguiera perdería el tiempo.

Puede hablar con un diplomático, pero será de los nuestros.

Puede dirigirse a un periódico, pero será nuestro.

O puede hablar con la policía, pero volverá a encontrarnos.

Si le gustan los juegos...

juguemos al ajedrez después de cenar.

¿Llegará a mi habitación?

Sí.

- ¿Está bien? - Lo estaré.

¿Llevo la cara muy marcada? Me da miedo mirarme.

No Io haga durante dos días.

Lleva un anillo de oro macizo.

Yo se Io regalé cuando cumplió 18.

¿Por qué no se tumba un rato?

No, ha sido Ud. Muy amable.

Debo decirle que van a asesinarlos.

Han planeado que Ud. Y Anne irán hacia el Sur mañana por la noche.

Tendrán un accidente en la carretera.

Se los encontrará a ambos muertos al pie de la montaña.

¿Por qué la señora?

Creí que era un miembro apreciado de la familia.

El doctor sospecha que tiene una aventura con Ud.

Se ha vuelto contra ella. Están locos. ¡Todos!

Y que Io diga...

Yo puedo ayudarle...

pero, si hacemos un trato.

¿Qué trato?

Edmond y yo vamos al pueblo esta noche...

y regresaremos a las 9.

Es preciso que esté en la puerta cuando salgamos del coche.

Yo dejaré el motor encendido. Ud. Coje el coche y se marcha.

Veamos la otra parte del trato.

¿Qué quiere de mí?

Debe matar a Edmond.

Juega fuerte.

Habrá un arma bajo el asiento del coche.

Estará a su alcance durante un segundo.

- El tiempo que necesita. - Un detalle antes...

de que le volemos los sesos a nadie.

¿Dónde tienen escondido a Paul?

No se Io puedo decir.

Entonces celebrará las bodas de oro con su amado Edmond.

Si él no la mata a golpes antes.

El chico está con su abuela en la Villa Frascati...

una casa junto al lago.

Vigilarán las carreteras, necesito un billete de tren.

Estará en la guantera del coche.

Bien, ha cerrado su siniestro trato.

Vestiré de negro durante un año, luego de gris y por último de blanco.

Igual que cuando era niña.

Cogeré sus gemelos de oro, sus alfileres de corbata...

y sus anillos de sello y los haré fundir para hacer un candelabro...

para la iglesia.

¿Y con sus dientes de oro?

¡Fuego! ¡Fuego!

Acabo de prenderle fuego a la casa. ¡Vamos!

¡Espere!

¡Vamos!

Gafas oscuras... Ilamas más la atención con ellas que sin.

¿Qué ocurre?

Se Io suplico...

¡Deténganlo! ¡Disparen!

¡Es el americano!

A mí déjeme donde sea.

Adonde yo voy va Ud. Será un viaje largo, relájese.

Le gustará.

Lo dudo.

Me falta algo, Sr. Davis. Me falta un niño.

Salió con Ud. Y jamás regresó. Eso no hace que le aprecie.

Soy tu mejor posibilidad.

Tu familia pensaba eliminarte.

Un accidente de coche en una carretera de montaña.

Te habían concertado una cita con la eternidad.

Anoche brindaron por mi salud.

Lógico, sabían Io frágil que es.

Encontraremos a Paul.

Está en la casa del lago, cerca de la Villa Frascati.

Es su residencia de verano.

Primero debemos abandonar este coche.

¿Hay un billete de tren?

Aquí está, para la Villa Frascati.

Y 20 francos.

¿Solamente? No podemos despegar con eso.

¿Tú qué tienes?

Pasaporte, caramelos de menta, pestañas postizas...

¿Eso es todo?

¿Ni dinero, ni cigarrillos? ¿Nada que empeñar?

Dicen que tienes millones.

Pero no los Ilevo en el bolso.

Tendremos que compartir.

Si compramos una chocolatina, la partiremos por la mitad.

Si hay una cama, yo tendré la mitad.

Puedes quedarte con la cama entera. Dormiré en el suelo.

Como quieras.

Sube a bordo.

Ve al compartimento y si la cama no está hecha...

di que no te encuentras bien y ordena que la hagan.

Luego sé agradable con el revisor...

y que arregle la declaración de aduana.

¿Y tú qué harás?

Comprar la cena. ¿Qué compartimento tenemos?

El dos del coche ocho.

- Te veo luego. - ¿Y tu billete?

Me colaré.

Haz que arreglen el parachoques.

Y que Bobby no se pelee con su hermana.

Dos manzanas, por favor.

MATA A SU MEJOR AMIGO

¡Señor!

No sabes cómo me alegro de verte.

- Estaba preocupada. - Tranquila, aún no tienes motivos.

El revisor tiene mi pasaporte. Está cambiando el dinero a liras.

Llegaremos a Roma a las 3 de la mañana...

Y hay cambio de tren para Villa Frascati a las 4.

- He dejado que me pellizcara. - Lo habría hecho igual.

- ¿Dónde te esconderás? - Nos acostaremos juntos.

Lo siento, no hay otro lugar.

De acuerdo.

No pretendo ser curioso pero ¿Ilevas algo debajo de eso?

Por supuesto.

Pues quédate con ello puesto y cuelga Io demás a la vista.

¡Vamos!

No hay mucho sitio, ¿verdad?

No creo que pueda dejarte más espacio.

Ya te creo.

¿Puedes abrir la puerta desde ahí?

- Sí. - Bien.

Cuando el revisor regrese, ábrela así.

Coge el dinero y el pasaporte sin dejarle entrar.

Un verano fui a cazar ardillas a Maine...

y dormí con una chica Ilamada Bobo Henderson.

Yo tenía 15 años, ella 14.

- ¿Cazaste alguna ardilla? - No...

ni tuve suerte con ella.

Cuando estuve decidido su padre pasó por ahí...

y me pegó unos cuantos gritos mientras me atizaba con una pala.

Siempre me pasaba Io mismo.

Mala suerte.

¿Cuándo conseguiste cobrarte la pieza?

Aún sigo intentándolo.

Te has lavado el pelo...

Sí.

Huele bien. Hace que mi pulso se acelere.

Tienes los tobillos huesudos.

Estoy aprendiendo muchas cosas de ti.

También tengo un lunar que no vas a descubrir.

¡Cuánto Io siento!

- Ni siquiera te caigo bien. - No demasiado.

Pero aún así me harías el amor.

Elige cualquier hombre del país y aprétalo contra una mujer...

que sólo Ileva unos gramos de ropa interior y...

¿Por qué no te caigo bien?

Porque eres tan peligrosa como una alcantarilla abierta.

Muchos hombres han caído por ella y han desaparecido.

¿Qué le ocurrió a Sidney Scott?

Le ahogaron en el baño. Como a un animal.

Luego le arrojaron al Sena, por querer ayudarnos a mí y a Paul.

¿Y a tu marido? ¿Tampoco le eliminaste?

Tengo su pasaporte, Madame y he cambiado su dinero en liras.

Gracias.

Creo que tiene que firmar un recibo por el dinero.

Estoy en la cama, como puede ver.

Lo siento, Madame.

Muy bien.

Me está mirando, señor.

Discúlpeme, pero comprenda que durante 30 años...

mi amor ya acuesta con una tienda de campaña de cuello alto...

y mangas largas con muchos botones.

Por supuesto que la miro. No es culpa mía.

Creo que no.

Gracias.

- ¿Mantienes la distancia? - Sí.

Y espero que tú tampoco pierdas la tuya.

Mira por la ventana y dime qué ves.

Veo a un hombre comiendo un bocadillo.

Yo también me comería uno.

¿Qué más?

Dos hombres con gabardina en la puerta de salida.

Miran a todo el que sale.

Uno de ellos mira el periódico.

Salí en primera página anoche.

Entonces son policías. ¿Cómo pasarás por ahí?

¡Atención!

¡Cuidado, idiotas!

¡Quítense del medio!

¡Idiotas! ¿No sabe con quién habla?

Deja que pase.

Sigue adelante.

¿Dónde debo coger el tren hacia Villa Frascati?

Ese tren sale más tarde.

El tren a esa hora...

¿Dónde estabas?

Me he refrescado y he comprado un lápiz de labios...

- ¡Sólo tenemos 4 pavos! - Y un cepillo de dientes...

un peine, jabón y una cuchilla de afeitar para ti.

Eso hace que me sienta mejor.

No Ilevo nada de valor, hijo.

¿Qué busca?

Una pistola, padre.

- ¿Un hombre de Dios con un arma? - ¿Uno que se hace la manicura?

Hay una razón para cuidar mis manos.

Soy Fra Pietra de Chioggia, y soy el jardinero del monasterio.

Tuve el honor de presentarle algunos de estos bulbos...

a su Santidad.

Cuando Ilegué a Roma ayer me di cuenta de que mis manos...

tenían un aspecto desastroso, y decidí hacer esto...

por primera vez en mi vida.

¿Con quién podemos toparnos?

Con la señora Braggi, la veladora. No debería haber nadie más.

Espera un momento. En caso de que haya alguien...

Quiero recuperar a Paul como estaba...

sólo con la marca de la vacuna.

Yo también.

- ¿Quién hay en la casa? - Sólo mamá.

Esta chica debería ayudarla en la casa...

en lugar de estar bronceándose.

¿Cómo puedes ir por ahí medio desnuda?

- ¡Quítele las manos de encima! - ¿Dónde está mi hijo?

- Sra. De Villemont, así que es Ud... - ¿Y mi hijo?

Se ha ido. El Dr. Morillon Io cogió y se fue.

- ¿Dónde se Io ha Ilevado? - No tengo ni idea.

Será mejor que sacuda su memoria, mamá.

Esta cosa muerde.

No sacará nada de mí.

Dame esa cuerda de tender, la ataré.

Siéntese.

¿Qué va a hacer?

- Aunque me torture no hablaré. - ¡Siéntese!

No conozco más tortura...

que cuando se me encogen los pantalones de hípica.

Sólo quiero pasar un buen rato. Jugar un poquito.

¿Cómo te Ilamas, cielo?

Daniela.

Te diré Io que vamos a hacer.

Pasaremos a la otra habitación a jugar un poco.

¿Te parece bien, gatita?

¡Asesino!

Dios le castigará si le hace daño.

¿Adónde se han Ilevado al chico?

¡Váyase al infierno!

¿Tienes miedo?

¿Qué puedo hacer...?

¿ante una pistola?

He tenido...

un verano largo y aburrido.

¡Suéltame! ¡Me haces daño!

¡Déjela en paz!

¡Se Io diré! ¡Le diré Io que quiere!

Ahora quédate aquí con la boca cerrada.

Se Ilevaron al niño a Roma, a la Villa Montecastallani.

Hace una hora.

¡No! ¡Eso sería un error!

Ya no soy Fray Pietro, me temo. Soy Pietro Rossi.

Siento no ser el dulce hermano, tan benevolente y tan simple.

Tan diferente a como soy yo.

Es un papel que me gusta representar.

Ahora déme su arma.

Muy bien, entonces esperaremos. No será por mucho tiempo.

Tu amiguito no trae una caja de bombones esta vez.

¿Por qué ha entrado en la casa?

Va a haber un accidente y no quiere testigos.

¿Qué podemos hacer?

Tú sabrás, has estado en el saco con él.

Es cierto.

Si le hubieras mantenido contento esto no ocurriría.

Dejemos las armas a un lado.

Mi hombre ha guardado la suya.

¿No creen que es hora de Ilegar a un acuerdo?

¿Podemos hablar?

Pareces cansada. Correr en círculos es absurdo.

Sé que planeas un largo descanso para mí.

Iba a ser un accidente de coche en las montañas.

¿Qué será ahora? ¿Ahogada en el lago?

Si te abandonas a esos delirios acabarás en el manicomio.

Ya he estado viviendo en uno contigo.

Le presento al que es mi marido desde hace 10 años.

General Sebastian Henri René de Villemont...

condecorado 6 veces, herido tres veces, Chevalier de Francia...

y un carnicero del Nuevo Orden con sangre hasta los codos.

Un padre que ha entregado a su hijo a un grupo de fascistas...

para salvar su piel.

¡Eres un héroe, general!

Sí.

Si yo muero, Paul morirá.

¿Piensas que quiero menos a nuestro hijo que tú?

Si no hubiera estado de acuerdo con el trato...

tú me habrías enviado a la guillotina por traidor hace mucho tiempo.

¡Hubieras traicionado a un movimiento capaz de conseguir...

que este mundo fuera un lugar adecuado para mi hijo!

Tiene papeles que me pertenecen.

¿Está seguro?

Que yo sepa sólo Ilevo encima mi licencia de conducir.

Sabe a qué me refiero.

Le robó a un estúpido compatriota una lista de nombres.

¡Sí! Esos papeles...

¡Démelos!

Un poco de brandy nos sentará bien.

Mi matrimonio se acabó en Argelia cuando planeó su propia muerte.

Pasó a la clandestinidad para reunir a su ejército de chiflados...

haciendo que un muchacho de 25 años muriera por él.

Sólo porque se parecían.

- La cirugía estética hizo el resto. - ¿Quieres un poco más?

No, Paul está a poca distancia de nosotros.

No quiero perder el tiempo.

Va a ser una larga caminata.

Hay un coche que podemos usar pero es para bodas y funerales.

No me atrae ni Io uno ni Io otro. Pero cojámoslo.

Tranquila, Paul estará bien.

¿Tienes hambre?

No, y necesitamos el dinero para gasolina.

Pues ahora que Io mencionas...

Todo Io que tenemos. Viene a ser un centavo de dólar.

No cubre ni los ojos de un muerto.

- Vamos, empecemos a andar. - ¿Y luego?

Un ataque en plena noche.

No creo que debamos hacerlo.

Necesitamos gasolina.

Ese dinero es para caridad.

¡Se Io Ilevan los que limpian la fuente!

Y si es para los necesitados, nosotros Io somos.

Entra.

¿Cuánto tenemos ya?

Lo justo para empezar a caminar.

La mitad son chapas de botellas.

¿Cómo es posible que la gente sea tan poco honrada?

Tenemos compañía.

- ¿Dónde? - ¡No te des la vuelta!

Voy a besarte.

Y, si no quieres pasar la noche en la comisaría...

sugiero que pongas toda tu alma.

¡Marcello, Sofía!

Buenas noches, agente.

¿No hay bastantes bancos en el parque?

¿Ni habitaciones de hotel? ¿Qué hacen ahí?

Acabamos de Ilegar de Philadelphia, somos americanos.

Bienvenido, ¿le gustaría terminar en la cárcel?

Oficial, déjeme explicarle. Puede que le parezca divertido...

Si creo que Io es me reiré. Si no, pagarán una buena multa.

Verá...

Mi esposa descubrió un libro de sexo escrito por un médico.

Dice que cualquier cosa en pareja está bien si disfrutan los dos.

¿Ud. Disfruta con esto?

Verá, es que...

cuando a Mildred se le mete algo en la cabeza...

Tengo once hijos, señora.

Todos concebidos en la misma cama de matrimonio...

con la puerta cerrada, las cortinas corridas y las luces apagadas.

No fue necesario ningún embellecimiento.

¡Salgan de la fuente!

- Gracias. - Por favor.

Hay que reconocer que le gustan las casas grandes.

No, tú da dos vueltas a la manzana. Necesitamos a alguien fuera.

Sr. Davis, es un placer.

Estábamos esperándole.

Los inquilinos anteriores eran dados a la meditación.

Acierta, Sr. Davis.

Esto fue un seminario. Curioso, ¿verdad?

Ésa era una habitación de contemplación.

Ahora es nuestro centro de comunicaciones.

- ¿Lo ve, Sr. Davis? - ¿Sí?

También tenemos una misión.

¿Sí? ¿Dónde está el gordo? ¿Rezando?

- Nada más lejos. - Lo necesita.

Esperaba haberle perdido de vista...

pero ha logrado eliminar a dos estimados amigos.

Vaya a buscar más champán.

¿Le apetece algo de fruta?

Estas uvas negras proceden de mi jardín...

son inofensivas.

¿Dónde escupiría las pipas?

No tengo mucho más para ofrecerle.

Aquí intentamos vivir con ascetismo. Vida simple, placeres simples.

Suena a pura simpleza.

También fue simple de su parte venir hasta aquí.

Jamás se irá.

Claro que me iré. Tengo guardado algo que Ud. Necesita.

- ¿Qué podría ser? - Una lista.

Ese...

asunto hace que me sienta vulnerable.

Sí, es como un gancho de carnicero.

Supongo que la mamá es la que tiene la lista.

¿Y el precio?

Barato.

Devolvernos al chico.

No soy un buen perdedor. Infantil, ¿no cree?

Chúpese el dedo, si le apetece.

El chico está cerca, podemos cerrar el trato en media hora.

Aquí no. Quiero espacio para maniobrar.

¿Qué tal el Coliseo?

Puede haber más espacio.

¿AI amanecer?

¿Quiere al muchacho?

En el palco real.

Esta precaución demuestra una deplorable falta de confianza.

No quiero herir sus sentimientos pero afrontémoslo:

Ud. Es un viejo retorcido y asesino.

Sí.

Mañana por la mañana necesitará mis habilidades.

¿Tus habilidades? No...

Para el Coliseo tengo planes más exóticos.

Insisto en estar allí.

Eres impetuoso.

- Fui testigo del asesinato. - ¿Qué asesinato?

El del amigo del Sr. Davis, sé que fue Ud. Quien Io hizo.

Mi testimonio exculparía al americano.

¿Así le pagas a tu viejo e indulgente protector?

¿Tal vez he olvidado comprarte alguna chuchería de Cartier?

Merezco un respeto ahora que soy primordial para su supervivencia.

Serlo puede ser muy peligroso.

Además, el Sr. Davis no tiene salida.

Antes de que el sol se levante sobre los tejados romanos...

habrá muerto.

Aprovecha que estás en Roma, paséate media hora por la entrada.

Si no sabes nada de mí, Ilama a tu embajada.

Preferiría no pensar en eso.

Quizás sea un riesgo excesivo.

Las cosas son como son.

Está en el campo de juegos equivocado.

Me gusta jugar a todo tipo de juegos.

Leschenhaut ha vuelto a apretar un botón, ¿verdad?

No, esto satisface algo personal.

¡Paul!

¿Dónde están mis documentos?

ÉI está aquí.

No Io veo.

Paul.

Va a matarlo.

Le he dicho que Io mate.

Debe hacerlo, sí. ÉI sabe que debe matarle.

Le he contado cómo asesinó a su doctor.

Le he contado cómo se coaguló la sangre alrededor de esas heridas.

Sabe Io que debe hacer.

Sabe Io que demanda su honor y su orgullo.

Lo que demanda su gran nombre.

Está decidido a matarle.

Debe hacerlo.

Lo hará.

Ahora...

inmediatamente.

¿Policía francesa?

No exactamente. Servicio de contraespionaje.

Puede suponer que hemos estado siguiendo este asunto.

No me ha dado tiempo a suponer nada.

Le diré que hemos detenido...

a quienes les seguían a Ud. Y a la señora hasta el hotel.

- ¿Dónde está ella? - Fuera, en mi coche.

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