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Original subtitles

Previamente en Boston Legal.

¿Qué estás haciendo?

Te ayudaré.

- Dame el cuchillo. - Es la tostada.

- ¡Bingo! - Síndrome de Asperger.

- ¡Bingo! - Jerry Espenson se pasó la vida entera

padeciendo innecesariamente.

- ¿Le conseguirás ayuda? - Te doy mi palabra.

Admite que tienes un amorío emocional conmigo

y considera llevarlo al plano físico.

Tienes una esposa que te adora y por su bien,

si no por el tuyo, tienes que madurar.

Dejé a mi esposa, Shirley.

¿En serio?

¿Qué piensas?

Gracias por acompañarme.

¿Puedo ofrecerte una taza de…?

Veo que no necesitas café.

Ivan, me siento un poco expuesta.

Sea donde sea, ¿me pondrías la mano ahí?

Además, ni siquiera son las siete.

Aún no llegó…

Una pregunta, ¿quién fue arriba?

Yo, ella, yo y después ella.

- Es un poco temprano, ¿no, Denny? - Soy madrugador.

Según recuerdo, Shirley, tú también.

Era la desesperación por salir de tu cama, Denny.

Besitos.

¿Almorzamos juntos?

Te paso a buscar.

Missy.

Tengo…

- ¿Cómo estás? - Espero que no te moleste mi visita.

Se trata de Ivan.

Ninguna molestia.

Sé que es una locura,

pero creo que Ivan me engaña.

¿Te engaña?

¿A ti, su esposa?

A veces creo que es una tontería.

Ay, Dios.

- ¿No te dijo nada, entonces? - Claro que no.

Pero ya conoces a mi hombre de La Mancha.

Es un trotamundos

y temo que en sus trotes haya fijado la mirada en otra.

¿Sería horrible de mi parte si te pidiera que hablaras con él?

Claro que hablaré con él.

¡Jerry!

¡Brad! ¿Cómo están tus hijos?

No tengo hijos.

Genial.

¡Jerry! Qué agradable sorpresa.

Alan, un placer.

¿Qué desayunaste?

Un panecillo inglés.

Veo que…

la modificación conductual va bien.

Así es.

Me esfuerzo mucho por sobrellevar el síndrome de Asperger.

Aprendí a relacionarme con las personas, a mirar a los ojos, a dar la mano

y a mostrar interés, aunque no lo tenga.

Una habilidad que nunca dominé.

¿Qué te trae por acá, Jerry?

Ahora ejerzo por mi cuenta, sobre todo en finanzas y quiebras,

pero mi terapeuta conductual sugirió que me pusiera

en situaciones sociales más variadas

para que siga practicando mis nuevas habilidades sociales,

así que hice que me asignaran para un juicio en un juzgado.

Felicitaciones.

Lo único es

que ahora que voy a llevar un caso en un juzgado… es… bueno…

bueno…

Alan, soy un desastre.

- ¿Qué tipo de caso es? - Tentativa de homicidio.

- Jerry. - Sí, es desalentador,

pero me sé el Código Penal de Massachusetts de pe a pa.

El procedimiento, las reglas de prueba, la conducta objetable.

Jerry.

Para litigar no alcanza con saber de derecho.

Se necesita confianza en uno mismo, una estrategia,

teatralidad barata.

Déjame ver si puedo reorganizar algunas cosas.

Tal vez, si me lo permites, podría acompañarte como abogado adjunto.

¡Bingo!

Es decir, te lo agradecería.

Hace tres años,

recibí mi tarjeta de residente permanente.

Me permitió traer a mi hijo Dembe de Senegal.

Estuvo un mes exacto acá.

Se inscribió en un instituto terciario para estudiar ingeniería.

Una noche, un hombre lo abordó y le pidió un dólar.

Dembe sacó la billetera.

Mientras la sacaba,

el otro le disparó en la cara.

Agarró la billetera y escapó.

Lo atraparon,

pero la policía usó una orden de allanamiento ilegal

y desestimaron el caso.

El juez dio un martillazo y se terminó.

Es inimaginable.

El señor Mkeba es chofer de autobús.

Cubre la ruta 48 que pasa por las estaciones Jackson Square,

Green Street y Stony Brook.

Conduzco de noche.

Hace poco, paré en Green Street, abrí la puerta

y ahí estaba…

el hombre que asesinó a mi hijo hace tres años.

Se subió y pagó el boleto.

Su cara estaba a 15 centímetros de la mía.

Ni siquiera me vio.

En la siguiente parada, me detuve

y fue como si mi cuerpo se adueñara de mí.

Agarré el palo que guardo bajo el asiento.

Avancé por el pasillo hacia él y le dije: "Me conoces".

Y me puse a pegarle tan fuerte como podía.

No podía dejar de pegarle.

Tuvieron que contenerlo entre cuatro testigos.

Ya veo.

Sé que lo que hice estuvo mal.

Lo sé.

Pero si voy preso,

no sé qué pasará con mi familia en Senegal.

Necesitaba la leche reducida en grasa.

Cuántos tipos de leche que hay.

Sí.

¿Nos presentaron?

Soy Audrey Pugliese.

Asistenta legal, recién trasladada.

Dejé un brownie acá esta mañana y ya no…

Probablemente lo agarró Denny.

- ¿Es broma? - No.

No entiende de límites.

Mejor escóndelo en el cajón de las verduras.

Gracias.

Nos vemos.

Nos vemos.

No debería pasearse, Alan. Los jueces suelen estar sentados.

Hay jueces con excentricidades. Esta es la suya.

Su juzgado es muy concurrido.

Señor Kupfer. Jerry, tienes suerte.

Kupfer es mi abogado de la contraparte favorito.

Es listo, elocuente, de buen ver

y, cada vez que me enfrento a él, pierde.

Si Estados Unidos quisiera torturar en serio a sus detenidos,

los harían ser usted por un día.

- Debe ser insoportable. - No se imagina cuánto.

"Caso número 4175.

La Mancomunidad de Massachusetts contra Ande Mkeba".

El cargo es tentativa de homicidio.

¿Cómo se declara?

Jerry Espenson por la defensa. Se declara…

no… Es decir, inocente, señoría.

A causa de demencia transitoria.

-¿Fianza? - Pedimos la detención sin fianza.

Su señoría, el crimen que se le imputa

al señor Mkeba fue el resultado

de una inesperada confluencia de hechos que difícilmente vuelva a darse.

Lo siento, ¿podría sentarse, por favor?

¿Cómo dice?

Me distrae. No solo a mí, sino a todos, ¿no?

Jerry.

En ningún lugar de la Constitución dice

que los jueces deban pasar el día sentados, señor Espenson.

Señoría, existe riesgo de fuga por sus fuertes lazos en el exterior.

No puede pagar un pasaje de avión

y los fuertes lazos de los que habla el señor Kupfer son sus familiares,

que morirán de hambre si el señor Mkeba no puede seguir conduciendo el autobús.

Muy bien.

La fianza se fija en 50 000 dólares.

Lo sacaremos más tarde hoy.

La situación me sobrepasó.

La primera vez puede causar emociones fuertes.

Intentaremos que no vuelva a pasar.

Traje vino, queso y preservativos.

Hagamos un picnic.

Hoy me visitó Missy.

Vino y queso nada más, entonces.

Está casi segura de dos cosas: primero, que la engañas,

y segundo, que siguen casados.

Un pequeño tecnicismo.

Missy y yo terminamos, Shirl. Lo juro.

Sin embargo, puede que Missy y yo no entendiéramos lo mismo

cuando le di la noticia.

¿Qué entendiste tú?

"Missy, lo nuestro terminó. Ahora veo que fue un error.

Es hora de admitirlo y buscar la felicidad con otras personas".

¿Y qué entendió Missy?

"No me esperes. Salgo con los chicos".

Debí haberlo sabido, Ivan. Te conozco.

Usaste la frase más trillada del manual del infiel y me la tragué.

Mira, Shirl, si quieres apuñalarme con tu abrecartas en este mismo instante,

así me gustaría morir de todos modos,

pero debes saber que se lo voy a decir. Pasa que no es tan fácil.

Ivan, díselo.

¿Y luego?

Y luego nada, Ivan. Solo hablamos del ahora. Díselo.

Iba conduciendo el autobús.

Hizo una o dos paradas más y las dos veces se dio vuelta a mirarme.

Luego encendió las luces de emergencia y se detuvo.

Creí que era por una avería, pero se levanta, se me viene encima

y me da una paliza por ningún motivo.

¿Le dijo algo?

Dijo algo como: "Mataste a mi hijo".

Algo así.

No sé de qué hablaba.

¿Y cómo se mostró el acusado en ese momento?

Como si supiera lo que hacía.

Estacionó el autobús, me miró a los ojos y trató de matarme.

Gracias. No hay más preguntas.

JUEZ ROBERT THOMPSON

- Jerry, es tu testigo. - Encárgate tú.

Yo hago el próximo.

Es tuyo, Jerry. Nos preparamos para esto.

Estás listo. Párate.

- No. - Tú puedes.

Abogados, el suspenso me está matando.

Señor Armus, acaba de declarar que no sabía de qué hablaba mi cliente

cuando lo acusó de matar a su hijo.

No es del todo cierto, ¿verdad?

- No sé de qué habla. - Seré más claro.

- Usted mató al hijo del acusado, ¿no? - No.

Le disparó en la cara para robarle la billetera.

- ¡Yo no fui! - Se retiraron los cargos.

- ¿Señor Shore? - Es un caso de demencia, señoría.

Este hombre asesinó al hijo del señor Mkeba a sangre fría.

Cualquiera entendería que un padre sea presa de una furia incontrolable

si el asesino de su hijo se sube a su autobús.

Abogados, acérquense.

Su señoría, el señor Shore sabe muy bien

que ese caso se desestimó.

Por una orden defectuosa

que los incapaces de sus colaboradores no arreglaron.

Ya basta, niños.

Ha lugar a la protesta.

Basta de juegos, señor Shore.

Atrás.

- Me gustan tus zapatos. - No empieces, ¿de acuerdo?

Señor Armus, cuando mi cliente lo atacó,

¿cuántas personas debieron contenerlo?

Cinco o seis tipos por lo menos.

Cinco o seis hombres adultos para contener a un solo hombre.

Me mataba a golpes. No paraba.

- Como si hubiera perdido el control. - ¡Sí, exa…!

No recuerdo mucho más. Me desmayé y me llevaron al hospital.

No más preguntas.

Estuviste genial.

Yo hago el próximo.

Sí, harás el próximo.

- Hola, Audrey. - Hola, tú.

Cómo me alegra haber salido de Fusiones y Adquisiciones.

El derecho penal es mucho más interesante. No sé casi nada.

Sí. A mí me gusta.

Oye, como una suerte de bienvenida al departamento,

¿te gustaría ir a cenar?

Es que conozco un lugarcito vasco

de tipo familiar, con mesas largas.

Es muy divertido.

Me encantaría.

Haré una reserva para…

¿Las ocho?

- Hecho. - Genial.

Suena perfecto. Nos vemos allá.

Y después podemos ir a mi departamento.

Me parece un buen plan.

Podemos revisar el código penal.

Genial. Y yo te muestro mi vagina.

Hablas italiano, ¿cierto?

Sì, parlo italiano.

Una pregunta, entonces.

En italiano, ¿la palabra "vagina" significa algo más?

- ¿Algo más? - Ya sabes, ¿podría tener

algún significado distinto a…? Ya sabes.

¿Como ser otro término para nombrar algún tipo de embarcación antigua?

Invité a salir a Audrey.

¿La nueva asistenta legal?

Me sorprende.

Sueles ser muy respetuoso de las reglas del lugar.

Créeme, no hubo ningún tipo de acoso sexual,

al menos de mi parte, pero de su parte…

Alguien menos genial que yo podría denunciarla.

¿Por qué?

Aceptó

y me preguntó si más tarde quería verle la…

¿Embarcación?

Como amiga que también es mujer, me intriga mucho saber

si tú dirías algo así.

Probablemente no.

Esa pensé que sería tu respuesta.

Pero aun así me gusta.

Brad, lo que dijo es un poco raro, pero si te gusta, no es para tanto.

Es una palabra nada más.

Así que…

levad anclas.

Missy.

Hablé con Ivan y me contó todo.

No sé qué decir.

No tienes que decir nada,

¡excepto tal vez "de nada" porque te debo un enorme agradecimiento!

- ¿En serio? - Después de hablar contigo,

hablé con Ivan.

Resulta que eran mis nervios de recién casada.

No me está engañando.

Ivan me aseguró que todo estaba bien.

Claro que lo hizo.

El tema es que tengo que confesarte una cosita.

Sé que no debería,

pero aún tengo una ligera duda sobre la fidelidad de Ivan.

No quiero pasarme el resto de la vida dudando de él.

Tú eres tan sensata. ¿Qué debo hacer?

Creo que tengo una respuesta.

Señor Mkeba, ¿cómo se sintió mientras le pegaba con el palo?

No, mejor no digas eso.

Claro. Cierto. Entonces diré:

¿cómo se sintió durante este… durante esto?

La respuesta será el testimonio de que no controlaba sus emociones

y no distinguía el bien del mal.

Por tanto, es inocente a causa de demencia transitoria.

¡Bingo! Lo siento.

Solo me permiten ocho bingos por día.

Estás muy por debajo de tu techo.

Siempre es bueno llevar algunos bingos de más.

Se sintió un poco forzado.

Por suerte, un juzgado es un lugar bastante formal.

El jurado no esperará que te desenvuelvas con soltura.

- Bien. - Jerry, ten en cuenta que,

al interrogar al testigo,

tú estás a cargo de lo que haces.

Si necesitas tomarte un momento para ordenar las ideas, tómatelo.

No te sientas apurado nunca.

De acuerdo.

Buenos días, señor Mkeba.

Señor Mkeba, ¿dónde nació?

- En Senegal. - Senegal, claro.

También puede nombrar la ciudad,

pero, diga lo que diga, lo manejaré.

¿Un acuerdo posnupcial?

Idea mía. Soy muy lista.

- Se queda con mi lancha. - Solo si la engañas.

Mi palco en el teatro, mi abono para el fútbol universitario.

El que fue a Harvard soy yo, no ella.

Con el 80 por ciento de tu patrimonio, podrá hacer una gran donación.

¿Quién sabe?

Tal vez le cambien el nombre al teatro Ivan Tiggs.

Teatro Ivan Tiggs No Sabe Contenerse

suena bien.

Mi membresía del club de golf, mis trajes de sastre.

Básicamente, si le soy infiel, se queda con mi vida.

No toda tu vida, solo las cosas que amas.

Dime, ¿qué amas, Ivan?

Tal vez deberías pensarlo un poco.

- No para de decirlo. - ¿Disculpa?

¡Audrey! Salimos el viernes y de nuevo el sábado.

Pasamos la mañana del domingo juntos.

Quedamos para esta noche

y estamos… Ya sabes.

- ¿Teniendo sexo? - Sí. Es genial.

Es increíble.

Pero se la pasa diciendo esa palabra.

- Por ejemplo… - Por ejemplo: "Cielos,

qué bien se siente mi eso"

o "me encanta lo que me haces en la eso".

Pensé que le gustaba decir obscenidades como preámbulo a otra cosa,

pero no hay otra cosa.

Es eso solo, una y otra vez.

Debería romper con ella.

Por más enojado que esté el resto del mundo con los Estados Unidos,

sigue siendo el lugar al que venir en busca de esperanza y oportunidades.

Pero nadie me dijo que podía pasar esto.

Mi hijo estuvo acá un mes exacto

y fue asesinado

como un animal por otro animal, ese hombre, Armus.

- Protesto. - Ha lugar.

Muy bien.

Ahora, señor Mkeba, háblenos del día del incidente.

Detuve el autobús

y subió él,

el hombre que es culpable de matar a mi hijo.

Bueno, en realidad no lo declararon culpable.

Se desestimó el caso.

Quise… Vamos a…

Sigamos.

De acuerdo.

¿Qué pasó al… cuando…? ¿Qué pasó después? ¿Exactamente?

Cuando lo vi,

me paralicé.

El corazón me empezó a latir fuerte

y no podía respirar.

Entonces me di cuenta de qué estaba pasando.

Dios me había enviado un regalo.

Era una señal de Dios.

Una señal de Dios.

Dejé que Dios me controlara.

Dios lo controló.

Él o yo o como quieran llamarlo

se puso a pegarle a Armus una y otra vez, a darle una paliza.

No, pero primero se detuvo,

sacó el palo de debajo del asiento y se puso a pegarle.

- Jerry. - No sé qué…

No, el otro día nos explicó detalladamente que lo reconoció

y detuvo el autobús

- y agarró el palo… - Señoría, ¿puedo hablar con mi colega?

Si le suma el perjurio a los otros cargos…

- Jerry. - …será mucho peor

porque la verdad es que el señor Mkeba atacó a Armus en venganza

por lo que Armus le hizo a su hijo.

¡No! ¡Venganza no!

No quise decir "venganza".

Su señoría, solicito un breve receso para hablar con mi colega.

No me diga.

Bueno, es tarde.

Continuaremos mañana.

- ¡Dios mío! - Jerry.

¡Lo arruiné!

¡Mi primer juicio y lo arruiné!

Era como ver las palabras incorrectas saliendo de mi boca

y no poder volver a meterlas.

Jerry, lo que debes recordar es que un juicio es un proceso.

La decisión del jurado casi nunca depende de una sola cosa.

¡Dije que nuestro cliente se vengó de la víctima!

- Estuvo mal, pero lo dijiste. - ¡Dios!

- Y tendremos que arreglarlo. - ¿Cómo?

Aún no lo sé, Jerry.

Pero sí sé que el juicio no terminó aún.

¿Alguna vez trabajaste en un caso que fuera tan mal como este?

Seré muy sincero con usted.

Nunca trabajé en un caso que fuera tan mal como este.

El señor Espenson cometió un grave error, ¿cierto?

Sí.

Jerry no solo causó una impresión desfavorable en el jurado,

sino que su afirmación de que usted atacó al señor Armus por venganza

es algo de lo que no nos recuperaremos.

Lo hecho, hecho está.

Puede elegir la expresión que quiera,

pero, en cualquier caso, perderemos.

¿Y qué hacemos ahora?

Nosotros no podemos hacer nada.

Pero usted podría hacer algo.

Podría huir.

Señor Mkeba,

lo que fuera que hizo que usted y su hijo emigraran

para empezar una nueva vida lejos del resto de su familia,

fuera lo que fuera que lo llevó a hacerlo,

¿es peor que pasar la mayor parte del resto de su vida en la cárcel?

Me está diciendo que huya.

Como miembro del Colegio de Abogados de Massachusetts, jamás le propondría eso,

pero le aseguro que, si se presenta en el juzgado mañana,

lo más seguro es que lo declaren culpable y se lo lleven inmediatamente.

Señor Mkeba,

lo siento, pero una victoria legal en este caso ya no es una posibilidad.

Lo mejor que puede esperar es evitar otra injusticia.

Cuando empezamos a salir, mi madre me dijo:

"Missy, mi gatita,

ya tuvo cinco esposas antes que tú, es decir que pertenece

al quinto piso, sector de mujeriegos".

Pero le recordé que nos conocimos en la iglesia,

donde abandonamos el pecado para seguir al salvador.

- Amén. - Pero esas sombras de duda

me nublaron la mente

y no tuve paz hasta que Shirley sugirió firmar un acuerdo posnupcial.

Dios la bendiga.

Pero, como puedes ver, cariño, la solución no es ninguna solución.

Solo creó conflicto entre nosotros.

Sí.

- Ahora lo veo. - Me alegro.

Y tengo la solución.

- ¿Cuál? - La única forma de lanzarnos

y unir nuestras vidas es hacer justamente eso.

Voy a redactar mi propio acuerdo posnupcial, Ivan Tiggs.

No entiendo.

Y dirá algo así:

"Yo, Missy Tiggs, por la presente te entrego todo lo que más quiero:

mi álbum autografiado por todo el elenco original de A Chorus Line,

mi pedazo de la barricada

que se rompió por accidente en una función de Los miserables y…

mi máscara de El fantasma de la ópera de edición limitada.

Aunque en términos económicos mis bienes no se comparan con los tuyos,

son todo lo que más quiero en el mundo,

es decir, todo excepto tú.

El mundo de hoy es tan horrible e insensible

que ya nadie cree en los finales felices,

pero creo en gran parte que el amor puede ser eterno.

Por eso amo los musicales.

Por eso te amo a ti.

No me imagino rompiéndote el corazón

y creo que, si tú me lo rompieras a mí, mi vida se terminaría.

Pero tú nunca me harías eso, ¿verdad, Ivan?

Ni en un millón de años.

¡Hola!

¡Audrey!

¿La cena sigue en pie?

Acerca de eso, esta tarde me taparon de trabajo.

Tengo que presentar una moción mañana a la mañana.

No creo que pueda esta noche.

Está bien. Otro día. Tal vez mañana.

Mañana tengo básquet y el fin de semana vienen mis padres.

Te llamo la semana que viene y organizamos algo para el fin de semana.

No lo haremos, ¿verdad?

No.

No lo haremos.

¿Puedo preguntar qué pasó?

Te la pasas usando la palabra con V y me causa impresión.

- ¿Quieres decir vagi…? - ¡Sí!

¿Qué es exactamente lo que no te gusta, la palabra o la cosa?

Me encanta la cosa. No me canso de la cosa.

Es la palabra nada más. Es un término muy frío.

Casi nadie lo usa fuera de un aula.

No lo puedo creer.

Ustedes, los hombres, hablan de su equipo todo el tiempo.

En primer lugar, yo no.

Y segundo, tiene muchos apodos ingeniosos.

Exacto. Tiene como 4000 apodos,

pero Dios no permita que yo diga "vagina".

- ¿Te encogiste? - ¡No!

Está bien. No salgas conmigo si no quieres.

Madura.

La que lo dijo fuiste tú.

Señoría, esto debe ser lo más bajo que vi, aun tratándose del señor Shore.

Señoría, nuestro cliente está desaparecido.

Deberíamos preocuparnos por su seguridad,

no inventar teorías disparatadas sobre su desaparición.

¡Vamos! Sabía que estaba perdiendo, le dijo que huyera y huyó.

¿A riesgo de perder la fianza que pagamos?

No sea ridículo.

No teníamos ninguna razón para decirle al señor Mkeba que huyera.

Los hechos nos dan la razón.

El jurado me ama y el señor Espenson les parece estrafalario y simpático.

El único con motivos para hacer desaparecer

al señor Mkeba es usted, señor Kupfer.

¿Qué hizo con él?

- Su señoría… - Señor Kupfer,

¿tiene alguna prueba de que el señor Shore tiene escondido al señor Mkeba?

Aún no.

La policía seguirá buscando al señor Mkeba,

se emitirá una orden de arresto internacional

y, hasta que el señor Mkeba aparezca de nuevo,

el caso queda suspendido.

¡No!

Ahora, váyanse.

Podríamos ir tú y yo a buscarlo.

¿No sería divertido pasearnos por Boston? Podríamos llevar sándwiches.

¿Sabes qué, Al? Mi único temor es que alguien te apuñale

antes de que pueda aplastarte.

Es lo más probable.

Fue un placer, señor Kupfer.

¿Qué me dice de los Celtics?

No puedo romperle el corazón, Shirl.

Claro que puedes. Lo haces todo el tiempo.

Cierto.

Culpo al sistema.

¿Por qué no puedo amar a dos mujeres a la vez?

¿O a diez o a quince?

Ivan, no nos hagamos perder más tiempo.

Supe que se había terminado cuando Missy entró a mi oficina la semana pasada.

Y ya que estamos siendo sinceros, o al menos que yo lo soy,

cuando estábamos juntos sabía que tarde o temprano pasaría

algo.

Nadie puede domar a Ivan Tiggs.

También es cierto.

Aún eres mi mejor amiga.

¿Soy tu mejor amigo?

Tengo que revisar cómo vengo definiendo la amistad.

Por ahora, no.

Sí que sabes cómo romper un corazón.

Sí. Puedo ser cruel en ese sentido.

Entiendes lo que significa firmar este documento, ¿no?

Sí.

Aceptémoslo, ninguno de nosotros confía en mí.

Con esto, no te vendré a buscar a menos que sea en serio.

Claro que…

si lo firmo,

tú y yo tendremos que tener mucho cuidado.

Pobre chica.

Oye, ¿Audrey?

¿Qué quieres, Brad?

Sobre lo de antes, me merezco una patada en los…

Conozco la palabra.

- Yo puedo decirla. - Quiero que sepas que lo entiendo.

Debe ser igual para hombres y mujeres.

Nos incomoda que una mujer hable así de su anatomía

y lo mismo ustedes cuando un hombre habla de su…

anatomía.

Lo que intento decir es que me encantaría volver a salir contigo.

No sé por qué reaccioné así.

Es una palabra nada más, ¿no?

Dila.

La estoy pensando.

Está bien.

¡Vagina!

Aún no encontraron al señor Mkeba.

Ya nos avisarán.

Nunca te preguntaría directamente

si tuviste algo que ver con su desaparición.

Porque eres un excelente abogado, Jerry.

No me cabe duda

de que podrías llegar a ser un defensor criminal de primera, Jerry,

pero espero que no sea así.

Incluso a tu edad relativamente madura,

sigues siendo inocente.

Excepto cuando amenacé a Shirley con un cuchillo.

Excepto esa vez.

Hay una razón por la que Shakespeare

y muchos otros después de él dijeron:

"Lo primero es matar a todos los abogados".

Se refieren a gente como yo, Jerry, no como tú.

Soy excelente para la banca y las finanzas.

Ya lo creo.

Gracias, Alan.

Fue un placer y disfruta el resto de tu día.

Adiós, Jerry.

Gracias, Shirley, por todo.

Fue un placer.

Ivan, siempre es un placer tratar contigo.

Efectivamente.

Cariño, ¿nos vamos?

Adelántate. Iré en un minuto.

Quiero agradecerte, Shirley.

No fue nada.

No, fue todo.

Acudí a ti porque sabía que eras una mujer de principios

y no me decepcionaste.

Hiciste lo correcto.

Y ahora, a partir de hoy,

sé que mi Ivan no me engañará.

Con nadie.

No hay nada peor a que te rompan el corazón

y te hieran el orgullo el mismo día.

Dios mío.

Tenemos el boca en boca más veloz de la ciudad.

Me siento como una tonta.

Olvídalo.

Nadie sabe más sobre ser un tonto que Denny Crane.

Mi consejo es que consigas cemento y ladrillos y lo tapies.

¿Es decir que vuelves a estar disponible?

Denny, en lo que a ti concierne, siempre estoy disponible.

¿Ves?

Así es como conquistas a todos los hombres, aun a Denny Crane.

Sabemos que no nos merecemos a Shirley Schmidt,

pero la sola posibilidad alcanza para darnos vida.

Eres un hombre bueno y dulce.

Y tengo algo más que podría darte vida.

Denny Crane.

- Oí que se te perdió un cliente. - En realidad, no.

Como las llaves del auto y los anteojos, ya aparecerá.

Una vez se me perdió un cliente.

- ¿Lo encontraron? - No.

Me aseguré de enviarlo a un país sin extradición,

una isla casi desierta en Sudamérica.

Me envía una tarjeta por mi cumpleaños todos los años.

- Qué considerado. - Sí.

Suena como el paraíso, de hecho.

Vivir en una isla, una vida mucho más simple.

Sobre todo si es una isla

donde las nativas corren por la playa con los senos al aire.

Sí.

Pero lo pensaba en términos mucho más básicos.

Un lugar donde mi mayor preocupación sea llevar agua sobre los hombros

o donde el simple hecho de poner un techo de paja acalle las voces en mi cabeza.

Y la decisión más difícil que debas tomar sea qué vas a almorzar.

¿Qué almorzaste hoy?

Lenguado.

¿Y tú?

Un sándwich de carne, con aros de cebolla.

Alan, una cosa que a veces olvidas es que, por más duro que sea tu día,

por más malas que sean tus opciones

y por más difícil que sea decidir con ética,

siempre puedes elegir

qué quieres para almorzar.

Todos los días me asombra tu inagotable capacidad de vivir.

Es eso o morir.

En el próximo episodio…

¡Chelina!

Acabo de aceptar un caso en el que la raza es un factor.

¿Me darías una mano?

La última vez que trabajamos juntos, te besé.

No me gusta que trabajes tan de cerca con esa mujer.

- Ahora me besas a mí. - Estás loca de remate.

Cuando decidió pedirle que se identificara,

¿fue un factor que fuera negro?

Sí, fue un factor.

No te dispararé. No seas ridículo.

Entonces, debes morir.

Contaré hasta tres.

- Uno. - ¡Sydney!

- Dos. - Por el amor de Dios.

¡Tres!

Subtítulos: Pablo Waldman

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