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Te has vuelto loca.
No, nada de eso.
Te va a esperar en su cuarto esta noche.
No iré.
No seas estúpida entonces para que me arriesgué.
Los anas por el amor de Dios.
No sé qué voy a decirle.
¿Qué estás enamorada o lo hizo?
No voy a decirle eso.
Tendrás que decirle que estás enamorada de él.
O voy a quedar como una mentirosa.
¿Qué estás hablando?
¿Ya te lo he dicho, Bartolo?
La otra su hermana Rosana.
La que tu mujer no ha logrado mucho.
Sí, vino al café tal para decirme que su hermana me buscará esta noche.
En mi cuarto.
¿Má qué?
La señorita Angelica.
Sí.
La señorita Angelica.
Madonna, ¿y a la honora me ha logrado mucho?
Sí, vino al café tal para decirme que su hermana me buscará esta noche.
En mi cuarto.
¿Má qué?
La señorita Angelica.
Sí.
La señorita Angelica.
Madonna, ¿y a la honora me había dicho que esa regaza
hacía muchas preguntas acerca de la tuya vida?
Yo hablé con ella, Bartolo.
Unas dos o tres veces.
Cuando llevó la leche para las criaturas al cuarto
y después cuando dormía llegó para llevar un recado.
No, anticiu.
Sí.
Pero eso le bastó para enamorarse de ti.
¿Qué dices?
Basta de burlas, Bartolo.
No te burles.
El día que salga de aquí,
iré a buscar a mi juliana.
Si el señor me ayuda.
Yo no quiero tatos con la hija del patrón.
Es el señor me mataría.
Sí.
Eso es verdad.
Sí.
Pero ¿qué vas a hacer si cuesta regaza se presenta en el cuarto
donde estás durmiendo contisío, eh?
Podría quedarme en tu casa cuesta noté.
Sí, por supuesto.
Claro.
Gracias.
Explícame eso de que durme juntos en su cuarto.
Tu mamá dice que esta casa se convirtió en un burdel.
Los escuchan oye discutiendo en su cuarto.
Y por eso fui el cuarto de juliana.
¿Por qué insiste eso?
Porque quería demostrar que su hijo es mío, por eso.
¡Te has vuelto loco, hijo!
Me lo cofíste tú al casarte con mi madre.
No, obre esa sí.
Tú un asiste de los dos.
Tienes que recordarlo.
Ella sólo fue una hipoteca que le cobraste a su padre, ¿sierto?
Porque me consta, papá.
Que tú compraste a la hija.
Me mi maldito abuelo.
No diga ser eso.
Fue lo que he oído toda mi vida cuando ustedes discutían.
Pero cuando la gente discute, puede decir cualquier cosa.
Pero tu hijo tiene oídos.
Y escucha.
Cuando uno pelea, habla con rabia.
Entonces quiero decirte algo, papá.
Y sé que lo vas a entender.
Parla.
A noche.
Juliana durmió en mis brazos.
Ella lo hizo.
Y no le toque uno solo de sus cabellos.
No, no te lo creo.
Pero te juro que así fue, papá.
Me la agruo.
Te conozco.
No fue mi la agro, de verdad.
Fue amor.
Estuve en la noche entera, mirándola.
Durmiendo agotada.
Yo pensaba en ti.
En tu amigo Julio, su padre.
Y en esa amistad tan bella que no existe más.
En tu gratitud, papá.
Entonces, juro que noto que uno solo de sus cabellos pensaba en eso.
Durmi, muriendo de pasión, papá.
La amo tanto así, hijo.
Y mucho más.
Tú quieres gasarte con ella.
Lador, si me acepta, Juliana, dejaré de hacerlo curas por el resto de mi vida.
Y me convertiré en tu brazo derecho de quena delante.
¿Quiśiera despedirme del señor Francesco?
No es preciso que te despidas de nadie, Juliana.
Y de su hijo, Marco.
Mucho menos de mi hijo.
El carruaje te está esperando para llevarte a donde quiere hacer.
Pero que sea bien lejos de aquí.
Señor, no puede hacer eso.
¿Quién quiere trabajar, Mariana?
Siempre tendrá oportunidad en esta ciudad.
Me con Dios.
¿A dónde vas con eso, Juliana?
La señora Yanez me pidió que me fuera.
¿Se ya sale de aquí? Me ide con ella.
Si ella no sale, no no es así ni fiquiada para vivir en un burdel.
Entonces puedes hacerlo.
No puedes estar hablando el serio.
Pues sí.
O quédate.
Y como te agrada, organiza una gran fiesta para cuando se casen.
¿Eco?
Juliana acabo de pedirle tu mano a mi padre.
¿Qué es eso?
Nos trafili está engordando.
Pero ¿qué desperdicio?
Es cierto. ¿Quién tiene de sobra?
No es aparenta.
Y la patrona después de comer envía todo para acá.
¿Tú nunca habías cocinado también?
Lo que sucede es que lo hago con más gusto.
Ya lo pense bien, Bartolo.
¿De qué estás hablando ahora, Mateo?
Voy a dormir en el cuarto con mi amigo, Tichiu.
¿Qué es eso?
¿Qué es eso?
Esa regata, la señorita Rosana.
Fue hoy al cafetal para hablar con Mateo.
Y decirle que su hermana lo va a ir a buscar esta noche a su cuarto.
Madonna, mi amigo, es verdad, Mateo.
Sí, es verdad, señora.
Le dijo que la hermana estaba apasionada por él.
Mamma mia, pero la señora inangélica dijo que iba a ser moja.
Y tú me decías que esa regazsa parecía una santa.
Santa, eh?
Entonces, por eso es que me hacía tantas preguntas sobre ti, Mateo.
Sí, pero por eso tengo que hablar con ella.
Sí, pero escucha, debes tener cuidado.
Estarás atento que nadie te ve a hablar con la hija del patrón.
Que no haya nadie ahí.
No te preocupes.
No te preocupes, Bartolo, que yo sé lo que estoy haciendo.
Doña, la honor.
Gracias, Mateo.
Buena nota.
Buena nota.
De con Dios.
Tú debías cuidar de él.
No, no, no, no.
Deja de preocuparte, la honora, porque Mateo tiene buen juicio.
Además, su corazón es de Juliana, su corazón es de ella.
No pienso ir.
No se atorpe, Ankelica.
No sé qué le voy a decir.
No fui salguardo al otro anoche.
Para decirle un recado de mamá a ti, si, pero ti si uno va a estar ahí.
Pero ahora un Rosana.
Lo que hiciste es una locura, pero ya está hecho.
Mama y papá se retiraron.
Deben estar durmiendo.
Es lo mismo que haré yo.
Voy a descansar.
¿Lo dejarás esperando?
¿Acaso me ríes que tanto para que seas una tonta?
No se atorpe, Ankelica.
¿Por qué tienes tan mala cara?
No es nata, Ticio.
Puedes dormir tranquilo.
Es mejor que ser un espectador.
¿Qué?
¡Espectador de qué!
De nada.
Si quieres dormir, tu arme.
Entonces voy a dormirme.
¿Puedemos conversar, italiano?
¿Qué es, señor?
¿Puedes conversar, italiano?
¿Qué es, señor?
¿Eres un sujeto que en la vida ha tenido mucha suerte, Mateo?
Suerte.
¿Por qué lo dice?
Nuestro patron quiere que siga el rastro de tu lluliana.
¿De la mía lluliana?
Sí.
De tu lluliana.
Debo saberlo a todos sobre ella, Mateo.
Todos sobre la persona que la fue a esperar al puerto de Santos.
Lo que pasó al desembarcar, debo tener alguna pista.
Pista.
Pero cuál pista?
Yo no sé nada.
No vi quién le estaba esperando.
¿No recuerdas algún nombre?
Ella no te dijo nada.
No.
Decía que un amigo de su padre le esperaría en Brasil.
Eso no es eso.
Amigo.
Sí.
Y ese amigo no tiene nombre.
No lo recuerdo.
Si me lo dijo, no lo recuerdo.
Así será más difícil.
¿Cuántas llulianas deben existir por el mundo?
¿No recuerdas al menos un nombre completo?
No.
No lo sé.
Era sólo lluliana.
¿Qué está usted buscando aquí?
¿Qué está haciendo usted aquí?
¿Has sucedido algo, señorita?
Les señorita, Angelica, vino.
Un recado para ordenar la leche de mañana.
Para preparar la mantequilla y el queso.
Tengo el bal de preparado.
No lo olvidaré.
Ya tiene recado, señorita.
Vuelva a su casa.
Gracias, tició.
Buenas noches.
No.
No.
No es correcto que la señorita Angelica venga aquí
a esta hora a verte, Mateo.
¿Me entiendes?
Si nuestro patrón se entera, no le va a gustar.
Estamos hablando de mi lluliana, señor.
¿Qué está haciendo aquí?
¿Qué está haciendo?
¿Qué está haciendo?
No es correcto que la señorita Angelica venga aquí
a esta hora a verte, Mateo.
¿Me entiendes?
Si nuestro patrón se entera, no le va a gustar.
No lo hablamos de mi lluliana, señor.
Es cierto.
Es cierto, Mateo.
Si puedes recordar algo, mañana conversaremos.
Sí.
Buenas noches.
¿Tú sabías que la señorita Angelica iba a venir aquí?
No.
Pero desconfie.
Y él también.
No quiero saber nada de la hija del patrón, tició.
Pero me sorprendió saber que él quiere ayudarme a encontrar a mi lluliana.
Para no perderte, Mateo.
¿Por qué eres un buen hombre?
Pero piensas marcharte.
Franchisco.
Ya recordé.
Era franchisco.
El nombre del amigo de su padre.
Franchisco.
Va a ver, habla.
Solo quiero dos minutos de tu tiempo.
Entonces, comienza.
Luliana ya está instalada en su cuarto.
Muy bien.
Y seguramente se irá de farrer y dormir afuera como antes.
Era de esperar después de la humillación que recibió esta tarde.
Mujeres, escucha.
La chica no es como tú piensas.
Si fuese otra, una interesada, habría aceptado casarse con él de inmediato.
Lo sé.
Lo sé. He cambiado mi opinión sobre ella.
Qué bien.
No la voy a echar a la calle, ¿verdad?
Eso yo no lo voy a permitir.
Sé que no lo harás.
Fue muy claro el decir que yo me marchara.
Table así.
Para mover un poco tu conciencia, Jeanette.
Va bene. Está bien.
Solo quiero pedirte algo.
Habla.
Luliana va a tener una hija o un hijo aquí con toda comodidad.
Va a trabajar si quiere hacerlo y cuando quiera.
Eso me parece bien.
Pero vas a enviar a alguien a buscar al tal Mateo que ella jura que es el padre de su hijo.
Nuestro hijo no te va a enterarse.
¿Por qué quieres eso?
No sé. Y tú también lo sabes, Francesco. ¿Qué le está enamorado?
Sí, ego.
Va bene.
Muy bien. Veamos si tienes razón.
Buscarás al tal Mateo.
Ni siquiera sabe su nombre completo.
Tú tienes que hacerlo. Puedes hacerlo todo cuando en verdad lo deseas.
No has comido nada.
Bebe al menos esta leche.
Gracias, toña Mariana.
Debes cuidar bien de la criatura que estás esperando.
No sabía que iban a suceder tantas cosas en mi vida.
Calma, todo eso se resolverá.
Debe haberme ido con mi Mateo.
Dios escribe derecho con reglón estorcidos y jamía.
No olvides eso.
Mi madre lo decía.
Pues entonces...
No puedo quedarme en esta casa, doña Mariana.
Puedes. Puedes hacerlo.
Y te quedarás.
Pero no te ejes que marco Antonio Duermakí contigo.
Pero no sucedió nada. Lo juro.
Te lo creo.
¿Por qué hace eso, Marco Antonio?
Porque está enamorado de ti, pequeña.
Pero escucha lo que te voy a decir.
No puedes confiar en él.
Ande en busca de jóvenes bonitas como tú.
¿Por qué?
Porque no existe nadie más mujer y eco que él en este mundo.
No bastan los dedos de las manos ni de los pies
para contar a las mujeres que he tenido en su vida.
No puede ser.
¿Dices que no puede ser?
Entonces cuando él venga de nuevo a llamar a tu puerta,
déjalo entrar. Duerme con él otra vez.
Él no me tocó. Fue cariñoso conmigo.
Pero si tú le das lo que le está deseando desde que llegaste aquí
y ya verás que cuando amanezca,
él ya no va a estar en tu cama.
Y una cosa más, Juliana.
Cuando la señora Janette pidió que te marcharas de esta casa,
no lo hizo para proteger a su hijo,
porque lo conoce mejor que nadie.
Lo hizo para protegerte a ti.
Tienes en ese jamí, buenas noches.
¿Qué es eso?
¿Qué? ¿Cuál leche?
Para que prepara la matequilla y el queso.
¿Por qué pregunta?
Porque su hija, la señorita Angelica,
fue a noche a su cuarto para darle su recado.
Angelica?
Sí, señora.
Buenos días, Patron.
Buenos días, Atenor. ¿Pudiste conversar con el italiano?
No sirvió de nada, Patron.
El infelizó lo sabe el nombre de la joven.
Creo que será muy difícil localizarla.
Siento que fue un atorpesa haber pensado en eso.
Pero se puso muy contento, Patron.
No es mala persona en italiano y es buen trabajador.
Lo sé. Lo sé.
Su problema es esa pasión que tiene.
Vamos a dejar esa historia por ahora, Atenor.
Esperamos que él se tranquilice.
Solo quiero que no se fuge de aquí.
El señor sabe que estaré atento.
Comprisos.
Atenor está hablando con su padre.
Me parece una charla muy extraña.
¿Qué pasa, mamá?
Dice que vio a tu hermana en el cuarto anoche,
llevando un recado mío para ti siú.
¿Y eso que tiene de malo?
Que yo no mandé ningún recado.
Señor Aleunora, sirva a mi café.
Tengo que salir a comprar unas cosas.
Sí, señora Patron.
No me digas.
Ese maledito estaba ahí cuando ella llegó.
Me estaba. ¿Y qué sucedió?
Nada. Dice yo inventó una mentira de inmediato.
Madona, mía.
Debes tener cuidado con esa historia, Mateo.
Las dos hijas del Patron, Bartolo.
Son malas. Muy malas.
Dices que el capatás Atenor fue a hablar contigo.
Me fue a decir que nuestro patrón me ayudara a encontrar a mi juliana.
Manón, Evero.
Evero. Ya recordé el hombre del amigo de su padre que fue a esperarla en el puerto.
Sí, y cómo se llama?
Francesco.
Francesco, Bartolo.
Marge con cuidado, señorito.
Despacio. Calma. Despacio.
Quiero ver, espacio.
Toñad y duque.
Debe estar durmiendo.
Y otra cosa. No puede verlo ahora porque si su padre lo ve en este estado...
Lleva a mi cuarto de ella, Damian.
No puedo hacer eso, joven.
Es un caballo. Déjelo. Déjelo.
Despacio. Despacio.
Gracias. El señor se levantó temprano.
Es que estos días se me han hecho muy cortos.
Gracias, variana. Y mi hijo, Dios señales, de vida.
Sí, señor.
Menos mal.
Llego hebrillo como una bota.
Quiero a mi juliana, mamá. ¿Dónde está mi juliana?
¿Qué es eso? Juliana. Juliana. Cuando juliana te ve así,
oliendo perfume, barato de rameiras.
Sal, Janette. Sal de aquí.
Déjame hablar con este vaca punto.
Nada va a ser ganado hablando con él en este estado.
Buñarnos, señor.
Son tus días.
No te lo dije.
Déjelo. Déjelo. Qué de esta nos escapa.
Lo trajeron cargando.
Debe haber sido una fiesta de esas.
¿Por qué hace eso, Vicen Santa?
Por lo que yo te dije, Juliana. Volvió a las andadas de siempre.
Damián tuvo que traerlo a cuestas.
Es un sufrimiento para su padre.
El señor Marquantonio no tiene juicio.
Es por tem más, doña mariana.
Luis, ahí va leonte de bordo.
Estaba mitándose condenado.
Espera yo misma se lo llevo.
Lo difícil va a ser que lo vea.
Yo se lo llevo.
No te quedas donde estás,
porque eres la única culpable de todo lo que está sucediendo.
No te mortifiques por lo que te dijo.
Está muy nerviosa.
Me voy a mi cuarto.
Con lo que está pasando se va a quedar encerrada hasta que nascas su hijo.
Esa criatura no va a nacer en esta casa.
No.
Francesco.
Ya lo recorde.
El nombre del amigo de su padre.
Que fue a esperarla en puerto.
Era Francesco.
Francesco.
Quiero que me expliques lo que sucedió.
¿Por qué fuiste ahí?
No lo sé, Mala.
No lo sé.
Pero ¿qué sucede, Jamiya?
Tú.
Precisamente tú sales de la casa esa hora para ir al cuarto sabiendo que el italiano estaba ahí.
¿Qué buscabas ahí?
Una locura, mi mamá.
Una locura.
Una locura, ¿por qué?
El miagrada.
Dios, no es verdad lo que estoy lluviendo.
Ay, no puedo creer lo que estoy escuchando, señor.
No te había entregado a Jesús.
No pensaste casarte con él.
No me había pedido que llamara al padre o la amo a la casa para eso.
Pues sí, te lo pedí.
¿Y qué pasó? ¿Te olvidaste de Jesús?
No, no lo olvide.
No dejo de pensar en él.
No lo hago.
Pona atención a lo que te digo, Angelica.
Escúchame.
A leja ese hombre totalmente de tu mente.
Es solo un italiano.
No es más que un esclavo blanco de tu padre,
así como lo era en otros sus esclavos negros.
Pero el miagrada.
El demonio se ha podido de ti eso es.
Te había entregado a Dios y el demonio te ha tocado.
¿Pasa permitirlo?
Entonces, llama al padre o la amo, mamá.
Comvencer a papá de que me deje y con él.
Angelica.
Yja, ni ha debo hacer todo lo posible.
Para convencer a tu padre de que te deje ingresar al convento.
¿Te acuerdo?
Con lo que me has dicho.
Me rompes el corazón.
Me rompes el corazón.
A Mateo le extraño mucho su recado, señorina.
Eso de que su hermana quería hablar con él.
Lo imagina.
Pero él conoce muy bien su lugar.
Mateo es un joven serio, comprende.
Además, solo piensa en su juliana.
¿Y vas a ofrir por ella hasta el fin de su vida?
El amor es así.
La gente nunca olvida, señorina.
Ya encontrará a otra en su camino.
¿Y cómo es la tal juliana?
Bella.
Molto, molto, Bella.
Dio fue injusto a la verlo separado.
A veces Dios escribir renglón estorcidos.
Pero él podía no haber dejado crecer ese amor en sus corazones.
Y ella pensará tanto en él como él en ella.
Si lo amara no se habría separado de él al desembarcar.
Ni aunque el presidente la hubiese esperado en el puerto.
Es lo que Mateo no entiende.
¿Pero qué no fue a la austería del inmigrante?
Ay, hija, me ha.
Puedes estar tranquila que ella dijo esas cosas,
inventó esas historias solamente para obligar a tu padre
a permitir que vaya al convento.
Gracias a Dios que fue eso.
Entre Cristo y el italiano, ¿no papá quién escogera?
¿A Cristo, claro?
Era Francisco.
Era Francisco, el nombre que Juliana mencionó.
Yo nunca voy a olvidar lo que significa para mí y Juliana.
Amor mío.
Yo daría mi vida por ti.
Siempre Mateo.
No me olvidarás.
Mateo, no hablemos más del pasado.
Ahora estamos juntos con la gracia de Dios.
Estamos llegando.
Mañana vamos a desembarcar en Brasil.
Sí.
Vamos a iniciarnos la vida juntos.
Juntos, amor mío.
Seren los ricos y tendremos muchos hijos.
Eso que más deseo en esta vida.
Conmigo.
Juliana.
Dime amor mío.
¿Quién te espera en Brasil?
Una miedo de mi papá.
Y talía no como nosotros.
Es rico.
Papá decidió que era mi familia.
Y como se llama el amigo de tu papá?
Franchesco.
Franchesco, ¿qué?
No lo sé.
Papá suiro lo llamaba franchesco.
Y si él te va a esperar.
Él...
está esperando mi papá.
¿Qué ahora está reposando con mi papá?
En el mar.
No sufras, amor mío.
No llores.
Entonces, ¿aprasan?
¿aprasan, mío?
No sufras.
No sufras.
De hecho, no es mi sonido.
Perdá, Mateo.
Vamos, perdá.
Darturra, el capaz atenor fue a hablar con mí.
¿Qué te dijo?
Siente desconfianza por la visita
que la señorita Angelica hizo a noche a tu cuarto.
Pero yo no quiero saber nada de la señorita Angelica, Bartolón.
Debes tener cuidado con ese asunto, Mateo.
Debes tener mucho cuidado.
Mamá cabo creyendo tu historia.
¿Qué querías que le dijera?
Ahora va a conseguir que papá de su consentimiento
para que te encierres en un convento por el resto de tu vida.
Es lo que más deseo en la vida.
Mentira.
Nadie que quieras herermana de la caridad como tú.
Se enamoraría de un inmigrante italiana.
No estoy enamorada.
También vas a mentirme, hermano.
Fue una tentación rosana en serio.
Pero ya pasó, fue solo eso.
No has dicho que la pesta su dor y es un ignorante.
¿Cómo los demás italianos?
¿Lo veis?
Mamá hablará con papá y la cabará dejándome marchar de aquí.
¿A un convento?
¿Vas a enterrar tu vida en un convento?
En una celda resándonos nochidia como una condenada?
No es una condenada quien se entrega a Jesús Rosana.
Pues preferir y entregarme a un italiano lleno de su dor.
No es así.
Porque es de carne igual, ¿só que es un pecado?
Es un pecado.
Que hermoso pecado.
No es verdad.
¿Cómo te tienes desceso?
Voy a entrar a la casa, Dios.
Si ella no lo quiere, si le falta coraje.
Yo voy a lograr que el italiano se aleje de la tal Giuliana.
Ya está.
¡Bedelía!
Zeitula.
¡Bedelía!
¡Bedelía!
¡Bedelía!
¡Mama!
¿Qué hace la señorita aquí?
No te interesa, Tisiu.
Desaparece.
El teliano viene para acá.
Yo lo voy a estar esperando.
Y fuera de aquí antes de que te atreó al tronco.
La señorita debe estar loca.
Te advierto que si le cuentas algo a mi papá,
te corto la lengua.
Madona, mía.
Muy voy a conocer de cerca el se italiano malo liente.
Si fuera tomar una copa, cada vez que la vida me niega algo,
ya me hubiera muerto.
Sí, papá, no empieces con tu sermón.
Pero no se trata de un sermón, hijo mío.
Sólo quiero decirte que una borrachera como la de anoche
es el venada.
Sólo te provoque esa jaqueca que sientes ahora.
Fue una torpesa, papá.
Al menos lo reconoces.
La verdad es que me comporte como un loco inconsciente.
Yo también lo creo.
Voy a dejar a Julian en paz.
En que mamá también lo haga.
Marcuentonio.
Pero entonces no es tu hijo.
Papá, hay que dejar que el niño nascan primero.
Ya después decides.
Compromiso.
Pero este me va a volver loco.
Tranchesco.
Quera, Tranchesco.
Yo lo recuerdo.
Voy a hablar con el capatazo de cor.
Tranchesco.
Señorina.
Se estaba esperando, Mateo.
La señorita no debe estar aquí.
Pero sólo quiero hablar con ti, Mateo.
No tenemos nada de qué hablar.
No está haciendo curtes.
Vaya para su casa, señorita.
Por favor.
¿A qué le tienes tanto miedo?
Yo no tengo miedo de nada, señorina.
Sólo que no es correcto que venga aquí a esta hora.
Sólo vine para conocerte mejor.
Dios, Santo.
Jaoli, que ese sudor tuyo es tan fuerte.
Es que trabajé en el café tal, señorina.
No me he hacéado.
No me espanta que la tal Julian esté enamorada de ti, Mateo.
Perfavor.
¿Qué quiere la señorita ti mi?
Ya te lo dije.
Conocerte mejor.
No podemos ser amigos.
No.
La señorita y hija de mi patrón.
Pero soy mujer.
Y viene a tentarme como su hermana.
Para conocerte mejor, sólo eso.
Y cómo es la tal Julian?
¿Por qué?
No existe mujer en cuesta vida, señorita.
Que pueda hacerme olvidar de Julian.
Mucho menos una joven atrevida como usted.
Ahora déjeme en paz.
Pállase.
Suéltame.
Pállase.
Me hace el daño.
La señorita, a su hermana, deben estar muy locas.
Y tú eres un hombre sucio y grosero.
No me provoque.
No me provoque que no soy de fiero.
Pero le voy a dar lo que vino a buscar.
No.
Vaya, madre mía.
Eres un loco y un idiota.
Pero soy un hombre.
Y no se juega con un hombre como yo.
Ahora fuera de aquí.
Fue la salga de aquí.
Vas a pagar por esto.
Cuéntese lo a su padre.
Que es lo que más quiero en esta vida.
Ahora vayase.
Fue la de aquí.
No era eso lo que ya quería.
Bueno, eso.
¿Dónde está tu hermana que no ha venido a cenar?
No lo sé, papá.
Dijo que iba a dar un paseo.
¿A esta hora?
Vaya a buscarla.
Sí, señor.
Enseguida.
¿Qué sucede en esta casa?
¿Y está, León, o maldito?
Maldito.
¿Qué sucede?
Papá te está esperando para cenar.
No quiero cenar.
¿Y qué le voy a decir?
Que me duele la cabeza y déjame en paz.
¿En dónde estaba, Rosana?
En ningún lado.
Y no me hagas preguntas.
Está bien.
Voy a decirle que tienes haqueca.
Sólo orsa me pego al cuerpo.
Dios mío te puedo darme un baño.
Tengo que lavarme.
Por Dios fue mi primer peso.
Mi primer peso.
¿Qué vino a ser la señorita aquí, italiano?
La jugar con fuego, tichiu.
¿Y me parece que se quemó?
¿Por qué me dice eso?
¿Por qué cuando entré se está abandonando un beso de aquellos?
¿Nos viste?
Los vi.
Y la besaste a la fuerza, ¿verdad?
¿Y por qué dice eso?
Porque ella se movía como las negritas que su papá y la gente
llevaba a la casa grande.
Por amor de Dios, tichiu.
No hables de eso con nadie.
¿Comprendes?
Dios me el libre, Mateo.
Su padre me azotaría en el tonco.
Yo no quiero que me pegue.
Entanto yo esté aquí.
Nadie volverá a azotarte.
Debes cuidarte.
Te azotarán con una barra si su padre sabe lo que sucedió aquí.
Te soquiero verlo, tichiu.
Eso quiero verlo.
No quiero volver a hablarte.
Nunca más.
Yo no tuve la culpa.
No quiero verme su gembo.
Me imagino que no tuviste nada que ver en eso, ¿verdad?
No es verdad.
Solo fui a hablar de ti.
Pues conmigo, nunca se atrevió.
¿Qué están discutiendo?
¿Se puede oír en mi habitación?
Nada, mamá.
¿Es que quieren despertar a su padre?
No.
No, mamá, fue una tontería.
Pues basta de bovedía si vamos a dormir en paz.
Subendición.
Dios te bendiga.
No quiero que estés enojada conmigo, eh, guamana.
Tienes el fuego del pecado en el cuerpo, Rosana.
Vamos a dormir.
Muy或者, ver todo bien, muchas tantas.
No lo sé, y me he trapsito.
Y yo, años atrás, lo tú.
Va, ¿quéviewaa?
roz.
Pregúal, lafficiency.
Ahora que te ha开始 de ap Davidsonar Abrams dolla.
Y rumali flor.
Pues, ¿qué
están haciendo a mi hija?
¿Tienes poquito roaming si es tu alcalo?
Voy a darle lo que vino a buscar.
Hodeo a ese italiano.
Vamos a dormir de una vez.
¡Voy a hirnos!
¿Voy a hirnos, Bartolo?
¿Cómo estás?
Bien, pero hay algo que tengo miedo de contarte, Bartolo.
¿Cuál es esa novedad?
¿No vayas a decirme que la regaz se aboldió a tu cuarto a noche?
No.
Ella no.
Sormana.
Madonna, mi, Adimir. ¿Qué hiciste, Mateo?
Un estupidez, amigo. ¿Por qué un estupidez?
Mejor no te cuento.
Debes contarme por el amor de Dios, Mateo.
Ella me provocó. Es una trevida.
¿Sabes, Mateo?
Estoy pensando en algunas cosas.
¿En qué?
¿Tú viniste aquí para ganar plata? ¿Verdad?
Es verdad.
Parece que Dios te está colocándola a fortuna en las manos.
¿De qué estás hablando, Bartolo?
Las hijas de nuestro patrón.
¿Tienes vuelto loco?
No, no estoy loco. No estoy loco.
Leonora dice que la tal angélica, la que parece una santa
y que fue a buscarte primero, está comprometida con Cristo.
No.
¿Entonces por qué me fue a buscar?
Vaya a saber por qué.
Vaya a saber, pero la otra.
La otra, que fue a tu cuarto.
Y a la que, besaste por la fuerza, Mateo.
¿Qué quieres decir?
Esa ragazza tiene fuego, Mateo.
Tiene fuego.
Y tú sabes lo que pasa con las mujeres que tienen fuego, ¿verdad?
Uno lo apaga.
Bravo, bravo.
Más aun cuando ella dice que tu huele es mal y se queda ahí.
Eh, eh.
¿Qué quieres, amale, deta?
Vamos a cambiar de conversación, Bartolo.
Porque no quiero hacer un estupidez que sea mayor a la que ya hice.
Además, te ves estarme odiando.
Si ella no te odia, debe regresar.
Y si ella regresa.
¿Qué hago?
No sabe.
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