All language subtitles for The strawberry blonde 1941 720p BluRay x264.es.lxps

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Original subtitles

Estoy de enhorabuena con este tiro.

- ¿Cuántos han sido? - No lo sé, ¿no los has contado?

- ¿Desde cuándo se contar? - Sabes contar en griego...

- Esto no es un juego griego. - ¿Apostamos dinero?

- Sí. - En ese caso, gano.

Creo que mañana comenzaré a estudiar de noche.

¿Por qué siempre está cantando? Las mujeres siempre están cantando.

¿Y por qué no va a cantar?

Me gusta un buen bajo. Las mujeres no saben cantar.

Madame Melba es una de las mejores cantantes del mundo.

Entonces será por el bajo. No me gusta que canten las mujeres.

¿Todavía estás con este juego estúpido? Ya casi estoy lista.

No te enfades. Ya voy.

Todavía no te has lavado las manos y la tarde se está acabando.

No necesito bañarme para dar un paseo, ¿verdad?

Biff Grimes, eres peor que un niño.

Los domingos son un aburrimiento... Vueltas y más vueltas.

Es mejor que estar trabajando.

Trabajar, trabajar... Estoy harto de jugar.

- ¿Qué pasa? - No controlo mi fuerza...

- Pudo haber lastimado a alguien. - ¿Quiere que lo intente de nuevo?

- Podía ser más civilizado... - Dígaselo a Sweeney.

¡Voy ahí, y...!

¿Un universitario? ¡Qué miedo!

Tal vez a los alumnos de Harvard les guste la bronca...

Se va a enterar.

Estás bien dispuesto a cualquier cosa.

Es el domingo. Deberías de verme el resto de la semana.

Voy a dejar esto. Hace ocho meses que estoy aquí

y sólo he tenido dos pacientes, ¡y uno todavía no me ha pagado!

Al principio es así.

- ¿Sabrán que estuve en la cárcel? - ¿Cómo lo podrían saber?

En los dos sitios anteriores lo descubrieron.

¿Y si te trasladas a una zona con buenos pacientes?

Es descorazonador.

Bueno, iré a dar ese paseo...

Toquen otra vez.

¿Más cerveza? - No.

¿Cómo se llama eso que están tocando?

Lo sabes mejor que yo.

And the band played on.

Sólo recuerdo eso... Esa canción debe de tener 8 ó 10 años.

¿Recuerdas la banda de Schultze en el parque cerca de nuestra casa?

- No tocaban otra cosa. - No sabían tocar nada más.

¿Has vuelto a nuestro barrio?

No. Está muy lejos.

¡Estos extranjeros asesinan el inglés!

Aquellos buenos viejos tiempos no volverán más,

el parque pequeño y las chicas...

- Era preciosa. - ¿Quién?

- Virginia. - ¿Por qué hablas de ella?

- ¿No estabas enamorado? - ¿Yo? No.

- Yo sí. - Me gustaba.

A mí también.

Con tantos chicos horrorosos en el barrio,

incluido yo, y tuvo que ser Hugo Barnstead quien se llevara a Virginia...

¿Por qué hablas de Hugo?

No se puede hablar de Virginia sin hablar de Hugo.

- Si cojo a ese idiota... - ¿Le das una paliza?

Estoy hablando en serio.

Olvidar es lo mejor... Lo pasado, pasado está.

No conmigo. Nadie me toma el pelo.

Estaba olvidándolo cuando la banda empezó a tocar.

- Y tuviste que abrir el pico... - Ya está cerrado.

¿Van a seguir tocando mucho más?

¡Silencio!

¿Habla conmigo?

Con la banda. ¿Algo que objetar?

- No me gusta esa música. - A nosotros, sí.

Le hemos pedido que la vuelvan a tocar.

Les pediré que toquen otra cosa.

Todavía estamos en un país libre. Pueden hacer lo que quieran.

¿Un dentista puede abofetear a un universitario?

Claro. Siendo dentista,

no le importará quedarse sin dientes.

¡Suéltame!

- Son seis. - Bueno, estamos empatados.

¡Biff!

- ¿Qué estás haciendo? - Discutiendo de música.

¡Ven aquí inmediatamente! Tienes una llamada.

Anota el número, llamaré después.

No os mováis, ya vuelvo.

No se preocupe, no saldremos de aquí.

Peleas dominicales...

No sé dónde irá a parar este barrio...

Quiero pedirle disculpas en nombre de mi marido.

Discúlpate después de que les haya noqueado.

¡Tessie, deja en paz a Butch!

Atiéndelo tú. No puede ser importante.

Date prisa, y avísame cuándo estés preparado.

Un momento.

Dice que un amigo tiene dolor en una muela.

- Dile que se aguante. - El doctor está muy ocupado.

Dice que le duele mucho y quiere que se la arranques.

El domingo sólo le quito muelas a los niños.

¿Cuántos años tiene el del dolor de muelas?

Es el presidente del Exchage Bank. Quiere hablar contigo.

No quiero saber quién es. No quito muelas el domingo.

No tengo pacientes, pero sí principios.

Está aquí, Sr. presidente.

Disculpe la molestia. Uno de mis invitados tiene terribles dolores.

He telefoneado a todos los dentistas del barrio,

pero se han ido de paseo con sus mujeres. Hágame el favor...

¡Ha llamado a todos los dentistas del barrio!

Lo lamento, pero tengo mujer y también voy a pasear con ella.

Diga a su amigo que se ponga una bolsa de agua caliente.

Ya lo hemos intentado.

Estará oyendo...

Sé que es domingo, pero el Sr. Barnstead paga el doble.

No es una cuestión de...

Espere un momento... ¿Cómo ha dicho que se llamaba?

- ¿Hugo Barnstead? - Hugo Barnstead.

Envíelo a mi casa.

Lo atenderé. Será un placer.

¿Qué te parece?

Hugo Barnstead viene aquí para que le arranque una muela.

- Es una coincidencia. - Es justicia poética.

Ya lo creo..., pero ¿no sabe que el dentista eres tú?

Creo que no. Ni tampoco sabrá que salí de la cárcel.

A pesar de perseguirlo con una pistola,

viene a mi casa...

Conociéndolo, querrá anestesia.

De acuerdo. Tendrá anestesia.

No hagas nada de lo que puedas arrepentirte.

¿Quieres que le arranque la muela con las manos?

Claro que le pondré anestesia.

Puede ocurrir algo...

- ¡Estás enfermo! - ¿Alguien tiene más derecho?

- No. - Entonces nadie me lo reprochará.

Nadie gana con eso, ni tú ni Amy.

¿Te lo puedes creer? Entrará aquí...

Sigan tocando esa canción, me ayuda a recordar.

Me recuerda una época hace diez años.

Mi padre trabajaba como barrendero.

¿Qué ven mis ojos cansados?

¡Sra. Mulcaney!

Es temprano para volver del trabajo, ¿no?

- Ahora que trabaja para el ayuntamiento. - No tengo horarios.

¿No lo despedirán?

¿No sería mejor decir que se disuelve la sociedad?

¿Qué va a ser de usted, Sr. Grimes?

Es una pregunta cuya respuesta no me interesa.

Menos mal que el ayuntamiento me ha despedido,

tendré más tiempo para estar con usted.

- ¿Está en casa su marido? - ¡No!

Mi Timothy se mantiene en su empleo

y vuelve cuando sale la gente respetable, a las 7:30 h.

Entonces es mejor que nos demos prisa para ir al cobijo de un árbol...

- Es usted un mentiroso. - ¿Por qué lo dice?

Ladra más de lo que muerde.

Las mujeres prefieren mis ladridos que el mordisco de sus maridos.

¡Es usted un aprovechado y un mentiroso!

¿Mentiroso?

¿Por qué se insinúa a todas las mujeres del barrio?

¿Prefiere que hable del tiempo? Ya no somos jóvenes,

y tenemos que aprovechar la felicidad. - ¡Ya está otra vez!

¿Qué dice ese anuncio?

"Cerveza"

Me sé el resto.

Ah, me he acordado que he quedado para comer con una persona.

Volveremos a dónde hemos quedado, cuando su marido se vaya a trabajar.

Le deseo un buen día.

Buenos días, caballeros.

- ¿Te han despedido otra vez? - Cierra el pico.

No aguantas en ningún trabajo...

Hubo un desacuerdo.

Si no se disculpan mañana, será el fin de Tammany.

¡Ni lo sueñes!

Hola a todos.

¿Qué hace aquí? Debería estar trabajando.

Estoy comiendo algo y bebiéndome una cerveza.

Estaba lejos de aquí trabajando... ¿Otra vez le han echado?

No nací para ser barrendero.

¿Qué ha sido esta vez?

Mis dientes. Cuando un hombre sufre...

¿Por qué no se busca otra excusa?

¿Usando esa desde hace 30 años? ¿Qué haces aquí?

- Trabajo aquí. - ¿Desde cuándo?

- Desde esta mañana. - Ahora mismo te despides.

Un hijo mío no es un simple camarero.

Soy el encargado.

Me has hecho el hombre más feliz...

¡Déjeme! Tengo que mantener la compostura.

¿Ya has expulsado a alguien?

No. Todo está muy tranquilo, pero ya se animará.

¿No habrás dejado lo de ser dentista?

No. He ido a clase esta mañana.

- Está noche veré que le pasa. - Así se habla.

Después de verme las muelas, seré un hombre diferente.

Sólo cambiará su sonrisa.

Sabes que mi mala dentadura es la causa de mis problemas.

Si haces un buen trabajo,

me corregiré y seré un ciudadano modelo.

¡Dame un abrazo!

¡No me toque!

¡Todos al bar!

Tengo algo que celebrar. ¡La mejor bebida!

Calma. ¿Con qué vas a pagar?

Pensaba que aquí tenía crédito.

Cuando a las ranas les crezca pelo.

En ese caso, la comida de todos va a mi cuenta.

- Expulsa a este holgazán. - No puedo. Es mi padre.

Pero no el mío. Expúlsalo.

Hay más holgazanes aquí. Deje que los expulse a ellos.

¿Quién da las órdenes aquí? Expúlsalo.

No lograrás expulsarme aunque quieras.

Siempre he estado delante de ti en todas las fases de la vida,

con una correa, una escoba, o con los puños.

y ahora, con una barriga cervecera y la dentadura delicada,

con un brazo atado a la espalda, una pierna en el aire, y silbando,

te arrojaré por esa ventana sin ningún esfuerzo.

Mire, padre...

¿Quieres ridiculizar a tu padre?

Todos hacia atrás.

Fuerza.

Demuestra lo que vales.

¡No puedo! Es usted mi padre, usted me ha educado.

Expúlsame y tal vez ganes algo.

Muy bien.

- ¿Está herido? - Ni en los sentimientos.

Ya que voy por el mismo camino, la acompaño a casa y me bebo un té.

La próxima vez no dejes pasar a ese borracho.

- ¿A quién ha llamado borracho? - Cuida lo que dices...

Fíjese en esto.

La sanguijuela es un gran invento.

No es un invento, es un animal.

Es un gran animal.

- ¿Cuánto ganas por combate? - Biff tiene que mantener el récord.

- Me pegó. - Después de que tú lo empujaras.

Hola, chicos.

- ¿Quieres apostar? - ¿A qué caballo?

Ulysses S. Grant. 35 centavos.

¿Es fiable?

Tuvo que ser obra de Big Joe.

- ¿Cómo lo has adivinado? - Tienes sus huellas en la cara...

¡Me lanzó un tonel de cerveza!

- ¿Qué le ha pasado al triunfador? - Hablas con él...

Nadie me chulea.

¿Alguien quiere comprar una entrada para las carreras?

Iré clandestinamente.

También vendo billetes clandestinos.

¿Qué os pasa? Está patrocinado

por las señoras del Club Democrático.

¿No queréis ayudar a una causa digna?

No, cuando la causa digna es Hugo Barnstead.

Mi única alegría es la satisfacción de haber hecho una buena obra.

- ¿Y los caballos? - Recibo una pequeña comisión.

Así es el Hugo Barnstead que conocemos y odiamos.

¿Ese moratón te lo hizo Big Joey cuando te despedía?

Con una escoba, cualquiera se la juega.

Mientras estás desocupado, ayúdame a vender las entradas.

Estoy muy ocupado en otras cosas.

- Dividiré la comisión contigo. - Conozco tus divisiones...

Eres mejor negociante que encargado.

Iré a estudiar con los dentistas: somos colegas...

¡La pelirroja!

- ¿No va por mi camino? - Me gusta mi mujer, pero...

¿Tu madre sabe que es tan guapa?

Me ha visto con ella. No ha nada como una entrada de caridad

como para trabar conocimiento.

Deja que vaya Biff. Ahora es un hombre de negocios.

¡No le puedo pedir dinero!

¡Vaya!

La Srta. Brush y Hugo van a ser grandes amigos.

- ¡Retira lo que has dicho! - Tengo derecho a dar mi opinión.

- ¿En qué lado de la cara prefieres? - Intenta en ambos.

Tendré que comprar otra sanguijuela.

- ¿Cómo se llama esa cosa? - Óxido nítrico.

- ¿Sabes usarla? - Estoy aprendiendo.

¿No es mejor que esperemos hasta que te la aprendas bien?

Si no sé algo, leeré las instrucciones.

Estoy listo.

- ¿Qué muela le duele? - Todas.

No puedo arreglarlas todas.

Para eso necesito por lo menos doce lecciones más

y sólo recibo una cada mes.

¿No podrías adelantar con clases de apoyo?

¿Qué muela quiere arrancar?

Me da lo mismo. Elige tú.

¿Quiere que me lo juegue a suerte?

- Incline la cabeza hacia atrás. - Un momento.

¿Qué pasa ahora?

¿No sería mejor que leyeras de nuevo las instrucciones?

- Pueden tener un error ortográfico. - Eso lo sabremos ahora.

Hacia atrás, e inhale esto.

¿Qué pasa?

Nada.

- ¿Dónde está la gracia? - No lo veo gracioso.

- ¿De qué se ríe entonces? - No lo sé.

Tal vez de tu cara.

Hace años que la ve y no la encuentra graciosa.

Es cierto.

Algo va mal.

Cada vez estoy más mareado.

Dice que le suele pasar a mucha gente.

En un minuto perderá la consciencia.

- Creo que todavía no. - Aquí dice que sí.

Quizás ya esté inconsciente, pero lo dudo.

¿Cree que las instrucciones mienten?

Inspire un poco más.

Es fantástico para practicar.

No duele nada.

¡Maldito hijo de barrendero!

¿Quieres matar a tu padre para cobrar el seguro de vida?

- Usted no tiene seguro. - Por eso me quieres matar.

¿Dentista? ¡Eres peor que un carnicero!

Te voy a partir la cara.

Calma.

Cuando te licencies, pones este cartel: "Se arrancan muelas sin dolor".

¡Es mentira!

- ¿Qué haces esta noche? - Nada especial. ¿Por qué?

¿Quieres venir al parque? Hay chicas esperando.

- ¿Cuántas? - Dos.

¿Sólo dos?

Ya bajo. Tengo que arrancarle una muela a mi padre.

Tienes que quedarte en casa. Ya bajo.

- ¿Y mi sombrero? - ¿A dónde va?

Quédate en casa y estudia.

Yo me encargo de los asuntos amorosos de la familia.

¿No quería que le sacara una muela?

Sí que quería, pero puede esperar a mañana, l´amour...

Deme una oportunidad.

Esta vez la sacaré.

Inspire profundamente.

¡Me ha estafado!

Deja que lo lleve yo.

Al parque, a por las chicas.

- ¿Ha oído al diablo? - Me dijo,...

..."Cuando su marido vaya a trabajar llame a mi puerta".

Es un hombre muy bueno.

- ¿Quiénes son las chicas? - Una es la pelirroja.

- ¿Virginia Brush? - En persona.

¿La has conocido sin que os presentaran, y ella arregló este encuentro?

Claro que no. Virginia es decente.

Me dijo que iba al parque con una amiga.

Muchas chicas hacen eso.

- ¿Y yo me quedo con la amiga? - Claro.

Sólo uso este traje durante la semana por Virginia.

Como es habitual, me quedo con las sobras.

- Es una marioneta. - ¿Cómo lo sabes?

¿Has visto alguna vez a una amiga de una chica guapa que no lo fuese?

Tarda lo que quieras, pero yo tengo prisa.

¿Por qué me has invitado a mí y no a uno de los muchachos?

Primero, eres mi socio,

segundo, con ese moratón, Virginia no se fijará en ti.

Llega con el segundo. Apuesto a que ella es una marioneta.

Hola, Virginia. Vienen ahí los chicos.

¿Por qué llegas tarde? ¿Trabajaste más de la cuenta?

Un poco.

Lástima que no hayas tenido tiempo para cambiar la ropa.

- Sí que tuve tiempo. - Entonces, ¿por qué no te has cambiado?

Me siento orgullosa de mi uniforme. Los hombres pueden ver

que no sólo las mujeres hacen los mismos trabajos que ellos.

No estás en una reunión de sufragistas.

La tiranía de los hombres sobre las mujeres,

las convenciones que dicen lo que han de llevar las mujeres.

Sólo por esta noche, intenta ser una mujer y no un panfleto.

Las mujeres a través de los tiempos... Esta una noche hermosa.

¿Qué tiene de malo que no podamos votar?

Si tienes algo en el ojo, te lo quito.

No tengo nada. Me he limitado a guiñar el ojo.

O él es amigo de la familia o tienes algo en el ojo.

Es la primera vez que lo veo.

- ¿Y te ha seguido hasta aquí? - Lo he seguido yo.

¡Déjalo ya! ¿Qué van a pensar de nosotras?

Así es como los hombres se portan con las mujeres,

o hay razón para no pagarles con la misma moneda.

¡Me niego a oír eso!

¿Es peor que concertar un encuentro con un desconocido?

No he hecho eso. Sólo le dije que a veces paseaba por el parque con una amiga,

y no le guiñé el ojo.

No seas hipócrita. Espiritualmente, se lo has guiñado.

Por ahí llega un coche. Tal vez sean ellos.

Ahí está Virginia.

Lo ha alquilado.

Se nota por la corbata que es todo un deportista.

Es preciosa.

Es lo máximo, pero, ¿qué es aquello que está con ella?

- Será la amiga. - ¿Lleva un camisón?

No. Es un uniforme. ¡Es enfermera!

No para Biff Grimes.

¿Qué hay de malo en una enfermera? Parece bonita...

Te querrá ver la temperatura.

Buena suerte, me vuelvo a casa.

No te puedes ir. Tú también tienes una cita.

Me has apuñalado por la espalda, pero sabré recuperarme.

¡Espera!

Lo estropearás. Virginia no saldrá sola conmigo.

Las enfermeras son muy divertidas.

Apuesto a que deja que la abraces.

¿Y eso es divertido? Tiene el uniforme sucio...

- Puedes quedarte a Virginia. - ¿No estarás bromeando?

- Palabra de honor. - Más alto.

Muy bien.

- Palabra de honor. - Así está mejor.

Estoy loco por Virginia.

No quiero que piense que lo veo. Mira tú y dime que te parecen.

Desde aquí, sólo veo un caballo y me desilusiona bastante.

Este es el plan: no nos detendremos a la primera,

pasaré a galope. Quedaremos bien.

Lleva las riendas, que yo me encargo de la fusta.

Dale.

Ya vienen.

Quieren impresionarnos.

¿Crees que los volveremos a ver?

La calle es circular. Volverán enseguida.

Esta exhibición es una locura. Olvidémonos de ella.

Lo que tú digas.

No diremos nada. Los dejamos pasar.

Si ellos dicen algo, nosotras también.

Si no decimos nada, no decimos nada.

- Baja la vista. - ¿Qué baje la vista?

Quedará claro que somos decentes y no jugarán con nosotras.

Entonces, ¿a qué hemos venido?

Ahí están de nuevo.

Pasaremos a su lado.

Nos detendremos y le hablaremos.

Habla tú primero, después me presentas.

Detenlo.

Detenlo tú, ya que lo has alquilado.

Gracias.

No es costumbre que nos aborden caballos desconocidos.

Les pido disculpas por el comportamiento de mi...

¿No es usted la chica a la que vendí una entrada esta tarde?

Creo que sí.

Creo que las circunstancias permiten que me presente.

Hugo Barnstead.

Virginia Brush.

Mi gran amiga, Amy Lind.

Mi socio, Biff Grimes.

Es curioso que nuestros caminos se hayan cruzado tan rápido...

Amy y yo siempre venimos a pasear aquí.

Biff y yo siempre paseamos al fresco de la noche.

Virginia, déjate de tonterías.

Este encuentro fue acordado, todos lo sabemos.

Mi turno comienza a las 11. Hay que espabilar.

Déjate de cumplidos.

Es rápida...

¿Y si nos vamos a pasear?

Si vamos ahora, podríamos llegar a Harlem.

- Me encantaría. - Llevaré las riendas,

tú ayuda a subir a las damas.

- De acuerdo, pase. - Tenemos docenas de casos así,

la mayoría son de gastroenteritis.

Cuidado con lo que dice. Aquí hay una señora.

¡Alto!

¡Qué divertido!

El aire del campo...

Estaba diciendo que el aire del campo...

A mí me gusta el aire de la ciudad.

No hay diferencias entre el aire de la ciudad y el del campo.

Ambos tienen hidrógeno, oxígeno y...

El aire no se ve, ¿para qué hablar de él?

Mi madre fue una de las Bloomer Girls.

He dicho que mi madre fue una de las Bloomer Girls.

¡Tenían monos en el sótano!

Eran directas, valientes e inteligentes.

Nadie la está culpabilizando por su madre.

No me disculpo por mi madre.

¿Conozco yo a su madre? ¿Por qué discutimos a causa de ella?

Y a usted no la conozco.

- Es fácil conocerme. - Yo soy así...

Voy a fumar.

¿Puedo también fumar yo?

- ¡No me diga que fuma! - Sólo cuando estoy aburrida.

Su madre era una Bloomer y usted fuma...

- ¿Hay más en su casa como usted? - Tengo una tía que es actriz.

¡Completa el cuadro!

Pueden decir muchas cosas de Biff Grimes,

¡pero no que le ha dado un cigarrillo a una chica!

¡Para! ¡Para!

- Creía que era Virginia. - Buena idea...

- Serán novios. - ¿Ya que ella se dejó besar?

Claro. ¿Dejaría que un chico la besara si no fuera su novio?

Si fuera simpático y guapo, claro que sí.

¿Qué se puede esperar...

... de una chica que fuma, con una madre Bloomer

y una tía actriz?

Un beso es inofensivo y divertido.

Incluso no siendo divertido.

- ¿Quiere decir que...? - Exactamente.

¿No le gustaría casarse con un chico simpático?

- No especialmente. - ¿No cree en el matrimonio?

Es una convención anticuada y tonta

que empezó con los hombres de las cavernas

y rentabilizada por las floristerías y joyerías. ¿Qué es el matrimonio?

¿No le gustaría tener una familia, hijos?

Claro, pero eso no quiere decir que tenga que...

- ¿Quiere decir que...? - Exacto.

- ¿Qué pasa? - ¡Nos vamos!

¿Qué te sucede? Nos estábamos conociendo...

- ¿Quieres decir que...? - Exacto.

Me debes 1 dólar con 25 centavos. Le he pagado a Baxter.

Es la última vez que salgo contigo a ciegas.

Ha sido una sorpresa mayúscula tanto para ti como para mi.

Entonces, ¿por qué las has invitado a un paseo en barco?

No las he invitado. Lo propuso Virginia.

Que quede clara una cosa: en el paseo, Virginia es mía.

Claro. Para compensar lo de esta noche.

Déjame en esa esquina y devuélvele el coche a Baxter.

Tengo que ir a buscar los billetes de barco a la imprenta.

Hasta mañana.

El coche que alquiló Hugo Barnstead.

Buenas noches.

Un momento. 2,50.

- ¿No le ha pagado? - No.

Me ha dicho que sí. Le he dado 1 dólar con 25 centavos.

No tengo dinero.

Su marido podría ahogarse y nosotros...

Tenemos que hablar sobre los derechos de las mujeres.

No pasa nadie más. ¡Pero tenemos billetes!

- Y huevos cocidos. - No puedo hacer nada.

El reglamento dice que el barco sólo lleva 750 personas.

¡Hemos venido tres mil billetes; dos mil no embarcan!

Es el reglamento...

¡Pobre Sr. Grimes!

¿Y Virginia, por qué tiene que quejarse con el pobre Sr. Grimes?

- Hugo ha desaparecido. - Estará enojado.

¿Y si aprovechamos el día?

Podemos ir a la Estatua de la Libertad, a Central Park y al Zoo.

Después, podríamos dar un paseo y comer en un sitio caro.

Y después, ir a bailar a uno de esos jardines elegantes.

- Y más tarde... - Estaremos muy cansados.

Para mí es el cúmulo de la elegancia. Inspira muchas cosas, ¿verdad?

Es más que eso, a mí me da hambre.

No, gracias. No quiero perder el apetito para la comida.

Ella tenía razón.

Si un hombre no se puede tomar libertades aquí, ¿dónde entonces?

¿Seguro que no quiere un huevo cocido?

Creo que no.

Vamos al Zoo.

Tiene que ser horroroso estar enjaulado así.

Se tienen el uno al otro.

¡Asustando a las mujeres!

Zarzaparrilla para la señora.

- ¿Quiere un trago? - No bebo cerveza.

Vaya ideas que tengo.

Lo que pensarán de mí si bebo cerveza.

Para mí, usted nunca hace nada mal.

Es la señora más perfecta del mundo.

Bailemos.

Siéntate.

Siéntese antes de que rompa algo.

Tengo influencias.

No sabía que era tan conocido.

- Espero que le gustara. - Ha sido estupendo.

- Dos dólares. - ¿Por qué?

El Sr. Grimes me dijo que me pagaría si yo...

Un dólar con 75 centavos.

- Le tengo que dar 10 peniques. - Está bien así.

Disculpe.

Tiene espíritu deportivo.

¿Qué tal un paseo en coche por el parque?

Tengo un arreglo con el hombre que alquila los coches.

Buenas noches, y gracias de nuevo.

Este día lo recordaré durante mucho tiempo.

Ha sido una experiencia maravillosa.

La recordaré como si fuera una fiesta nacional.

Y aquella canción...

Será nuestra canción.

Tenemos que hacer esto más veces.

Tal vez algo menos complicado.

- Me encantaría. - ¿Qué hace mañana por la noche?

- Saldré con Billy Milburn. - ¿Y el sábado por la noche?

- Se lo prometí a Hugo. - ¿Y el lunes?

- El lunes tengo clase de piano. - ¿Y el martes?

Hay un chico encantador de Brooklyn.

No me molesta que salga con los chicos del barrio,

- ...pero con rufianes... - Jack es muy cosmopolita.

¿Madre?

- Son las 10:30 h. - Ya voy.

Buenas noches, y gracias por un bonito día.

Sé que es muy popular, pero me gustaría salir con usted.

El miércoles en tres semanas.

¿Cuando bailamos y me besó, fue una de esas cosas insustanciales,

o significó algo para usted?

¿Cree que los beso a todos?

Claro que no.

Hasta el miércoles en tres semanas.

No ha salido nadie perjudicado. La Obra sólo esperaba 750.000$.

Nos equivocamos y vendimos billetes de más,

pero fui espabilado y aproveché el error.

Estoy harto de que me pisotees.

Cuando el negocio rinda, ya me encargaré de ti.

Un día Hugo Barnstead será importante en esta ciudad

y Biff Grames también. Pero no tanto como Hugo.

Hasta ese día paga el dólar con 25 cent. del coche que alquilamos.

Claro. ¿Tienes cambio de 50?

¿Bromeas?

Cuando yo...

Más dorado en el "B".

Tengo cosas que hacer. Hasta luego.

¡Qué letra más bonita! ¿Es dorado?

- Sí. - Está comenzando.

Puedo entrar en el negocio más adelante, pero todavía no me he decidido.

¡Curioso!

Hugo... El Sr. Barnstead es un emprendedor.

- ¿Sabe que día es hoy? - No. ¿Cuál?

El miércoles en tres semanas... ¿No lo recuerda? Salimos juntos.

Es verdad. Pero debo decirle que ha llegado un primo de Scranton...

No puede, ¿verdad?

¿Un primo, de Scranton?

Me he acordado de volver al espectáculo de Tony Pastor,

o a otro sitio con música.

Biff, ¿sabe qué?

Acordé salir con usted, y saldré. Nos vemos en el parque.

Me alegra mucho. ¿Irá sola?

Claro. No quiero compartirlo con nadie.

Gracias, Srta. Brush... Virginia.

¿A las ocho?

¡En punto!

Si usted no lleva a nadie, yo no llevaré a nadie.

Estaré esperando.

¿Qué hace?

Unos dólares más y tendré la noche solucionada...

Estoy loco por Virginia, ¿por qué te daría dinero?

- Hablaré bien de ti. - Sólo si me prometes una cosa.

¿Qué?

Cuando descubras que no me puedes pagar, no te enfadas conmigo.

Eres un amigo de tu amigo.

Eres maravilloso.

También usted, quien quiera que sea.

Nadie se confunde con esta luz.

Si no hubiera luz, estaría oscuro.

La librepensadora.

Muy arreglada. ¿A dónde va?

¿Qué hace aquí?

Tengo una noche lejos de las jarras de agua caliente...

No me interesa.

- ¿Me puedo sentar? - Estamos en un país libre.

Lárguese. Tengo una cita.

Lo sé, me lo ha dicho Virginia.

Prueba de que no se debe confiar en las mujeres, ni en Virginia.

No crea que se va a pegar a nosotros.

No se preocupe. Tan sólo he venido a tomar el aire

y le prometo ir a dónde usted quiera que vaya.

Cuando vea que se aproxima Virginia, desaparezca.

Muy bien.

Hace muy buena noche.

Estupenda.

Pronto se verá la luna. Ayer salió demasiado temprano.

Ahí está. A la hora señalada.

¡Qué hermosa!

A esta hora de la noche todo parece muy tranquilo.

El otoño llegará pronto y caerán las hojas de los árboles.

Y después llegará el invierno. No me gusta el invierno.

- Me siento sola en invierno. - ¿Se siente sola?

Sé lo que siente. A mi me pasa lo mismo.

- ¿Lo siente? - Ligeramente.

¿No tiene una cita esta noche?

Los librepensadores están muy ocupados.

¿Si le hago una pregunta me contestará?

No necesita contestar si no quiere.

- ¿De qué se trata? - ¿Le gusta Virginia?

¿Qué tiene que ver con usted?

Le gusta, sino no se molestaría.

Me gusta. La música de Schultze se vuelve lánguida,

sino no se lo diría.

Quizás esté loco por ella, pero es que es mi ideal.

Todo hombre tiene un ideal de la persona que le gusta

y, cuando le gusta esa persona, nada más tiene importancia.

Es como un dolor

que comienza en el estómago y sube hasta la garganta.

Es lo que siento por Virginia.

Entiendo. La he visto esta tarde.

Ahí está.

Desaparezca.

Creí que ya se habrían ido. Josephine Miller.

Saluda al Sr. Grimes.

No conseguirá nada más de ella.

Tengo una cita.

- Yo también. - No tienes nada.

¿De qué hablas?

- Esto explica la historia. - ¿Qué historia?

Reaccionar como he reaccionado yo.

Virginia se ha casado con Hugo Barnstead esta tarde a las cuatro.

Yo mismo lo afeité para la boda.

Todavía no sé lo que me impidió rebanarle el cuello.

No me sorprende.

Se han ido a las Cataratas del Niágara.

Hugo reservó el tren con coche cama.

¿No te incomoda?

Me debes cuatro dólares.

Tenía una cita con Amy.

- Has dicho Virginia. - He dicho Amy.

Tendrías jabón en los oídos. ¿Por qué crees que se ha arreglado?

Y yo tengo una cita todos los miércoles.

¿Y las veces que dijiste en la barbería

que ella no estaba bien de la cabeza?

Amy, no. Virginia.

Siempre se supo lo de Virginia y Hugo.

Incluso yo les ayudé.

Si quisiera a Virginia, ¿crees que dejaría que Hugo se la llevara?

Sabes que nadie me toma el pelo.

Si no nos damos prisa, llegaremos tarde al espectáculo.

Entonces, ¿no tengo posibilidad de recuperar mis cuatro dólares?

Entiéndelo...

Amy es más simpática que Virginia.

¿Te gustaría tener dos dólares más?

No quiero gastar mucho con ella.

En Grecia, hay muchas palabras para ti.

Ha sido un placer.

Hermanas... Buenas noches.

Cuando suba al tren, ojalá que se parta las piernas.

Eso no es muy amigable. Supongo que sabría...

- Se lo he intentado decir. - ¿Ha venido a consolarme?

¡No quiero consuelo!

- Tenía razón. - ¿Sobre qué?

- Tenía toda la razón. - ¿Sobre qué?

Acertó de lleno, el matrimonio es traidor.

Conocemos a una chica, la tratamos bien,

nos comportamos respetuosamente, cuidamos nuestro lenguaje,

y se casa con otro.

¡Tenía usted razón! ¿Qué es el matrimonio?

Si un tipo conoce a una chica y se gustan mutuamente...

¿Quiere decir que...?

Sí.

A mi me gusta usted, y yo le gusto, ¿no es cierto?

- Me gusta, pero... - Entonces, ¿por qué no?

¡Suélteme!

- ¿Qué le sucede? - ¡Nunca me habían insultando tanto!

- ¿De qué hablábamos entonces? - Una chica puede hablar...

Dijo que su madre había sido una Bloomer.

Mi padre no la dejó, pero ella las respetaba.

Apuesto que su tía nunca pisó un escenario.

- Lo hizo, en una obra en la iglesia. - Todo es falso. Nunca ha fumado.

A veces me los llevo a la boca, pero nunca he encendido ninguno.

¡Lo sabía!

Cien por cien falsa.

Deje de llorar.

Es preferible oír un barril vacío.

No llore... No tenga remordimientos.

Ni siquiera ha fumado...

Yo nunca me he tragado el humo. ¿Qué le parece?

Gracias por la forma en que me ayudó cuando Nick estaba aquí,

diciendo que teníamos una cita. - No ha sido nada.

Hoy debe ser el día del desfile de los licenciados.

La banda de Schultze está afinada.

Creo que es usted una chica muy simpática.

¿No le molesta que le haga una pregunta?

- No. - ¿En serio?

- Supongo que no. - ¿Puedo ser su novio?

- ¿Quiere? - Quiero.

Está bien.

¿Puedo ir a visitarla a su casa?

Me gustaría, pero...

Lo sé, es mi fama.

Es la fama de su padre.

Podemos vernos aquí, y salir.

Pero esta noche no. No me apetece.

- Lo entiendo. - Puedo acompañarla a casa.

¿Tenemos un trato?

Pero nada de cigarrillos, encendidos o no.

Y nada de Bloomer.

No quiero nada de eso.

¿Me quiere besar?

Espero que se acerque a las cataratas, se moje los pies

y se constipe. ¡Eso espero!

- ¿No crees que es un poco ordinario? - Un poco.

Para un tipo que se licenció en un mes no es nada especial...

Creo que está bien.

Quizás me den la exclusiva de las dentaduras del zoo.

Mi padre conoce a un tipo de Tammany.

Ojalá lo hicieras ahora.

Repartir leche toda la noche y estudiar por la tarde.

Sólo queda un mes. Lo abandonaría hace ya tiempo

si el caballo no tuviera una dentadura tan interesante.

¿Sabes lo que deberíamos hacer esta noche?

Ir a cenar a un sitio elegante.

- ¿Por qué? - Es una especie de aniversario.

Nos hemos casado hace año y medio.

- ¿Y? - Estaba seguro que no te acordarías.

Biff Grimes está muy ocupado como para molestarse en minucias.

¿Y un beso y medio?

En 20 minutos, cuando acabe esto.

Iré a tu lado.

Pase.

¡Vaya viajecito! ¿Por qué no tienes teléfono?

El próximo mes tendremos todos los aparatejos modernos.

- ¿No te sientas? - No tengo tiempo.

Tu padre está peleando en el bar de Big Joe.

- Es mejor que vayas. - ¿Quién ganaba cuando saliste?

- ¿Tú que crees? - Es mejor que me ponga el sombrero.

No necesitas pelearte tú para librar a tu padre de una paliza.

- Ahora ya me conoces. - Puedes estar seguro.

- Tengo la sanguijuela lista. - El aniversario...

No pongas más tus pies aquí.

La responsabilidad de mi mala conducta está en mi dentadura.

No quiero ir a casa, ya he descansado mucho.

Yo también lo creo. Salió hace más de una hora.

¿Por qué tuvo que pelear con tres?

Nunca nadie se burló de tu padre.

Me enfrenté a un batallón.

Yo tampoco acabé bien,

pero fue debido a la dentadura, que me empezó a doler.

Es mejor que venga a mi casa.

Ya me conoces. Llévame a la casa de la Sra. Mulcaney.

Su marido está fuera.

Arréglese. Es Virginia.

¡Hace tantos años!

¡Está preciosa!

¿Es otro moratón o es el mismo?

- Es reciente. - Es usted incorregible.

Creo que sí. ¿Qué hace aquí?

No me he olvidado de mi barrio ni de mis amigos

sólo porque a Hugo le vaya bien.

¿Dónde está Amy? ¿Qué es de ella?

Nada especial: está casada conmigo.

Después de que usted lo abandonara.

Mi padre. La Sra. Barnstead.

Es un placer.

Me encantaría que fuesen a cenar a mi casa. A Hugo también.

¿Qué tal esta noche?

Lo siento, pero esta noche no puedo.

¿Por qué no vienen Amy y usted a cenar mañana?

- No sé. - Será muy divertido.

Hay un nuevo plato, traído por los emigrantes italianos.

Creo que se llama espagueti.

Trataré de convencer a Amy.

¡Maravilloso! Hasta las ocho en punto.

Gramercy Park South, 18.

¿Puedo llevarlo a algún sitio?

No, gracias. Iré en tren.

- Vivo a pocas calles de aquí. - Suba.

Gracias.

Salude a Amy. Hasta mañana.

Biff no tiene cerebro, este no es su lugar.

No necesitas hacerte el importante.

Y le debes un favor.

¿Por qué estás tan interesada en Biff?

Amy es mi amiga y lo está pasando mal.

Es obvio que Biff todavía tiene buen aspecto.

Me cansas. Y si vas a la oficina, que es dónde deberías estar.

Si llegué a lo que soy, ha sido con tu ayuda.

¿No puedes ser agradable de vez en cuando?

A veces lo pienso,

pero después recuerdo que me he casado contigo.

Si quisieras, le buscarías algo a Biff.

Lo intentaré.

Tengo un puesto para un tipo que sea principiante.

- ¿Cuál? - Vice-presidente.

Gracias.

Sólo hay una lámpara eléctrica así en toda la ciudad: esta.

Me costó una fortuna.

Y las sillas... Fueron encargadas por un millonario,

pero yo pagué más.

Todos los cuadros son de un maestro italiano,

Giovanni Aicolucci Calissano.

Vaya nombrecito.

Cuando estuvimos en Londres fuimos a oír a Caruso.

Tiene una voz excelente, para quien entienda lo que dice.

¡Todavía no me creo lo de la luz eléctrica! ¿No será peligrosa?

No si se pagan las facturas.

Mi padre, y su padre, eran pobres y siempre se las arreglaron con luz de gas.

Es un vestido precioso, nunca vi otro igual.

Tienen cosas hermosas en París. Quise comprarme todos...

- Creo que los compraste. - El tuyo también es bonito.

¿No lo conoces? Es aquel azul que te gustaba tanto.

Ya me gustaría a mi saberme hacer mis vestidos.

El sábado ve a Siegl & Coopers y compra los mejores vestidos.

- Estaría bien. - Compra dos o tres.

Nosotros lo hacemos mejor que los franceses.

Sonará horrible que diga esto,

pero nunca comí una sopa tan buena, ¿de qué es?

Llegó a propósito de Baltimore.

¡Qué bobada! Pues deberíamos ir a comerla allí.

Estos son los espaguetis.

¿De dónde habré sacado que se parecían a un bistec?

Los italianos entienden de comida.

Nosotros cocinamos mejor.

No sé lo que le pasa, nunca opina sobre las cosas extranjeras.

Cojan un tenedor y una cuchara para la salsa.

Esto no es una visita social. Cuando un hombre sube de repente

y tengo que decir espectacularmente

Antes de que les cuente la historia de su vida,

es mejor que les des la noticia. Hugo me la dijo esta noche.

Quiere que trabaje con él en la firma.

- ¿Hablas en serio? - Hemos crecido juntos...

Prometí que vería por ti. No me olvido de los amigos.

Con respecto a los espaguetis, el tenedor contra la cuchara.

No sé que decir.

Durante estos años he estudiado para ser dentista.

¡He aprendido un montón de apuntes!

¿Y dónde va a ser la clínica?

Tengo dos firmas. Serás el director de una de ellas.

No consigo comer los espaguetis.

Quizás sea al contrario.

No te pagaré más de lo que ganas ahora,

pero, pasados seis meses, cuando conozcas el negocio...

No sé cómo agradecértelo.

Sólo puedo decir que lo intentaré.

¡Están vivos!

¿Por qué no confesamos a Guiseppe que no sabemos comer los espaguetis

y le pedimos que nos enseñe?

Sabes es Giuseppe es un esnob. Se despedirá.

Si mostramos que no tenemos miedo y lo vemos directamente a los ojos...

Es muy simple.

Pongan el tenedor sobre la cuchara.

Vamos a intentarlo.

No es nada.

¿Qué pasa?

No se puede confiar en estas extravagancias.

- ¿Qué ha sido eso? - Debe ser un fusible.

Tengo cerillas. Encenderé unas velas.

Jenkins, traiga fósforos.

Le dije a Tom Eddison que no funcionaba.

¿Podemos ayudar?

Tenía cerillas por aquí. No sé dónde las he dejado.

- Lamento lo sucedido. - Nos hemos divertido mucho.

Me gustaron mucho los huevos con jamón.

¿Nos vemos mañana en el despacho?

Todavía no me lo creo. Gracias otra vez.

Treparía para mi bolsillo.

Cuidado con la capucha.

Buenas noches.

¡No me lo creo! Esta mañana era lechero

e iba a ser dentista el próximo mes, pero ahora soy un ejecutivo.

Y ya te llegará el momento de traer la sopa de Baltimore.

Claro. Después iremos a Londres a oír a Caruso.

Si él cantó para ellos, cantará para nosotros.

Ha sido muy romántico tu abrazo y el beso.

- ¿Cuándo? - Cuando se apagaron las luces.

- No fui yo. - Giuseppe tampoco.

No me gusta. Quiero otros.

¿El contrato está en mi despacho?

¿Han llegado ya los periódicos de la tarde?

Todavía no.

Tendré que leer esto otra vez.

- Firma. - ¿Qué es?

Nada importante, sólo unas especificaciones.

En los últimos seis meses sólo he firmado papeles

que no entiendo.

Creía que un ejecutivo hacía otras cosas.

¡Y a mi despacho no llega ni una sola carta!

Ordenaré que me traigan cartas todas las mañanas.

Me estoy volviendo loco.

¿De qué te quejas?

Tienes un despacho bonito, tu padre trabaja con nosotros,

y estás aprendiendo el negocio.

No va a tardar que sepas lo que firmas. Voy a comer al club.

Prepararé los papeles que firmarás esta tarde.

Después de que haya leído los periódicos,

iré a ver dónde está trabajando mi padre.

Buena idea.

Dame el matillo.

Ve a ver si están bien los andamios.

No dejes que la Sra. Mulchaney y las otras se lleven un disgusto muy grande.

No se está muriendo.

Sí que lo estoy.

Los chicos de la barbería han apostado que se va a librar.

No puedo hacer nada.

No vamos a permitir que se burlen.

Tiene gracia, pero me ha dejado de doler la dentadura.

Aquí está muy solo. ¿Y si se cambia al pasillo de las mujeres?

Usted es el abogado. ¿Para qué le pagamos?

Los materiales violaban las normativas.

Yo no sabía nada. Me limité a firmar.

No entiendo nada de nada; sólo quería ahorrar costes.

En teoría, no tiene nada que ver con la empresa.

No lo pueden acusar de nada.

¿Quiere decir que otra vez tendré que soportarlo todo?

No.

Siempre hay una manera de salir.

Haremos todo lo que podamos, ¿no es así?

Hay poco que hacer.

Pronto serán las elecciones, el delegado querrá condiciones...

Toda la vida he estado culpabilizándome por cosas que tú has hecho.

¿Crees que quería que se derrumbase la pared?

Estamos en el mismo barco.

No sé si querías...

Venimos de la comisaría. Tenemos una orden.

No hay nadie.

Vamos a ver.

¿Vendrás por las buenas?

Te fugaste. No lo repitas.

- ¿Qué quieren? - Venimos a detenerte.

No tengo nada que ver.

Si me quieren detener, deténganme.

Han sido muy amables por haber venido.

Con gusto acepto su propuesta.

- ¿Qué sucede? - Nada.

Le estaba contando a Charlie...

¿Conoces a Charley Brown y a Matt Hughes?

Son policías.

Irán a Coney Island el miércoles.

¿O será el jueves?

La comisión ha venido a decirme

¡Qué amables!

¿Quieren que me vaya para arreglar el asunto?

Es muy buena idea.

No tardaré demasiado.

¿Me esperarás?

Esperaré.

¡Ha sido fantástico!

Siempre le he tenido un miedo mortal al taladro, pero no he sentido nada.

No me creo que todavía seas un estudiante.

Estoy esperando mi diploma.

Abra más.

Por hoy es suficiente.

Un hombre con tu habilidad no debería estar en la cárcel.

Hablaré con el gobernador para solicitar el indulto.

Bébaselo.

¡Idiota!

¡No te impresiona que no haya sentido nada! Has hecho un agujero en el puente.

Recuerde que soy un estudiante todavía.

¡Vuelve a tu celda! ¡El puente me costó 100 dólares!

Eso no estropeará lo de mi indulto, ¿verdad?

Te pondré en aislamiento.

¡Incluso en las mazmorras!

Si me necesita, ya sabe dónde estoy.

¿Le gustó a Biff la idea de que te mudaras para aquí?

No se lo he dicho. Le cuento pocas cosas en las cartas.

Es extraño que no haya querido que nadie lo esperara.

Tiene que pasar por aquí. Lo prefiero así.

Me voy. Tres son multitud.

Dile a Biff que le cortaré el pelo y lo afeitaré gratis.

Gracias.

Pero tiene que pagar el lavado.

Hola, Amy.

Soy yo.

Iba directo a casa. No quería que nadie me esperase.

Lo sé.

Sabía que te encontraría aquí.

Salí hacia el mediodía.

El director se portó muy bien.

Me dio la mano y me deseó buena suerte.

- ¿Contenta de verme? - Sabes que sí.

Me gusta verte, me gusta estar de vuelta.

Cinco años... Me han parecido diez.

Quiero agradecerte todo.

- ¿Estás bien? - Lo estoy. Es por verte.

He aprendido mucho.

Hay mucha bondad en las personas si sabemos buscarla.

Pero pasamos por la vida diciendo

"Yo tengo la razón, son los demás los que se equivocan".

- Lo sé. - Siempre lo has sabido.

¿Schultze toca algo nuevo?

"Let the best of the world go by".

Tenemos que olvidar este barrio.

¿Estás de acuerdo?

Iré a dónde tú vayas.

Presiento que algo le va a suceder a Biff Grimes.

Será Biff Grimes.

Nada es demasiado bueno para mi familia.

¡Te quiero mucho!

Eres la mujer más bonita del mundo.

Me gusta tu pelo, tus ojos...

¡Me gustas mucho!

La puerta. Ha llegado.

Haz que pase. Lo atenderé.

No te irrites.

Hugo es un mandamás, tiene posición, todo.

Mírame a mí.

Dile que pase.

¿Por qué estas cosas pasan en domingo?

No te quejes.

Podemos hablarlo en casa,

pero en la casa de un extraño...

¿Me ordenas callar?

No sabía que eras tú el dentista.

- Yo sí. - ¿Lo has hecho a propósito?

Es un no parar de excitación.

¿Nadie me dice nada?

Soy uno de los chicos que silbaba en la barbería.

Después de ocho años con él, soy yo la que silba.

Recorría media ciudad para ir a la barbería

y propiciar la ocasión para que los chicos silbaran.

- Usted nunca silbó. - Le tenía demasiado respeto.

Silbaba a las demás.

¿Recuerda en el parque, de no haber conseguido detener al caballo?

El dolor pasó de repente. Adiós.

Siéntate. Sabes que te duele.

Soy yo quien sabe si le duele o no.

- Me pondré la bata. - No tengas prisa.

¿Sigue casado con Amy?

¿Todavía le gusta?

Yo sigo con Hugo.

Todavía está en forma.

Aquello con lo que me he casado sólo soporta un round,

y el hígado lo tiene deshecho. Los médicos lo conocen mejor que yo.

Es hipocondríaco.

Se pasa la noche despierto, pensando en nuevas enfermedades.

No soy un tipo saludable. ¿No duele, verdad?

No lo puedo garantizar.

Sería mejor con el gas.

Como quieras.

- Intentaba explicar... - No hay nada que explicar.

Tengo la conciencia tranquila, pero, si una disculpa...

- Ya está pasado. - ¿Sin resentimientos?

¿En serio?

Eres muy bueno.

Antes de que te anestesie, ¿qué diente es?

Este de aquí.

Abre más.

¿Vaya formas?

Yo quería anestesia.

No tengo nada contra ti,

pero es humano querer vengarse.

- ¿Cuánto de debo? - Nada.

- ¿Qué? - No me debes nada.

- ¡No lo entiendo! - No consigue entender.

Adiós.

Me gustaría ver a Amy, pero no quiero que ella nos vea.

Diga a los chicos que ya no soy la Virginia Brush a la que silbaban.

- Sigo sin entender. - ¿Todavía no?

Te lo explicaré en casa.

No le puse anestesia. La tentación fue demasiado grande.

Se lo arrancaste enseguida.

Podría haber sido yo el que se casara con Virginia.

Tiene gracia...

Hugo y yo. Toda la vida me ha utilizado.

Yo era el tonto, y él el espabilado.

No tengo nada, pero ahora entiendo que soy feliz.

Él no lo es.

¿Recuerdas lo que aprendimos en la catequesis:

"La venganza es mía, dijo el Señor"?

¿Crees que Él tiene un interés personal en Hugo?

No sé lo que Él va a hacer,

pero será mejor de lo que yo haga.

Es mejor volver a casa.

Felicidades.

Si me casara con Virginia, ella sería diferente.

Una mujer con 17 hijos no tiene tiempo para presumir.

- ¿Te vas? - Me voy a casa.

- ¿Había un paciente? - Fue rápido.

Por los gritos, no volverá.

Creo que no.

¿Preparado?

Ponte el sombrero.

¿Qué es eso?

Eres un encanto y me gustas mucho.

¿Te sientes bien?

Me siento estupendamente y no he bebido.

No te he dicho eso lo suficiente.

¿Sabes lo que significas para mí?

¿No es lo que estaban tocando?

¿Por qué lo han hecho? Me encanta la canción.

Apuesto a que los imbéciles de la universidad lo han estropeado.

Ve a buscar el sombrero y espérame en la puerta.

"The band played on".

- ¿Qué pasa ahora? - Quiero "The band played on".

¡Estamos hartos!

Y yo de ustedes.

- ¿De todos? - De todos.

Ya decía yo...

Tengo que decirte una cosa.

- ¿Has visto cómo estás? - ¿Esto?

Tendrías que ver al otro.

- ¿Qué decía? - Tengo que decirte una cosa.

- ¿Quieres decir que...? - Exactamente.

- En la calle, no. - Beso a mi mujer dónde quiera.

Yo soy así.

Se han recibido muchas peticiones para la canción "Y LA BANDA TOCABA"

DE ACUERDO, AMIGOS, ¡VAMOS ALLÁ!

Casey bailaba el vals con una pelirroja, y la banda tocaba.

Él se deslizaba cruzando el suelo con la chica que adoraba...

...y la banda tocaba.

Pero su mente estaba tan excitada, a punto de estallar, que la pobre chica...

..se agitaba alarmada. Él nunca dejaba a la chica de los rizos rojos,...

...y la banda tocaba.

Biff Grimes bailaba el vals con la pelirroja, y la banda tocaba.

Él se deslizaba cruzando el suelo con la chica que adoraba...

...y la banda tocaba.

Pero su corazón estaba tan henchido, a punto de estallar,...

...al bailar con ella en sus brazos, él no dejaba alejarse a la chica...

...de los rizos rojos, y la banda tocaba.

GRACIAS. VENGAN OTRA VEZ.

xaneiro 2010-

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