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¡Mahio, nunca vi tanta tierra, Mateo!
Ni una laborantía, también, ¿os hay?
Vamos a ganar mucho dinero aquí.
Yo espero, mi cobertolo.
Yo espero.
Ah, los cafetales que debe tener cuento país, eh Mateo.
Madón, a mano cabería en la nuestra Italia, ¿eh?
Eh, vero.
Eh, vero.
Va yo.
Va yo.
Va yo, quiero saber dónde está mi juliana, Bartolo.
Tengo que ver la forma de encontrarla.
Me ha olvidado que es la regaza, Mateo.
Que la debe estar mejor que tú.
Debe estar.
Tenía un protector esperando en el puerto.
Ah, Laura.
¡Eve la como eela!
Ma'emía.
Bartolo.
No, no, no.
No, no, no.
No, no, no, no.
No, no, no, no.
No, no, no, no, no.
No, no, no, no, no, no.
No, no, no, no, no, no, no.
No, no, no, no, no, no, no.
Ma'emía.
Bartolo.
Que la regaza es mía y de nadie más en esta pida maledeta.
Espera el destino, Mateo.
Espera el destino.
La boye contraer.
Dío va a guiar mis pasos.
¿Cómo va esa gente, Adenor?
Trabajan duro.
A esos italianos no hay que enseñarles dos veces.
¿Han reclamado por algo?
No, hasta ahora no.
Creo que tuvo mucha suerte al contratar a ese grupo.
Sí.
Mira con qué rapidez levantaron aquellas casas.
Si hubiera dado esa tarea a los negros aún estarían en los cimientos.
Sí, tienen facilidad para eso.
Ahí usted tiene carpintero, maestro de obras y mucha gente para ayudar.
Al parecer en su Italia no solo trabajaba en la tierra.
Y también han aprendido nuestro idioma.
Pero creo que ya les pague alimentándolos a todos tanto tiempo.
¿Y qué va a hacer ahora?
A aquel pequeño almacén que les pedí que construyeran,
allá en la colonia que es de dónde sacan la comida.
Desde ahora va a hacer la tienda de la hacienda donde ellos van a comprar lo que necesiten.
¿Y les va a cobrar, patron?
¿Se ha descuanto me cuesta alimentar a toda esa gente, Adenor?
No sé si eso les gustará, patron.
Les guste o no así será de aquí en adelante.
Si no ni todo el café que saque va a pagar lo que comen.
¿Y cómo piensas hacer eso?
Cada familia va a tener una libreta.
Capicho, ustedes escriben su nombre y después lo que compren.
Esto es muy raro.
Todas las compras van siendo anotadas y después dopo.
El patron se las descuenta. Capicho.
O sea que ahora vamos a tener que pagar.
Ego, el patron lo ordenado.
Señor Bartolun, no creo que usted considere justo que siga dando alimentación para toda su gente gratis.
Sí, ma' signore.
No les había cobrado hasta ahora como compensación por haber construido sus casas.
Sí, ma' gora.
No consta en los contratos que usted desfirma a un que yo tengo que alimentarlos a todos gratis.
A esos contratos tampoco dicen, don Gumersindo, que tenemos que construir casas en esta sienda gratis.
Por eso solamente voy a cobrarles lo que coman de aquí en adelante.
Entonces, empecemos a hablar de la tierra para cultivar.
Sí, es justo.
Nosotros queremos tener nuestro huerto, las nostras gallinas, las nostros porcos...
Sí, para no tener que comprar todo en la tienda de batista.
Sí, ma' eso fue lo que prometió usted.
Manone vero, señor Gumersindo, ¿eh?
Sí, sí.
Claro.
Pero... primero sigan cuidando de los cafetales.
Los estamos cuidando, señor.
Si empiezan a plantar sus huertos ahora, acabarán abandonando el trabajo.
No, eso no va a suceder.
Lo prometo.
De acuerdo.
Después de las afras, cogeran un pedazo de tierra para plantar sus huertos.
Mientras cuiden mi cafetal.
Queremos de tierra ahora, Don Gumersinto.
En los contratos que ustedes firmaron, no existe fecha alguna para entregar esas tierras.
Primero, cuiden el cafetal.
Después de la sapra conversamos.
Soy vavene.
Permezón.
Permezón.
Ya no me agrada ese italianito.
Viste la rogancia de ese italian, no hablándole hacia papá. ¿Quién se cree que es?
Es como dice la gente que los trajo.
Ellos no son esclaves.
Deben saber cuál es su lugar.
No esperaban que papá les cobrará lo que se están comiendo.
Papá fue justo al no cobrarles la comida hasta ahora.
Por esas cosas que ellos hicieron, son para su propia comodidad.
¿Quién es que sigieran viviendo a piñados allá en las barracas?
¿Estás adoptando su causa, hermana?
No.
Pero no será fácil para papá manejarlos.
Pues yo que papá se acaba de aquí a ese Mateo.
Hoy mismo.
Al tener ohesita, Liano.
Pero diga que se queja.
No se queja, me está cobrando.
Cobrando ¿qué?
La tierra que les prometí para plantar.
Si lo prometiste.
No puedo darse la hora, me abandonaría en el cafetal para hacer sus huertos, María del Socorro.
Además quieren criar gallinas, puercos y no sé qué más.
Y ese que te está cobrando, ¿cómo se llama?
Mateo.
Va bene.
Es cierto que nos cobré lo que nos comemos.
Pero también le vamos a cobrar nuestro derecho.
Sí.
Y ahora tenemos esas cadernetas.
Y tú todo lo que compremos en que la tienda será notado.
Y luego se paga ya.
La limosa era mucha, ¿no, Neveró?
Mucha.
Pero yo digo, Bartolo, que hicimos este momento.
Y si no, no, no, no.
Pero si no, no, no, no.
¿No, Neveró?
Mucha.
Pero yo digo, Bartolo, que hicimos estas casas.
Construimos estas casas muy baratas a cambio de comida.
Sí.
Manunca pusimos precio, Mateo.
Debimos haberlo aclarado antes, diobono.
Pero cuando los vayamos, estas casas van a ser para él.
Pero olvidemos eso.
Hablemos de lo que nos interesa.
Hablemos de la tierra.
Tierra que él prometió y que no nos ha entregado.
Tierra para plantar nuestros huertos.
Si, si, si.
Vale.
Y creo que Mateo tiene razón.
¿Esto?
¿Qué vamos a hacer?
Mateo, lo que pasamos en el viaje.
¿A quién estamos en el cielo?
A ver, pero no nos inclinemos mucho, doña Leonora.
De que se inclinan mucho muestra el trasero.
Sí, sí.
¡Es verdad!
Debe ser una anarquista.
Fue el único que llegó aquí sin familias y nada.
No sé por qué lo acepté.
¿Qué es esa anarquista?
¿Qué se dio?
Pero por lo que el padre hablaba nos dijo,
es una raza que no creen Dios, ni en la patria, ni en la familia.
No creen en nada.
Entonces, ¿en qué creen, papá?
No sé, hija, pero no debe ser algo bueno.
Entonces mejor corría ese muchacho antes de que pase algo.
Eso voy a ser.
No quiero verlo aquí en la casa.
No tenía un contrato, papá.
Soy como una garza triste, que vive en la orilla del río.
Las llobinas de la noche me hacen temblar de frío.
Me hacen temblar de frío como junco en la laguna.
Feliz golondrinaer rante, que es libre y que libre poela.
Que es libre y que libre poela para arribar a su bello nido.
Puede entrar.
¿Por qué no bajaste a cenar, Juliana?
¿Papa preguntó?
No tenía hambre, Marquantonio.
Estaba leyendo la puestía de Castro, al vez.
Pero no vas a quedarte sin comer por eso.
Los versos no llenan el estómago de nadie, hermana.
Marquantonio.
Juliana.
Tú eres mi hermano.
Claro que sí.
Mi papá te adoptó como hija y por lo tanto soy tu hermano.
Entonces, ayúdame.
Seguro en lo que quieras.
Busca mi Mateo.
Va bene. Dime cómo es ese tal Mateo.
Mateo que debe tener un hombre, no? Mateo que?
No lo sé.
No sabes ni su nombre completo y está sufriendo tanto por él, mi hermana.
Lo amo tanto.
Va bene.
Pero entonces dime cómo es ese Mateo que yo voy a mandar a mis abuesos detrás de él.
¿Sabuesos?
Mis amigos, Juliana.
Para hacerte feliz voy a mandar peinar todas estas ciendas en busca de tu amado Mateo.
Es italiano, guapo.
¿Cuántos años?
No lo sé.
Pero es joven.
Ya he puesto.
Mateo...
Es un hombre.
Es poco lo que me das, pero voy a mandar buscarlo, hermano.
Y yo te lo voy a agradecer para toda la vida si me lo encuentras.
Mi hermano.
Me gusta escuchar que me llame ser hermano.
¿Má porque ella no come con hoy?
Porque ella no quiere francesco. Parece que tiene náuseas, ¿no, Mariana?
Así es, señor francesco.
Pasa los días encerrada en el cuarto.
Y cuando baja toma el plato y vuelve a encerrarse.
Si me permite la franquesta, es una muchacha muy rara, señor.
Perdí a sus padres en el viaje.
Pero ya pasaron tres meses de eso.
¿Cuánto tiempo guardan lutos los italianos?
Dependiendo del muerto.
¿Y a la vida entera?
No quiere senar.
Está sufriendo por una pasión de niña.
¿Y parece que eso te molesta?
Me molesta tanto, mamá.
Que voy a buscar al tal Mateo.
Si hazlo, Marquantonio. Hazlo.
Tu madre se muere por librarse de la pobreta.
Maquiro ver si encuentras al sencélite.
Si ni siquiera sabes su nombre completo.
Permeto.
¿Por qué tú no vives con los otros, Mateo?
¿Ten que me gusta estar solo, Tisio?
¿Tú no tienes familia, verdad, Mateo?
No. No tengo familia, Tisio.
Ni yo.
Tisio, ¿y qué?
No, no tengo familia, Tisio.
Ni yo.
Ni yo.
Tisio.
¿Cómo bebí en los negros aquí?
Castigados, igual que los animales.
¿Cómo, castigados?
Los castigaban casi por todo.
No has visto el tronco.
Y todas esas cosas que siguen aquí.
¿Dónde los amarraban de los pies?
También del cuello. ¿Cómo voy a desearar?
Lo vi.
Pues así.
¿Quién los golpeaba?
El cuidador.
Esa es el señor Atenor que ahora escapatás.
También golpeaba a algunos.
Pero porque el patrón se lo mandaba.
¿Dóngu-mercino?
Sí, pero en el tiempo del Papa, de Dóngu-mercino,
la cú será bastante peor.
El daba castigos.
El mismo golpeaba.
¿Su padre?
Sí. Por eso no quedó ningún negro cuando la liberación.
Nosotros que estamos en su lugar.
Pero ustedes no les pegan.
Y si lo intentan, se mueren.
Oye, Mateo.
Dime.
¿En un talianro hay negros?
No.
¿Por qué me preguntas eso?
Porque algunos italianos hoy metan llarón la cara.
Creían que iba a soltar tinta.
Son unos ignorantes, Ticiu.
Si yo me pudiera pintar, escogería el blanco,
igual que mi padre.
Pero de qué estás hablando, negritó?
No, nada.
Nada.
¿Un catalyst, Ny.
Nada.
que refacia van mi mied sonido
y refacia van mi mied sonido
¿Dónde está Julián?
¿Dónde está ella, marimío?
Amor, esperso, he atrovado por la estramada
que refacia van mi mied sonido
Tía muy Juliana
Tía muy desde la eternidad
¿Qué es la eternidad?
El tiempo que vivimos
¿Estoy sola?
¿Sola?
No, estás conmigo
¿Oñitiva un vino?
Sonitia un giorno poderé
abrachar el mundo
Disculpa, no sabía que estabas aquí
y vine a darle un recado a ti, si ojo
Esperé
Dígame lo y cuando despierte
yo le doy su mensaje
mañana cuando vayas a ordenar las vacas
¿Sí?
Que lleve leche solo a los niños de la colonia
porque mi mamá quiere hacer un poco de queso
Perfecto, pagaremos la leche de bambino también
Mi padre no dijo que cobraría la leche
Menumale
¿Por qué duermes en la barra aca solo?
¿Por qué me gusta estar solo, señora?
¿No puedes dormir con otros en la casa del señor Bartolo
con su familia?
No, quiero estar solo, señora
¿No discutas con mi padre?
¿Por qué?
Porque te puede echar de aquí
Pues eso es todo lo que quiero
en cuesta maledad a vida, señora
¿Quieres marcharte?
Sí, con mi amor, señora
con mi amor
con mi amor
Buenas noches, domani y yo doy su recado a ti siú
Muchas gracias
Buenas noches
Buenas noches
Espero que su padre me despida
¿Le diste al recado a ti siú?
Sí, pues acuéstate que voy a pagar la luz
Cuando fui allá a llevar el recado a ti siú
Él estaba ahí
Quien él, el italiano que papá va a despedir
Mateo, el mismo
duermen la barra aca con ti siú porque le gusta estar solo
¿Y qué pasó luego?
Estaba casi desvestido
¿Casi desvestido?
Sin camisa
Aunque elica sin camisa no es desvestido
Pero yo quedé muy desconcertada, avergonzada
Y de qué hablaron?
De nada
Le dejé el recado para ti siú que estaba dormido
Y ya no quiero hablar de eso, Rosana
Ya sabe que papá lo va a despedir
La vise
¿Y qué?
Teogracias a Dios
Gracias a Dios?
Dice que así va a poder ir a buscar a la que ama
Y a quien ama?
No le pregunté y no quiero saber
Y por qué no me atrajo conmigo
No sé, Rosana
No le pregunté y de verdad no quiero saber
Ayuda, me llamamos a dormir
¿Por qué estás tan nerviosa?
No estoy nerviosa
¿Maquiente dijo que él te va a despedir?
Tu hija
Sí, ma' cual
Me ayo no sé, una de ellas
Ma'zona
¿Y tú estás contento?
Claro que yo estoy contento, Bartolo
Claro
Ma'zona, ma'qué te pasa, Mateo?
¿Matu estás loco?
Bartolo
Si ese maledeto cancela mi contrato
Y yo puedo buscar a mi lluviana, Bartolo
Y él ha de estarme esperando
Mateo
Es preciso que suceda un milagro
Para que le encuentres, Mateo
Y va a suceder, amigo
Y va a suceder
La leche de la señorita
Gracias, Ticiu
Pero solo trae eso
Sí, lo ve más ruyeve a la colonia de los italianos
Que el italiano Mateo no te dio mi recado
¿Qué recado?
Cuando desperté, si había ido a la colega
Tal vez se le olvidó
Sí, iré a becer
No importa, gracias, puede decirte, Ticiu
Ticiu
Diga
Aquel italiano Mateo
¿Qué tiene?
Cuando tú conversas con él, entiendes todo lo que habla
Yo lo estoy entendiendo
¿Por qué, señorita?
Por nada
Ya puede decirte, gracias
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
Bueno, si ya sir
Buenos días, mamá
Ticiu, olvido mi recado
Llevo casi toda la leche a la colonia
No tiene importancia
¿Papa piensa de verdad despedir a ese italiano?
No, que yo sepa
Hacerlo ahora sería perder el dinero
Pero ¿Por qué preguntas eso?
Por nada
Deje, mamá, yo hago el café
Ayer en la noche hablé con tu padre
Le dije que a ver si podía traer a una de esas mujeres
Para ayudar en el servicio de la casa
Me voy a lastimar la espalda de tanto lavar, planchar y cocinar
Las negras hacen falta, ¿verdad, mamá?
A ser falta, ¿sí?
Pero voy a levantar a tu hermano para que ayude a arreglar la casa
Yo voy a hacer el café
¿De acuerdo?
¡Adiós!
Yo sé por qué no fue a la coleta
Porque mi hija tuvo fiebre toda la noche, señor Egumersiindo
Hoy no podía ponerla debajo de cuesto Sol
No podía llevarla conmigo
Sí, claro, claro, ¿qué tiene su hija?
Intestino solto
Ma, al hora ya está mejorcita
Domani y yo voy a elaborar, señor
No, no, no, primero cuide bien a su hija
Gracias, señor
Una pregunta, doña
Le honora
Doña, le honora
Mi mujer necesita ahora
Alguien que la ayude en los servicios de la casa
¿Ah sí?
¿Qué tal vez...
Alguien de aquí podría interesarse
Dejar el trabajo del café tal y asistirnos
Yo pago por eso, claro
Y o puedo hablar con mi marido
Si dice que sí, y voy
Eso sí puedo llevar a la mi abambina, ¿no?
Bueno, tendría que hablar con mi mujer
Con la hija, ¿qué voy a hacer con una criatura que en la casa?
Ella lleva al niño el trabajo María del socorro
La deja bajo los pies del café
Para que no le del sol
Mamá, papá, ¿quién le razón?
Lo importante es que sepa cocinarla
Para la ropa, reglar la casa
Nosotras ya estamos cansadas de todo eso, ¿no?
Rosara, mamá, es la que hace todo
Sí, por eso digo que vale la pena intentarlo
Si tú así lo quieres
Pero no te quejes cuando la niña empiece a llorar
Por lo menos así dejaré de oír tus reproches
Ella se llama le honora y vendrá a trabajar aquí
Será que es bonita
Y en que tiene que kişimos
Deren aunque no haya sentido
Y le subsequent suerte
temos que dramatic closely
mismo como el Guru
Esto ha tittado
Déoque
nuestra filia dormirán casa.
Estará mucho mejor.
Sí, vale honor ahí o no quiero saber de esa historia.
De que vayas a trabajar a su casa, ¿Va, Vene?
Ma'e, yo quiero, Bartolo.
Allá nuestra filia va a estar dentro de casa.
Y no bajo cuesto sol y los mosquitos picándole.
Si uno se desculpa de pronto, hay una serpiente.
Vía, ma'que diché. No menciones esas cosas.
Ma, ¿cuántas hemos matado ya?
Va, Vene.
Ma'e, yo voy a tener que trabajar, pero no hay due.
Para dar cuenta del servicio.
Pero el señor Bumersin, dijo que me va a apacar por trabajar en su casa.
Y allá dentro vas a oír lo que no íbamos aquí a fuera.
Yo posso comenzar, domani, señora.
¿Y su hija?
Mi epanfina, Dorme. Ma'e, está mejor.
¿Es muy yo, dona? No, señorina.
Solo cuando está en prienta o enferma como hoy.
Pero no va a molestar lo prometo.
Muy bien, entonces, doña leonora comienza mañana.
Solo una cosa más, señora Bumersin.
Viga.
¿Cuánto voy a ganar?
Bueno, primero tendremos que ver cuantos valen sus servicios, doña leonora.
Va, Vene, señora.
Y yo comenzo domani. Permenso.
Las negras no preguntaban por su sueldo.
Ningún aquí hizo estar aquí. Esta gente es diferente.
Tendremos que buscar un cuarto donde pueda estar su hija mientras trabaja,
porque no quiero ver a una niña tomada de su falda.
Por lo menos ahora no estará bajo un pie de café.
Papa.
Vime.
Nada. Compromiso.
¿Qué tiene esa muchacha?
Quiere que hables con el padrio lava una vez más.
Quiere ir al convento.
Nada de eso, ya estoy consiguiendo esposo para ella.
Que no me consiga a mí.
Porque entonces va a dormir con él.
Rosana.
Y yo tengo que resolver esto.
¿Qué es esto?
Tengo mucho dinero regado por ahí, Jeanette.
Hay mucha gente que me debe.
¿Tú te ide, Leane? Igual que tú.
Tu padre, el italiano y le llené el bolsillo de dinero
y sin recibir ni un miserable sentado de él.
Pero te quedaste con su ascienda.
Sí, para que toda la hipoteca de esa porquería de ascienda.
¿Por qué heredaste la ascienda de él?
Heredía aquella porquería de ascienda y también a ti, mi acara.
¿Estás diciendo que me compraste?
Yo no te compré. Yo te reé de con la sienda de los negros.
Porque mi matrimonio contigo fue una reglo que ío y se con tu padre.
Me estás ofendiendo.
Pero siempre destúquen comienzo a hablar de eso.
Tú me gustaste italiano maledeto.
Cuando fuiste a la casa la primera vez a cobrar las deudas de mi padre.
Sí, tú también me gustaste, mi acara.
Si no, no hubiese trabo en el negocio.
Notificas como me ofendes, como me humillas.
No te estoy humillando, mi acara.
Yo te di un hombre cuando te casaste conmigo.
Un hombre respetable, el nombre de mi padre,
dejaste de ser el ajiotista que eras en todo.
¡No era ajiotista! ¡Trabajo que sí! ¡Sí, eras!
Pero después se te abrieron las puertas porque ya eras mi marido.
¿Entiendes? Mi marido.
¡Yo no era un ajiotista!
Lo haras y lo sigue siendo.
Dime que es lo que haces cuando abres ese libro.
Vas corriendo detrás de los que te deben.
No.
Si todos los que me dieran una hija como pago,
pondría un harem en esta casa.
Más en vez de eso, prefiero abrir un banco.
Sólo eso faltaba abrir un banco.
No alcanza con tus fábricas.
Yo soy socio de aquellas fábricas, Janet.
Yo no admiñestro ninguna de ellas, todos sabes.
Ahora, con dinero, yo sé funcionar.
Lo sabes, sí. Eso sí lo sabes, que lo diga mi padre.
Los muertos no hablan.
Pero si hablaran, te contarían cuánto dinero mío se llevó a la tumba.
Eso después de la reglo que hice con él,
porque tú me saliste muy cara, mi acara.
¿Cómo te odio, viejo maldito?
¿Cómo te odio?
Cari se va.
¿Qué es eso?
La ropa que planche es, señora.
Volvi a plancharlo todo. Esa no es forma de planchar la ropa.
Pero, señor, discúptas conmigo.
Sí, señora.
Voy a poner a esa italiana en la calle.
¡Ah!
¡Ah!
Yo no te llame aquí.
Quiero hablar con usted.
Hablar de qué.
Hoy decir que usted quiere despedirme de aquí.
¿Evero?
¿Evero italiano?
Entonces podemos arreglar esto ahora mismo.
¿Tú sabes cuánto me costó traerte hasta aquí, Mateo?
No.
No fue poco dinero.
¿Tienes con qué pagarlo?
Pero he trabajado este tiempo.
Y no cobro lo que quedaría debiendo si canceló el contrato.
Pero usted dijo que quería correrme de aquí.
No, ahora.
Después de la sáfera podemos conversar de nuevo.
No me agrada ese italiano.
Mateo.
Señorina.
Mi padre te te despidió.
No.
Y te quería seguir.
Y yo quería.
Pero por qué, Mateo?
Porque alguien me espera, señorina.
En algún lugar de cuesta país.
El mechón.
Pero te atreviste a esperarlo a que saliera.
Sí. Tenía pena del pobre.
Pena? ¿Solo pena?
Claro, Rosana. ¿Qué más podía hacer?
Lo estás pensando, Boberías.
Es que me asombre ese valor repentino, hermana.
Y si papá te sorprende conversando con él.
Pero no estaba siendo nada malo.
Además, papá deben entender que ya no está tratando con esclavos.
Ellos no son esclavos.
Está bien, está bien.
En fin, ¿qué fue lo que te dijo?
Que ya quiere marcharse.
Que haya alguien esperándolo en algún lugar de este país.
Y después que te dijo.
No dijo nada ya.
Pero parece muy triste.
Nos abremos todo cuando esa italiana llegue a trabajar aquí.
Yo no quiero saber nada de ellos.
Maíos sabía que él no iba a dejar te ir, Mateo.
Y ni tú deberías haber ido allá a discutir con él o a testadora.
Maío quería irme.
Maío, a te dije.
Es más fácil que tu lluviana te encuentre a ti
que tú recorras este mundo en Búsquadela.
Ya no aguanto a llorarla, Bartolo.
Amigo.
La lloranza es una palabra bonita que ellos tienen.
¿Y que ya aprendiste?
Sí.
¿Y perqué duel tanto?
Me duele el corazón.
Esa lloranza suya me duel y puxísimo.
Desde que llegaste no ha salido de la casa a lluliana.
Y hay tantas cosas que ver que conocer en esta ciudad.
Yo no quiero.
No puedes estar encerrada aquí, hermana.
No te preocupes por mi marqu Antonio.
Sí, me preocupo lluliana.
Porque no me gusta verte triste.
Y yo también te volvió bien en marqu Antonio.
Y así será, perduta la mi abita. Si encuentras a mi Mateo.
Por verte feliz sería cualquier cosa en esta vida.
Ya tengo a mi gente buscando a Mateo.
Pero.
Recorren las asciendas de amparo, de campinas, de libera opreto.
Todos detrás de un tal Mateo que viene de Italia y no tienen mi apellido.
¿Cholo Mateo?
Mi corazón va a guiar los pasos de ellos, de tus amigos.
Voy a venar los cafetales, lluliana, para encontrar a tu amado.
Yo creo en esto hermano, yo creo.
Pero ¿qué es esto?
No quiero que pienses nada malo, mamá. Es un abrazo de hermanos.
Permiso.
Creo que esa historia de los hermanos está yendo muy lejos.
Y más lejos está yendo tu con tu desconfianza, mamá.
Permiso.
¡Adiós!
Yo sé que todo el mundo tiene una buena vida aquí.
O más o menos.
Y yo soy socio de cada uno de ustedes.
Por eso los llame el día de hoy aquí.
Al hora, señor Francisco.
¿De qué se trata?
Yo quiero proponer otra sociedad a todos ustedes.
¿Y de qué sociedad parla, Don Francesco?
De una casa bancaria.
Es gruesa y mala. ¿Qué historia cuesta?
No se asuste, no porque esta paura. La cosa es muy sencilla.
Yo tengo dinero repartido por toda la ciudad.
En manos de gente que a veces ni siquiera conozco el persona.
Un día ustedes me buscaron para yo ofiranciar sus negocios.
¿Qué ofiran si es? Y terminamos como socios. ¿No le vero?
Y claro, es cierto.
Entonces, ahora yo convido a ustedes a que sean mis socios.
Yo entro con el 60% del capital y ustedes con el 40% restante. ¿Capite?
Capisco. ¿Egua le será el nombre de cuesta casa bancaria, señor Francisco?
Casa bancaria. Ítalo brasileña.
Eco.
Y solo vamos a prestar dinero a los italianos. ¿No, Neveró?
Vamos a prestar aquí lo necesite y pueda pagar con su trabajo.
¿Cómo lo hice yo contigo un día? ¿Dejuerdas?
No, entre es Marquantonio, tu mamá...
¡Holpida a mi mamá, Juliana!
Tengo noticias para ti.
De Mateo.
De tu Mateo, sí.
Camma, debes tranquilizar.
De mi padre está en la sala con unos amigos y mi mamá los está atendiendo.
¿Qué noticias tienes, Marquantonio?
Encontramos a tu Mateo, Juliana.
Y aquella vieja pregunta. ¿Quién fue primero el huevo o la gallina?
Y yo me pregunto que es más importante el capital o el trabajo.
Uno puede vivir sin el otro.
No, Francesco. No pueden.
¿Má cual es el más importante el capital o el trabajo?
Es lo que coquila, Borro.
El trabajo, amigo Francesco.
¿No?
Fue trabajando como un condenado que yo he construido mi empresa.
¿Mabení usted pedir mi dinero? ¿No, no? ¿No? ¿No? ¿Invertí más dinero ahí?
¿Si no, habrías quebrado? ¡Cáspita!
¡Evero, señor Francesco! ¿Evero?
Y es por eso que yo voy a firmar cualquier cosa que el señor empepita.
Tranquilo. Tranquilo.
Entonces queda fundada la casa bancaria Italo Brassileña.
¿Quién firma primero?
¿Y dónde estás su esposo, señora María del Socorro?
Recorriendo los cafetales para ver cómo trabajan los italianos, Padre Olavo.
¿Y se lleva bien con ellos?
Discute algunas veces, pero hasta ahora nada serio.
Deben tener la situación desagente, señora María del Socorro.
Yo estuve conversando con unos de ellos en otras asciendas.
Y sé la vida que llevaban en Italia antes de venir para acá,
para para para para para para.
Para para para hacer la América como dicen.
Pero yo creo que poca cosa ha cambiado para esos pobres.
Es verdad. Nosotros tenemos una trabajando aquí y de honor.
Y cuenta cosas horrible.
Casi le tiran a su hija al mar, Padre Olavo.
¿Cómo dices?
Dieron por muerta a la niña cuando fundió la peste en el barco.
Pero ella huyó con su hija en los brazos.
Si estuvo dos días, se escondida en las máquinas.
Como dices, sin comer ni beber, sólo rezando.
Ay, luego, ¿qué fue lo que pasó?
Cuando le encontraron, le arrancaron a la criatura de los brazos.
Y en ese momento ella lloró.
Alobado se odió.
¿Y qué fue entonces de esa pequeña?
Está con nosotros mientras ella trabaja.
¿Fund milagro, Padre?
Con toda certeza, pequeña angélica.
Con toda certeza.
Y hablando de milagros.
Ya lograste convencer a tu señor Padre.
De que tu vocación es servir a Dios como hermana de la caridad.
Florey Padre.
Aunque tenga que huir de la casa.
El vale por diez, señor Gumerciindo.
Y voy a echarro después de las afras, señor Bartolo.
Si usted lo dejara, se iría ahora mismo.
No me cuesta nada hacerlo, sino dejar de ser altivo conmigo.
El Padre ola volvó, estés esperando a ella en la casa, señor.
Ese padre olavo quiere llevarse a mi hija angélica a un compito.
Creo que tendré que prohibirle la entrada.
Júidesse, señor Bartolo.
Habla, donde está, está bien, habla, Marco Antonio.
Él está bien. Está muy bien.
Mejor de lo que te imaginas.
Bueno, pero habla por amor de Dios.
Un amigo mío lo encontró.
Ya habló con él.
Sí, habló con él.
Cuenta, me cuenta.
Se va a casar con la hija del dueño de la sienda donde trabaja.
Se va a casar.
Si no lo matan, aquí es así, Julia.
Se acostó con la muchacha.
¿Se acostó?
Y ahora tiene que repararlo.
Pero él todavía te quiere.
Si puso feliz al saber que estás amparada en esta casa.
Aún me ama.
Vidió que lo perdonara, Juliana.
Y que lo olvidaras.
Ya no se puede hacer nada por tu Mateo.
Yo ahora, Julia.
Y no puedes hacer nada.
Otra vez.
¿Por qué está llorando y en tus brazos?
Porque acaba de perder a la amor de su vida.
No es la verdad.
No es la verdad.
No es la verdad.
No es la verdad.
No es la verdad.
No es la verdad.
¡Déjale a chorar tranquila, mamá!
¡Mum!
¡Uri, et turnarte!
¡Por eso, mamá!
¡Mía!
¡Pata sentir cantado!
¡Conmigo en mandolina!
¡Uri, et turnado!
¡Te, un nuevo amor en mi vida!
¡Pata, puede bajar!
¡Pama sentir a ver a chá!
¡Está forever!
¡Depno, mamá, sumá!
¡Está forever!
¡No me fa que ocampa!
¡Uri, et turnado, te!
¡Con una volva, amor en mi!
¡Uri, ori, ori!
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