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Original subtitles

Previamente en Boston Legal.

Mire, juez, no puedo defender a un hombre que violó y asesinó a una niña de 13 años.

Tengo sida, Denny Crane.

Seguro le esperaba mucho sufrimiento porque le di con todo.

Le ahorré ese sufrimiento.

- Por otro lado… - ¿Qué?

¿Como abogado defensor penalista tienes derecho a dispararle?

No. Fue en defensa propia.

¿Terrores nocturnos?

¿Estarías de acuerdo en dormir conmigo?

Es para ver que no salte del piso 14.

Solo quieres llevarme a la cama.

¡Denny Crane!

¡Denny Crane!

¡Denny Crane!

¡Oye!

¿Qué diablos…?

Levántate. Vamos al baño.

Desata el nudo.

Tarda demasiado. ¡Levántate!

- No me voy a levantar. - Es un segundo nada más.

¡Es de madrugada!

- ¡Levántate! - No me voy a levantar.

¡Maldita sea!

¿Contento?

Esto no va a funcionar.

ANDENES

Pensaba que si diseñara una especie de cuerda de apertura,

podría liberarme con un tironcito y tú, por lo tanto,

no serías molestado por mi vejiga noctámbula.

Hace una semana que duermo contigo y no vi ni un terror nocturno.

Eso es porque me siento muy cómodo y seguro acurrucado al calor de tu seno.

- ¿Cambio, por favor? - Eso querías, ¿no?

- Mis pechos. - Estás lactando. Confiesa.

¡Oye!

Si no quieres darme cambio, no pasa nada,

- pero ¿y la cortesía de responder? - ¿Quieres una respuesta?

- Denny, ¿qué diablos…? - Cálmate. Es pintura.

¡Denny Crane!

En serio, no te molestes.

Llevas tres días diciéndome que no me moleste.

- Es que… - Quiero regalártelo por tu cumpleaños.

Un juego de dormitorio es demasiado.

¿Podemos dejar de discutir sobre esto?

- ¿Me compras un juguete? - No, Tito.

- Hoy no. - ¿Puedo ayudarlas?

Sí, ¿los muebles de dormitorio?

- Segundo piso. - Gracias.

Sabes, Denise, lo que más quiero es un portarretratos.

Este es hermoso.

Vinimos a comprar una cama,

a comprar un tocador, a comprar lámparas.

No nos iremos de acá con un portarretratos nada más,

aunque este es muy hermoso.

¿Puedo comprarte el portarretratos?

Te cuesta mucho aceptar regalos, ¿no?

Todo un dormitorio de regalo, sí.

Bueno, segundo piso, señora.

Vamos.

¡Tito!

¡Tito!

¿Dónde está?

¿Vio a mi hijo?

Tiene que estar acá. Estaba acá hace un segundo.

¡Tito!

¡Tito!

¡Hola! ¡Busco a un niño de cuatro años!

¡Lleva una chaqueta roja y gris y unos vaqueros!

- ¡Tito! - ¿Nadie lo vio?

No, no lo vi.

¡Tito!

¿Segura que es él?

- Segurísima. Se llama Tito. - Dios mío.

Por favor, Dios.

- ¿Se ve la matrícula? - Una parte.

¡Tiene a mi hijo!

- ¿Podemos hablar? - Sí.

Tranquila.

El FBI asumirá la jurisdicción del caso.

- ¿Qué significa eso? ¿Se van? - No nos vamos.

Esa mujer es…

Mi empleada doméstica.

Denise, sabemos quién se llevó al niño.

- ¿En serio? - Se llama Joe Martini.

No sabemos dónde está, pero al menos sabemos con quién tratamos.

La mala noticia es que hace dos años, secuestró a un niño de cinco años.

El niño apareció muerto.

Martini es un pedófilo.

- ¿Tiene domicilio? - Fijo, no. A veces visita al hermano.

Ya fueron a interrogarlo.

¿Por qué no está preso?

- Si saben quién es… - Lo arrestamos,

pero no logramos que lo procesaran.

- ¿Denny Crane? - ¡Denny Crane!

- Me disparaste. - Sí.

- ¿El abogado famoso? - Sí.

- ¿Qué pasa? - Podría demandarte

- por agresión. - Demándame.

Pero podemos llegar a un acuerdo. Dame 100 000 dólares.

Parece un poco alto. ¿Qué tal cero?

¿Te sirve?

Seré indigente, pero no estúpido.

Mala mía.

Volveré.

Denny, quizá me equivoque, pero deberías llegar a un acuerdo.

Tienes toda la razón.

Quizá te equivoques.

Brad, el tipo es un pedófilo.

Las primeras 48 horas, si no…

- ¿Qué dice la policía? - Saben quién es, pero no dónde está.

Dicen que el FBI le sigue el rastro, pero es un niño hispano.

Los noticieros no le darán mucha importancia.

Oí que tienes amigos en el FBI.

Así es.

¿Me ayudas? ¿Por favor?

Las primeras 48 horas.

Creemos que el hermano sabe dónde está.

- ¿Pero? - No dice nada.

¿Y si lo acusan de conspiración?

¿O de complicidad?

Su único crimen es ser hermano del secuestrador.

- No podemos… - ¿Qué tal esconder a un fugitivo?

No hay pruebas de que estuviera ahí después del crimen.

¿Es decir que no tienen nada?

Estamos investigando el caso y la policía de Boston también, pero… ¿nos permites?

- No le diré a nadie. - Es de fiar.

El FBI y la policía son entes estatales que actúan dentro de ciertos límites.

Sin embargo, lo que haga un particular…

No hay doctrina del fruto del árbol envenenado ni derechos civiles.

Desapareció un niño. ¿Podría ser un poco menos críptico?

Muchos chicos viven en sectas, por ejemplo.

Los padres mandan a investigadores privados a secuestrarlos.

Técnicamente, es un delito.

¿Alguna vez procesan a esos padres? No.

Brad, tú usaste investigadores privados para una intervención.

Fue privación ilegal de la libertad.

¿Te procesamos? No.

- ¿Está siendo menos críptico? - Autosuficiencia.

El hermano sabe algo.

Sé que sabe algo.

Si no estuviéramos bajo tanto escrutinio,

lo agarraríamos nosotros mismos y lo animaríamos un poco.

No te vi sacar esa placa de mi cajón.

Tampoco te vi agarrar esa.

Un momento.

¿Insinúa que nos hagamos pasar por agentes del FBI?

Jamás insinuaría tal cosa.

- ¿Volvió? - Sala de reuniones. Trajo a un abogado.

- Tú, muchacho. - ¿Sí, señor?

Arréglame la corbata.

Ve a la sala de reuniones. Siéntate, no hables y finge saber algo.

Tú, ¿sabes quién soy?

- Sí. - Seas quien seas,

ve a la sala de reuniones. No hables.

- Denny, mejor te acompaño. - ¿Por qué no? Mostremos poderío.

Paul, Shirley, vengan a la sala de reuniones un segundo, ¿sí?

- ¿Qué pasa? - Por favor.

¿Y tú quién eres?

Me llamo Warren Peters y represento a mi cliente, Randall Kirk.

¿Trabajas en un bufete?

No, ejerzo por mi cuenta.

Vaya. Como puedes ver, yo no.

Trabajo en uno de los bufetes más grandes y con más talentos de Boston.

Él es Paul Lewiston.

A su lado está Shirley Schmidt.

- ¿Oíste hablar de ellos? - Sí.

¿Cómo me llamo yo?

Denny Crane.

Sé que es un hombre poderoso,

pero eso no le da derecho a dispararle a un indigente.

¿Le disparaste a este hombre?

Una bala de pintura.

Pasa.

¿Tu cliente te dijo que primero me pegó en la cabeza con una piedra?

No, lanzó una piedra en su dirección y le pegó accidentalmente a usted.

Obviamente, no voy a pagar, hijo.

Puedes pasarte los tres próximos años buscando pruebas

e intentando llegar a juicio, ante lo cual haré que el secretario asigne a un amigo.

Soy amigo de muchos jueces.

O puedes cortar por lo sano ahora.

Tal vez quieras pensarlo.

Ningún otro abogado tomaría el caso.

No lo tomarían porque es una pérdida de dinero.

¿Te gustan los casos perdidos?

No me intimida.

Sí que te intimido.

Te diré un secreto sobre el ejercicio del derecho, hijo.

Todo se reduce al dinero.

Yo tengo. Él no. Yo gano.

Denny Crane.

- ¿Por qué no hacen nada? - Algo hacen, Helena, pero…

Podrían poner retenes. ¡Que alguien haga algo!

La policía lo está buscando,

pero no saben dónde está ese hombre.

- No, me podrían arrestar. - El FBI dijo que de ningún modo.

- ¿Y la policía? - Si no lo lastimamos, no pasará nada.

- ¿Estará armado? - Esperamos que no.

No tiene antecedentes de violencia, pero estén atentos.

Esperemos que hable.

Si no, hay una sala en el sótano que parece una celda del FBI.

Lo llevamos con los ojos vendados.

Brad, no te vas a poner como Mannix, ¿no?

Nunca hice eso.

Nos vemos abajo. Vamos.

¿Qué significa eso de ponerte como Mannix?

De niño, Mannix era una especie de ídolo para mí.

- ¿El famoso detective privado? - Un personaje de televisión.

Te avisaré cómo nos va.

- Voy contigo. - No.

Sí.

- ¿Por qué arriesgar la carrera de ambos? - No te dejaré solo.

- Tengo experiencia en… - Eres candidato a socio.

Igual que tú.

Y estoy dispuesta a arriesgarme.

No perdamos tiempo. Desapareció un niño.

¿Garrett?

Te necesito.

Para investigar.

Bueno.

Si alguien viola la ley o hace justicia por mano propia

para salvar, digamos, a un niño secuestrado,

¿a qué se expone, tanto civil como penalmente?

- Lo necesito hace diez minutos. - Entendido.

Ve.

Me dejó mi abogado.

- Qué mal. - ¿Crees que ganaste?

Sí.

- Conseguiré a otro. - No lo harás.

Nadie gana dinero demandando a Denny Crane.

Tú provocaste el conflicto con un piedrazo.

Ahora, si consigues otro tiburón como el último, acá estoy.

Pero no vengas en persona, ¿entendido, amigo?

Te demandaré por acoso.

¿Kirk?

Yo te defiendo.

¿Es un chiste?

- Claro que sí. - No lo es.

Seré tu abogado.

Estoy confundido.

Tienes razón, Denny. Ningún otro abogado lo defendería.

Así que seré yo.

Sorprendámoslo y no lo dejemos pensar.

- ¿Seguro que está acá? - Trabaja de noche. Está en casa.

FBI. Buscamos a Dominic Martini.

Quedas detenido por complicidad y conspiración para secuestrar.

¡Dinos dónde está tu hermano!

¡Cállate!

- ¿Alguien habla español? - Creo que es ruso.

Es italiano.

¡Llevémoslo!

¡No!

¿Se volvieron locos?

- ¿Hacerse pasar por agentes del FBI? - Con el consentimiento del FBI.

- ¿Oficial? - No, pero…

- No lo puedo creer. - No vamos a hacer ninguna locura.

¡Ya la hicieron!

- Shirley… - Somos abogados.

Demandamos a las personas.

De vez en cuando nos ponemos agresivos y embargamos un salario.

¡No las secuestramos!

Denny le dispara a la gente.

Nunca me lo hubiera esperado.

Ni siquiera de Alan Shore.

Shirley, conozco al niño.

Soy responsable en parte de que se lo llevaran.

Tengo que hacer todo lo que pueda.

No me importa el riesgo.

El bufete no tendrá nada que ver con esto.

Entendido.

De ahora en más, no quiero saber nada.

Ambos son candidatos a socio.

Hay dos cosas que no deben olvidar nunca.

Lo que hagan afecta a Crane, Poole y Schmidt.

¿Cuál es la otra?

Tú eres Schmidt.

Hablaré yo. Yo solo.

¿Por qué? ¿Porque eres Mannix?

Denise.

Garrett, ¿cuál es la respuesta a mis preguntas? La corta.

Si se incurre en un daño mayor por cumplir la ley que por violarla,

el estado de necesidad justifica violar la ley.

Podría besarte.

- Pero no lo haré. - Vamos.

No lo hago solo para oponerme a ti, sino para ayudarlo a él.

- Primero, trabajas acá. - No es impedimento.

- Y segundo, eres un testigo. - Denny, mira…

- Somos amigos. - Sí, lo somos.

¡Y dormimos juntos!

¿Te protejo de los terrores nocturnos y así me pagas?

- Mira… - ¡No!

No miraré.

- Denny. - Vete.

¿Por qué eres tan pendenciero?

El que va a pagar va a ser tu seguro.

- No es el punto. - Le disparaste entre los ojos.

Pudiste haberlo cegado o incluso matado.

Merece ser compensado.

Bueno, no lo será.

- ¿Quieres llevarme a juicio? - No, no quiero ir a juicio.

Denny, vi a ese hombre, un indigente,

enfrentarse a una sala llena de nosotros.

Shirley, Paul, tú, yo.

Los ricos.

¿Sabías que en este país hay 37 millones de personas bajo la línea de pobreza?

Es el 13 % de la población estadounidense.

No tienen acceso a la educación ni a la salud.

Por Dios, ni siquiera se los salva cuando se están muriendo.

Me siento obligado a ayudarlo.

Tienes que entenderlo.

¿Ayudar a los pobres?

Sí.

¿Ayudarlo a él contra mí? No.

Estás en graves problemas.

Hablé con tu jefe. Me dijo que hablas inglés.

Tomaré estas quejas en otro idioma

como un primer engaño al Estado federal.

Tengo derechos.

Sexta enmienda. Abogado.

Desapareció un niño y lo tiene tu hermano.

Mal día para apelar a tus derechos constitucionales.

- No sé nada de… - ¡Respuesta incorrecta!

¡Vas a ayudarme a recuperar al niño o habrá brazos rotos,

ligamentos cortados y dispositivos eléctricos en testículos!

¡Y no en los míos!

¿Sabes por qué me saldré con la mía? ¡Porque hay un niño desaparecido!

No sé dónde está.

- ¡Piensa! - ¡Juro que no sé!

- ¿Quién sabe? - ¡No sé!

No me pareció que pensaras mucho, Dominic.

Qué decepción.

Vete, Denise.

Brad…

Vete, por favor. Ahora.

Se te acabó el tiempo.

- ¡Ve a un cura! - ¿Cómo dices?

Sé que va a ver a un cura.

Quizá sepa algo.

¿Cómo se llama el cura?

El padre Michael Ryan.

Iglesia St. Joseph's, zona norte.

Como cura, no puede violar el secreto de confesión.

¿Y si registramos su despacho? A veces anotan las confesiones.

Ningún juez nos dará esa orden.

¿Qué?

¿Qué está insinuando ahora?

Si están dispuestos a seguir con esto…

Cuando éramos más agresivos,

usábamos órdenes falsas de vez en cuando.

Ya no, por supuesto.

Cómo consiguieron una ustedes dos, nunca lo sabré.

No lo sé.

- Llegamos hasta acá. - ¿En serio?

¿En serio?

Vamos.

Lo que sea.

¡Salió en las noticias!

¡Se hizo público que un asociado sénior

de Crane, Poole y Schmidt agredió a un indigente!

- ¿No tienes nada que decir? - Ya me oíste. Lo que sea.

¿Eso es todo?

¿Esa es tu respuesta?

¿Quieres una? Mírala, como todo el mundo.

¿Cómo que la mire, como todo el mundo?

Hoy vuelvo a salir en Larry King Live.

- ¿Qué? - Me viste la última vez.

Estuve brillante.

En primer lugar, la última vez al menos victimizaste a una persona despreciable.

- Esta vez… - La gente quiere escucharme.

¡Denny, podría ser desastro…!

Grábame.

- Ladremos, Brad, no mordamos. - Entendido.

No perdamos el control.

- ¿Puedo ayudarlos? - Buenos días.

Soy el agente Robb, del FBI. Ella es la agente Beadle.

¿Cómo está?

Ya vino el FBI.

Bueno, volvimos. ¿Dónde está el padre Ryan?

Yo soy el padre Ryan y ya dije todo lo que diré sobre el tema.

Por favor, padre, está en juego la vida de un niño.

Como les expliqué a los otros agentes, si me hubiera comunicado con él,

lo habría hecho dentro del confesionario

y, desafortunadamente, el derecho canónico

me prohibiría revelar el contenido de dichos intercambios.

Sin revelar ningún intercambio particular, padre,

¿nos diría si recibió alguna información relacionada con este secuestro?

Me temo que no puedo.

Tenemos una orden, padre, que nos autoriza a registrar su despacho.

¿Este es su despacho?

No puede hablar en serio.

¿Este es su despacho?

Los registros también estarían sujetos al derecho canónico.

Se lo tendrá que decir al juez de distrito.

Nosotros no estamos sujetos al derecho canónico

- y nos autorizaron a hacer el registro. - No lo harán.

- Tenemos una orden. - No me importa.

Tengo documentos que tratan de temas confidenciales de los feligreses.

- No entrarán ahí. - Hágase a un lado, padre.

Tenemos una orden de registro.

Por favor, no nos haga arrestarlo por obstrucción a la justicia.

Tenemos que registrar su despacho, padre, y tiene que ser ahora, por favor.

Un segundo.

¿Qué hace?

Esa puerta vale una fortuna. La trajeron de Italia.

Amenázalo con romperla.

Hágase a un lado, padre.

¿Están locos?

Contaré hasta tres.

- Ábrala o… - Llamaré a la policía.

- Uno. - Brad.

¡No puede irrumpir…!

- Dos. - ¡Brad!

- No se atreva. - ¡Tres!

¡Está bien!

El hacha estaba en movimiento.

El cura metió la mano.

¿Cuántos dedos?

Tres. Recuperamos dos.

El gato se llevó el tercero.

Fue un accidente.

Quería que pensara que iba a destruir la puerta.

Fue idea mía.

Metió la mano.

No nos van a detener, si es lo que te preocupa.

Es una de mis preocupaciones.

Ese cura demandará

al bufete y a ustedes por una cifra con muchos ceros.

Doy por hecho que ya lo pensaron.

Puede que nos salvemos de eso.

Del despacho del cura.

- ¿Qué es eso? - Bendiciones papales.

¿Cómo dices?

La diócesis vende bendiciones papales,

firma del papa incluida, a 30 dólares cada una.

Son falsificadas.

El cura tiene una imprenta y un montón de estas.

Contrabandea bendiciones papales por la suma de unas seis cifras al año.

Tratamos con un cura corrupto.

Denise, Brad, ¿podemos hablar?

Encontramos el tercer dedo.

Lo tengo en hielo acá.

Obviamente, si lo llevamos al hospital, se puede reimplantar.

Sé que es un gran favor, pero ¿lo llevarían ustedes?

- ¿Disculpe? - Estamos muy ocupados.

Por cierto, estaría mal que pasaran por el cuarto del cura en el hospital

y usaran el dedo para sacarle información.

El FBI jamás podría hacerlo y yo nunca les pediría que lo hicieran,

aunque es probable que el cura sepa algo que pueda ayudarnos.

No puedo mirarlo.

Era una idea que jamás les comuniqué.

Deme el dedo.

El hielo lo mantiene viable por hasta 18 horas.

De nuevo, no me gustaría que hicieran nada incorrecto.

Deme el dedo.

Esta es la exención de responsabilidad.

Tienes que firmar acá y poner las iniciales acá.

De acuerdo.

Y las iniciales acá, junto a la cláusula de confidencialidad.

De acuerdo.

Y eso es todo.

Ahora, la mejor parte: tu cheque.

Dios mío.

Setenta y cinco mil dólares.

Nunca había visto tanto dinero junto.

No seré tan arrogante como para sermonearte

y no sé cómo terminaste en tu situación, pero espero que uses bien el dinero.

No te preocupes por eso.

No te preocupes.

Oye, un momento.

Este cheque es de tu parte.

Es un tema contable.

Pero es un cheque personal tuyo. ¿Por qué?

No tiene importancia.

Quiero saber.

Te mereces ese acuerdo.

Tengo la suerte de que me sobre esa cifra.

La verdad es que puedo permitirme valorar más cosas que el dinero.

Una de esas cosas es mi amistad con Denny Crane.

¿Por qué defenderme si sabías…?

Pensé que podría priorizar mis principios por sobre esa amistad,

pero la realidad es que no.

Lo que significa que o aceptas este cheque o te buscas a otro abogado.

¿Y bien?

¿Y bien qué?

Buscabas llegar a un acuerdo con Denny.

¿Y bien?

Está bajo control.

¿Y cómo ponemos a Denny bajo control?

- ¿El tuyo? - Me conformo con el de cualquiera.

Alan.

La reacción no se hará esperar.

Le dispara a un cliente en la rodilla.

Lo celebra en Larry King Live frente a un público en vivo.

Luego, le dispara a un indigente con una pistola de pintura

y planea repetir su papel en Larry King Live.

- ¿Qué? - Sí. Lo invitaron de nuevo.

¿Y por qué no? Tuvo mucha audiencia.

Pero el punto es que este bufete no somos solo Shirley y yo.

Los otros asociados se están hartando.

Si nos vuelve a dejar en ridículo… Dios sabe qué dirá esta vez.

Yo me ocupo.

¿Por qué le disparas a Jane Fonda?

Porque a ti no puedo. Eres mi amigo.

Y los amigos no se lastiman.

Denny.

Jane y yo solíamos…

- Ya sabes. - ¿Jane Fonda y tú?

No olvidemos Barbarella.

Pero me traicionó. Se hizo comunista.

La atraparon en una caza de perras.

- Querrás decir "caza de brujas". - No.

Tengo razón en esto.

¡Toma eso, Hanoi Jane!

¿Por qué vas a Larry King Live?

Porque el público quiere oírme.

No. Quieren entretenerse con escándalos y tonterías.

Por eso el programa te explota alegremente.

El ridículo que soportan los socios de este bufete tiene un límite, Denny.

¿Qué harán, echarme? Soy la estrella acá.

Aun así, no vayas al programa.

¿Qué te importa a ti que el bufete quede en ridículo?

No me importa. Me importas tú.

Te vienes portando como un completo idiota.

Si estás decidido a hacer el ridículo, al menos ten la sensatez,

si no la decencia, de hacerlo en privado.

Contrario a lo que tú y todos los demás piensan,

sé exactamente lo que hago.

Efectivamente.

- Lo siento, no se permiten visitas. - FBI.

Fuera.

Antes que nada, me alegra ver que está bien.

Y segundo, me disculpo de todo corazón…

Guárdese las disculpas para el juicio.

Padre Ryan, encontramos las bendiciones papales falsificadas

y la imprenta en su despacho.

Sus días como cura habrán terminado si eso sale a la luz.

Joe Martini secuestró y mató a un niño de cinco años.

Sabemos que acude a usted con regularidad para que lo absuelva.

Probablemente le confesó su crimen anterior.

Ahora secuestró a otro niño.

Tal vez usted lo sepa. Tal vez no.

Pero ese niño,

ese niño aún puede estar vivo.

No me importan el secreto de confesión ni el derecho canónico.

Quiero encontrar al niño.

Si el niño o su futuro como cura le importan en lo más mínimo, ayúdenos.

Váyase al diablo.

Sé que al clero le gusta hablar en términos hipotéticos.

Así que, si hubiera un niño en manos de un secuestrador

y a usted le llegara algo

que no le perteneciera, pero que podría usar para salvar al niño…

¿lo usaría?

Hay una casa de tres habitaciones en Revere Beach. Diminuta.

La tiene bajo un alias, Miguel Rivera.

Es todo lo que sé. Lo juro. Devuélvame el dedo.

Sí, 3729, entendido.

Están en camino.

- Pregúntales si puedo ir de uniforme. - No puedes.

- Tengo entrenamiento paramilitar. - ¿Bromeas?

Solo la responsabilidad… Basta de hacerte el Mannix.

Sí, acá estoy. De acuerdo.

- Deberíamos llegar primero. - Dicen que esperemos.

Ni se te ocurra.

- Gracie Jane. - Denny Crane.

Gracie Jane.

¿Te burlas de mí?

No, cariño, hoy presento yo el programa.

¿Y Larry?

Está enfermo.

Pero vine a hablar con Larry.

No te preocupes. Te trataré bien.

Tráeme un vaso.

¿Así que eres un secuestrador?

¡No! Le disparé en la frente con una pistola de pintura.

Y la semana previa, a un indigente en las rodillas.

A un violador de menores.

¿Esa es tu excusa, secuestrador?

Basta de llamarme así. ¿Y Larry?

Te llamo así porque los abogados caros como tú

tienen secuestrado nuestro sistema legal.

Pueden leerlo en mi libro, Secuestrados.

- ¿Podemos hablar de los problemas? - Claro, secuestrador.

La gente como tú arruina el país.

¡Yo no arruino el país! Los pobres arruinan el país.

¿Viniste en ese traje de 2000 dólares a culpar a los pobres?

- Padre nuestro que estás en los cielos… - Responde.

Los pobres hundieron a este país en tantas deudas

que hay progresistas en Washington

que quieren quitarnos nuestras reducciones fiscales.

Nos costó mucho lograr esas reducciones.

¿Y pretenden que renunciemos a ellas a cambio de qué? ¿El Medicaid?

¿Enseñarles a leer? Si supieran leer, no serían pobres.

Larry me entendería. Fíjate en Katrina.

¡Los pobres le costaron miles de millones de dólares al país!

- ¿En qué sentido? - Los ricos se fueron.

Los malditos pobres se quedaron.

¿Para qué? Para mirar. Y nos hacen pagar a nosotros.

Tal vez no pudieron salir.

Tal vez pensaron que el Estado federal los rescataría

o, en su defecto, que se preocuparía.

¡Qué estupidez!

Lo que cometí fue un acto de desobediencia civil.

Le disparé en la cabeza para darle un toque de atención.

¡Tenemos que motivar a los vagos y perezosos de este país para que muevan

el trasero y vayan a trabajar!

Recuperemos el rumbo.

Tito, ¿estás acá?

Primer piso despejado.

- ¿Quién es Gracie Jane? - No quiero hablar de eso.

Todos creyeron que me hacía el gracioso.

Creyeron que fue una sátira genial.

No se puede ganar.

Encontraron al niño.

Eso oí.

Buen día.

Sí.

En cuanto a nuestro caso, ya me encargué.

Estás totalmente libre de culpa.

Fue tu plan desde el principio.

Ganarte su confianza y disuadirlo.

Un caballo de Troya.

- ¿Qué le dijiste? - No es asunto tuyo.

Me hubiera gustado que me dejaras participar.

Sé actuar, ¿sabes? Gané un Emmy.

Da igual.

¿Y esto?

Un cheque por 75 000 dólares.

Es para ti, no para él.

Me pago mis gastos.

- ¿Cómo lo supiste? - Te diré un secreto.

Sé cosas.

No digas nada.

Ese secreto parece estar muy bien guardado.

Denny, cuando salíamos de la estación de metro el otro día

y Randall nos pidió cambio,

¿lo oíste o notaste siquiera que estaba ahí

antes de que te pegara un piedrazo?

- ¿Tú sí? - No.

Te gustan los pobres, ¿no?

Ese comentario que hiciste…

que ni siquiera los salvamos cuando están muriendo.

No creerás que a los de Nueva Orleans los dejamos morir porque eran pobres, ¿no?

No seas tonto.

Sí que lo crees.

Tiró una piedra, Denny.

Se hartó de que lo ignoraran y desatendieran.

Se alzó y le tiró un piedrazo a un tipo rico.

Son 37 millones, Denny.

¿Te preguntaste qué pasaría si todos decidieran alzarse?

¿Seguimos hablando de huracanes?

Ese huracán no solo fue un desastre natural, sino también social.

Y el próximo huracán podría traer la anarquía.

Una semana, son los payasos.

La siguiente, la anarquía.

¿Qué haces para divertirte?

Esto.

¿Duermes en mi casa esta noche?

No lo decidí aún.

Veamos cómo avanza la noche.

En el próximo episodio…

- ¿Qué pasa? - Me arrestan por agredir al cura.

Y secuestro y privación ilegal de la libertad.

Con todo lo que pasa en el mundo,

¿quién no quiso darle un hachazo a un cura alguna vez?

- Melissa, debes 50 000 dólares. - Lo sé.

Me dejaron en la ruina.

Me gusta sacarle lo contencioso al sistema judicial contencioso.

Maravilloso.

¿Qué tal si, para empezar, le devuelves todo el dinero?

Tengo una erección.

Es una buena señal.

Que comience el juicio.

Estoy listo.

Subtítulos: Pablo Waldman

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