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Previamente en Boston Legal.
Robar no es tan malo como matar y ya me salvaste aquella vez.
El juego trae dos cartas para salir gratis de la cárcel y usaste ambas.
Saluda al abuelo.
- Hola, abu. - ¡Hola! Hola, cariño.
Rachel volvió a las drogas. Decidí hacer una intervención.
¿Y Fiona?
Tendré la custodia hasta que Rachel se recupere.
Siempre dijimos que casarnos fue un error.
Tal vez el error fue separarnos.
Te vas a casar y besas a otra mujer.
No a cualquiera, te lo juro.
En compensación por quedarte con la casita de Cape May,
estás dispuesto a ceder la casa de Great Barrington.
Y las antigüedades de peltre. Valen más de 70 000 dólares.
Gran gesto de buena voluntad de tu parte.
Pero hay algo que Natalie jamás querrá ceder
y no lo puedo permitir.
Mi colección de erotismo victoriano.
Erot…
- ¿Qué? - Erotismo victoriano.
Como debes saber, al igual que hoy,
la sociedad de fines del siglo XIX era conservadora.
- En épocas de represión… - Medra la pornografía.
Preferimos el término "erotismo".
Mi destacada colección de erotismo victoriano de occidente
está en sus manos.
Pretendo que sea mi legado al mundo.
Para ver si entendí bien, hablamos de literatura, fotos…
- y máquinas. -¿Máquinas?
Era el apogeo de la era industrial.
Siempre que aparece una tecnología nueva, se la usa primero para el erotismo.
- Como internet… - Y el porno en internet.
- Erotismo. - No, eso es porno.
Clifford, ¿alguna de las obras eróticas la compraste durante el matrimonio?
Todas, en realidad.
Entonces, legalmente, Natalie tiene derecho a una gran parte de la colección.
Shirley, el dinero y los asuntos de mi familia están vinculados
a este bufete desde que se fundó.
Quiero mi colección.
Nunca la tendrás, Clifford.
Y tú debes ser Natalie.
¡Shirl!
¿Ivan?
No te dedicas al derecho de familia. ¿Por qué manejas un divorcio?
Los bienes del profesor Cabot están muy vinculados al bufete
y me quería a mí. ¿Y tú?
Yo te quería a ti.
Es mi deber informarles que el señor Tiggs y yo estuvimos casados hace muchos años
y podría presentarse un conflicto de intereses.
Lo recomendable sería que uno de los dos o ambos cambien de abogado.
No renunciaré a mi abogado.
¿Nadie? Genial.
¿Empezamos?
No hay que deshacer una colección.
- Por eso se llama "colección". - Hubieras pasado menos tiempo con ella
- y no estaríamos dividiéndola. - ¡Gente!
Antes de conocerme, ni conocías El turco lujurioso.
- Clifford… - Si no fuera por mí,
Dos vírgenes de circo colgaría sobre la chimenea de otro.
Natalie, Clifford, si ninguno de los dos cede un poco,
iremos a juicio y un juez decidirá el futuro de su colección.
Bueno.
¿Qué tal si paramos acá
y vemos si podemos llegar a una mejor resolución mañana?
Está bien.
Ya bajo.
- Te llamo. - Bueno.
Creí que nunca se irían.
¿Cómo está tu señora, Missy?
La luna de miel fue extraordinaria.
- ¿Guadalupe? - Una isla atrozmente aburrida.
Nada más que hacer que tener sexo día y noche.
Por cierto, Shirley, tengo un amorío.
Ivan, nunca decepcionas.
- Llevas cuatro semanas casado. - Parecen cinco.
- ¿Y con quién tienes el amorío? - Contigo.
Bueno, hasta ahora no me hizo mucho bien.
No sé si ves los noticieros de la mañana,
pero vi un par en la isla.
Según los expertos,
uno no tiene que tener una relación física para ser considerado infiel.
- ¿En serio? - En serio.
Si nuestra amistad, llamémosla así, es más profunda que mi relación principal,
técnicamente, estoy engañando emocionalmente a mi esposa.
Eso dicen Katie y Matt, y ambos tienen una cara muy confiable.
Aparte de seguirte el juego, ¿en qué puedo ayudarte?
Admite que tienes un amorío emocional conmigo
y considera llevarlo al plano físico, dado que ya estamos a mitad de camino.
Y terminemos por hoy.
Tengo una idea mejor.
Seguro que a Katie y a Matt también se les ocurrió.
Ve a estar con tu esposa, Ivan.
¿Estás rompiendo conmigo?
Ve a estar con tu esposa.
Shirley, ya sabes que yo no juego limpio.
Es una de las muchas cosas que amas de mí.
¿Guardaste mi perfume?
Sí, guardé tu perfume.
¿Y mis parches para dormir?
No puedo dormir sin mis parches.
Buenas noches, Adele.
¡Acelera!
Oigan.
Oigan, esperen.
¡Señora Piper! La advertí que no lo hiciera más.
No me deja otra opción.
Llama a la policía. Quiero que la arresten por secuestro.
Antes de hacer eso, querida, ¿podrías hacerme un favor?
¿Qué?
Llama a Alan Shore.
Está en la guía.
¿Por qué trataste de secuestrarla?
No me estaba secuestrando.
Me estaba ayudando a escapar.
¡Vamos!
¡Alan! Se está cometiendo un delito.
Adele está privada de la libertad.
Continúa.
Adele estuvo en el hospital por depresión.
Su hijo murió hace poco y quedó devastada.
La semana pasada, la sacaron del hospital
y la trajeron acá, a este supuesto hogar asistencial.
Le dieron antidepresivos.
Empezó a sentirse mejor y preguntó cuándo podía irse a casa
y entonces se enteró
de que el tribunal había puesto sus bienes a cargo de un curador,
Donald Wharton, un hombre del que ni había oído hablar.
Tiene mi poder notarial.
Controla mis cuentas bancarias y mis propiedades.
Está liquidando mis bienes
y me está gastando todo el dinero sin mi permiso.
Adele, ¿tienes familia?
No desde que falleció mi hijo.
Catherine, si sabías que se estaba cometiendo esta injusticia con Adele,
¿por qué no me llamaste en vez de intentar secuestrarla?
Bueno, querido, es que me ayudaste con los dos asaltos,
y eso sin contar el homicidio,
y no quería volverme una molestia.
¿Solo hay que rellenar unos formularios y el Estado te autoriza todo?
Así de fácil.
Muchos curadores son perfectamente capaces,
pero una minoría se asemeja al chacal.
Husmean en los pasillos de los hospitales
en busca de ancianos sin lazos familiares.
Cuando arrincona a uno, el curador acude a un juez con una moción urgente
y el juez, sobrecargado, le da rápido un poder notarial.
Sin demora, le hinca el diente a ese anciano.
Se adueña de sus bienes, le quita todo poder de decisión
y gasta a su cuenta,
alimentándose de su patrimonio hasta que los huesos quedan limpios.
Vaya. Qué buena que es la gente.
Alan, ¿qué estás comiendo?
Akí jamaiquino.
Tiene sabor a huevos revueltos si lo cocinas.
No, gracias.
¿Cómo quieres proceder con el curador de Adele?
¿El señor Wharton?
Una visita a su guarida sería un buen comienzo.
¿Por qué no?
Evita las partes rosas.
Pueden causar vómitos o la muerte.
El primer tema a tratar es Paul Lewiston.
Esperemos a que llegue.
De eso se trata. No va a llegar.
Está muy ocupado desde que tiene la custodia de la nieta.
¿Nieta?
- Fiona. Su hija está en… - Ah, sí.
La viciosa.
No es una viciosa.
Tiene una adicción y se la está tratando.
No necesitamos a Paul. Al diablo.
Yo me encargo de esto.
¿Qué le toca a él?
Para empezar, Paul tiene
las entrevistas finales a los candidatos a socio.
Aburrido. Siguiente.
Es casi primero de mes, hay que hablar con el administrador del edificio.
Yo me encargo.
Y Sam Wolfson pidió reunirse esta semana.
Sam y yo nos conocemos hace mucho. Yo me encargo de Sam.
Bien, amigos, es todo. ¿Ven? Problema resuelto.
Denny Crane, gestión práctica.
¿Y Paul?
Dios mío.
Mi ausencia en la reunión de esta mañana fue inevitable.
Tuve que llevar a Fiona al pediatra.
Totalmente comprensible, Paul,
pero nos preguntamos cuándo volverás a la dedicación plena.
Shirley,
hace poco me convertí en padre soltero de una niña de tres años
que depende enteramente de mí.
Paul, sé que es difícil.
No, no es que sea difícil.
Es que ahora tengo otras prioridades
y, de repente, el bufete ya no me parece tan importante.
Denny Crane, señor de la casa.
- Hola, Denny. ¿Cómo va todo? - Mejor que nunca.
Paul, me enteré de lo de tu hija viciosa.
Ya tengo todo bajo control.
Tómate todo el tiempo que necesites.
Gracias.
Esa es mi intención.
Shirley.
- ¿Hija viciosa? - ¿Qué?
Nosotros cubrimos el aumento en seguridad
y tú reparas las filtraciones del piso 14.
Hecho. Lo hago el viernes, si está bien.
Perfecto.
Eso salió bien.
Supongo que nos vemos el mes que viene.
Entonces…
- Me estoy olvidando de algo. - Sí.
Claro. El tema es que no sé de qué me estoy olvidando.
El sobre.
- ¿Me estás pidiendo un soborno? - ¡No!
Cretinos.
¿Y? ¿Me lo vas a decir?
Sí, la tienes cerrada.
No hablaba de eso.
- Denny, ¿te importa? - Shirley, eres mi chica.
Rara vez miro una cara que no sea la mía,
pero tu palidez me dice algo.
¿Problemas con un hombre?
Es Ivan.
No parará hasta conseguir lo que quiere.
En este momento, me quiere a mí y…
por una vez no sé si me podré contener.
¿Por qué no tienes un amorío con él y listo?
¿Y qué hay de su dulce y joven esposa?
Por no hablar de mi ética.
La ética.
La inventó la élite para que el vulgo no se divirtiera.
En cuanto a la esposa, o no se entera
y no pasa nada o se entera y aprende.
Si él igual va a tener un amorío, ¿por qué no divertirte un poco?
Deberías escribir galletas de la fortuna.
Y tú deberías fantasear con él mientras estás con otra persona.
- Adiós, Denny. - ¿Fui demasiado sutil? Me refería a mí.
Espera acá, Adele, es un minuto nada más.
Catherine, ¿a qué debo esta agradable sorpresa?
Oí que ibas a ver a Wharton hoy.
Estoy saliendo.
Solo quería advertirte que no te dejes engañar por su cara inocente y angelical.
Engaña a jueces, a administradores de hospitales
y a quien deba engañar para echar mano a gente como Adele y su cartera.
- Es un hombre malo. - Casi nunca me dejo engañar.
¡Vamos!
Cuando me conociste,
seguro que no sabías que era capaz de matar a un hombre con una sartén.
Catherine, apenas te conocí supe que podías lograr lo que te propusieras
y aún no me decepcionaste.
Para que sepas, le pedí a Jesús que no lo perdonara.
Creo que Adele tiene una gran amiga.
Somos viejas. Si no nos defendemos entre nosotras, nadie lo hará.
Hola, Adele.
Clifford, en cuanto a la colección, cuando uno se enfrenta a una gran pérdida,
intenta aferrarse a algo tangible.
Como tu abogada y como alguien que lo vivió,
el divorcio puede jugarle una mala pasada a tu psiquis.
La pregunta es si me estoy aferrando a Natalie.
Lo planteo como una posibilidad.
¿Visto que prefiere pasar más tiempo
dirigiendo el Departamento de Estudios Feministas que conmigo
y que el divorcio lo pidió ella?
Algo así.
La respuesta sigue siendo no.
Shirley, esto es mi visión.
No es una colección de obscenidades,
sino una ventana a nuestra historia,
a cómo percibimos la sociedad
y a nosotros mismos a través de la lente de nuestros instintos más primarios.
Hasta le pedí a un artista un diseño del museo que quiero fundar.
"Gabinete de Curiosidades Sexuales del Profesor Clifford Cabot".
Es un truco publicitario.
Empiezo a hacerme la idea y puede que un juez también se la haga,
pero sigo pensando que, si no cedes un poco,
te arriesgas a perder mucho.
Perdón por el desorden. Estuve muy ocupado últimamente.
Me imagino.
Mira, Denise.
¿Hace cuánto no ves una de esas mesitas?
De repente tengo ganas de ver Bonanza.
¿Querían hablar de Adele?
Sí, Adele nos dijo que usted la ingresó en un hogar asistencial
y está liquidando sus bienes.
Es la única forma de pagarlo.
Son muy caros.
Alguien debería investigarlo.
Una alternativa sería sacarla del hogar y llevarla a casa.
Es solo una idea.
Sé que Adele no quiere estar ahí.
Me lo discute.
Señor Wharton, nos reunimos con Adele
y, si bien pudo haber tenido problemas cuando la internaron,
ya se recuperó y está lista para avanzar con su vida.
Como sus abogados, nos gustaría ayudarlo a usted a avanzar con algunas cosas.
Le ahorramos las molestias del tribunal, los notarios,
hacer fila en el correo.
Solo tiene que firmar esta cesión
y lo liberamos de una de las cargas
de su ya sobrecargada carga de trabajo.
Le creyeron, ¿verdad?
¿Cómo dice?
Adele. Le va muy bien con los desconocidos.
Adele sufre depresión clínica.
Probablemente la vieran en un buen día.
Tiene episodios de mala memoria, falta de juicio, falta de concentración.
Si la dejara ir, como persona designada por el tribunal
y, sobre todo,
como una de las pocas personas que se preocupa por ella,
sería sumamente negligente.
Señor Wharton, ¿de qué color son los ojos de Adele?
Azules.
Son marrones.
¿Cómo se llamaba su hijo?
Jonathan.
Señor Wharton,
como alguien que se preocupa por Adele y que se supone que se ocupa de ella,
usted también parece muy olvidadizo.
No olvide ir a la audiencia judicial.
Denny.
- Estás jadeando. - Sí.
¿Por mi culpa?
Por tu culpa.
Cierra la puerta.
Por tu culpa,
Paul no se reunió con el administrador del edificio y Brad le pagó de menos.
Ahora no tenemos ascensor hasta las 7:00 a. m.
y tuve que subir 14 pisos a pie. ¿Tú no?
Siempre uso las escaleras. El ascensor es para demócratas.
Cierra la puerta.
Tengo duro el pezón.
Gracias por el dato de tu seno vestigial, pero no estás cachondo, sino congelado.
No tenemos calefacción hasta las 7:00 a. m.
porque Paul no cumplió su acuerdo especial con el administrador.
No vas a cerrar la puerta, ¿no?
Denny, tienes que convencer a Paul de que se quede.
¿Yo? Ni lo sueñes.
La razón por la que Alan, tú, yo y el resto de nosotros vamos a juicio,
gritamos "protesto", demandamos a la gente y hacemos llorar a los testigos es Paul.
Paul hace que los ascensores funcionen.
Él supervisa a los abogados. Él verifica las horas facturadas.
Yo te diré, Shirley,
qué hace que este lugar funcione: el dinero.
Y yo lo traigo.
Tú lo traes, Denny,
pero Paul lo hace circular.
Shirley, un supermercado no cierra porque renunció la cajera.
Sí que cierra, Denny.
Si no, la gente se llevaría la comida.
¡Buenas noticias!
Mi cliente, en aras de la cooperación,
hizo lo que considero una oferta amistosa y generosa.
Natalie está dispuesta a entregar toda la colección de erotismo,
libros, revistas, cuadros, fotos,
colección que incluye cinco primeras ediciones de La perla.
Supongo que no es una biografía de Earl Monroe.
Difícilmente.
El título completo es: La perla.
Colección de lecturas sicalípticas, sarcásticas y voluptuosas.
La revista nació en Londres en 1879, publicada por la Sociedad del Vicio.
Las revistas originales sin encuadernar son extremadamente raras.
Y por sí solas valen más que el resto de la colección sumada.
Para que veas de qué hablamos,
- leeré un pasaje. - Ivan, no es…
"Vertí en sus oídos una historia de amor ardiente.
Al ver que no se resistía, la apreté contra mi pecho.
La desvestí hasta dejarla en la desnudez más completa.
La llevé a la cama. Se recostó.
Me puse de rodillas
y, con entusiasmo y ternura, le…".
Bueno, ya te haces la idea.
A pesar de lo cursi que es, sí.
Bueno, dicho eso,
Natalie ofrece ceder la colección, excepto por un único objeto
que tiene actualmente en su poder.
¿Qué objeto?
Algo llamado "máquina antihisteria".
- ¿Máquina antihisteria? - ¡Esa bruja!
- ¿Qué diablos es eso? - La pieza central de la colección.
¿Por qué no lo vi venir?
Olvida la casa, olvida el peltre.
Si quiere jugar sucio, que así sea.
Ivan, vamos a juicio.
Tenemos una cita.
Su señoría, desde que es su curador,
el señor Wharton internó en un hogar contra su voluntad a la señora Freeman,
tomó el control de sus tarjetas de crédito
y le cargó honorarios exorbitantes a su patrimonio.
A cambio de pagar la factura de la luz de 90 dólares, cobró 150 dólares.
Cobró 170 dólares para llevarle menos de 50 dólares en comida.
Su señoría, son gastos legítimos.
La verdad es que si todos hicieran su parte
y ayudaran a sus familiares, amigos y vecinos,
mi trabajo sería innecesario.
Pero no es así.
Como sociedad, no nos gusta cuidar de los viejos y los débiles.
Es una tarea dura y desgarradora.
Bueno, yo dije basta y me puse a hacerlo.
La declaración jurada de la enfermera del hospital al que llevaron a Adele
dice que estaba confundida y desorientada
y que, al parecer, llevaba varios días sin comer.
Estado en el que todos podríamos estar tras la muerte de nuestro último familiar.
La declaración jurada del hogar asistencial Cottonwood
afirma que la señora Freeman está lúcida y en uso de razón.
Está lúcida porque está bien cuidada.
El señor Wharton tiene razón.
La señora Freeman tiene 83 años y no tiene familia.
¿Y si deja de tomar la medicación? ¿Y si se cae?
Señoría, si eso le preocupa, puedo hacer que viva con una amiga.
Una amiga, sobre todo una amiga entrada en años,
no es lo mismo que un familiar o un curador legal.
- Su señoría… - Ya oí suficiente de ambas partes.
Designaré a un psiquiatra para que la revise, señora Freeman.
Hasta que tenga pruebas de que es autosuficiente en todo,
seguirá bajo la tutela del señor Wharton.
Nos reuniremos de nuevo en seis semanas, después de la revisión.
¿Seis semanas?
Señoría, para la señora Freeman, es toda una vida.
Y para el sistema judicial, es prácticamente la velocidad de la luz.
Se levanta la sesión.
En realidad se usaba como dispositivo médico.
En la era victoriana, la sociedad no podía o no quería
comprender el deseo sexual femenino
y ese deseo se consideraba equivocadamente "una enfermedad".
Parece que no funciona.
El vapor tarda unos minutos en subir.
Mientras tanto, profesor Cabot,
¿podría decirnos cómo funciona la máquina?
Las mujeres solían quejarse de síntomas tales como nerviosismo,
pesadez en el abdomen, lubricación vaginal, insomnio y otros.
Los médicos llamaban "histeria" a esos síntomas.
Pero claro, en realidad, son signos de excitación sexual.
Antes de la invención de esta máquina, un médico masajeaba a una mujer
hasta que alcanzaba lo que ellos llamaban "paroxismo climático".
Debí hacer caso a mi madre. Siempre quiso que fuera médico.
¿Y cómo se llegó a esta máquina?
La inventó un médico porque se le cansaba el brazo.
Ya subió el vapor y está lista.
Dios mío.
Asombrosa, ¿verdad?
Y todavía no le puse los accesorios, que van justo ahí.
¡Dios mío!
Es la única de su tipo que funciona.
Es única, valiosa e irremplazable.
¿Podría apagarla, por favor?
Lo siento, su señoría, las máquinas de vapor no se apagan de inmediato.
Señor Wharton, por desgracia, lo que puede parecer una pequeña victoria
no es más que posponer lo inevitable.
Prevaleceremos.
Sé que está ansioso por volver a casa y barrer su alfombra peluda,
así que, ¿por qué no la deja ir?
Más que nada porque estoy enojado.
Y, por el bien de Adele, seguiré hasta el final.
Contrataré a mis propios abogados de 500 dólares la hora.
¿Sabe de dónde sale el dinero? De la cuenta bancaria de Adele.
Para eso está, para asegurar el bienestar de mi clienta.
Pero no se preocupe.
Tarde o temprano dejaré de litigar con usted.
Cuando se acabe el dinero.
JUEZA LESLIE BISHOP
Profesor Cabot, ¿tiene la intención, con el tiempo, de donar esta colección,
incluida la máquina antihisteria, a un museo, lugar donde todos podrían…
deleitarse con ella?
Protesto. Sugiere la respuesta.
Ha lugar.
El testigo no responderá.
Pero ya entendí el punto. Tome asiento, por favor.
Me parece que el motivo del profesor Cabot para querer quedarse con la máquina
hará un bien mayor que su motivo, el cual es más… localizado.
Me inclino a otorgarle la máquina al profesor Clifford Cabot.
Tráigala esta tarde al tribunal
junto con un inventario del resto de la colección
y decidiré quién se queda con qué.
¡Alan! Va a vender su casa.
Esa es mi sala, el cuarto de mi hijo, Jonathan,
mi cocina, mi baño.
Mi casa es un encantador inmueble de tres habitaciones con posibilidades.
¿Qué pasa?
El señor Wharton es más despreciable de lo que creía.
Pretende vender la casa de Adele.
Parece que no es la primera vez que lo hace.
Hice una búsqueda de títulos de propiedad y vendió 11 casas de sus tutelados.
Y escucha esto:
la casa en la que vive pertenecía a otro de sus tutelados,
quien, casualmente, falleció mientras dormía.
Este hombre es pura maldad.
Alan, tienes que poner tu creatividad a trabajar e impedírselo.
Sí, así es.
- ¿Robada? - De su auto.
- ¡No! - No había nada más.
Por favor, qué ridículo.
Es obvio que la señora Cabot no quiere entregar la máquina antihisteria
y se la oculta al esposo por motivos personales.
- Es una acusación impactante. - Tenías razón.
- No juegas limpio. - ¿Qué puedo decir?
Su señoría, mi clienta reconoce
que la noticia le causa angustia al profesor Cabot
y ofrece pagarle la mitad del valor tasado.
Tonterías.
El objeto en cuestión estaba al cuidado de la señora Cabot.
Está claro que esa máquina es un objeto valioso… para él.
Por lo tanto, le ordeno que pague el precio completo de la máquina
más los daños punitivos que determinaré más adelante.
Su señoría, es inaceptable. Es obvio que aún tiene la máquina.
Si aparece, trataremos el asunto más adelante.
Pero, hasta entonces, mi decisión se mantiene.
- Perra mentirosa. - ¡No me amenaces!
- ¿Crees que se terminó? - La jueza falló.
- No se terminó - ¡Gente!
Clifford, tenemos que seguir adelante con esto.
Si robaron la máquina antihisteria,
tienes que tomar las medidas necesarias y adecuadas.
Como copropietario, harás una denuncia policial
y presentarás una reclamación ante la aseguradora.
Habrá una investigación. Tendrán que revisar tu casa.
Si le mientes a la policía o, peor aún hoy en día, a la aseguradora,
te acusarán de fraude y te procesarán con todo el peso de la ley
y sé por experiencia
que la Fiscalía es dura con estos delitos y pide una condena de cárcel,
donde podrás hacer muchos estudios feministas.
Shirley.
Eso no fue nada amable.
Ah. ¿Ahora somos amables?
Esta es por 4000 dólares, Bob.
¿Un decano es un funcionario de alto rango
que suele encontrarse en qué tipo de institución?
Museo, hospital, universidad, banco.
Es universidad, idiota.
Universidad.
- ¿Respuesta final? - Sí.
Sí, señor. Acertaste otra vez.
¡Auxilio!
¡Auxilio!
¡Dios!
¡No!
¡Socorro!
¡Auxilio!
¿Hola?
- ¿Hay alguien en casa? - ¡Estoy acá!
¡Señor Wharton!
¡Santo cielo!
Esto es terrible. Mírese.
Lo agredieron y le robaron.
¿En qué mundo vivimos?
¿Quién sería capaz de hacer algo así?
Ah, claro. No puede hablar.
Le daré un cuaderno y un lápiz.
No, es inútil. Tiene las manos atadas.
¡Por Dios! ¿Hace cuánto que está así? ¿Más de una hora?
Debe ser horrible que te dejen solo y vulnerable.
Bueno, al parecer, no se llevaron más que unos archivadores viejos y gastados
que, imagino, solo podían contener registros.
Qué estúpidos, ¿no?
Es decir, ¿para qué podrían quererlos?
En fin, me alegra que haya terminado.
Recemos que no suceda de nuevo.
Y de nuevo.
Y… de nuevo.
Además, se ve que no está en condiciones de realizar las tareas que le asignaron,
sobre todo las referidas a Adele.
No se preocupe. Resulta que traje
el formulario de cesión del otro día.
Puede que esto ceda lo suficiente para que pueda firmarlo.
Listo. Tome.
Maravilloso.
Ahora que esta experiencia nos hizo más estrechos,
me animo a decirle lo siguiente.
A veces, un hecho como este es todo lo que uno necesita para dejar la rutina.
Hacer un cambio.
Nuevo trabajo, nueva dirección, nuevas ideas, por ejemplo.
Creo que este sería el momento perfecto para empezar.
Sí, ya se siente mucho mejor.
La sensación de peligro inminente parece desvanecerse.
Aun así, mejor seguir alerta y por el camino recto
porque nunca se sabe cuándo puede volver a pasar algo así.
Solo se sabe que volverá a pasar.
Hola.
Hola, hola.
No hiciste una denuncia policial, ¿no?
Y una reclamación al seguro.
Shirley.
Si, Dios no lo quiera, el tipo que la robó
se arrepiente y se la devuelve a mi clienta,
ella podría terminar presa.
Es el riesgo que uno está dispuesto a correr por un placer momentáneo.
Lo cual prueba mi punto, por cierto.
No soy solo yo: somos todos.
Somos meros animales sexuados.
Y, Shirley, por más ordinario que me consideres a veces,
al menos me arriesgo y le hago caso a mi instinto.
Deberías admirarme por eso al menos.
No solo te admiro, Ivan, y lo sabes.
Tienes una esposa que te adora y a quien amas
más de lo que quieres reconocer
y por su bien o, lo más importante tal vez, por el tuyo,
tienes que madurar.
Te amo, Shirley.
Yo también te amo.
¡Sam!
¡Denny Crane! Me alegro de verte.
Mírate nada más. ¿Cómo está Evelyn?
Está bien. Está muy bien. Gracias por preguntar.
¿Qué tal la pesca esta temporada?
- ¿En el agua o en la cama? - ¡Oh, oh!
¿Qué podemos hacer por ti?
¿Paul Lewiston no viene?
Paul se lo está tomando con calma en estos días.
Ah. Bueno.
Estoy pensando en deshacerme de algunas subsidiarias de Hong Kong.
- ¿En serio? - Y…
Lo siento. ¿Paul se va del bufete?
No está claro, pero la clave es…
que yo soy tu hombre clave. Siempre lo fui.
Denny, nos conocemos desde hace mucho,
así que no me hace gracia ser tan directo,
pero me encanta tomar un trago contigo y hablar de cualquier cosa.
Sí.
De negocios hablo con Paul.
Él es el experto en mercados asiáticos y tú…
Bueno…
BOYLSTON 500
Para ti.
- ¿Qué es? - Ábrelo.
Denny…
Alcanza con un simple: "Gracias, generoso y benevolente líder".
No puedo aceptarlo.
Creí que era lo que siempre quisiste.
No dudo de que es lo que tú creías que siempre quise.
¿Te haces el duro conmigo, Paul?
No me digas que lo haces por una cuestión de respeto.
Santo Dios, así es.
Mi mente y mis prioridades están exactamente donde deben estar.
Cuando Rachel salga, volveré a dedicarme plenamente, o tal vez no.
Mientras tanto,
tendrás la oportunidad de pensar en las cosas, para variar.
Dios nos bendiga. La encontramos.
La antigua máquina de vapor que complace a las mujeres
siempre está en el último lugar en el que buscas.
Por supuesto.
Mi clienta la devolverá más que encantada
y solo pide el derecho de visita,
pero no podrá hacerlo estando presa
y solicita que la denuncia policial y la reclamación al seguro se retiren.
Hecho. Solo quiero asegurarme de que es la máquina original.
No confías en mí.
No es mala idea.
Dejé a mi esposa, Shirley.
¿En serio?
Hace una hora.
¿Qué piensas?
Sinceramente, me da un poco de miedo pensar.
Bueno, no hace falta.
Sin embargo, ya me conoces. Tengo una pregunta.
¿Y cuál sería?
¿Quieres ver mis accesorios?
¡Denny! Trabajas hasta tarde.
Dirijo el lugar. Así que…
Shirley y tú.
Tenemos algo en común.
Una gran mujer.
Tenemos algo más en común.
¿Qué?
Ambos somos protagonistas,
la estrella de nuestro propio programa,
excepto que la estrella no tiene una sola coprotagonista.
Sí, a veces, al final de un episodio,
parece que va a sentar cabeza,
pero, la semana siguiente, es reemplazada por otra.
Es una forma de mantener el interés del público.
Eres un hombre extraño, Denny.
Un protagonista extraño.
No la harás sufrir, Ivan.
¿A quién le pateaste el trasero?
A alguien cuyo trasero se lo merecía.
Bien.
No entiendo por qué no se usa más seguido la violencia para resolver problemas.
Funciona siempre.
A mí me dejó bastante perturbado.
Me deleité mucho con el miedo y el sufrimiento del señor Wharton.
¿Es algo inusual?
¿En mí? Para nada.
Lo inusual fue lo rápido que hice caso a mis antojos.
Era una emergencia. ¿Qué más podías hacer?
Algo más inteligente.
Igualmente perturbador fue lo fácil que fue.
Una solución rápida que requirió muy poco de mi parte, una llamada y listo.
¿En qué me estaré convirtiendo?
En Denny Crane.
Creo que aún me queda un largo camino por recorrer.
Ah.
No te preocupes.
Ya llegarás.
En el próximo episodio…
Nos cuidamos los hijos.
- Vamos de compras juntos. - Dividimos todo.
Papel higiénico, toallas. Y compartimos a Ray.
Hace mucho que la poligamia es ilegal.
- ¿Qué te trae por acá? - Una demanda por homicidio culposo.
Presentada por la madre de un niño que murió jugando a su videojuego.
Hay una mujer con un niño muerto.
Un jurado querrá que alguien pague por eso.
La basura de manzanas la recoge Dios.
No los años 60, cuando los electrones son libres.
No navegan más allá del honor.
- Protesto. Creo. - Señor Shore.
¿Ensalada de palabras?
Es hablar sin ningún sentido.
Subtítulos: Pablo Waldman
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