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Previamente en Boston Legal.
Trabajé en el Innocence Project de Texas. Uno de mis casos se apelará.
Me vendría bien tu ayuda.
Necesito al mejor abogado disponible. Creo que eres tú.
No me gusta que parloteen en mi tribunal.
Ay, Dios mío.
Deberías parar ahí.
- ¿Y te besó? - No pienso hacer nada al respecto.
Le dispara a un cliente en la rodilla.
Luego le dispara a un indigente con una pistola de pintura.
¿Tendrías la amabilidad de no apuntarlo a mi cabeza?
No está cargado.
O tal vez sí.
¡Por el amor de Dios, Denny!
Es que siento que mi canción sigue adentro de mí.
- ¿Qué canción? - Mi canción.
Todo el mundo tiene una canción adentro. Deberías saberlo.
Ya veo.
Y la tuya sigue sin cantarse. ¿Eso dices?
¡Sí!
Aquí estoy, a mis 70 años,
y aún siento que todo lo que quería expresar en la vida
sigue atrapado en mi interior, como un cálculo renal.
Háblame, Sydney. ¿Qué piensas?
- Pienso que estás aburrido, Denny. - ¿Aburrido?
¿Cómo que estoy aburrido? Soy Denny Crane.
Hasta el sonido de mi nombre es fascinante.
Más, Sydney. Más sobre mí.
Sí. De acuerdo.
Bueno, pienso
que eres un hombre rico y vano nacido en cuna de oro
sin nada más que hacer que contar su dinero
o gastarlo en prostitutas
y terapeutas que le ofrecen un poco de consuelo.
Y, sinceramente, ¡estoy harto!
Ni siquiera te seguiría tratando
si no fuera por los 600 dólares que te cobro la hora.
Dicha suma, te aseguro, tiene el objetivo de disuadirte de venir tan seguido.
¿Me entiendes, Denny?
Prefiero saltar por la ventana a ver tus labios moverse,
cuya visión me advierte
que estás a punto de escupir una cháchara feculenta.
Esa no es forma de hablarle a un paciente.
Mi recomendación médica autorizada sería que hicieras clases de yoga
para alcanzar la flexibilidad necesaria para meterte la cabeza en el trasero.
Sí me siento como un hombre vano a veces.
Me causa depresión,
al punto de que compré una pistola para ponerle fin.
La llevo conmigo incluso,
porque nunca sé cuándo decidiré sumarme a las filas de los muertos.
Pero luego pienso: "Qué poco original".
El suicidio es tan común.
En cambio…
si le disparara a mi terapeuta… ¡Vaya!
El tema, Denny,
es que con eso conseguirías hacer algo de verdad.
¿Entiendes? Algo real,
en lugar del heroísmo prefabricado de tu publicista, como lo de la vaca loca.
Entonces, de repente podría importar, importar en serio, que hayas nacido.
¿Y cómo lo manejarías tras más de 70 años
de insignificancia absoluta?
¿Crees que no importo?
¡Aprieta el gatillo, Denny!
¡Haz algo que te muestre mejor que tus insípidos comunicados de prensa!
¡Cuánta insignificancia!
¡Apriétalo!
¿Crees que no lo haré?
En realidad, sé que lo harás.
Sé que debes hacerlo.
Verás, estás encañonando a un terapeuta
que no solo tiene su propio deseo de morir,
sino también una póliza de seguro de vida que excluye el suicidio.
Y verás, Denny, me pregunto seguido
cómo terminar con mi vida
sin renunciar a la educación de mi hijo en Harvard.
Pero, si me asesinaran…
Entonces…
debes dispararme, o te disparo yo a ti.
Adelante. Aprieta el gatillo o te mato.
- Ya está, Sydney. - Apriétalo.
No te dispararé. No seas ridículo.
Entonces, debes morir.
Basta de juegos, Sydney.
Contaré hasta tres. Uno.
- ¡Sydney! - Dos.
- Por el amor de Dios. - ¡Tres!
- ¿Y ahora qué? - Denny le disparó a su terapeuta.
Dios mío. ¿Balas de pintura?
Balas de verdad.
- ¿Está…? - No, parece que va a sobrevivir.
Está en el hospital.
Denny está detenido.
¿Dónde está Alan?
¡No es que no esté listo, su señoría!
Es que me llamaron a juicio.
Distrito seis, el juez Holt.
El juez Holt no controla mi juzgado.
La última vez le dije que no habría más aplazamientos.
¡No puedo estar en dos lugares al mismo tiempo!
Le hubiera pedido a otro que lo reemplazara.
¿A otro?
Los defensores de oficio estamos sobrecargados.
Igual que los fiscales.
- Él está listo. - Por supuesto,
porque dan prioridad a los casos de prejuicio racial.
Protesto, señoría.
- ¡Ni siquiera deberíamos estar aquí! - Guárdeselo para el juicio,
el cual empezará mañana, con o sin usted.
Se levanta la sesión.
Disculpe. No pude evitar escuchar,
lo cual es muy común cuando la gente grita.
Me llamo Alan Shore.
Soy un excelente abogado.
Si les contara…
Pero lo más increíble es que estoy disponible.
¡Alan!
¡Chelina!
- ¡Dios mío! - ¿Cómo estás?
Bien.
¿Y tú?
Hoy, un poco dispéptico,
- pero, en general, estoy espléndido. - Dios.
- La última vez que te vi… - Creo que fue un domingo.
Luego me sacaron del aire y te fuiste a hacer películas.
- Luego me pasaron a los martes y… - Aquí estamos, con material de archivo.
Exacto. Te ves impactante.
Y eres negra.
- ¿Perdón? - Es el destino.
Acabo de aceptar un caso en el que la raza es un factor.
Prejuicio racial.
Me encantaría usarte, lo cual creo que me invitaste a hacer una vez.
- Quise decir sexualmente. - Sí.
Este caso incluye opresión, derechos civiles, todo lo bueno.
¿Me darías una mano? El cliente es indigente.
Alan, la última vez que trabajamos juntos, te besé.
¿En serio? No lo recuerdo. Tendrás que refrescarme la memoria.
Disculpa.
Mi amante.
Hola, Denny.
¿Que hiciste qué?
Pensé que era una codorniz.
- No me estoy riendo. - Fue pura defensa propia.
Lo amenacé de muerte y el cabrón me amenazó a mí.
No está bien.
- ¿Por qué estabas armado? - Es constitucional.
- No con un arma oculta. - Claro que sí.
Y la Corte Suprema lo dirá
ni bien anulen el fallo Roe contra Wade.
Denny, esta vez fuiste demasiado lejos.
- Siempre dices eso. - No, Paul Lewiston lo dice.
Le disparaste a un hombre. A otro.
Te digo que no tuve opción. Iba a matarme.
Podría ir preso. ¿Cómo podría evitarlo?
Primero, dice que fue en defensa propia.
Segundo, el tipo está bien.
Le dio en la clavícula.
Tercero, Denny siempre le dispara a la gente.
Sí, debes tener razón.
Seguro ya se invitó solo al programa de Larry King.
¿Qué pasa con Sandy?
Nada.
- Pensé que iban a… - No pasa nada con Sandy.
- ¿Y la segunda…? - No pasa nada con Sandy.
Me dejó.
Lo siento.
- ¿Dijo por qué? - ¿Acaso importa?
Brad, si bien respeto lo reservado que eres,
tienes que abrirte más.
- No tienes amigos con quienes hablar. - Tengo muchos.
Nombra a tres.
¿Qué pasó?
Te lo voy a decir nada más que para ver si tu expresión
se parece remotamente a la mía cuando me lo…
¿Sabes por qué me dejó?
Porque beso mal.
Sí, esa fue mi reacción.
Bueno, solo puedo decir
- que si esa es la verdadera razón… - Lo es.
- ¿Seguro? - Me lo confirmó una ex.
¿Te lo confirmó?
Doy los peores besos de la historia del planeta.
Sí. Te hago una pregunta.
¿De verdad es tan importante para una relación
y todo su potencial, incluido, pero no limitado a, tener hijos,
cómo besa un hombre?
Bueno, al principio, toda la promesa del romance
y, perdóname, pero la magia también, sí, están en el beso.
Las mujeres viven quejándose de que no las toman en serio.
En las principales revistas femeninas, Vogue,Cosmopolitan,
es todo: "¿Cómo consigo a un hombre?
¿Cómo lo complazco en la cama?".
Y ahora descubro que juzgan
la esencia de una relación por un beso.
No son los hombres los que denigran a las mujeres.
Son las mujeres.
¡Alan! ¿Cómo estás?
Bien, gracias. ¿Y tú? Ya me contarás.
Brad, si tienes algo atragantado,
te sugiero que lo sueltes rápido. Me esperan en el juzgado.
Me preguntaba si podría acompañarlos
a Denny y a ti en el balcón alguna vez.
Busco diversificar mi vida con vínculos masculinos
y me preguntaba… Ya sabes.
Brad, toda reunión de tres o más hombres me recuerda un equipo
y nunca me gustó jugar en equipo.
Si vas al balcón, no cuentes conmigo.
Pero ¿hay algo concreto de lo que quieras hablar?
¿Besas bien?
"Caso número 62345. La Mancomunidad contra Denny Crane…".
Alan Shore por la defensa. Renunciamos a la lectura de cargos.
Dios mío, es usted.
Sé quién soy, abogado.
No necesita decirme que soy yo. Sé perfectamente que soy yo.
Es una información superflua que equivale a un parloteo.
No tolero que parloteen en mi juzgado.
El acusado se declara inocente. Pido una audiencia de causa probable.
- ¿Por qué? - ¿Por qué? Primero, porque tengo derecho.
- Segundo, porque creo… - Le disparó.
La víctima está en el hospital.
Estoy casi seguro de tener causa probable, señor Shoop.
Señoría, desde nuestro último encuentro,
me cambié el apellido de Shoop a Shore.
Así está en mi licencia de conducir y pasaporte,
sin mencionar en todos esos alegatos, si bien supongo que no los lee porque son…
- Parloteo. - …parloteo.
La víctima será dada de alta hoy.
La herida fue en el hombro,
donde mi cliente esperaba que diera la bala
que se disparó sola cuando la víctima lo amenazó a él con un arma
y le hizo temer por su vida.
Si quiere una audiencia de causa probable, que llame al agente que lo arrestó.
El agente no estuvo allí, sino mi cliente y el doctor Fields.
Sería tentativa de homicidio.
Está en juego la reputación del señor Crane.
Los cargos son injustos y merezco una audiencia de causa probable.
Usted habla demasiado.
Siempre y cuando la víctima esté en condiciones físicas,
nos reuniremos de nuevo mañana a las 3:00 p. m., charlatán.
Ya tuve suficiente de estas…
paparruchadas.
Paparruchadas.
Paparruchadas.
No. No puedes. Fuera, Denny.
Doctor Fields, me llamo Alan Shore.
Sin duda ya debe saber
que lo citamos a una audiencia de causa probable.
No es la mejor estrategia, señor Shore. ¿Qué espera que diga?
Que obligó a Denny a dispararle, que no le dejó otra opción.
No le conviene llamarme al estrado, ¿de acuerdo?
Doctor Fields, Denny me informó que su intenso deseo de morir
tuvo un papel importante en lo que pasó.
Suele pasar, cuando se piensa en la muerte,
que uno pondere su legado.
Supongo que el suyo consiste hasta ahora en muchas cosas.
Denny me aseguró que la sinceridad es una de ellas.
Descuento que será sincero mañana en el estrado, señor.
Yo no descontaría nada si fuera usted.
Sydney, jamás te habría disparado y lo sabes.
Dios mío, ¿ahora qué?
Los socios gerente convocaron una reunión.
El tema a tratar es la deposición de Denny,
expulsarlo del bufete.
¿Qué? Las consecuencias financieras…
No les importa. Ya se hartaron.
Deberían leer el contrato de asociación.
- Denny puede… - Nosotros deberíamos leerlo.
Hay una cláusula que exige su destitución
si se lo condena por un delito grave, lo cual sin duda podría suceder.
¿Y qué hacemos?
No sé.
Parecen convencidos.
¿Y por qué no lo estarían?
Le dispara a la gente.
Acá no es legal pedir identificación a cualquiera.
Podemos alegar que el arresto fue ilegal
y el cliente tenía derecho a resistirse.
Eso no va a andar.
No hace falta que ande, sino que vibre y emita ruidos
hasta sembrar una duda razonable.
Prejuzgar está mal.
No lo hacemos cuando vendemos nuestros puertos.
¿Por qué me miras así?
¿Quién hará el cierre?
¿Perdón?
En el caso. ¿Cierro yo o cierras tú?
Yo me encargo del cliente y tú cierra.
Alan.
¿Puedo?
No me gusta que trabajes tan de cerca con esa mujer.
- ¿Qué? - Estoy al tanto de los chismes.
Resulta que sé que la besaste durante el caso de la pena de muerte.
Ahora me besas a mí, ¿recuerdas?
Melissa, tú y yo nos besamos una vez.
Apenas participé.
Está claro que no acordamos ningún tipo de exclusividad.
No hubo chupones ni te di mi chaqueta del equipo de la escuela.
Tenemos una relación, Alan.
Que no te des cuenta no te da derecho a ser infiel.
Estás loca de remate.
- Cuando dos personas duermen juntas… - Fue por el terror nocturno.
Me refiero al sexo.
¿Cuál sexo?
El que tú y yo sabemos que se viene.
No te enamores de ella, Alan.
Es una actriz invitada nada más.
Parecía estar mirando fijamente una de las casas. Nos pareció muy extraño.
Le pedimos que se identificara y se negó a hacerlo.
- ¿Y luego? - Se lo volvimos a pedir.
Siguió negándose,
así que tratamos de arrestarlo
y entonces se puso violento.
Finalmente lo redujimos y nos lo llevamos detenido.
Cuando llegó al lugar, ¿le preguntó qué hacía?
Dijo que las casas de esa calle le parecían hermosas
y le gustaba mirarlas.
¿Y es legal en ese barrio mirar casas que a uno le parecen hermosas?
- Claro. - ¿Usted siempre
le pide identificación a las personas cuando se comportan legalmente?
- Él no vivía allí y pensé… - ¿Cómo lo sabe?
Patrullo ese barrio.
Sé bastante bien quién vive allí y quién no.
¿Conoce a todos vecinos? ¿A cada persona?
No a cada persona, pero…
¿Cómo supo que mi cliente no vivía allí?
Tenemos derecho a pedirle a alguien que se identifique.
Es todo lo que hice.
¿Sabe qué?
Lo investigué.
Es un policía ejemplar.
También tiene reputación de ser sincero.
Sinceramente, agente,
cuando decidió pedirle a mi cliente que se identificara,
¿su raza fue un factor?
Agente, ¿fue un factor que fuera negro?
Un negro en un barrio de blancos.
Sí, fue un factor.
- Alan. - Shirley.
¿Cómo vamos?
Si te refieres a Denny,
tengo programada una audiencia de causa probable.
Estoy tratando de que lo archiven, aunque no sé cómo lograrlo.
Tienes que hacerlo. Las armas ya están cargadas por si lo condenan por algo.
Shirley, seguro que lo condenarán por algo.
No puede ser un delito grave, según el contrato de asociación.
Es grave, Alan. Los socios parecen inclinados a suprimirlo.
- Su nombre está en la pared. - El nombre queda y a él lo echan.
No veo cómo evitarlo, a menos que tengas sexo con el juez.
Perdón, me siento mareado solo de imaginármelo.
¿Y la víctima?
- ¿Es influenciable? - Lo dudo.
Aunque haya consentido que le dispararan, lo cual aparentemente hizo,
Denny no queda absuelto.
¿Tienes un plan?
Por el momento, no.
Qué estúpido.
- ¿Y por qué estás tan…? - Porque soy un estúpido.
Es como la maldita secundaria, por Dios.
Está bien.
- Dime qué pasó. - Ya te dije. Estaba en una cita.
Fue una cita estupenda.
¿Con otra mujer?
¿De dónde sacas a tantas mujeres?
Soy abogado. Fui marine. Es lógico.
Lo tengo todo.
Cierto.
- Entonces… - Entonces, llego a su puerta.
Claramente le habría gustado que la besara.
Quería besarla. Iba a besarla,
pero no lo hice porque ahora tengo una fobia.
Un beso es solo un beso, ¿no? Eso dice la estúpida canción.
¿Qué haces en concreto cuando besas?
- Lo mismo que todo el mundo. - Sí. ¿Qué, en concreto?
Los labios se encuentran. En algún momento, meto la lengua.
La muevo un poco.
Quizá te sirva recibir algunos consejos o algo así.
Resulta que yo beso muy bien. Tal vez pueda guiarte un poco.
No seas ridícula.
- Es mejor que tenerle fobia. - No, no lo es.
Bueno.
Ni siquiera preguntes.
Señor Pryor, ¿por qué estaba en ese barrio?
Me gusta soñar.
Un sueño que tengo, mi sueño americano, digamos,
es vivir en una casa como esas algún día.
Me gustan la arquitectura y el paisajismo.
¿Sabe que un agente de policía tiene derecho a pedir identificación?
Si hubiera estado haciendo algo sospechoso, se la habría dado.
Si hubiera sido al azar, habría accedido.
Pero no lo fue.
Me abordaron por ser del color equivocado.
Pero, señor Pryor, se resistió físicamente a los policías.
Yo no los agredí.
Solo…
Cuando me tiraron al suelo y trataron de esposarme,
simplemente me defendí.
Si un policía ve a un hombre que, según cree, no vive en el barrio
y ese hombre está mirando fijamente casas sin razón aparente,
¿según usted no es razonable preguntarle el nombre?
No es razonable preguntárselo solo porque es negro.
Si el hombre que miraba las casas hubiera sido blanco,
¿habría sido razonable?
Si hubiera sido blanco, no se lo habrían preguntado.
Ese es mi punto.
¿Declararme culpable?
Ofrecen libertad condicional.
¿Hablan en serio?
Señor Pryor, su testimonio salió bien, pero no nos engañemos.
Según la ley, es constitucional que un policía pida identificación
sin causa probable ni sospecha fundada.
- ¿Cómo puede ser? - El público quiere sentirse seguro.
Y los blancos no quieren que los negros miren sus casas.
Podemos seguir luchando,
pero tenga en cuenta que la ley no nos ampara.
Quiero luchar.
- ¿Cómo se ve? - Nada bien, Denny.
- Ah. - Aparte del caso que nos ocupa,
está tu pintoresco historial de disparos a personas.
Está el hombre del año pasado en la oficina.
- Te tomó de rehén. - La bala de pintura.
- Me tiró un piedrazo. - Tu cliente.
En la rodilla.
No le será difícil a un jurado pensar que con gusto matarías a tu terapeuta.
Lo sé.
Esta vez es diferente.
Le disparé a un ser humano, a un ser humano de verdad.
¿Y los otros?
Dos eran criminales y el otro era indigente.
Pero Sydney es real.
Paga impuestos. Vive. Respira. Es republicano.
Estamos insensibilizados a las armas.
No me gusta admitirlo, pero…
me reí cuando oí que el vicepresidente confundió a su amigo con un pájaro.
Sí, me reí.
Fuiste el único.
Pero verlo en la realidad…
No me puedo sacar de la cabeza la imagen de Sydney cayendo.
Nunca pensé que diría esto,
pero no tolero ni mirar un arma.
- Denny… - Por cómo cayó,
pensé que estaba muerto, terminado.
Ahora yo estoy terminado.
Aún no se terminó, Denny.
Alan, te lo pido por Dios,
si me llegas a encontrar mirando un arma siquiera…
¿Cómo vamos?
Una lista de lo que amas de mí.
Ese es mi cierre.
¿Qué digo?
Es legal que la policía pida identificación.
Se resistió al arresto.
Según la ley, es culpable.
¿Qué debo hacer?
¿Pedirle al jurado que ignore la ley?
Tienes que tener fe en ellos, Chelina.
Tienes que recordar que son personas racionales y compasivas.
Tienes que recordar que son
demasiado estúpidos para librarse de ser jurado.
No soy tan cínica.
Sé que no lo eres.
Shirley Schmidt.
Hace poco me asignó un caso para que lo cerrara.
Dijo que yo tenía la capacidad de ver la oscuridad en el corazón de la gente.
Una de las razones por las que te quería en este caso, entre otras razones,
es que creo que tienes la capacidad de apelar
a la decencia fundamental que anida en cada persona.
Creo que si le pides a este jurado que haga lo correcto,
lo moralmente correcto, si no legalmente…
te harán caso.
¿Qué consejos tienes en particular?
Tengo otra cita.
- ¿La misma chica? - Otra.
Ya sabes, marine y abogado.
Consigo muchas citas, pero necesito que me digas cómo besar.
De acuerdo.
Primero que nada,
lo de meter la lengua y moverla
no se supone que sea como limpiar el inodoro.
Bien.
Tiene que haber una cierta delicadeza.
Creo que tal vez eres muy agresivo.
- De acuerdo. - Además,
¿qué parte de tu lengua hace contacto con la de ella?
- ¿Qué quieres decir? - Quiero decir
- qué parte de tu lengua toca la de ella. - La punta, claro.
- ¿Qué? - ¿Ves esta parte?
Es la más sensible.
No pruebas la comida con la punta.
Y esta parte es la más sensual.
¿Y cómo se toca esa parte sin babear?
Es que… ¿Puedo mostrártelo desapasionadamente?
¿De qué hablas?
Brad, mis besos son de la más alta categoría.
Y estoy muy ocupada.
¿Puedo mostrarte rápido?
Supongo.
- Vamos. - Si…
Bien. Bueno, relájate.
La lengua no debe endurecerse. Tal vez ese sea tu problema.
Bien. Mejor.
Definitivamente mejor, pero aminora el movimiento.
Y siento que bloqueas mi lengua para que no entre en tu boca.
- Sí, eso no me gusta. - ¿Qué cosa?
La lengua de una mujer en mi boca.
Brad, esa es la idea.
La tuya y la de ella y la de ella…
Prefiero que todo suceda en su boca.
- ¿Por qué? - Porque sí.
Brad, por eso tus besos son los peores de la historia del planeta.
Relaja la seguridad y deja entrar su lengua.
- Está bien. - Relájate. Código amarillo.
- Vaya. - Vaya, sin duda.
Sin preguntas. Vaya.
Probemos de nuevo.
Aprendes muy rápido.
Vaya.
Hagámoslo. Tú y yo.
- Nosotros. - No me parece una…
Esta lección no incluye las manos.
¿Jura por Dios decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad?
Sí, lo juro.
Buenas tardes, doctor Fields.
Gracias por venir.
Sé que vivió todo un calvario.
Sí. Y ahora quiere hacerme pasar por otro.
Señoría, el doctor es hostil.
- ¿Y cómo no? Le dispararon. - No.
Me refiero a que es hostil como testigo.
- Permítame dirigir. - Adelante.
Doctor Fields, al momento del incidente,
el señor Crane estaba en una sesión de terapia con usted.
- ¿Correcto? - Denny Crane no cree en la terapia.
Viene por aburrimiento.
Le gusta oírse hablar.
Lo cual le trae mucha frustración.
Sí.
Cuando no repite su nombre sin parar,
solo dice tonterías egoístas.
Si tengo que oírlo hablar una vez más
sobre las vacas locas…
No fue tan aburrido cuando sacó un arma.
Sí, bueno, el arma.
Si supieran cuántas veces lo hizo…
Espere. ¿Ya lo había encañonado antes?
¡Oh! Claro que sí.
Cada vez que no le gusta lo que oye, se convierte en Harry, el Sucio.
Entonces, ¿no se sintió amenazado cuando sacó el arma esta vez?
Me sentí amenazado en la medida
en que esta vez podía dispararse por cómo la movía.
De acuerdo. Pero, doctor, usted también sacó un arma, ¿cierto?
Por supuesto que sí.
- ¿Por qué? - Porque sí. Por eso.
Me harté de sus payasadas y se lo dije.
Le dijo que era vano y que su vida era insignificante.
Lo provocó para que sacara su arma, ¿no?
Tal vez. No sé. ¿A quién le importa?
¿Qué es esta paparruchada y qué clase de terapeuta es usted?
Su señoría, ¿me permite continuar?
Adelante.
Doctor Fields, cuando el señor Crane sacó su arma, usted sacó la suya
y le dijo que, si no le disparaba, usted le dispararía a él.
- ¿No le dijo eso, señor? - Obviamente.
Ya sabe que sí.
Quería que le disparara para no hacerlo usted
así su familia cobraba el seguro de vida y pagaba la educación de élite de su hijo.
Suena exactamente como pasó.
Y, de hecho, le dio hasta la cuenta de tres
para que le disparara y, si no, lo mataría.
- Así es. - Y usted contó.
Uno, dos y tres.
Que nadie salga de la sala.
- ¿Qué es este parloteo? - ¡Cállese!
No es parloteo, es un arma.
Si alguien sale de la sala, le disparo al señor Shore.
- Protesto contra eso. - ¿Cómo entró con eso?
Mi hermano es abogado
y entré por la puerta trasera con su credencial.
La pregunta, doctor, es por qué.
¿Por qué? Porque me pasé la vida sentado en esa silla.
Por eso.
Escuchando a otras personas que tenían vidas mucho mejores que la mía
mientras yo me quedaba encerrado en mi consultorio sin tener vida alguna.
Asesorando indirectamente a otros,
viéndolos hacerse ricos, como este… ¡este loco!
¡Y no pude soportarlo más! ¡Me quebré!
¡No iba a quedarme ahí
como una especie de espectador impotente de mi propia vida!
¡Y estoy harto de cualquier sociedad
que idealice a los excéntricos, a los psicópatas
y a los beligerantes cuando hay dóciles y sabios…!
¿Podría apuntar en cualquier…?
¡Cállese!
¿Te crees el único al que le gusta vivir bien, Denny?
¿Crees que 600 dólares la hora
te dan derecho a denigrarme?
- ¿Seiscientos? - ¡Cállese!
El denigrado ahora eres tú, Denny.
¿Y si le disparo a tu mejor amigo? ¿Por qué no? Tu terapeuta es él.
¡A él le cuentas tus secretos!
¿Y si le disparo?
Doctor Fields, por favor, baje el arma.
No te disparé, Denny, pero esta vez lo haré.
- En serio, lo haré. - ¡Sydney!
Ya te di una vez y lo haré de nuevo.
- ¿Con qué? - ¡Con esto!
Dijiste que no volverías a mirar un arma siquiera.
Nunca dije que no dispararía una.
Siento que debería ir con él.
Soy lo más parecido a un familiar suyo.
- Denny, le disparaste dos veces. - Aun así.
- ¿Pedimos un aplazamiento? - No.
Pediré al juez que desestime el caso mientras aún esté aterrado.
Me esperan para los alegatos finales del caso Pryor.
Espero volver dentro de una hora.
- Yo me encargo. - No te atrevas.
- Y no le dispares a nadie. - ¡Por favor!
- ¿Arrestaron a Denny otra vez? - Según parece, no.
Dicen que salvó a todos.
- ¿Y los cargos que le imputaban? - Hasta donde sé, siguen en pie.
- Tenemos que hablar. - Sin ninguna duda.
Fue una demostración de besos.
Tuvimos sexo.
Estoy al tanto.
- En el piso. - También estoy al tanto.
Lo que me lleva a: ¿ahora qué?
No se puede, Brad. Trabajamos juntos. Eso es todo.
- Tuvimos sexo. - Sí.
- Un sexo increíble. - Sí.
¿Y eso es todo?
Sí.
El señor Pryor se negó a identificarse, desoyendo la ley.
Se resistió físicamente al arresto, un segundo delito.
Y no lo abordaron solo por ser negro, por cierto.
Lo interrogaron
porque era un desconocido en ese barrio.
¿El agente Ralston llegó a esa conclusión en parte porque era afroamericano?
Sí. Lo admitió.
¿Qué diferencia el prejuicio racial del sentido común?
La raza puede usarse como criterio
en tanto sea un factor entre otros para evaluar un supuesto delito.
Sentido común.
Cuando se trata de terrorismo, por ejemplo,
seguimos a la gente de ascendencia islámica o árabe.
Hay que darle a la policía la discreción para decir: "Eh.
Es más probable que esa persona cometa determinada actividad criminal".
El acusado era un desconocido en ese barrio.
Miraba fijamente las casas.
El agente Ralston le preguntó el nombre.
El acusado se negó a decírselo,
lo cual es un delito y lo volvió más sospechoso.
Y se puso violento.
No estamos aquí por la raza del señor Pryor…
sino porque violó la ley.
Es cierto, no tenemos mucho problema en seguir a los musulmanes,
sobre todo en los aeropuertos.
No nos ofende porque todos queremos sentirnos seguros.
Pero el tema es que le sacó el estigma al prejuicio racial.
El término ya no tiene una connotación mala
y, entonces, es más fácil prejuzgar a otras razas, ¿no les parece?
Una vez que se dice que discriminar no es malo,
discriminar se vuelve un poco más permisible.
De golpe, la policía interroga a afroamericanos
nada más que por mirar casas en barrios de blancos.
Cualquiera pensaría que en este país es ilegal que los negros conduzcan.
En este país, todos los días detienen a conductores negros inocentes.
Es una forma de vida.
Bueno, ¿saben qué?
La gente como Dennis Pryor puede elegir.
Pueden despotricar contra eso
o pueden admitir que es una forma de vida
y que todo siga igual.
Dennis Pryor decidió protestar.
Decidió escuchar las palabras de Henry Thoreau, Susan B. Anthony,
Martin Luther King Jr.,
todos los cuales consideraban que la desobediencia civil era patriótica.
Estadounidense.
Tienen que volver a esa sala
y escuchar el sueño de Martin Luther King,
el sueño de que los niños crezcan sin ser juzgados por el color de su piel.
Mi cliente fue juzgado por el color de su piel.
Es inaceptable en un país orgulloso de su defensa de los derechos humanos.
Es inaceptable para ustedes 12.
No discuto que su vida estuviera en peligro,
pero él creó la situación peligrosa
cuando encañonó al doctor Fields.
Vamos. ¿También la creé en este juzgado?
Hasta cierto punto, sí.
No estaríamos aquí si no hubiera encañonado al doctor.
Señoría, salvé su vida y probablemente la suya también
y se pavonea con sus paparruchadas
y su parloteo incomprensible…
Como mínimo, se debe considerar el cargo de portar un arma oculta.
Seguridad nacional.
El doctor Fields es un terrorista.
Aterrorizó este juzgado. Y él es un demócrata.
Ya me cansé de todo esto.
Señor Crane, no tenía excusa para llevar un arma.
Segunda enmienda. Seguro conoció a los padres fundadores.
Parloteo.
Pero aquí usó el arma para salvar vidas,
tal vez incluso la mía.
Esta vez lo dejaré ir
con una advertencia severa.
- Gracias. - ¡Aún no se la hice!
Señor Crane, le advierto que no haga…
esto de nuevo.
Inocente. Se levanta la sesión.
Al final no me necesitabas.
Denny Crane, a su servicio.
Presidente del jurado, ¿el jurado llegó a un veredicto unánime?
- Sí, su señoría. - ¿Cuál es?
"En el caso de la Mancomunidad contra Dennis Pryor
por el cargo de alteración del orden público,
declaramos al acusado inocente.
Por el cargo de resistencia al arresto,
declaramos al acusado inocente".
- Damas y caballeros del jurado… - ¿Gané?
Ganaste.
¿Sin libertad condicional?
Ganaste, Dennis. Eres libre de irte.
Gracias.
- Y a usted. - Ojalá algún día viva
en esa casa hermosa.
Elija un barrio mejor.
Lo haré. Gracias. Lo haré.
Adiós.
Adiós.
Sigues suelto.
Y no creas que lo doy por sentado.
Canadá, Japón, Inglaterra.
En cualquiera de esos países comunistas iría preso por dispararle a alguien.
Dios bendiga a Estados Unidos.
Tuve sexo con ella.
- ¿Con quién? - Kate Smith,
antes de que subiera de peso.
De las montañas a sus praderas, es tremenda en la cama.
Dime, Denny, ¿qué pasó?
¿Volvió tu romance con las armas?
Alan, se salvaron vidas porque yo estaba armado.
Todos deberíamos estarlo.
Cada ciudadano debería llevar una en la cintura.
Todos los criminales tienen una.
La solución no es menos armas, sino más.
Me sorprende que no lo pensaras antes.
Vaca loca.
Dime,
¿cómo te fue con Chelina?
Unas feromonas increíbles.
Si yo fuera una polilla, ya nos habríamos apareado y muerto.
Y también está Melissa.
No sé qué pensar de ella.
Es bueno tener opciones.
Me resultó curioso conocer al fin a tu terapeuta.
Un hombre nunca le presenta su esposa a su amante.
Qué lástima.
Sería una gran fiesta.
¿Crees que es un indicio de alzhéimer
no recordar a cuántas personas les disparaste?
Mientras recuerdes a quiénes…
En el próximo episodio…
Bonjour, mes amis.
- Volvió Edwin Poole. - Edwin.
- Bienvenido. - Deja de hablar de ti.
Yo necesito demandar.
Debo traer dinero
- y necesito una víctima. - No soy una víctima.
Edwin, parecías menos loco con los pantalones bajos.
- Gracias. - Alan Shore, está arrestado.
Lo hace por un rencor personal.
Se lo juzga por infringir la ley.
Denny, necesito que te pares frente al jurado cuando terminemos
y les digas: "¡Dejen libre a Alan Shore!".
Lo haré.
Subtítulos: Pablo Waldman
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