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Previamente en Boston Legal.
- Linda noche. - Ahora lo es.
¿Tuviste sexo con ella acá?
Sexo caliente y sudoroso
en el guardarropa.
No soy hombre de una sola mujer.
Mientras estemos juntos,
no dudes en tener sexo con quien quieras.
¡Me importa lo que pueda pasarle al bufete ahora!
Te diré qué sería del bufete sin Denny Crane.
¡Desaparecería y tú también!
Por cierto, ¿te conté?
Bev y yo vamos a casarnos.
¡No!
Me acordaría.
Alan, ayúdame con la corbata.
Por supuesto.
Así no puedo. Date vuelta.
Desearía que nos casáramos nosotros.
Es decir, tú y yo.
Los dos, con otras personas.
No soy gay.
Te entendí al primer lapsus freudiano.
Es que no quiero abandonarte.
Sin duda habrá que adaptarse,
pero no pierdes a un Alan, sino que ganas a una Bev,
la chica de tus sueños recientes.
Alan, eres mi mejor amigo.
Si quieres, también puedes soñar con ella.
Denny, eres generoso en exceso.
Listo.
Denny Crane.
A punto de casarse.
Efectivamente.
Damas y caballeros, pónganse de pie
para darles la bienvenida por primera vez como marido y mujer
al señor y la señora Crane.
Rosas blancas, pastel con pan de oro,
los senos de Bev saliéndose del vestido de novia.
Y dicen que el mal gusto no se compra.
Yo creo que Bev y Denny hicieron un gran trabajo.
Once matrimonios entre los dos. Tienen mucha experiencia.
¿Pueden parar?
¿No podemos apreciar por un momento la pureza
y la intemporalidad de dos almas enamoradas?
Esto podría ser amor
porque
la pasé mejor que nunca en la vida.
Nunca me había sentido así.
Sí, juro que es verdad.
Y te lo debo todo a ti.
Felicitaciones.
Vi que fuiste el afortunado que atrapó el liguero de Bev.
Sí, me haré todos los estudios posibles
a primera hora de la mañana.
Te amo.
- Yo te amo más. - Yo te amo más más.
- ¡Continental! - ¡Mi ángel!
Denny, mi querido amigo Troy.
- Troy. - Denny, mahalo y felicitaciones.
- Gracias. - Troy vive en Hawái.
¿En serio?
Tendremos que visitarte en nuestra luna de miel, si hay tiempo.
Excelente.
Tengo unas propiedades nuevas que les van a encantar.
Troy es agente inmobiliario. Nos estuvo buscando una casa.
No sabía que buscábamos una segunda casa.
En realidad, cuando veas la costa de Kona,
tal vez busques una primera casa.
¿Y qué hago, me teletransporto a Boston cada mañana?
¿Nos disculpas, Troy?
Ven conmigo.
Cariño, solo quiero que me sigas la corriente con mis ocurrencias.
Es una idea nada más, para que lo pienses,
pero ahora que estamos empezando este nuevo capítulo de nuestras vidas,
¿qué te parece si lo hacemos de verdad?
¿Jubilarnos?
No, esa es una palabra de viejo.
Hablo de nuevos comienzos.
Pero, Bev, yo soy el rey Midas del bufete.
Nuestros clientes quieren saber que Denny Crane se ocupa de sus asuntos.
Y Bev quiere saber que Denny Crane se ocupa de…
bueno, Denny Crane.
Pero ya habrá tiempo para estas ideas.
Estamos acá para divertirnos, ¿cierto?
Hola.
Linda noche.
Ahora lo es.
¿Vieron a Denny? Es la hora del brindis.
Lo vi hace un rato cerca del guardarropa.
¿Denny?
¿Hay que cortar el pastel?
- No, no hay acuerdo prenupcial. - En realidad, Denny lo firmó.
Pero se olvidó de que Bev lo firmara.
La fiesta fue encantadora. No probé el pastel, pero se veía muy bien.
¿Alguno lo probó?
Era marmolado y tenía dulce de leche.
¡Cállate de una vez!
Mientras tú parloteas sobre el pastel,
Bev contrató a un ejército de abogados para vaciar el bufete.
No llegará lejos. Está claro que se anula.
Estuvieron casados tres horas.
Legalmente, no pudieron consumar el matrimonio tras la ceremonia.
Sí lo consumamos.
¿Tuviste sexo con otra mujer
y con tu esposa en las tres horas que estuviste casado?
Era mi día especial. Me había tomado la pastillita azul.
No hay cura para el cáncer, pero hay tres pastillas para eso.
Hay otros criterios para una anulación.
Podemos decir que Denny no estaba en su sano juicio.
Eso no puede ser de conocimiento público.
A pesar de su gatillo fácil y sus apariciones televisivas,
la gente aún cree que Denny dirige el bufete.
Yo entre ellos.
El abogado de Bev, Eli Granger, llega en menos de una hora.
Mi consejo por ahora es que lo escuchemos y listo.
¡Alan, es horrible!
- ¿Joan? ¿Qué es horrible? - Mi jefe.
El señor Loomis acaba de despedirme.
Lo lamento.
Me maté trabajando, ¿sabes?
Ocho años en esa maldita empresa fiduciaria.
¿Por qué te despidió?
Un día, hace seis semanas, nos reunió a todos y nos dijo:
"Debido al costo cada vez más alto de los seguros médicos,
quienes fumen tienen seis semanas para dejarlo.
Se someterán a una prueba de nicotina
y, si tienen nicotina en la orina, serán despedidos".
¡Despedida!
Maldito nazi de la salud.
Tengo que pagar el alquiler y, por supuesto, intenté dejarlo.
Quería dejarlo.
Probé con el parche
y con esa cosa de nicotina para chupar, ¿conoces?
Pero cuanto más pensaba que perdería el trabajo,
más me asustaba y cuanto más me asustaba,
más fumaba.
Ahora fumo tres paquetes al día.
Y hoy fue el día.
Me hizo orinar en un vaso y me despidió.
A menos que sea un tipo de juego sexual, me parece deplorable y no lo permitiremos.
¿No?
Ahora me voy, pero ¿en qué piso trabajabas?
- Iré a verlo. - En el décimo.
Guíate por el hedor maligno de las vitaminas y el apio.
Buenos días a todos.
Shirley, veo que no traje tantos lacayos mudos
para llenar mi lado de la mesa.
Expreso doble, leche descremada, dos de azúcar.
Muévete.
Empecemos de nuevo. Eli, bienvenido a Crane, Poole y Schmidt.
Ese es mi lugar. Fuera.
Por favor, tráele al señor Granger un café con leche descremada y dos de azúcar.
Gracias.
Eli, además de decirte que tienes el cuello manchado de tu bronceado falso,
¿qué podemos hacer por ti?
Una separación, una disolución marital.
El trauma de mi clienta es incalculable, pero ¡bien por mí!
- Lo calculé. - Al grano.
La señora Crane dejó su lucrativo negocio de muebles de oficina
para ser ama de casa.
Hizo sacrificios irrevocables y aun así, como oferta generosa,
si se tiene en cuenta su dolor,
está dispuesta a quedarse solo con el 50 % de los activos del señor Crane.
- ¿Qué? - Incluye su participación en el bufete,
- desde luego. - Estuvieron casados tres horas.
Habría durado más si Denny no se hubiera tirado a una mesera en su propia boda.
No vinimos a juzgar a nadie.
Pero el estado de Massachusetts sí juzga y, en casos como este,
es un estado que asigna culpas y Denny tiene claramente la culpa.
Y para cuando la señora Crane reciba lo que le corresponde, ¿quién sabe?
Tal vez mi nombre esté acá en la puerta.
- ¿La fumas o te la inyectas? - Brad.
No habrá divorcio.
¿Perdón?
Bev y yo teníamos un acuerdo.
Cuando empezamos a salir, me dijo que me acostara con quien quisiera.
Restaurante Delmonico's, 14 de enero.
La noche más feliz de mi vida.
Entonces, tuve sexo con otra mujer.
O con un abrigo de gabardina azul, no estoy seguro.
El punto es que ella me otorgó el derecho a ser mujeriego y yo ejercí ese derecho.
No habrá divorcio.
No habrá reconciliación.
Iremos a juicio.
Ningún matrimonio es un lecho de rosas.
Kurt Loomis.
Alan Shore.
Lo vi en el bar naturista del primer piso.
Siempre deja una moneda y nunca toma una.
Es admirable.
Gracias, Al.
Supongo que vienes a hablar de Joan.
Sí, Kur, así es.
Lamento que se tenga que ir, pero las reglas son las reglas.
Si las rompes, tienes que pagar.
Es el resumen más sucinto del sistema de justicia que haya oído.
Bueno, así soy yo.
Sin embargo, hay casos en los que las reglas son injustas.
Este es uno de esos casos.
No, la regla de no fumar es tan justa como la Biblia.
Es buena para la empresa y para los empleados.
Es buena y punto.
Bueno, y esto puede que esté en la Biblia,
sí tienes derecho a prohibir que tus empleados fumen en el trabajo,
pero ¿por qué te arrogas el derecho a decirle a cualquier persona
lo que puede o no puede hacer en su tiempo libre?
Porque les hace bien
y mi abogado, un tipo como tú, me dijo que podía.
Verás, todos nuestros empleados tienen un contrato rescindible.
Como la mayoría de los empleados del país,
pueden ser despedidos por cualquier cosa,
en cualquier momento, en cualquier lugar y de cualquier modo.
Verás, Al, yo era entrenador de fútbol americano.
- Nunca lo habría adivinado. - Es como solía decirles a mis jugadores.
Hay dos formas de hacer las cosas:
la mía y la incorrecta.
Joan eligió la incorrecta, así que la saqué del equipo.
Me gustaría participarte unas sabias palabras similares.
Podemos hacer esto a mi manera o de otra manera,
la cual te hará firmar un cheque lleno de ceros y llorar como un bebé.
¿Me estás amenazando, Al?
¿Por qué no vuelves a contratar a Joan
y hacemos como si no nos hubiéramos conocido?
Sé que nada me gustaría más.
No, y con eso terminamos.
En realidad, es solo el comienzo de nuestro jueguito.
Calculo que, como entrenador, ya te habrás dado cuenta.
¿Dejando de fumar?
La verdad es que no.
Debería haber una ley que me obligara a intentar dejarlo.
¿A qué vienes?
A divorciarme.
Me pasó.
No con un esposo, en realidad, sino con un maldito novio tras otro.
Soy mala para las relaciones.
En realidad, soy mala para casi todo.
Soy mala para todo lo que no sea fumar.
Siempre lo mismo.
Lo único en lo que soy buena es mi trabajo,
en el que nunca fui mala,
pero me despidieron igual, por fumar.
Trabajaba bien.
Era buena.
Era buena.
- Era… - Buena.
No puedo pagar el alquiler. No sé qué voy a hacer.
No, en realidad sí sé. Voy a demandarlos.
Eso es lo que haré y voy a ganar.
Alan Shore es mi abogado y es bueno.
Es bueno.
¿A quién tienes tú?
Tenía a Denny Crane.
Ahora tengo a Eli.
Alan Shore está buscando un acuerdo con mi jefe.
En cualquier momento sale de ese ascensor y me dice que recuperé el trabajo.
O que me van a dar dinero.
O que voy a conseguir todo lo que quiero.
De lo contrario…
Tengo que ganar.
Tengo que ganar.
Nos van a auditar.
¿A todo el bufete?
Para calcular el patrimonio neto de Denny.
- Que lo hagan. No hay nada que ocultar. - No te apresures.
Esto podría ser…
un problema.
¿Por qué?
Denny, ¿qué hiciste?
Cositas.
¿Qué cositas?
Puede que, de vez en cuando,
le cargara algún que otro gasto personal al bufete, de vez en cuando.
¡Dios mío!
Dile a Joel Landson de Contabilidad que venga.
No es exactamente ilegal, pero tampoco legal.
Es una zona gris.
Ahí vive Denny.
¿Conclusión?
Si esto se hace público…
Los abogados de Bev se encargarán de eso.
…el Estado podría involucrarse y nuestra reputación se vería manchada.
Los clientes se preguntarán si los estafamos.
Podría haber más investigaciones
y todos los socios serían responsables.
Sería un escándalo mediático.
- Estamos fritos. - Nos faltan trituradoras.
Nuestra única salvación es llegar a un acuerdo y rápido.
No podemos.
- ¿Por qué no? - Porque…
quiero seguir casado con Bev.
- ¡Pensé que estabas mintiendo! - Ya no es una opción, Denny.
Haré que sea una opción.
Y, como sabemos, mi nombre está en la puerta.
¡Se terminó!
- Paul. - Denise.
Revisa el contrato de asociación
y dime, hipotéticamente, qué tendría que hacer
para vender mi parte y jubilarme anticipadamente.
Hipotéticamente, lo necesitaría muy pronto.
Paul, no hagas nada que puedas lamentar.
No hacer nada será lo que más lamentaré.
Dediqué toda mi vida a hacer de este bufete una institución intachable.
Ahora, en el ocaso de mi carrera,
este desastre podría erosionar mi reputación
y todo porque Denny no controla su añosa entrepierna.
Bueno, escuchen. Yo lo puedo solucionar.
Dejen que hable con Denny. Sé qué decirle. Lo convenceré de acordar.
Paul, espera a ver qué pasa, por favor.
La compra de una casa es una situación sumamente estresante
y no es por alardear, pero en ocho años en la empresa
fui quien más fideicomisos extinguió.
Tuve la marca más alta en satisfacción del cliente.
Saqué un cuatro en todas mis evaluaciones anuales.
Es decir, cuatro sobre cuatro.
Fui la mejor empleada del año tres años seguidos.
Si era tan mala trabajadora,
¿por qué me dieron un certificado de regalo de 100 dólares?
Su señoría, en este momento me gustaría presentar como prueba
las tres placas de Mejor Empleada del Año de la señora Zeder.
Fíjese en la inscripción: "Pregúntale a Joan".
Gracias, ya lo veo.
Joan, ¿fuma cigarrillos?
Sí.
¿Fumaba en el trabajo?
Sí, pero solo en mis descansos, en mi tiempo libre, y lejos de la puerta.
Y disperso el humo con la mano, así.
No fumo en la cara de nadie.
¿Fumar afecta su trabajo de alguna manera?
No, y nunca llegué tarde por fumar.
De hecho, me ayuda a calmarme y concentrarme en el trabajo.
Gracias, señora Zeder.
Señora Zeder, ¿su jefe le dijo que dejara de fumar o la despediría?
Sí.
No más preguntas.
Denny.
Fui marine.
Combatí por mi país en la guerra del Golfo.
Soy una persona honesta y honrada.
Quiero que sepas que no miento.
- ¿Está claro? - Sí.
¿Hay armas acá? Quiero que eso también esté claro.
Hay muchas armas.
- ¿Al alcance? - No.
Muy bien.
Hace unas semanas, llevé a tu prometida a almorzar.
No es eso.
Le ofrecí 500 000 dólares
para que pusiera fin a su relación contigo.
- ¿Qué? - Lo sé.
Fue una tontería,
pero creí estar haciendo lo mejor para el bufete y para ti.
- Rechazó la oferta. - Sí.
Pero, antes de hacerlo, dudó.
Lo consideró.
En mi opinión, si le hubiera ofrecido más,
lo habría aceptado.
Gracias por animarte a contármelo.
Estás despedido.
- ¿Qué? - Mi nombre en la puerta.
Nos vemos.
Me despidió.
Soy socio y me despidió.
Brad, el Comité Revisor lo anulará.
No puede despedirte sin consultar a los socios.
Claro que puede.
Es Denny Crane.
Su nombre está en la puerta. Si no me quiere acá, adiós.
Maldición, Denny, no puedes.
- Puedo. - Nada de esto.
¡Esto es un bufete!
Es una entidad con vida propia.
Sí, tú lo fundaste,
pero ahora la vida de cientos de personas depende del bufete
y, en este momento, con las decisiones que tomes,
tienes el poder de desbaratar la organización entera
y a las personas que dieron todo por ella.
Puede ser, pero aun así…
Si dices que tu nombre está en la puerta, te dispararé con una de tus armas.
La puerta seguiría igual.
Denny, engañaste a tu esposa en tu propia boda,
ni hablar de tu fetiche con los guardarropas.
Es muy bajo, incluso para ti.
Sí.
Lo es, ¿verdad?
¿Y ahora dices que no quieres que el matrimonio se termine?
¿Qué te pasa?
Me conoces desde hace 30 años. Dímelo tú.
Estoy disfrutando de mi boda
y, súbitamente, mi instinto me dice que algo va mal.
Por alguna razón, tener sexo con esa mesera,
o con el abrigo, hizo que todo se sintiera bien.
Y una vez que todo se sintió bien…
quería volver con Bev.
Denny, lo que fue un comportamiento encantador y excéntrico
se convirtió en una serie de impulsos autodestructivos.
Te amo, pero es hora de que tomes distancia de ti mismo
y veas en qué te estás convirtiendo.
Shirley...
yo también te amo.
¡Shirley! Quieres algo.
Supongo que sexo. Deja que me saque el abrigo.
Me encantaría, pero no tendría tiempo para atender tus necesidades.
Sí.
Bueno, en otra ocasión.
¿Qué necesitas?
Seguro que sabes lo que pasa con Denny.
Shirley, esta vez decidí mantenerme al margen
y ver la obra desde la platea.
Por si te perdiste el primer acto,
la negativa de Denny a acordar en su divorcio
deja al bufete en situación muy vulnerable.
Podríamos quedar expuestos a auditorías públicas y demandas.
Paul amenazó con irse y podemos perder a Brad si no tenemos cuidado.
Suena emocionante.
¿Quieres que convenza a Denny de llegar a un acuerdo
para que todos respiremos aliviados?
Algo así.
No lo haré.
Alan, ¿estás dispuesto a dejar que el bufete se hunda?
Me pides que manipule a mi amigo y no lo haré.
Habría sido más fácil tener sexo contigo.
Los seguros médicos no paran de subir de precio.
Tengo una empresa pequeña.
Compito contra empresas fiduciarias con sedes en todo el país
y con empresas en línea.
O reduzco costos o cierro la empresa.
Es así de simple.
Y si la señora Zeder hubiera logrado dejar de fumar,
¿seguiría en la nómina?
Por supuesto.
No por nada le dimos el certificado de regalo de 100 dólares.
Señor Loomis, su deseo de reducir costos tiene todo el sentido.
Pero, antes, oímos a su gerente declarar
que, si se compara la productividad de la señora Zeder
con cualquier aumento de los seguros médicos,
igual sale ganando.
Así que su argumento es, me atrevo a decir, débil, ¿correcto?
Tengo que pensar en el futuro.
Si contrae cáncer, una cardiopatía u otra de las cosas que contraen los fumadores,
mis costos se dispararán.
Señor Loomis, ¿qué opina de los gordos?
Según el Departamento de Salud Pública, cada año mueren 300 000 estadounidenses
de enfermedades por obesidad.
Otros empresas despiden empleados por eso.
Yo aún no.
- ¿Lo está pensando? - Siempre estoy pensando.
Salta a la vista. ¿Y el consumo de alcohol?
Quienes beben más de 15 copas por semana corren riesgo de volverse alcohólicos
y el alcoholismo puede causar cirrosis hepática, pancreatitis,
mayor incidencia de cáncer.
¿No sería una buena idea monitorear el consumo de alcohol de sus empleados?
- Tal vez debería. - ¿Y el café?
La cafeína aumenta temporalmente la presión arterial,
los ácidos grasos trans y el estrés,
y los últimos dos pueden causar infartos.
Eso sin duda elevaría sus costos por las nubes.
Está demostrado que discutir 30 minutos al día
debilita el sistema inmunológico, lo mismo la soledad.
Adiós a los empleados casados y a los solteros.
Tendrá que vigilar a esta gente todo el tiempo, señor Loomis.
Espero que sea multitarea.
Señor Shore, me parece que exagera.
No, solo nos doy la bienvenida a 1984.
El autobús llegó un poco tarde y el guía, George Orwell, está muerto,
pero aun así llegamos y el Gran Hermano Loomis nos está mirando.
- Protesto. - No más preguntas.
Si al señor Loomis le parece bien.
Te…
Te redacté un informe sobre el contrato de asociación.
Gracias.
Como tema aparte,
no digo que el bufete vaya a disolverse,
pero si así fuera…
- Hipotéticamente. - Si así fuera,
¿te interesaría irte y poner tu propio bufete con alguien?
Alguien y Bauer probablemente serían los nombres en la puerta.
Sin duda tendría que pensarlo, hipotéticamente.
Es todo lo que podría pedir,
si te lo estuviera pidiendo.
- Ahí estás. - Acá estoy.
- ¿Cómo va tu caso? - No terminó.
¿Cómo van tus varios negocios?
Te refieres a Bev.
Todos acá creen que mi temita mental me está nublando el juicio,
que solo un idiota querría seguir con ella.
Todos los enamorados son un poco idiotas.
Podría ponerse feo, Denny.
Tal vez ya se puso.
Y no me importa.
A cierta edad, Alan,
es extraordinario lo mucho que uno puede ceder
por la mera posibilidad de ser amado.
Con el auge de la globalización y las megacorporaciones,
¿cómo puede competir un pequeño empresario?
De dos maneras: debe ofrecer un producto o servicio único y magnífico
y debe bajar los costos.
Kurt Loomis dirige una empresa fiduciaria de primera
y, para cumplir con sus empleados, les ofrece un seguro médico,
pero si no controla su mayor gasto, el de los seguros médicos,
lo pierde todo.
Por eso instauró una política de no fumar muy estricta.
Ahora el señor Loomis no solo reduce sus costos operativos,
sino que ayuda a sus empleados que fuman
dándoles la motivación para dejarlo.
Joan Zeder conocía la política de la empresa.
Tuvo mucho tiempo para dejar de fumar
y sabía que sería despedida si no lo hacía,
pero prefirió el cigarrillo a su trabajo
y, como el contrato de la señora Zeder era rescindible,
el señor Loomis tenía derecho a despedirla.
Y en cuanto a lo que el cigarrillo le hace a su salud,
puede leer la advertencia del paquete.
El gran dramaturgo irlandés George Bernard Shaw
hizo una descripción bastante amarga de nuestro país.
Shaw dijo que si bien nuestra Constitución
se redactó de forma tal que impidiera las dictaduras políticas,
al hacerlo creamos una sociedad
donde cada regidor es un dictador, cada financista es un dictador,
cada empleador privado es un dictador,
todos con el sustento de los trabajadores a su merced.
Bueno, si el señor Loomis quiere emular a Mussolini
en cómo trata a sus empleados en la oficina, es una cosa,
pero el proceder de Joan Zeder en el trabajo siempre fue encomiable.
El señor Loomis también se declaró emperador de la casa de la señora Zeder.
Ahí la encontró fumando algo que no es ilegal,
lo cual no es asunto suyo, pero la despidió de todos modos.
¿No podemos tener una vida privada
que no esté gobernada por nuestro empleador?
Por Dios, no puedo creer
que haya hecho esa pregunta en un tribunal estadounidense.
Puede que me explote la cabeza.
Su señoría, el derecho a la intimidad,
como bien sabe, está garantizado por nuestra Constitución,
pero ahora, gracias a la Corte Suprema actual,
ese derecho vacila como la llama de una vela en el viento
y el viento está arreciando.
Pero el juez Scalia y los suyos no están juzgando este caso.
Usted sí.
¿Y en qué momento diremos, dirá usted,
que, mientras no violemos la ley,
otras personas no pueden dictar lo que hacemos
en la privacidad de nuestro hogar?
Su señoría, cuando considere este caso
en la privacidad de su despacho,
donde ni la policía, ni los abogados ni Loomis pueden entrar,
por favor, piense en el último aliento
de nuestro preciado derecho a la intimidad
y en qué sería de nuestra vida si efectivamente falleciera.
Sala de reuniones. Voy a terminar con esto.
Es alto.
Podía ser mucho más alto.
- Denny, ¿quieres echarle un vistazo? - No hace falta.
Esta es nuestra contraoferta.
Tres palabras. Cuatro con el artículo.
Los Empotrados de Barbara.
¿Me dejarían a solas con Denny?
- Bev, no… - No pasa nada.
Yo me encargo.
¿Qué sabes?
"Los Empotrados de Barbara, solo lo mejor".
Se los vendías a ancianos de los asilos del área de Boca Ratón.
Vendías empotrados para televisores,
empotrados para lavavajillas, empotrados para microondas,
pero nunca los empotraste.
No es cierto. Hice algunos trabajos estupendos.
Siempre quise terminar los trabajos para los que me habían contratado,
pero tenía un problema de liquidez
y era financieramente más sensato…
Robarles a los vejestorios y huir.
¿Hace cuánto lo sabes?
Desde nuestra tercera cita.
Siempre que hago el amor más de dos veces con una mujer, la hago investigar.
Pero, Denny, si conocías mi historia,
¿por qué no me hiciste firmar un acuerdo prenupcial?
Porque te amaba.
Y cuando puedes enviar preso a alguien con una llamada,
ese es tu acuerdo prenupcial.
Bueno, aún puedo hacer que te auditen.
Tablas.
Exacto.
¿Y sabes por qué es tablas?
Porque somos muy parecidos.
Si cada uno tiene algo contra el otro es porque nos pertenecemos.
Nuestro amor es un cuento de hadas escrito por personas reales.
Lo que digo es que, aun después de todo esto…
me gustaría que lo intentáramos.
Denny.
Te amo.
Pero amo más a Hawái.
Bueno,
serás la que se le escapó a Denny Crane.
Eso te convierte
en un pez grande en un estanque muy pequeño.
Señor Shore, creo en el derecho a la intimidad
que defendió tan apasionadamente
y creo que, cuando el señor Loomis despidió a la señora Zeder
por acciones que no afectaron en nada su desempeño laboral,
actuó irracionalmente.
Pero, por desgracia,
la ley no obliga al señor Loomis a ser racional.
Por lo tanto, no hay nada que pueda hacer.
Concedo la petición de retirar los cargos.
Se levanta la sesión.
¿Qué?
Lo siento, Joan.
Siempre podemos apelar, Joan, y mientras tanto conseguirte otro trabajo.
¿Otro trabajo?
Alan, soy una fumadora, una malvada y vil fumadora.
Si soy sincera en una entrevista
y les digo que fumo dos paquetes al día, se terminó.
Un lastre. Una leprosa.
Es un nuevo orden mundial, Alan.
Soy un engranaje más y tengo que encontrar la forma de encajar.
Tengo que encontrar la forma de dejarlo, aunque me mate.
¿Sabes qué es lo que más extrañaré de fumar?
Te matas trabajando todo el día. La gente te grita.
"¿Dónde está mi esto?".
"¿Por qué no respondiste mi correo de hace siete segundos?".
Y en medio de ese caos, de ese frenesí,
fumar era más que un hábito.
Era un lugar al que ir,
donde podía aislarme del resto del mundo
y encontrar un poquito de tiempo
y de paz para mí,
solo un poquito.
Suena perfecto.
Te recomiendo un hábito alternativo: el coito.
- ¿Qué? - A mí me resulta igual de relajante.
Ese descanso o varios descansos en tu día
cuando te aíslas del resto del mundo,
respiras hondo y disfrutas el momento, sintiendo cómo te recorre el cuerpo.
Y el delicioso final,
similar a un cigarrillo.
¿Fue una propuesta?
La verdad es que no.
Pero puedo ayudarte como amigo.
Cuando sientas deseo de un cigarrillo, llámame en vez de fumar.
Gracias, Alan.
Se llegó a un acuerdo en el caso Crane contra Crane.
Yo le compraré una casa en Hawái a Bev y ella aceptará.
Se disuelve el matrimonio.
Señora Crane, deberíamos considerar otras…
Se terminó, Eli. Se terminó.
Búscame si vas a la Isla Grande alguna vez.
Yo soy la isla grande.
Vamos.
Brad.
No podría haberte despedido solo.
- Sí que podrías. - Sí que podría.
Pero a veces decimos cosas que no sentimos,
como "te amo" o "estás despedido",
así que quiero que te quedes en el bufete.
Mientras todos se quejaban de Bev, tú fuiste e intentaste deshacerte de ella.
Es admirable.
Tienes unos testículos muy grandes, amigo.
Gracias, Denny.
Me halaga que tengas esa opinión de mí.
No es una opinión.
Te vi en la ducha del gimnasio.
¡Santo Dios!
La mejor parte de mis matrimonios fue siempre el primer día.
Estar recién casados es grandioso.
Pero nada me hizo sentir
tan devastadoramente solo como estar casado por un tiempo.
Nunca hablas de tu esposa.
¿Cómo era?
Tenía todas las cualidades más deliciosas que uno podía pedir:
creatividad, deseo,
fervor, una clavícula hermosa,
una saludable desinhibición.
Suena espectacular. ¿Qué pasó?
Empezó…
a conocerme demasiado bien y empecé a odiarla por eso.
Aun cuando hacía algo impredecible, ella lo predecía.
Para los que aspiramos a la originalidad,
es el peor tipo de banalidad.
Murió.
Desde entonces, extraño esa banalidad.
A veces me pregunto si no me vuelvo a casar
para poder volver a contar mis anécdotas.
Es un motivo espantoso.
Alguien que me mire con admiración.
Sí.
Denny, están haciendo no sé qué reformas en mi hotel.
Empiezan al amanecer y hacen un barullo infernal.
Me despierta y no vuelvo a dormirme.
Siempre te pasa algo.
Terrores nocturnos, payasos, reformas.
Me preguntaba si podría pasar la noche en tu casa.
- ¿Cuánto llevarán las reformas? - No dijeron.
Bueno…
quédate el tiempo que necesites.
Gracias.
- En el próximo episodio…. - Es inútil, Alan.
Ya no me interesa nada.
Russell Blayney, ¿víctima o justiciero?
¡Quiero ese caso!
Veo que recuperaste el brío también.
No quiero tu consejo jurídico.
Quiero que averigües si mi hija se está drogando de nuevo.
- Me llamo Brad y soy drogadicto. - Hola, Brad.
Linda historia. Lástima que fuera mentira.
Por favor, dime que esto va adonde creo que va.
Karl me hizo unos desnudos en blanco y negro de muy buen gusto.
Cuánto me alegra haber venido a trabajar hoy.
Subtítulos: Pablo Waldman
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