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Este es el vídeo original de la comunión,
hay tres minutos que no hemos visto.
Hostias.
Para salvar el culo, eliminaste la última pista de mi hija.
¿Y tú, Emi? Mentiste sin pensar en nadie más
que en este sinvergüenza. Yo no sabía nada.
¿No sabías que la vida de tu hermana estaba en juego?
¿No te das cuenta de que por salvarte a ti el pellejo
me estoy jugando el mío?
-Tanto usted como yo sabemos quién ha hecho esto.
-No sé a qué se refiere.
-¿Por qué se oye...? ¿Qué pasa? -Aquí hay un micrófono.
Tú decides quién quieres ser, el policía que destruyó pruebas
del asesinato de una niña para salvarle el culo a su hijo
o el policía al que no le importó jugarse el pellejo
para resolver el caso de Alicia Vega
y puso micros en su casa.
Por favor, no le cuentes esto a nadie.
Federico Sanz, el exmarido de Inés.
Nos equivocamos al pensar que estaba en Brasil,
estaba aquí y se vio con ella durante la comunión.
Cuando hay un móvil económico, la consecuencia natural es
que el secuestrador pida el pago de un rescate
y aquí no había habido tal cosa. ¿O sí que la hubo?
-Estas imágenes son de una de las cámaras de seguridad
de la gasolinera donde Germán Vega dejó el dinero.
Este hombre entró cinco minutos después de que Germán Vega
se fuese y salió con la bolsa del dinero.
-Es Federico Sanz, exmarido de Inés Vega.
-¿Qué me has hecho? -¿Fede?
-No es mío, es de mi mamá, pero a mí me gusta mucho.
-Creemos que esta imagen se corresponde al momento exacto
en que se llevaron a su hija.
Y también saben quién se la llevó, ¿no?
¿Begoña?
Los dos lo hemos leído, Andrés. Yo no leí nada,
el diario lo tenía mi hija, fue ella la que lo leyó entero,
no yo.
Carmen lo sabe, lo tuyo con Roberto.
Espera, ¿dónde vas? -Andrés,
se han llevado a nuestra hija. -¿Cómo? Es su tía.
¿De qué tienes miedo? ¿De que le vaya a hacer daño?
¿O de que Nuria le cuente algo?
¿Tú sabes quién se llevó a Alicia?
Por favor, suéltame.
Nuria, estamos hablando de tu prima, mi amor.
Estamos hablando de tu prima, ella te quería mucho
y tú lo sabes, ¿verdad?
¿Qué le pasó? Dime qué le pasó.
¡Carmen!
¿Qué haces?
Es una niña.
Ven, lo siento.
Lo siento.
¡Carmen!
Carmen, ¿dónde está mi hija?
¡Nuria!
-Mamá.
-¿Estás bien?
Enseguida nos vamos, ¿vale? Espera un momento.
¿Por qué te la has llevado?
Solo quería hablar con ella. ¿Y dejas aquí a Pablo?
¿Qué es lo que quieres? ¿De qué tienes miedo, Begoña?
¿De que la niña cuente la verdad? De que le hagas daño a mi hija.
Como tú se lo hiciste a la mía.
¿Sabes una cosa, Begoña? Tú y yo somos muy distintas.
Yo siempre he sabido lo que está bien y lo que está mal.
Tú tienes la manga más ancha. Estás loca.
Yo no me acuesto con el marido de otra.
Ni aguanto lo que sea porque me quieran.
Ni se me pasa por la cabeza hacerle daño a mi sobrina.
Nunca más vuelvas a acercarte a mi hija.
-¿Por qué la tía Begoña se ha enfadado?
No, no se ha enfadado, mi amor, se ha asustado un poco
porque no sabía que tu prima estaba conmigo.
Sí que lo sabía, se lo ha dicho Emi.
-¿Qué ha pasado, mamá?
¿Qué ha pasado? Begoña se ha puesto como una fiera con Carmen.
Carmen ha llevado a Nuria a la cabaña
donde encerraron a Alicia. Está convencida de que la niña
sabe algo más sobre lo que le pasó a Ali.
¿Algo como qué?
No sé, Víctor, apenas pude oírlas. Ya.
Si ha conseguido sacarle algo a Nuria,
irá a contárselo a la Policía. Voy a ir a hablar con ella.
Espera, espera.
No pretenderás que después de lo ocurrido los vuelva a poner.
No, conque lo lleves encima es suficiente.
Somos un matrimonio, ¿no? Y un matrimonio se lo cuenta todo.
Toma. Cómo se nota
que no has estado casado.
Nuria me lo ha dicho muy claro, sabe lo que le pasó a Alicia,
pero no lo puede decir. ¿Y por qué?
Porque está asustada, está claro. ¿Y cómo no va a estarlo?
La has llevado donde ha estado encerrada Alicia
y la has amenazado. No, no.
Ella ya estaba asustada de antes. ¿De quién?
Pues de su madre, ¿de quién va a ser?
¿Por qué se iba a poner así Begoña? ¿Porque la niña va a contar
que se veía con mi marido? Eso no es secreto para nadie.
Carmen, esto que estás insinuando es muy grave.
No lo insinúo, lo digo.
Begoña se llevó a mi hija.
Recuerda lo que dijo Alicia en su diario, por Dios.
Ella la amenazó y está cada vez más claro
que ha cumplido su amenaza. Si estás tan segura,
quizá deberías ir a ver al comisario.
No, no sirve de nada. ¿Y qué otra salida te queda?
Después de lo que has hecho, la niña te tiene miedo,
no te contará nada.
Begoña no va a dejar que te acerques a su hija más.
Te lo ha dicho.
La Policía es la única que puede conseguir que esa niña
cuente todo lo que sabe.
Tienen psicólogos, pueden hablar con ella.
Si no quieres ir sola, yo te acompaño.
Pablo, cielo, me tengo que ir a hacer un recado,
quédate con tu hermana.
Adiós, Pablo.
Pediré una orden al juez para interrogar a Nuria Vega.
Y esperemos que el fiscal de Menores no se oponga.
No le voy a mentir, señora Castro,
lo más probable es que no me autoricen,
pero haré todo lo que esté en mi mano.
¿Que hará todo lo que esté en su mano?
¿Usted cree que oírle decir eso me tranquiliza?
Le he dicho la verdad.
A ver, yo le entregué el diario de mi hija,
le estoy diciendo a quién tiene que interrogar para cerrar el caso,
le estoy dando el trabajo hecho y usted me dice
que hará lo que esté en su mano. A ver, señora Castro,
las cosas no son tan simples,
a menos que los padres de la niña me permitan interrogarla.
Algo a lo que ya se negaron en su día.
Pero ahora tiene una prueba. No, señora Castro,
lo que usted me ha traído no es una prueba.
Su sobrina dice que sabe lo que pasó,
pero hasta ahora no ha contado nada.
¿Usted cree que al juez o al fiscal de Menores
les va a parecer bien que yo interrogue a la niña
en contra de su voluntad o en contra de la voluntad
de sus padres? Y eso es todo, ¿no?
No, no es todo, ya se lo he dicho, pero tiene que dejarme trabajar.
¡Vidal!
-Dígame.
-Ya le dije el otro día a tu jefe que no iba a consentir
que mi hija pasase por eso. Bastante ha sufrido ya.
-Yo te entiendo, Begoña,
pero podemos pedir una orden judicial.
-No os la van a conceder, Vidal, y lo sabéis.
-Ah, ¿no?
-Puede que tu jefe piense que, porque nos conocemos,
vamos a ceder, pero no tiene nada que hacer.
-No estés tan segura, Begoña, ese hombre no da puntada sin hilo.
Mira, a mí tampoco me gusta el comisario,
pero si con la declaración de vuestra hija
podemos ayudar a resolver el caso de Alicia,
yo creo que deberíais dar vuestro consentimiento, ¿no creéis?
-Ya has oído a mi mujer, Vidal.
Begoña,
me estoy enfrentado a todos por ti.
-¿Quieres decir que no merece la pena?
-No, que espero que no me estés mintiendo otra vez.
-No te estoy mintiendo. -Entonces,
¿por qué no quieres que hablen con la niña?
-Pues porque si nuestra hija sabe más de lo que creemos,
si Nuria sabe quién se llevó a Alicia,
¿tú crees que esa persona va a permitir que Nuria declare?
Mira, Andrés, solo intento proteger a nuestra hija.
Y creo que eso es lo único que debería importarnos ahora.
A los dos.
(Móvil)
No contesta. -¿Qué esperabas?
Después de cómo se fue ayer tu hijo,
tendrás que acercarte a decírselo. ¿A decirle qué?
Tu padre quiere hablar con todos los hermanos.
¿Qué pasa, padre?
Nada, cuando estéis los tres.
Carmen, yo solo digo que ese camino no conduce a nada.
Cada día estás más obsesionada con ella.
¿Y no tengo motivos para ello?
Vamos a ver, Nuria lo sabe todo y ella no quiere que la niña hable.
Si no tuviera nada que esconder, no tendría ningún problema
en que la niña hablara.
Roberto, mira, haz lo que tengas que hacer,
pero por nuestra niña consigue que Nuria declare.
¿A qué has venido? Papá quiere contarnos algo.
No sé lo que es. Debemos estar todos los hermanos
el restaurante dentro de un par de horas.
Eso me lo podías haber dicho por teléfono.
No le coges el teléfono a tu padre, ¿me lo ibas a coger a mí?
Bueno, ya me lo has dicho, ¿no? La próxima vez mándame un mensaje.
Sé que estás enamorado de ella,
de tu mujer
pero a lo mejor Begoña no es como tú piensas.
¿Ahora vienes a mi casa a insultar a mi mujer?
Igual piensas
que por haberte acostado con ella la conoces mejor que yo.
No, pero puede que sepa cosas de ella que tú no sabes.
¿Te ha contado que antes de entregarle a Carmen
el diario de mi hija Begoña arrancó y quemó algunas páginas?
Yo le creí cuando me dijo que lo había hecho
para que Carmen no se enterase de su relación conmigo,
pero ahora no estoy seguro de nada.
¿Y si Alicia escribió algo más en esas páginas?
Si Begoña las hubiese leído y fuera importante, lo diría.
¿Seguro? ¿Tan seguro estás de Begoña?
Nuria tenía el diario, ella también lo pudo leer.
Deja que la Policía hable con tu hija, solo eso.
Te lo pido por lo que más quieras. Andrés, te lo pido por mis hijos.
-Andrés, ¿no vienes a desayunar?
-Ven aquí, anda.
Te quiero hacer una pregunta y es muy importante
que me digas la verdad, aunque te cueste, ¿vale?
¿Si tú supieras algo de lo que le pasó
a tu prima Alicia, algo que no supiera nadie,
se lo contarías a tu padre? -Sí.
-Bueno. ¿Qué es lo que sabes, mi amor?
¿Eso es que no quieres decírmelo o que no sabes nada?
(Pasos)
-Nuria, ya tienes el desayuno puesto.
-¿Qué le has dicho? -Nada.
-¿Qué le has dicho a la niña, Andrés?
-Estaba hablando con mi hija, ¿no puedo?
Roberto ha ido a ver a Andrés para convencerle de que deje
a su hija declarar. Esa niña es la llave del caso.
Vaya psicóloga, ¿eh? He dejado pasar mi oportunidad.
Eres la más lista de los dos, por eso me casé contigo.
Laura,
los casos se resuelven y no podemos desesperarnos.
Ese privilegio es solo de la familia.
Me voy a clase.
Voy a ver si descubro qué sabe Nuria Vega.
(Timbre)
Nuria, llevas unos días muy seria.
No me acuerdo cuándo fue la última vez que te vi sonreír.
Tú no estabas aquí antes de que pasara todo.
Perdóname, he sido una desconsiderada.
Sabes que puedes hablar conmigo siempre que quieras, ¿verdad?
Pero no voy a querer nunca. ¿Y por qué?
Lo prometí.
¿A quién se lo prometiste, Nuria?
(Timbre)
Adiós.
-El fiscal estará aquí dentro de media hora,
puede que antes.
Es lo que dura el recreo. No le diga a la niña
que vamos a hablar con ella hasta el último momento.
Cuanto menos tiempo lo pase mal, mejor.
Sí, ya ha sufrido suficiente. ¿Dónde haremos el interrogatorio?
Voy a pedir que nos dejen libre la sala de profesores.
Vidal, encárguese de prepararlo todo.
-Mamá...
No, no. Estoy en el cole, mamá.
Ha venido el policía.
No sé qué hacer. -¿Nuria?
(Señal) ¿Nuria?
-No me puedo creer que ese policía haya conseguido la orden del juez.
Dijo que necesitaba nuestro consentimiento.
No puedes haber firmado eso. -Lo siento, pero tenía que hacerlo.
-De todas formas yo no he firmado nada.
-Da igual, basta con que firme uno de los padres.
He hecho lo que me pedía la conciencia, Begoña.
-No, Andrés, has hecho lo que quería tu hermano.
Y no sé de qué me extraño, porque siempre ha sido igual.
Eres un pobre pelele
y todo el mundo hace lo que quiere contigo.
¿Te importa que me lo quede? Ponte tú otro.
Claro. Échame unas gotitas.
¿Todo bien? Todo una mierda.
Échame un poco más.
Te están esperando en el comedor. Ya.
Gracias.
Ahora vais a quedaros un ratito con Loli, que yo tengo que ir
a acompañar a Nuria a una cosa. ¿A qué cosa, señorita?
¿Y tu prima, Pablo? No sé, señorita.
Nuria.
¿Nuria?
Perdone, ¿ha visto a Nuria Vega? No.
Nuria.
Nuria.
¡Nuria!
¡Nuria!
No encuentro a Nuria Vega.
La he buscado por todo el colegio y no está.
-¿De verdad creyó que no me enteraría
de que iban a interrogar a mi hija? -Lo que creí es que iba a dejar
de poner las cosas difíciles. -Pues se equivoca.
Quiero estar presente en el interrogatorio.
-Bien. ¿Dónde está la niña?
-¿Cómo que dónde está? Tenía que estar aquí.
-Señora Valverde, si esto es cosa suya...
-Mi hija me ha llamado angustiada. ¿De qué me habla?
-¿Cuándo le ha llamado y desde qué número?
-Ha tenido que ser ella otra vez. -¿Quién?
-Mi cuñada, Carmen Castro.
(Móvil) -No os faltará de nada, ya verás.
-Ya lo sé, pero no es eso.
-¿Sí?
No, aquí no está.
-¿Qué pasa, hijo?
-Que no encuentran a mi hija.
No está ni en casa ni en el colegio.
-Otra vez no, por favor. Otra vez no.
La vamos a encontrar, ¿vale?
Tu prima está bien y la vamos a encontrar, ¿vale?
¿Qué ha pasado, Laura? ¿Se sabe algo?
Aún no. La Policía está preguntando,
pero nadie ha visto nada. Pero debe haber una explicación.
No sé cómo ha podido pasar. Tranquila.
Pablo, Nuria tenía unas pilas en el pupitre.
¿Sabes si son de sus juguetes los "walkies"?
¿Sabes si trajo el suyo hoy?
¿Tú tienes el tuyo aquí?
Pablo... Laura, por favor.
Perdón.
Quizás pueda servir de ayuda a la Policía.
A ver, cariño, escucha a mamá. ¿Tú te has traído hoy el "walkie"?
¿Sí? ¿Y dónde lo tienes?
En la mochila.
Gracias.
Luego nos vemos. Vale.
-¡Carmen!
Begoña. ¿Dónde la tienes?
Begoña, yo jamás le haría nada a Nuria.
A Nuria no, pero a mí sí.
No le he hecho nada a tu hija. ¿Dónde está?
Mamá, por favor, vámonos a casa. Le estás asustando.
No tuviste tantos miramientos con Nuria.
Reza porque mi hija esté bien.
Nuria. Nuria, ¿me oyes?
Nuria.
Nuria.
Registramos el colegio y la casa de los padres.
Científica ya va camino de la casa de Carmen Castro.
¿Por dónde continuaría usted?
¿Por qué me mira así? Usted conoce esto mejor que yo.
-Mire. El colegio da por un lado al pueblo y por el otro al bosque.
Interesaría hacer dos operativos. Uno que se encargara de la cámara
de seguridad del pueblo: comercios, cajeros, etc.
-Habrá que pedir una orden judicial para esas grabaciones.
-Hombre. Siempre puede hacerlo sin pedirlo y culparme a mí, ¿no?
-¿Y el otro grupo?
-El otro grupo se encarga de hacer una rápida por el bosque.
Necesitamos gente con experiencia de aquí a Cienfuegos.
Gente que conozca bien el terreno. -Muy bien. Hágase cargo.
¿A qué está esperando? -Sí, señor.
Este es el walkie de su primo. No tiene señal.
¿Y si nadie se ha llevado a Nuria y simplemente ha huido?
Ojalá. Esa sería la mejor opción. La puerta del colegio
estaba cerrada durante el recreo. La niña llama por teléfono
y justo después, cuando los niños vuelven del patio, ella sale.
¿Cómo es que nadie la vio saltar la valla?
Porque quizá no tuvo que saltar la valla.
Llevad a los perros a ese claro. Si buscamos, buscamos, joder.
Vidal.
Buenas. Usted no puede estar aquí, señora.
El comisario me ha pedido que venga con ustedes para identificar
cualquier prenda u objeto de la niña si lo encuentran.
Un momento.
Comisario,
la maestra está aquí.
Y usted cree que es buena idea.
Ya. De acuerdo.
Bueno, sígame. Y tenga cuidado por donde pisa,
que esto es mal terreno.
-Mamá, ¿qué haces? -Si me quedo parada, me angustio.
-Acaba de ocurrir. Esta vez tiene que ser diferente.
-Me dices lo que quiero oír. -Mamá.
Mamá, estate tranquila, por favor.
Mamá, voy a prepararte una tila, ¿vale?
Quédate con ella, por favor.
A mí nunca se me ha dado bien consolar a la gente.
Mi madre ya me lo decía. Cuando se sentía mal,
me decía que bastaba con que estuviese a su lado,
aunque no dije nada.
Vamos, que prefería que no dijese nada.
Tu madre tenía razón. Inés,
¿tienes la llave de la furgoneta? Sí. Voy al despacho a por ellas.
Toma, mamá, tómatelo.
Inés, te espero fuera. Pero ¿dónde vais?
Vamos a ir a buscar. Aquí no hacemos nada de brazos cruzados.
Voy contigo. Vale.
No, mejor ve con Inés. Vale.
-Te digo que ahora no puedo.
Dime si has tenido algo que ver con la desaparición de Nuria.
¡No, dímelo!
No me cuelgues. No.
Dime. ¿Aún tenéis pinchado
el teléfono Inés Vega? Sí.
Está hablando con alguien por teléfono sobre Nuria.
Exactamente a las 11:17. ¿Hace tres cuartos de hora?
¿Cómo?
No, no. Ahora mismo.
Creo que estaba hablando con su exmarido.
Pincha a Inés Vega.
-No está hablando, señor.
-Inés Vega no ha recibido ninguna llamada desde noche.
Eso es imposible. Acabo de oírla hablar.
No desde su móvil, Víctor. Puede ser desde el fijo.
Tampoco.
¿Qué haces aquí? Venía a decirte
que me voy contigo en mi coche. Se va a ir tu hermano con tu padre.
(Ladridos)
¡Vidal!
Aquí.
El perro ha encontrado un rastro.
-Parecen huellas de la niña
y no hay huellas de nadie más cerca.
Vamos a buscar por allí. Venga.
-Busca. Busca.
-Maestra, no se me quede detrás.
Con una desaparecida tengo suficiente.
Para, para.
A ese parque solía traer a mis sobrinos.
¿Crees que se fue voluntariamente? No lo sé.
Eso espero.
(Teléfono)
Sí, dime.
661 446 956.
Lo tengo.
-El titular del teléfono móvil es Federico Sanz.
-Solicite permiso para pincharlo. Que triangulen la señal.
Quiero saber dónde está.
(Teléfono)
-No hay nada.
No cruzó la carretera. No hay huellas al otro lado.
O no cruzó por aquí.
Exactamente. Pudo haber andado por la carretera
durante un rato o haberla recogido algún coche.
Un grupo. Que busque huellas por el lado de la carretera para allá.
Otro grupo, para allá.
No se ponga en lo peor, mujer.
¿Por qué no se va a casa?
Nos dijo que no había evidencias de que se la hubieran llevado,
que lo más probable es que ella se hubiera ido.
-Sé lo que dije, señora. -¿Y mi cuñada?
Mi cuñada se la llevó una vez. Está obsesionada con nuestra hija.
-Ella no la tiene. Y ahora las cosas han cambiado.
-¿Por qué?
-Hemos triangulando la última llamada de Federico Sanz,
el exmarido de su hermana, y hemos descubierto su ubicación.
Cienfuegos.
-¿Creen que él se llevó a Nuria? -Si él es el culpable
del secuestro de Alicia Vega, él es el más interesado
en que no hablemos con su hija. ¿Qué van a hacer?
Hemos multiplicado los controles de carretera,
estamos revisando las cámaras de seguridad de los cajeros.
Si Federico Sanz estuvo en el colegio de su hija esta mañana
no tardaremos en saberlo.
Ya hemos informado a los medios. Ahora su retrato es público.
-Te dije que algo así podría pasar, y te dio lo mismo.
Tuviste que firmar ese papel.
(TV) "Fuentes policiales han confirmado que están buscando
a Federico Sanz por su presunta relación
con el secuestro y muerte de Alicia Vega.
También puede estar relacionado con la ausencia de Nuria Vega,
prima de Alicia Vega, que hace unas horas desapareció del colegio.
-¿Dónde está Inés? -¿Qué vas a hacer?
-Lo que hace tiempo tenía que haber hecho, Pilar.
-La Policía está buscando a tu exmarido por lo de las niñas.
Inés, cuando el comisario fue a por ti y tu hermano Andrés
se puso en mi contra, les aseguré que tenía plena confianza en ti.
¿Y ahora?
-Soy inocente, papá. -Sí.
¿Y ese cabrón que tenías por marido?
¿Qué sabías tú de todo esto? -Nada.
Has seguido viéndole, ¿verdad?
-Y aunque así fuera, ¿qué? -Aunque así fuera...
¿Él estaba aquí el día de la comunión?
Dime la verdad.
-Sí.
-Intenta tranquilizarte, por favor. -Puse la mano en el fuego por ella.
"-¿Cómo tienes los huevos de llamarme
después de lo que me has hecho, hija de puta?
La Policía me busca. -No tuve nada que ver.
-Me da igual, Inés, te toca sacarme de esta.
Te espero donde siempre y más te vale ir."
(Señal de comunicar)
Inés, espera.
Has sido tú, ¿verdad? ¿El qué?
Te dije que no contases nada de lo de Fede.
No conté nada, pero si la Policía llegó
hasta tu exmarido es que tenía razón.
¿Qué razón? Si no tienes ni puta idea de cómo es mi vida.
No entiendo, ¿vas a seguir protegiéndolo?
¿Por qué? ¿A ti qué cojones te importa?
Inés. ¿Me vas a decir que Fede
no se merece que le quiera? ¿Te crees que no lo sé?
¿Qué pasa, que tú eliges de quién te enamoras?
Porque yo no.
Ojalá fuera tan fácil como cuando me decía mi madre:
"Inés, este chico no te conviene". No, Fede no me conviene,
pero tú tampoco.
¿Qué culpa tengo de ser tan imbécil?
Toda. ¿Sí?
Todo esto que estás diciendo son excusas.
(Móvil)
Sí. Inés habló con su exmarido, la ha citado.
¿Cuándo? No hace ni un minuto.
¿Dónde la ha citado?
Eso es lo malo, ha dicho: "Donde siempre".
¿Dónde puede ser "donde siempre"? Ni idea.
Pues ya somos dos,
así que más te vale no perderla de vista.
-¿Qué has hecho, Fede? Serás cabrón.
-Lo he dado todo por ti. -No me toques.
No me toques. -Todo por ti.
-Mentí a mi familia, a la Policía, estás loco.
No vas a cambiar nunca.
Ahora vamos con la Policía, ahora mismo.
Déjame en paz. -No vas a ninguna parte.
-¡Suéltame!
No, por favor, no. -¡Tú no me jodes la vida!
¡No me la jodes!
¡Eh!
¿Tú quién eres? ¿A ti qué te importa esto?
¿Estás bien?
Ya está, ya está.
Antes, cuando me puse a darte lecciones,
no tenía derecho a hablarte así,
tu vida es tu vida y... Lo que decías era verdad,
solo que a veces la verdad duele.
Siempre fue así.
Siempre. -Hija.
Hija.
Me han contado lo que has hecho.
Gracias. De nada. Está bien.
¿Ese desgraciado dónde está? Están interrogándolo.
-Supongo que ya sabes que estás de mierda hasta el mismo cuello.
-Bueno, ¿cuánto me puede caer por una agresión, un año?
-No seas modesto. ¿Qué agresión?
Se llama homicidio en grado de tentativa.
La única razón de que Inés Vega esté viva
es que ese camarero te impidió matarla.
Y si solo fuera eso, pero aquí tengo tu grabación
recogiendo el dinero del rescate de Alicia Vega,
el registro de todas tus llamadas a Inés Vega
y la certeza de tu presencia en Cienfuegos
el día que secuestraron a Alicia y ahora a Nuria Vega.
Pero tienes una cosa a tu favor:
sabes dónde está Nuria y, si me lo dices,
el juez podrá tenerlo en cuenta.
-No sé dónde está. -No me toques los cojones.
Tengo pruebas suficientes en tu contra.
-No, un momento, ustedes tienen pruebas de que yo entré
a una gasolinera y me encontré una bolsa llena de dinero
y me la llevé a mi casa,
no de que haya secuestrado a dos niñas.
-El juez no piensa lo mismo. -Que piense lo que quiera,
he estado en suficientes juicios para saber que lo que me presenta
son pruebas circunstanciales, como dicen los abogados.
-Germán Vega habló contigo.
-¿Quiere decir que Germán reconoció mi voz?
¿Eso es lo que quiere decir?
-¿Y por qué vuelve hasta Inés Vega?
¿Qué no querías que nos contase?
-Quiero un abogado.
Si el juez necesita tu testimonio, te llegará una citación.
No te vayas muy lejos,
que últimamente estás muy solicitado.
¿Ha dicho algo? Que quiere un abogado.
Si tiene a Nuria Vega en algún lado,
no lo va a decir así por las buenas,
así que estamos igual que estábamos,
con toda la comisaría en la calle y dando palos de ciego.
Intervine demasiado pronto,
debí seguirle para ver dónde tiene a la niña.
¿Y dejar que golpease a Inés Vega?
¿Hasta cuándo? Le has salvado la vida a una mujer
y hemos detenido al principal sospechoso del caso,
una cosa por la otra.
Tenemos que hacer que nos lleve hasta la niña
y nos llevará, aunque tenga que sacárselo a la fuerza.
No miraré a la cara de los padres
para decirles lo contrario, me pongo en su lugar y...
¿Te pones en su lugar?
¿Tan imposible te parece?
Cuando me fui de casa, durante meses,
todas las noches soñaba contigo, todas las noches.
No me digas. Entiendo que te cueste creerlo.
No, si te creo, pero ¿cómo es que de todas esas noches
ni una sola se te ocurrió coger el teléfono y llamar a tu hijo?
Tenías seis años,
¿cómo te lo iba a explicar?
¿Bebiendo en horas de servicio?
-¿Quiere que hablemos de las horas que echo trabajando?
Expediénteme si quiere, me da igual.
-Todos hemos tenido un mal día, Vidal.
-Ya, seguramente el mío ha sido el doble de malo.
Esta tarde me ha llegado un informe de Asuntos Internos.
-¿Cuánto? -Tres meses.
Empleo y sueldo a partir del mes que viene.
-¿Y lo está celebrando?
-No, lo que celebro es que mi mujer me ha echado de casa
cuando se ha enterado.
Era preciosa.
Tenía un carácter de mierda, pero era preciosa.
De carácter sigue igual.
¿Tiene usted hijos, comisario? Los hijos son una putada,
¿sabe por qué?
Porque por muy atravesados que te salgan,
los sigues queriendo.
-Seguramente ellos piensan lo mismo de nosotros.
-Así que tiene usted hijos.
-Tengo uno.
O al menos lo tenía.
Los dejé a su madre y a él, él acababa de cumplir seis años,
también es policía.
-¿Y es bueno? -Muy bueno.
Todo lo bueno que se puede ser a los 30 años.
-En cierto modo se podría decir
que soy mejor padre que usted, ¿no cree, comisario?
-Saturno era mejor padre que yo.
Cualquiera es mejor padre que yo.
Además, hoy tampoco me siento muy buen policía.
Intente descansar; la suspensión empieza el mes que viene,
antes tenemos que encontrar a Nuria Vega.
Casas quiere vernos.
"Por favor, no. Por favor, no."
Nuria. Nuria.
¿Qué pasa? Nuria está viva.
¿La habéis encontrado? No, la hemos oído.
¿Cómo que la habéis oído? Por los walkie talkies
de los niños. ¿Y dónde está?
Se cortó antes de que dijera nada, pero no puede estar lejos,
el walkie talkie tiene un radio de cobertura de 4 km.
¿Dónde estáis? Al lado del desvío de San Martín.
Muy bien.
¿Dónde tienes a la niña? -No lo sé.
-¿Dónde está Nuria? -No sé dónde está la niña.
-Habla. -No me pegue, por favor.
Llamé a Germán y le dije que tenía a la niña,
pero era mentira.
La niña no aparecía y nadie pedía el rescate,
así que lo pedí yo, pero piénselo bien, por favor.
Si yo hubiera secuestrado a la niña,
hubiera pedido el rescate mucho antes.
Puede ser que sea un ladrón y que se me haya ido la mano
con Inés, pero de ahí a secuestrar a una niña...
-No te creo.
-Míreme, a mí no me libra de la cárcel ni Dios,
¿para qué le iba a mentir?
-Porque no es lo mismo pasar 4 años en la cárcel que 40
y te juro que haré que cumplas cada uno de ellos.
Nuria.
Nuria, por favor, Nuria.
Nuria.
Nuria.
-Buenas noches.
-¿Qué hace aquí? -Necesito hablar con su hija.
-¿A estas horas? -Sí.
Nada, sigue apagado.
Ese chisme tiene un alcance de 4 kilómetros, ¿no?
No es un área tan pequeña. Podía estar en cualquier parte.
Nuria.
¿Nuria?
Su sobrina aún está viva y su exmarido se niega a hablar.
Necesito saber dónde tiene a la niña.
-Yo no sé nada, ya se lo he dicho.
-¿Hay algo que recuerde de sus encuentros con Federico Sanz?
¿Dónde se veían? ¿Dónde paraba su exmarido cuando venía al pueblo?
Lo que sea. -Íbamos a un hostal.
-Sabemos que la niña está en un radio de menos de 4 kilómetros
del desvío a San Martín. Ahora aquí no hay ningún hostal.
-Ahí está la casona de Amalia.
Es una amiga de mi madre y tenemos las llaves hace mucho tiempo
porque ella está ingresada en una residencia.
-¿Y se vio allí alguna vez con su exmarido?
-Sí. Pero yo le juro que no sabía nada.
-¿Dónde está esa casa?
(Teléfono)
¿Sí?
Inés se vio con su exmarido en una casa de esa zona.
Sí. La que está al final de la calle
camino del mercado. De acuerdo.
Da la vuelta.
(Ladridos)
(Ladridos)
(BAJO) Laura.
En la ropa de Alicia había pelos de vaca.
Arriba no hay nada. Puede que también la tuviesen aquí.
¿Hueles eso? Lejía.
Acaban de limpiarlo todo.
La alfombra explica los restos de pelo de vaca
en la ropa de Alicia Vega.
Había también comida sin gluten
y huellas de la niña.
Esta es la casa donde tuvieron encerrada a Alicia
antes de llevarla a la cabaña.
Y es la casa donde han tenido a Nuria Vega hasta hace unas horas.
A pesar de los esfuerzos por borrarlos,
Científica ha encontrado restos de sangre en la casa.
Y es sangre de Nuria.
La niña está herida. O muerta.
La sangre es de hace unas pocas horas.
Así que si Federico Sanz, el exmarido de Inés,
ya estaba detenido, no pudo ser el agresor.
Y eso significa algo más.
Volvemos a centrar las sospechas en la familia.
¿Y el otro walkie lo han encontrado?
No. Lo que oísteis tuvo que ser el momento de la agresión.
La hora cuadra con el primer análisis de la sangre.
El walkie lo tiene su agresor.
O puede que se haya deshecho de él, que es lo más probable.
Estamos revisando las cámaras de seguridad de los alrededores,
recogiendo testimonios y realizando controles en la zona
a todos los vehículos. Quien que se la haya llevado
ha tenido que trasladarla en uno.
Voy al restaurante a informar a la familia.
Quiero que estéis ahí y no perdáis detalle.
Puede que esa cría aún esté viva.
Tenemos que ser un equipo.
(Puerta)
Ah. Hola.
Adelante.
He venido a ver cómo estás.
Estaba a punto de salir.
La Policía quiere vernos a todos en el restaurante y...
Si quieres, te acompaño.
No, no hace falta, iré con mi hermano.
Buenas.
Hola, Pablo. Pero sí podrías hacerme un favor.
Prefería no llevarlo, si pudieras quedarte con él.
Sí, claro, me quedaré con él. Gracias.
¿No te importa quedarte con la profe?
-No. Ya sé que no son horas,
pero intenta que duerma un poco. Ha pasado muy mala noche.
No creo que nadie haya dormido bien esta noche.
Ya tienes lo que querías, ¿no?
¿Qué saben de Nuria?
-Aún no hemos dado con ella.
Pero quiero informarles de algunos avances.
Ahora sabemos que a las dos niñas las tuvieron en el mismo sitio.
Una casa desocupada en la calle camino del mercado.
-La casa de Amalia. -Exacto.
-Pertenece a doña Amalia Suárez del Vals.
Quien, según hemos sabido, está ingresada en una residencia
desde hace seis años.
¿Quiénes de ustedes tienen acceso a ese lugar?
-Todos. Amalia es para mí como una hermana.
Pero la niña, si la tuvieron en esa casa y después la llevaron
a otro sitio, es que está viva.
-No lo sabemos. Sin embargo, debo informarles
de que en la casa había restos de sangre.
Y el análisis prueba que esa sangre es de Nuria Vega.
-Déjeme hablar a solas con ese hijo de puta.
A mí me dirá dónde tiene a mi niña.
-La agresión a Nuria tuvo lugar cuando Federico Sanz
ya llevaba horas detenido.
Él no es el autor. -¿Y quién lo hizo entonces?
-Si lo supiera, señor Vega, ya lo habría detenido.
¿Y no han encontrado nada más en la casa?
Por ahora no.
Cuento con los voluntarios del pueblo que se presenten
para organizar las batidas.
Comenzaremos la búsqueda desde la casa de los hechos.
Ahora el inspector Vidal y los agentes les tomarán declaración.
Necesito saber dónde estaba cada uno de ustedes anoche,
entre las 02:00 y las 04:00 de la madrugada.
-¿Por qué hace esto?
¿Es que no tiene corazón?
-Estamos yendo paso a paso, señora. -¿Paso a paso?
No sé quién lo ha destinado aquí, pero nos ha hecho un flaco favor.
-Señor Vega... -¿Por qué no se va del pueblo
y nos deja en paz? Nosotros no somos unos asesinos.
-No voy a consentirle que me hable en ese tono.
-¿Ah, no?
Señor comisario, nos han hecho muchas promesas.
Y ninguna se ha cumplido.
-Muchas promesas y muchos engaños.
Su hijo Roberto nos ocultó su relación amorosa
con Begoña Valverde, su cuñada. -¿Qué?
-Andrés nos ocultó su alcoholismo y que no había vigilado a los niños
durante la comunión.
Begoña Valverde destruyó parte de una prueba fundamental,
el diario de Alicia.
Algunos de ustedes decidieron linchar a Bosco.
Y usted, señor Vega, junto con su mujer,
nos ocultaron que habían pagado un rescate.
Su hija Inés no nos habló de su encuentro con su exmarido
el día de la comunión.
Y para colmo, ahora resulta que nunca estuvimos en esa casa
porque a ninguno de ustedes se les ocurrió
hablarnos de su existencia.
Así que no me hable de promesas.
Cuando les hayan tomado declaración,
les esperamos a todos junto a la casa de Amalia.
Un rescate. ¿Cómo nos habéis podido ocultar algo así?
¿Quién os lo pidió? ¿Por qué no nos habíais dicho nada?
-¿Y si también tienen a Nuria? -Bueno, basta.
Basta. Eso ya lo sabe la Policía.
Al menos yo, nosotros, aunque hayamos podido equivocarnos,
lo ocultamos por el bien de Alicia y por no preocuparos a vosotros.
En cambio, vosotros...
-Pero hijo, ¿cómo...?
-¿Cómo has podido engañar a tu mujer y a tu hermano?
¿Es eso lo que yo te enseñé?
¿Eso es lo que has aprendido en esta casa?
Y tú...
Bueno...
Si ese comisario tiene razón
y es uno de vosotros el que ha provocado esta situación,
que rece para que sea la Policía quien lo descubra antes que yo.
-Pueden ir pasando a declarar.
Señora Valverde.
-Ni se te ocurra acercarte a la batida.
(Puerta)
Hola.
¿Y Pablo?
Está arriba. Acaba de quedarse dormido.
Mamá.
Ya estoy aquí, mi amor.
Ya está. Vale, vale, vale.
-Leti.
¿Qué le has contado a la policía? -¿Ahora quieres hablar conmigo?
-Leti, por favor. -No me toques.
Les he contado la verdad.
Si no quieres decirme qué hacías a esas horas,
se lo cuentas a ellos. -Espera.
Estaba con mi hermana.
-Vete a la mierda.
Me voy contigo a la batida, ¿no?
No, mejor no.
Víctor, ¿se puede saber qué te pasa conmigo?
Nada, nada.
¿Te haces una idea de lo triste que ha sonado eso?
Como todos saben, esta es la casa donde tuvieron encerrada a la niña.
Haremos cuatro grupos para buscar.
Cada grupo articulará la búsqueda siguiendo el eje
de cada una de las carreteras que salen de esta casa.
El grupo uno se dirigirá por aquí, hacia aquí.
Grupo dos.
El grupo tres irá por aquí.
Y nosotros, hacia el Pinar de Valbuena.
Si encuentran algo, lo que sea, no lo toquen.
Levantan la mano y gritan para avisar. ¿De acuerdo?
Adelante.
Me cago en mi padre.
Buenos días. Buenos días.
Pare el motor, por favor. ¿Algún problema?
Sí, le he dicho que pare el motor.
Discúlpeme.
Mi mujer dice que tengo un problema con la autoridad.
Baje del coche y abra el maletero.
¿Piensa que escondo ahí un cadáver? Yo no pienso. Cumplo órdenes.
Usted llegará a comisario.
Todo en orden. Puede seguir.
Gracias, agente.
Disculpe. Voy a por el pan.
Sí, claro. Gracias.
Joder.
(Teléfono)
Perdona, es mi marido. Dime.
Laura, Eduardo estaba muy inquieto.
Le he visto discutir con Leti por algo que pasó anoche.
Le he seguido hasta un lavado de coches.
Ajá. Está lavando el coche por dentro
y por fuera, incluso el maletero. Está destruyendo pruebas.
Víctor, estoy con Carmen.
Nos vemos después en casa.
De acuerdo.
Disculpa.
No, no, por favor. Bastante tiempo te robado ya esta mañana.
Estoy para lo que necesites. Lo sé, lo sé.
Y se han cancelado las clases hasta la semana que viene.
(Timbre)
¿Abro yo? Deja, ya voy yo.
Hola. Por favor, dime qué pasa.
Hola. Hola.
Quería hablar contigo a solas.
Laura... No, por favor.
Estaré en casa si necesitáis algo. Muchas gracias por todo.
No vino en toda la noche y yo apenas pegué ojo
porque estaba supernerviosa,
y, cuando me dormí, que era, no sé,
como alrededor de las siete de la mañana, luego apareció él.
A ver, Leticia, Eduardo estuvo conmigo.
Ya se lo he contado a la policía y...
¿Y por qué no me dijo nada cuando llegó a casa?
Es que no tiene sentido.
Llegó duchado, con otra ropa, y cuando le pregunté qué pasaba,
no me dijo nada de que hubiese estado contigo.
Se puso nervioso y se enfadó. Joder, si hasta pensaba
que me estaba poniendo los cuernos con otra, Carmen.
Pero cuando la Policía nos ha contado lo de Nuria,
hoy por la mañana, pues me he asustado mucho.
A ver, Leticia, yo anoche estaba mal.
Todo esto de Nuria me ha hecho revivir lo mío y...
Y no podía estar sola.
Como comprenderás no iba a llamar a Roberto, así que lo llamé a él.
No soy tonta, Carmen.
Aquí pasa algo raro.
No puedes ir a la policía.
¿Por qué?
Yo he perdido una hija, y ahora se trata de Nuria, de mi sobrina.
¿De verdad crees que yo encubriría a mi hermano
si estuviese relacionado con esto?
Leticia, si fui yo la primera que lo delató,
cuando pensé que estaba relacionado con lo de Alicia.
Yo nunca te mentiría sobre una cosa así.
Hasta luego, Carmen.
(Teléfono)
Eduardo, Leticia sospecha algo. ¿Me puedes explicar por qué
no le dijiste desde el principio que estabas conmigo?
Cállate, cállate.
Eduardo, ¿qué quieres, que sepa lo que hemos hecho?
Dios.
No lo está encubriendo; es su cómplice.
Los tenemos.
Quiero cambiar mi declaración sobre la noche
en la que desapareció Nuria.
-¿Nos ha mentido? -No, pero no he contado todo.
Iré tras él. ¿En qué grupo irá Eduardo?
Al que se esté acercando más al lugar donde tiene a la niña.
Expondré todos los indicios que tenemos contra él.
¿Y si no se rompe?
Esta es la oportunidad que tenemos. No puedo dejarla escapar.
-Yo no le hice nada.
-¿Y si usted no lo hizo...?
Carmen, si la encuentran, voy a morirme en la cárcel.
Eso no va a pasar, ¿me oyes?
Sé que hizo desaparecer un testimonio de esa noche.
-No me pareció relevante. -Yo creo que sí se lo pareció,
y por eso mismo lo hizo desaparecer.
-Hay que cambiar a la niña de sitio.
-Tienes una implicación emocional. No es el caso.
A estas alturas, no me sirve lo que me digas. Necesito pruebas.
Comisario, Carmen Castro tiene una pala, se dispone a cavar.
Mande a sus hombres.
(Sirenas)
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