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Por ahora sabemos
que Reese fue acusada de tentativa de homicidio.
La fianza es de 1 200 000 dólares.
- Denny Crane. - Barry Goal.
La estrella de El fénix
- se declaró inocente. - Denny Crane.
Las partes acordaron un juicio inmediato.
¿Qué hacía Reese con el arma? No lo sabemos.
Pensé que iba a matarme.
- ¿Lo reconociste? - En el momento no.
Ahora sé que es fotógrafo de una web de acoso a famosos.
Sitios de aficionados. Rastrean a ciertas estrellas.
Sí, este se llama getcourtney.com.
- Denny Crane. - Barry Goal.
Me disculpo por Denny.
Tiene más ojos que vergüenza y, sinceramente,
no sé qué pensar de Barry.
Decías que estos sitios web rastrean a los famosos.
Nos cazan.
Cualquiera que me vea por la calle le pasa mi ubicación al sitio.
Incluso se paga por un buen dato.
Cualquiera… Mira.
Cualquiera puede rastrear mis movimientos, todo el día.
Terrible.
Mira.
Es nuestro edificio. Y dice que estás aquí.
Y aquí estás.
Algún asistente ganó cien dólares por el dato.
El problema es que también saben dónde estoy
los acosadores, los enfermos mentales.
Un tipo recién salido del psiquiátrico
dijo que era su ex y que me mataría por plantarlo.
¿Y pensaste que ese hombre iba a matarte?
Sí, pensé que…
Señor Crane, necesito que deje de mirarme así.
Por supuesto. Cásate conmigo.
- ¿Cómo dice? - Tus 15 minutos ya se terminan.
Los míos vienen durando toda una vida. Díselo.
Cásate con él.
Lara y Joel Kohn para ver a Marlene Stanger, 10:30.
Creo que salió unos minutos.
La llamaré al celular.
¿Vienen a ver a Marlene Stanger?
Nos la recomendaron.
Teníamos cita, pero parece que no está.
Qué raro de Marlene.
Soy Denise Bauer. Trabajo mucho con Marlene
y sé que está sobrecargada.
Pasen a mi oficina y charlamos.
Al parecer, las partes acordaron apurar el trámite.
Lo único a dilucidar es si Reese temió por su vida y, en ese caso,
si su miedo fue razonable.
Algunos especulan con que Reese estaba harta de los paparazis
y esto fue la gota que rebasó el vaso.
Por ahora no se sabe de dónde sacó Reese el arma.
Lo bueno, Courtney, es que ya eres hermosa.
No hace falta transformarte.
Lo malo es que eres hermosa y le disparaste a un hombre.
La única persona que se saldría con la suya es la princesa Diana,
pero a ella la mataron los paparazis.
Al evocar su imagen, matamos dos pájaros de un tiro.
Sugiero esto para el primer día de juicio.
¿Un cuello alto en Los Ángeles en primavera?
¿Quieres matarme?
Podemos combinar,
pero es crucial que estés a gusto con tu ropa.
El jurado lo percibe.
- O mi ropa o nada. - Nada.
Courtney…
Normalmente querríamos que el jurado se identificara contigo.
Normalmente ningún jurado llevaría un arma a un restaurante.
Podríamos argumentar que no pueden identificarse conmigo.
Dejemos el vestuario para después y hablemos de la víctima.
Nuestros investigadores están indagando sobre el fotógrafo.
Amistades, familia, secretos ocultos…
Lo importante es que, en la prensa,
se ve como alguien que atacaría a Courtney en un callejón.
Me atacó en un callejón.
¿El derecho?
Para probar la defensa propia, debemos demostrar que, dada la situación,
sentiste un razonable temor por tu vida.
La única que puede transmitirlo eres tú, así que tendrás que testificar.
Yo estaré a tu lado.
- Y yo. - Ninguno estará allí.
Estarás sentada allí en total soledad
y sin duda serás sujeta a un interrogatorio implacable.
Ya soy grandecita.
Excelente.
Por diversión, dilo así: "Soy una chica mala".
Quiero oír cómo suena.
Soy una chica mala.
Una chica muy mala.
Denny.
No puedo creer que precisamente tú vengas a pedirme un favor.
- No le llamaría "favor", sino… - Buzz Lightyear en persona.
- ¿Me dicen así? - Yo no.
Te miro y veo a un Woody.
- No tiene antecedentes. - Murió un chico.
Y se declarará culpable. Tres meses es lo correcto.
- A pesar de nuestras diferencias, es… - ¿Qué diferencias?
¿Hablas de cuando me entrevistaste para un puesto en Crane, Poole y Schmidt
mientras buscabas descuentos para la telesilla de Whistler?
¿Te parece que eso causaría una tirantez entre nosotros?
Como si lo recordara.
Necesito tu ayuda.
Es mi sobrina.
Es lo correcto y lo sabes. Por favor.
De rodillas. Y di: "Por favorcito".
¿Qué?
De rodillas. Hazlo.
Y cierra con…
diosa de la belleza.
No hablas en serio.
Hablo muy en serio.
Por favorcito.
Diosa de la belleza.
El esmog de Los Ángeles no es bueno.
Denny,
me considero una persona deliciosamente lasciva
y suelo apreciar esa cualidad en los demás,
pero necesito que te calmes un poco con Courtney.
Es la mujer más sexi del mundo.
A menos que prefieras a las embarazadas, en cuyo caso es Angelina.
Este es un caso grave, Denny. Está acusada de tentativa de homicidio.
Así se forja el carácter. No le pasará nada.
Me casaré con ella, Alan.
¿Con Courtney Reese?
Es ideal para Denny Crane.
Y no tengo dudas de que, cuando llegue el momento,
me desconectará.
Lo hará encantada.
No es por aguarte la fiesta, por más inaguable que parezca,
pero presiento que a Courtney le interesa otro.
- ¿A qué te refieres? - Estoy captando señales.
Bueno, capta esto:
no te acerques a mi sexta esposa.
¡Courtney Crane!
Me encanta.
Pescado. ¿Quién lo diría?
- Estoy orgullosa de ti. - Gracias.
¡Cuántas sonrisas! ¿Buenas noticias?
Denise acaba de atrapar… ¿Me atrevo a decirlo?
Una gran ballena.
Mariscos Citeradella.
Distribuyen por toda la costa este.
La familia Kohn, ¿cierto?
Sí.
Ah.
Empieza el juicio contra Courtney Reese por tentativa…
Increíble.
Vayan donde vayan, se quedan con lo mejor.
Increíble.
No es justo.
…dando un vuelco importante.
Supuse que saldría por el callejón lateral.
Suele hacerlo, así que fui a asegurarme un lugar.
Y la acusada salió en algún momento.
- Sí. - ¿Y qué hizo usted?
Me acerqué a sacar una foto.
- ¿Dijo algo? - No.
¿Ella dijo algo?
Sí, creo que gritó: "¡Atrás!".
¿Y entonces qué pasó?
Iba a sacar una foto y me disparó.
¿Le advirtió que tenía un arma?
No, abrió fuego directamente.
Suena como un episodio aterrador.
- ¿Tuvo miedo, señor Rice? - Por supuesto.
Me imagino.
Por cierto, ¿no se imagina que la señora Reese
pudo haberse aterrado cuando usted se abalanzó sobre ella en el callejón?
Creo que está habituada a que los fotógrafos le saquen fotos.
Usted salió abruptamente de atrás de un basurero, ¿no?
Sí.
- ¿Había luz en el callejón? - No.
Señor Rice, usted es un fotógrafo independiente, ¿no?
¿Envía su trabajo a muchas revistas y periódicos?
- Sí. - Y todas esas publicaciones
prefieren fotos espontáneas.
Una cara de miedo vale más
que la foto de un famoso sonriendo o posando.
¿Por eso salió de atrás del basurero, para asustarla?
Sí, quería sacarle una foto espontánea,
pero, repito, están habituados.
Imagino que se refiere a los famosos y otras personas que,
a la sola discreción de usted, perdieron su derecho a la intimidad.
No, se lo buscaron cuando eligieron ser famosos.
¿Se buscaron que les sacaran el auto de la ruta?
Porque se lo hizo a otros, ¿no?
Protesto. No se juzga a la víctima.
Sí que se la juzga.
- Tiene tres arrestos por agresión. - Protesto.
- Irrumpió en casas. - Protesto.
- Escupe para provocar… - Protesto.
Ha lugar a las protestas.
Sus actos previos no son relevantes.
Pero el estado mental de mi clienta lo es y muchos de los paparazis,
incluido el señor Rice, son delincuentes, algunos muy peligrosos.
Al parecer, hasta las pandillas filipinas participan del negocio. ¿Por qué?
- Protesto. - Porque hay mucho dinero en juego.
- ¡Protesto! - Ha lugar.
¡Te despedí!
Y dejé bien claro que…
- ¿Estás loca? - ¡Es mi hija!
- Tuvo parte en la muerte… - ¡No!
- Sí. - ¿Cómo puedes actuar a mis espaldas?
- Decide Hannah, no tú. - Tiene 16 años.
Exacto. Tiene la vida por delante y tres meses es un buen trato.
Puede cumplirlos en verano y volver a clases.
- ¿Como culpable de homicidio? - Involuntario.
¡Por Dios!
Olvídate de su futuro académico.
Es el mejor trato posible.
Ya convencí a la fiscal, así que por una vez en la vida
confía en mí.
¿Por eso lo haces?
¿Para que por fin confíe en ti? ¿Para probarte ante tu hermana mayor?
A riesgo de poner en peligro nuestra relación aún más,
hazte ver.
Tu autoestima lleva 16 años inextricablemente ligada
a la idea de tener una hija perfecta.
Bueno, ella no es perfecta.
Su currículum, su registro académico y, sí, sus antecedentes quedarán manchados,
pero esto no tiene por qué arruinarle la vida.
Si va a juicio, podría ir presa un año, quizá dos.
Y el problema no va a desaparecer como por arte de magia.
Sé que soy nueva aquí y no quiero causar problemas.
- ¿Qué pasó? - Esto.
Mario lo encontró accidentalmente en la basura.
- ¿Mario? - El conserje nocturno.
Un caballero encantador y servicial.
Me alegré mucho porque lo había dado por perdido, pero luego vi esto.
Estaba grabando a mis colegas para mi familia.
Lo dejé en la cocina.
Supongo que lo dejé sin querer en modo de grabación y pasó esto.
Cielos.
Quizá Denise lo hizo como broma pesada,
pero a mí no me parece tan gracioso.
¿Así se tratan los abogados aquí?
Claro que no.
Eso pensé, pero alguien debería avisarle a Denise
porque se la pasa haciendo estas bromas.
¿Hay más?
De nuevo, me hace sentir muy incómoda,
pero el otro día salí a recibir a mis clientes, los Kohn.
Me recomendó mi exbufete.
Llegué tarde, lo admito, porque los tenía anotados en mi agenda
y, como estaba en la basura…
En fin, salí a buscarlos y ya no estaban.
Resulta que se los quedó Denise.
¿Denise?
¿Entiende, señora Guttman,
que al declararse culpable de homicidio involuntario
será condenada por un delito grave?
Sí, señor.
Muy bien.
Señora Raines, la Fiscalía
acompaña la recomendación de la defensa de tres meses de prisión.
Sí, su señoría.
Es un tema muy serio que implica la pérdida de una vida humana,
pero nos impactó su remordimiento.
También sabemos que no tiene antecedentes
y consideramos que tres meses constituyen un castigo justo.
Bueno, ustedes lo considerarán justo, pero yo no.
No solo tengo que considerar la muerte de Ryan Klein,
sino también la pandemia de fiestas farmacéuticas
que se celebran en cada ciudad del país
y causan la pérdida de muchas vidas.
Tres meses es un insulto a esas vidas.
- Señoría… - Estoy hablando.
El juzgado rechaza este acuerdo y no considerará ningún otro
que cause que la señora Guttman cumpla menos de tres años de condena.
- ¿Qué? - ¡Brad!
Le pido que se recuse.
Denegado. Si quiere ir a juicio, está bien.
Pero me tiene a mí,
lo que significa que puedo dictar sentencia ahora o después.
Recibí 17 amenazas de muerte, la última hace dos semanas.
También recibo miles de cartas de presos
que me declaran su amor y planean buscarme cuando salgan.
Y recibo muchas cartas inapropiadas y lascivas de gente en libertad.
A veces de doctores o abogados.
Entre ayer y hoy recibí tres de uno de mis abogados.
Usted es claramente objeto de una gran adoración y obsesión.
Que vienen con la fama y el estrellato, lo sé, pero esta clase de fama…
Y hay que agregarle internet.
¿Qué tiene que ver internet?
Con los sitios de acoso a famosos, cualquiera es un paparazi.
Todos tienen cámara y acceso a internet en el celular.
Se volvió muy fácil rastrear mi paradero.
La gente obsesiva sabe cómo encontrarme,
por eso saqué un permiso y ahora llevo un arma.
Que llevaba encima la otra noche.
Sí.
Al salir del restaurante, un hombre se me abalanzó en un callejón oscuro.
Le pedí que retrocediera y no lo hizo.
Vi algo negro de metal en su mano. Lo levantó.
Creí que era un arma. Reaccioné y disparé primero.
Mucha gente la rastrea, la sigue, quiere verla en persona.
- Es la impresión que tengo. ¿Es correcto? - Sí.
La mayoría de esas personas, supongo, son admiradores inocentes
que solo quieren verla de cerca, ¿cierto?
- O fotógrafos agresivos. - Sí.
De hecho, cuando llegó al restaurante, la recibieron un montón de paparazis, ¿no?
Sí.
Y, de hecho, tuvo un altercado al entrar al restaurante esa noche, ¿no?
Sí.
- Se hartó, ¿no? - Protesto.
- No fue defensa propia. - Señoría.
- Estaba harta. - Protesté.
- Ha lugar. - En particular,
- se la tenía jurada a él. - Protesto.
Acaba de aceptar la protesta.
Señora Reese, ya se había encontrado con el señor Rice, ¿cierto?
No lo reconocí cuando le disparé.
¿No lo vio al entrar al restaurante?
Sí, pero no lo reconocí cuando se me abalanzó.
Había pedido una orden de restricción contra él.
- No sabía que era él cuando disparé. - Ya veo.
- ¿Fue pura suerte? - Protesto.
Ha lugar.
No más preguntas.
Courtney, no me dijiste que lo conocías.
No lo conozco.
Hay un puñado de paparazis así de agresivos.
Y lo conoces como tal.
No lo reconocí en el callejón.
Pero sí lo reconociste cuando entraste al restaurante.
Sabías que estaba ahí y habías tenido encontronazos con él.
Podría interpretarse como que lo atacaste.
- No lo hice. - Yo te creo.
Cásate conmigo.
- ¿Tiene un problema mental? - Sí.
¿Hay más sorpresas?
- ¿Como cuál? - Como que en realidad eres hombre.
- Por mí está bien. - Denny, ve a lujuriar a otro lado.
¿Cuántos encontronazos tuviste con ese fotógrafo?
Varios, junto con cinco o seis fotógrafos más,
pero no sabía que era él cuando disparé.
Claro.
Espero sinceramente que el jurado te crea.
De lo contrario, famosa o no, irás presa.
No puedo hacer nada. Es su decisión y lo sabes.
- ¿Por qué lo hizo? - No sé.
- ¿Fue idea tuya? - Claro que no.
¿Es por lo de Whistler?
Brad.
¿Qué pasó, entonces?
Llamé a uno de sus exsecretarios.
El juez Devon perdió a una hija adolescente por sobredosis.
- Genial. - Quizá tenga que ver. No lo sé.
Pero es un buen juez. Es justo. Esto es muy impropio de su parte.
Además, si te sirve de algo,
el exsecretario me contó algo más de su historia.
Hace años tuvo algo con una de tus socias.
¿Quién?
Shirley Schmidt.
Marlene dice que tiraste su agenda electrónica por conveniencia
la noche anterior a algunas de sus citas más importantes,
incluida la de los Kohn.
En primer lugar, no le robé los clientes. Le hice un favor.
Y, en segundo lugar, no tiré su precioso aparatito
para que perdiera la cita.
Lo hice por despecho. Así de simple.
Debo decir, Denise, que, personalmente, estoy muy decepcionado.
Paul, me conoces.
¿Por qué más estaría decepcionado?
La votación de los socios está tan reñida
que me sorprende que la pusieras en peligro por algo tan estúpido.
- ¿Estás diciendo que…? - Estoy diciendo
que, a partir de este momento, tus posibilidades de llegar a socia
quedan reducidas.
Está dentro de las pautas.
No puedes alegar abuso de discreción.
Siempre aceptan recomendaciones conjuntas.
Pero no están obligados y lo sabes.
Tiene 16 años.
Tu única esperanza es lograr que lo recusen, pero,
sinceramente, no sabría cómo.
Me contaron que…
tuviste una relación con este juez.
Shirley, nunca me aprovecharía de esto…
Claro que sí. Por eso estás aquí.
No sé qué más hacer.
Apelando no lograré que lo revoquen. No sé qué más hacer.
Sabía que había paparazis.
Tuvo un altercado con ellos al entrar.
Tenía que saber que el hombre del callejón podía ser un fotógrafo.
La emboscan todo el tiempo, pero ¿qué diablos?
Abrió fuego de todos modos. Una silueta en la oscuridad…
Disparar primero, preguntar después, supongo.
La verdad es que los famosos como Courtney Reese
siempre se salen con la suya.
Entradas para los Rolling Stones,
una mesa en un restaurante lleno y sin reserva.
Así es su vida, todo el día, todos los días.
Se sale con la suya.
Cuando un fotógrafo intenta sacarle una foto
y a ella no le gusta
y resulta tener un rencor especial contra ese hombre,
cree que puede dispararle impunemente
porque la fama es poder, es privilegio, es creer que se tiene derecho a todo.
Ninguno de ustedes querría vivir en un mundo que tuviera unas leyes
para los famosos y otras leyes para el resto de nosotros.
En este caso, los hechos no son
que Courtney Reese es una actriz o modelo o estrella de fama mundial.
En este caso, los hechos son
que es una criminal que intentó asesinar a alguien.
Un neurobiólogo de la Universidad Duke llevó a cabo un experimento
en el que le dio a un grupo de monos sedientos
la opción de recibir su bebida favorita,
una especie de brebaje a base de jugo de cereza,
o de tener la oportunidad
de mirar fotos del mono dominante, el más famoso del grupo.
A pesar de la sed y del atractivo del jugo de cereza,
eligieron mirar las fotos.
Al parecer, los monos tienen una parte del cerebro
que responde específicamente a la emoción del estrellato, al igual que nosotros.
Piénsenlo un momento.
Una parte de nuestra intrincada, fantástica y poderosa maquinaria mental
responde específicamente a Courtney Reese y a otros
que alcanzaron su nivel de notoriedad.
Tenemos cientos de revistas y sitios web para seguirlos, rastrearlos,
acosarlos, por no hablar de alimentar la obsesión del público por ellos.
Está total y absolutamente fuera de control.
Su miedo a que la sigan, la agredan
o incluso la asesinen no es irracional.
Recibe amenazas de muerte, declaraciones de amor obsesivo,
cavilaciones psicóticas sobre relaciones imaginarias
o encuentros fantasma.
Y, gracias a los sitios web de acoso a famosos,
sus movimientos y su paradero pueden rastrearse segundo a segundo.
En ese mundo vive.
¿Qué pasó esa noche?
Un hombre se le acercó súbitamente en medio de la oscuridad.
Le dijo que retrocediera y no lo hizo.
Temiendo por su vida, actuó para defenderse.
No disparó a matar.
Lo hirió en el hombro para frenar su embestida.
Tenía miedo.
¿Fue razonable su miedo?
Hace unos años, una joven actriz llamada Rebecca Schaeffer
fue asesinada de un tiro por un fan en la puerta de su edificio.
Monica Seles fue apuñalada por la espalda en una cancha de tenis durante un partido.
Gianni Versace fue abatido al salir de su casa en Miami.
George Harrison fue apuñalado en su casa de campo.
A John Lennon un admirador devoto le disparó cuatro veces por la espalda
cuando volvía a casa por la noche con su esposa.
Courtney Reese llevaba un arma por todo lo que había pasado antes
y porque no quería ser la siguiente.
Eso es razonable.
Simon.
Parte interesada, Shirley. Tú deberías saberlo más que nadie.
Sí.
Archivemos esta reunión bajo esa categoría, entonces.
"Cosas que deberíamos saber".
Murió un chico.
También una chica, hace 12 años. ¿Tendrá algo que ver?
Te estás pasando de la raya.
Un hombre sabio me dijo una vez,
creo que mientras tomaba un martini,
que puedes tomar todos los hechos del caso y sumarle los abogados
y las circunstancias atenuantes y, aun así,
la gente olvida que, al final, todo depende del juez.
Lo dijiste con un brillo encantador en los ojos.
Quería llevarte a la cama.
Y lo lograste.
Un caso de mi bufete cayó en manos del juez equivocado.
Este fallo no te devolverá a tu hija, Simon.
Pero quizás evite que otros mueran.
¿De verdad lo crees?
Lo que yo crea no es asunto tuyo.
Vine en son de paz.
Pierdes el tiempo, Shirley.
La verdad, Simon, es que no.
Estoy dispuesta a auditar tus sentencias en casos de drogas en busca de un patrón.
Estoy dispuesta a revelarlo a los cuatro vientos si hay un patrón.
También estoy dispuesta a exponer otros patrones de un juez felizmente
o, quizás, infelizmente casado.
Que te jodan.
Ya lo hiciste tú.
Ahora se lo haces a una chica de 16 años. No lo permitiré, Simon.
Haré caer sobre ti la ira de todo mi bufete,
para la cual no eres rival.
Sin ofender.
Ese Calamar…
- Necesito que hables con Paul. - ¿Yo?
Sí, te respeta.
No estoy del todo seguro de que sea apropiado.
¿Por qué? ¿Porque dormimos juntos?
No, porque viola la política del bufete.
Yo soy socio y tú, empleada. No se vería bien.
Brad, no tiene nada que ver con nuestra vida sexual.
Tiene que ver con que sabes que soy una excelente abogada
y merezco que me hagan socia.
Así de simple.
Sí te lo mereces.
Hablaré con él.
Gracias.
Paul, Shirley, antes de que lo tergiverse una persona malintencionada,
quiero que sepan que tengo sexo con Brad
y, si bien le pedí que intercediera por mí,
eso no tiene que ver con nuestra relación, sino con que soy una excelente abogada.
¿Está claro?
A mi despacho, ahora.
¿Tenemos que esperar?
El juez dijo: "No se vayan". Quiere decir que al jurado le falta poco.
¿Y si perdemos?
¿Cuánto tiempo me darán?
No se sabe.
Una persona normal iría presa tres o cuatro años.
Pero tú eres un ser imaginario.
No sé qué sentencia les suele tocar.
Qué raro debe sentirse ser el objeto
de los sueños y deseos de tantos desconocidos.
No dudo de que sacas un considerable provecho de eso.
¿Pero?
No tiene valor para mí.
Por suerte para mí, tu alegato fue más convincente.
No me crees.
No, no te creo.
Lo único que tienes que hacer es chasquear los dedos, ¿no?
¿A eso hemos llegado?
¿Vas a hacerme chasquear?
Desde hace cinco minutos, este disparate se terminó.
Las intrigas, el espionaje, los chismes, los juegos…
Marlene, no mires para otro lado cuando hablo de ti.
Lo siento, Shirley.
Desde que llegaste al bufete, hay una tendencia al rencor.
También se termina. Si no, será motivo de despido.
Marlene, vete.
Denise, quédate.
- Denise, no serás socia. - ¿Qué?
Más allá de todas tus payasadas, el hecho de que te hayas acostado con Brad
expone a todo el bufete a demandas por acoso sexual.
Qué absurdo.
El bufete está lleno de personas que se acuestan con otras.
Alan Shore se apareó con dos mujeres
e hizo que intentaran matarse en el vestíbulo.
¿Ahora te comparas con Alan Shore?
¿Qué tan bajo vas a caer?
Shirley, ¿no ves que está matando a esta familia?
Esto no es una familia. Es un bufete de abogados.
Marlene me sacará el lugar.
¿Qué lugar?
Denise, cuando contratamos a Marlene,
trajo a varios clientes importantes
y siempre tuvimos la intención de hacerla socia.
¿Por qué creíste que competías con ella?
Entonces, ¿se terminó?
Me temo que sí.
Hola, Guido.
Presidenta del jurado, ¿llegaron a un veredicto?
Sí, su señoría.
- Fuerza. - Lo intentaré.
En Los Ángeles es siempre "inocente".
"Nosotros, el jurado, declaramos a la acusada, Courtney Reese…
inocente".
Damas y caballeros del jurado,
este juzgado les agradece sus servicios.
Pueden retirarse.
Se levanta la sesión.
Denny.
No nos detengamos.
¿Y mi declaración?
Yo haré la declaración.
- Mi bufete. - Mi costa.
Hagan declaraciones ambos. Estaremos en la sala de testigos.
- Barry Goal. - Denny Crane.
Barry Goal.
Gracias.
Fue un placer.
¿Y ahora qué?
¿Te subes a un avión y regresas a Boston?
De inmediato.
¿Es tan terrible admitir que te atraigo?
No.
¿Pero?
Denny y yo tenemos un acuerdo.
Él te vio primero.
Ya veo. Entonces, si él viera primero al amor de tu vida,
¿lo aceptarías así como así?
No eres el amor de mi vida.
Por ahora.
No nos vamos a besar, ¿cierto?
- La chica de Denny. - En su mente.
Donde cuenta.
¿En la mejilla?
En la mejilla está bien.
Si le vuelvo a disparar a alguien…
Tienes mi número.
- ¿Así que no estás muerto? - Aún no.
Es que te fuiste y…
No supe más nada. Suiza…
¿Estás muriendo?
¿Estás mejor?
Estuvieron muy, pero muy bien.
Pero fue horrible.
No te habría gustado.
Era al menos un siete por ciento menos lindo.
Chocolate.
Esta tontería… No sé en qué estaba pensando.
Marlene y los socios,
las intrigas de oficina… Nada de eso importa.
Sí.
Como sea.
Escucha…
¿te casarías conmigo?
Shirley, el juez recapacitó y nos dio los tres meses.
- Me alegra oírlo. - Gracias.
¿Qué hiciste?
Aproveché una vieja amistad, como sugeriste.
No sé qué decir.
Ya me agradeciste. Con eso alcanza.
Denny, volviste.
- ¿Sí? Sí. Y aquí estoy. - Felicitaciones por tu gran victoria.
- Está en todas las noticias. ¿Casado? - No.
- Lo intentaste. - Sí.
¿Dónde está Alan?
Por ahí. Dijo que tenía que ocuparse de algo.
- Bueno, bienvenido. - Shirley.
En este episodio se mide la audiencia.
- No te voy a besar. - ¡Shirley!
Tengo más de 70 años. Sigo en plena forma, pero nunca se sabe.
¿Y si un día me muero
y te quedas sin un último cepillado de amígdalas?
Todas tus especulaciones me plantean un gran dilema ético.
Tú te lo pierdes. Y yo.
Denny.
Por si acaso.
Señor Shore.
No pasa nada.
Primavera.
Voy a reescribir el manual de conducta.
Denny, voy a necesitar un vidrio nuevo para mi escritorio.
¿Qué te pasó?
Había una araña en mi despacho.
Shirley me besó.
¿Voluntariamente?
Por supuesto.
Todavía me ama.
Tal vez debería casarme con ella.
¿No deberías olvidar a Courtney antes?
Mi interés por Courtney pasaba más que nada por…
¿Las armas de fuego?
Te dispararía al final.
Tal vez antes.
No me gustó mucho Los Ángeles.
Está llena de gente falsa.
- ¿Te sentiste como en casa? - Sí.
Me encantaba visitar Los Ángeles porque era muy frívola.
Me hacía apreciar más Boston.
Pero, últimamente, el país entero parece un poco frívolo.
Los estados republicanos no.
Somos un país trivial, Denny, sobre todo Hollywood.
Hubo un tiempo en que las indulgencias en nuestra sociedad eran exclusivas de…
Los políticos.
Quizá me molesta que Hollywood se hundiera al nivel del Congreso.
¿Te preguntaste si tú y yo somos frívolos?
No seas ridículo.
Somos flamencos.
De los buenos.
Al menos una cosa es constante. Me gusta viajar contigo.
Y lo mejor es que siempre volvemos juntos.
Por más viajes, Denny.
Por las montañas.
Por las praderas.
Por las prostitutas.
Por este hermoso país.
Por la próxima temporada, amigo.
¿La misma noche?
Por Dios, eso espero.
Subtítulos: Pablo Waldman
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