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Original subtitles

Por favor, dime que estás comiendo bien.

¿Has hecho amigos? ¿Son todos majos?

No has ido a muchas fiestas, ¿verdad?

Mamá, ahora no puedo hablar. Llego otra vez tarde a clase.

¿Otra vez? ¿Cómo que otra vez? Cariño, eso no queda bien en el expediente.

Bueno, quizá si no me llamaras cada dos segundos, podría llegar a tiempo.

Ya lo sé. Es que te echo de menos.

Ya lo sé, pero mi vida está aquí y la tuya en Nueva York.

No lo sé, ve a clase de cerámica o abre un negocio.

Eres lista. Te iría muy bien.

O vete de viaje con papá. ¿Adónde te gustaría ir?

Eh... A visitarte a ti el fin de semana que viene.

Venga, mamá, necesitas tener vida propia.

Pues no es mala idea.

Podemos ir a ese restaurante que tanto te gusta.

Me puedo quedar un día más. ¿Qué te parece?

Kate, ¿por qué no me contestas nunca? ¿Hola?

Mamá, ahora no puedo. Te llamo luego.

¿Qué? No, no...

A veces, nuestras mejores aventuras

empiezan con los momentos más inesperados.

Un encuentro casual con un desconocido.

La sensación de impotencia cuando alguien a quien queremos empieza a alejarse.

Nunca pedimos emprender ese viaje,

pero al final revela las verdades

a las que necesitamos enfrentarnos desesperadamente.

¿Y? ¿Qué vamos a hacer ahora?

No lo sé. Dejadme... Dejadme pensar.

Pues si pensando nos has traído hasta aquí,

más vale que no pienses.

¿Por qué no llamamos a papá?

Cielo, ya te lo he dicho. Papá nos llamará cuando lo arregle todo.

Solo tenemos que esperar.

¿Esperar aquí? ¿Lo dices en serio?

Bueno, pues todo aclarado.

Podéis iros.

Bueno, pues eso es todo, miladies.

Ojito con volver a delinquir,

que las manchas en el expediente ahí se quedan, ¿eh?

Mira cómo tiemblo.

A Amat le habéis dado lástima y no va a poner ninguna denuncia.

Qué amable.

Eso sí, yo no quiero volver a veros.

En comisaría, me refiero.

No te prometo nada. Portarme bien nunca ha sido mi fuerte.

Siento mucho lo que ha pasado, de verdad.

Pero me quedo con la parte buena.

Me ha encantado volver a verte, Júlia.

Y conoceros.

A mí también me ha encantado, claro que sí.

Pero ahora tenemos que irnos porque tenemos mucha prisa.

¿Verdad, hija, que tenemos prisa?

Así que nada. Adiós, Andreu. Y gracias.

¿Por qué tanta prisa?

No sabía que te gustara estar en prisión.

Yo quería irme de ese sitio cuanto antes.

Tú querías huir de ese hombre, que te conoce bien.

Estamos en un pueblo, hija. Nos conocemos todos.

Vale. ¿Cuál es tu plan maestro?

Ah, ¿nos vamos a casa ya?

No. No, solo vamos a algún sitio

donde no tenga que discutir con vosotras dos a cada rato.

Yo voto por ir a la playa.

Ya veremos.

Si queremos irnos, tenemos que hacer dos cosas:

coger el coche y nuestro dinero.

Yo cogeré el coche. Amat dijo que había un mecánico en el pueblo.

- ¿Segura? - Sí.

Perfecto.

Nos vemos en el bar en una hora.

Mamá, tú y yo vamos a la casa de ese idiota.

Dame la bolsa, mamá.

Madre mía.

Ven, mamá. Ven, ven, ven, ven.

- Creí que no querías ver a ese hombre. - Una.

Pues claro que no quiero verle, pero el dinero está en su casa.

- El dinero del narcotráfico. - No soy narcotraficante, mamá.

Vale, vale, me callo.

Mira. Mira, mira, mira.

El gallo con todos sus gallinas.

- Todo mujeres. - Todo viejas.

No me gusta.

Pues claramente eres la única.

Porque no soy vieja.

O porque estás mal de la vista, porque tiene una pinta...

Está para comérselo.

Vamos. Vamos, ahora no mira.

Cuidado, mamá.

Ya.

Vale.

¿Qué haces?

Hale. Aquí está.

Por aquí me escapaba yo cuando iba a las fiestas.

Venga, entra.

Mejor entra tú. Yo te espero en la puerta.

¿Y qué vas a hacer si te ve alguien? Con lo mona que vas.

Yo no voy a entrar por ahí.

¿Quieres recuperar tu dinero, sí o no?

Ah, espero que no sea una araña.

Ah, que no sea una araña. Que no sea una araña. Que no sea una araña.

Ay, qué recuerdos.

Ve con cuidado.

A ver. Anda que... Bueno, un poquito de luz.

Los buenos ratos que me he tirado aquí con los chicos del pueblo.

Qué romántico.

¿Dónde escondiste el dinero?

El dinero. A ver, quita. A ver que... A ver que me acuerde, que me viene.

- A ver. A ver, a ver, a ver, a ver. - Mamá, dime que te acuerdas.

¿A que te he dado un susto? Lo sabía.

Pues claro que me acuerdo, mujer. Anda, ven para acá.

No tiene ninguna gracia.

Mamá, aquí no hay nada. No hay dinero.

¿Cómo que no? No puede ser. No puede desaparecer.

Ay, ¡vale ya!

Ha desaparecido de verdad.

¿Hola?

Necesito ayuda con el coche. Tuvimos un accidente y...

¿Tú no eres muy pequeña para conducir?

No. No, yo no. Conducía ella.

Mi madre.

Te estoy vacilando. ¿Dónde está?

¿Tú sabes que tu abuela es una leyenda en el pueblo?

Pero tú pareces como más timidita.

Y americanas, ¿no? Pero ¿de dónde? Porque tienes un acento muy raro.

Me crie en México.

México. Ya decía yo.

Pero luego nos mudamos a New York.

Y estudio en Rhode Island.

En Rhode Island.

Pues sí que das vueltas tú. ¿Y ahora qué estás, en la uni?

Aún no. En un internado.

¿De chicas? Me muero, me encanta.

No está mal.

Aunque el año que viene quiero ir a la universidad. A estudiar Artes.

Así que la niña quiere ser artista.

No soy una niña. Tengo 17 años.

Vale, que sí, perdona. Era broma.

Bueno, ¿y tú estudias?

Estudiaba. Bueno, estudiar estudiaba poco porque estaba de Erasmus en Berlín.

A ver si te crees que eres tú la única que viaja en el mundo.

Y, nada, me tuve que volver porque mi madre falleció

y me daba palo dejar solo a mi padre.

Y el taller y la grúa son cosas de él. Y estas horteradas de aquí también.

NO CORRAS, PAPÁ

- Por favor... - Bueno, ¿y eso? No me digas.

- Cosas de tu padre. - No, eso es mío.

Pero a mi padre también le encanta.

Y tu padre había venido con vosotras, ¿no?

No.

¿Estás bien?

No te pongas nerviosa, cielo.

Vais a conocer a los padres de mi novia. Claro que estoy nerviosa.

- Va a salir todo bien. - Claro que saldrá todo bien.

- ¿Qué tal? - Fred.

- Bienvenidos. Soy Sophie. - Encantado. Tony.

- Encantado, Tony. - Gala.

- Sí. - Encantada de conoceros.

- Tony. Encantado. - Muy bien.

- Hola, Maggie. - Bueno, Kate,

Maggie nos ha contado que quieres estudiar arte.

También quieres morirte de hambre, ¿no?

Cielo, son nuestros invitados. No seas maleducado.

Muy bien.

Tiene mucho talento.

Me encanta que pueda expresarse a través del arte.

Sí.

Bueno, yo estoy en el negocio inmobiliario.

- Ah, ¿sí? - Sí, ¿y tú?

- Tony trabaja en la construcción. - Muy bien.

- Bueno, me gusta ensuciarme las manos. - Ya.

No tengo que llevar traje y corbata,

pero me puedo permitir el internado ese tan caro para mi niña.

- Cielo. - ¿Qué?

Un hombre tiene que cuidar a su familia. Nuestras hijas se merecen lo mejor, ¿no?

¿Te puedo hacer una pregunta? ¿Cómo te tomaste lo de Kate?

¿Lo de Kate?

Ya sabes, que sea lesbiana.

Tengo que ser sincera.

Cuando Maggie nos dijo que estaba saliendo con una chica, nos quedamos helados.

A ver, Tony es católico.

Un poco chapado a la antigua, así que al principio no se lo tomó muy bien.

Estoy intentando tener la mente abierta, pero son muy jóvenes.

A ver, quizá solo sea una fase, ¿no?

Bueno, me alegro mucho de que Kate y ella se conocieran.

Es muy dulce y muy femenina.

Es que menos mal que no me trajo a una de esas chicas

que se visten como un camionero. ¿Sabes lo que te digo?

Me alegro mucho de que os llevéis todos bien.

Son muy majos.

Sí, claro.

Vale, ¿qué les pasa?

Cielo, ¿de verdad crees que Maggie es perfecta para ti?

¿A qué viene eso ahora?

Creo que quizá deberías salir con mucha gente

hasta que encuentres a la mejor persona para ti.

¿Porque Maggie no es la mejor persona para mí?

- No, no quería decir eso... - No, pero lo has dicho.

Lo has dicho, mamá.

¿No podrías intentar alegrarte un poco por mí?

¿O es que no son lo bastante buenos para ti?

Jo, mamá.

Un día realmente inolvidable.

No... ¡Cielo!

Ah, hola, Bubu. Vaya sitio.

¿Qué?

¿Qué problema hay? ¿Eh?

Es mamá. Ese es el problema.

Es que... No me escucha

y es incapaz de ponerse en el lugar de nadie.

Eh, ¿recuerdas cuando...?

¿Recuerdas cuando le dijiste que ibas a transicionar?

- Sí, claro que me acuerdo. - Ya.

Y ese día, cuando nos lo dijiste, yo no...

Yo no pude asimilarlo.

¿Sabes?

Y, entonces, tu madre me dejó clarísimo

que, si tenía alguna objeción, era problema mío,

no tuyo.

¿Y la tenías?

Pues la verdad es que sí.

Sí, tenía miedo.

Sí, no... No quería que sufrieras.

Y yo... No entendía lo que te pasaba por dentro.

Y estaba preocupado.

Sí, estaba preocupado por no poder protegerte.

Y eso es todo. Es todo lo que tu madre y yo hemos querido siempre.

Protegerte.

Te quiero.

Y yo a ti.

Ven aquí. Vamos.

- Te quiero, papá. - Ya.

¿Me prestas tu móvil?

Tengo que hacer una llamada y el mío no va.

Claro. Pero te aviso que la cobertura viene y va.

- ¿Sí? - ¡Maggie!

Kate, ay, menos mal. Estaba preocupada. ¿Estás bien?

- No, qué va. - ¿Qué ha pasado?

A mi madre se le va la olla. Tengo que salir de aquí.

Vale. No te preocupes. Hablaré con mi padre y te compraré un billete.

Tú ve al aeropuerto. Todo va a salir bien.

¡Oye! ¡Que esto ya está!

Te llamo luego, ¿vale?

¿Me puedes hacer otro favor? ¿Me puedes llevar al aeropuerto?

Ay, Dios.

¡Eh! ¡Para!

Pero ¡si es mi amiga americana!

Tienes mala cara, ¿eh? ¿Has pasado mala noche?

- ¿Dónde está mi dinero? - ¿Qué dinero?

El que estaba en la cocina. ¡No está!

¿En mi cocina? Y ¿qué hacías tú colándote en mi cocina de nuevo?

¡A ver, a ver! ¡Espera!

No cambies de tema. Eres un ladrón.

Collons, la americana.

Acaba de llegar y ya está criticando, tú.

¡Este hombre es un sinvergüenza! ¡Ha robado mi dinero!

Técnicamente, robo no se puede decir.

- Porque tú nos lo debías. - Por tu culpa hemos perdido mucha uva.

Así que, escolta, te puedes ir por donde has venido,

que con este dinerito ya estamos en paz.

OK. No, no, no... ¿Qué...? ¿Qué...? No, no. ¡Dinerito mío!

- Sí, hombre. - Esperad, ¿es...?

- ¿Este tractor es nuevo? - Sí, qué bonito, ¿no?

Es que una conductora suicida me rompió el remolque el otro día

y ni siquiera llevaba seguro.

Lo menos que podía hacer era pagarme uno nuevo, ¿no te parece?

¿Cuánto cuesta esto? Tenía 50 000 dólares en mi bolso.

Es que tenemos más gastos, ¿sabes? Material para la bodega,

cambiar la cerradura de casa.

¡Últimamente se me cuela una gentuza!

¿"Gentuza"? ¿Qué es "gentuza"?

¡Que te está llamando mala persona!

Ah, gracias.

¿Yo? ¿Gentuza? ¡Tú! ¡Tú eres gentuza!

Te crees que eres George Clooney con tus canitas

y tu sonrisa de chulo y todas las gallinas a tu alrededor.

Sí, todas cloqueando.

Eres un cabrón. ¡Dame mi dinero!

Bueno, ahora es mi dinero.

Ah, y ahora hablas inglés. ¿Por qué no me lo has dicho?

Porque no me sale de los cojones.

Y no soy ningún cabrón, que lo sepas.

¡Bueno! La que faltaba.

Pero si está aquí lo mejorcito del pueblo.

¿Cómo estás, Júlia?

Fantástica. ¿No lo ves? No como otras.

Venga ya. Si eres de la misma quinta que la Ramona.

¡Eres un ladrón! Dame mi dinero ahora mismo.

¿O qué? ¿Llamamos a la policía otra vez?

¿Quieres explicarle a todos de dónde has sacado

los 50 000 dólares en billetes de 100?

Venga, va, señoras. A vendimiar, que hay mucho que hacer.

¡Eres un ladrón!

El baño, por favor.

Ahí.

Gracias.

Hola, Montse.

Hola.

- ¿Quiere un vinito? Pase. - Ay, sí, sí, sí.

Venga.

Contesta, por tu hija.

Anda, guapa. Ponle un vinito a mi hija.

Entiende mucho de vino, ¿sabes? Tiene una tienda.

- No. Gracias... - Lo hacemos aquí, en la cooperativa.

Gracias.

¿No te gusta?

No, eh... ¡Sí!

Sí, es muy fuerte...

Y muy interesante.

Sí. Eso dicen.

¿Y la gente os paga por esto?

Hemos tenido tiempos mejores, pero bueno. Vamos tirando.

Un brindis por la Júlia y la Gala, mis nuevas clientas.

Vuestra primera noche en La Muga y acabáis detenidas.

A eso lo llamo yo una entrada por todo lo alto.

Eso ha sido culpa de ese granjero.

- No le soporto. - ¿Del Amat?

A mí me cae bien. Me gusta.

Mamá, nos ha robado todo. No puede gustarte.

Cuando llegó al pueblo a mí también me parecía un borde.

Pero después ayudó un montón a la cooperativa.

Y se lo curró mucho para ganarse la confianza de todas las vecinas.

Además, cuando lo conoces, es muy divertido. Y un gran cocinero.

Ay, sí. Hace unas lentejas riquísimas.

Ay, mamá.

Él compró la casa sin el permiso de mi madre.

Pero eso no es verdad, mujer.

La Mariona le dijo que ella era la única dueña,

que la Júlia estaba muerta.

¿Que dijo qué?

No tengo palabras.

Bueno, es solo un rumor.

¡Mariona!

¡Mariona, abre la puerta!

Cariño, le dijo a todo el mundo que estaba muerta.

Está claro que no quiere verme.

¡Mariona!

¿Qué hacéis aquí?

Yo iba a preguntar lo mismo.

¿Esta no es la casa de...?

Mi casa.

No, la casa de Mariona.

¿Usted es mi tío?

No me mires a mí. Ni idea.

Y nos mete en la cárcel. ¡Somos familia!

La ley es la ley. Espero que no me guarde rencor.

- Os invitaría a un café, pero no... - Ah, ¿Mariona está en casa?

Sí, pero no es buena idea, de verdad que...

Se nota que es hija tuya.

Mamá.

Mariona, tienes visita.

He dicho mil veces que no dejes la puerta abierta.

Que se cuelan bichos.

No teníamos que haber venido.

Bueno, yo voy tirando para comisaría porque tenemos el campeonato de butifarra.

¡Hola!

El otro día no pude presentarme.

Soy Gala, tu sobrina. Encantada.

Hola, Mariona. ¿Cómo estás?

Hasta ahora, bien. ¿Qué queréis?

Hombre, un abrazo no estaría mal.

Habrás venido a por algo más que un abrazo.

Ajá. Dile.

- Dile de la casa. - No, dile tú.

- Mamá, es tu hermana. - Ha sido tu idea.

- Pero es tu hermana. Ándale. - Venga, tú. No me da la gana.

Vale.

La venta de la casa es ilegal.

Ya sabía yo.

Mentiste y dijiste que mi madre estaba muerta.

Cuando una persona lleva más de cinco años desaparecida,

se la puede declarar legalmente muerta.

Tu madre lleva 40 años sin dar señales de vida.

Ni una llamada, ni una carta.

- ¿40? Mamá... - Hija...

Me dijiste que hablabas con ella a veces.

Perdona, pero yo con esta cabeza pierdo la noción del tiempo.

Pero yo no puedo creer que nunca la llamaras.

Pero vamos a ver, ¿hemos venido a echarle la bronca a ella

- o a echarme la bronca a mí? - Vale. A ver.

Mariona, entiendo que estés enfadada, pero no tenía derecho...

¿Puedes guardar tus abejas?

Son como las personas. Si no las molestas, no te pican.

¿Queréis algo más o ya os vais?

¿Vas a dejar a tu hermana sin casa?

Esa ya no es mi hermana.

Bien, vale. Creo que no tienes ni idea de lo que pasó realmente.

Se fue muy lejos, sola, embarazada.

¿Embarazada?

Lo pasó muy mal.

Se murió mi papá y ella era muy joven y estaba muy...

Espera, espera, espera, espera.

¿Eso le has contado?

¿Que te quedaste viuda?

Luego soy yo la mentirosa. Anda...

Sabía que no deberíamos haber venido.

¿Por qué dice que mientes?

Ni caso. Cuando está enfadada dice cosas al tuntún.

Tu padre murió antes de que tú nacieras. Te lo he dicho mil veces.

Eso me has dicho, sí.

Tu padre está muerto y requetemuerto.

Demuéstramelo.

Cuando me quise dar cuenta, se estaba ahogando.

Yo ya había llegado a la orilla, claro.

Pero él nunca aprendió a nadar, pobrecito mío.

Hicieron todo lo posible por salvarle,

pero tu padre ya había pasado a mejor vida.

Me dijiste que había muerto de un infarto.

Pues claro. Le dio un infarto del susto. Por eso se estaba ahogando.

Tú no sabes lo que es ver a la persona que más quieres

morirse delante de ti.

Lástima.

Se murió sin saber que me había dejado embarazada.

Era una buenísima persona.

Tú has salido a él. Clavadita.

Mamá, murió en 1912.

¿Quieres hacer cuentas o las hago yo?

Di la verdad, mamá. ¿Qué está pasando?

Júlia, estás embarazada.

Pero ¿cómo es posible?

Bueno, creo que esto no hace falta que te lo explique.

Vamos a ver, esto es un pueblo muy pequeño.

Y en unas semanas se te va a empezar a notar

y tendrás a todos los vecinos comentando.

Comentar ya comentan ahora.

Sabes quién es el padre de la criatura, ¿no?

Pues deberías hablar con él. ¿Prefieres que hable yo con tu madre?

No. No. O me echa de casa o me obliga a dar el bebé a las monjas, Oriol.

Pues... ¿Qué quieres hacer?

Mamá, ¡di la verdad!

Júlia Xatart, ¿quién es mi padre?

¡Pues no lo sé! No lo sé. Se me mezclan los recuerdos.

Eso y que tuve una época bastante movidita.

Tuve varios pretendientes.

Por eso te fuiste.

No quería separarme de ti. Te habrían dado a las monjas.

Eran otros tiempos. Mi madre me habría echado de casa.

Y yo quería proteger a Mariona.

Mariona estaba mejor en el pueblo. Aquí no le hubiera faltado de nada.

¿Y qué podía ofrecerle yo?

¿Vivir en un camping de caravanas trabajando de sol a sol

- para ganar cuatro duros? - Es lo que hicimos tú y yo.

Sí.

¿Así que nunca la llamaste?

Sí, lo intenté varias veces, pero cada vez era más difícil.

- Y qué podía decirle yo, ¿eh? - La verdad.

Gala. Gala, hija, por favor, perdóname.

Gala. Gala, para de una vez, que me va a dar un jamacuco.

He crecido sin padre, mamá. ¿Sabes lo que duele eso?

¿Y crees que fue fácil para mí? ¿Crees que me divertía mentirte?

No lo sé. Eso parece.

Uy, ¿ese no es nuestro coche?

¡Para!

¡Hola!

Eso es nuestro coche.

Ah, ¿y le teníais mucho cariño?

Porque con la leche que le has dado yo no sé si puedo arreglarlo, ¿eh?

Perfecto.

Vamos, mamá. Kate está esperándonos en el bar.

Si estáis esperando a Kate, ella ya se ha ido.

Que la he dejado en el aeropuerto de Barcelona.

¿Cómo?

¡La madre que la parió!

Me dijo que volvía a casa.

Dios santo.

¿Puedes llevarnos al aeropuerto?

Mira, yo lo siento mucho si tenéis problemas de familia,

pero es que esto es una grúa, no un taxi.

Por favor. Es muy muy urgente.

Ya, pero es que yo he perdido mucho tiempo y tengo mucho trabajo.

Tú puedes llevarlas al aeropuerto, ¿a que sí? Mira.

No. No. No, no y no. Por encima de mi cadáver.

Yo no pienso ir a ningún lado con él.

Espero que aún no se haya ido.

¿Qué? ¿Velocidad tractor es la única que conoces?

¿No podemos ir más rápido?

Tranquilo, chico, tú ni caso, ¿eh? Y gracias por llevarnos.

Al menos así me aseguro de tenerla lejos de mi casa.

Ah, perdón. ¿Lo he dicho en voz alta?

No me puedo creer que se haya ido sin decírselo a nadie.

¿De quién lo habrá aprendido?

No sé. A lo mejor de ti, mamá.

No me mires así. La niña se ha ido por tu culpa.

- ¿Y qué hago? ¿La ato? - Tendrías que haberle dicho la verdad.

No puedes decirle que se quede aquí y empiece de cero

y pensar que le va a parecer bien.

Pues claro que quiere volver. Echa de menos sus cosas, su gente.

Y encima quiere hablar con el idiota de Fred.

¿Y Fred es...?

¿A ti qué te importa? Es una conversación privada.

Lo siento, es que me sorprende verte discutir con alguien que no sea yo.

- Fred es el imbécil de su marido. - No le llames así, mamá.

Estamos aquí por su culpa.

Siempre te ha engatusado con su sonrisita y sus maneras y su... No lo soporto.

Y luego ha hecho lo que le ha dado la gana a tus espaldas.

Eso no es verdad. Conozco a mi marido.

Ah, ¿sí? Pues, dime, ¿qué es lo que ha hecho esta vez ese malnacido?

Gala, ¿qué pasa?

¿Sabes de lo que me enteré hoy, a mis 45 años?

Ah, ¿ya no es una conversación privada?

Mi padre no está muerto. Está vivo y puede ser cualquiera de este pueblo.

Bueno. Siempre es un placer llevaros. Muy entretenido, sí.

- Mamá, espera aquí. - De nada, ¿eh?

Hija, entiendo que estés enfadada conmigo, pero ¿tanto como para abandonarme?

Te quedas aquí con Amat mientras yo voy a buscar a Kate.

Ah, no, no, no, no, no. Os he traído, pero yo tengo que volver a la cooperativa

y tu madre no necesita ninguna niñera.

Sí, la necesita. ¡No la dejes sola!

Pase.

¡Eh! Billete.

Es que tengo que hablar con mi hija. Quiere marcharse. Es urgente.

Señora, sin billete no puede pasar.

No me digas que no has llegado a tiempo.

Mamá, necesito dinero para comprar un billete.

No, pues yo no tengo nada porque me lo he gastado todo en chupitos.

No me digas.

¡No, que no tengo nada!

Si Kate quiere volver a su colegio, es su decisión.

Además, es joven y estará echando de menos a su novia.

Es mejor dejarla marchar. Y que tú y yo nos vayamos a la playa.

¡No vamos a la playa!

Solo quiero entrar al aeropuerto antes de que Kate se suba al avión.

Pues te equivocas. Te sentaría divinamente porque estás muy estresada.

Claro que estoy estresada.

Si se sube a ese avión, no voy a poder protegerla.

Gracias por prestarme mi dinero.

¿Ves como es un buen tipo?

Almarch Airwaves anuncia la salida del vuelo ALM 8077

con destino Boston.

Por favor, diríjanse a la puerta de embarque B34.

El vuelo 8077 de Almarch Airwaves a Boston está embarcando.

Todos los pasajeros a la puerta B34.

- Kate, ¿qué coño estás haciendo? - Mamá, ¿qué haces aquí?

¿Qué hago aquí? ¿Qué haces tú aquí?

¿Ibas a irte sin decírselo a nadie?

Ah, ¿ahora tengo que contarte cosas cuando tú no me dices nada?

Mamá, mi vida está allí.

Y si no puedes permitirte pagarme el internado, no pasa nada.

Me pondré a trabajar o... O pediré una beca.

Pero no puedo dejar mi vida sin más. O a Maggie. La quiero.

- No puedes volver. No lo entiendes. - No, tú no lo entiendes.

Mamá, ¿no te acuerdas de cómo es querer a alguien? ¿A papá?

- ¿Lo quisiste alguna vez? - Vale, eso no es justo.

No, ¿sabes qué no es justo? Que me mintieras para traerme aquí.

Voy a ver a Maggie, te guste o no.

Tu padre es el que nos ha metido en este lío.

Ya sé que no te lo he contado...

Pero...

Gracias.

Oye, no tener dinero es el menor de nuestros problemas.

Tu padre les debe dinero a unos tipos.

Es mentira.

¿Por qué te crees que hemos venido aquí?

¿Crees que quiero estar en ese pueblo de mierda?

No, hemos venido aquí

porque he pensado que era el único sitio donde no nos buscarían.

No puedes volver ahora. Es muy peligroso.

¿Cómo que "peligroso"?

Que los tipos a los que tu padre les debe dinero daban mucho miedo.

Y parece que van a hacer lo que haga falta para recuperar su dinero.

Incluso hacernos daño.

Pero ¿y papá qué?

Lo he llamado mil veces.

El teléfono está fuera de servicio.

¿Crees que esa gente le puede haber hecho algo?

No. No, no, no, no, cariño, no. Tu padre se puede cuidar solo, ¿vale?

Seguro que está pensando en un plan ahora mismo para arreglarlo todo.

Pero, oye, esa es la verdad, ¿vale?

Así que necesito que te quedes aquí y me des un poco más de tiempo.

Perdone, señora.

El avión va a despegar. ¿Van a embarcar o no?

¡Ya sabía yo que no podías vivir sin tu abuela!

Hale.

Échame una mano.

Bueno, yo tengo que volver ya.

¿Dónde os llevo ahora?

No lo sé.

No tenemos casa, no tengo dinero.

La cárcel era mejor, tenía cama.

Cuidadme a Golfo un segundo. Ya vengo.

Sé que me voy a terminar arrepintiendo de esto, pero...

tengo mucho espacio en casa.

Puedo prepararos una cama en el cobertizo.

¿Ahora eres simpático?

Aunque no lo creas, lo soy. Pero no hemos empezado con buen pie.

Bueno, no sé por qué. Vives en nuestra casa, me has robado mi dinero.

Tú tampoco has sido Miss Simpatía,

pero te perdono, porque sé lo que es estar desesperada.

La cooperativa no pasa por un buen momento.

Y el pueblo entero depende de ella. Por eso...

...tomé prestado tu dinero. Sé que hice mal.

Pero te lo devolveremos con lo que saquemos del vino, ¿vale?

Dame... No sé, dame...

unos meses.

¿Solo unos meses?

¿El vino es el que dan en el bar?

Ese.

Bueno. Nunca vas a recuperar mi dinero.

- ¿Por qué? - Porque tu vino es malo.

Demasiado alcohol, muy seco.

La buena noticia es que la uva es buena,

pero la culpa es solo tuya.

¿Sabes qué? Me estoy arrepintiendo de ser simpático contigo.

Espera, espera. Yo puedo mejorar tu vino.

Sé hacerlo, yo sé mucho sobre vino.

Tengo una tienda.

Tenía.

Yo puedo ayudarte a vender más botellas.

No me digas que eres una experta en vinos.

Hay muchas cosas de mí que no sabes.

Más mano de obra me vendrá bien.

¿Nos vamos o qué?

Cuidado con esas cosas.

Genial. Nos quedamos en la casa del terror.

¿Este es el mejor cuarto?

Era el mío.

Os dejo que os instaléis.

Vamos, Golfo.

Júlia, ¿adónde vas?

¿Qué haces?

Lo siento, Mariona.

¿Adónde vas con eso?

- A América. - ¿A América?

No puedo quedarme en La Muga. No aguanto más.

¿Y por eso te vas así? De noche. Sin despedirte.

Júlia, ¿qué pasa?

No lo entenderías.

- Pues me voy contigo. - ¿Qué dices?

- Que me voy contigo. - No. No, ¡que tú no te vas!

Para.

¡Que yo no sé estar sin ti, Júlia!

¡Mariona!

Yo tampoco quiero estar en ningún lugar del mundo donde no estés tú.

Vamos a hacer una cosa.

Yo voy primero,

y cuando encuentre un sitio donde quedarme, te escribo.

Y vienes conmigo.

- Júlia... - Te lo prometo.

¿De verdad crees que papá lo va a arreglar?

Sí, claro, cielo. Estoy segura.

ATERRIZADO

Hola, cielo.

Papá, Kate no se ha subido al avión.

- Estoy histérica. - Muy bien, cálmate. Cálmate.

No, no, no. No me voy a calmar. Kate dijo que tenía un problema.

Vale. ¿Sabes dónde está?

Solo me dijo que estaba en un pueblo vinícola

en medio de Cataluña.

Pero está con su madre, ¿no?

Sí, con su madre y con su abuela.

Oye, cielo, solo han pasado unos días.

A ver, seguro que hay alguna explicación.

Volverá a ponerse en contacto contigo pronto. No te pongas nerviosa aún, ¿vale?

Vale, papá. Vale.

Oye, estoy en una reunión,

pero luego te llamo y lo arreglamos. Te lo prometo. ¿Vale?

- Te quiero, cielo. - Adiós.

Como Fred ha desaparecido de la faz de la tierra,

solo tenemos una opción.

Encuéntralas.

Espero que tengáis hambre.

Mucha. Me muero de hambre.

Cómo huele.

- Sí, huele muy bien. - Toma.

- ¿Bien ahí? - Vale, ya.

No me pongas tanto.

Calla, niña, y come, que estás en edad de crecer.

A mi edad es distinto. O te ajamonas o te amojamas.

Sigue, sigue. No te cortes.

Gracias, guapo.

Ay, qué gusto. Por Dios.

Buen provecho.

¿Quieres?

Sí.

Está muy rico, ¿eh? Este tío cocina como los ángeles.

Venga, venga.

¿Está rica?

Traducido por Paula Mariani

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