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Zulu
[♪♪♪]
♪ Me tomaste por asalto. ♪
♪ Me despojaste del dolor. ♪
♪ Este amor es un milagro. ♪
♪ Viviré por ti, moriré por ti. ♪
♪ Y nadie nos vio. ♪
♪ Lo prohibido sabe a gloria. ♪
♪ No existe juicio ni existe perdón. ♪
♪ No me culpes por amarte. ♪
♪ Mejor enciérrame en tu prisión. ♪
♪ ¿Cómo te atreves a llamarme ladrón? ♪
♪ Ladrón de corazones. ♪
[Tintineos de vidrios]
Por favor, señores, silencio.
Silencio, por favor.
Quiero tomar la delantera y ser el primero en decir
unas palabras sobre nuestro homenajeado de esta noche.
De veras, Antonio, no es por que seas mi amigo,
pero tú has luchado por nuestro país
y me atrevo a decir que a la par de los más grandes.
Si hay alguien a quien yo confiaría mi vida, es a ti.
[Aplausos]
Gracias, gracias, gracias.
Perdón. Si me lo permiten, me gustaría decir unas palabras.
Son cinco años de retiro.
Cuando dejé la policía,
pensé que no iba a poder soportarlo.
Fueron tantos momentos gratos, tantas satisfacciones.
Solo quiero decir lo siguiente:
Que la palabra «retiro» es solo una figura,
porque me siento trabajando todavía por mi país
cada hora, cada segundo.
Estoy feliz por esta invitación
que me hacen.
Solo lamento que la persona que debería estar sentada
en esta silla acompañándome, la persona más importante
de mi vida, mi hija Verónica,
no pudo llegar para celebrar conmigo.
Bastaría decir para disculparla que,
que se encuentra cumpliendo con su deber.
Muchas gracias. Gracias.
[♪♪♪]
¿Qué pasó, bombón?
¿No te gustaría que te bailáramos las dos, pues?
Mi auto, por favor.
Con todo gusto.
¿Te gustó la cena?
Ahora necesito la orden de libertad de la que hablamos.
Tengo listo el dinero, pero la justicia
tiene que ser más expedita, ¿me entiendes?
Perfectamente, Antonio.
No puedo esperar más.
[♪♪♪]
Ya me platicaron de tu colección de arte,
a ver qué día me invitas a conocerla.
Cuando quieras, Antonio, cuando quieras.
Parquero: Ya llegó su auto, señor.
Gracias. Buenas noches.
[♪♪♪]
Gustavo: ¿No se te hace increíble?
Hace nada, yo no era nada más que un mojado
al que ninguno de estos estirados se hubiera dignado
a saludar y míralos, hoy se reúnen para ver
mi nuevo nombramiento
como vicepresidente de E Business.
Para que veas lo que es el talento, mi amor.
Y un jefe que cree en la juventud.
Me nombraron por encima de mucha más gente preparada
y con más tiempo en la empresa.
Y americanos.
Mira, ahí hay dos de tus nuevos enemigos.
[hablan en inglés]
Inés: ¿Por qué besaste a ese tipo, eh?
Verónica: Nomás.
Pero ¿qué no sabes que en este negocio
no se debe de besar a nadie?
Verónica: ¿Por qué?
Porque dicen que te enamoras.
Ay, bájale.
Ese tipo no me da buena espina, ¿eh?
¿Por?
A mí se me hace que es policía.
¿Y por qué crees esas cosas, tú?
Porque los huelo.
Bailarina: Les voy a tomar su atomizador.
Verónica: Sí.
Mira, Cintia, tú eres nueva en esto. Ten mucho cuidado.
A mí se me hace que ese tipo algo se trae.
¿Qué pasa?
Estudiados los respectivos alegatos de la defensa
y la fiscalía, este tribunal dicta
acto de libertad al ciudadano Hernán Ferreira.
¿Cómo? No, ustedes no pueden sacarme de aquí.
No, no pueden hacerme esto.
Se hizo justicia, señor Ferreira.
Justicia. Esto es una trampa.
Mañana a las 11:00 a.m se hará efectiva
la orden de libertad.
No, no pueden dejarme salir de aquí.
Me van a dejar libre solo para matarme, señor juez.
Señor juez.
Si desea usted apelar, diríjase a otras instancias.
- No, señor juez. - ¡Escúcheme! ¡Señor director!
¡Señor juez! ¡Me van a matar! ¡Escúcheme! ¡Me van a matar!
Acabamos de confirmar la información y es definitivo.
Ferreira sale mañana del penal.
Repito. Ferreira sale mañana del penal.
Perfecto.
¿Qué pasó?
«Pos», ¿ya te decidiste por algo?
No. Más bien, ya me tengo que ir.
Tengo algo muy urgente que hacer y tiene que ser ahora.
Ta' bueno.
Chao.
Hombre, gracias.
[♪♪♪]
Perdón.
Estoy muy agradecido, señor, de verdad.
Sé que es una jugada muy arriesgada
de su parte, pero no se va a arrepentir.
Pienso trabajar muy duro y fuerte,
y sé la gran responsabilidad que tengo encima.
Y, pues, nada, estoy muy muy agradecido.
Yo, la verdad, confío mucho en usted
y tiene toda mi confianza.
Muchas gracias.
[Teléfono suena]
- Perdón. - No, no hay cuidado.
Bueno.
Campeón, soy yo.
¡Padrino!
Oye, qué bueno que me llamas. ¿Cómo?
Es que, es que casi no te escucho.
Estoy aquí, en medio de una reunión.
Me están nombrando vicepresidente
de la compañía, ¿cómo la ves?
¿Mh? Oye, ¿tú cómo estás?
Mañana me sacan de la cárcel.
Qué buena noticia.
Gustavo, no es así como tú crees.
¿Cómo no? A, a poco.
Oye, vente con Silvia y con el niño,
los invito a pasar unos días aquí en San Diego conmigo,
así celebramos todos juntos y descansas, ¿no?
Te lo mereces.
- Gustavo, escucha. - Van a matarme.
¿Qué?
Hernán: Gustavo, solo quería despedirme de ti, campeón.
La vida le reserva a uno muchas sorpresas,
es la verdad y no todo es gratuito
ni se debe a la suerte,
sino a la voluntad y al trabajo.
El ejemplo, el ejemplo soy yo.
Es increíble pensar que hace apenas unos años
yo no era nada más que un inmigrante
sin un centavo, prácticamente sin ninguna esperanza.
Estoy seguro que
si ustedes me hubieran conocido hace 10 años,
nada más que por mi aspecto,
no me hubieran dado las buenas tardes,
ninguno de ustedes, ¿eh?
[Risas]
Es la verdad.
En fin, hay momentos en la vida
en las que hay que tomar decisiones,
decisiones difíciles y hoy he tomado una decisión.
Yo solamente quería agradecerles su presencia esta noche,
quería agradecerle al señor McNamara
por su confianza y por su apoyo.
Y quería también decirles que lo siento.
Lo siento mucho, señor, no poder aceptar
la vicepresidencia de la compañía.
No puedo. Espero que me entiendan.
Buenas noches.
[murmullos]
[♪♪♪]
Entonces, ¿qué, no me vas a decir cuál es el problema?
La mera verdad, es que es una bronca personal,
Inés.
Pu's, sí, pero si me la cuentas,
a lo mejor te puedo ayudar.
Bueno. ¿Conociste a un Carlos Quintanilla?
Carlos Quintanilla. Pu's, no, ¿eh? No me suena.
Resulta que él trabajó para Espinoza también y
y, pu's, bueno, me lo mataron hace tres años
y tuve un chamaco con él, Inés.
Resulta que mi niño, pu's, está muy enfermo,
está muy grave y
y, pu's, yo ya no sé cómo hacerle
pa' pagar su tratamiento que me sale tan caro.
No he podido ahorrar un solo peso.
Y yo sé que ahorita una persona como Espinoza
sí me podría sacar del hoyo, amiga.
Pero. ¿Espinoza cómo te va a ayudar?
Pu's, dándome lana pa' mi chamaco, pues.
Mira, Cintia, yo tengo un dinerito ahorrado.
Si quieres, te lo puedo prestar,
a lo mejor te saca del paso mientras.
No, no, no, no po...
Inés: ¿Por qué no?
No podría aceptarlo porque
pu's, porque yo sé que la única manera
y la mejor manera en como tú me puedes echar la mano, pu's,
es consiguiéndome una cita con Espinoza, pues.
Yo sé que tú puedes.
[♪♪♪]
Ay, déjeme pasar, por favor.
No se puede, m'ija.
Inés: Es que necesito hablar con Espinoza.
Está bien, pásale.
¿Cómo se te ocurre entrar sin tocar?
¡Lárgate!
Lo que pasa es que Cintia necesita hablar contigo,
es importante.
¿Y a mí qué [Articula en silencio]
me importa Cintia?
Sácalas.
No, espérate.
Mira, por favor, escúchala.
Te prometo que si eres bueno con ella,
yo voy a estar muy agradecida, ¿sí?
Está bien. Tú, entra.
Inés: Pasa.
Verónica: Gracias.
Espinoza: De entrada, te digo que no te voy a dar
mucho tiempo.
¿Qué quieres?
Acostarme contigo.
[♪♪♪]
Es por una mujer, ¿verdad?
Yo sé que te vas a por una mujer.
No, no, no es eso.
Bueno, entonces, ¿por qué dejas todo así
y te vas como un loco a México y no aceptas la vicepresidencia
de la empresa ni me explicas nada?
Tiene que ser por una mujer.
No, Susi. ¿Cuántas veces tengo que decirte?
No es por una mujer.
¿De dónde voy a sacar a una mujer?
Hace 10 años no voy a México. A ver, dime tú.
¿Me puedes decir entonces la verdad?
Si no era con una mujer, ¿con quién demonios hablabas
por teléfono tan misterioso?
Está bien. ¿Quieres saber la verdad?
Sí.
Mi papá era un narco, por eso lo mataron,
porque traicionó al narco y su socio, mi padrino,
la persona que ha velado por mí
durante todos estos años va a salir de la cárcel.
Lo van a matar.
Me acaba de llamar, por eso voy a volver.
Mi familia me sacó de México porque,
porque también me iban a matar, por eso no he vuelto.
No sé qué vaya a pasar, Susi, no sé.
Yo presiento que no te voy a volver a ver nunca más.
[♪♪♪]
Lo siento.
[♪♪♪]
♪ Ladrón de corazones. ♪
Pu's, la mera verdad, sí estoy desesperada
y, y, pu's, el Charlie me contaba que, pu's,
que te tenía alto aprecio y sé que tú también a él.
Sí, trabajamos muchos años juntos.
Pues, es que sí necesito la lana y... la necesito mucho.
Estamos hablando de muchísimo dinero, muchachita.
¿Crees que eso vale acostarse contigo?
Pu's, la mera verdad, no lo sé, pero
pero, pu's, yo vengo a ofrecerte otra cosa,
vengo a
pu's, vengo a decirte que,
pu's, que quiero trabajar contigo en tu negocio,
[♪♪♪]
Y, pues, que yo acompañé al Charlie varias veces,
sé cómo se manejan las cosas.
Y no te estoy engañando, pues, confía en mí,
yo no te voy a traicionar.
Lo que sí es que... pu's, que sí necesito que me ayudes.
Espinoza: ¿Qué estás dispuesta a darme
por dejarte trabajar conmigo?
Verónica: Por mi chamaco, todo lo que tú me pidas.
Sabes que me vuelves loco, ¿verdad?
Y cuando te veo, me imagino que hago
cosas contigo, locuras, cosas que ni tú te imaginarías.
Entonces, ¿qué, pues?
Es una buena oferta,
solo que hay un pequeño problema.
¿Y cuál es ese?
Espinoza: Que se me hace que eres policía, me cae.
Y que traes un micrófono escondido.
Verónica: No... eso no es cierto.
¿Dónde está?
¡«Pos», que eso no es cierto!
¡Párate, pues!
Si te estoy diciendo que no soy policía
es porque no lo soy.
Ahora, que si quieres, te lo demuestro, pero, pu's,
a mi manera.
¿O qué... tú ves algún micrófono?
¿Verdad que no?
- Bueno, ya estuvo bien. - ¡Ya basta! Vamos a entrar.
Tenemos dos minutos y no quiero un solo error.
Quiero a Espinoza vivo, los demás me valen
un [Articula en silencio]. ¿Está bien?
[golpes a puerta]
Agente: ¡Todos quietos!
[Gritos]
Qué cuerpazo tienes, mi vida.
Pu's, ya ves de lo que te estás perdiendo.
No, ya no me lo voy a perder.
Pero, pu's, mejor podemos ir a tu casa, ¿no?
Aquí.
[Voces indistintas]
Es que aquí hay mucha gente, Espinoza.
Estás buenísima.
Pero es que yo no quiero que las muchachas me vean.
No, escucha.
Esteban: ¡Quieto! ¡Suéltela!
¡La mato!
Suéltala.
Les juro que la mato.
Espinoza, por favor, por lo que más quieras,
por lo que te conté de mi chamaco.
¡Cállate!
Esteban: Ella solo es una piruja más, pero a ti,
a ti sí te voy a matar, ¿eh?
Suéltala.
Está bien.
Agente: No intentes nada.
¡Mh!
Agente: ¡Abajo al piso!
Lévantela.
¿Yo qué hice?
¡Suéltenla!
Esteban: Vienes con nosotros, vámonos.
Agente: ¡A ver, vámonos!
Quédate quieta.
Te estoy diciendo que ya me sueltes.
Esteban: Que te quedes quieta.
Ya suéltame. Con un demonio.
No puedo entender por qué entras cuando se te pega la gana.
Te pedí que esperaras mi señal, Esteban.
Estabas en peligro, ya te habían descubierto.
- Por Dios. - Él ya sabía que eras policía.
Yo sé lo que estaba haciendo.
¡Tú no sabes lo que estabas haciendo!
¿Quién sabe qué te hubiera hecho Espinoza
si no entramos en ese momento?
- Por Dios. - ¡Esteban!
Soy policía.
¿O no soy policía?
¿No me he capacitado para eso?
Estoy preparada y sé perfectamente lo que hago.
[♪♪♪]
«Gustavo, he debido reunir mucho valor
para escribirte esta carta.
Llevo diez años en esta cárcel atormentado,
sin poder dormir en paz y lleno de vergüenza.
Has vivido engañado, Gustavo.
Tú y tu familia, que era como la mía,
creyeron que tu padre trabajaba para los narcos,
pero esa no es la verdad.
Fui yo, traicioné a Domingo, tu padre, ese sí es un hombre.
Dejé que lo mataran por un cargamento de droga
que había robado yo.
No tengo ni cara ni derecho a pedirte perdón.
Lo que he hecho contigo y con tu madre no lo define
la palabra traición, es algo peor,
monstruoso, perverso».
"Sé que me van a matar al salir, pero no importa»,"
porque desde que traicioné a Domingo, no merezco vivir».
¿No te parece fascinante la historia de Caín y Abel?
El origen mismo de la condición humana,
el hombre que asesina a su propio hermano
porque Dios le ha otorgado la libertad de hacerlo.
¿Sabías que Dios, después de maldecir a Caín
por ese crimen,
lo marcó para que ningún hombre pudiera castigarlo?
Realmente fascinante.
No creo que hayas venido a mi casa tan tarde
para contarme historias bíblicas.
Si viniste a preguntarme por Ferreira,
ya todo está listo para que salga mañana.
Eso es lo que me gusta del sistema legal
de este país, señor juez, siempre hay una larga fila
de gente como tú dispuesta a cooperar.
¿Qué es lo que quieres, Antonio?
Yo ya cumplí con mi parte soltando a Ferreira.
Solamente retribuirte el favor, señor juez.
Hay cosas que me gusta hacer personalmente.
Así que, ¿tienes planes de irte del país?
Y si no es indiscreción, ¿por qué quieres hacerlo?
Por lo que veo, no vives tan mal con el dinero
que te deja el impartir la justicia.
¿O debería llamarla corrupción?
Tú no eres exactamente un ejemplo, Antonio.
Antonio: ¿Yo?
¿Sabes quién soy yo realmente, señor juez?
Yo soy Caín.
Yo maté a mi hermano Felipe.
Yo he ejercido la libertad para asesinar a otros,
incluso a mi propio hermano.
¿Por qué me dices todo esto?
No sé.
De pronto, tuve la necesidad de decírselo
a alguien que representa la justicia de los hombres.
Aunque tú tampoco puedes hacer nada para castigarme.
Adiós, señor juez. Gracias.
[♪♪♪]
Es como, como si no hubieran pasado los años
y han pasado 10.
Simón.
Oye, ¿todavía existe mi moto?
Sí, sí. Yo, yo le, le, le paso...
- ¿Qué? ¿Qué le pasó? - ¿La chocaste o qué?
Tarta: No. Yo le paso un trapo, yo... diario.
Ah, pues, qué buena onda.
Tarta: Sí, simón.
Tráemela, ¿no?
Órale. Sí, simón, sí.
Va.
Y, y, y de plano, ¿qué, no, no piensas decir
a qué viniste, Gus?
Pu's, sabes que es peligroso.
Sí, ya lo sé, ya lo sé, Tarta.
Tarta: Sí.
Pero tráemela.
Órale, simón, sí, te la traigo.
Va.
Chido. Órale.
Cintia, tienes que tener mucho cuidado
en esta ciudad, es muy peligrosa.
¿Y sabes qué?
Sobre todo tienes que tener cuidado
de los policías, esos son los peores.
Mira, el tipo ese con el que estabas
en el cabaret,
a mí me late que es policía.
Ten cuidado, yo te lo digo por experiencia.
¿Y qué, a poco has tenido malas experiencias con policías?
La verdad es que sí, una muy fea.
Cuando estaba chavita,
pu's, yo tenía un novio
y la verdad es que no habíamos hecho nada,
pero no les importó.
A él lo mataron y, y a mí me violaron.
Yo, yo ya no quería saber nada de nadie, fue cuando
su mejor amigo me ayudó a salir de la depresión.
Él es el chavo del que te conté.
Verónica: Ah.
El que vive en San Diego.
Verónica: Sí.
Cintia, no hay nada peor que un policía,
todos son unos desgraciados.
[♪♪♪]
♪ ¿Cómo te atreves a llamarme ladrón? ♪
¿Gustavo? ¿Eres tú, hijo?
¿Hijo?
¡Mi vida! ¡Mi cielo! Pero ¿qué haces aquí?
Pues, nada, que quería verte y que, abrazarte
y por eso me vine.
Vida, pero, pero ¿y cómo no me avisaste?
Hubiera ido por ti.
Pues, porque te quería dar la sorpresa, por eso.
Mira nada más cómo estás de hermosa.
La sorpresa, si casi me matas
de la impresión, infame.
Y esto está idéntico como hace 10 años.
Qué impresión, ¿eh? Qué impresión.
Pues, no me lo vas a creer, pero todos los días
vengo y arreglo un poquito.
Pues, eso me hace sentir que todavía
te tengo aquí conmigo.
Mamá.
Mi vida. Ven, ven. Dime.
¿Para qué regresaste, hijo?
Ya te dije, porque quería verte,
me hacías falta y, pues, aprovecho,
hago un par de negocios, estoy un par de días
y, y me voy.
No te preocupes.
Ay, mi amor, ¿cómo no me voy a preocupar?
Tú sabes que México es un lugar peligroso para ti.
Te pueden matar, hijo.
Lo sé, lo sé.
Ven...
Inés: Cuando tenga suficiente dinero, voy a dejar esta vida
y me voy a ir a Estados Unidos con mi novio.
¿Hace mucho que no lo ves?
Uy, años. Pero yo le escribo todo el tiempo.
Mh.
¿Sabes? Nos conocemos desde que yo tenía 14 años.
¿De veras?
Ay, sí, es el amor de mi vida.
En lo único que pienso es en residirme,
casarme y tener una vida con él.
Ay, qué bueno.
Mateo, ¿qué haces con un tequila?
Mateo es el dueño de la cantina.
Ella es Cintia. Él es el que me renta el cuarto.
Hola.
Mucho gusto, Cintia.
Cintia: Igualmente.
A tus órdenes.
Gracias.
Ay, ¿qué crees, Mateo?
Que anoche hubo una redada en el cabaret.
¿Cómo?
Sí, nos llevaron para interrogarnos.
Luego nos soltaron, gracias a Dios.
¿De veras?
Sí, apenitas nos acaban de soltar esos desgraciados.
Qué poca.
Imagínate, pobrecita de Cintia.
Viene llegando de Ciudad Juárez y mira lo que le pasa.
¿De Ciudad Juárez?
Mjm.
Fíjate, yo tengo familia por allá.
Verónica: Ay, ¿a poco? Mateo: Sí.
Conozco la ciudad como la palma de mi mano.
Verónica: ¿De veras?
Mateo: ¿Por dónde vivías?
Inés: Oye, qué bárbaro, Mateo.
No le andes preguntando esas cosas.
Además, ella no ha dormido nada. Deja que se vaya a descansar.
Sí.
Ya me voy. Adiós, Inés. Inés: Adiós.
No, no, espérame.
Yo te acompaño al metro.
Sí, los muchachos del barrio no te conocen,
no te vayan a faltar el respeto.
- Ta' bueno, pues. - Ahí nos vemos.
Inés: Adiós.
[Silbido]
¡Gustavo!
¡Ay!
- ¿Qué «húbole»? - No lo puedo creer.
Qué emoción.
- ¿Cómo estás? - ¿Cuándo llegaste?
- Pues, ahorita, hace un ratito. - Mira nada más, mira nada más.
Ay, te he extrañado muchísimo. Dime que tú también.
Yo también. Yo también, ¿eh?
Estás hermosa, mucho mejor que en las fotos
que me has mandado.
¿De veras?
Sí. Tienes que cambiar de fotógrafo, ¿eh?
Pues, ha de ser de la emoción de verte.
Pero ven, pásale.
Ay, no sabes.
He tenido una noche terrible, pero después de verte,
ya no me importa nada.
¿Y eso? ¿Qué te pasó? ¿Estás bien?
No, no importa. No quiero hablar de eso.
Solo quiero estar contigo.
[Murmulla]
- Ya sé que estás ahí, Refugio. - ¿Y ahora qué quieres? ¿Mh?
Refugio: Quería ver cómo un hombre
con tu conciencia puede comer.
Mírate nada más. ¿Y sabes qué me estaba preguntando yo?
¿Por qué no la he corrido?
Si solamente es una trabajadora de aquí.
Será porque sé demasiadas cosas de ti.
Uy, sí.
Antonio., con todos tus trapos sucios,
yo podría coser una colcha y cubrir el planeta entero.
¿Sabes qué?
Un día de estos, me vas a cansar la paciencia,
te lo juro.
¿Y me vas a matar?
Aún no me he decidido, ¿eh?
Mmm.
Refugio. Refugio, estoy desayunando.
¿Por qué no me dejas desayunar en paz?
Otra vez.
A ver, ¿quién es?
¿Será una muchachita?
¿Mh?
¿De esas caprichosas?
¿Qué no le hicieron caso a su papá y quiso ser policía?
¿A pesar de que él no quería?
¿Mh?
¡Adivinaste!
¡Oh! Claro que sí.
- Hola. - ¿Cómo estás, princesa?
Bien, muy bien.
¿Bien? ¿Y ese vestido?
Pues, ya sabes, el trabajo.
- Siéntate. Siéntate. - Desayuna conmigo. ¿Mh? Mira...
A ver, ¿qué es?
Mira.
Mira nada más.
Es todo el dinero que tenía ahorrado para irte
a visitar a San Diego.
Pero ahora ya no va a hacer falta,
porque te vas a quedar, ¿no?
No lo sé, no sé. Digo, pensaba quedarme
un par de días, pero...
Ah, pues, entonces hay que aprovechar todos esos días.
No hay que separarnos ni un solo minuto.
Y además, pues, de todas maneras,
podría ir a San Diego, ya tengo el dinero.
Quiero conocer tu casa, tus amigos, tu trabajo.
Me encantaría, me encantaría que fueras,
pero como mi amiga, como una persona que quiero.
Nuestra relación hace 10 añós, digo, como pareja, pu's...
¿Qué me quieres decir?
Mi vida ha cambiado, ha cambiado mucho.
¿Estás enamorado?
Tengo pareja en San Diego, sí.
Pero ¿estás enamorado?
No lo sé.
¿Ves?
A lo mejor, estás enamorado de mí,
pero no te has dado cuenta.
Y lo único que hace falta es que estemos más tiempo juntos
y que nos recordemos de cómo nos amábamos
y de la primera vez que hicimos el amor.
Gustavo, te he esperado muchos años.
Déjame intentarlo.
¿Por qué no descansas?
Duerme, necesitas descansar y después hablamos. ¿Va?
No. ¿Te acuerdas
te acuerdas de esa noche
cuando te ibas a Estados Unidos?
¿Te acuerdas cuando no podías ni hablar de lo triste
que estabas?
Y yo te prometí que te amaría siempre.
Tú lloraste y me dijiste que tenías mucho miedo,
y yo te abracé toda la noche, hasta que te quedaras dormido.
¿Podrías hacer eso por mí?
¿Podrías abrazarme hasta que me quede dormida?
Yo solo quiero estar contigo. No quiero que me dejes.
♪ ¿Cómo te atreves a llamarme ladrón? ♪
Ay.
No puede ser.
No puede ser, el Mateillo, ¿qué ondiux?
Ven acá, muchacho.
¿Cómo estás? Mírate no... Ya se te cayó el pelo.
- Sí. - No te lo puedo creer.
Sí. Pero es por inteligencia, ¿mh?
- Pues, mira, mira nada más. - Aquí vienen las entradas, mira.
Ahí voy, ahí voy siguiendo tus pasos.
La barba, el bigote, ahí está.
Estás grandísimo, muchacho.
Lo mismo, ¿eh?
¿Ya viste a Inés?
Sí, la dejé dormida.
Debe estar feliz, ¿no?
Para ella, tú sigues siendo su vida.
Me habló tu mamá. Está muy preocupada.
Sí.
Mi padrino me llamó, dice que lo van a soltar.
Sabías, ¿no?
Sí, lo vi en el periódico.
- ¿Sabes qué me dijo? - Que lo van a matar.
Pues, así es.
Tú no tienes nada que hacer, Gustavo.
No, claro que sí puedo hacer.
Por lo menos, evitar que lo maten, ¿no?
¿Estás loco, Gustavo? Mira.
Al juez que lo soltó, lo mataron.
¿Te das cuenta?
Por favor, Gustavo, esto es muy peligroso.
Cuando el narco asesinó a tu padre,
todos en el barrio estuvimos de acuerdo que te fueras
de aquí, para evitar que a ti también te mataran.
Mantente vivo, por favor, y lejos de estos problemas.
Dame un arma.
No es para mí, sabes que no las uso.
Es para mi padrino, voy a ir por él.
No voy a dejar que lo maten, ¿eh? Dame el arma.
No, Gustavo.
Mateo, si no me la das, la consigo en cualquier parte.
Ayúdame. Dámela.
Gracias.
[♪♪♪]
Tengo miedo, Tarta.
¿Qué me va a decir Ferreira de mi papá?
¿De qué otra monstruosidad habrá sido capaz?
[♪♪♪]
[Silbido]
Probando, Chepe. ¿Me escuchas?
Chepe: Te escucho alto y claro.
Todos a sus puestos.
Ya es la hora, llegó la mujer de Ferreira.
Cuando salga Ferreira, te vas a encargar de él.
Nuestro objetivo es cuidarlo.
Seguramente, van a mandar a algún sicario
para matarlo...
Si se le acerca, lo liquidas.
Hay un niño.
Las instrucciones son las mismas.
No te preocupes, yo me encargo.
Hay un coche sospechoso del lado derecho.
Verónica, ¿lo alcanzas a ver?
Yo lo checo, Chepe.
Chepe, hay una moto.
Cuidado, puede ser el sicario.
[Neumáticos rechinan]
Niño: ¡Papá!
- ¿Qué está pasando? - ¿Qué hace ese camión ahí?
Verónica, ¿qué [Articula en silencio]
está pasando?
Silvia, llévatelo, llévatelo.
¡Vámonos, vamos! Vámonos.
¡Llévatelo!
¡Tírale, tírale!
[Disparos]
¡Cuidado!
¿Los perdieron? ¿Quién era?
¿Cómo que no saben?
Bueno, ¿qué Ramiro no escuchó que era una carrera
que tenía que ganar?
¿Qué iba a estar la policía vigilando?
Mira, dígale que encuentre a Ferreira y al tipo
que se lo llevó o se traga la fregada.
¿Se puede, don?
Antonio: Sí. Pasa, Froylan.
[Se cierra puerta]
¿Qué pasó?
Ya le tengo la información que pidió.
Bueno, al menos alguien eficiente. ¿Qué descubrieron?
Eh, Ferreira hizo dos llamadas antes de salir.
Antonio: Ajá.
Una a Espinoza, su socio.
Ese imbécil está preso. ¿Quién más?
La otra a un tal Gustavo Velasco.
¿Gustavo Velasco?
Mjm.
¿Tiene algo que ver por casualidad con Domingo Velasco?
Efectivamente, es su hijo.
Puede haber sido él quien secuestró a Ferreira, Froylan?
Si es así, ya maté a su padre. Lo puedo matar a él también.
[♪♪♪]
♪ ¿Cómo te atreves a llamarme ladrón? ♪
Gustavo Velasco.
Aquí está.
Desde los 12 años
tiene problemas con la justicia,
tiene varias entradas a la cárcel por robo.
¿Gustavo Velasco?
Sí.
Sí, sí. Qué sorpresa, es él.
Hace años que no lo veía, por eso no lo reconocí.
¿Qué, lo conoces?
Sí, somos del mismo barrio.
A ver, aquí dice que es hijo de Domingo Velasco,
que tenía relaciones con el cartel del Golfo.
En el 93, se quedó con una mercancía
y el narco lo asesinó.
Era el socio de Ferreira.
Y aquí hay algo muy interesante. Adivinen.
Gustavo Velasco está en México, llegó ayer.
Qué casualidad, ¿no?
Un día antes de la liberación de Ferreira.
Está clarísimo, Chepe, él está involucrado.
No, no, no, para mí no está clarísimo.
No, yo no me trago eso de que Domingo
estaba metido en el narco.
¿Y eso por qué?
Porque era una gente muy querida en el barrio,
era una especie de, de Robin Hood o de Chucho,
«El Roto».
Gustavo también hacía lo mismo, robaba
y el dinero lo repartían entre la gente necesitada.
Además, otra cosa, Domingo nunca permitió que entrara
el narco a vender droga allá en el bar.
Bueno, entonces, ¿cómo explicas
que Gustavo Velasco se haya llevado a Ferreira?
Bueno, a lo mejor lo está protegiendo, ¿no?
No, no, o tal vez mandaron a Gustavo para hacerle creer
que lo iba a proteger, él es su padrino.
Ferreira tiene algo que los demás necesitan.
Dinero, el dinero del narco que desapareció.
¿Tú qué piensas, Verónica?
No, no sé, es que no, no tengo los suficientes datos
como para darte ahorita mi punto de vista.
[♪♪♪]
Tienes muchas cosas que decirnos, muchacho.
Muchas, muchas.
Chepe, ¿y si Ferreira estuviera muerto?
Digo, porque hay que considerar
que Gustavo Velasco lo haya asesinado, ¿no crees?
Esta noche vas a volver al cabaret, Verónica,
pero esta vez quiero resultados con la tal Inés.
Sí.
¿Cuánto tiempo, Tarta?
Está bien.
Vente ahorita mismo para ya y en cuanto termines,
toma los pasaportes y te vas para la casa.
Oye, no quiero que se entere ni mi mamá,
ni Mateo ni nadie, ¿entendido?
Está bien. Chao.
Te van a hacer un nuevo pasaporte,
con una identidad falsa.
Hoy mismo salimos de México.
Gustavo, escucha.
Escúchame, escúchame tú.
Todos nos están buscando, los tiras, los narcos.
Tenemos que salir.
- Tú no entiendes... - No, sí entiendo.
Entiendo que por culpa de mi papá,
tu vida corre peligro.
- Gustavo, escucha. - Tu papá era...
Mi papá, mi papá.
No quiero hablar de mi papá, no quiero hablar.
Pero hay cosas que tú necesitas saber, Gustavo.
¿Qué necesito saber?
¿Qué mi papá era un ladrón?
¿Qué me enseñó a robar?
Para ayudar a la gente que lo necesitara.
Pero claro, se metió con los narcos, con la basura
y por eso lo mataron.
Y por eso tú fuiste a la cárcel.
No, no, Gustavo.
Mi papá está muerto.
Entiéndelo, me quiero olvidar de toda la historia.
A mí también me costó mis amigos, mi vida,
mi familia me costó.
Lee esto.
Me costó todo.
Lo escribí para ti.
¿Qué es esto?
Léelo, hazlo por mí. Nada más léelo.
Bueno, me tengo que ir.
Oye, te voy a dejar encerrado por si se te ocurre salir, ¿eh?
No, no.
Oye, yo necesito ver a mi familia.
Tu vida corre peligro.
Yo lo sé.
No te preocupes.
Voy a donde Silvia, le digo que se tranquilice,
que tú estés bien.
Gustavo.
Gustavo, pueden lastimarlos, pueden hacerles daño.
Yo lo sé, yo lo sé.
Pero...
Cuídalos.
Lo prometo.
Y otra cosa.
¿Qué es esto?
Hay una persona, Espinoza. Tiene un cabaret.
¿Qué cabaret?
- Eh, el cabaret este. - Donde trabaja tu amiga Inés.
Ve a verlo, enséñale esto, él ya sabe de qué se trata.
Le dices que estoy aquí, cuéntale lo que pasó.
Pero ten mucho cuidado,
puede haber gente vigilando el lugar.
¿Y qué tiene que ver el tal Espinosa con todo esto?
Es, es un amigo.
Tiene cosa para los dos, dinero y, y unas pruebas
que pueden meter a la cárcel a la gente que mató a tu padre.
Cuando tengas esas pruebas en tu poder, nadie,
nadie podrá hacerte daño.
Es un seguro de vida.
Listo.
Bueno, señores, este contrato
es altamente beneficioso para todos.
Así es.
Antonio: Vamos a hacer un pequeño brindis para celebrar.
- ¿Sí? - Claro.
¿Por qué no pasamos a la sala de juntas?
¿Mh?
¿Me permite, don Antonio?
Antonio: Pasa, pasa.
Ahora los alcanzo, por favor.
Sí, gracias.
Antonio: ¿Qué pasó?
Nada, ni rastro de Ferreira.
Nada.
Llama a Ramiro.
OK.
Dile que vigilen la casa de la familia, estoy seguro
de que va a intentar verlos.
Hola. ¿Cómo estás?
Buenas noches.
¿Qué tal? Buenas noches. ¿Qué pasó?
¿Qué hubo?
¿Dónde andabas? Aquí todo el mundo te está buscando?
No, me está buscando más gente de la que te imaginas.
Oye, ¿qué sabes de Espinoza?
Ay, de Espinoza yo no sé nada.
Es un tipo raro, inaccesible y paranoico.
En algún momento, me tuvo confianza,
pero la verdad es que nunca hablamos de su vida privada.
Pero es del narco.
Yo no sé, yo pienso que sí, pero a ciencia cierta, no lo sé.
Yo no me meto en nada y tú lo sabes.
Oye, ¿tú crees que esté en el cabaret o qué?
Espinoza está preso.
¿Cómo preso?
Sí, anoche hubo una redada en el cabaret.
Mataron a un guarura y a Cintia y a mí nos llevaron
para interrogarnos.
Luego nos soltaron. Ay, horrible.
¿Qué Cintia?
Cintia.
Cintia es una chava que trabaja conmigo,
una chava muy buena onda.
Y conoce a Espinoza.
No.
Lo que pasa es que ella estaba casada con tu tipo
que trabajaba para él.
Anoche estuvieron platicando largo y tendido.
Yo creo que ella se quiere meter al negocio del,
del narco porque está muy apretada de dinero.
¿Dónde está?
En el cabaret.
Vamos, quiero verla.
¿Para qué quieres verla?
Después te cuento.
Vamos.
[♪♪♪]
Hola.
Vigilante: ¿Cómo estás?
- ¿Y dónde está la tal Cintia? - ¿Cuál es? Muéstramela.
- Ah, mira. Allá está. - Es la de pelito corto.
- Está allá. - Espérame aquí, ¿no?
Sí.
Cintia.
¿Sí?
¿Qué te pasa, eh?
- Oye, ¿tú qué? - Estás con mi chava.
Llégale, ¿no?
- Ahueca el ala, güey. - Ahorita te alcanzo.
Oye, me estoy atendiendo un cliente.
¿Tú quién te crees para espantármelo así?
Yo puedo estar con quien se me pegue la gana, ¿no?
¡Eh!
Eres hermosa, me imagino, ¿no?
Pues, lo eres, Cintia.
¿Y tú quién eres?
Yo soy Gustavo. Gustavo Velasco, para servirte.
[♪♪♪]
♪ La rompecorazones. ♪
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