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Previamente…
Saque el conejo de su galera.
Ese es el secreto de los juicios y de la vida.
- ¿Los conejos? - Sí.
- Christine Pauley… - Una ex que quiso matarme.
- ¿Intentó matarte? - Sí.
- ¿Y ahora quiere salir? - Sí.
- Alan - Te está acosando.
Intentó matarte,
estuvo internada, salió y te está acosando.
La libertad es un privilegio, no un derecho.
- ¿Un privilegio? - Sí, revocable,
sobre todo si se intenta atropellar a alguien con un auto.
Recuperé mi trabajo. Es una noticia fantástica.
- ¿Verdad que sí, Alan? - Sí.
¿Por qué no me ayudas?
Sally, mi juicio también empieza mañana.
- Es uno bastante importante. - Pero este es mi primer juicio.
Ya fuiste a tribunales. Sé que te irá bien.
A presentar peticiones. Ahora es con un jurado.
Creo que no estoy lista.
Sally, mírame.
- ¿Confías en mí? - Sí.
Como confías en mí, ¿vas a creer lo que te voy a decir?
- Sí. - Es eso mismo.
- ¿Qué cosa? - Los juicios.
Hacer que el jurado confíe en ti para que crean lo que les dices.
- ¿En serio? - Sinceridad, Sally.
Cuando aprendas a fingir eso, nada te detendrá.
Denny, tenemos…
- ¿Qué haces? - Algo de mantenimiento, Paul.
Te vendría bien. Pareces una pasa.
La reunión de Kaneb es dentro de 15 minutos.
- Genial. ¿Me importa? - Es el proyecto de construcción
en el que todo el bufete
lleva 18 meses trabajando.
Te importa porque a Byron Kaneb le importa, y espera que estés presente.
¡Maldición! ¿Qué hiciste?
Se rompió la aguja.
Descuide. Se la quitaré.
No me toques.
Aún tiene media aguja en la frente.
- Se la quitaré. - No me tocarás.
Que venga el doctor Michaels.
Esto me pasa
por dejar que sus hijos practiquen conmigo.
- Si pudiera quitar la aguja… - No me toques.
Denny, tienes una aguja en la cabeza.
- Deja que te la quite. - ¡Que venga el doctor Michaels!
No necesito un segundo abogado.
- El acoso sexual es mi especialidad. - La mía también.
Sin duda. Mientras tu experiencia es de primera mano, la mía…
tiene tendencia a ser una ilusión.
Sin mencionar que exudas.
- "Exudo". - Sí.
Algo que, subliminalmente, apoya la misoginia.
Me necesitas.
Lori, por mucho que te quiera conmigo,
que incluso te desee, no te necesito.
Con eso que acabas de decir, exudaste.
- ¿Cuándo podré cavar mi hoyo? - Ya casi lo logramos, Byron.
No me digas que ya casi lo logramos, Paul.
Hace seis meses que casi lo logramos. ¿Cuándo llegaremos por fin?
El ayuntamiento aceptó la salvedad para el campo de golf.
Esperamos respuesta del centro comercial,
la Comisión de Reurbanización.
Según mi fuente, ganaremos.
- ¿Y la EPA? - La salamandra de manchas azules
pasó de en peligro de extinción a amenazada la semana pasada.
Parece que se podrá hacer el puerto marino, pero…
¿Pero qué?
Parece que hay un río donde algunos salmones desovan.
Evidentemente, un abogado ambientalista está armando un escándalo.
Cuando dices "escándalo"…
Tiene una orden de alejamiento temporal
¿Un pez? ¿Mi ciudad está a la merced de un pez?
Hoy nos reuniremos con el abogado. Haremos que desaparezca.
¿Piensas contribuir o solo te enviaron para limpiar el fango?
Alan.
Hola. Soy Christine Pauley.
- Escuché mucho sobre ti. - ¿Cómo estás?
Bien, gracias.
Nos esperan en el tribunal.
Lo sé. Represento a la otra parte.
- ¿Qué dijiste? - ¿Qué espera que haga?
Espero que la descalifique. Esto equivale a acoso.
Hizo que le asignaran el caso porque yo estoy en él.
Además, como oficial de la corte,
me pregunto si ella es capaz para llevar un caso.
Salió de un psiquiátrico la semana pasada.
Váyase por conflicto de intereses…
No puedo irme.
Solo yo conozco el caso. La señorita Colson solo…
Señorita Pauley, ¿qué pasa?
¿Justo elige empezar con un caso
contra un exnovio al que intentó matar?
Su señoría, yo no lo elegí.
- Me lo dieron. - Por favor…
Como solía salir con él, pensaron que podría resaltar
algunas de sus excentricidades procesales, lo cual hice.
Tengo mucha experiencia en materia de acoso sexual,
y los socios quieren que sea la abogada principal.
- Acepté. - Empezaremos a las 11:00 a.m.
- Su señoría… - Señor Shore,
puede retirarse por conflicto de intereses.
No hay motivo legal para descalificar a la señorita Pauley.
- ¿Puedo hablar contigo a solas, Alan? - No, no puedes, Christine.
Si te quedarás, manéjate
a distancia y oficialmente.
¿Es una coincidencia
que tu primer…?
Una coincidencia ilógica.
No tienes derecho a intentar…
Los socios no te conocen.
- No te alegras por mí. - No me alegro.
Claramente.
Bueno, eso fue perfectamente normal.
El fiscal ofrece una suspensión de tres meses. Deberíamos aceptar.
- ¿Irá a mis antecedentes? - Bueno, sí, pero…
- Entonces, no. No lo hice. - Ramone…
No la robé.
Tengo principios y no fingiré que sí.
- Tienen un testigo ocular. - Mire.
Quizá parezco un caso de caridad designado por la corte, pero soy honesto.
No robo. Y no aceptaré declararme culpable.
Señor Seymore. Hola, soy Sally Heep.
- Llevo los litigios del bufete. - Lo sé.
- ¿Está hoy en el juzgado o…? - No. Pero usted sí.
Vine a observar su trabajo, señorita Heep.
Buena suerte.
Denny, el abogado de la orden de alejamiento temporal…
del proyecto de construcción de Kaneb.
Págale, Paul.
Dale una botella de wiski y dinero para que compre más anuncios públicos.
Dice ser tu hijo.
Es verdad. Ahora eres abogado.
Hola, papá.
- Tienes una aguja clavada. - Un pequeño accidente. No es nada.
Hijo.
Papá.
Eres un abogado. ¿Así saludas a la gente?
Soy Donny Crane.
- Soy Denny Crane. - Soy Donny Crane.
- Soy Denny Crane. - Soy Donny Crane.
- Soy Denny Crane. - Soy Donny Crane.
- Soy Denny Crane. - Soy Donny Crane.
- Soy Denny Crane. - Soy Donny Crane.
Tuve una aventura de una noche con su madre.
Pagué su educación y demás.
Hice todo lo que pude para ser un buen padre.
¿Cuándo lo viste por última vez?
No lo sé.
Tendría 12 años.
Le ofrecimos varios acuerdos decentes.
¿Y?
Se la pasa diciendo su nombre.
Yo hablaré con él.
¿Cómo está mi hijo?
No es necesario que te molesten con esto, papá.
¿De qué se trata todo esto? ¿De salvar unos peces?
Bueno, verás,
tus abogados, que son claramente muy talentosos, convencieron a un juez
de no diferenciar salmón de criadero y de salmón silvestre.
El presidente de los Estados Unidos propuso eliminar esa diferenciación.
Sí, lo sé. Probablemente por eso el juez aprobó su petición.
Papá, el salmón silvestre es una especie en peligro de extinción.
El Gobierno cree que, si eliminan a distinción
entre criados y silvestres, y los cuentan como uno solo,
habría más, y dejaría de ser una especie protegida.
Así, pueden quitar
las protecciones ambientales actuales que los protegen.
Por supuesto, eso les permite construir más centros comerciales.
Bueno, hijo, mira el panorama general.
Si construir este centro comercial puede salvar a una especie
de estar en peligro de extinción, entonces, que lo hagan.
Era la vicepresidenta a cargo de inversiones alternativas.
Cuando tuvieron la aventura, el señor Ralston…
Era, y aún sigue siendo, el presidente de la empresa.
¿Cuánto duró ese romance, señorita Moore?
Unos nueve meses, hasta que yo lo terminé.
- ¿Por qué? - Porque era una mujer casada
y quería arreglar las cosas con mi marido.
Entiendo.
¿Y cómo se tomó la ruptura el señor Ralston?
Al principio, bien,
pero, luego, no dejaba de intentar volver conmigo.
Organizaba almuerzos, reuniones, supuestamente de negocios,
solo por intereses románticos.
Empezó a llamarme después de hora.
A veces, me enviaba flores.
En un punto, empeoró tanto que tuve que irme.
¿A otra empresa de corretaje?
En un puesto menor, por menos dinero.
Parecía haber un estigma sobre mi partida.
No lo sé. Quizá la gente pensó que me habían despedido en secreto. No sé.
Lo que sí sé es que me vi obligada a dejar mi trabajo
por sus implacables y desagradables insinuaciones sexuales.
Gracias, señorita Moore.
Parece una demente.
¿Señorita Pauley?
Antes de su aventura con mi cliente ¿él aceptó sus insinuaciones sexuales?
Bueno, al principio, no. Yo era una mujer casada.
En algún momento, ¿las aceptó?
- Sí. - ¿Y luego comenzó un romance?
- Sí. - Supongo que la estrategia era
que si a la primera no lo logró, debía seguir intentado.
- Una estrategia que usted ratificó. - Bueno, yo…
La perseverancia tenaz se recompensó la primera vez,
a él le habrá parecido natural volver a usar esa estrategia.
Tal vez le di señales confusas
la primera vez, pero esta vez no lo hice.
Cuando se fue, ¿les dijo a sus posibles empleadores la razón?
- No, yo… - ¿Por qué no?
Supongo que temía que creara un perfil desfavorecedor.
- Una mujer casada que tuvo un romance. - Entiendo.
Este estigma al que se refiere
de que la gente se pregunta si la habían despedido o no.
Ese estigma lo causó, al menos en parte, su vergüenza
por su propio comportamiento: una mujer casada que tuvo un romance.
- Supongo que sí, pero… - Gracias, señorita Moore.
Estaba buscando cambio en mi bolso para darles unas monedas a los indigentes.
Entonces, lo vi venir.
- ¿A quién? - A él.
- El acusado culpable que está ahí. - Protesto.
El jurado ignorará la referencia a la culpabilidad del acusado.
¿Qué pasó luego?
Metió la mano en mi bolso, tomó mi cartera y empezó a revisarla.
- ¿Qué hizo usted? - Me quedé paralizada.
Estaba impactada.
Empezó a huir mientras la revisaba.
Luego, se dio la vuelta y volvió.
- ¿Qué pasó entonces? - Corrí.
Empezó a perseguirme.
Si unas personas no lo derribaban, no sé qué me habría hecho.
Señora White, ¿está absolutamente segura de que fue el acusado?
Puedo mostrarle las fotos.
¿Qué fotos?
Tengo uno de esos teléfonos con cámara.
Le tomé una foto.
- ¿Y la tiene? - Mire.
Se ve que tiene la cartera.
Dejó que mostrara las fotos sin siquiera protestar.
Pensé que la acusación tampoco lo sabía,
así que no podía alegar sorpresa injusta.
Habría ganado tiempo de preparar un contrainterrogatorio
para investigar si las fotos son auténticas.
En cambio, se quedó sentada en silencio.
La víctima lo identificó…
Identificación positiva y fotos.
¿Cómo planeas proceder ahora, Sally?
Mi cliente quiere declarar.
¿Para decir qué?
Que es inocente.
- ¡Es un pez, por el amor de Dios! - No es solo un pez.
Es un salmón, que el gobierno quiere exterminar.
A mí también me gusta pescar.
Atrapar y soltar, todo el asunto.
Los saco del labio y los suelto porque soy humano.
Se burla de mí. Se burla de mí, papá.
- Eres un Crane. Acostúmbrate. - Iremos a juicio.
Me encantan los juicios. ¡Soy Donny Crane!
Mira, Donny, pareces un buen chico.
No me cabe duda de que eres un gran abogado,
pero no eres él.
Eres como un hijo para él, ¿no?
¿Te abraza mucho?
Mira, si esto es para vengarte de tu padre…
No es ninguna venganza.
Si quieren ir a juicio…
Vete, Brad.
¿Es una venganza?
¿No estuve para ti?
¿Si no estuviste para mí?
Papá, hace 15 años que no te veo.
Tal vez no tuve para darte el tiempo que tienen la mayoría de los padres.
Pensé que te estaba dando algo mucho más importante.
Dinero.
Me diste algo más importante que eso, papá.
Me diste el legado Crane.
Y yo planeo estar a la altura.
Así que…
Los veré a ti y a tu equipo en el tribunal.
Soy Donny Crane.
Al principio, la vi, pero no la vi, si es que eso tiene sentido.
Tardé unos segundos en darme cuenta.
- ¿Qué le tomó unos segundos? - Mi cartera.
La había perdido dos días antes, y luego la vi en su bolso.
- ¿Su billetera? - Sí.
Es de un color naranja raro. No puede haber dos .
La había perdido en Washington, donde estábamos. Me la tenía que haber robado.
- Esa mujer me robó la cartera. - Así que…
Así que me acerqué y se la quité.
Autoayuda.
- ¿Le quitó su propia cartera? - Sí.
Me fui corriendo porque, la verdad, la mujer lucía un poco agresiva.
¿Qué pasó después?
Empecé a revisarla para asegurarme de que era mía.
Mientras revisaba el interior, lo vi: "¡Dios mío, no es mi cartera!".
Lucía igual a la mía, pero no lo era.
La verdad es que después descubrí que la había dejado en mi auto.
Todo fue un gran error.
Entonces, empecé a correr para devolvérsela, y ella salió corriendo.
Empecé a perseguirla, a gritar:
"¡Señora, espere! ¡Se la devolveré!".
Luego, me derribaron, y aquí estoy.
Es su testigo.
Entonces la cartera que le quitó a la señorita White de su bolso,
la cartera con la que huyó, ¿pensó que era la suya?
Sí, señora.
- ¿Porque lucía igual que la suya? - Sí, señora.
Es esta de aquí.
Rompimos porque ella estaba decidida
a arreglar las cosas con su familia.
No porque las cosas hubieran terminado emocionalmente.
- ¿Ella le dijo eso? - Sí.
Supongo que sentí que…
cuando dos personas se aman,
se superan los obstáculos.
Mi supuesto acoso no fue
por insinuaciones sexuales,
sino para que ella fuera sincera con sus sentimientos.
¿Quería demostrarle que ella quería tener sexo con usted?
No lo haga sonar trivial.
Le aseguro, señor, que me lo tomo muy en serio.
Dice que está bien acosar a las mujeres en el trabajo
si usted las ama.
Creía, y sigo creyendo, que ella estaba enamorada de mí.
Ya veo.
Y no era capaz de decidir por sí misma.
- Protesto. - Quizá no tenía la capacidad mental
- para ser feliz sin usted. - ¡Protesto!
¿Por qué algunos se niegan a aceptar que se acabó?
¡Protesto!
Me disculpo sinceramente.
Pensé que lo estabas haciendo personal.
Me desubiqué.
Lo siento.
Está bien.
- ¿Estás bien? - Sí.
Es ridículo pasar por el estrés de un juicio
una semana después de salir del manicomio, contra ti.
¿Por qué haces esto?
Siempre era seguro en el trabajo, ¿sabes?
Era un pequeño capullo.
- ¿Puedes continuar? - Sí.
Fue solo un pequeño…
De nuevo, me disculpo por el arrebato.
Haz lo que puedas para mantenerlo personal.
¿Perdón?
Nos está pateando el trasero, Alan.
Es la primera grieta que veo en su armadura.
No voy a explotarla.
Si no priorizarás el interés de tu cliente
al de Christine, apártate.
Déjaselo a la segunda.
¿Ahora debemos ir a juicio?
No, confiamos en que podremos manejar esto.
Contraté a uno de los bufetes más importantes,
uno de los más caros, ¿y me neutraliza
el tipo de los salmones, que resulta ser su hijo?
Déjame decirte algo, Byron.
Brad Chase es uno de nuestros mejores litigantes.
Él se encargará de esto.
Su señoría, nos reunimos con la Agencia de Protección Ambiental.
- Ya aprobaron esto. - Con todo respeto…
la administración aplasta a la EPA todo el tiempo.
Si alguien propone algo hoy en día, siempre hay alguien
en algún lugar que grita: "Vaya, el medio ambiente".
Hay una palabra, su señoría, una palabra simple
que describe a lo que apunta mi cliente.
Por favor, que no sea "progreso".
¿Qué tal "gente"?
- ¿"Gente"? - Sí.
Intentamos invertir en el futuro de la gente.
Crear empleos en tiempos de desempleo.
Se trata de más de mil empleos.
De beneficiar a los más pobres.
Gente que quiere proveer educación a sus hijos,
y seguro médico y alimento a su familia.
Son necesidades humanas básicas.
Este hombre quiere poner todo eso en espera porque molesta a un pez.
¿Señor Crane?
Bueno, primero, todo esto tiene que ver con el asunto del salmón de criadero.
El Gobierno quiere contar a los salmones de criadero como silvestres.
Para que el salmón deje de estar en peligro de extinción.
- Lo entiendo. ¿Y qué? - ¿"Y qué"?
La gente: empleos, seguros, libros escolares, comida.
La gente.
El salmón de criadero es terrible para la gente.
Es cancerígeno.
Ni siquiera parecen salmones de verdad.
Incluso les dan algo para que su carne se vuelva roja.
- Si no, son blancos y pálidos… - La gente,
empleos, los Estados Unidos primero.
Hay un rumor. No tengo evidencias,
pero se dice que al ganado que deben matar por la enfermedad de las vacas locas
lo muelen y, luego, alimentan con esa carne al salmón de criadero.
Protesto, su señoría, no hay nada presentado
que sustente eso ni remotamente.
Abogado, el río en cuestión solo tiene que ver
con el silvestre. ¿Dejará de hablar del de criadero?
Se trata de quitar las protecciones ambientales de ese río.
Están inflando el conteo de salmones con los de criadero
para quitar esas protecciones.
La gente, empleos, la cadena alimenticia.
Sí, la gente y el empleo.
El salmón silvestre es una industria multimillonaria solo en este país.
Si destruimos la población de silvestres, que es lo que estamos haciendo,
desaparecerá una industria multimillonaria.
La gente, empleos, libros escolares.
Y deberemos volver a comer carne.
La gente, cáncer.
Consumiermos comida de granja.
La comida sintética no es algo malo.
Vivimos en un país sintético, por el amor de Dios.
Con eso, no tengo más que añadir.
Soy Donny Crane.
Debiste ver la cara de Seymore.
Creo que me despedirán.
- No te despedirán. - ¿Qué voy a hacer?
¿Qué puedo decir en mi alegato? No tengo nada para decir.
Un conejo.
¿Perdón?
Saca un conejo de debajo del vestido.
¿Sabes qué hace Gerry Spence en estas situaciones desesperadas?
Le cuenta una historia al jurado.
- ¿Una historia? - Cualquiera, mientras sea interesante.
Entretiene al jurado. Los tiene aquí.
En ese momento, cuando los tiene justo aquí,
conecta la historia con su caso.
A veces, apenas la conecta, otras, de manera ridícula.
Luego le pide al jurado que no condenen
a su cliente y, no sé por qué, pero suelen hacerlo.
- Una buena historia puede ser tu conejo. - Alan.
Lo siento, Sally. Esto es un poco importante.
Necesito tu número.
Tienes mi número, Christine. No lo cambié.
Alan, todas las demandas se reducen a un número.
- ¿Cuál es tu número? - Es 750 000.
Y yo soy la loca… ofrezco 250.
- Muy bajo. - Es justo.
Tiene otro empleo.
- Con menos paga. - El valor actual es de 200.
Rechazo esa oferta, Christine.
No sé si pueda hacer el alegato.
Creo que sí, pero no lo sé…
El máximo de mi cliente es de 250.
Por favor.
Esa cifra no bastará, Christine.
Es un hombre con antecedentes por robo y hurto,
pero, esta vez, robó la cartera por error.
Claro…
Un día, estaba en mi cocina, creo que tenía 15 años,
y entró Fred, mi gran labrador color chocolate.
En la boca, tenía un conejo muerto.
La mascota del vecino.
Pensé que ese era el fin para Fred.
Si descubrían que había matado a su adorada mascota,
llegaría la perrera y…
Entonces, tomé el conejo,
lo lavé en el fregadero, saqué el secador de pelo
y lo dejé blanco y esponjoso.
Me escabullí al patio de mi vecino
y lo metí en la jaula. Esperaba
que creyeran que había muerto naturalmente.
Esa noche, mis padres fueron a mi cuarto.
Me dijeron que el conejo del vecino había muerto hacía tres días.
Lo habían enterrado en el bosque, y un loco lo había desenterrado,
lavado y vuelto a meter en la jaula.
Recuerdo que pensé
que la verdad no solo es más extraña que la ficción,
sino que, a menudo, es menos creíble.
Eso es lo que tenemos aquí, damas y caballeros.
La versión lógica, supongo, es que mi cliente robó esa cartera.
La versión menos creíble, pero probablemente cierta,
es que la confundió con la suya.
Nadie, ni uno de nosotros,
puede estar seguro de que no pasó exactamente como dijo Ramone Valasquez.
Eso se llama duda razonable.
A la gente le gusta mucho mirar su café aquí.
- ¿Lista? - Sí.
¿Te gusta ser abogado, Alan?
- De hecho, sí. ¿Y a ti? - Sí.
Salvo los días que el trabajo es feo.
Cuando tienes que ir contra tus instintos de ser amable o compasivo.
Es importante que no dé bien el alegato final.
Algunas personas no pueden dar un cierre.
Aman a una persona tan desesperadamente
que pierden de vista la razón
y empiezan a actuar irracionalmente, quizá hasta pierden el control.
Es posible que Daniel Ralston no controlara su comportamiento.
Quizá de verdad no podía dejar de perseguir a Wendy Moore.
Tal vez debía seguir llamando, programar esos almuerzos
acosarla, por así decirlo.
Estaba enamorado.
La gente enamorada pierde el control.
Lo que importa es el estado mental de ella.
No el del señor Ralston, sino el de Wendy.
¿Estaba razonablemente molesta por esa persecución implacable?
Es una mujer casada que tiene una familia
e intenta salvar su matrimonio, pero su jefe no deja de llamarla,
de aparecer, de buscarla, de hacerle propuestas.
Que una vez amara a ese hombre solo lo hace peor, más difícil.
¿Qué otra opción tenía más que irse?
Tal vez él planeaba eso. Sabía que no podía despedirla.
Tal vez ese era su juego psicológico.
Entonces, lo único que ella podía hacer al final
era subir a su auto…
y marcharse.
Él generó un ambiente de trabajo hostil
con repetidas insinuaciones sexuales no deseadas, damas y caballeros.
Eso es un típico acoso sexual por presunción razonable.
El amor surge en el trabajo todo el tiempo.
De hecho, es donde comienzan la mayoría de los romances,
la mayoría de las relaciones.
Sucede.
También las rupturas.
Como mujer, me ofende la arremetida de estas demandas.
Por neutral que sea el lenguaje, la ley de acoso sexual tiene prejuicio de género.
Existe para proteger a las mujeres.
Alimenta la percepción de que las mujeres somos más débiles.
Se remonta al derecho consuetudinario,
donde no teníamos derecho a firmar contratos
porque carecíamos de la capacidad mental.
La ley de acoso actual está diseñada para protegernos
de los avances sexuales en el trabajo porque no podemos soportarlo.
Yo puedo soportarlo. ¿Usted? ¿Y usted?
¿Debemos erradicar del trabajo
toda expresión sexual para que sea seguro para nosotras?
Estas leyes nos tratan como si tuviéramos discapacidades psicológicas o emocionales,
y yo ya estoy harta.
¿Algunos casos son legítimos? Por supuesto.
En este caso, esta mujer es adulta.
Inició una relación adulta y consensuada con su jefe.
Terminó, tal vez de manera accidentada.
Él está herido, sigue enamorado, y ella lo demanda.
No la despidieron.
Es una vicepresidenta con educación universitaria de una firma de corretaje.
Tiene 34 años.
Es una profesional.
Hoy vino a decirles que no puede defenderse.
Quiere aprovecharse de una ley
que declara a la mujer como el sexo débil.
Para mí eso no es cierto.
Yo no me habría subido a mi auto y marchado.
Lo habría atropellado.
Tratemos a estas personas, a ambos…
como si fueran adultos.
Investigué rápidamente, y los salmones silvestres,
especialmente los del Atlántico, están en peligro de extinción.
Corren peligro de extinción.
Las protecciones ambientales de ese río deben mantenerse.
No corren peligro si cuenta a los de criadero.
No estoy contando el salmón de criadero.
La idea de contarlo es absurda.
Ese río permanecerá protegido.
Su salvedad queda oficialmente anulada.
Entra en efecto una orden de restricción permanente.
Te dije que hablas muy rápido. Demasiado rápido.
"Los Estados Unidos primero. Un país sintético".
- ¿Qué te pasa? - Ganó el mejor hombre.
¿Sabes qué, papá?
Nunca había ganado un juicio importante.
Este fue…
Desde hace unos diez años, finjo ser tú.
En la universidad, en la facultad de derecho…
Siempre sentía que, cada vez que entraba en un tribunal…
te canalizaba a ti o algo así.
Esta fue la primera vez que lo sentí.
- Fui Donny Crane. - Sí, lo fuiste.
Sí que lo fuiste.
Sobre Moore contra Ralston en la cuestión de responsabilidad
fallamos a favor de la demandante.
Ordenamos al acusado que pague daños
por el valor de 125 000 dólares.
Maldita sea.
Damas y caballeros del jurado, gracias por su tiempo.
Pueden retirarse.
- Lo siento. - Ya tengo mi veredicto.
- Gracias. - De nada.
- Gracias. - De nada.
- Genial. Gracias. - Felicidades, Christine.
Estuviste excelente.
Gracias. ¿Alan?
Puedo aceptar, y acepto, que se acabó.
La cosa es que, cuando estaba internada,
la única persona que me escribía, que venía a visitarme
y que me llamaba eras tú.
Mi mundo se volvió bidimensional.
Tenía al hospital y a ti.
Cuando de repente tuve que alejarme
tanto del hospital como de ti, fue más de lo que podía…
Pero lo lograré.
No lo dudo.
Llevaste el caso de manera excelente.
Alguna vez deberíamos comer en ese maravilloso lugar de comida india.
Me gustaría.
¿No crees que te hará lo de Glenn Close?
No.
Por curiosidad compulsiva,
siempre quedo como amigo de mis exnovias más pintorescas.
Glenn Close es una mujer hermosa.
Siempre fantaseé con ella.
- Bueno, usé un conejo. - ¿De qué variedad?
Conté una historia de una leyenda urbana para cerrar.
Incluso involucraba a un conejo.
- Tenía al jurado aquí. - ¿Y?
Regresaron a los 32 minutos.
Inocente.
¿Bromeas?
Pensé que podríamos celebrar como conejos.
- ¿En tu nido o el mío? - A las nueve en mi nido. No faltes.
Soy Sally Heep.
Parece que todos ganamos hoy.
En la corte, en el amor.
Hoy no ganaste en el tribunal.
¿Recuerdas? Tu lado perdió.
Así es.
Él estuvo increíble.
Deberías haberlo visto.
¿Cómo puede un hombre no ver a su hijo en 15 años?
No empieces.
Tengo curiosidad, no te juzgo.
¿Denny Crane es así?
No es mi hijo.
¿Cómo que no es tu hijo?
Su madre me demandó por paternidad.
Llegué a un acuerdo.
Volvió alrededor de diez años después
con cargo de conciencia y admitió que yo no era el padre,
pero tenía mucho dinero.
El chico me agradó,
así que seguí pagando su educación y eso.
Obviamente, él no lo sabe.
Su madre dijo que le rompería el corazón.
Le gustaba mucho ser el hijo
de Denny Crane.
¿A quién no?
¿No eres mi padre?
¿No soy tu hijo?
No soy tu hijo.
No de sangre.
Entonces ¿de qué tipo?
Tú no me criaste.
¿Quién es mi padre?
Tendrás que hablar de eso con tu madre.
Es todo mentira.
Tu actuación en ese tribunal no fue de mentira.
Eres un gran abogado.
Sí me canalizaste.
Yo… debo irme.
Señor…
¿Está bien si conservo el nombre?
Por supuesto.
Soy Donny Crane.
Próximamente…
Maté a un policía. Es obvio que iré a prisión.
No me gusta hacer predicciones,
pero creo que podemos salvarlo.
- Despido a mi abogada. - Denegado.
Si no estás conforme…
El juez no me dejará contratar a nadie más. Usted es todo lo que tengo.
- ¿Te importo, Alan? - Me importas mucho.
Eres un mentiroso.
Subtítulos: Alexia Polasky
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