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Previamente en Boston Legal.
Siempre fantaseo con mi juicio por homicidio.
Creo que la próxima vez dejaré pistas.
- ¿"La próxima vez"? - Escucha.
¿Recuerdas al pastor Diddum?
Resulta que el pastor también es abogado
y decidí que se ocupe de mi divorcio.
En vez de apuntarle al exesposo, ataquemos al pastor.
- ¿Al pastor? - Tres denuncias por acoso sexual.
- El hombre tiene una debilidad. - ¿Qué dijo exactamente sobre matar?
Lo hace sentir como un dios.
Quitarle la vida a alguien me hizo sentir poderoso.
No podamos arrestarlo por fantasear.
- Tenemos que hablar, Alan. - No.
Te reenamoraste de un exnovio y volverás con él.
Así es la vida.
Quiero que lo hablemos.
¿Para qué?
¿Para ponerle el broche de oro en honor a nuestra amistad?
Estamos rompiendo, Tara.
No hagamos de esto un momento memorable.
Nuestra relación estaba cimentada en la amistad.
Tal vez para ti.
Para mí, estaba cimentada en los detalles.
Compartir una copa de vino mientras hacemos el crucigrama,
tomar el primer café de la mañana, escuchar audiolibros
mientras te mordisqueo el seno izquierdo.
Tara.
Lo siento.
No dudo de que estás haciendo lo mejor para ti.
No voy a volver con él.
Entonces, ¿de qué no estamos hablando?
Por más que no sea él,
supongo que me hizo darme cuenta de que tampoco eres tú.
Por mucho que te quiera, y te quiero mucho,
tengo que pasar a otra cosa.
Supongo que es mejor que vivir juntos.
Creo firmemente que si una mujer va a pasar a otra cosa,
debería estar obligada a irse a otro lado.
Una vez me dejó una mujer porque mis gruñidos durante el sexo
le hacían acordar a su cerdo barrigón.
¿Gruñes como un cerdo durante el sexo?
Y dijo que, cuando me dormí,
roncaba como un cerdo. Así no se puede.
Las relaciones terminan por muchas razones.
Lo único que se puede hacer es ir a pescar.
Tómate la semana, Alan.
Te llevo a la bahía de Nimmo.
No seas ridículo.
Esta vida no tiene sentido.
Ejercer la abogacía, beber whisky a las 9 a. m.
Quizás el whisky sí tiene sentido.
Pero ejercer la abogacía, ganar dinero
resolviendo disputas por causas insignificantes…
La vida está en la Columbia Británica,
en el gran bosque donde moran los osos.
Allá está Dios, Alan.
¿A Dios le gusta pescar?
Tenemos que ir al bosque y tocarnos,
conectar con nosotros mismos.
Los hombres solo pueden forjar un vínculo en el bosque.
Vamos, Alan.
Vamos a pescar.
No me gusta volar, sobre todo en helicóptero.
No entiendo la aerodinámica.
Y me están dando ganas de vomitar.
Ahí abajo hay peces, amigo.
En ese caso…
Nos acercamos. Mira, ahí.
El Naiad Explorer.
Ahí está: la bahía de Nimmo.
Se están rindiendo.
¿Nos toman por enemigos?
Así reciben a los invitados.
Denny, quizá no sea el mejor momento,
pero odio la naturaleza.
¿Señora Piper?
Inspector Stephenson. ¿Me recuerda?
No.
¿Podemos hablar a solas?
Después de su visita,
pusimos un localizador en el auto de Bernard Ferrion.
No lo usa hace una semana.
Fuimos y hablamos con los vecinos. Nadie lo vio.
Revisamos su casa. Parece que desapareció.
¿En serio?
Vaya.
- ¿Cuándo lo vio por última vez? - Hace una semana, más o menos.
Cené en su casa el viernes.
Fue el último día que lo vieron. ¿De qué hablaron?
Bueno, si debe saberlo, decidí romper nuestra amistad.
Tal vez se fue a pescar.
Los hombres hacen eso.
- ¿Él sabía que usted trató de entregarlo? - ¡No!
Si sabe algo de él, ¿nos lo hará saber?
Por supuesto.
- Estoy haciendo avances. - ¿Qué avances?
Ponlo en un aprieto y pasa al chantaje.
No des rodeos y…
Primero, no voy a chantajear a nadie.
Llámalo como quieras.
Y segundo, cuando me voy a acostar con alguien,
aunque no sea en serio, me gusta el juego previo.
Genial.
El hombre no es estúpido, Garrett. Tengo que ir despacio.
Querido Padre, concédenos la serenidad para alcanzar acuerdos
y la compasión para lograr un resultado justo
y recordar que, a pesar de las diferencias,
todos somos uno ante Dios.
- Amén. - Amén.
Bien, nos quedamos en el pago de las vacaciones.
Aún lo tengo que rechazar.
Él se acostumbró a que…
Como un lujo.
Me gusta que empecemos con una oración.
Gracias por eso.
Eres una buena persona.
¿Posponemos el pago de las vacaciones y volvemos al seguro médico?
Por supuesto.
Dame un segundo para hacer unas cuentas.
Diez en punto, dos en punto.
Diez en punto, dos en punto.
Decídete, ¿qué hora es?
Hasta las diez hacia adelante, hasta las dos hacia atrás.
Deja que la caña haga el trabajo.
¿Cuándo será mi turno?
Ustedes, los guías, son unos egoístas.
Despacio, no es un matamoscas.
¿Dónde están los peces?
No irás al río hasta que aprendas a lanzar.
Qué bien te acomodas a la falta de comodidades.
- Diez y dos. - Deja de decir la hora.
- Hola, Catherine. - Hola.
- ¿Puedo ayudarte? - Bueno…
Puede que tenga un problema.
Bueno.
Me hice amiga de un hombre,
Bernard Ferrion, una personita aparentemente benigna
que había matado a su madre y a una vecina.
Este bufete lo representó.
Alan lo salvó las dos veces.
¿Estás al tanto de todo eso?
De algo.
Bueno, para mí,
en el fondo Bernard no era malvado,
una de las razones por las que nos hicimos amigos, supongo.
Pero súbitamente me convencí de que sí era malvado y volvería a matar.
Fui a la policía y puede que revelara alguna información confidencial.
Lo siento, pero mi conciencia…
En fin, la policía dijo que no se podía hacer nada,
lo que me dejó atónita, claro.
Supongo que me horrorizó
la idea de que Bernard matara a más personas.
¿Y?
Lo maté.
¿Cómo que lo mataste?
Le pegué con su propia sartén.
Y ahora la policía me hace preguntas y no sé qué hacer.
Catherine…
¿mataste a un hombre?
Sí, querida.
Si tan solo tu mirada penetrante pudiera devolverle la vida.
No quiere que vayamos a la policía.
No quiere entregarse.
Supongo que quiere estar preparada en caso de ser arrestada.
¿Mató a uno de nuestros clientes?
Debemos asegurarnos de no tener la obligación legal de denunciarlo.
No, su confesión es confidencial.
¿Y nuestro deber con Ferrion? Era un cliente.
Nuestro deber se terminó con su muerte.
¿Le pegó con una sartén?
Sería muy mala publicidad si descubrieran que lo sabíamos y no dijimos nada.
Hay que hacerla confesar a la policía.
No piensa hacerlo.
- ¿Y el cuerpo? - En el sótano.
¿De verdad lo mató?
Sí, Paul, lo mató. Está muerto. ¿Continuamos?
Tara, ¿la mujer está loca?
- Debe estarlo. - Hay que despedirla.
Sería una infidencia indirecta.
- Si eso pudiera indirectamente… - ¡Ella mata clientes!
Hay que convencerla de entregarse.
¿Y si se niega?
Le decimos que la policía está por descubrirlo.
No podemos mentirle. Es una clienta de facto.
No hacer nada podría arruinar la integridad moral de este bufete.
¿Dónde está Alan Shore? Él la conoce bien.
- Está en Canadá. - Tara lo dejó.
- ¿Podemos contactarlo? - No.
Shirley, tienes que convencerla de que confiese.
- ¿Aunque la perjudique legalmente? - ¡Sí!
A veces, el bufete es lo primero.
No, si se los ve.
Mira el agua cristalina.
Mi mosca le pasó por al lado de la nariz. Cómetela, cabrón exigente.
¿Debería preocuparme que el tipo trajera un arma?
Nunca se sabe cuándo aparecerá un oso pardo.
Relájate.
Atrapa un pez, ¿quieres?
Yo, a diferencia de ti, no comí en el hotel.
¿Quién lo cocina, por cierto?
Es pesca con devolución.
¿Qué quieres decir?
Los devolvemos al río.
¿Cómo que los devolvemos? Viajamos más de 5000 kilómetros.
¿No podemos comerlos?
Te traje acá para exponerte a…
Los peces que no podemos comer.
Una vez que veas uno y lo sostengas… Bueno, tú no.
Son casi imposibles de atrapar. Pero si los dioses me favorecen…
Un segundo. ¿Dijiste que quizá ni siquiera atrape uno?
Se llama "pescar", no "atrapar".
Me arrastras a la otra punta del mundo
para ayudarme a superar mi dolorosa ruptura con…
Tara.
¿Y ahora me dices que los peces son imposibles de atrapar?
¡Por principiantes!
¡Yo atraparé uno si te callas y me dejas pescar!
- ¡Picó uno! - ¡Bien!
¡Atrapó uno! ¡Mira eso!
- ¿Qué hago? - ¡Tienes uno!
- ¡Levanta la punta! - ¡Mantente en pie!
¡Levántate! ¡Tienes uno! ¡No te rindas!
¡Dale pelea!
Lo más probable, Catherine, es que la policía lo descubra.
Todos coincidimos en que la manera de lograr la mayor indulgencia
es que vayas a la policía por propia voluntad
y les digas lo que pasó.
Mientes, querida.
¿Por qué mentiría?
Porque lo peor que le puede pasar a este bufete
es que se haga público que una empleada asesinó a un cliente
y se guardaron la información.
Puede que no sea abogada,
pero me parece que, si confieso, les podría hacer las cosas más fáciles.
Catherine, por un lado,
intentaste introducir a Bernard Ferrion a tu fe
con la esperanza de salvarle el alma.
Pero negarle al hombre un funeral
y la oportunidad de descansar en paz con Dios
no favorece su salvación.
¿Cometiste este acto porque él era malvado
o porque tú lo eres?
Porque él lo era.
Entonces, te aconsejo
que no dejes que su último legado sea la destrucción
de tu moralidad y tu espiritualidad.
Este bufete te defenderá. Te doy mi palabra.
Tendrás todos los recursos de este bufete.
Quiero a Alan Shore.
Si puedo hacer que vuelva
- a su generosa oferta de 625… - No la convenceré.
Me cuesta creerlo, Sara.
Pareces tan, pero tan…
cautivante.
Seguro puedes ganarte un poco a Denise.
Quizás al mismo tiempo…
me ganes a mí.
Me temo que tendré que pedirle
a otro abogado que maneje este asunto.
- ¿Cómo dices? - Los divorcios no son mi especialidad
y Denise no está bien representada.
Haces un gran trabajo. Ya casi podemos estrechar las manos.
No son las manos lo que me interesa estrechar.
Lo siento.
No debí decir eso.
- ¿Qué quisiste decir con eso? - Nada.
Me disculpo, pero tendré que pedirte que te vayas.
Está bien.
Me atraes.
Bueno, en realidad no.
Pero creo que sí,
lo que significa que tengo un problema.
¿Un problema?
No debería litigar con un clérigo.
¿Qué quieres decir?
Tiene que quedar entre nosotros. No puedes contarle a tu cliente.
- Si mi clienta se enterara… - No, te doy mi palabra.
Tengo…
Tengo
una fijación con el clero.
¿Una fijación con el clero?
Estuve prolongando las negociaciones a propósito para estar cerca de ti.
Tal vez te pueda ayudar.
Tienes que irte.
- No, Sara… - Tienes que irte, pastor.
Vete.
- ¿Cómo nos fue? - Está por caer.
- ¿Cuándo? - Volverá.
Y cerraré el trato.
No puedo creer que esté acá haciendo esto.
Hay que ver la escena antes de llamar a la policía.
¿Por qué siempre ponen el cadáver en el sótano?
Para seguir recibiendo visitas.
Acá abajo no hay nada. Parece que nos mintió.
Miren.
- ¿Dijo que estaba en un congelador? - No.
- Ábrelo. - Ábrelo tú.
- ¿Por qué yo? - Porque eres hombre.
No, no lo voy a abrir.
Aún no puedo creer que esté acá.
Gano un millón de dólares al año y estoy buscando a un enano muerto.
- ¡Picó uno! - ¿Otro?
- ¿Qué tiene? - Es más grande que el anterior.
Mira, Denny. Mira.
- Lo veo. - Mantén la punta levantada.
La punta levantada. Eso es.
Déjalo correr.
¡Dios mío! ¡Le vi la boca!
Sonreía, Denny.
Le gusta que lo atrapen. ¿Viste lo feliz que se veía?
Bien, empieza a traerlo.
Enrolla el sedal.
Espera. Deja que te ayude.
El guía está forjando un vínculo.
Esto es increíble, Denny.
No tienes idea.
Deberías tratar de atrapar uno.
Dios mío.
Me prometiste a Alan Shore.
Lo tendrás en cuanto vuelva de Canadá.
¿Por qué no lo llamas?
Porque tiene el teléfono satelital apagado.
Lo tendrás, Catherine. Lo prometo.
Mientras tanto, la lectura de cargos es mañana a las 9:00 a. m.
Hasta entonces, no hables con nadie.
Sé que para ti, Catherine,
eso representa el mayor desafío de tu vida.
No podemos descartar ninguna opción de defensa
y, en consecuencia, no puedes hablar.
Disculpa, ¿es inusual atrapar cinco salmones coho en un día?
Es decir, si tu compañero de pesca no atrapa ninguno.
Si atrapaste cinco, diría que tuviste suerte.
De principiante.
No serás competitivo en algo como esto, ¿no?
¿Me pasarías el cenicero?
Gracias.
Me hubiera estirado para agarrarlo yo mismo,
pero me duelen un poco los hombros de tanto enrollar.
- ¿Cuántos atrapaste tú? - No pesqué.
Eso te pone a la par de Denny.
Disculpe, ¿usted es Denny Crane?
Lo soy y no soy tu padre.
Me llamo Peter Barrett. Soy abogado
y soy un gran admirador.
Aun así, no soy tu padre.
¿Pesca salmones, señor Crane?
Los pesco hasta en sueños.
Debe ser el único lugar donde los pesca.
Ya veo por qué te dejó Tara.
Yo estoy por hacerlo.
Miente, no hay ninguna Tara.
Denny y yo somos amantes.
Soy heterosexual y pesco salmones como tal.
Me temo que no los pescará por mucho tiempo más.
El salmón del Pacífico se está extinguiendo.
- ¿De qué hablas? - El piojo de mar lo está matando.
Las pruebas apuntan a las piscifactorías.
- ¿Piscifactorías? - Los peces de criadero
tienen piojos que se adhieren
a las crías salvajes que migran fuera del criadero.
Y los están exterminando.
Estoy acá porque mañana voy al juzgado de Port McNeill
para intentar prohibir la instalación de otra piscifactoría.
Me encantaría presentarme con Denny Crane a mi lado.
¿Eres un abogado ambientalista?
¿Tiene algo de malo?
Lo que hacen está mal.
Ayer era un árbol.
Hoy es un salmón.
Mañana será: "No busquemos petróleo en Alaska
porque es muy bonita".
Te diré algo.
Vine a disfrutar de la naturaleza. No me hables del medio ambiente.
Todo lo que dijo es real. Nada está guionado.
Sara, debo decirte que yo también sentí una conexión.
Tal vez lo que sientes no sea tanto una fijación
como dos hijos de Dios deseosos de unirse.
- Sácate el alzacuello. - ¿Perdón?
Quiero verte como hombre, no como pastor.
Por favor, sácatelo.
Dámelo.
¿Viniste a hacerme el amor?
Sí.
Primero tenemos que acordar
una cifra por la cual no puedan acusarme de conflicto de intereses.
Trescientos noventa.
Puedo convencerlo.
¿Podemos hacer el amor acá?
No quiero ir a ningún lado. Quiero hacerlo acá.
Es la voluntad de Dios.
¿Puedo mirar?
Qué pervertido, pastor.
¿Qué significa esto?
Significa que estás vendiendo a tu cliente por sexo.
Es la voluntad de Dios.
Estoy atónito.
Esto sigue así:
le dirás a tu cliente que recibirá 100 000 dólares.
Lo tomará porque es más de lo que merece
y de lo que sacaría si va a juicio.
Los denunciaré a los dos.
¿Ante quién? ¿Tu iglesia o la mía?
Cien mil.
Piénsalo. Pídele ayuda a Dios.
Puedes irte.
Por Dios.
Este libro, Una mancha en el mar, trata sobre el piojo de mar.
Interesante.
Lo que se puede hacer es poco.
¿Dijiste "Spock"?
Pero, si no se hace algo, puede extinguir al salmón.
Tienen que hacer algo.
¿No te importa?
¿Qué es lo peor que puede pasar?
¿Que se extinga en 20 años?
Tengo 72.
Yo me extinguiré en 10. ¿Qué me importa?
Sería gracioso si no hubiera tanta gente que piensa lo mismo.
¿Falta mucho para que forjemos vínculos masculinos?
No vine a Canadá a chocar pitos contigo.
¿Qué es lo que más te asusta, Denny?
Ya te lo dije.
Tengo la vaca loca
y el pene solo me funciona con un fármaco.
Sí. Aparte de eso.
¿Morir?
Ya morí muchas veces.
¿Podemos hablar de algo que no sea sexo?
¿Y tú? ¿Qué te asusta a ti?
Estar solo, supongo.
No me malinterpretes. Amo la soledad.
Más que nada cuando estoy en una relación.
Se sentirá raro no tener a Tara en la cama.
Tengo una sensación desde siempre.
Nunca se lo conté nadie, pero estoy convencido
de que en una vida pasada me asesinaron mientras dormía.
Estás chiflado.
Estoy tratando de abrirme.
¿Me podrías dar una mano?
Sé lo que pretendes.
Y no me acostaré contigo.
Apaga la luz.
No te daré mi mano.
No te ofendas, pero…
ahuyenta las pesadillas.
Entendido.
¿Denny?
Me alegra que hayamos venido.
A mí también.
- ¿Qué haces en mi cama? - ¡No sé!
¿Cómo que no sabes?
Me asusté.
Me pareció oír un oso afuera.
Y no pude volver a dormirme.
Resulta que los sonidos de cerdo me relajan bastante.
Además, tus ronquidos son muy rítmicos.
Nada más…
me acosté para relajarme.
Lo siento.
- Dormimos juntos. - No diré nada.
Lo prometo.
¿Cien mil dólares?
- ¿Y listo? - Sí.
¿Puedo preguntar por qué?
En pocas palabras, el pastor Diddum
me convenció de que quedar mejor parado financieramente
no vale la pena si es a expensas de mi dignidad.
La verdad, Denise, es que puedo mantenerme solo.
Y llegaré al PGA Tour.
Pasar un poco de hambre tal vez sea exactamente lo que necesito.
Si heredo el éxito, nunca podré ganármelo.
Así que esto es lo que decidí.
De acuerdo.
Me parece admirable.
Pastor Diddum, admito que dudé de tu integridad. Lo siento.
Acepto tus disculpas.
Bueno, una vez firmados los documentos, te extenderé un cheque.
Supongo que terminamos.
¿Qué hicieron?
Presentamos sólidos argumentos económicos
por los que no debían arriesgarse a ir a juicio.
Y sumamos una convincente apelación a los principios de la contraparte.
Al final, los convencimos.
¿Qué hicieron?
¡Denny!
¡Deberías recoger más rápido el anzuelo!
Cállate.
Muérdelo.
Está delante de tu boca.
¡Cómetelo, maldito cabrón!
Este vino rápido.
Ya deben saber que no me los como.
Llevo unos quince ya.
No es que esté contando. Denny tampoco.
- ¿Una foto? - ¿Por qué no?
No podría estar más cerca de tu boca.
¡Es una trucha arcoíris! ¡Pescaste una trucha arcoíris!
Son cada vez más hermosos.
- No la aprietes demasiado. - ¡Maldito cabrón!
Dios, qué fuertes que son.
Son unas criaturas sumamente hermosas.
¡Atrapé uno!
Catherine, tienes que oponer alguna defensa.
Mírame, querida. Soy vieja.
Más que tú, incluso.
No pasaré mis últimos tiempos inventando excusas.
No sé qué idea tendrás de la prisión,
pero no podrás pasarte el día
tejiendo mantas por unos meses y después venderlas.
Te acusan de homicidio.
Iba a volver a matar.
La policía no iba a hacer nada.
Me miraba como diciendo que me mataría si lo traicionaba.
No quise esperar a que pasara eso.
Intenté que esa ratita encontrara a Dios.
Bueno, ahora se lo puede encontrar en persona, cara a cara.
¿Ya puedo pescar?
No, sigues castigado. Quédate ahí.
Como tú mismo dijiste, Denny,
estos peces son majestuosos, incluso sagrados.
Y le disparaste a uno.
- A veces me pongo competitivo. - ¿En serio?
Molestaste al guía.
Te diré algo, Denny.
Ahora veo el impulso espiritual que puede darte la naturaleza.
De verdad lo veo.
Te diré algo más.
En el día a día, somos abogados, buenos abogados.
- ¿Y el punto es…? - El punto es
que respecto a esto, a estos salmones,
hay una audiencia en Port McNeill.
Tenemos que ser abogados.
El primer obstáculo logístico son las togas.
Los abogados canadienses usan togas negras.
Alguien nos las prestará.
Si no, pasaremos por una tienda de disfraces.
- ¿Qué más? - A los jueces se les dice "milord".
No "su señoría", "milord". Como en Inglaterra.
¿A qué hora es la audiencia?
Según el expediente, a las 11. ¿Están muy lejos?
A 20 minutos.
Habrá empezado cuando lleguen. Buena suerte.
Y, Alan…
te extraño.
Caso número 932612.
La Mancomunidad de Massachusetts contra Catherine Piper
por el cargo de homicidio en primer grado.
Shirley Schmidt por la defensa, su señoría.
Renuncia a la lectura y se declara inocente.
También quiero introducir la comparecencia de Alan Shore.
La cuestión de la fianza.
Mi clienta no tiene antecedentes penales, lo cual se remonta al siglo XIX.
Tiene lazos comunitarios sólidos.
No hay riesgo de fuga…
La libertad bajo palabra ante un homicidio…
No suele corresponder,
pero mi clienta puede necesitar atención médica
por su edad muy avanzada
y el acto criminal en cuestión
constituye un caso aislado de defensa propia.
- Disculpe, ¿alegan defensa propia? - Así es.
La defensa aceptará el hecho
de que ella causó el cese de la vida de Bernard Ferrion.
Aceptaremos la causa de la muerte.
Solo nos pronunciaremos sobre su justificación ante este tribunal.
Por lo tanto, solicitamos un juicio expeditivo
en vista de, una vez más, la avanzada edad de mi clienta.
¿Señora Murrow?
No nos oponemos a un juicio expeditivo.
La fianza se fija en 300 000.
Los convocaré para fijar la fecha.
Queda anotada la defensa afirmativa de defensa propia.
Señora Piper, ¿quiere dirigirse al tribunal?
No.
¿Es posible solicitar el jurado que tuvo Robert Blake?
No hay pruebas científicas de que el piojo de mar cause la muerte del salmón.
Eso es ridículo.
El piojo de mar extinguió al salmón en Noruega y en Escocia.
Solo decimos que esperemos a investigar…
- ¿Cuánto más podemos esperar? - Es una venganza contra la piscicultura.
No tenemos nada contra la piscicultura siempre y cuando no afecte
el medio ambiente y no albergue millones de piojos de mar.
Se demostró que los sistemas herméticos funcionan.
Bien, ya oí sus argumentos.
Tengo sus informes.
Revisaré el asunto y los datos científicos.
Saludos, Canadá. Denny Crane.
Buen día, milord.
Me llamo Alan Shore y el señor Crane
y yo somos abogados de Massachusetts.
Pedimos permiso para pronunciarnos como amigos del tribunal.
Señor Shore, en Canadá no usamos peluca.
Ni botas de pescador.
Milord, acabamos de pasar los dos últimos días en sus ríos,
en su campiña.
Es la naturaleza más espectacular que vi en la vida.
¡Y los peces! Alcanza con ellos para creer en un poder superior.
¿A cuántas de las creaciones del poder superior torturaron?
A quince. Denny no pescó ninguno.
Entiendo lo que insinúa, juez,
y reconozco la hipocresía de los pescadores
que ruegan por la protección de la especie nada más que para seguir arrastrándolos
a la orilla a perpetuidad.
Pero perturbar a un pez
y hacer que se extinga son dos cosas muy distintas.
Y cuando hablamos del salmón del Pacífico…
La especie se remonta a la última glaciación.
Nace en un río, migra más de 3000 kilómetros por el mar
y regresa al lugar donde nació para desovar
superando de milagro enormes adversidades
y trayendo de su viaje nutrientes que sustentan al águila calva,
al oso pardo, al lobo y al mismísimo bosque húmedo.
Todo un ecosistema costero depende de ellos.
Si la araña Charlotte estuviera viva,
escribiría con su telaraña: "Qué gran pez".
Sí, bueno, discúlpeme, pero encuentro insultante
que un estadounidense me sermonee sobre el ambiente.
Cuidado. Somos una superpotencia. No nos haga sumarlo al Eje del Mal.
Al ser de Estados Unidos, tengo experiencia en el tema.
- ¿Ah, sí? - Sí.
Recuerden, somos el país
que prácticamente borró al oso pardo del mapa.
Eliminamos a la trucha ártica.
No verán ni una pantera de Florida en Florida.
Queremos que el salmón de criadero cuente como salvaje para inflar su número
y poder sacarlo de la lista de especies en peligro de extinción.
En los últimos 30 años se extinguieron casi cien especies de aves y animales
y nuestra política oficial sigue siendo: "No es una prioridad".
Sé que los intereses económicos se imponen ante el medio ambiente.
Y, sinceramente, si habláramos del búho chillón de las Islas Vírgenes
o la rata canguro de Fresno, no me importaría.
Pero hablamos del salmón del Pacífico.
El piojo de mar lo está matando.
Y cuando se haya extinguido, juez, por Dios, nunca volverá.
Ah, sí.
Conscientes de que en el extranjero la gente espera un gran espectáculo
cuando llegan los yanquis,
los dejaremos con dos palabritas memorables.
Denny Crane.
¿La semana que viene?
Suponiendo que pase el peritaje psiquiátrico
y pueda afrontar el juicio.
¿Solo una semana para un juicio por homicidio?
No hay hechos que discutir. Todo se reduce a la justificación.
No podemos dejar que se alargue.
Si se alarga, nuestra reputación…
Shirley, no podemos comprometer su defensa
barriendo el caso bajo la alfombra.
La convencimos de confesar, por Dios.
¿Ahora te preocupa comprometerla?
Confesar era lo mejor para ella.
Claro. Lo olvidé.
No estamos tan mal como olemos.
Shirley nos miró raro.
¿Sabrá que dormimos juntos?
Puede ser.
Aún se te nota en el rostro.
Qué viaje.
Maté mi primera trucha arcoíris.
Gracias, Denny.
Hiciste que me olvidara de Tara.
Me llevaste a una tierra nueva. Sobre todo, me llevaste a un lugar nuevo.
¿De qué hablas?
Causaste que un hombre de ciudad cínico y materialista
se apasionara por un pez.
Creo que le gustamos a Canadá.
No tuvieron opción.
Creo que hacemos un muy buen equipo.
Sin duda.
Viajar nos sienta bien.
Efectivamente.
En el próximo episodio:
¿Qué opinas del control de armas?
Es de comunistas.
¿Y limitar el uso de armas de asalto?
- ¿Estás bien? - Tara renunció.
- ¿Dejó el bufete? - Me dejó a mí.
¿Al limitar el uso de armas de asalto,
el ejército y la policía perderían sus armas?
Y los dominós. Hay una teoría.
Alan, ¿estás en condiciones de llevar este caso sin distracciones?
- Sí. - Nosotros, el jurado,
declaramos a la acusada…
¿Tanto es que no se acuerda?
Subtítulos: Pablo Waldman
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