All language subtitles for El Barco S02E03

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Original subtitles

"Decía mamá que cuando quieres algo lo tienes que decir,

que los demás no somos adivinos.

Pero a veces no te atreves a decir las cosas,

porque te da vergüenza o por miedo a que alguien se enfade."

¡Mierda! ¡Mierda!

"Está preciosa.

Sin proteínas, sin vitaminas y sin tierra

y sigue siendo la mujer más bonita del planeta.

Aunque me trate mal, aunque no pueda decirle 'hola,

me gusta tu pelo', qué tal has dormido hoy'...

No he pegado ojo. Me he pasado la noche pensando

en lo que no puedo decirte y soñando despierta,

que es de la única forma que puedo estar contigo.

Si quisieras venir conmigo,

me tiraría al mar en una balsa hecha con tres palos.

Irnos de este barco sería una locura,

pero también es una locura estar así.

Te quiero y no dejaré de hacerlo

por muchos arpones que me dispares.

Estoy enamorada de ti, por eso tengo ganas

de decirte al oído que... Que te odio.

Papá siempre dice que los mayores hacen las cosas complicadas.

Eso es porque a veces dicen una cosa

cuando en verdad quieren decir otra."

Lo de hacerte la encontradiza con un mocho ya está muy visto.

Tendrás que pensar otra cosa si quieres que te bese.

No te besaría ni muerta, ni en la peor de mis pesadillas.

¡Ah!

Habrás tenido unas cuantas, porque tienes unas ojeras

que te llegan hasta los tobillos.

Por lo menos son las ojeras y no las pelotas,

que parece que te pesan de estar todo el día tumbado.

A lo mejor no soy el único que se pasa el día tumbado,

porque a ti se te está poniendo un culo como una plaza de toros.

Sí.

Te odio.

Eres la cosa más fea del barco.

(Risas)

¿Qué? ¿Cómo va eso?

Tengo el abdomen cosido como una muñeca de trapo

y no sé si algún día encontraremos esa tierra perdida,

pero ¿no te parece que la mar huele hoy distinta?

No hay como un buen baile agarrado

para que la mar huela distinta, ¿no?

Pero ¿qué pasó en ese baile?

Nada. ¿Qué?

Me dijo que fue un momento mágico.

¡Señor! Habrá que sacar la varita mágica a pasear.

No seas zafio.

Bueno, voy a dar orden de que icen las escandalosas.

Hay que aprovechar este racheado de popa.

Va a ser como hacer windsurf. Ricardo, déjate de windsurf.

¿Vas a no vas a hablar con la Wilson?

¿De qué? ¿De qué?

Del momento mágico, leche.

Que esta, después de lo de Ulises, está escaldada de líos con niños.

Y ahí es donde entras tú, coño. Un hombre maduro

que ofrece una relación seria. Otra cosa.

Dame los prismáticos. ¿Qué pasa?

Carlos, apróate. Vamos a parar.

(LEE) "Queen América."

¿Qué hace eso ahí?

Queen América. Seguro que es un trasatlántico,

porque todos se llaman igual, Queen algo.

Es de un naufragio, seguro.

Maíz.

Jamón.

Chorizo.

No me lo puedo creer. Es un milagro.

Nos ha tocado la lotería, la lotería del mar.

Nos ha tocado el gordo.

Mire, capitán.

Seguro que es más comida,

gasolina o papel para el culete.

Son cajas, capitán. Hay docenas.

Por fin tenemos algo que celebrar en el Estrella.

Burbuja, avisa a la marinería. Los quiero a todos preparados

para maniobra de velas. Nos aproximaremos

para subirlas a bordo. A la orden.

Te voy a decir una cosa. Además de por las cajas,

Julia tiene ganas de celebrar algo, ¿no?

Digo. El agarrado que os marcasteis...

Te digo yo que a esta también le huele distinto el mar.

Tenías que haberte lanzado y morrearla.

Vale, déjalo. Es que es verdad.

A la Wilson le dices "ven" y lo deja todo.

Vale. ¿Qué pasa?

Buenas.

Estoy con mi padre, capitán. Quiero mucho a Julia

y quiero lo mejor para ella. No sé qué le dio en el baile,

pero tiene una sonrisa que no le cabe en la cara.

La que me estáis dando. Yo no perdería el tiempo.

Las mujeres como ella vuelan, capitán.

¿Sabes qué vas a hacer?

La vas a invitar a cenar con esto. Unas velitas...

Cena romántica.

Y al segundo Rioja, le cascas el morreo.

Eso es así. De toda la vida.

Que no se diga que soy limpio y ordenado. Esto lo ponemos aquí.

Déjame. Déjame, que desde que te pillas las manos con las puertas

no tienes los dedos muy hábiles.

-Palomares. -¿Qué?

Nada.

Gracias.

Ya estamos aquí.

Oye, me importa una mierda lo que me quiera enseñar Piti.

No quiero hablar con él. Vilma, ya estamos dentro.

Piti, no quiero sorpresas ni regalos,

ni que me sigas dando el coñazo, ¿vale?

Vale, nada de dar el coñazo.

Ni regalos ni sorpresas para ti, pero para el niño sí que puedo.

Para el niño sí que puedo.

-Vale.

¡Hala! ¡Qué bonita! ¡Es preciosa, por favor!

¡Jo, muchas gracias! -De nada.

Aunque me dé de leches contra tu coraza

y me resbale con la grasa, el niño dormirá de vicio.

De vicio... Parece durilla. Tienes unas cosas...

-Podéis ponerle una almohada o algo blandito.

-¡Es tan bonita!

-¿Y eso? -Bueno, top depiladas.

¡No me lo puedo creer! A ver, espera.

Esto, ahora mismo, es la colección de incunables.

¿De quién son? -Pues son de Ulises.

Que el chaval vino con poco equipaje,

pero cargó peso con lo imprescindible.

Así tiene el brazo que tiene. -Yo que tú no me acomodaba

mucho ahí, ¿eh? Que esas sábanas...

(RÍEN)

Capitán, ya están subiendo las últimas cajas.

En total, hemos encontrado 16, todas del Queen America.

Muy bien. Sé que es una desgracia

encontrar restos de naufragio,

pero es que no puedo evitar alegrarme.

¡Es comida! ¿Cenamos, entonces?

¡Pues claro que sí! ¡Claro que sí!

Esto hay que celebrarlo por todo lo alto.

Es más, me pondré tacones. Estupendo, la espero a las ocho

en mi camarote. Vale.

Cenamos pronto y luego ya se verá.

Venga.

¿Te tienen a pan y agua?

¿Qué pasa, guarrón? -¿Quieres una muñequera?

-¡Uh! -¡Estarás cansado, mister zambomba!

¿Has tenido buena noche? -Vienes relajado, ¿no?

-¿Qué? ¿Bien, no? Anda, toma.

-Ya decía yo que esa musculatura salía de algún sitio.

-¿Qué dices?

Ulises,

es culpa mía.

¿Esto de qué va? Hace un momento,

estaba dándole la cunita a Vilma y se ha puesto a buscar cojines.

En un cojín me ha pillado esto.

¡Me ha pillado!

Y le he tenido que decir que eran tuyas.

¿Qué hago? ¿Te has vuelto loco? Eso no.

Eso no está bien. Si las revistas son tuyas,

son tuyas y lo dices. Es una chorrada.

Chorrada para ti. ¡Joder! Desde que conozco a Vilma,

la estoy cagando siempre. Me juego la paternidad del niño

al strip póquer, le meto cuello a Estela, a Julia...

Sí, no preguntes. Ahora, ya lo viste, con Vilma ya no es

cariño de peluche, es amor del bueno.

Del de cinco estrellas, joder. Y ya se sabe que

las revistas guarras y el amor no pegan. ¡No pegan!

Me quedaré con las revistas. ¿Sí? ¡Tómalas!

Pero si, en tres semanas, no la has retirado, me las quedo.

Muchas gracias, tío.

¿Y eso? ¿Esas cajas, tío?

Atención, chicos. Un momento.

Hoy es el primer día, desde que empezamos el viaje,

donde todo lo que sucede es motivo de celebración.

Hemos encontrado 16 cajas flotando llenitas de comida.

(JALEAN)

Y un bidón de combustible. Algo es algo.

Así que quiero que lo celebremos. Esta noche cena de gala.

Vino, ensaladilla, croquetas, embutidos, carnes y

la maravillosa tortilla de patata que hace Salomé.

Y todo lo que queráis, que invita la casa.

Una lista y os hago todos los platos que queráis.

¡Qué sorpresa, Burbuja! Pensaba que nunca más

iba a volver a cocinar tortilla. Con lo que a ti te gusta.

Pero que las cajas aparecieran en fila india es raro.

¿Ya estás otra vez con el raro?

El mar tendría que haber repartido aleatoriamente las cajas

en un radio mayor.

No sé qué me quieres decir, cariño. No te entiendo. Lo siento.

¿Cuándo naufragó ese barco?

No sé. Solo sé que voy a cocinar y estoy feliz.

(TARAREA)

Reina mora. -Hola.

¿Me haces un favor? -Los que quieras.

-¿Me limpias la merluza? ¿Me la colocas en el congelador?

Sí. -Dos días sin comer pez.

Pensaba que me iban a salir escamas.

Oye, esmérate con el menú. Ricardo ha invitado a cenar

a la Wilson, por fin. (RÍEN)

Pues dile a Ricardo que tiene que estar a la altura

del novio anterior. -¿A la altura? ¿A qué altura?

A ver si te crees que, porque Ulises tenga 20 años menos,

los demás vamos a estar desahuciados.

No, si no lo digo por la edad. -¿Entonces?

Por la resistencia.

Se ve que el zagal le da al acordeón cosa fina.

Que le han pillado un arsenal de revistas de mujeres.

50.

Y digo yo, ¿de dónde le vendrá la afición al zagalillo?

Yo qué sé. -¿La llevará en los genes?

-Ya. -¿Le das al acordeón o no?

¡No le doy a nada, leche! ¿Qué le voy a dar yo?

Ni al acordeón, ni al clavicordio, ni a la trompeta ni a nada. ¡Leche!

Que tengo más de 40 castañas. ¿Estás de cachondeo?

¿Tengo pinta de salido?

(HABLAN A LA VEZ)

Capitán, capitán, hay gente.

Había otro punto más gordo en el radar.

Es una barca con náufragos.

(GRITAN)

¡Joder! ¿Adónde vas? No me jodas. ¿Dónde vas con eso?

Que no son horas, hombre.

¡Hostia, la Paloma San Basilio! ¡Calla!

Es mi colección privada, ¿vale? Salomé tiene un mosqueo conmigo...

¡Y por tu culpa! ¿Por mi culpa?

Sí. Te has convertido en el pajillero oficial del barco.

Y me dice que si es genético y que si yo también le doy al acordeón.

No quiero que piense que soy un despojo humano.

Que son de los 80. Que es hasta tierno.

¡Ni tierno ni leches! Me las vas a guardar tú.

¿Cómo? No te guardo nada. ¿Qué más te da?

Si ya sabe todo el mundo que tienes un arsenal.

Mételas en esa bolsa. El arsenal... Escúchame.

Por favor, hijo, venga.

¡No me jodas!

A proa ya. No quiero abordarlos. ¿Y cómo serán?

A lo mejor son familia, como nosotros.

Pero si lo son, están muy tristes. ¿Y si tienen mascota?

Un perrito... ¿Sabrán lo que es un acelerador de partículas?

Capitán, tiene que parar la maniobra.

Esa gente tiene la cara llena de pústulas y heridas.

Es posible que estén enfermos. Bueno, tenemos medicinas...

No podemos subirlos a bordo así.

Arría todo. Paramos maniobras.

Atención a todo el mundo, que nadie suba a cubierta.

Repito, que nadie suba a cubierta.

(RÍEN)

¿Qué pasa? ¿Por qué hemos parado? -No lo sé.

-¡Que no se puede salir!

¡Dejen paso!

¿Qué coño pasa, Ricardo? ¿De dónde ha salido esa gente?

¿Por qué no vamos a por ellos? -Están enfermos.

Les habla Ricardo Montero, el capitán del Estrella Polar.

Vamos a lanzarles un cabo. Hagan el favor de asirlo

a su embarcación para evitar que la corriente les aleje

de nuestro barco.

Burbuja, sal y pásales un walkie a través del cabo.

Quiero hablar con ellos. Vale.

Ulises...

No sé si vas o viene, pero, chico, por Dios, lávate la mano.

No, no, no... Esto es gel, que me lo acaba de echar.

Lo que pasa es que no funciona la mierda del grifo y...

A ver.

Que yo cuando te dije lo de que pasabas todo el día tumbado,

pues bueno, no sabía que era por deporte lo tuyo, la verdad.

No lo sabía.

A ver, te estoy diciendo que esto es gel.

Ya. Me lo acabo de echar ahí.

Y no es mío, esto no es mío, es de otra persona.

Pero acaba de abrir el maldito grifo ese y no funciona, no iba.

Es que da igual. No da igual. Te estoy diciendo

que el grifo ese lo he abierto hace un minuto y no funciona,

que tampoco tengo la culpa. No me tienes que explicar nada.

Pues ya está con la bromita. Ya está, se acabó.

Encontraron a gente ahí afuera.

Viajábamos en un trasatlántico, el Queen América. (TOSE)

Salimos del puerto de Valencia, pero hubo una gran tormenta.

Y nos perdimos. Y después... Después un ciclón...

Un ciclón hundió nuestro barco. Fue una pesadilla, capitán.

Ha sido una pesadilla, solo quedamos nosotros.

Hemos visto morir a... a cientos de personas.

Ha sido horrible y nos no queda ya ni agua ni víveres, ni nada.

Gracias. Gracias por ayudarnos. Ha sido como un milagro, de verdad.

Gracias.

Capitán, pregúnteles por las marcas y las póstulas.

Escuche, les vamos a ayudar.

Pero necesito que me digas si es posible que estén enfermos.

¿Enfermos?

Capitán, tenemos una enferma a bordo.

Lleva muchos días con fiebre muy alta. Al principio solo fue

un dolor de cabeza, pero...

pero ahora ni responde, solo delira.

Llevamos muchos días en agua.

Capitán, escúcheme.

Si no nos sube al barco...

Si no nos sube al barco, morirá.

(Murmullo)

El capitán.

No hemos subido a esos náufragos a bordo porque, al menos,

uno de ellos está enfermo.

¿Por eso vamos a arrastrarlos por el océano como si fueran animales?

¿Por qué no lo subimos y que les curen en enfermería?

No sabemos qué enfermedad tienen;

si estamos preparados para ayudarles o si es

algo contagioso que podría ponernos en peligro a todos.

(Murmullos)

Capitán, ¿está diciendo que está dispuesto a dejar morir

a esa gente a 20 metros de su barco?

(Murmullos)

Escuchad, esa gente está enferma, podrían tener ántrax,

varicela, meningococcemia, fiebre hemorrágica...

La mayoría son enfermedades mortales;

y las que no, bastaría con usar el mismo baño para contagiarse.

Con los medicamentos que tenemos,

no podríamos atender cincuenta varicelas,

ni cincuenta gripes simultáneas.

Moriríamos todos.

Cuando yo volví de una semana a la deriva, no pusieron ninguna

pega a subirme al barco. ¿Eres médico acaso?

¡Capitán! ¿Qué ordena que hagamos?

Vamos a esperar doce horas.

Les bajaremos antibióticos junto con agua y comida.

Si mañana por la mañana la fiebre ha remitido,

les subiremos a bordo. ¿Y si no?

¿Si no remite les va a abandonar ese cayuco como apestados?

Capitán, le exijo que les suba ahora mismo.

Usted no exige nada. Yo soy el capitán.

Y estoy velando por su supervivencia.

Es que también son supervivientes, capitán, igual que nosotros.

Le va a dejar morir sin tener ni un reparo en comerse su comida.

Pues oídme bien, yo no pienso probar la cena.

Si alguno tiene conciencia, debería hacer lo mismo.

Un trasatlántico es muy grande.

Puede tener más de 200 metros de eslora, 300 marineros;

y si es crucero, hasta 4.000 pasajeros.

Y que solo haya cuatro náufragos es raro.

Raro, raro... ya estás otra vez con el raro.

Y la pintura después de un día en el agua se cuartea.

Y estas cajas parecen recién pintadas.

La pintura acrílica no se cuartea. Aguanta mil naufragios.

-Déjate de pintura, Burbuja. Bájate la caja esa a la bodega

que me estorba aquí. Venga. -Pero es raro.

¿Y tú qué? ¿Yo? Qué.

¿No pensarás ir así vestida a la cena con Ricardo?

Que ya me ha dicho Julián que tienes una cita.

Es que no sé si voy a ir.

No sé, no estoy muy para citas yo hoy.

Cualquier excusa es buena para ir con chándal y coletas.

¿Pero has visto la que tenemos montada arriba?

Claro que lo he visto.

Pero creo que lo único que nos puede mantener a flote

en este barco es la ilusión. Ya.

Y al capitán le hace mucha ilusión cenar contigo.

Y a ti me parece que un poquito también. Además, cenar tienes

que cenar igual, ¿no?

Bueno, ya me he vuelto a pasar.

Papá, ya, déjalo, que con ese tembleque al final

te vas a hacer más calvas en la barba. Estate tranquilo.

¿Cómo voy a estarlo? Que solo es una cena.

Llevo veinte años sin pedir una cita y las decepciones

no se encajan igual a los 20 que a los 40.

Como salga mal... No sé por qué va a salir mal.

Y si quieres ir sobre seguro,

sigue los tres pasos para una cita perfecta.

A ver, ¿qué tres pasos son esos?

Primero, nada más llegar no le das dos besos,

le plantas un abrazo increíble y así eliminas la barrera

del espacio físico; segundo, ofrécele asiento,

porque la iniciativa está muy bien, pero ella tiene que ver

que eres todo un caballero; y tercero y mucho más importante,

si se toca el pelo, o se toca una oreja,

o te sonríe, pues...

¡Pues te lanzas y ya está!

¿Cómo que me lanzo? Sí, te lanzas.

Estoy en mi camarote, no en una discoteca.

Hay una mesa en medio... Papá, papá... solo te digo

que tienes que estar muy atento a todas las señales y actuar.

¿Vale? Porque sí, porque un baile agarrado está muy bien y las velas,

pues también está muy bien, pero todo eso para la Edad Media,

porque... para un viaje...

Papá.

Para un viaje por el fin del mundo,

hacen falta emociones muchas más fuertes.

Y te ha quedado muy bien la barba; muy bien, sí. Estás muy guapo.

¿Se puede? Pasa.

¿Qué pasa, socio? ¿Preparando el ataque de la cobra?

Te he traído un regalillo de última hora.

¿Qué haces con eso, Julián? Que es una primera cita.

¿Qué primera cita? Ni primera ni última.

A las citas se va con la profilaxis por delante. A todas.

Te digo una cosa, ahora mismo debe haber cinco o seis como este

en el mundo, nada más. Toma.

Que no lo quiero, leches. Toma, guarda eso.

Guárdalo y lárgate de aquí. Voy a buscar una camisa.

¿Sabes? Ainhoa y medio barco cree que soy un pajillero,

así que ya le estás diciendo a todo el mundo que esto es tuyo.

Pero, Ulises, ¿esto qué es?

Esto son Interviú. ¿De dónde lo has sacado?

¿De la Biblioteca Nacional del barco?

No estoy de coña, ya le estás diciendo a todo el barco

que estas revistas son suyas. Ulises, me lo has prometido.

¿Es por Ainhoa?

¿A ver si ahora vas a tener vergüenza por Ainhoa?

Si eso ya está finiquitado, si no va a ninguna parte.

¿Tú qué sabes?

Os estáis insultando todo el día. La gente que se quiere se cuida,

no se insulta.

¿Ah, sí? Digo yo, no sé.

La gente que se quiere tampoco se engaña. Tú llevas engañando...

...a Vilma desde que la conoces. ¿Dónde va eso?

Eres un tío que colecciona porno, porque estas revistas son tuyas.

¿Sabes por qué no vas con la verdad por delante?

Porque eres tú el que se avergüenza de ti mismo, Piti.

¿Qué hay, Piti?

¿Qué es esto?

Esto es... La Paloma San Basilio, ¿no?

Ya

¿Y todo esto?

Anda, llévalo a mi camarote. Queda confiscado. Vamos.

Piti.

¿Por qué no te lees un libro? ¿Eh?

¿Qué haces?

Nada, es que tiré por accidente de este cable y estaba tratando

de arreglar esa impresora.

Eso no es una impresora. Eso es un transpondedor.

Sirve para emitir señal,

por si hay más barcos en el mundo, que nos puedan encontrar.

Pero no hay más barcos en el mundo.

Vaya, Burbuja, no pensaba que supieras tanto.

¿Y qué más cosas sabes?

¡Ah! También sé que la pintura con el agua se agrieta.

Y más si lleva una semana a remojo. Y estas cajas están perfectas.

Y también sé que los náufragos dicen que salieron de Valencia,

pero eso es imposible. -¿Y por qué es imposible?

Porque de los barcos que había, ninguno era un trasatlántico.

Salieron nueve mercantes, cuatro pesqueros de altura,

seis veleros, siete contenedores y tres ferris,

ninguno era un trasatlántico.

¿Y tú por qué te acuerdas de todo eso?

Porque me gustan mucho los barcos grandes.

Y les hago fotos.

¿Tú tomaste fotos antes de que zarpáramos?

-Siempre. -¡Qué bien! A mí también

me encantan los barcos. ¿Tienes fotos?

-Sí, un montón. -¿Por qué no me las enseñas?

Vale, ven.

(Puerta)

(RECUERDA) "Solo tienes que seguir

los tres pasos para una cita perfecta.

Al llegar, no le das dos besos, le plantas un abrazo increíble."

Adelante.

¡Ay, el broche, que me está pinchando!

¡Ay, ay! Lo siento, lo siento. Perdone.

Bueno, no hay sangre. Al menos, el pecho está intacto.

Gracias.

¿Va a acostumbrarme a bailes de largo y cenas con velas?

"Ofrécele asiento." Habrá que intentarlo al menos.

Una sola noche de baile con usted sabe a poco.

"Tiene que ver que tú eres todo un caballero."

Por favor. Sí.

"Para un viaje por el fin del mundo hacen falta emociones

mucho más fuertes."

No son mías, ¿eh? Se las acabo de confiscar a los chavales.

Para no verlas por el barco, por Valeria, sobre todo.

Capitán.

Paloma San Basilio.

No creo que sean de los chavales, porque en el año 84...

...apenas habían nacido.

Pues no sé qué decir, la verdad.

Vale, sí, son mías. De cuando estaba soltero.

Las tenía ahí para tirarlas.

Mire, pensándolo bien, las tiro ahora y ya está.

¡No, no! Sí, sí.

Pesan bastante. No pesan.

Doctora.

Pero ¿qué haces aquí? ¡Qué vergüenza!

Te ha visto ahí husmeando. He pegado la oreja.

¿Qué? ¿Se ha puesto tierna la doctora?

Bizca se ha puesto. Anda, toma.

Se lo das a Salomé para envolver pescado, o lo tiras por la borda.

Ricardo... Paloma San Basilio.

Esto no hay quien lo remonte.

(Bullicio)

-¡Qué aproveche! -Gracias.

¡Más albóndigas!

Bueno, así no hay quién disfrute de la cena. ¿Qué pasa?

¿Vosotros no tenéis hambre?

Pero ¿tú qué? ¿Me regalas una cuna y no me esperas ni para cenar?

-¿Qué haces? -¡Ah!

Nada, metiendo la bajera, que estaba fofa.

¿Y tú? ¿Qué haces tú aquí? -Si estás escondiendo revistas

debajo del colchón. -Yo no.

Sí.

Piti, que no me importa lo de las revistas.

A ver, que no es malo divertirse solo.

Yo también lo hago.

No con revistas, pero...

Todos sabemos que has estado mucho tiempo aislado en un barco.

No tienes por qué sentirte culpable por aliviarte solo.

Yo también me he aliviado sola de vez en cuando.

¿Qué te piensas tú? ¿Que las mujeres no le dan al...?

Al fresón. ¿Cómo lo llamabas tú? El...

Espera, espera.

A mí me gusta todo tipo de música. No tiene por qué ser todo

una orquesta en la vida, no.

El botoncito de rellamada, ¿no? No, no, no...

¿Quién dice que está mal dedicarse al solo de flauta travesera?

El chichón, ¿el chichón del gustillo?

Todos los instrumentos están bien.

En plan pinchadiscos, ¿sabes?

Es mucho más divertido que escuchar una orquesta en un pueblo

con cinco músicos desafinando.

Vilma, el primer día que te vi pensaba que eras una tía rara,

pero eres la tía más increíble de este barco.

Y yo el más idiota.

¿Pero qué hace? ¡Dios, está loco!

Está buenísimo. Gracias.

"Si se toca el pelo o se toca una oreja,

pues te lanzas. Te lanzas."

¡Ay!

Julia...

¿Sí?

¿Quieres más vino?

Vale.

Mira, Julia. Yo no soy así.

Vamos, quiero decir, que no soy de citas especiales.

Soy más bien un hombre torpe,

pero ese baile

ha sido lo mejor y más íntimo que me ha pasado en mucho tiempo.

Sé que lo que le voy a decir a lo mejor no procede, pero...

Me he enamorado de usted, Julia.

No, no diga nada.

Yo ya sé que no soy su estilo. No soy tonto,

pero lo que siento me vino de golpe,

como esas cajas flotantes.

Así que he creído que se trataba de una señal

para decir las cosas tal y como son,

tal y como las siento.

(RÍE)

Capitán, por favor. (RÍE)

¿También es de los chicos esto?

(RÍEN)

"Capitán, le necesitamos en el puente de mando.

Tenemos una emergencia."

Este es un petrolero de Vigo.

Un año más tarde se hundió en el golfo de México.

Mira, este es un trasatlántico de más de 350 metros de eslora,

quizá casi tan grande como el que perdieron

los náufragos de ahí fuera.

Pobrecitos, ¿no? ¿No te dan pena esos náufragos?

Claro que me dan. Yo también fui náufrago, ¿sabes?,

cuando tuve el accidente.

¿Y no te acuerdas de nada de antes del accidente?

Bueno, una vez me acordé de que tenía novia,

Mari Mar,

pero ya no quise acordarme de nada más, porque así estoy bien.

Soy feliz

y tengo amigos que me quieren.

Antes también tenías amigos, Roberto.

¿Te acuerdas de cuando se hizo esa foto?

¿Tú y yo...

...éramos amigos?

Sí,

pero un día tú te llevaste algo que era mío:

una carpeta roja. ¿Te acuerdas?

No... No...

No me acuerdo.

Es que la burbuja es tan grande, que no me deja pensar.

Adiós, Roberto.

Adiós.

Acaba de contactar con nosotros.

"Capitán, ¿me recibe?"

¿Palomares?

"He ido hasta la barca, capitán."

Pero ¿qué hace?

Palomares, le ordeno que vuelva inmediatamente al Estrella.

Lo siento, capitán, pero no puedo acatar esa orden.

Soy sacerdote, no marino.

No voy a formar parte de una tripulación

que abandona así a seres humanos.

Así que, si les abandona,

tendrá que abandonarme a mí con ellos.

Mira lo que había en las cajas del naufragio.

Menos mal, porque ya estábamos bajo mínimos,

aunque conociendo tu afición,

no me extraña que se haya acabado tan rápido.

Oye, a las sábanas ponles el programa largo,

que les va a hacer falta.

¿Por qué no te pierdes y te vas a contar papel del váter

a otro sitio? Porque si te dejo solo,

a lo mejor atrancas el desagüe y lo único que no nos hace falta

es un niñato salido que vaya rompiendo todo por ahí.

Lo que a ti te hace falta es que te laven la boca con lejía.

¿Qué pasa? ¿Que te pone tratarme así?

Mira.

A mí tú lo único que me pones es enferma.

Así que, que corra el aire.

No, de eso nada.

¿Qué quieres que te diga?

¿Que vas de pija, pero en verdad te va la marcha?

¿Que le doy al porno,

porque me calientas la bragueta y después no haces nada?

¿Que eres una golfa que perdió el interés

cuando lo dejé con Julia? ¿Te gusta que te diga eso?

¿Te gusta que te insulte, Ainhoa?

¿Por qué tenemos que tratarnos así?

A mí este pacto me parece una mierda.

¿Sabes lo que creo? Que te gusta tenerme enganchado,

boqueando como un pez.

Así es.

Así es.

Pues yo no quiero seguir jugando a este juego de mierda.

A la gente que se quiere no se la trata mal.

Prefiero no hablarte a tener que insultarte.

Qué guapa.

¿Quién es el capitán? Soy yo.

Capitán, no estamos enfermos.

Llevo este traje para que vean que no tenemos malas intenciones.

Solo quiero que me examinen y lo comprueben.

Claro que tenemos heridas del naufragio

y las quemaduras del sol, pero la chica que estaba enferma

ha mejorado después de que nos dieran las medicinas.

Y nosotros no tenemos síntomas, ninguno.

Capitán,

este...

Este barco es nuestra única esperanza.

Julia, Julia.

Atrás.

No des un paso más.

Por el amor de Dios, Julia. ¿De dónde ha sacado ese arma?

Haga el favor de bajarla.

Baja inmediatamente del barco y vuelve a tu balsa.

Tendrá que disparar para poder bajarme de este barco

porque no pienso dejar que abandonen a mi gente.

¡No! He dicho que baje el arma.

Vamos a bajar a esta mujer a la enfermería

y va a examinarla.

Usted lo ha dicho, no sabemos lo que tienen.

Tal vez no tengan nada y si lo tienen,

es posible que podamos curarlos.

Atrás, todo el mundo fuera. ¡Ya han oído, fuera!

Y ustedes, ¡fuera!

¡Fuera! Fuera de aquí.

No estamos enfermos.

¿Por qué haces esto?

¿Por qué?

¿Y qué, cómo ha ido eso?

¿De qué?

Que si no has gastado el último profiláctico.

Me he declarado. ¿Sí? ¿Y?

Es que no somos unos adonis precisamente.

Tantos años embarcados nos han convertido

en unos cenutrios para el amor. Yo igual, de verdad, no valgo.

¿A ti qué te pasa? Pues que no la satisfago.

Que me hace de menos, que debo tener el dedo romo...

¡Coño, hay que explicarlo todo! ¿Y cuál es el problema?

El problema es que a mí me gustaría que se levantara de mi cama

y tuviera que ir a sujetarse a la baranda de proa

con las piernas temblonas.

Y en vez de eso, se dedica a darle al arpa.

¡Ay, Julián!

Somos los Cantinflas del amor, macho.

A lo mejor es que estamos anquilosados.

Aprenderemos, ya lo verás.

Aprenderemos

porque somos gente querida.

Ya nos saldrán bien las cosas, ya lo verás.

Tiene fiebre, está deshidratada.

Tengo a la tripulación en pie,

cuatro personas confinadas en una barcaza...

Julia, ¿puede asegurar que está infectada?

Cuando tenga los resultados, lo sabré.

¿En cuánto tiempo tendrá esos análisis?

No lo sé, no menos de cuatro horas.

Son las doce. A las cuatro tomaremos una decisión.

Puede que seas el mayor hijo de puta de este barco,

o el más justo, y que Ulises y el capitán se merezcan

una lección o Julia un castigo divino

por haberse cargado el mundo, pero a Burbuja le dejas en paz.

Creí que habías entendido que no volverías a ser

que le hagas daño a Burbuja.

Te equivocas. Burbuja tiene más culpa de todo lo que pasó

que cualquiera de los que estamos en este barco.

¿Estás bien?

Piti.

¡Piti! ¡Eh!

(TODOS) ¡Piti, Piti!

¡Hay que llevarle a la enfermería!

Piti, vamos. -Ha enfermado.

¡Dios mío, la enfermedad está en el barco!

-No tocarlo.

-¡Pero bueno, ayudadme, coño!

(LEE) "A veces, un masaje en la nuca

o un simple susurro en el oído,

tienen mucha más carga sensual que el propio coito."

Claro, coño.

Hola. ¿Qué tal está la chica nueva?

¿Y esta chica? ¿Cómo está esta chica?

Julián, por Dios.

-¿Cómo está esta chica? -Bien.

-¿Seguro? -Sí.

-¿Sabes qué? -¿Qué?

Que lo del flautista de Hamelín está bien,

pero que yo creo que esta noche

va a tocar aquí la Filarmónica de Viena.

¡Eh, te aviso! Que avises, revises

y requetevises.

-Eres un fiera. (RÍEN)

Poneos las mascarillas.

Está ardiendo. Sentadlo en esta silla.

Salid de aquí inmediatamente. Puede ser un brote infeccioso.

Piti tocó a esa mujer.

Cuando la cogió, tenía el traje rasgado.

Puede que estemos todos contagiados ya.

Es una epidemia, vamos a morirnos todos.

¿Usted se encuentra mal? No.

Bien, vaya a su camarote, cámbiese de ropa,

tírela por la borda y no salga de allí.

Enseguida le mando ayuda, doctora.

Piti, ven aquí.

(VOMITA) ¡No!

¡Joder! Para un día que cenamos como Dios manda, coño.

¡Ah, joder!

Cierra la puerta. ¿Te ha visto alguien?

No.

¿De qué va esto, Ainhoa?

Eso es lo que pasa, que no te lo puedo decir.

Ulises, por favor.

Julia, hay dos alumnos con descomposición,

otros tantos vomitando en cubos

y todos con más de 39 grados de fiebre y mareos.

¿Te encuentras bien?

Dígales que no salgan del vestuario.

Es muy importante intentar que el brote no se extienda.

(Vómitos)

Id al vestuario, rápido.

No puedes insultar a la chica que quieres y ser feliz, ¿no?

(Alarma)

Al vestuario y no salgáis de ahí. Cuidado.

¡Al vestuario!

(Alarma) ¡Te quiero!

¿Me oyes? ¡Te quiero!

Ramiro, acompáñales al vestuario y que no salgan de ahí.

Vamos, vamos.

Y sería capaz de subir al palo mayor

para que todos se enteraran

y que lo escuchara hasta la última persona del mundo,

hasta quedarme sin voz.

Pero no puedo.

¿Por qué?

¿Qué está pasando? ¿Es Gamboa? No, no.

¿Te está amenazando Gamboa? No, no, Ulises, no.

Por favor, es que esas eran las condiciones,

que no me hicieras preguntas, que tuviéramos paciencia

y me dieras tiempo,

pero es que ya han pasado dos días y no hemos podido cumplirlo.

Y de verdad te juro que sé que no es fácil, te lo juro.

Pero es que es eso lo que te pido.

Es que no puedo ofrecerte nada más. Es que no puedo, te lo juro.

Escúchame,

yo no sé ni lo que estamos intentando,

pero yo no puedo odiarte ni insultarte por las esquinas,

porque no puedo.

Y te quiero todas las mañanas y todos los segundos.

Y no voy a parar hasta conseguirlo,

y hasta que me muera de no dormir, quiero tenerte, quiero entenderte.

Voy a quererte como tú me pides.

No quiero preguntas.

Julián, ¿estás bien, cariño?

(Arcadas) ¿Estás vomitando?

Julián, cariño.

Abre, cariño mío. -Ya voy.

(BALBUCEA) ¡Deja de decir tonterías

y abre la puerta, por favor! -Salgo ahora mismo.

(Cisterna)

-Oye...

¿Esto qué es, "Los pasos del amor"?

Si tengo que aprender y estudiar para que no tengas que tocar

el arpa, yo lo que sea.

¿Qué dices de tocar el arpa, de qué hablas?

No llegó, no doy más de mí.

Es que me pongo malo, me dan tiritonas,

porque no...

-¡Cariño, cariño mío! -Y si no soy capaz de satisfacerte,

llamamos a un marinero para que acabe la faena y ya está.

Cariño mío, ¿a un marinero? Pero a quién vamos a llamar, amor.

Ven aquí. Mírame. Mírame, cariño mío.

La cabeza me da vueltas cuando entras por esa puerta,

me quedo sin aire. Yo no quiero estar con nadie,

yo solo quiero estar contigo.

Yo solo te quiero a ti.

¿Otra vez?

¡Julián, por favor! Julián, cariño mío...

(TOSEN)

Capitán, le dije que no salieran del vestuario. Se agolpan

en la enfermería. No puedo hacer nada hasta saber qué tienen.

Active el protocolo de seguridad ya.

Atención a todos, estamos sufriendo un brote infeccioso.

Para evitar que el contagio se propague por el barco,

los alumnos que no tengan síntomas suban al club.

Repito: los alumnos que se encuentre bien

suban a la planta superior.

Capitán, ¿qué pasa?

La enfermedad se está propagando por el barco, fue un error subir

a esa mujer a bordo. ¿Qué enfermedad? Si estamos bien.

Llevo cinco horas en este bote y nadie tiene síntomas nada.

La chica que tenía fiebre ya habla y se encuentra mejor.

Todos los sanos están en el club, capitán. Son 11.

Al final, va a parecer que tenías razón.

Esos acabarán con el Estrella Polar como si fuera una plaga bíblica.

¿Qué quieres? Hablar con ella.

Julia, ¿me recibes? No hablarás con ella.

Nadie hablará con ella hasta que averigüemos qué pasa.

Son órdenes del capitán. Te metes al capitán en las bragas

y ya hace lo que quieres, ¿no? Esa no es tu misión en este barco.

La tuya tampoco era enamorarte de Ainhoa y lo has hecho.

A veces, cuando viene una gran ola, lo mejor es dejarse llevar.

Si luchas o nadas en contra de ella, terminarás ahogándote.

Encárgate de toda esta gente antes de que pierdas el control.

Tú sabes que nada tiene que ver con los náufragos.

Julia, ¿me recibes?

Todos los alumnos que llevaban el gorro rojo están sanos,

¿sabes qué puede significar? Julia.

Ya sé qué tiene la tripulación, salmonelosis,

una intoxicación alimenticia, por los huevos que cenaron.

Los alumnos del gorro no cenaron, así que no están intoxicados.

Tenemos suficientes medicinas a bordo para controlar el brote.

Ahora ya no hay impedimentos para que suba esa gente a bordo.

Les habla el capitán. Solo tienen una intoxicación alimenticia,

así que bajen a la enfermería,

la doctora Wilson les suministrará medicinas.

A los tripulantes del Queen América,

bienvenidos al Estrella Polar.

Gracias, capitán, le debemos la vida.

-Yo soy Víctor. -Tom.

-Dulce. -Leonor.

Bienvenidos al Estrella Polar.

El mismo día que nos hundimos

empezaron a pasar cosas increíbles.

-Algo está anidando en el barco,

pero no sabemos lo que es.

Ayer, en la cena, el capitán se me declaró. Creo que le quiero.

¿No me digas que, ahora que empezabas a hacer progresos

con Julia, te empieza a gustar la nueva?

¿Recuerdas lo que haríamos al salir el primer brote?

Ahora debemos hacer lo que hacen las parejas normales.

Prepárame una buena penitencia, porque voy a pecar.

Capitán...

Si buscas pelea, Ulises, sigue así, a lo mejor la encuentras.

Una plaga de mosquitos está invadiendo al Estrella.

Su picadura puede ser mortal.

Duele mucho, Julia. Algo no va bien.

(Alarma) Están aquí.

(GRITA) ¿Con quién estaba hablando?

¡Ah!

-¡Está muerta! -¡No, por Dios!

-Perdóname.

Tengo un mensaje para usted, de su mujer.

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