All language subtitles for El Barco S02E04-esp

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Original subtitles

(VALERIA) "En el cole, a principio de curso,

siempre había niños nuevos."

-Chicos, tomad las toallas. (RÍEN)

"Los nuevos estaban tristes al principio.

Por eso, la señorita decía que había que hacerles sentir

como en casa." -Toma.

-Gracias. ¿Este era? -Sí.

"Les daba los libros y un babi como el nuestro."

(Agua)

-Ya estoy. -¡Uy! ¿Seguro?

-Seguro. -Cuatro camas, cariño mío.

-Cuatro camas. -¿Qué te parece para los nuevos?

-Muy bien. -Salomé, Burbuja,

se inundan los baños. "A los nuevos había que ponerles

pupitres para sentarse y hacer los trabajos de manualidades."

-¿Y ese colchón? -De las chicas,

que les han cedido su camarote a los nuevos.

-La señorita viene a quedarse con ustedes.

Estaremos apretados, ¿no? -¿De qué te quejas, Ramiro?

Coño, por fin camarotes mixtos, así que nos hartaremos

de ver carne. -¡Vamos!

Echad una mano, no creo que sea para quejarse.

Esto es la cubierta de marinería... "Teníamos que enseñarles todo

a los nuevos. Dónde colocar la chaqueta,

dónde estaba el comedor y los baños,

por si querían hacer pis... (RÍE) O lo otro."

-¡Qué asco! -¡Oh!

Cualquier día nos come la mierda.

Pero, bueno, ¿de dónde salió esta pelambrera?

Esto no es pelo, Salo, el pelo tiene raíz

y no es tan gordo. -Tira eso al cubo.

Vamos a desatascar los sifones, que no quede una mata más de estas.

-Bienvenidos. -Muchas gracias.

"Antes de la primera clase, los nuevos debían salir

a la pizarra y decir su nombre." Hola.

(TODOS) Hola.

"Así los conocíamos y, poco a poco, empezaban a reír."

-Hola.

Bueno, yo soy Víctor.

Tom.

Dulce.

Leonor.

El barco dio un bandazo que casi lo hundió

y la gente se agarraba donde podía.

Al segundo bandazo, el agua entró...

El agua entró violentamente por todas partes,

por todas partes.

Los salones del vestíbulo se inundaron en unos segundos.

Cientos de personas salieron despedidas por las cristaleras.

-Y el mar se tragaba la gente.

(Voces)

Todos estaban histéricos. Había madres que llamaban

a sus hijos, desesperadas,

así que como pudimos nos subimos a un bote salvavidas

y ahí era peor,

porque podías ver a un montón de gente

que chillaba que les ayudases.

(Voces) Salían

manos del mar que se agarraban a la barca,

a los costados, pero no había más sitio.

(LLORANDO) No había más sitio.

Así que tuvimos que apartarlos

con los remos a golpes.

(SUSPIRA)

(Voces)

(LEONOR LLORA)

Y, de repente, la nada,

la nada, un silencio absoluto.

Les tuvimos que abandonar a su suerte, fue como...

Como si los hubiéramos matado.

Se quedaron allí. (SUSPIRA)

¿Y el resto,

los que iban con ustedes en la balsa?

-Éramos 20 personas en la balsa,

cinco personas murieron por las heridas los primeros días.

Y los otros 11 hace unos días.

Es que había más y más cosas. Y un tifón volcó la barca

y tardamos tantas horas en darle la vuelta que...

La gente estaba exhausta y muertos de frío,

así que vimos cómo iban hundiéndose

delante de nosotros.

Lo siento.

Perdón.

Bueno, su pesadilla ha terminado,

este barco es su nuevo hogar

y todos nosotros su familia.

Bienvenidos al Estrella Polar.

Gracias.

Bueno, y ahora la vida sigue.

Y si no me equivoco, alguien tiene clase

de supervivencia en cinco minutos. Venga.

Capitán, perdón.

Perdón, antes de eso nos gustaría hablar

con nuestras familias para decirles que estamos vivos.

¿Podríamos utilizar un teléfono?

Sé que muchos de vosotros pensáis que es absurdo continuar

con las clases de supervivencia, pero espero que el relato

de nuestros nuevos amigos os haya hecho cambiar de opinión,

porque ayer fueron ellos, pero mañana podemos ser nosotros...

¿Cómo es?

Dos centímetros de tallo, cinco hojitas como una uña

y el verde más bonito que vi nunca.

Hay que mantenerse secos;

sobre todo, los pies. ¿Por qué?

¿Te acuerdas de lo que haríamos cuando saliera el primer brote?

-A los tripulantes...

Así que ahora debemos hacer lo que hacen las parejas normales.

¿Sabes? Te pondría un sms diciéndote lo bonita que eres,

te iría a buscar al colegio con mi moto

y te llevaría al cine.

No nos pondríamos de acuerdo en la película. (RÍE)

Hay que mantenerse secos. Me da igual la película,

porque te estaría besando desde que apagan las luces

hasta los créditos, Ainhoa. -Y si va

parte del cuerpo cubierta... Te pedí paciencia, Ulises.

Ainhoa,

¿no le interesa la clase de hoy? Sí, claro que me interesa.

¿Con quién estaba hablando?

¿No me ha oído?

Le pregunto que con quién estaba hablando.

:-O ¿Con quién estaba hablando?

Hola. Estaba hablando con mi hermana.

Lo siento.

La clase ha terminado, pueden marcharse.

He dicho que la clase ha terminado. Pueden marcharse, por favor.

Ya está.

Hola. ¿Qué hay? Hola. ¿Qué tal?

Bien. Muchas gracias, doctora.

Hasta luego. (AMBOS) Adiós.

(SUSPIRA)

¿Qué tal están?

Algo desnutridos y deshidratados,

pero, hasta no tener los resultados de las analíticas y los cultivos,

no podré dar un diagnóstico. Me llevará unas horas.

Bueno, ya me dará los resultados cuando los tenga.

Y que tenga un buen día. Igualmente.

(LEONOR SUSPIRA)

¿Se encuentra bien? (LEONOR SUSPIRA ACELERADAMENTE)

Tranquila. Siéntese.

Así.

(LEONOR SUSPIRA ACELERADAMENTE)

Venga, le sentará bien, es tila.

Acabo de enterarme de que la tierra ha desaparecido.

¿No tiene algo un poco más fuerte? Claro.

Tenga. Gracias.

Puede que no le sirva de consuelo,

pero la tierra ha desaparecido, pero no toda.

Sabemos que existe una isla,

lo escuchamos en la grabación de una caja negra,

un avión la avistó.

Puede que tardemos años en dar con ella,

pero hay esperanza.

Vilma, lo que quiero decir es que lo nuestro es

una relación peculiar, tirando a bizarra diría yo.

¿Bizarra? -Sí, bizarra, Vilma.

Pero ¿por qué? -O sea, porque me baño contigo

en bolas sin tocarte un pelo, me declaro padre del niño

sin un poco de simiente y ahora nos vamos a vivir juntos

al mismo camarote sin una primera cita.

Pues bizarra.

A ver, Piti, me voy a vivir contigo y cinco personas más.

Eso no es un paso en la relación, es un campamento gitano.

Aunque si tú quieres,

podemos hacer las cosas bien.

¿A qué te refieres exactamente?

¿A uno rápido para despedirte de tu camita?

(RÍE) No.

No, me refiero a pedirle al capitán un camarote

donde quepamos los dos en nuestra cunita.

Escúchame un momento.

Mira, yo me lanzo si tú te lanzas,

pero no quiero ni presiones ni malos rollos. Piénsatelo.

En 24 horas me dices algo.

¿Vale? -Vale.

la grabación? Capitán, están hundidos.

Después de lo que hemos vivido y lo que nos han contado,

sería una buena noticia,

escuchar de viva voz que hay tierra,

que existe aún. En esa grabación

se escuchan a decenas de aviones estrellándose,

no creo que sea lo mejor para su gente.

Ya, pero... Hágame caso, de verdad,

es lo mejor. Bueno.

Claro.

No quiero ser indiscreto,

pero ¿por qué venía vestida de novia?

Me estaba casando en el momento del naufragio.

El barco se hundió unos minutos después del sí quiero.

Vaya. No.

Lo siento. (RÍE)

Nueve años esperando a que me pidiera que me casara,

nueve,

y espero nueve años para unos minutos de matrimonio.

(Risas)

Capitán,

tengo que contarle algo.

No.

Es una tontería. Venga, cuéntemelo.

No, es una tontería. Leonor, escuche,

se lo acabo de decir ahí fuera. No es nada.

Esto es una familia. Y en una familia,

si uno tiene un problema, lo tenemos todos.

Cuénteme qué le pasa.

¡Eh! -Hola.

Todo tuyo. -Gracias.

-¿Qué tal, Dulce?

Pues nada, zona despejada,

me llevo esto último y podéis poneros a vuestras anchas.

Por cierto, un consejo te daré: si coges esta cama de aquí,

lo primero que ves al despertarte es el mar.

Genial.

¿Te vas ya?

No me dejes sola, por favor.

A ver, Dulce,

a lo mejor esto que te diré te parece una gilipollez,

pero se supera.

Lo del fin del mundo quiero decir. Se supera, mujer, ya verás.

Estoy completamente sola.

No tengo a nadie.

Bueno, sola, sola, mujer, tampoco,

me tienes a mí.

Bueno, y detrás de mí a los 40 tripulantes de la bañera.

Si en 75 metros de eslora es imposible que te sientas sola.

Ya lo verás, esto es como un bus en hora punta.

Ayuda pensar que estamos todos juntos en esto,

como una familia numerosa.

Ayuda mucho.

(LLORA) -Abrázame fuerte, por favor.

Por favor, quédate a dormir esta noche conmigo.

Por favor, no quiero dormir sola. Por favor. (LLORA)

Vale, yo me quedo contigo.

¡Eh! -¿Qué tal, Tom?

-¿Qué pasa? -Nada, recogiendo esto.

Todo vuestro el camarote.

Hasta luego, chicos. -Hasta luego.

Pero ¿qué cojones es esta mierda? -Porquería ni más ni menos.

¿Porquería? ¿De qué? ¿De dónde? -Pues del sifón,

del grifo, de los desagües, de detrás de los armarios...

-De muchas cosas. Pasa por limpiar de Pascuas a Ramos.

Si fuéramos más aplicados con el plumero,

igual no tendríamos esto. Quítame esa porquería

de encima de la mesa, cariño. -Que no son porquerías.

Son crisálidas. -¿Qué dice?

-Algo está anidando en el barco,

pero no sabemos qué es.

¡Santo Dios! -Mira, se ha movido.

Ni crisálidas ni leches. Voy a por el amoníaco.

-Burbuja, haz el favor, tira esta asquerosidad,

pero cagando virutas. Vamos.

(Zumbido)

Es que...

¡Dios! (RÍE)

Yo nunca he creído en esto,

nunca he creído...

Es que...

El mismo día que nos hundimos

empezaron a pasar cosas increíbles.

Desde ese día he visto peces gigantes,

algas mutantes, nieblas tan espesas como una pared de granito

y toda la cubertería en el techo del barco.

Es obvio que las cosas increíbles dejaron de serlo.

Sí.

Cuénteme qué le angustia.

Tengo un mensaje para usted

de su mujer.

Mi mujer murió dos meses antes de que embarcáramos.

Lo sé.

Pero, capitán, aunque parezca increíble,

me pidió que le diga algo.

(LEE) "Ainhoa, si pudiéramos borrar el pasado,

empezar de cero y cambiar las reglas

que me impiden estar a tu lado,

aun así creo que no podría quererte más de lo que te quiero."

"Esta mañana me di cuenta de que lo único que deseo es

estar contigo, poder cuidarte y protegerte.

Me mata no poder hacerlo. Aunque ahora parezca imposible,

si crees que existe la posibilidad de poder intentarlo,

déjame una nota en este libro."

(Tumulto)

¡Uy, Julia!

¿Qué tal? Bien.

¿Qué tal?

Bien.

Te veo muy arreglada. ¿Has quedado con alguien?

No. ¿No?

¿Por? Porque estás muy guapa.

Salomé, ayer el capitán se me declaró en la cena.

¿Y qué pasó?

Nada. ¿Cómo que nada?

Que no supe qué responder.

(SUSPIRA)

Salomé, nunca había mirado a Ricardo de esta manera.

No sé, me pasé la noche pensando, dándole vueltas.

¿Y qué pensabas?

Pues pensaba en que Ricardo siempre estuvo ahí.

Y eso me da seguridad.

Que cuando tengo miedo, me tranquiliza.

Y me he dado cuenta de que me encantaría conocerle más,

pasar más tiempo con él, desayunar con él, reírme con él...

Salomé, creo que le quiero.

¿Y entonces?

¿Tú crees que es tarde para darle una respuesta?

No, mi vida.

Si Ricardo te dijo que está enamorado, lo está.

Estuvo 20 años con Marisa y nunca lo vi dudar

ni un solo instante, así que haz el favor de ir

y decir que sí. (RÍEN)

Julia.

Me duele mucho, Julia,

algo no va bien.

Ven. Vamos, venga.

Capitán.

Capitán, lo siento, no debí decírselo.

Capitán, por favor, no me ignore.

Capitán.

Capitán, lo siento.

Siento mucho si le causé dolor, pero no era mi intención.

Por favor, prefiero que piense que estoy loca.

Aparece en una balsa a la deriva, la subo a mi barco y me dice

que tiene un mensaje de mi mujer que está muerta.

¿Por qué pensaría que está loca?

Lo entiendo.

Lo entiendo, capitán. Por favor, escúcheme.

Solo un minuto. Escúcheme, por favor. Por favor.

No lo pensé.

Lo dije impulsivamente,

porque...

Cuando toqué la urna funeraria,

la vi.

La vi solo un instante

en una habitación.

¿Cómo era la habitación?

Con una cama de matrimonio,

las paredes blancas

y unas cortinas azules.

¿Blanca con cortinas azules? Sí.

¿No se le ocurrió otra cosa mejor?

¿Cuántas habitaciones habrá así en el mundo? ¿Cuántas?

(Ruido)

(Tumulto)

-Buenas. -Sí, por favor. Hola.

(Risas)

Piti.

¿Qué te pasa?

Que necesito que alguien me ate bien fuerte al palo mayor

y no me suelten en 24 horas. -A ver.

¿Qué ha pasado? -Me están tentando con la carne.

La top-model, la de la barquita, que se me insinuó,

que dice que quiere dormir conmigo.

¿Y? -¿Cómo que y?

Que nos conocemos, Piti. A ver, ¿desde cuándo eso

supone un problema para ti? -Desde que esta mañana Vilma...

Mira, quizás no seas la persona más adecuada para contarte esto,

pero Vilma me dijo que quiere que vivamos juntos.

Enhorabuena. -Enhorabuena las justas, ¿eh?,

que me dio 24 horas para pensarlo y toma, a los dos minutos aparece

el pibón del nuevo mundo y se me abraza,

que se me ha arrimado. -¿Sabes qué tengo ganas de decirte?

Que te acuestes con Dulce, así la cagas con Vilma

para siempre,

pero Vilma te eligió a ti, Piti, así que demuestra

que te la mereces. Esta es tu prueba.

¿La prueba de qué? -La prueba de que,

si pasaron 24 horas y no hay tema, es señal de que hay un nuevo Piti.

-Hola, Piti.

Hola. -Hola.

Eh...

¿Sabéis dónde encontrar una almohada?

Sí, en la lavandería.

Gracias.

¿Novela romántica?

Me sorprendes, Gamboa.

A ver si es cierto que hasta los más hijos de puta

tienen su corazoncito. Si buscas pelea, Ulises,

sigue así, a lo mejor la encuentras.

¿Qué necesitas? ¿Una excusa?

¿O es que te haces mayor? No me busques, Ulises,

es mejor para ti.

(VILMA SUSPIRA)

Ya está.

El movimiento que has notado puede ser una contracción

provocada porque tu cuerpo está cambiando.

He sangrado, Julia.

¿Cómo que has sangrado?

¿Sabes qué haremos? Te quedarás aquí, en reposo,

y tranquila, el feto está bien. Disculpe, doctora,

pero creo que hay algo en la ecografía que no ha visto.

Julia es la doctora del barco. Yo soy ginecóloga.

Perdona.

Tranquila, Vilma. ¿Ves esto de aquí?

Es el cuello del útero. El problema es

que se dilató antes de tiempo, hay que reforzar el cerclaje

por incompetencia cervical.

No hay evidencia de que eso ocurra.

Ya, pero a lo mejor, cuando ocurra, es demasiado tarde.

Avisaré a Piti corriendo. -¡No, Palomares, por favor!

A Piti ni una palabra, no quiero que esté presionado.

Es importante, de verdad.

A ver, Vilma, lo que debes hacer es respirar profundamente, ¿vale?

Intenta relajarte. Respira profundamente.

Bien, buena chica. Vale. Ya está.

Bien.

Hay que intervenir y es una operación delicada,

pero tienes dos médicos para ti sola.

Esta operación es una locura, no tenemos medios,

ni siquiera tenemos quirófano. Tiene un bisturí

y una aguja de sutura, ¿no? Suficiente.

Capitán, hay que intervenir. El feto está bien,

el ritmo cardíaco es normal. Lo único que debemos hacer

es esperar y ver cómo evoluciona. -¡Ah! ¡Ah!

(VILMA SE QUEJA)

Bien, haremos eso. Leonor, ya se lo dije,

Julia es la doctora del barco y confío en ella.

No se separe de Vilma ni un minuto y avíseme con cualquier novedad.

Me tiene para lo que necesite, doctora.

Si bajan las pulsaciones del feto, me llama urgentemente.

Julia. ¿Sí?

Si Leonor estuviera en lo cierto,

¿qué probabilidades hay de que lo pierda?

No está en lo cierto.

Tranquila.

(Tumulto)

Ainhoa.

(Tumulto)

No encuentro ni a Salomé ni a Julia.

No puedo comerme las gambas. ¿Me las pelas tú?

Um... (RÍE)

Vale.

A ver.

Vamos a ver. Primero la cabeza. Ya están aquí mis chicas.

¿Qué tal?

¿Me das una? No, a ti no pienso pelártelas

y esto es de Valeria.

(Risas)

Que aproveche.

Gracias.

Y luego se quitan las patitas... Ainhoa, cariño,

¿has hablado con Leonor? No.

¿Estás segura?

Sí.

(Tumulto)

¿No me digas que ahora que empezabas a hacer progresos

con Julia, te empieza a gustar la nueva?

Papi, a mí me gusta Julia, la nueva no,

la nueva no me gusta. Valeria, no digas eso,

porque no la conocemos; además, se acaba de enterar

de todo lo que pasó. Debe estar muy asustada, ¿no?

Habrá que darle una oportunidad como a todo el mundo.

Ainhoa tiene razón, Valeria. Mira, si terminas de cenar pronto,

te dejo ir a jugar con Burbuja, ¿vale? Venga.

¿Está buena? (VALERIA ASIENTE)

Les quitas las patitas...

Que no se acaba nunca la mierda esta, hombre.

¿Qué tienes ahí, Burbuja?

Es un mosquito.

Es lo que anidaban en las crisálidas.

-¿Crisálidas? -Y es raro,

los mosquitos no salen de las crisálidas.

-Ya.

-A lo mejor es una especie nueva, porque no la encuentro

y en la enciclopedia vienen todos los insectos.

Pero ¿cómo te has hecho esto, cariño?

Me picó antes de que lo matara

y no es una picadura normal.

Por eso quiero saber a qué especie pertenece.

A lo mejor vio las cajas... -No te rasques, cariño mío.

Quédate aquí, buscaré algo para curarte.

-Vale. -No te rasques, amor.

-Es rojo...

(Tumulto)

-¿Adónde vas?

¿Te pasa algo?

Me voy al camarote, se me quitó el hambre.

Vas a cenar,

vas a sonreír y te vas a integrar

con todos,

no solo con el panoli ese al que abrazabas en el camarote.

¿Estamos?

(Golpe)

(Tumulto y risas)

¿Cómo era?

¿La habitación blanca con cortinas azules? ¿Cómo era?

Capitán, olvídelo. Por favor.

Olvide lo que le dije. Le pido que me cuente lo que vio,

por favor.

(Tumulto)

Detrás de las cortinas azules había un jardín

muy bonito

y un butacón tapizado de color azul.

Y una bola del mundo antigua.

Había un libro en una mesita,

"El faro del sur",

con un marcapáginas dentro,

de color morado.

Tenía una inscripción infantil que dice:

"Papi, te quiero".

(Tumulto)

No te rasques, cariño, no te rasques, mi vida.

¡Joder!

Le está subiendo la fiebre.

Me han picado muchos mosquitos, pero nunca me dio fiebre.

-Bueno, no pasa nada. -Que solo me picó uno,

y bebé, que si te pica la mamá... ¡Oh, es este!

¡Es este! Es el más parecido.

Es rojizo y tiene la cabeza abultada,

como si llevara un casco. -A ver, déjame.

-Déjame a mí.

(LEE) "El mosquito Anopheles darlingi,

descubierto en 1973 en la selva boliviana,

provocó la malaria de forma letal."

¿Qué?

"Al multiplicar los serotipos del virus con el veneno

que portan sus mucosas." -Anda, dame.

Salomé. -Dime.

Llévate a la niña a dormir contigo, yo me quedo con Burbuja.

Ok.

Buenas noches, Burbuja, y no te rasques.

-No me rasco.

(Latidos) Mira, es el latido de tu pequeñín.

¡Hala! (RÍE)

(Latido)

Va a toda leche. Sí,

entre 120 y 160 pulsaciones por minuto.

Es casi el doble que los de una persona adulta.

Va un poco irregular, pero es normal. No te preocupes.

A ver.

Estás muy guapa para tener que estar de guardia.

Um... Sí.

¿Tenías algo que hacer?

No, nada que no pueda esperar.

¿Y tú? ¿Por qué no quieres que se lo digamos a Piti?

(Puerta) -Dulce, ¿estás ahí?

-Porque Piti no es...

Es de voluntad firme. Por decirlo de alguna manera.

Sí. Ya.

Él se lía, se deja llevar, se equivoca.

(RÍE)

(PITI PIENSA) "Vilma confía en mí, solo voy a dormir.

Piti el Estoico, el Eunuco me llamarán."

Le di 24 horas para que piense si quiere ir a vivir conmigo.

Ya. Y no quiero que por pena

tome la decisión equivocada. No.

"Igual, si me hago el dormido, la noche pasa como si nada."

Así que tú esperas a que te dé una respuesta.

Pues...

Hay alguien que espera a que yo se la dé.

¿Ah, sí?

(Puerta)

¿Y quién es él? (RÍE)

Hasta aquí puedo leer.

Solo te digo una cosa:

si son los hombres de nuestra vida, sabrán esperar.

Di que sí.

(RÍEN)

(RÍE)

(SUSPIRA)

(Puerta)

Adelante.

Capitán, ¿me ha hecho llamar? Sí. Pase, por favor.

(PIENSA) "Dios. Vamos, Piti, templanza.

Templanza, Piti." Piti, menos mal.

Gracias. Gracias por venir.

Quería... "Joder, no... Templanza."

No sé cómo decirte esto.

Es muy importante que lo que te voy a contar no salga de aquí.

"Igual pensando cosas feas... Joder, que se arrima.

Cosas feas.

Focas. Muchas focas. El Dúo Dinámico."

Las cosas no siempre son lo que parecen.

"Carne envenenada." Yo te conozco.

No creas que me conoces tanto.

Eso le pasa a muchas tías, que creen que me conocen,

pero no soy tan transparente como parezco a simple vista.

Un segundo. Voy un momento al baño y vuelvo.

Dijo que tenía un mensaje de mi mujer. ¿Cuál es?

El mensaje no tiene ni pies ni cabeza, capitán. Olvídelo.

¿Qué le dijo? Por favor. Por favor, ¿qué le dijo?

"Mira dentro de Bobby". Solo eso. Nada más.

Mira dentro de Bobby.

Es el osito preferido de Valeria. Su primer regalo.

(Puerta)

¡Ah!

¡Ah!

¡Ah!

¡Ah!

"Ainhoa, me hace tan feliz que creas que podemos intentarlo.

Necesito verte y hablar contigo. Al amanecer.

Cuando el barco esté vacío y nadie pueda vernos.

Te esperaré en el aula. Te quiero."

Palomares. ¡Piti!

-Palomares. -¿Qué? ¿Qué pasa?

Prepárame una buena penitencia porque voy a pecar

por los cuatro costados, padre. -¿Qué pasa con Vilma?

-Que le voy a decir que sí, que estoy a muerte con ella,

pero mañana, porque esta noche estoy en el limbo, ¿eh?

Mira. Quedan 12 horas y 26 minutos

para pecar sin ofender a nadie.

-Eres un mierda, Piti. No te mereces a Vilma,

que te cuide ni que se preocupe por ti.

-¿Por qué? ¿Qué pasa? ¿Pasa algo que yo no sepa?

-No pasa nada. Déjalo. -Padre,

te juro que mañana soy un hombre nuevo. Te lo juro.

Pero esta noche... Esta noche me corto la coleta, coño.

Me corto la coleta y salgo ahí por la puerta grande,

hacia una nueva vida. -Hasta luego, Piti.

"Ricardo, cuando leas esto, ya no estaré junto a ti.

Siento tanto quedarme en el camino, que no he podido dejar de llorar

desde ayer, pero quiero pedirte que mires hacia adelante.

Ahora serás tú quien tenga que lidiar con el primer novio

de Ainhoa y hacer los deberes con Valeria.

No tengo miedo. Sé que lo harás muy bien sin mí.

Solo te pido una cosa, que luches por la felicidad

con uñas y dientes y que quieras tanto como me has querido a mí.

Estoy muy orgullosa de ti.

Te quiero, Marisa."

Significa algo para usted, ¿verdad?

Lo significa todo.

Me... pide que sea feliz.

(Puerta)

-Dulce... (SISEA)

Parece que Dulce se ha dormido.

La pobre está agotada.

Pero, bueno, mañana, si queréis, podéis seguir hablando.

Claro, mañana o pasado. Si tampoco era una conversación

de alto copete. Chascarrillas de náufragos.

Venga, chicos. -Hasta mañana, Piti.

Oficial... oficial.

-¿Qué pasa? ¿Estás bien? -Aquí dice que un mosquito

puede tener más de 40.000 huevos. -Ya ves.

Bueno, te voy a dar otro antitérmico.

-Hoy hemos cogido más de 90 nidos.

Si cada mosquito puede tener más de 40.000 hijitos,

eso hacen 3.000.000 de mosquitos. -Sí, sí, sí.

-Dice que los huevos eclosionan en menos de 24 horas.

Menos mal que hemos limpiado todo el barco;

si no, nos comen vivos. -Roberto.

-Sí. -Tú sabes que me cuesta decirlo,

pero... Escucha, Roberto.

-Sí, escucho.

-Tú sabes que te quiero como a un hijo, ¿verdad?

-Ya lo sé. Yo como un hijo, tú como un padre y Salomé como una madre.

-Eso.

-Aquí dice que con solo 12 nidos pueden nacer

más de medio millón de mosquitos. -Sí.

(Zumbidos)

(Zumbidos)

Feo.

-Hola. -¿Qué haces aquí?

-Habíamos quedado, ¿no?

Página 75 del libro.

Supongo que estás aquí por eso.

Ricardo. Ri...

¿Qué pasa, Julia?

Vilma está mal. Las pulsaciones del feto han bajado a menos de 140.

Si no hacemos algo, lo perderá.

Ella tenía razón.

Hay que operarla.

Espere un momento. Bajamos con usted.

Voy a cambiarme.

(Alarma)

¿Qué es esto? No sé.

Estamos infectados. Una plaga de mosquitos del Amazonas.

Están por todo el sistema de ventilación.

-Con cinco que te piquen, te mata. ¿Qué?

Mire.

Perdona. -¡Ah!

Se le sigue extendiendo. -Esto me lo hizo uno

y me sigue subiendo la fiebre. -Y está tomando antitérmicos.

-Hay que sajarlo y limpiar el pus.

Y, por supuesto, fumigar el barco.

-¿Con qué fumigo el barco ahora? -Con vinagre.

-Están aquí. -Vamos.

¡Todo el mundo dentro de los camarotes! ¡A los camarotes!

¡Rápido! -¡No salgáis!

-Escuchen con atención. Una plaga de mosquitos

está invadiéndonos. No es ninguna gilipollez.

Son peligrosos. Su picadura puede ser mortal.

Quiero que todo el mundo se encierre en sus camarotes

y que cierren los conductos de ventilación

y las rendijas de las puertas. Que nadie salga.

Repito. Que nadie salga hasta nueva orden.

-He cogido otro para Salo. Uno para el padre,

otro para la madre y otro para el hijo.

-Bien. ¡Vamos!

-¿Y Vilma? ¿Dónde está Vilma?

-Tranquilo, Piti, Vilma está bien.

-¿Cómo lo sabes? ¡Que me digas dónde está Vilma!

-Está en la enfermería.

Hay problemas con el bebé. -¿Qué?

Ya no sé qué quieres y yo no puedo más.

¿Por qué me envías esas notas?

Porque te quiero.

-Capitán, ábreme, soy Piti. Por favor, quiero estar con Vilma.

-Ábrele, capitán, por favor. Voy.

-¿Cómo está? -Bien. Vilma, respira.

-¿Cómo está? -Está muy bien. Tranquilo.

-Respira. -Dulce, cariño, tranquila.

Mírame.

Dulce, mírame.

Dinos la verdad. No pasa nada.

No les he dicho nada.

-¿Qué le has dicho al niñato ese? -Que no le he dicho nada.

¿Le contaste para qué hemos venido? ¿Eh?

¿Se lo contaste? -¡No le he dicho nada! Te lo juro.

-A ver. Con esta anestesia no tendrás dolor,

pero vas a sentir el bisturí y mis manos.

Es importante que cuando te diga que no te muevas, no te muevas.

Tienes el cuello del útero demasiado dilatado

y no puedes tensar el vientre, porque si no,

por seguridad, perdemos el bebé. -No sé cómo se hace eso.

Piensa en otra cosa, Vilma. -Eso es. Piensa en mí.

En nosotros, Vilma.

Porque no necesito agotar las 24 h. Voy a muerte.

Contigo y con el pequeño, Vilma.

Piensa en nosotros.

(VILMA GRITA) -Relájate, Vilma.

(Zumbidos) Están ahí.

-Vamos... -Sabes que confiamos en ti, ¿no?

Por eso te trajimos con nosotros. ¿Recuerdas?

Pero has puesto en peligro nuestra misión

y eso no lo podemos consentir porque significa que tendríamos

que quedarnos aquí para siempre y tú no quieres eso. ¿Verdad?

Tú quieres volver a casa. ¿A que sí?

No lo sé.

Tengo mucho miedo. No quiero volver a tener miedo.

¿Me puedo quedar aquí con ellos?

Por favor...

-Ya.

Listos.

Vamos a por ellos.

Expira. 62.

Un miligramo de atropina. Rápido.

Por favor, cariño, sécame el sudor.

Respira. Bien.

Así, el pelo para atrás. Gracias.

59.

Lo siento.

De verdad que lo siento.

¡No! ¡No!

Por favor, no.

(Zumbidos) ¡Por favor!

(Golpes en la puerta)

-Espera, Dulce, guapa. Te vas a poner bien, verás.

Mírame, guapa. Respira.

¿Has visto a Ainhoa, Palomares? No sé.

Sé que me he equivocado en muchas cosas,

pero... te quiero.

¿Quién te ha hecho eso? ¿Quién te ha pegado?

¿Ha sido Ulises o quién? No importa quién lo haya hecho.

¿No me estás escuchando? Te estoy diciendo que te quiero.

¡Ainhoa!

Despacio. Despacio. Tranquila, bonita.

Tú no has querido a nadie en tu puta vida.

Has amenazado a mi padre, a Ulises, a mi hermana pequeña.

Eso no es querer. Eso es ser un enfermo. Un enfermo.

Tú no sabes lo que es querer.

Joder, no. Está muerta.

(LLORA)

Vilma, voy a manipularte en el cuello del útero. ¿De acuerdo?

Ahora no puedes moverte ni medio milímetro, ¿de acuerdo?

Venga, vamos allá.

Vamos allá. Tranquila.

52.

(GRITA) ¡Ainhoa!

¡Ainhoa!

Tienes razón. Yo no sé querer.

Se me olvidó cómo hacerlo.

Llevo mucho tiempo

rodeado de armas,

odio, violencia...

Me he comportado contigo como un perro.

Te he provocado dolor, lo sé, pero también es cierto

que hace mucho que nadie me da la oportunidad

de que le quiera.

Sé que no merezco ni que me mires.

No te estoy pidiendo que vuelvas conmigo,

yo solo quiero que creas que...

Que puedo cambiar.

Es la oportunidad que necesito.

Por favor.

Perdóname. Perdón.

¿Cómo se va a llamar la niña? Porque sabéis que es una niña, ¿no?

¿Sabéis que dentro de un mes podrá escucharos?

-¿Ah, sí? -Sí.

48 pulsaciones. -Aguanta.

¿Eres tú el padre? -Sí.

-¡Aaaah!

(Pitido intermitente rápido)

Ya. Ya, por favor.

(Se estabiliza el pitido)

64. Está subiendo. -Muy bien. Eres una campeona.

Habéis tenido un bebé precioso. Ya está a salvo. Muy bien.

Tijeras.

Capitán.

Es evidente que ya no importa, pero...

Ayer, cuando me dejó todo aquello,

no supe cómo reaccionar.

Esta mañana me hubiera gustado mucho poder contestarle,

pero no ha hecho falta.

Usted ya ha elegido.

(Puerta) Soy Gamboa.

Adelante.

¿Quería verme?

Me ha sido muy útil la información que ha recopilado del capitán.

Está entregado. -¿Consiguió la caja negra?

No. Qué pena, ¿verdad?

No la he conseguido.

Tú pudiste conseguirla hace unos días sin problema;

pero, claro, no sabías la importancia de esa caja

y ahora todo se ha complicado.

Dejaste que inutilizaran el transpondedor.

No conseguiste la caja negra.

La paliza de la otra noche fue solo un aviso.

Otro fallo y necesitarás algo más que un par de tiritas.

Lo has entendido, ¿verdad?

Si estos tíos estaban armados... ¿Para qué iban a estar armados?

Para mí eres la misma zorra hija de puta que conocí en Ginebra.

Nosotros no los encontramos, fuimos a buscarlos.

-Sí. -Dime.

-Aún no tenemos la caja negra. -Estaba hablando por teléfono.

Es una mentirosa. Entre nosotros no hay nada.

No volvamos a cruzar la raya de lo personal.

Te odio y nada en este mundo puede cambiar eso.

¿No te dijeron que no escuches las conversaciones de los mayores?

¡Atrás! -Ulises, cálmate, ¿qué haces?

(VALERIA) ¡No!

¿Dónde está Valeria? Castigada.

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